Ricardo Aldabe, uno de los iconos españoles de los 80


Ricardo junto al diploma Olímpico de Los Ángeles 1984

Nacido en Chantrea (Navarra) un 7 de marzo de 1965, Ricardo Aldabe, aprendió a nadar en los cursillos del Club Natación Pamplona (en el que permaneció hasta el fin de su carrera deportiva, hay que subrayarlo), pasando en años siguientes por los niveles de edades correspondientes, hasta iniciar la competición en 1977, con doce años. A principios de 1978 fue seleccionado para formar parte de la plantilla de nadadores que inicio la experiencia del Colegio Izarra, un colegio cercano a Vitoria.

 
El Colegio Izarra, como algunos otros, creados con la misma intención, y de los que el colegio Santa Clara, creado por el CN.Sabadell mediada la década de los 60, era el primer y mejor ejemplo, se creó a imagen y semejanza de las universidades norteamericanas, pretendiendo aunar estudios y deporte bajo un mismo techado, de manera que el nadador pudiera beneficiarse el máximo posible de esta dualidad. Una piscina y un gimnasio en el complejo escolar permitían a profesores, entrenadores, y nadadores llevar a cabo sus respectivas tareas con una mínima pérdida de tiempo.
 
Pese a algunas dificultades iniciales, 65 nadadores iniciaron en enero de 1978 una “aventura” que, bajo las órdenes de un viejo, y respetado, conocido de la natación española, el holandés Kees Oudigeest y su esposa, la también holandesa Mary Kok, pretendía ser la primicia de lo que podría ser algo así como la “panacea” de la natación española. y cerremos el inciso, dejando quizás para otro día, el extendernos un poco más en este tema. La “cosa”, si fue bien en un principio, acabó fracasando por causas bien previsibles como ha ocurrido en otros muchos casos.
 
Pese a sus todavía 13 años, su estancia en Izarra le sirvió para empezar a darse a conocer a primer nivel nacional. Aquel mismo verano de 1978 sube al podio, como tercero de los 200m.espalda, y 5o.del hectómetro, del Gran Premio Grupos de Edad de Sta.Cruz de Tenerife, aunque demuestra su eclecticidad al superar, ya terminando la temporada, el récord de España de 200m.crol del grupo de edad de 13/14 años, con 2,05”5.
 
Inicia el 1979 de la mejor manera posible, ganando cuatro pruebas (200-400m.crol y 100-200m.espalda, además de ser 2o.en el hectómetro crol) en una “Competición Nacional por edades” programada por la F.E.N. con el fin de motivar a los más jóvenes. Esto le sirve para conseguir su primera internacionalidad, participando en los prestigiosos “Internacionales de Ginebra”, una de las cimas del Grupo de Edades, en los que gana el hectómetro espalda, siendo 2o.en el de crol. De la misma forma, también se impone en los 100-200-400m.crol del “Torneo Internacional del Atlántico” de Puerto de la Cruz, y en los 100-400m.crol y 100m.espalda del prestigioso “Fleches de Vittel International” francés. Por todo ello, y con solo 14 años, debuta en unos Nacionales Absolutos, en los que, evidentemente, pasa inadvertido, 17o.en 100m.espalda, , pero en los que, sin embargo, va acumulando la experiencia necesaria para sus posteriores éxitos. Como final de esta temporada 1978, gana otros tres títulos de su grupo de edad en 200m.crol, 100m.espalda y 200m.estilos, para volver a poner de manifiesto su polivalencia, y la bondad de las enseñanzas de Kees.
 
Aunque una lesión le impide estar en las primeras competiciones del año, continua su progresión en 1980, repitiendo títulos en su Grupo de Edad al imponerse en los de Invierno en tres pruebas de 200m., crol, espalda y estilos, dominando a todos sus rivales, lo que le vale ser seleccionado para los Eurojúniors de Skovde, en Suecia, donde es finalista de los 100m.espalda, 7o.con 1,02”29, nuevo récord de España de su categoría, 14/15 años, después de haber señalado ya el récord en las eliminatorias, 1,02”65, colocándose ya al nivel de los mejores espaldistas españoles, lo que ratifica pocos días después al subir por primera vez a un podio absoluto, 3o.de los 100m.espalda, 1,02”41, a menos de un segundo de los dos primeros. El asalto a lo más alto ya está a su alcance, y para confirmarlo termina la temporada ganando el Nadador Completo, incluso con récord de España de 14/15 años en 100m.crol, 54”58.
 
