Tres de mis personajes inolvidables. Tres olímpicos. tres amigos

Quizás estos tres artículos, relacionados entre sí, no digan nada a los lectores de nuestro NotiNat. Tratan sobre tres hombres, tres nadadores, tres excelentes personas, a las que conocí, que me enseñaron mucho, y de las que aprendí mucho, y es por ello que quiero dedicarles desde aquí un sentido recuerdo, a Jesús Dominguez y Roberto Queralt, que por desgracia ya no están entre nosotros, y un cordial abrazo a Manuel Guerra que, por suerte, todavía lo tenemos aquí. Fueron tres grandes nadadores, no evidentemente a nivel internacional, quizás si dentro del ámbito mediterráneo, pero que marcaron con su diferente personalidad, y sus actuaciones un periodo muy interesante de una natación española que comenzaba poner los cimientos de su futuro.
 
Pese a todo, espero que este tríptico sea de lectura agradable, y contribuya a un mayor conocimiento de lo que fue en épocas pretéritas la natación española, al tiempo que vamos completando el listado de olímpicos españoles.
 
Manuel Guerra Pérez, un nadador explosivo.
 
Nacido un 18 de julio de 1928 en Las Palmas de Gran Canaria, Manuel Guerra fue uno de los nadadores más carismáticos de la natación española, capaz de brillar tanto en braza, como en crol, mariposa, e incluso, aunque no tanto, en espalda, con una larguísima carrera deportiva que abarca desde los primeros años de la década de los 40’s hasta 1959, cuando, ya con 31 años, se retiró de la natación.
 
Su carrera, a nivel español, se inicia un 13 de septiembre de 1944, en la madrileña piscina de 50m. de “El Lago”, cuando, con 16 años, poco después de haberse quitado los pantalones cortos (como era costumbre en aquellos tiempos), se izaba al primer nivel de la natación española al conseguir el título de campeón de los 200m.braza con un tiempo de 3,05”9, título que confirmaba un año más tarde al imponerse en la piscina de 25m.del Club Natación Helios de Zaragoza, con 3,04”8.
 
Después, 15 y 17 de septiembre, su primera internacionalidad, integrado en el equipo español que enfrenta, y vence, 47-40, al de Portugal en la piscina de 33’33m.del “Sport Alges y Dafundo”. Volviendo de Lisboa, hace un alto en Madrid, y el 22 de septiembre aprovecha una competición en p.25m., para hacer un intento de récord de España de los 100m.braza, en el que señala un tiempo de 1,16”5, pulverizando el anterior récord del español (aunque residente en las Filipinas) Alfredo Garcia Garamendi, 1,20”8 en julio de 1940. Hay que decir que en su intento, Manolo Guerra empleó, parece que por vez primera vez en España, la modalidad de mariposa, nadando en ella los primeros 50m., pasando después a la braza clásica, un cambio que permitían los Reglamentos de aquella época.
 
El 24 de marzo de 1946, y en la piscina del Real Club Náutico de Tenerife (33’33m. y agua salada), al no haber ninguna piscina de 25m. en Gran Canaria (la única que había, la del Hotel Metropole, no media más de 20m.), supera el récord de España de los 200m.braza con 2,53”2, rebajando los 2,59”1 que el castellano Carlos del Moral tenía desde agosto de 1935. Meses después, 18 de julio, celebra su 18o.cumpleaños, superando, de nuevo en Tenerife, su récord de España del hectómetro, dejándolo ahora en 1,15”4, parece que, como en el anterior, empleando mariposa en la primera mitad de la prueba.
 
No volverá a superar ningún otro récord en las pruebas de braza, aunque si conseguirá dos nuevos títulos en los veranos de 1946 (La Coruña, piscina de “La Solana”, 33’33m. y agua salada), y 1947 (Piscina “Julio Navarro” de Las Palmas, 33’33m., agua dulce), rebajando progresivamente sus tiempos a 2,59”6 y 2,55”7, aunque en estas dos últimas finales parece que también llegó a emplear mariposa. Sin embargo, el destino del canario no parece estar en la braza. Perfectamente dotado para nuestro deporte, poco a poco empieza a inclinarse hacia el crol, participando ya en 1947 con el cuarteto canario del relevo largo que se proclama subcampeón de España, por detrás de la Federación Catalana.
 
Después, terminada la que será su última temporada como bracista, se lanza de lleno al crol, con la vista puesta en los Juegos Olímpicos de Londres. Sus magníficas condiciones le permiten asegurarse un éxito rápido: el 28 de marzo en la “Julio Navarro”, reduce el récord de España a 1,00”8, rebajando en medio segundo el anterior del aragonés Segismundo Pera (1,01”3 en octubre del 1946), y ya en plena euforia, el 19 de abril, aprovechando el agua salada de la piscina del R.C.N.Tenerife, se convierte en el primer español que nada el hectómetro en menos del minuto, con 59”8, récord que, por tercera vez, rebajará hasta 59”4 pocas semanas después, el 22 de junio, nuevamente en la “Julio Navarro”, atreviéndose incluso con la distancia superior, cuando al día siguiente supera el récord de los 200m. con 2,20”4, mejorando en una décima los 2,20”5 que el castellano Isidoro Martinez Ferry había conseguido veinticuatro horas antes en Madrid, p.25m.
 
