Kristin Otto, una de las grandes walkirias

Quizás alguno de nuestros lectores se extrañarán de que traigamos a las páginas de NotiNat la biografía de una de las más famosas (junto a Kornelia Ender) de aquellas “walkirias” que entre 1972 y 1989 asombraron el mundo de la natación con sus récords y sus victorias, para luego caer en el que ha sido, seguramente, el pozo más negro del deporte mundial.
 
Lo hacemos, sin embargo, a) porqué es un capítulo de la historia de la natación que, nos guste o no, “está ahí”; b) porqué nunca sabremos, y siempre nos quedaremos con la duda, si todo aquel complejo tinglado del dopaje “de masas”, fue, o no, conocido por muchas de las que lo sufrieron, hasta después de haberse aireado, una vez “finiquitada” la DDR, con lo que no tienen ninguna culpa, y, por ello, no creemos que se las deba condenar al “ostracismo”.
 
También porqué, pese a todo aquel tinglado, las hazañas de aquellas “walkirias” no dejan de tener un cierto mérito, puesto que sus récords no fueron debidos únicamente al dopaje, sino que este les ayudó a conseguirlos en un cierto porcentaje (difícil, por no decir imposible, de determinar), y todas aquellas nadadoras, además de recibir su parte aliquota de dopaje, también tuvieron que ganarse sus récords y sus victorias devorando quilómetros y quilómetros, “sudando” en el agua, como hacia cualquiera de sus rivales. y también en el caso de nuestra biografiada de hoy, porqué se mantuvo entre la élite de la natación mundial durante 7 años, un lapso de tiempo que contradice lo que siempre hemos oído decir que ocurre con las nadadoras que se benefician del dopaje, es decir, que suben muy deprisa, y desaparecen todavía más deprisa (que es lo que les ocurrió a una mayoría de aquellas “walkirias”). y, ahora, guste o no, vamos con nuestra biografiada de hoy.
 
Kristin Otto nació en Leipzig, DDR, un 7 de febrero de 1966. Sus condiciones físicas, y el rápido progreso técnico que demostró en sus inicios, la llevaron a ser “internada”, a los 10 años, en una de las más famosas “fábricas” de nadadoras que la DDR tenía a su disposición, la de Halle, población cercana a Leipzig. Allí, Kristin fue cuidada como “oro en paño”, conscientes de que tenían en ella una de sus mejores armas para enfrentarse, y derrotar, a sus “archirivales” norteamericanas en las competiciones más importantes de aquella década de los 80.
 
Kristin se asoma al panorama mundial en la temporada 1981, cuando aparece como 13a. del ranking mundial de los 100m.espalda con un tiempo de 1,04”05 en piscina larga (aunque tiene mejores bazas en piscina corta, con 1,02”13 y 2,11”15. 6a. y 4a. mejores marcas mundiales), aunque esto poco cuenta para los “ricos” dirigentes de la DDR, que tienen a cinco nadadoras clasificadas por delante de Otto, por lo que esta no deja de ser, todavía, una promesa.
 
Pero la promesa rápidamente toma el camino de una magnífica realidad, “explotando” progresivamente al año siguiente, en el momento que empieza a tener la confianza del ”staff” mayor de la DDR, y empieza a competir en Europa (2a. de 200m.espalda, y 3a. de los 100m. del “Meeting Arena de Paris”; 1a. del “Meeting Internacional de Berlin-Este”; vencedora de 200m. espalda y 2a. de los 100m. del encuentro URSS – DDR; vencedora de 100 y 200m. espalda del “Meeting de Hamburgo”), lo que le significa la selección para los Mundiales de aquel 1982, que se disputan en la ecuatoriana Guayaquil, como segunda de su compatriota Ina Kleber, con la que ha perdido en los Nacionales.
 