Ricardo inicia el 1981 con nuevas superaciones y títulos, al imponerse en los 100m.crol, 54”26, y 100 y 200m.espalda, 1,01”63 y 2,13”08, del y Gran Premio de Edades de Invierno de Busot, participando en otras pruebas de nivel nacional, que le aportan más experiencia ante la intensa temporada que se avecina. En Barcelona supera en dos ocasiones el récord de 200m.estilos de 16 años, 2,14”52 y 2,14”24, mientras en Paris, supera el de 100m.espalda, acercándose al minuto, 1,00”93, terminando el invierno con dos nuevos podios en los Absolutos de Invierno, tercero en 100m.espalda, rebajando el minuto, 59”96 (con 59”62 en eliminatorias), y también tercero de 200m. estilos, 2,10”86, y una nueva internacionalidad (Torneo Juvenil de Pascua, en Copenhague) que lleva aparejada dos nuevos récords de España de edades en piscina larga, 100m.crol en 54”88, y 100m.espalda en 1,01”03.
 
Ya en la temporada de piscina larga, continua su imparable progresión, con récords en las Picornell, 100, 1,01”00,  y 200m.espalda, 2,09”59, cogiéndole el “tranquillo” a esta distancia que hasta entonces se le había “atragantado” bastante, tiempos, ambos, que entran dentro de las mínimas exigidas por la FEN para formar parte del equipo europeo que participará, aquel mismo verano, en los Europeos Absolutos de Split. Sus dos siguientes actuaciones empezarán a convertirlo en el insustituible espaldista del equipo español que va a ser en los próximos años: en el “8 Naciones” de Chiasso, rebaja su tiempo de los 200m. a 2,09”51, mientras consigue sus dos primeros títulos nacionales al imponerse en el hectómetro de espalda de los Absolutos de Verano de Puerto de la Cruz, 1,00”50, ante los dos favoritos, Ignacio Ibargüen, 1,00”94, y Francisco Benitez, 1,00”96, así como, de manera harto sorprendente, en los 200m.estilos, 2,11”50, mientras es segundo en 200m.espalda, 2,12”12, claramente superado por Benitez, 2,08”62. ¡Sus primeros Europeos están ahí!. y en Split “explota” literalmente.
 
En una rutilante exhibición, nada las eliminatorias del hectómetro en 58”50, sexta mejor marca, lo que le vale la entrada en la final, pero también lo que todavía es mejor, el récord absoluto de España, sucediendo, nada más ni nada menos, que a uno de los grandes mitos de la natación española, Santiago Esteva, que desde 1970, hacia doce años, en otros Europeos disputados en las Picornell, lo tenía en 58”9. Después, en la final, será 7o., aunque superándose a si mismo, al señalar su segundo récord absoluto, 58”25. y para refutar aquello de que “nunca segundas partes fueron buenas”, en las eliminatorias de los 200m., “expulsa” definitivamente a Santi de la tabla de récords al superar sus 2,07”36 de 1975, dejándolo en 2,06”57, lo que le vale pasar a la final de consolación, que nada ligeramente frenado, puesto que en la misma sesión va a tener que nadar la final de 4x100m.estilos, en la que defienden un importante quinto puesto. y aunque pierde su todavía “calentito” récord de los 200m., a manos de Benítez, 2,06”42, se resarce ampliamente al defender con éxito el quinto lugar del relevo, con récord de España incluido, 3,50”87, superando el conseguido en las eliminatorias matinales, 3,53”02, aunque nuestro biografiado no queda del todo contento, puesto que en la final señala un tiempo de 59”04, por los 58”80 que había señalado por la mañana, aunque hay que tener en cuenta que era la cuarta prueba que nadaba aquel día.
 
Señalemos que sus 58”25, récord de España de 16 años, lo serán hasta el verano del 2009, 28 años después, cuando su sucesor cuenta con las ventajas del bañador de poliuretano, no tener que tocar el muro con la mano en los virajes, y la posibilidad de poder hacer unas cuantas patadas de mariposa en la salida y los virajes.
 
La 81-82 va a ser una mala temporada para él. Izarra no acaba de cuajar, y Kees abandona el Colegio, no conforme del todo con su funcionamiento. La FEN, preocupada por mantener el nivel de entrenamiento para los que han de seguir estudios universitarios, los “coloca” en Málaga, donde el Colegio Cerrado Calderón les ofrece unas condiciones inmejorables para seguir su plan de entrenamiento, a las órdenes de dos excelentes entrenadores, Toni Codina, y Joan Fortuny. Ricardo, sin embargo, nota el cambio, resintiéndose de ello su preparación.
 
