 Las alemanas del este Andrea Pollack, Caren Metschuk y Christine Knacke en el podio de los 100 mariposa de Moscu 1980 |
Hace unas semanas uno de nuestros lectores comentaba que sería histórico ver a tres nadadores de un mismo país en un podio olímpico, a lo que yo le comenté, que esta circunstancia ya se había dado en Juegos pasados, y, además, en no pocas ocasiones.
Evidentemente, el comentario del lector era adecuado para los aficionados más jóvenes, es decir, para aquellos que han nacido a la natación más tarde de 1980, puesto que fueron precisamente los Juegos de Moscú-1980 los últimos que se disputaron bajo la fórmula de “tres nadadores por prueba” (siempre que dos de ellos estuvieran por debajo de una “mínima” impuesta por la FINA, como hace ahora con el segundo participante), por lo que era posible que cualquier país pudiera conseguir un podio olímpico presentado bajo una sola bandera.
Vamos, pues, a hacer un listado de los “triples” que se han conseguido a lo largo de los años, desde que, en los Juegos de Saint Louis-1904, ocurrió ello por vez primera.
En Saint Louis, en efecto, tres alemanes consiguieron los tres primeros lugares de las 100 yardas espalda, copando el simbólico podio olímpico, y decimos simbólico puesto que hasta 1936, no hubo costumbre de hacer la premiación de vencedores en un podio. Walter Brack – Georg Hoffmann – George Zacharias, fueron el primer “trío” que “subió”, repetimos que simbólicamente, a un podio olímpico.
La cosa no se repitió hasta 1912, y nuevamente a cargo de nadadores alemanes, cuando el trío formado por Walter Bathe – Willy Lützow – Paul Malisch, se adjudicó los tres primeros premios del 200m.braza. El dominio de los USA en la natación mundial se inició en los Juegos de Amberes-1920, donde consiguieron tres podios únicamente para ellos: el de los 100m.crol hombres (Duke Kahanamoku – Pua Kealoha – William Harris), y 100 y 300m.crol mujeres (Ethel Bleibtrey, que ganó ambas pruebas, con Irene Guest y Margaret Woodbridge como segundas de cada prueba, y Frances Schroth tercera en ambas pruebas).
Se repitió el hecho en París-1924, donde Johnny Weissmuller y los hermanos Duke y Sam Kahanamoku coparon el podio de los 100m.crol, mientras Ethel Lackie – Mariechen Wehselau – Gertrude Ederle copaban el podio de los 100m.crol mujeres, secundadas en el de 400m.crol por el trío Martha Norelius – Helen Wainwright – Gertrude Ederle.
Amsterdam-1928 aporta tan solo un nuevo “trío”, cuando en los 100m.espalda los norteamericanos George Kojac – Walter Laufer – Paul Wyatt, conforman los tres primeros de la prueba. Cuatro años después, en Los Angeles-1932, y curiosamente en la misma prueba del hectómetro espalda, los japoneses se imponen a los anfitriones, copando los tres primeros lugares, con Masaji Kiyokawa – Toshio Irie – Kentaru Kawatsu.
Pasaran unos largos 16 años (II “Gran Locura Mundial” por en medio) antes de poder ver un nuevo “triple”, lo que ocurre en los 200m.braza hombres de Londres-1948, cuando los norteamericanos, Joe Verdeur – Keith Carter – Robert Sohl, se imponen en dicha prueba. Ocho años despues, la “revolución australiana” proporciona a este país la posibilidad de entrar en el reducido número de los que han conseguido “triples” olímpicos. Los velocistas “aussies” copan el podio, tanto en hombres como en mujeres, con John Henricks – John Devitt – Gary Chapman, y Dawn Fraser – Lorraine Crapp – Faith Leech, aunque no son únicamente los locales quienes lo consiguen, puesto que en los 100m.mariposa mujeres (un estilo que hacía solo cuatro años que había adquirido la “independencia” respecto de la braza) las nadadoras norteamericanas se sitúan como absolutas dominadoras, con Shelley Mann – Nancy Ramey – Mary-Jane Sears en los tres primeros lugares.
Tokio-1964 es el inicio de una era de dominio de los Estados Unidos, que si en 1960 ya había dado las primeras señales, es en Tokio donde recoge los grandes resultados de su programa d’”age-groups”, entre ellos los tres “triples” que se registran en la piscina, uno entre los hombres, dos entre las mujeres. En los 200m.espalda, el trío formado por Jed Graef – Gary Dilley – Robert Bennett, certifica su supremacía en este estilo, mientras entre las mujeres, Ginnie Duenkel – Marilyn Ramenofsky – Terri Stickles en 400m. crol, y Donna de Varona – Sharon Finneran – Martha Raldall en 400m.estilos, llenan la ceremonia de su proclamación de “barras y estrellas”.
