Cuando lo único que falta es el oro olímpico. La historia de la doctora Jennifer “Jenny” Thompson

Jennifer Thompson, Jenny para sus amigos, “fans”, y aficionados en general a la natación, nació un 26 de febrero de 1973 en la localidad de Danvers, Massachusetts. A los 12 años, su familia se traslada a Dover, en el pequeño pero clásico estado de New Hampshire, donde se afilia al Seacoast Swim Association, iniciando su carrera deportiva bajo los consejos del “coach” Mike Parratto.  
 
Es una de las escasas nadadoras que empieza a destacar en las pruebas de velocidad sin haber pasado por el tamiz de las de fondo, que es el camino más normal para un elevado porcentaje de nadadoras USA. Sus progresos son tan rápidos que en 1986 ya aparece en el ranking de las mejores norteamericanas, al ser 14a.de los 50m.crol, con 26”58; 23a.de los 100m.crol, 57”94, tiempos que rebaja en la siguiente temporada, en la que se incrusta ya, todavía no cumplidos los 15 años, entre las diez mejores especialistas USA, 4a. en los 50m.crol, 26”09, y 12a. en el hectómetro, 57”28.
 
Sus actuaciones de esta temporada le facilitan su primera intervención internacional, al ser seleccionada para participar en los Juegos Pan-americanos que se disputan en Indianápolis, donde gana su primera medalla de oro, al imponerse en los 50m.crol con los mencionados 26”09, y es tercera en el hectómetro, 57”46, además del consabido oro del relevo corto.
 
En los “trials” USA nunca hay seguridad absoluta de conseguir los dos lugares de honor, y Jenny, pese a reducir drásticamente su récord personal hasta 25”80, no puede asegurarse un lugar en el “USA Olympic Team”, al ser solo cuarta en la prueba corta, aunque todavía le va peor en el hectómetro, donde ni siquiera puede entrar en la final, 10a. en 56”54, y optar a un lugar, ni que fuera de suplente, en el relevo corto.
 
Pese a perder este primer “round” en su lucha por la presencia en unos Juegos, este 1988 no es lo que se puede llamar un “año perdido”, puesto que con sus 25”80 ya se “cuela” entre las diez mejores mundiales de la distancia, mientras en el hectómetro avanza hasta el 20o.lugar, rebajando en casi un segundo su récord personal, 56”33 en el mes de marzo (que de repetirlo en los “trials”, sí le hubiera permitido ser sexta en ellos, y entrar en el equipo como reserva del relevo corto). Sin prisas, pero también sin pausas, Jenny continúa progresando hacia lo más alto.
 
En 1989, en los Pan-Pacíficos de Tokio, se distingue nuevamente en la prueba corta al imponerse, 25”85 por 25”95, nada menos que a la medalla de plata olímpica del año anterior, la china Wenyi Yang, aunque todavía no puede con el hectómetro, que le queda un poco largo, y en el que es segunda, mejorando su récord personal, 55”84, por detrás de otra medalla de plata, esta del hectómetro, la china Yong Zhuan, primera en 55”68, e incluso se atreve a aparecer con una primera, y positiva, incursión en el 200m., cuarta en 2,01”75, ganando también el relevo corto.
 
Termina este año avanzando en el ranking mundial, al ser 6a, tanto en el 50, 25”85, como en el 100, 55”84, mientras aparece en el de 200m., 19a. con 2,01”63, y también la que va a ser una de “sus” pruebas, los 100m.mariposa, 11a. con 1,01”16, lo que le permite ampliar su abanico de posibilidades.
 
Aunque todavía no ha conseguido ninguna gran victoria, su nombre empieza a destacarse en el mundillo natatorio USA. En noviembre de 1990 aparece en la portada del Swimming World, con artículo incluido en el interior en el que se habla de su club, de su “coach”, pero también, evidentemente, de ella, y esto significa que, a sus 17 años, esperan mucho y bueno de ella. Sin embargo no acaba de “explotar” todavía, y aunque aquel año continua entre las mejores, no es capaz de mejorar sus marcas de crol, 5a. del 50m., 25”90; 4a. del hectómetro, 56”03, y 22a. del 200m, 2,02”10, aunque si lo hace en los 100m.mariposa, en los que es 11a. con 1,00”99, e incluso abre un poco más su abanico de posibilidades al iniciarse en la prueba corta de estilos, 13a. con 2,17”68.
 