Sin embargo, Kristin se encuentra en pleno ascenso, y esto se nota en la capital ecuatoriana, en la que ofrece una de las sorpresas de la competición, al imponerse ajustadamente a Kleber, 1,01”30, récord de los Campeonatos, por 1,01”47, ganando su primer gran título internacional, que complementa de manera magnífica con los dos relevos, en uno de los cuales, el de estilos, contribuye a superar el récord mundial con un tiempo de 4,05”88, llevándose tres medallas de oro para Leipzig. Ha dejado de ser promesa para convertirse en una prometedora realidad.
 
El nombre de Kristin queda grabado con letras de oro en la historia de la natación mundial el 9 de enero de 1983, cuando en el curso de una gira del equipo de la DDR por los Estados Unidos, en el “Natatorium” de la Universidad de Indiana cerrado a 25m., nada los 100m.espalda en 59”97, convirtiéndose en la primera espaldista que baja del minuto en el hectómetro. Demuestra su versatilidad al imponerse a Tracy Caulkins en los 200m.estilos, y ser segunda del 100m.crol y 200m.espalda. Aunque no es un récord mundial oficial (la FINA solo homologaba en aquel tiempo los conseguidos en p.50m.) los 59”57 de la alemana tienen un gran eco en los medios natatorios mundiales   
   
1983 representa para Kristin un año de una cierta transición. Primero porqué el “staff” natatorio de la DDR le impone un cambio de entrenador, pasando a entrenarse con Stefan Hetzen, que cambia totalmente su entreno, inclinándola hacia una mezcla de estilos, que le ofrecerá una mayor versatilidad, y, por tanto, mayores posibilidades de cara a un futuro que ya se adivina esplendoroso, empezando por los Juegos Olímpicos del año siguiente, que van a disputarse en Los Ángeles, y en los que todavía se supone que van a participar. Es por ello que los Europeos de Roma-1983 parecen ser de un ligero retroceso, puesto que únicamente se clasifica para los 100m.crol, de los que acabará siendo medalla de plata, por detrás de su compatriota Birgit Meineke, además de los dos relevos de crol (en el relevo largo, que se disputa oficialmente por primera vez en una gran competición, bate junto a sus tres compañeras, Manuela Stellmach, Astrid Strauss, y Nadia Bergknecht el primer récord mundial de la prueba, con 8,02”27, superando los 8,04”00 impuestos por la FINA). 
 
Luego, llegará la desilusión. La URSS boicotea los Juegos, y tras ella, lógicamente, sus aliados políticos encerrados en el Telón de Acero (excepto la “díscola” Rumania que, como Yugoeslavia, se “subleva” de vez en cuando). Aunque los Nacionales  (que sirven de “trials”) se disputan ya bajo la certidumbre del boicot olímpico, no por ello los nadadores DDR dejan de dar su máximo, ofreciendo un rico botín de dos  mundiales, cinco europeo y cuatro nacionales, y en los que Kristin inscribe por vez primera, ahora individualmente, su nombre en el Libro de Oro de la FINA al señalar un tiempo de 1,57”75 en los 200m.crol, rebajando substancialmente los anteriores 1,58”23 que la norteamericana Cynthia Woodhead tenía desde septiembre de 1979; además, en una magnífica exhibición, gana también los 50m.crol, 25”71; los 100m.crol, 54”94, a solo 15 centésimas del mundial que su compatriota Bárbara Krause había establecido en la final olímpica de Moscú; los 100m.espalda, 1,01”13, a 27 centésimas del récord mundial de otra de sus compatriotas, Ina Kleber, también de la final olímpica moscovita, y es segunda de los 200m.espalda, 2,11”88, lo que le hubiera permitido “soñar” con ganar siete medallas olímpicas, teniendo en cuenta su segura participación en los dos relevos.
 
Después, como los japoneses en 1948, se vengan de su no participación en la capital californiana, organizando una “contraolimpiada”, que bajo el nombre de “Juegos de la Amistad”, les permite superar 5 récords mundiales y otros tantos europeos, consiguiendo superar, sobretodo en el sector femenino, muchas de las marcas con las que se habían proclamado las campeonas olímpicas en Los Ángeles. Aun sin estar ya en su mejor forma, Kristin destaca en estos Juegos al vencer en 100 y 200m. crol, 55”75 y 1,59”48; ser segunda y tercera en los 100 y 200m.espalda, 1,02”02 y 2,15”16, formando parte del relevo de 4x100m.crol que supera el récord mundial con 3,42”41.  
 