Continúa la superioridad USA en Ciudad México-1968, con dos nuevos “triples” en hombres, y otros tres entre las mujeres, alargando el foso que los separa del resto de países. Los 100m.mariposa, con Doug Russell – Mark Spitz – Ross Wales, y los 200m.estilos, con Charles Hickcox – Greg Buckingham – John Ferris, son los dos “triples” de hombres, mientras Jan Hanne – Susan Pedersen – Linda Gustavson en 100m.crol; Debbie Meyer – Jan Henne – Jane Barkman en 200m.crol, y Claudia Kolb – Susan Pedersen – Jan Henne en 200m.estilos, certifican los tres de mujeres.
Los 200m.mariposa señalan los dos “triples” que la representación USA consigue en los Juegos de Munich-1972, únicos de estos Juegos. Mark Spitz – Gary Hall – Robin Backhaus, y Karen Moe – Lynn Colella – Ellie Daniel son los encargados de señalarlos. Cuatro años después, Montreal-1976 señala el número máximo de “triples” que se han podido ver en unos Juegos, seis en total, cuatro entre los hombres, todos ellos para la representación USA; dos entre las mujeres, uno para la URSS, el otro para la DDR. Bruce Furniss – John Naber – Jim Montgomery en 200m.crol; John Naber – Peter Rocca – Dan Harrigan en 200m.espalda, y Matt Vogel – Joe Bottom – Gary Hall, y Mike Brunner – Steve Gregg – William Forrester en 100 y 200m.mariposa, son los encargados de mostrar les excelencias de aquel programa que tan buenos réditos proporcionó a la natación USA.
Entre las mujeres, destaca la escuela bracista de la U.R.S.S., que coloca a sus tres representantes de los 200m. en el podio, con Marina Koshevaia – Marina Iurchenia – Liubov Rusanova, mientras la DDR consigue los tres primeros lugares de 200m.mariposa, con Andrea Pollack – Ulrike Tauber – Rosemarie Kother-Gabriel.
Y llegamos a Moscú-1980, donde debe terminar obligatoriamente este repaso que hemos hecho de los “triples” olímpicos. La ausencia del equipo USA, facilita a soviéticos, anfitriones de la competición, y “walkirias” de la DDR, dominadoras ya de la natación mundial, la obtención de los últimos 7 “triples” olímpicos, uno, soviético, entre los hombres; siete, seis para la DDR y uno para la URSS, entre las mujeres, ratificando lo dicho sobre su dominio de la DDR por las piscinas del mundo. Vladimir Salnikov – Andrey Krylov – Ivar Stukolkin en los 400m.crol, señalaron el dominio ruso en las pruebas largas, capitaneados por el inolvidable “Expreso de Leningrado”.
Las “walkirias”, por su parte, subieron al podio bajo una sola bandera en las pruebas de 100m.crol, Barbara Krause – Caren Metschuk – Ines Diers; 200m.crol, Barbara Krause – Ines Diers – Carmela Schmidt; 400m.crol, Ines Diers – Petra Schneider – Carmela Schmidt; 100m. espalda, Rica Reinisch – Ina Kleber – Petra Riedel; 200m.espalda, Rica Reinisch – Cornelia Polit – Birgit Treiber, y 100m.mariposa, Caren Metschuk – Andrea Pollack – Christine Knacke.
Por su parte,las bracistas soviéticas repitieron su triple de cuatro años antes, colocando al trío formado por Lina Kashushite – Svetlana Varganova – Yulia Bogdanova, como las mejores del 200m.
Resumiendo, seis son los países que, en alguna ocasión, han conseguido colocar a tres de sus representantes en el podio olímpico de una misma prueba: Alemania, Australia, Estados Unidos, y Japón, además de las ya extintas URSS, y DDR.
Por el momento, será imposible ver como se repiten estos “triples” en un podio olímpico, puesto que va a ser muy difícil que FINA y/o CIO se decidan a permitir la participación de tres o más nadadores de un mismo país por prueba. En mi opinión, debería tenerse en cuenta que los Juegos Olímpicos son competiciones entre personas, no entre países, por lo que debería estar permitida, en las pruebas individuales (no hablamos de las pruebas por equipos, que no deberían tener entrada en los Juegos) la participación de los mejores, y no únicamente de los dos mejores por país y prueba.
Evidentemente, esto es fácil decirlo, e incluso defenderlo, pero choca con un inmenso bloque de intereses que se han ido gestando a lo largo de estos “ciento y pico de años” en que el olimpismo ha ido tejiendo su “tela de araña”.
Guillem Alsina