En diciembre, consigue su selección para los Mundiales al ser 2a.del hectómetro, 56”99, lo que le asegura, por lo menos, el relevo corto de crol; 3a.en 26”52; y 5a. en los 100m.mariposa, y 200m.estilos, 1,02”62, y 2,20”17, muy lejos de sus mejores tiempos.
 
Lo importante, sin embargo, está conseguido. Por lo menos, es mundialista, aunque no vuelve excesivamente satisfecha de su actuación en Perth. Individualmente es solo 5a. de los 50m.crol con unos relativamente flojos 25”87, aunque, “arropada” por sus tres compatriotas, consigue la medalla de oro del relevo corto, “ancorando” a su equipo, una distinción que se convertirá en una casi “regla de oro”, por la seguridad que, cada vez más, se desprende de su coraje y su fortaleza mental al nadar en equipo. Aquel verano, en los Pan-pacíficos de Edmonton, vuelve a vencer en los 50m., 25”77
 
Perth, sin embargo, no ha sido otra cosa que la antesala de los Juegos de Barcelona. Todavía vigente en su memoria el “fracaso” de su actuación en los “trials” de Seúl, Jenny se prepara a conciencia con la intención de “explotar” finalmente en la capital catalana. Los “trials”, celebrados en Indianápolis, le traen sus primeros éxitos al nivel internacional más alto.
 
El primer día, 1 de marzo, en la final del hectómetro, gana la prueba con unos inesperados 54”63, que representan un nuevo récord mundial, desbancando los 54”73 que la famosa Kristin Otto había dejado establecidos en los Mundiales de Madrid-1986 (asegurándose su participación en los dos relevos); al día siguiente, y en una de las sorpresas de estos “trials”, pulveriza su mejor tiempo en los 200m., bajando de los dos minutos, 1,59”98, aunque lejos de su compatriota Nicole Haislett, primera en 1,58”65; cuatro días después se adjudica los 50m., 25”20, con nuevo récord USA, completando una excelente actuación, puesto que será la única que va a atreverse con las tres pruebas cortas individuales y dos relevos, es decir, la posibilidad de conseguir cinco medallas olímpicas.
 
Falla en cambio en los 100m. mariposa, en los que es tercera, aunque bajando del minuto, 59”88, a solo 21 centésimas de la segunda clasificada. Barcelona, sin embargo, le va a dejar un regusto amargo. Pese al excelente botín de 2 medallas de oro que recoge en los dos relevos, terminados ambos con récord mundial, 3,39”46 (nadando el último tramo), y 4,02”54 (nadando el tramo de crol), decepciona (es la palabra que ella usará) en el hectómetro, en el que tras señalar un nuevo récord olímpico en las eliminatorias de la mañana, 54”69, a solo 6 centésimas de su récord mundial, se ve dominada en todo momento por la china Yong Zhuang (medalla de plata en Seul-1988) 26”46 por 26”54 en el viraje, ventaja que todavía amplia un poco más en el segundo largo, para terminar arrebatándole, 54”64 por 54”84, el récord olímpico, pero, sobre todo, una medalla de oro que parecía tocar con la punta de sus dedos, y sin que le sirva de consuelo el hecho de haber “salvado” su récord mundial.
 
La moral no parece ser la mejor de sus virtudes, por lo menos en Barcelona, y parece notar la derrota del hectómetro en sus dos restantes actuaciones, cuando es eliminada ingloriamente de los 200m., 12a. de las eliminatorias matinales (que se nadan la mañana siguiente de la final del hectómetro) en 2,01”71, mientras el último dia es solo 5a. de los 50m., con 25”37, prueba en la que incluso pierde su récord USA.
 