En Seúl 1988

Con los ojos puestos ya en 1988, piensa sin embargo en los Mundiales de Madrid-1986, donde tiene que defender su título mundial. No acude a los Europeos de Sofia-1985, al no considerarlo necesario los dirigentes de la DDR encargados de planificar la preparación olímpica, conscientes de que la superioridad del equipo alemán les permite llevar a los Europeos una sabia mezcla de nadadores de los equipos A y B, sin que ello merme su potencialidad, como así ocurre, en efecto (solo perdieron los 200m.braza, en donde fueron segunda y tercera, y las medallas de plata de 800m.crol y 200m.estilos, donde fueron primera y tercera).

 
Preparados de manera perfecta, y con absoluta tranquilidad, los Mundiales de Madrid serán para Kristin la certeza de sus inmensas posibilidades olímpicas. Llega a la capital española, considerando la competición como un banco de pruebas para los Juegos de Seúl, puesto que el entreno impuesto por Hetzen le ha permitido conseguir tal versatilidad, que su gran problema es, ahora, escoger cuales son las pruebas que va a nadar, tanto en Madrid como en Seúl. Para Madrid ha escogido los 50 y 100m.crol, 100m.mariposa, y 200m.estilos, sin que ello signifique que va a desechar los 200m.crol o los 100 y 200m.espalda, puesto que ante todo debe verse el rendimiento que va a ofrecer ante tal cúmulo de pruebas.
 
Esta apuesta se salda con un buen éxito, aunque no llegará a convencerla. La primera jornada le permite imponerse en los 100m.crol, aunque con unos discretos 55”05, claramente por delante de la norteamericana Jenna Johnson, 55”70; la tercera nada los 4x100m. crol, saldados con un nuevo récord mundial, 3,40”57, con el añadido, todavia más importante para ella, del récord mundial individual conseguido en el primer tramo del relevo, con unos magníficos 54”73, recortando los anteriormente mencionados 54”79 de Krause; la quinta jornada le trae el primer “disgusto”, al ser derrotada en los 100m. mariposa por su compatriota Kornelia Gressler, 59”51 por 59”66; la sexta vuelve a sonreír en lo más alto del podio, gracias a su difícil y épica victoria en los 200m.estilos, 2,15”56, por 2,15”84 de la rusa Elena Dendeberova, después de hacer el último viraje en quinto lugar, y remontarle ¡ 2”29 ! a la rusa en el tramo de crol, subiendo de nuevo al podio en esta misma jornada al ayudar a ganar el 4x100m.estilos, mientras en la última jornada cae nuevamente al segundo lugar del podio al inclinarse ante la rumana Tamara Costache en los 50m.crol, 25”28 por 25”50, obligándola a superar el récord mundial de la prueba (ya en poder de la rumana en 25”31). 
 
La prueba no ha ido nada mal, con dos títulos y dos segundos lugares (ganar los relevos, para la DDR, es casi una “obligación”) teniendo en cuenta que todavía le faltan dos años para los Juegos, y que, por lo tanto, tiene posibilidades de rectificar su preparación y la elección de pruebas. Su próximo, y último, banco de pruebas serán los Europeos de 1977, que se disputan en la francesa Estrasburgo, donde el pragmatismo le impone una selección de las pruebas cortas, teniendo en cuenta su dominio del hectómetro en los estilos de crol, espalda y mariposa, aunque deberá trabajar mucho más la velocidad punta si quiere conseguir algo mejor en los 50m., una distancia que le queda demasiado corta. En la capital alsaciana, ahora si, la jugada le saldrá poco menos que redonda, al subir en tres ocasiones a lo más alto del podio, ganando, aunque sin ninguna preparación especial, los 100m.crol, 55”38; los 100m.espalda, 1,01”86, y los 100m. mariposa, 59”52, además, lógicamente, de los dos relevos, 4x100m.crol y estilos.
 
