Silvia Parera. El primer podio europeo femenino de la natación española

Dos mujeres han trillado el camino de la natación femenina española. Una, Ma.Paz Corominas, al ser la primera española finalista europea y olímpica; otra, Sílvia Parera, al ser la primera que subió al podio de una de las competiciones internacionales más importantes, como son los Campeonatos de Europa. Hoy vamos a ocuparnos de Sílvia, puesto que ya hemos hablado de la primera en algunos artículos anteriores (“Historia de la participación española en los Campeonatos de Europa” de 30/07/2006, y “Treceañeras y campeonas” de 25/09/2007).
 
Sílvia Parera Carrau, nace en Mataró, un 5 de septiembre de 1969, la menor de cuatro hermanos, dos chicos y dos chicas, todos los cuales la precedieron en la práctica de la natación, pero que pronto abandonaron para convertirse en los mejores “fans” de la más pequeña, conforme esta iba demostrando sus habilidades. A los cinco años la apuntaron a un cursillo de natación, y poco a poco comenzó a adentrarse en los entresijos del entrenamiento, aunque un poco “a regañadientes”, ya que “aquello” no parecía acabar de “hacerle el peso”, y justo cuando estaba a punto de abandonarlo, el destino la salvó para la natación en forma de una medalla que la animó a seguir.
 
Tenía doce años, cuando en el ranking de aquel 1981, su nombre aparecía tímidamente como la 23a. especialista de los 200m.braza de la categoría de 12 años con un tiempo de 3,19”20. Cogida por las expertas manos de Dolors Jané, Sílvia progresa sin prisas, pero sin pausas, en el CN.Premia, club en el que estaba debido a que años atrás Dolors dejó el CN Mataró para irse al club “de al lado”, el Premia, y los padres de Sílvia decidieron que  todos los hermanos se fuesen allí. A los 13 años ya es de las mejores bracistas de su categoría (7a.de los 100 y 200m., 1,25”89, y 3,03”07), pero también se atreve con los 400m.estilos, 13a., 5,59”55; a los 14 años consigue su primer podio nacional, al ser 3a.de los 200m. braza en los “Edades de Verano de Orense”.
 
A los 15 años, Sílvia pasa al CN.Mataró siguiendo a su entrenadora, confiando en la promesa que le ha hecho (“irás a los JJ.OO. de Seul”) y seguir así bajo el “protector paraguas” de Dolors, conquista sus primeros títulos de Campeona de España de su edad, en 100 y 200m.braza, al tiempo que se sitúa entre las mejores bracistas españolas con un séptimo lugar en los 200m. braza, 2,50”1. Estos logros le valen para conseguir su primera experiencia internacional, al participar en el Meeting Carnevale de Viareggio en febrero del 1985. La promesa que en su día le hiciera Dolors para que continuara entrenándose, va camino de cumplirse.
 
Primer podio absoluto y primeros records nacionales
 
Continúa su escalada hacia los mejores. En los Invernales del mismo 1985 accede, por vez primera a un podio absoluto, al ser tercera de los 200m.braza con un tiempo de 2,43”24, aunque todavía lejos de las dos que la anteceden, que señalan tiempos por debajo de los 2,40”, aunque no puede repetir su actuación en los de verano de Orense, en los que solo es 6a. de los 100m., 1,18”34, y 11a.de los 200m., 2,50”40, “desastre” del que se rehace pocos días después en los Territoriales de Catalunya, donde es 2a. del hectómetro, 1,17”93, y 3a. de los 200m., 2,47”39, registros con los que hubiera podido ser 3a. en Orense. La temporada la ve terminar desde el 4o. lugar de ambos rankings, 1,17”93 en el 100m., y 2,47”39 en el 200m.
 