La vida, sin embargo, continua, y frente a las decepciones nada mejor que proponerse nuevos objetivos, a la espera de otras oportunidades. Inicia el nuevo curso escolar con su entrada en la Universidad de Stanford, donde se convertirá en la respetada capitana del equipo femenino, y con la que conseguirá un palmarés universitario de difícil parangón, al ganar los títulos por equipos de los cuatro Campeonatos de la NCAA en que participa, además de 19 títulos, individuales y de relevos, de dichos Campeonatos.
 
Jenny intenta dejar atrás la “decepción” de Barcelona, para concentrarse en una nueva temporada como preparación de los Mundiales que van a disputarse en Roma en 1994, de todo lo cual resulta una temporada de transición en la que busca nuevas sensaciones y alicientes, dedicando un poco más de tiempo a entrenar su mariposa, consiguiendo vencer en el hectómetro de los Pan-Pacíficos de Kobe, con 59”33 (récord personal, y 3a.mejor marca del ranking mundial de la temporada), venciendo también en los 50 y 100m.crol, aunque termina la temporada con un cierto retroceso en las pruebas de crol, y sin conseguir superar sus récords personales: 8a. de los 50m., 25”60; 4a. del hectómetro, 54”80, y 11a. de los 200m., 2,00”34.
 
Roma le va a revelar una de las facetas más infortunadas de su personalidad deportiva, la de no poder ofrecer lo mejor de si misma en las pruebas individuales, pero si en las pruebas de equipos. Consigue clasificarse para los 100m., crol y mariposa, así como integrarse en los tres relevos, aunque los Mundiales van a ser una “clonación”, aunque a la baja, de su actuación en Barcelona. Si bien consigue subir al podio en los tres relevos (plata en los dos 4x100m., crol y estilos; bronce en el 4x200m.), sus actuaciones individuales son, por decirlo de alguna manera, “decepcionantes”, teniendo en cuenta que venía con la ambición de conseguir dos medallas de oro: 4a. de los 100m.crol con 55”16, y 6a. de los 100m.mariposa con 1,00”84, muy lejos de lo señalado en los “trials”, dos resultados que ponen en duda su fortaleza mental a la hora de competir individualmente en las grandes competiciones.
 
Estos inconvenientes y el “descalabro” de la natación USA ante la china la llevará a asumir el mismo papel que una década y media antes había asumido su compatriota Shirley Babashoff frente a las “walkirias” de la DDR, denunciando ante la opinión pública la posible manipulación, con un programa de dopaje, de sus rivales, teniendo en cuenta que algunos de los entrenadores que han propiciado este “boom” de la natación china son alemanes ex-DDR, y, por lo tanto, susceptibles de sospecha.
 
1995 es otro año de transición, sin grandes competiciones internacionales, aunque los Juegos Pan-Pacíficos sirven de estimulo para no perder el hábito de entrenarse con vista a los Juegos de 1996 que se disputaran en Atlanta, es decir, “en casa”. En estos Pan-Pacíficos, disputados también en Atlanta, como antesala de los Juegos, Jenny vence en los 100m.crol, y los dos relevos de crol. Sin embargo, será precisamente en los Juegos disputados en “casa” donde va a cosechar su más profunda decepción, cuando en los “trials” celebrados en la Universida de Indiana, es tercera en los 50 y 100m.crol, 25”61 y  55”45 (cuando por la mañana había señalado el mejor tiempo de las eliminatorias, 55”44), y séptima de los 200m.crol, 2,02”33 (2,01”55 en las eliminatorias).
 
Pese al golpe moral que significa el no poder nadar ninguna prueba individual, los técnicos USA confían plenamente en ella para los equipos de relevos, precisamente, paradojas de la vida, por lo que le falta a la hora de competir individualmente, su fortaleza mental. De esta manera, es escogida para nadar los últimos tramos del 4x100m.crol (en este por derecho propio), y 4x200m.crol, así como las eliminatorias del 4x100m.estilos, aunque no nada la final. De esta forma, y aunque llevándose con ella el desconsuelo de no haber podido nadar individualmente, Jenny se despide de estos Juegos de Atlanta con el nada despreciable botín de tres medallas de oro que pasan a engrosar su “curriculum”.
 