Cinco medallas de oro, y la “casi” certeza de tener ya esbozado su participación olímpica. Lo hará en los tres hectómetros, y los dos relevos, dejando para más tarde su propósito de añadir a estas cinco pruebas, los 50m.crol, i/o, los 200m.estilos, aumentando sus apetencias olímpicas a seis o siete medallas. Los Nacionales-“trials” de finales de julio, representan la última prueba importante antes de los Juegos, en los que demuestra estar bien preparada para afrontar su particular reto.
 
Dejando de lado los 200m.estilos, una prueba en la que sus compatriotas Daniela Hunger y Kathleen Nord le cierran el paso, Kristin opta finalmente por cuatro pruebas individuales, 50m.crol, y los tres hectómetros de crol, espalda y mariposa, además de los dos relevos, es decir, seis medallas de oro en unos solos Juegos, algo que ninguna mujer ha ganado antes que ella. Aunque no hace el pleno en los Nacionales (que sirven de “trials”), gana los 100m.crol y espalda, mientras es segunda en los 50m. crol y 100m.mariposa), asegurándose nadar las cuatro pruebas individuales, y formar parte de los dos relevo.
 
I llega su cita con el destino. Seul, la sureña capital coreana, acoge a la “walkiria”, que va a tratar de emular, en versión femenina, al magnífico Mark Spitz, que 16 años antes había asombrado al mundo con sus siete medallas de oro, dobladas de siete récords mundiales. Al no nadarse, todavía, el 4×200 en los Juegos, Kristin parte con desventaja, aunque en el aspecto individual, si puede emular al gran Spitz, en caso de llegar a ganar las cuatro pruebas individuales.
 


Kristin Otto junto a una jovencísima Krisztina Egersegi

Primera jornada. 19 de septiembre. Final de 100m.crol. En cabeza desde los primeros metros, Kristin se muestra ambiciosa, pasando en el viraje por debajo de su récord mundial de Madrid, 26”36 (por 26”59 de la francesa Catherine Plewinski, segunda), aunque cede en el segundo largo, nunca sabremos si ha sido por haber pasado excesivamente rápida, o sencillamente por querer asegurar su victoria, toda vez que la francesa, finalmente tercera en 55”49, cede en este segundo largo, y la china Yong Zhuang ,finalmente segunda en 55”47, se ha atrasado excesivamente en el primer largo (quinta en 26”84), sin poder remontar. Los 54”93 de Kristin, no llegan ni a su récord mundial, los 54”73 de Madrid, ni siquiera al olímpico de Bárbara Krause, los 54”79 de Moscú, pero le sirven para conseguir la primera de sus cuatro deseadas medallas, en una competición en la que lo único que cuenta son las victorias, no los récords.

 
Tercera jornada. 22 de septiembre. Final de 100m.espalda. Con resuelta determinación, dispuesta a vencer como la campeona que es, Kristin toma el mando de la prueba desde los primeros metros, llegando al viraje en cabeza, 29”12, por delante de la joven húngara Krisztina Egerszegi, 29”36, y de su compatriota Cornelia Sirch, tercera en 29”43. Sin perder estilo, aumenta ligera y progresivamente su ventaja, hasta tocar el muro de llegada, sin que varíe la clasificación del viraje, ganando su segunda medalla de oro, 1,00”89, por 1,01”56 de la húngara, y de Sirch, que pierde la plata por una sola centésima, 1,01”57. Como en la prueba de crol, no hay récord mundial (1,00”59 de Ina Kleber en los mencionados Juegos de la Amistad en Moscú-1984) ni siquiera olímpica, al quedarse a tres centésimas del de su otra compatriota, Rica Reinisch, en Moscú-1980), aunque esto poco la preocupa, consciente de que ya tiene ganado el 33% de su apuesta. Minutos después, junto a sus compatriotas Katrin Meissner, Daniela Hunger, y Manuela Stellmach, domina claramente el 4x100m.crol, 3,40”63, fallando por escasas 6 centésimas el récord mundial conseguido en los Mundiales de Madrid. ¡El 50% de su apuesta ya es suyo!.
 