Es a partir de esta temporada, 1985-86, cuando los metódicos entrenamientos de Dolors empiezan a dar sus mejores frutos. Primero, en diciembre-85, con su primera selección absoluta, al ganar las pruebas de selección, rebajando su mejor tiempo a 2,41”92, que le valen ser incluida dentro del equipo español que en la holandesa Hertogenbosch disputa la VI Copa de Europa, aunque frente a las mejores bracistas europeas se muestra un poco “cohibida”, sin llegar a sus mejores registros.
 
Después, aquel mismo invierno, el 23 de febrero del 86, irrumpe con toda la fuerza de su juventud en el panorama de la braza española cuando supera el récord de España de los 200m.braza, 2,37”61, superando los 2,38”25 que Henar Alonso-Pimentel tenía desde el año anterior. Luego, en los Invernales de Jerez conquista sus dos primeros títulos absolutos, 1,13”85 y 2,37”89, pero también es tercera de los 400m. estilos, 5,06”55, una especialidad que va a darle los mejores momentos de su vida deportiva, pero a la cual, en aquellos momentos, solo concede una importancia secundaria, desplazada por sus logros en la braza.
 
Su carrera deportiva coge velocidad
 
En pocos meses ha conseguido lo mínimo que todo nadador desea para que su nombre quede grabado en los anales de la natación, ser recordista y campeona. Pero Sílvia no va a conformarse únicamente con esto, y con sus logros a la espalda piensa ya en conseguir la selección para los Mundiales que se celebran aquel mismo año en Madrid, selección facilitada por el deseo de la FEN de presentar un equipo completo, seleccionando a los primeros y segundos de cada prueba de los Campeonatos de Verano. Aun sin llegar a sus mejores tiempos (campeona del 200m. con 2,42”92, y segunda en el hectómetro con 1,16”00, a nueve centésimas de su gran rival, Alonso-Pimentel, aunque también es tercera de los 200m.estilos, con 2,27”79, a solo 34 centésimas de la segunda), Sílvia se asegura nadar ambas pruebas de braza en el Mundial, en su primera selección para una de las más importantes competiciones mundiales. Su actuación en estos Mundiales no es excesivamente lucida, toda vez que no consigue acercarse a los tiempos conseguidos tres semanas antes (29a.del 100m., 1,17”54, y 23a.del 200m., 2,44”05).
 
Sin que cunda ni el pánico ni el desánimo, confiando plenamente en sus fuerzas, y en la planificación de Dolors, inicia la temporada 86-87 con buen pie, al superar, 13 de diciembre, su récord español de 200m.braza, dejándolo en 2,37”16 en el curso de la Copa de Europa de Malmö, como aviso de la magnífica temporada que se avecina, con sus primeros Europeos en el punto de mira. y los récords se suceden, primero en piscina corta: dos veces el del hectómetro, 1,12”80 el 7 de marzo, y 1,12”58 trece días después en los Invernales, rebajando los 1,13”13 de Alonso-Pimentel; el de 200m.en 2,34”50, el 8 de marzo, mientras que es segunda de los 200m.estilos, 2,21”83, en una prueba en la que “obliga” a Natalia Autric, si no quiere ser superada, a batir el récord de España, 2,20”25, después, ya en verano, se hace con el de 200m.en piscina larga, 2,39”20 en agosto, pulverizando los 2,41”39 de Alonso-Pimentel, confirmándose como la mejor bracista española de todos los tiempos, y consiguiendo la selección para los Europeos de Estrasburgo, en los que tampoco acierta a llegar en su mejor forma, siendo 22a.del hectómetro, 1,16”58, y 18a.de los 200m., 2,40”12, así como 22a.de los 200m.estilos, 2,26”75, una especialidad en la que, poco a poco, va entrando, como un “complemento” muy adecuado de su preparación.
 
