NotiNat: Juegos Olímpicos de Pekín. Cuarta jornada de finales
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Juegos Olímpicos de Pekín. Cuarta jornada de finales - 13/08/2008
 Plata para el 4x200 ruso: Alexander Sukhorukov, Danila Izotov, Evgeniy Lagunov and Nikita Lobintsev |
Seis récords mundiales, dos de ellos en la misma prueba, han señalado esta cuarta jornada de finales, en la que se ha superado un hito histórico como puede ser el de los siete minutos en el relevo largo, el “Gran Premio de las Naciones” como alguien lo denominó, puesto que refleja la potencia de un país en nuestro deporte. Veamos lo que ha ocurrido hoy en el “Cubo de Agua” de la capital china.
MUJERES
200m.crol: finalmente la italiana Federica Pellegrini, “la mujer de los dos bañadores”, ha podido demostrar que no es de las que se “arruga” ante las grandes competiciones, y que, además de sus músculos, también sabe usar su “cabecita” para nadar.....y ganar.
Lo ha hecho, además, a lo grande, con récord mundial incluido, 1,54”82, rebajando en 63 centésimas su anterior récord de las eliminatorias, y doblando el cabo de los 1,55”. Inimaginable hace tan solo 3 días, por delante de la eslovena Sara Isakovic, 1,54”97, y de la china Jiaying Pang, 1,55”05, ellas dos también por debajo del antiguo récord, mientras Katie Hoff ha visto como, por tercera vez, se le escapa la posibilidad de estar en lo más alto del podio.
La prueba ha sido lanzada, como ella tiene por costumbre, por la china, valiente y con muchas más posibilidades de lo que ha demostrado aquí, 27”27 en el primer viraje, claramente por delante del récord de la italiana (27”81), seguida de esta, que no ha querido alejarse de donde se “cuecen” las grandes decisiones, mientras Hoff, que ya no ve la hora de conseguir el tan deseado oro, intentaba que no se le escaparan sus rivales, 27”57, y la eslovena Isakovic, perfecta carrera la suya, se lo miraba desde atrás, séptima en 27”95.
La italiana ha decidido atacar poco después del viraje, y rápidamente se ha puesto en cabeza, 55”92 (muy por debajo de sus 57”04 del récord), seguida de la china, 56”43, y de Hoff, siempre tercera, 56”67, mientras la eslovena, subía inteligentemente al cuarto lugar, 56”86, consciente de que debia estar al lado de sus rivales para el envite final. Pellegrini continuaba primera en el último viraje, 1,25”57, aunque Isakovic empezaba ya a amenazarla, y ya era segunda en 1,26”03, por delante de Hoff, 1,26”20, mientras la china retrocedía al cuarto lugar, 1,26”29, aunque sin perder sus opciones a la medalla.
El último largo ha sido, antes que nada, la lucha entre la italiana por no dejarse alcanzar, y la eslovena por alcanzarla. Poco a poco se ha ido acortando la diferencia entre ambas, aunque finalmente, la italiana ha podido conservar la quince centésimas de ventaja que la han transportado a la gloria olímpica, mientras la china desbordaba claramente a Hoff, 28”76 (el último largo más rápido) por 29”58, no dejándole, esta vez, ni siquiera el tercer escalón del podio, aunque sin poder alcanzar a la eslovena, que ha nadado, también muy rápido este último largo, 28”94 (por 29”25 de la italiana).
Las lágrimas de Pellegrini, todavía en el agua, son fehaciente testimonio de la tensión que ha vivido.
200m.mariposa “semis”: seis nadadoras en el 2,06”, con ventaja en las centésimas para la china Zige Liu, 2,06”25, por delante de la australiana Jessicah Schipper, 2,06”34; la otra china, Liuyang Jiao, 2,06”42, y la polaca Otylia Jedrzejczak, actual campeona, 2,06”78, con la norteamericana Elaine Breeden cerrando la clasificación, 2,07”73. Es una de las finales más abiertas de las disputadas hasta el momento, por la gran igualdad entre las finalistas.
200m.estilos: otra de las grandes finales, con las dos primeras por debajo del ex-récord mundial. Cada una de las favoritas ha jugado su baza, aunque con diferente éxito. Con su triunfo, la australiana Stephanie Rice ha confirmado su dominio en esta especialidad, al conseguir su segundo oro, y su segundo récord mundial, 2,08”45, en una llegada muy ajustada con la zimbabwesa Kirsty Coventry (que, como Katie Hoff, está buscando su primer oro en estos Juegos), 2,08”59, mientras Natalie Coughlin ha sido tercera, 2,10”34, imponiéndose a su compatriota Hoff, 2,10”68, que, quizás todavía bajo los efectos de su cuarto lugar en los 200m.crol, ha visto como de nuevo volvía a quedarse a las puertas del podio. Está siendo, sin duda, la gran derrotada de los Juegos.