Cuarta jornada. 23 de septiembre. Final de 100m.mariposa. Es consciente de que lo fácil (hasta donde puede serlo ganar dos medallas de oro olímpicas) ha terminado, y que ahora le llega la parte más difícil de su misión. Los 100m.mariposa es la prueba que puede dar al traste con sus deseos de seis medallas de oro. Tiene ante ella a su compatriota Birte Weigang, que ya la ha vencido en los “trials”, y a la francesa Catherine Plewinski, que en las series eliminatorias señala unos excelentes 59”34, nuevo récord de Europa, mientras la china Hong Qian de la que tampoco se fia demasiado.
 
La francesa se lanza desmelenada en la final, pasando destacada en el viraje, 27”54, por delante de la china, 27”87, a la que siguen Kristin, 27”95, y su compatriota, cuarta en 28”18. Apelando a toda su determinación, Kristin aprieta los dientes, iniciando la remontada; alcanza a la china, hacia los 65 metros, un poco más lejos a la francesa, hacia los 80m., y se lanza decididamente hacia la victoria aumentando, ligeramente incluso, la ventaja sobre su compatriota. Con 59”00, Kristin supera el récord de Europa, dejando tras de si, a Weigang, 59”45, a Qian, 59”52, y Plewinski, 59”58. El 66% de su apuesta ya es suyo.
 
Quinta jornada. 24 de septiembre. Jornada de relativo descanso puesto que únicamente tiene que nadar la final del relevo de estilos, en los que únicamente una descalificación, o alguna otra anormalidad, podría llevarlas a la derrota. Por la mañana, un ligero masaje, y un no menos ligero baño, sirven de descontracción a Kristin, ante los 50m. crol que la esperan al día siguiente. Por la tarde, y como se esperaba, el cuarteto DDR se hace con la victoria, 4,03”74, claramente por delante de sus inveteradas rivales USA, 4,07”90, y a solo 5 centésimas del récord mundial que otro cuarteto DDR habia señalado cuatro años antes en los ya mencionados Juegos de la Amistad. Silke Horner, Birte Weigang, y Katrin Meissner, además de reafirmar su superioridad sobre el equipo USA, ayudan a Kristin, que nada el tramo de espalda, a conseguir el 83,35% de su apuesta.
 


En 2005

Sexta y última jornada. 25 de septiembre. Es el día del todo o nada. Kristin es consciente de que si pierde los 50m.crol, todo su trabajo, a pesar de las cinco medallas de oro que ha conseguido anteriormente, quedará desdibujado por aquella derrota. Es consciente también de que esta es la prueba que peor le va a sus condiciones técnicas, que ella no es una velocista “pura”, que su mejor registro se sitúa entre los 100 y los 200m., que su altura no le va a permitir hacer una salida tan rápida como la de sus dos rivales, más bajas, y que, por ello, reaccionaran más rápidamente, y que, en fin, todo esto se lo ha demostrado su propia compatriota Katrin Meissner al vencerla claramente semanas antes en sus “trials”, sin olvidarse tampoco de la china Wenyi Yang, recordista mundial con 24”98, y única nadadora capaz de nadar el largo de piscina por debajo de los 25”, como tampoco de la rumana Costache, la campeona mundial de Madrid dos años antes, una de las “bestias negras” de las velocistas de la DDR.

 
Contra todo esto, que puede oponer Kristin ?. Pues….. siete años de experiencia en competiciones internacionales …..un físico ideal para la natación, 185cm. de altura por 70 kgr. de peso…..un estado de gracia, poco menos que ideal, gracias a las cinco medallas de oro conquistadas anteriormente…..pero, sobre todo, por encima de todo ello, una determinación feroz de ganar su reto, una determinación capaz de pasar por encima de todos los escollos técnicos y de todos los “pero” que se le puedan oponer. Sin embargo se muestra muy cauta, y a un periodista que la interroga, le confiesa que si la prueba se nada en menos de 25”50, ella no se ve capaz de ganarla.
 