El camino hacia Seúl 88
 
1988 llama a JJ.OO, y la esperanza de ser olímpica llena de motivación los exigentes entrenos del dúo Sílvia-Dolors. Los logros de la entrenadora no han pasado desapercibidos para uno de los mejores clubs de la natación española, el C.N.Sant Andreu, que se hace con sus servicios, además de los de Sílvia, que no quiere perder a la que tiene una gran parte de “culpa” de sus resultados, y ambas hacen las maletas en dirección a la Ciudad Condal. Despiden 1987 con nuevos récords en piscina corta (28 de noviembre, 100 y 200m. braza en 1,10”99, y 2,32”44; el 12 de diciembre los 200m.braza, por partida doble, en la Copa de Europa de Montecarlo, 2,32”08, y 2,31”10, pero supera también el de los 200m.estilos, y no es ninguna inocentada, el 28 de diciembre, 2,18”71, confirmando que esta especialidad la atrae cada vez más), aunque su mejor actuación la ofrece en los Invernales de febrero en piscina corta, cuando supera los récords de 200m. braza, 2,30”70 (“visado” olímpico, que tendrá que refrendar en p.50m.), y los de 200 y 400m. estilos, 2,17”36, y 4,51”50, antes de “sumergirse” (y nunca mejor dicho), en la temporada veraniega, que inicia temprano, con vistas a conseguir la mínima olímpica y poder entrenar tranquilamente para los Juegos.
 
El 3 de abril supera un nuevo récord, los 200m.braza, ahora ya en piscina larga, con 2,38”86, acercándose a la soñada mínima olímpica, bajar de los 2,38”, mínima que no tarda en conseguir cuando 20 días después, en la ciudad italiana de Como rebaja su récord hasta 2,37”19, refrendando, ahora sí, la deseada mínima. La promesa de su mentora se ha cumplido, aunque no por ello dejará de afanarse en sus entrenos, pensando en desquitarse del discreto papel que había conseguido en sus anteriores apariciones del Mundial-86 y Europeo-87. En mayo, en la Copa Bélgica de Amberes, supera el récord del hectómetro con 1,14”15 en las eliminatorias, aunque el récord le dura únicamente unos pocos minutos, cuando Rocio Ruiz se lo “roba” en la siguiente serie con 1,14”09; unas semanas después, la victoria de Sílvia ante Rocio en el hectómetro de los Campeonatos de España, le permitirá nadar las dos pruebas de braza en la capital coreana, a las que poco después, y tras cordiales conversaciones técnicas entre Dolors y el D.T.de la FEN, Fernando Navarro, se añaden los 200m.estilos, una prueba que empieza a tener cada vez más en su punto de mira, y para la cual, aunque no específicamente, también se ha preparado.
 

200 braza en Seúl 1988

 
 Juegos Olímpicos de Seúl
 
Esta vez no fallará. Si Dolors la conoce perfectamente, Sílvia está cada vez más hecha como nadadora, y esto se refleja en su preparación. “Alucina” con su estancia en Seúl, codeándose con todos aquellos nombres que aparecen en las grandes manifestaciones de la natación mundial, consciente de que ahora es uno más de ellos. El 21 de setiembre quedará para siempre grabado en su memoria como el de su primera actuación olímpica, el sueño de todas y cualquier nadadora.
 
Sin “amilanarse”, poniendo en juego la experiencia adquirida en sus anteriores actuaciones internacionales, se lanza al agua decidida a todo; 35”81 en el primer viraje; 1,15”29 en el hectómetro; 1,54”98 en el último viraje, un ritmo quizás demasiado rápido que paga en el último largo, 40”59, y que sí le permite pulverizar su récord de España con 2,35”57, la deja a 1”21 de clasificarse para la Final B, que la hubiera permitido nadar en la sesión de tarde, al lado de las grandes campeonas, otro sueño de cualquier nadadora.
 
Cuatro días después son los 200m.estilos, puesto que, de acuerdo con Dolors y Fernando Navarro, abandona los 100m.braza, una distancia que siempre le ha venido corta, y en la que no conseguirá nunca ofrecer su máximo esfuerzo. Pletórica de forma, nada la mariposa en 31”43; la espalda en 38”31; la braza en 39”61, terminando con 32”85 en el crol, para totalizar unos excelentes 2,22”20, nuevo récord de España, superando en 21 centésimas el anterior de Natalia Autric. Ahora es la mejor en dos especialidades.
 