Sufre un “varapalo” al ser superado claramente en los Absolutos de Invierno, p.25m., por Francisco Benitez e Ignacio Ibargüen en el hectómetro, 57”91, 58”79 y 59”47, y por Benitez en los 200m., 2,05”41 por 2,10”05, y 5o.de los 200m.estilos, aunque se rehace rápidamente al imponerse a su rival en la final del Trofeo Federación, 59”98 por 1,00”39 en el hectómetro; 2,07”01 por 2,11”96 en los 200m., demostrando que es hombre de piscina larga, consiguiendo la selección para los Mundiales de la colombiana Cali. Allí, quizás la altura, quizás un fallo en su plan de entrenamiento, o lo que ocurre en ocasiones en la vida del nadador, no consigue superar su récord de España del hectómetro, quedándose en 58”98, pasando a la Final de Consolación, en la que es séptimo con 59”40, mientras en los 200m.señala 2,07”26, que solo le permiten nadar otra Final de Consolación, de la que es último, subiendo nuevamente su tiempo, 2,08”41, nadando también las eliminatorias del relevo estilos, 10o.en 3,55”79, con unos discretos 59”70 en su tramo.
 
A la vuelta, pocos días después, los Absolutos de Verano le traen otro sinsabor. Vencido por Benitez en el hectómetro, 59”13 por 59”24, salva los muebles al protagonizar un disputado ex-aequo con su rival, campeones ambos con un mismo tiempo de 2,08”98, y es segundo de los 200m.estilos por detrás de David López-Zubero.
 
Pensando que en España ya había conseguido todo lo que podía, y buscando mejoras en sus posibilidades de entrenarse, toma entonces una importante decisión, que será, finalmente, la mejor de su vida, puesto que no solo afectará su vida deportiva, sino también la personal. Siguiendo la estela iniciada por Santi Esteva (su ídolo deportivo declarado), Pere Balcells, y continuado por los hermanos Escala y otros, se apunta a la “emigración USA” , escogiendo un colegio en Baltimore (entrenando en el mismo club de Michael Phelps con Barry Stephens) que le permite hacer el preparatorio, y entrar el año siguiente en la Universidad de Alabama.
 
Allí, además de tomar un nuevo impulso en su progresión deportiva, conocerá a la que será su esposa, la noruega Katrina Bomstad, otra que, como él, escogió las facilidades que ofrece el sistema universitario USA para los deportistas. Los principios son duros (con Don Gambrill, su famoso entrenador, solo se puede entrenar de tres maneras: duro, duro, o duro), y Ricardo ha de multiplicar sus horas de trabajo para poder estudiar, entrenar, y hacer “algo más” para completar la beca que recibe. Participa sin excesivo éxito en los Universitarios de Invierno, sumergido por el consabido alud de buenos especialistas en piscina de 25 yardas, aunque cuando vuelve a España en verano, recibe el beneficio de su duro trabajo invernal. Nadando fuera de concurso en el Trofeo Federación, se impone en los 200m.espalda a su “eterno rival”, Benitez, 2,08”51 por 2,10”08, y aunque no puede con Ibargüen en el hectómetro, 59”20, por 59”55, si puede con el canario, que ni siquiera baja del minuto, 1,00”10; después gana los 200m.del “8 Naciones” con 2,08”59, ganándose la selección en ambas pruebas para sus segundos Europeos, que se disputan en Roma.
 
Rememorando los anteriores de Split, Ricardo vuelve a “explotar” en la vieja Roma. Primero nada los 200m.espalda, clasificándose con el segundo mejor tiempo de las eliminatorias, 2,04”90, pulverizando el récord español de Benitez, tiempo que vuelve a superar en la final, en la que es cuarto, 2,03”93, aunque sin poder entrar en la lucha por las medallas (Frank Baltrusch, de la DDR, tercero, señala 2,02”46); después, nada el hectómetro, señalando el 6o.mejor tiempo de las eliminatorias, 58”11, también con nuevo récord de España (borrando sus anteriores 58”25 de Split), tiempo que sube ligeramente, 58”19, en la final, de la que es séptimo, terminando su actuación con la final del relevo estilos, de la que es 8o., 3,50”59, con un parcial de 58”21, en su tramo. Pocos días después, en la descompresión de sus magníficos europeos, consigue los dos títulos de su estilo en los Absolutos de Verano, aunque ha de compartir el del hectómetro con el aragonés Armando Ordovas, 1,00”3, imponiéndose a este y a Benitez en los 200m., 2,08”17, siendo segundo en los 200m.estilos. Pese a que figuraba como favorito en ambas pruebas de su estilo, no puede acudir a los Juegos Mediterráneos de Casablanca por imperativos universitarios, regresando a Alabama, para, entre otras cosas, además de estudiar, preparar los JJ.OO., la competición-cumbre para cualquier deportista.
 