Por la mañana, en las eliminatorias es tercera, 25”85, por detrás de la china, 25”67, y de su compatriota, 25”77. Por la tarde, en la final, nervios. Dos salidas falsas se lo ponen todavia más difícil a las ocho finalistas. Después, la definitiva. En la salida, como ya se esperaba, pierde unas centésimas frente a sus rivales, centésimas que recupera lentamente, colocándose a su altura hacia los 25-30 metros. Con brazada antiestética, brazos totalmente rectos en el pasaje aéreo, pero efectiva, Kristin mantiene sus posibilidades hasta los 85 metros, cuando se produce el ataque definitivo; aumentando la potencia y la frecuencia de sus brazadas, va adquiriendo progresivamente centésimas de ventaja, hasta tocar el muro de llegada con 15 de ventaja sobre la china, 25”49 por 25”64, mientras Meissner comparte el tercer lugar con la norteamericana Jill Sterkel, 25”71 para ambas. ¡ Tiene, ahora sí, el 100% de su reto !. Para la historia queda escrita su gesta, difícil de igualar, aunque quizás en tiempos futuros, o no muy futuros, quien lo sabe, se encuentre quien logre sobrepasarla.  
 
Es hora de retirarse. Ha sobrevivido a su generación natatoria, y esto no era corriente en la DDR, un país en el que las generaciones de nadadores se sucedían con inusitada ( ¡ y sospechosa ! ) rapidez. Sin embargo, desea acabar donde empezó, siendo campeona de espalda. Pacta con sus dirigentes, su participación en los siguientes europeos, que se disputan en 1989 en la alemana Bonn, en terreno, como quien dice, “enemigo”, nadando únicamente espalda, los 100m., y el relevo de estilos. Nada se lo puede negar, evidentemente, a la única nadadora que puede presumir de seis oros olímpicos, y que ha dejado la bandera de la DDR en lo más alto del mástil. y aunque con una preparación más bien corta, Kristin impone su nombre por última vez, venciendo en el hectómetro de espalda con 1,01”86, frente a la juventud de la que sube para tomarle el relevo, Krisztina Egerszegi, que ha de conformarse con ganar los 200m. y como final, los fáciles 4x100m.estilos, para una nueva, y última, medalla de oro.
 
Kristin batió dos récords mundiales, 100 y 200m.crol, aunque fue incapaz de superar los de 100m.espalda, 100m.mariposa o 200m.estilos, pruebas en las que fue campeona olímpica o mundial. También lo fue en los 4x100m.crol, en dos ocasiones, y una en los 4x200m.crol, y 4x100m.estilos. Fue también recordista europea, a demás de los 100 y 200m.crol, de los 50m.espalda, con su paso de 29”12 en la final olímpica de los 100m.espalda, y de los 59”00 de la final olímpica de 100m.mariposa.
 
Si en cambio, fue una excelente competidora, lo que se refleja en su palmarés de títulos: seis olímpicos; siete mundiales, y dos subcampeonatos, y nueve europeos, y un subcampeonato. ¡22 veces en lo más alto del podio!.
 
Después…..la historia. El hundimiento de la DDR; el descubrimiento del dopaje masivo, pero, sobre todo de sus desastrosas consecuencias; el final, en fin, de aquello que parecía ser el progreso de un deporte hasta aquel momento limpio y noble, y que, a partir de aquel momento, inicio un cierto descenso hacia la confusión.
 
Kristin Otto se dedicó al periodismo y a la televisión deportiva, como comentarista de natación. Nunca abjuró de ninguno de sus títulos, y en una ocasión declaró, “nadie puede quitarme el éxito que obtuve en Seúl. Yo fui como Mark Spitz, con la suerte de haber recibido un gran don, y las seis medallas fueron el resultado de muchísimos años de duro trabajo”. Creemos que no le falta razón en lo de “…..muchísimos años de duro trabajo”, debieron serlo El dopaje no podía serlo todo…..aunque no hay duda de que podía ayudar mucho. El problema está en saber si, realmente, ella lo sabía, o no. Se la puede acusar ?…..    
 
 
Guillem Alsina