Estimulada a continuar
 
Es olímpica, tiene 19 años, y a la vuelta de Seúl se ve capaz de continuar otros cuatro años, consciente de que en 1992, Barcelona va a ser la sede de los próximos Juegos. Si en principio Seul iba a ser su meta más importante, ahora se ha convertido en una etapa hacia un reto más importante, como es el de competir delante de su público. Sus logros la han permitido integrarse en el “Programa de Leche Pascual” –antecesor del ADO), lo que le supone una importante ayuda económica, aunque ello no presupone dejar de lado sus estudios de Formación Profesional Administrativa, que va tirando adelante como puede (“aquí apruebo, aquí suspendo”), puesto que, como dice, “no es nada fácil ponerse a estudiar después de haber hecho sus nueve mil metros de entrenamiento diario”. Sílvia, además, no quiere ni oír hablar ni de Residencias Deportivas, ni de la “aventura americana”, ya que, dice, “trabajo muy a gusto con mi entrenadora, y no creo necesario moverme de casa”.
 
Europeo de Bonn 1989
 
Aunque en abril supera su récord de Seúl de 200m.estilos con 2,21”77, 1989 le trae sus primeras sensaciones negativas. Pierde su récord de España de 200m.estilos a manos de Núria Castelló, y en los Campeonatos de España de Benidorm pierde sus títulos de 100 y 200m.braza, sin siquiera subir al podio en ninguna de las dos pruebas, mientras consigue ganar los 200 y 400m.estilos, aunque con marcas discretas. Sin embargo, sus anteriores actuaciones hace que se confié plenamente en ella, siendo seleccionada para los Europeos de Bonn, en 200m.braza y 200m.estilos, con resultado discreto en los 200 braza, 18a. con 2,37”14, y excelente en los 200 estilos, puesto que con 2,21”20, se clasifica 13a. de los 200m.estilos, entrando en la Final B, de la que es 3a. con 2,19”59, recobrando su récord de España.
 
El bajón
 
Las sensaciones negativas continúan sin embargo en 1990, cuando su mejor clasificación en los Nacionales de Verano es un tercer lugar en los 200m.estilos, con unos discretos 2,24”33, lo que le cierra el paso a los Mundiales de Perth, en enero de 1991. Continúa con su bajón en 1991, aunque, poco a poco se va rehaciendo, volviendo al podio, aunque todavía no al más alto, puesto que es 2a.de los 200m.estilos, y 3a.de los 200m.espalda, abandonando, ya definitivamente la braza, cuyas pruebas ni siquiera nada. Para colmo, este año pierde tres de sus récords: 100 y 200m.braza, p.25m., ambos a manos de Rocio Ruiz, y de 200m. braza, p.50m., y 200m.estilos, p.25m., a manos de Lourdes Becerra, que se constituye en una de sus principales rivales de las pruebas de estilos, al conseguir superar también, por dos veces, el de 400m.
 
 Quizás fuera precisamente esta rivalidad con la nueva figura, lo que hace que Sílvia, poco a poco, empiece a salir del bache. Salva la temporada, volviendo a lo más alto del podio en los 200m.estilos, aunque todavía lejos de su récord de España, 2,21”11, pero que le sirven para ser seleccionada para las dos competiciones más importantes del año, ambas en Atenas: los Juegos del Mediterráneo en los que es 2a.de 200m.estilos, 2,21”15, y los Europeos, en los que continua su discreta actuación con un cuarto lugar en la Final B, 2,21”08, sin llegar a sus 2,20”79 de las eliminatorias.
 