Como el año anterior, Ricardo se juega su participación olímpica a una sola carta, nadando, a finales de junio, y fuera de concurso, la final del Trofeo Federación, con resultados interesantes, 59”76, y 2,07”53, imponiéndose a su más directo rival, Benitez, con lo que se gana su presencia en Los Ángeles, sin llegar a “afinar” totalmente del fuerte trabajo que durante toda la temporada invernal ha llevado a cabo en la Universidad, enlazando con el “8 Naciones” de Cardiff (en los que gana el hectómetro, y es segundo del 200m.), antes de desplazarse para el más importante viaje de su vida deportiva: Los Ángeles, centrado en otra de las ilusiones de cualquier deportista, ser finalista, y, “rizando el rizo”, conseguir una medalla.
 


Equipo español en Los Ángeles: Juan Enrique Escalas, Rafael Escalas, Juan Carlos Vallejo, Enrique Romero, Bett Sitters, Harri Garmendia Javier Miralpeix y Ricardo Aldabe

En su primera actuación, los 200m., nada perfectamente las eliminatorias, pasando por 1,00”14, y volviendo por 1,03”80, consigue unos 2,03”94 (a una sola centésima de su récord nacional de Roma), que lo califican para la final con el 5o.mejor tiempo, muy igualado con sus rivales, de manera que, después de ver cumplida su ilusión de ser finalista, puede ahora concentrarse en la posibilidad, no demasiado atrevida, de “colarse” en el podio.    

 
¿Nervios?, ¿táctica equivocada?, ¿temor escénico?. No lo sabemos, pero la final no corrió como él deseaba. Hace una salida lenta, con parciales igualmente lentos, último del hectómetro en 1,01”19, de manera que cuando se da cuenta de que está nadando la carrera más importante de su vida, ya es tarde para remontar, y únicamente puede con un australiano, para ser finalmente séptimo con 2,04”53.
 
Dos días después, su segunda actuación, el hectómetro. Pasando quizás demasiado rápido, 27”77, lo nota en la segunda mitad, y aunque supera su récord de España con 57”90, se queda como primero para la Final B, a solo 14 centésimas de la final. Por la tarde será 5o.de la Final de Consolación (una final que, curiosamente, acostumbra a dejar consolado a muy pocos de los que la nadan) con 58”31. Días más tarde, de vuelta a casa, y en los Absolutos que se disputan en el CN.Metropole, el navarro da una muestra más de su orgullo deportivo, y olvidándose de su “fallo” (¡) de la final olímpica, conquista tres nuevos títulos de campeón : 100 y 200m.espalda, 59”37 y 2,09”14, y, volviendo a uno de sus “olvidados amores”, también gana los 100m.crol con 52”80, además de ser segundo de los 50m.crol, Trofeo Ugarte”, a once centésimas de Gonzalo Jiménez, 24”27 por 24”38.
 
¡Y vuelta a empezar!. Después de un nuevo curso universitario, se impone la vuelta a casa para ganarse el derecho a intentar estar en sus terceros Europeos, Sofia-1975, lo que consigue, aunque no sin algunas críticas al conseguir tiempos discretos, 59”73, y 2,09”72, olvidándose quizás de que el navarro ha sido siempre de los que nunca ha fallado en el “día D, hora H”. Esta vez, sin embargo, no va a ser el de siempre, el hombre seguro en sus actuaciones. Falla totalmente en los 200m., en los que confiaba en ganar la medalla que se le había escapado en Roma dos años antes, al señalar unos discretos 2,08”72 y no clasificarse ni siquiera para la Final B, y si bien es verdad que es finalista del hectómetro, 8o.en eliminatorias, lo es con unos 58”60 que están muy lejos de sus anteriores actuaciones en estos Europeos, tanto más que vuelve a fallar en la final, de la que también es último, elevando su tiempo hasta unos discretos 59”64, demostrando nuevamente que no ha llegado a la capital búlgara en su mejor forma, cuando señala 58”82 en el primer tramo de la final de relevos estilos, de la que los españoles son séptimos. Sin que quiera ser excusa para su discreta actuación, hay que decir que hay “tormenta” en el seno de la representación española, y votarse la noche anterior al inicio de estos Europeos, si se iba, o no, a una “huelga deportiva”, lo que, lógicamente, no era la mejor forma de enfocar una competición de este calibre.
 