La prueba ha sido lanzada por Coughlin que ha señalado unos excelentes 27”29 en el tramo de mariposa, seguida por Rice, 27”84, y Hoff, 28”30, mientras Coventry era quinta, 28”47.
Aprovechando su mejor estilo, Coventry se ha puesto primera en este tramo, 1,00”16 (por delante del récord de Rice, 1,00”56), que ha continuado segunda, 1,00”68, por delante de Hoff, 1,00”95, mientras Coughlin era cuarta 1,01”08, ralentizando increíblemente en su mejor estilo (quizás pensando que detrás venia el tramo de braza). Aunque sin ser decisivo, la braza ha permitido a la australiana acercarse a la zimbabwesa, 1,38”27 por 1,38”36, para, ya en el tramo final, imponer su mejor crol, 30”09 por 30”32, haciéndose con título y récord.
Tras ellas, la braza ha sido fatal para las dos norteamericanas, que han visto como sus dos rivales se distanciaban lo suficiente de ellas, como para dejarlas disputar entre ellas el tercer lugar del podio. Coughlin ha vuelto al tercer lugar, 1,39”67 por 1,39”85, y en el tramo de crol ha conseguido mantener e incluso aumentar su ventaja, 30”67 por 30”83.
HOMBRES
100m.crol “semis”: semifinales imperiales. 1r. acto: Alain Bernard, con la herencia sobre sus espaldas del (fallido) recuerdo de Alex Jany y su tocayo Alain Gottvalles, se lanza al agua. Con brazadas largas y potentes cubre el primer largo. 22”48 (el mismo tiempo que el australiano Eamon Sullivan en el primer relevo de 4x100m., donde consiguió el récord mundial en 47”24).
Sigue con su magnifica brazada, larga, potente, y sin “clavarse” en los últimos quince metros, nada el segundo largo en 24”72, para un total de 47”20, nuevo récord mundial, desbancando al australiano que lo había desbancado a él. Alain Bernard vuelve a sonreir, feliz, sabiendo que vuelve a serlo la masa deportiva francesa que anhela “su” campeón olímpico del hectómetro desde 1948, pero que esta vez va a tener un “outsider” que no se deja llevar por los nervios.
2o.acto: el australiano Eamon Sullivan, heredero de los Henricks, Devitt, Wenden, Klim, “&cia”, se lanza al agua. Con sus brazadas, no menos largas y potentes que las del francés, aunque quizás no tan fluidas ni estéticas, cubre el primer largo. 22”44 (4 centésimas menos que el francés).
Sin clavarse en los últimos quince metros (él no acostumbra a hacerlo, o, por lo menos, no se le nota como al francés) nada el segundo largo en 24”61, para un total que anuncia ya los 46”, 47”05, quitándole (suponemos) al francés aquella sonrisa que se había dibujado en su cara al finalizar la primera “semi”. Tras él, el holandés Pieter “VDH” supera su récord personal, 47”68 (anterior 47”84, hace ocho años), y anuncia que, si no es campeón, va a defender su título, cayendo con la mayor dignidad posible en un campeón.
Pero no son ellos los únicos que postulan al titulo más codiciado de la natación olímpica. Con ellos, a su lado, estarán mañana otro australiano, Matt Targett, 47”88, bajando por vez primera de los 48”; el sueco Stefan Nystrand, 47”91, ¿ con su perilla, o sin ella ?, con su brazada revolucionada; el norteamericano Jason Lezak, el hombre de los 46”06 en el relevo, que querrá convertirse en el nadador “menos joven” que gana el hectómetro olímpico (honor reservado a su “compatriota” Duke Kahanamoku, 30 años y 5 días en 1920); el sudafricano Lyndon Ferns, 48”00, o el brasileño, Cesar Cielo, 48”11, que aunque parecen que aunque parecen estar de más en este banquete, están perfectamente capacitados para tener un papel importante. Mañana, señores, será su día.
Se ha quedado fuera de la final, el gran Filippo Magnini, 48”11 (4 centésimas le han faltado para conseguirlo, pese a batir su récord nacional, 48”11), que aprece ahber llegado a su límite cronométrico, así como el canadiense Brent Hayden, 48”20, que no ha podido repetir sus 47”84 de las eliminatorias.