Reconstruyendo su carrera
 
El camino está totalmente decidido. Perdidos sus récords de braza, consciente de que su braza está lejos de lo que había sido, se centra en las dos pruebas de estilos, con la vista puesta en Barcelona-1992. Pese a sus discretos resultados de los dos años anteriores, su dedicación al entreno continua siendo total, y esto, juntamente con su rivalidad con Lourdes Becerra, hace que los resultados no tarden en llegar. En la temporada invernal le “roba” los récords de 200 y 400m.estilos, p.25m., a su rival (4,46”11 el 26 de enero, en Bonn; 2,16”41 el 8 de febrero, en Olot), aunque evidentemente, su objetivo del año es conseguir las mínimas para los Juegos. Aprovecha bien el tiempo, y ya en marzo, en los Invernales Absolutos, con 2,19”39 (nuevo récord, rebajando sus anteriores 2,19”59), y 4,53”33 (a solo 74 centésimas del récord de España de Elisenda Pérez), consigue las dos mínimas que le permitirán entrenar tranquilamente hasta los Juegos.
 

400 estilos, final B en los JJOO de Barcelona 1992

 
Barcelona 1992
 
Después, los inolvidables Juegos de Barcelona 92. La excelente planificación de sus entrenos se pone de manifiesto en su primera actuación, cuando nada las eliminatorias de los 400m. estilos en 4,50”16, superando el récord de España, y clasificada en el 12o.lugar, se gana el derecho a nadar en la sesión de tarde, la sesión de las grandes campeonas. Animada por todo un público que es consciente de que va a ser difícil ver nadadores españoles en estas sesiones de tarde (realmente solo serán ella; Maria Pelaez en 200m.mariposa; Martin López-Zubero, en 100 y 200m.espalda y 200m.estilos; Sergio López y Joaquin Fernández en 200m. braza, y Carlos Ventosa en 100m.espalda), Sílvia se enzarza en una tremenda lucha con tres de sus rivales para conseguir la victoria, aunque después de una prueba con diferentes alternativas solo puede ser cuarta con un nuevo récord de España, 4,48”77, por detrás de la alemana Jana Haas, 4,47”74; la norteamericana Erika Hansen, 4,48”37, y la canadiense Joanne Malar, 4,48”52.
 
Cuatro días después son las eliminatorias de 200m.estilos. Consciente de su excelente forma, animada por el éxito conseguido en los 400m., rebaja de nuevo el récord de España, 5a.vez que lo consigue, dejándolo en 2,17”97, y consiguiendo su segunda clasificación para una Final B, al ser 13a.de la clasificación general, y aunque esta vez, los ánimos del público no serán suficientes para bisar su récord, sí está a punto de conseguir ganar esta final, al ser 2a.con 2,18”53, a solo 6 centésimas de la japonesa Hideko Hiranaka. El éxito de su actuación deportiva solo puede ser enturbiada por el recuerdo de su padre, fallecido unos meses antes del inicio de los Juegos, a los que esperaba con la ilusión de verla nadar “en casa”. Su actuación olímpica le vale para ser nombrada “Mejor Nadadora del Año” por parte de la Federación Española.
 
 
Camino de otro ciclo olímpico
 
Con 23 años, decide pensar en una retirada que incluso es anunciada en el ejemplar de la revista CROL dedicada a los olímpicos de Barcelona. Sin embargo, sus récords en las pruebas de estilos le indican a ella, y a Dolors Jané, que no está “acabada”, y que el hecho de haber sido la cuarta mejor europea de los Juegos en 200m.estilos, le da una pequeña posibilidad de alcanzar otro de los grandes sueños de cualquier nadador, nadar la final de una competición importante, teniendo en cuenta que al año siguiente, 1993, se disputan los Europeos en la británica Sheffield.
 
Dicho y hecho. Continuará los entrenamientos, puesto que ello tampoco representa para ella un sacrificio excesivo, ya que, como ella misma dice, le gusta el ambiente de la natación, y, por lo tanto, no tiene problemas para continuar en él, tanto más que su rivalidad con Lourdes Becerra es un incentivo más para progresar. La temporada se inicia con buenos auspicios, puesto que a mediados de diciembre, en Rubí, vuelve a superar sus récords de piscina corta, tanto en los 200m., 2,15”03, como en los 400m., 4,42”34. Después, una buena campaña: reparto de títulos en los Invernales en la “dura” Sant Jordi (para ella los 400m., para Lourdes los 200m.), con las mínimas de Sheffield para ambas, lo que las dejará entrenar tranquilas para los Europeos; victoria en los 400m. de la Copa Latina en Florencia, y, finalmente, antes del desplazamiento a los Europeos, dos nuevos títulos de campeona de España, 200 y 400m.estilos, que la animan para la cita europea.
 
