Historia de un 4×200

Una de las cosas más bonitas de éste nuestro deporte, son los relevos. En ellos se mezclan ilusiones comunes, tensión, nervios, emoción y sobre todo trabajo en equipo. Espíritu competitivo y deportivo unido en un mismo sentimiento. Históricamente, siempre han estado liderados en su mayoría por EEUU, China, Australia…las primeras potencias mundiales. Ahora mismo cabe destacar el relevo 4×100 libres femenino Holandés, las denominadas “holandesas voladoras” que llevan ganando títulos desde que consiguieron el Récord Mundial en el Europeo de 2008 con una magnífica posta de Marleen Veldhuis de 52,6, y hasta ahora imbatibles; campeonas de Europa, Mundiales y Olímpicas, prevén un nuevo oro este verano en Londres.
 
En cuanto al panorama español, creo recordar un 4×100 libres femenino finalista en una olimpiada allá por los 80, así como un subcampeonato del mundo en el primer mundial en corta del 4×100 libres masculino en Palma en el año 1993. Después de entonces, mi memoria hace recordar un valiosísimo bronce en el Europeo de 1995 con Ivette María, María Olay, María Peláez y la hermanísima Claudia Franco en un relevo tan bonito como es el de 4×100 estilos.
 
Habituales en finales Europeas, las medallas o las finales mundiales parecían ya algo más complicado, sin embargo, hacia el año 2000 empezó a forjarse un 4×200 libre femenino, que sin saberlo, nos iba a dar muchas alegrías. Un relevo compuesto por la mítica Laura Roca, nombre clave en este 4×200, Mª Angels Bardina, Paula Carballido y Natalia Cabrerizo, conseguían con un 5º puesto en el Europeo de Helsinki, su participación en los JJOO de Sídney, dónde con un 8,13 Consiguieron un 13º lugar mundial. No se pasó de la primera ronda, pero a partir de entonces, ese relevo sólo iría a más.
 
El año 2001 significaba año de mundial, el de Fukuoka; dónde se consagró Ian Thorpe como mejor nadador de talla mundial de la época con sus 6 oros, una joven Mireia García conseguía un gran 7º puesto en el 200 mariposa, y Nina Zhivanevscaya “defraudó” con un 4º y 7º puesto en 100 y 50 espalda, respectivamente, que nos hacían saber a poco debido al Bronce que defendía de Sídney. El 4×200 libres formado por Laura Roca, Tatiana Rouba, Lidia Elizalde y Paula Carballido daba una esplendorosa sorpresa metiéndose en la final aunque con el peor tiempo, consiguiendo un gran 5º puesto en la final debido a la descalificación Australia y EEUU. Laura Roca, batía así el record de España en la 1º posta con un tiempo de 2,00,77, ya por debajo del 2,01 y que significaban una marca totalmente de nivel mundial, y en conjunto, un 8,06; muy por debajo de lo realizado en los JJOO. Se trataba de una confirmación de que España estaba ahí, finalista mundial, y no había sido para nada un espejismo.
 
2002
Al año siguiente, Europeo de Berlín, con un relevo ya un poco modificado, con dos jovencitas Érika Villaécija y Melissa Caballero, que subían hacia arriba de una forma exuberante, y conseguían junto a las capitanas Laura Roca y Tatiana Rouba, una más que extraordinaria medalla de plata, con la única ausencia de Gran Bretaña, y detrás de las alemanas de Van Almsick. La prueba del 200 libre femenino se convertía en un “1500 masculino” en atletismo, con dos finalistas en la prueba individual del Europeo, medallas en el relevo y finalistas mundiales. Parecía que poco quedaba ya por dar de este gran relevo, pero al año siguiente en el mítico Mundial de Barcelona 2003(dónde Nina Zhivanevscaya se hizo con su más que sobresaliente título mundial que nos hizo a todos vibrar de la emoción), las nuestras consiguieron igualar ese 5º puesto de Fukuoka, aunque esta vez por sus propios medios, acercándose cada vez más a esos 8 minutos, con las cuatro relevistas con tiempos rondando los dos minutos.
 
2004
A partir de ese momento, la gran Laura Roca fue perdiendo ese espíritu de capitana y ya en el Europeo de Madrid al año siguiente, no nadó la prueba individual, dónde, de nuevo, conseguíamos dos finalistas individuales(Tatiana Rouba y Melissa Caballero). El relevo además, parecía una de las mayores bazas, dónde sin alemanas y británicas y en nuestra propia casa, se proponía realizas una tarea nada fácil, ganar el Oro, título Europeo para un ya experimentado 4×200. Una fácil clasificación por la mañana ya con la mejor marca y dos suplentes, España, parecía una “Estados Unidos” en un mundial. No tenían rival, y todos esperábamos con ansia que así fuera, que nuestro querido relevo hiciese sonar ese himno que al sonar en una entrega de medallas, nos hace emocionarnos y sentirnos orgullosos.
 