Considerada como una de las grandes hazañas de la natación española, los dos récords del hectómetro le sirven a Manolo Guerra para entrar en la selección olímpica que se desplaza a Londres, aunque demuestra sobradamente su derecho a estar allí, al lograr el título de campeón de España, 1,02”0 en la (antigua) dura piscina de Montjuic. Después, ya en Londres, nada el hectómetro crol en 1,00”7 (su mejor marca en piscina larga), 4o. de la 2a.eliminatoria, clasificándose en el 14o.lugar, es decir, con derecho a entrar en semifinales, aunque la fórmula de clasificación no se lo permite, puesto que clasifican para “semis” con un sistema mixto, con los dos primeros de cada serie, y los cuatro mejores tiempos de los terceros clasificados. Después, con el equipo de 4x200m., será 10o., superando el récord de España de la prueba, e incluso se convierte en un improvisado espaldista, nadando la 4a.serie de los 100m. en 1,14”8, demostrando su versatilidad.
 
En 1949 revalidará su título del hectómetro, imponiéndose en los Campeonatos de España disputados en Palma de Mallorca, p.33’33m. y agua salada, con 1,02”1; tercero, tres décimas por detrás, llega quien, sin él saberlo todavía, va a convertirse en su “pesadilla deportiva” a lo largo de seis largos años, privándole hasta prácticamente el fin de su carrera deportiva del título del hectómetro. Se hace difícil explicar lo que ocurría entre el binomio Manolo GuerraRobert Queralt, para que este último, que nunca llegó a ser recordista del hectómetro, le ganara la partida en las seis siguientes ediciones de los Campeonatos de Verano, privando al canario coronarse como campeón de su prueba hasta su definitiva retirada. La primera vez ocurrió en el verano de 1950, cuando en la “dura” Montjuic de 50m., Robert Queralt le derrotaba inesperadamente; la última, en 1957 (aunque hubo un interregno en 1956, cuando Roberto Alberiche, otro, canario, rompió la “tradición”, al imponerse a Queralt, aunque este se impuso de nuevo a Guerra, que solo fue tercero).
 
Para terminar esta singular historia, digamos que en 1958, ya con 30 años, y cuando parecía que Queralt empezaba a flaquear (en realidad más dedicado al waterpolo y con algunos problemas laborales que le impedían dedicar el tiempo necesario a sus entrenamientos), y Guerra parecía que iba a poder ganar un nuevo título de “su” prueba, apareció la nueva figura de la velocidad española, Leopoldo Rodés, que toma el relevo de su compañero de club (ambos pertenecían al C.N.Barcelona), y se impone al canario en los Campeonatos de Verano, 1,01”2, por 1,01”3, como también lo hizo en 1959.  
 
Guerra perdía su récord de España a manos del catalán Ricardo Conde, con 59”3 (el 22 de junio de 1951, en la rápida piscina de la playa de Mataró, 33’33m. y agua salada), y 58”9 (2 de agosto del mismo año, en la todavía más rápida piscina de Marsella, 25m. y agua salobre), aunque el canario no se dormía, y recobraba rápidamente “su” récord, al superarlo en una décima, 58”8, semanas después, 20 de septiembre, en su feudo de la “Julio Navarro”, un récord que le duró hasta el 30 de julio de 1960, aunque ello no le sirviera para conseguir un tercer título de campeón de España.
 
Todo ello le vale su segunda selección para una competición importante e histórica, la primera edición de los Juegos del Mediterráneos, en Alejandría, donde es 7o.con 1,01”1, y es uno de los “héroes” de la mayor gesta de la natación española hasta aquel momento, cuando, en un intento especial poco antes del inicio de los Juegos, pero ya en Alejandría, forma parte del cuarteto de 4x100m.crol que baja de los cuatro minutos, 3,57”6 (Manuel Guerra, 59”9; Roberto Queralt, 58”5; Roberto Alberiche, 59”9, y Ricardo Conde, 59”3), una marca que, en aquel momento, estaba entre las diez mejores mundiales de todos los tiempos. Al año siguiente, Guerra superaba su último récord de España al nadar los 50m.en 26”4, un 21 de mayo de 1952, antes de que, a partir del 1 de enero de 1953, dejarán de homologarse los récords en esta distancia.  
 
En 1955, es seleccionado nuevamente para los Juegos del Mediterráneo, que se disputan en Barcelona, donde no llega a la final al caer en eliminatorias, 1,01”6, ganándose la medalla de bronce de los 4x200m.crol, 9,19”0, nadando el primer tramo en 2,19”8. Aunque sigue sin ganar ningún título, su veteranía y carisma le facilitan su presencia en el equipo de España, participando en los Europeos de Budapest-1958 (23o.con 1,00”9), y en sus terceros Juegos del Mediterráneo, Beirut-1959, donde tres décimas le impiden estar en la final (9o.con 1,00”4). Es su “canto de cisne”, sumergido por la nueva ola de velocistas canarios que lo apartan definitivamente de la natación. Al año siguiente, 30 de julio, en la dura Montjuic antigua, Leopoldo Rodés le arrebata el récord de España al señalar un tiempo de 58”0.
 
Guillem Alsina