Primera mujer española medallista en un Campeonato de Europa. Sheffield 1993
 
La primera jornada, con los 400m.estilos, representa el primer gran éxito. Sin llegar a superar su récord, consigue el quinto mejor tiempo de las eliminatorias, 4,49”12, y con ello un lugar en la “Final Grande”, la de las mejores. Minutos antes de su actuación, en la Final B, que gana Lourdes Becerra, esta le supera su récord de España con 4,48”29, lo que supone para ella un incentivo más para su próxima actuación. Se lanza al agua dispuesta a todo, y aunque se queda muy cerca de las medallas, “solo” puede ser quinta con 4,47”21, recobrando su récord de España, quedándose a 84 centésimas de la medalla de bronce. Cuatro días después son las eliminatorias de los 200m.estilos, que dan una clasificación muy “apretada”, puesto que las ocho finalistas entran en el corto espacio que va de los 2,18”30 de la primera a los 2,19”10 de la octava.
 
La clasificación se refleja en la final, que resulta muy igualada, aunque Sílvia logra hacer valer su tramo de braza para colocarse ya en el tercer lugar, y aunque no consigue alcanzar ni a la alemana Daniela Hunger, 2,15”33, ni a la rusa Daria Shmeleva, 2,16”90, consigue resistir los ataques de la polaca Eva Synowska, cuarta en 2,17”38, para convertirse en la primera nadadora española que sube a un podio europeo, además de que sus 2,17”06 le representan un nuevo récord de España (último que superará en piscina larga). Un sueño más que se ha cumplido.
 
Sabe que va a ser difícil conseguir más, pero que, por probarlo, vale la pena hacerlo. Continuará, pues. En los primeros días de diciembre de aquel mágico 1993, disputa los y Mundiales de piscina corta, que la ratifican como una de las mejores estilistas mundiales, puesto que en Palma de Mallorca consigue clasificarse para las finales de ambas pruebas, superando además los respectivos récords “a pares”: es octava de los 200m., con 2,14”65, rebajando los 2,14”99 de las eliminatorias, mientras es sexta en los 400m.con 4,41”37, después de haber superado el récord también en las eliminatorias, con 4,41”47.
 
A finales de aquel mismo diciembre, supera su último récord de España, cuando en Sabadell rebaja el tope impuesto por la FEN para homologar el récord de una nueva prueba en piscina corta, los 100m.estilos, tope, 1,05”00, que Sílvia deja en 1,04”74 el 28 de aquel mes (y tampoco se trata de ninguna inocentada, puesto que es el segundo récord que ha superado en este “Día de los Inocentes”). Todo ello, medalla de Sheffield, finales del Mundial de piscina corta, y los récords superados, le valen para ser nombrada, por segundo año consecutivo, como “Mejor Nadadora Española del Año”, rindiendo, de esta manera, homenaje, a una nadadora que ha destacado, no solo por sus cualidades deportivas, sino también por las humanas, sencillez, afabilidad, modestia, entusiasmo, compañerismo…..
 
En toda carrera deportiva un día empieza la cuesta abajo
 
Ahora se resiste a dejarlo. Aunque sabe que Lourdes, cuatro años más joven, es su sucesora natural (ha batido ya algunos de sus récords de braza, y se le está acercando en los de estilos), y aunque también sabe que ya va a ser difícil que pueda superar sus récords, sí se encuentra con fuerzas para intentar un último, y largo, desafío, conformado por tres etapas: sus segundos Mundiales en Roma-1994; defender la medalla de bronce en los Europeos de Viena-1995, y acceder a su tercera selección olímpica en Atlanta-1996. Domina a sus rivales, tanto en los Invernales como en los Estivales, sumando cuatro nuevos títulos de campeona de España, con lo que logra ser incluida en la selección para los Mundiales, en los que se clasifica para las Finales B, consiguiendo el 6o.lugar de los 200m., con 2,20”26, y el 7o. de los 400m. con 4,50”21, muy alejados de sus récords.
 