200m.mariposa: cuarto oro para Michael Phelps, aunque sus rivales le han demostrado que no puede dormirse en los laureles, y que cada oro lo va a tener que pelear. Victoria acompañada, también esta vez, de su correspondiente récord mundial, 1,52”03 (por 1,52”09 del anterior de los Mundiales de Melbourne), con el húngaro Laszlo Cseh segundo, y autor de unos magníficos 1,52”70, nuevo récord europeo, decidido incluso a vencer a Phelps en su propio terreno, mientras el japonés Takeshi Matsuda ha sido tercero, 1,52”97, récord asiático, en el más grande 200m.mariposa de toda la historia de la natación.
Cuartos, ya claramente superados, el neozelandés Moss Burmester (que ha sido el auténtico animador de la prueba), y el chino Wu Peng, que no ha hecho honor a sus anteriores declaraciones, 1,54”35 para ambos.
La prueba ha sido lanzada por un valiente Burmester, 25”33, por delante de Phelps, 25”36, mientras Cseh y Matsuda los vigilaban de cerca, 25”58 para ambos. Rápidamente, sin embargo, el norteamericano ha tomado el mando de las operaciones, pasando primero por el hectómetro, 53”53 (ya adelantado a su récord, 53”62), con el neozelandés empecinado en no dejarle marchar, 53”56, mientras Matsuda se adelantaba ligeramente a Cseh, 54”41, por 54”59.
Burmester ha continuado todavía tras el intocable Phelps en el último viraje, aunque ahora ya más distanciado, 1,22”75, por 1,23”28, mientras sus dos seguidores empezaban a acercársele, intercambiando sus posiciones (Cseh tercero, 1,23”39, Matsuda cuarto, 1,23”58). Sin ningún problema, el norteamericano se ha ido hacia la victoria y el récord, mientras Burmester caía como un valiente, 31”07 en este último largo, y tenia que renunciar al podio que habia acariciado durante los tres primeros, dejándose alcanzar, y pasar, por el húngaro, 29”31 en estos últimos metros, y el japonés, 29”39, e incluso por el chino, 29”27, aunque sin dejarse pasar por él.
200m.braza “semis”: Kitajima ha empezado a tomar posiciones, y con su larga y potente brazada ha vuelto a recobrar el récord olímpico, 2,08”61 (7 centésimas menos que el conseguido en las eliminatorias de ayer por el húngaro Daniel Gyurta). Segundo ha sido el canadiense Mike Brown en rápido progreso, 2,08”84, mientras el norteamericano Scott Spann, tercero en 2,09”08, parece dispuesto a suplir, incluso con intereses, la ausencia de Brendan Hansen.
El húngaro, por su parte, se ha limitado a clasificarse, quinto en 2,09”73, lo mismo que el italiano Paolo Bossini, séptimo en 2,09”95, mientras el francés Hugues Duboscq ha señalado el limite de la final con 2,09”97.
4x200m.crol: Estados Unidos ha dominado totalmente la prueba, como ya se esperaba, y su único rival han sido los 7 minutos contra los que luchaban sus cuatro componentes.
Como si estuvieran en otra prueba, Michael Phelps (para él el honor de intentar superar nuevamente su récord en la prueba individual, aunque no lo haya conseguido, nadando sin embargo en unos más que excelentes 1,43”31, segunda mejor marca mundial de siempre); Ryan Lochte, 1,44”28; Ricky Berens, 1,46”29, y Peter Vanderkaay, 1,44”68, han anclado el equipo en unos históricos 6,58”56.
Tras ellos, otra prueba, bastante más emocionante por lo que respecta a su desenlace. Australia se ha colocado segunda en los dos primeros tramos, seguida, primero de Japón (aunque ha cedido rápidamente y en el segundo tramo ha desaparecido ya de la lucha por las medallas, y de Rusia. Canadà se ha puesto segundo en el tercer tramo, merced a unos magníficos 1,44”42 de Brent Hayden, por delante de Australia y Rusia, aunque ha tenido que ceder en el último, donde unos magníficos 1,44”65 del ruso Alexander Sukhorukov le han permitido superar a los australianos, 7,03”70 (nuevo récord de Europa, superando los 7,07”84 de los italianos en las eliminatorias) por 7,04”98, mientras Italia, con un magnífico Filippo Magnini, 1 44”12, se adelantaba en los últimos metros a Canadà, 7,05”35 por 7,05”77, para conseguir el cuarto lugar, sin poder alcanzar a los “aussies”, que se han quedado 37 centésimas por delante.
Quinto oro para Phelps, que ha cruzado victoriosamente, por el momento, el ecuador de su reto.
Guillem Alsina