Tatiana Rouba lanzó el relevo con la que ese verano sería campeona olímpica, Camelia Potec, nadando por el relevo rumano. 2,0,14. Record de España para Tatiana, un casi sub dos minutos, y un record de España que no sería superado hasta la aparición del plástico pocos años después. A un suspiro de ver el 1,59 en su marca, el relevo pasó a manos de Melissa Caballero que sobrepasó al relevo rumano sin ningún problema, realizando un 2,0,6, una marca que nos auguraba un 8,1 si todas las relevistas mostraban lo mejor de sí. Laura Roca, que no se encontraba al 100 por cien desde que en 2002 ganase la plata de Berlín, tiró el relevo con gran fuerza, haciéndose valer en los primeros 100 metros. A partir de ahí, el relevo sueco comenzó a acercarse, y Laura Roca parecía apagarse, a pesar de los esfuerzos. Tras unos fatídicos últimos 25 metros, Roca, consiguió mantener ese primer puesto por un par de décimas, realizando un casi 2,03, muy por debajo de su nivel. Quedaba todo en manos de Érika Villaécija que al día siguiente se proclamaría campeona de Europa de 800, y con las suecas en los talones, sacó fuerza, tranquilidad y estilo, y con una posta impecable por debajo de los 2 minutos, regaló a España un ORO en el 4×200 libres en un europeo, batiendo por unas centésimas el anterior Record del año pasado en el mundial, quedándose finalmente en el 8,03. El himno sonaría por el equipo español, brillante, con 4 relevistas de sobresaliente, merecedoras al 100 por cien de aquel triunfo. Con la alegría aún de este oro, llegaron los JJOO de Atenas.
 
España quería estar en la final(lo que también consiguió nuestro 4×100 estilos con Zhivanevscaya, Sara Pérez, María Peláez y Tatiana), y tras decidir cambiar a la relevista española Laura Roca por una Arantxa Ramos, reciente medallista europea junior que contaba con apenas 16 años, España se coló en la final. Ahí, el relevo hizo lo propio, nadó, dejando el record de España en 8,02,11. Con una excelente posta de Erika Villaecija de 1,59,0 que la habría dado final en la prueba individual(claro que era en relevo lanzado), con Tatiana Rouba como lanzadora del relevo rozando su propio record, y Melissa Caballero restando unas centésimas a su prueba del europeo, mientras que la joven Arantxa Ramos no mostró la misma frescura que en las eliminatorias, y dejó en un 2,02 su posta. Parecía que nos faltaba la guinda, con una cuarta española en los 2 minutos, pero sin embargo, con el 6º puesto Olímpico, cerraban un brillante ciclo, donde el relevo español de 4×200 con diferentes componentes durante esos 4 años, había escrito una historia, inolvidable para todos aquellos amantes de la natación española, que sin nosotros saberlo, cerraba ese libro donde habían escrito todos sus éxitos.
 
 En los años siguientes, postas inimaginables como un 2,05 de Melissa Caballero, 2,03 de Tatiana Rouba…un relevo en torno al 8,10, hacía imposible su pase a la final en mundiales u olimpiadas, y mucho menos una medalla en un europeo. Pasaron de tenerlo todo a no tener nada. Con una Villaécija más centrada en las pruebas de fondo, una Melissa Caballero que se esfumaba  de la élite mundial como una estrella fugaz, una Tatiana que se centraba más en el 100 libre… el 4×200 español quedaba “cojo”, con participación olímpica en Pekín y record de España, los demás países mundiales habían crecido a una velocidad que el español no había hecho. Mientras España se estancaba, la élite europea y mundial se añoraba cada vez más lejos. Tanta lejanía había, que parecía imposible que España volviese a estar ahí.
 
2010
 En el 2010, un nuevo puesto de finalista europeo en ese “1500 masculino en atletismo” con Patricia Castro, nos daba una pequeña esperanza, pero, en ese Europeo se decidió no tirar relevos por parte de España. Al año siguiente el 10º puesto de Melanie Costa en el mundial, con Patricia Castro en unas marcas similares hacía pensar de nuevo que el relevo podría volver a triunfar. Medallas europeas y finales mundiales. Aun suena raro, pero este año, 2012, España ha demostrado por fin que tiene un relevo muy potente, dicen las buenas lenguas que un “7,53” es posible para las nuestras. Pero esto sólo es posible con el sentimiento de equipo, deportividad y compañerismo, que hacen de un relevo, algo más que una prueba de natación. Mireia Belmonte, Patricia Castro, Melanie Costa y Lydia Morant, ahora nos hacen soñar. ¿Podrán esos sueños hacerse realidad? 8 años después del máximo apogeo de nuestro relevo, ¿podemos volver a ser lo que éramos? Ya no hablamos de los dos minutos. Hablamos de 1,57 1,58 y 1,59. ¿Habrá relevo en el Europeo? ¿Habrá relevo en las olimpiadas?
 
No se sabe, pero talento desde luego no falta. Las nuestras están con fuerza, esperemos que creen un núcleo propio de relevo, competencia y deportividad y que se decida tirar a por ello. Animo y apoyo por parte de sus seguidores desde luego no falta.
 
Porque…si la natación española ha tenido nombres destacados como Martín López Zubero, Nina Zivanevscaya, Erika Villaecija… también tiene un relevo clave: el 4×200 libres femenino; que lleva fuera de la élite mundial casi una década, pero que muchos creemos, que puede renacer de la mano de jóvenes nadadoras de mucho talento.
 
Laura Roca, Lidia Elizalde, Natalia Cabrerizo, Paula Carballido, Paula Cervantes, Mª Angels Bardina, Tatiana Rouba, Melissa Caballero, Erika Villaécija, Arantxa Ramos, María Fuster, Ilune Gorbea, Mireia Belmonte, Melanie Costa, Noemí Feliz, Patricia Castro, Lydia Morant… 4×200.
 
Juan D. Blanco