Poco a poco las fuerzas empiezan a fallar. En los invernales de 1995 conserva ajustadamente el título de los 400m., dos centésimas de ventaja sobre Lourdes Becerra,
mientras pierde el de los 200m. ante Maria Pelaez e Ivette Maria, poniendo en peligro su clasificación para los Europeos, donde quiere defender su medalla de Sheffield, aunque, finalmente, ¡ la veteranía es un grado !, dosifica perfectamente sus entrenos para volver a conseguir “sus” dos títulos de verano, y, con ellos, el viaje a Viena para defender “su” medalla. En la primera jornada revalida el 5o.lugar que había conseguido en los 400m. de Sheffield, 4,49”94, mientras en los 200m. solo puede ser octava con unos discretos 2,19”28, que le indican que sus fuerzas se están acabando, y que el último “empujón” para intentar su tercer pasaporte olímpico va a ser el definitivo, aunque va a costarle.
 
En los Invernales pierde el título de los 400m., frente a Lourdes, que le supera su récord de Sheffield, y aunque todavía conserva el de 200m., no llega a señalar la mínima exigida por la FEN, 2,18”76, pese a que lo intenta repetidamente, en Madrid, 2,18”90; Montecarlo, 2,19”21; Barcelona, 2,19”13, y en los de Verano de Logroño, 2,19”71 (en los que es segunda). Su selección, sin embargo, no ofrece ninguna duda para el D.T. de la FEN que, en honor a su dilatado historial, la selecciona para nadar los 200m.
 
Atlanta 1996
 
Allí, en la piscina de Atlanta, Sílvia Parera, a punto para sus 27 años, después de casi 15 de carrera deportiva, toma la salida junto a las mejores estilistas mundiales. Pese a no estar ya en su mejor momento, lucha con todas sus fuerzas, para como mínimo, poder repetir aquella Final B de Barcelona. Los miles de quilómetros recorridos en todos
aquellos años obran el “milagro”, y Sílvia consigue su propósito al clasificarse como 15a. de las eliminatorias en unos excelentes 2,17”67, a solo 61 centésimas de su récord de Sheffield 3 años antes. En la final, sin embargo, nota el esfuerzo que ha tenido que hacer en las eliminatorias, y solo puede ser octava con unos discretos 2,19”92.
 
Todavía con el empuje adquirido en los Juegos, participa en los primeros Europeos de piscina cubierta en Rostock, en los que nada una prueba, los 200m.espalda, a la que no se había dedicado nunca específicamente, pero en la que había conseguido subir al podio de los Nacionales en dos ocasiones. Con 2,13”27 se clasifica como 5a. de las eliminatorias, pasando a la final en la que es sexta y última (la piscina solo tenía seis callejones), con 2,13”72. Ha sido su última intervención en una competición internacional, puesto que ya no conseguirá la mínima para los Europeos de Sevilla-1997, al ser solo cuarta en los invernales con 2,21”34, y no poder ya ni siquiera acercarse la mínima exigida.
 
Se retira una de las mejores nadadoras españolas, por no decir la mejor, con una brillante carrera deportiva, avalada por una medalla de bronce europea; tres finales “B” olímpicas; una medalla de plata de los Juegos Mediterráneos; 31 títulos de campeona de España; 39 récords de España; dos títulos de “Mejor Nadadora del Año”; Medalla Extraordinaria al Mérito Deportivo de la FEN, y Medallas de Oro y Plata de Servicios Distinguidos de la FEN, entre otras muchas distinciones.   
 
Guillem Alsina