Sin embargo, no puede dormirse, puesto que los Mundiales del 86 se disputan en casa, lo que obliga a un esfuerzo suplementario. Una excelente temporada invernal con buenos resultados en los campeonatos universitarios, le causan buenas sensaciones, que completa en los Campeonatos de España que se disputan probando ya la pileta del Mundial, al imponerse tanto en el hectómetro, 58”59, como en el “dos”, 2,06”94, con récord de Campeonatos en ambas pruebas.
 
Dos meses antes del Mundial, sin embargo, le ha llegado la muerte de su padre que es, como para cualquiera, un trago difícil de digerir, y que le afectará los resultados, impidiéndole encontrar su mejor momento de forma. Vuelve a fallar en el “dos”, y aunque pasa con unos 1,00”09 que parecen augurar un nuevo récord y una posible final, se hunde en la segunda mitad de prueba, sin poder acercarse a su récord nacional, 11o.con unos 2,05”39 que lo envían a la tan poco deseada Final de Consolación, en la que vuelve a no estar bien, 6o.con 2,05”80. Después el hectómetro, con el deseo de resarcirse de su primera mala actuación, aunque tampoco puede. 12o.de las eliminatorias con 58”22, pasa a la consolación, 5o. con 58”46, que no arregla nada y ni siquiera en estilos, donde el equipo siempre había funcionado bien, se consigue la final al ser decimoprimeros, señalando 58”73 en su tramo de espalda. El que no fueran unos buenos Campeonatos para el equipo español, no consuela al navarro, que llegaba con grandes deseos de volver a ser el que había sido poco antes, y ofrecer a la natación española, y en su propio suelo, su mejor actuación.
 
1987 va ser su “canto de cisne”. Terminada la carrera, piensan en casarse, y, en aquellos tiempos, esto es sinónimo, excepto en contadísimos casos, de retirada de la natación. Pero quiere retirarse a lo grande, quitándose el mal sabor de boca que le han dejado los dos últimos años. En las “Bernat Picornell” de Barcelona consigue sus dos últimos títulos de campeón de España, 59”17 y 2,05”93 (este último con récord de Campeonatos), imponiéndose a un semi-desconocido…..un tal Martin López-Zubero, 59”52 y 2,07”14, que inicia en aquel momento su fulgurante ascenso al máximo nivel de la natación mundial, y será el encargado de superar los récords de Ricardo. Después, en los Europeos de Estrasburgo-1987, y aunque no mejora sus registros cronométricos, la despedida del navarro tampoco es para olvidarla. 14o.de las eliminatorias de los 200m. con 2,05”97, es 7o.de la Final B, subiendo su registro a 2,06”79, mientras en el hectómetro es 8o.de las eliminatorias con 58”02, y si bien gana un lugar en la final, 7o., un inoportuno resbalón en la salida no le permite aspirar a lo que él deseaba, quedándose en 58”95. Después, en el primer tramo del relevo estilos, mejora su tiempo hasta 57”91, a una sola centésima de su récord de España.
 
Hubiera preferido otra forma de despedirse, pero, por desgracia, esto no puede escogerse a gusto del consumidor. Más que su final, es de suponer que él prefiere que sea toda su carrera deportiva, entera, la que hable de su dedicación, de sus esfuerzos y de sus ilusiones por llegar a ser lo que, finalmente, ha sido, el mejor espaldista español de la historia. Lo que hagan sus sucesores, ya no es cuenta suya.
 
En la natación ganó uno de los mejores curriculums que puede presentar un nadador español, además de como dice él, un buen centenar de “amigos para siempre”, que son todos aquellos que, junto a él, estudiaron y entrenaron en el Colegio Izarra, así como a todos los entrenadores que le ofrecieron sus consejos (Juantxo González, Pedro Lucas, Angel Santamaria, y Fernando Navarro, además de los ya nombrados en el artículo), sin menospreciar la educación que le ha proporcionado los viajes que ha podido hacer, y, cómo no, la gente que ha conocido, y de la que tiene buenos recuerdos.
 
Hoy, junto a su esposa, disfruta de la natación en sus dos hijos, Oscar, el mayor, que en agosto del 2007 siguió los pasos de sus padres, entrenándose también en USA, pasos que también ha seguido el segundo, Marco, esperando, por lo menos igualar, pero confiando en superar, lo que sus progenitores consiguieron allá por la década de los 80’s.
 
 
Guillem Alsina