1997 es otro de los años importantes en su vida deportiva, puesto que parece que, finalmente, va a desembarazarse de los “demonios” que hasta aquel momento le han impedido subir a lo más alto del podio individual. Pasados por alto en las dos primeras ediciones disputadas (Palma de Mallorca y Rio de Janeiro), Jenny pone su candidatura a participar en los Mundiales de piscina corta que se disputan en abril en la sueca Göteborg. Allí, sea porque la competencia es menor, sea porque se desenvuelve mejor en las piscinas cortas, consigue lo que en aquel momento es su máximo objetivo, y aunque ella sabe perfectamente que, técnicamente hablando, un título mundial en piscina corta seguramente no tiene el mismo valor que en piscina larga, espera que un título le de la confianza necesaria para afrontar futuros retos.
 
En Göteborg, “explota” finalmente, consiguiendo no uno, sino dos títulos mundiales individuales, 100m.crol y 100m.mariposa (superando el récord mundial con 57”79), además del de 4x100m. estilos, aunque no puede con el de 50m.crol, en los que es segunda. A final de año, cada vez más aficionada a las pruebas en piscina corta, participa en la World Cup, y en la etapa canadiense de Etobicoke le “birla” a su compatriota Misty Hyman el récord mundial de los 50m.mariposa, dejando sus 26”55 en 26”48. Después, en verano, acude a uno de sus clásicos, los Pan-Pacíficos, esta vez en Fukuola, donde consigue otras dos victorias, 100m.crol y 100m.mariposa, además de los tres relevos. y aunque es aleatorio atribuírselo a ellos, estos éxitos en piscina corta parecen darle alas para los Mundiales de 1998, que vuelven a disputarse en su ya conocida Perth.
 
Allí conocerá, finalmente, lo que es subir a lo más alto del podio en la segunda competición más importante de la natación mundial. Gana sus dos pruebas preferidas, 100m.crol y 100m.mariposa, y aunque falla en el largo de piscina, en el que solo es cuarta, vuelve a brillar en los relevos, en los que consigue dos nuevos oros, “ancorando” victoriosamente el corto, y nadando el tramo de mariposa en el de estilos, aunque no consigue remontar la pequeña ventaja que le lleva su rival alemana en el último tramo del relevo largo, en el que las norteamericanas son segundas.
 


En Sydney 2000

Jenny redoblará sus críticas hacia las nadadoras chinas (una de las cuales, juntamente con su entrenador, ha sido “pescada in fraganti” en la aduana con unos frascos conteniendo dopaje), llegando incluso a recordar de nuevo a las “walkirias” de la DDR que habían impedido a algunas de sus compatriotas a conseguir títulos olímpicos y mundiales en aquella quincena larga de años, 1972 – 1988. 

 
Como el brandy, Jenny parece mejorar con los años. Alentada por sus resultados de los dos años anteriores, se apunta con entusiasmo inusitado a la piscina corta. En la etapa USA de la World Cup que se disputa en College Park, supera de nuevo los récords mundiales de 50 y 100m.mariposa, llevando sus anteriores 26”48 y 57”79 hasta 26”05, y 56”90. Después, en los Mundiales de Hong Kong-1999, revalida sus títulos de 100m. crol y 100m. mariposa, consiguiendo también los de 50m.mariposa y 4x100m.estilos, mientras es segunda en 50m. crol.
 
Aquel mismo año se luce una vez más en su competición “talismán”, los Pan-Pacificos, esta vez en Sydney, donde consigue imponerse en seis pruebas, 50 y 100m. crol, y 100m.mariposa, además de los tres relevos, y en los que consigue, además, una de las joyas más preciadas de su vida deportiva, cuando el 23 de agosto, con un tiempo de 57”88, supera uno de los míticos récords mundiales que ostentaba su compatriota Mary “T” Meagher en 57”93 desde hacía 18 años y 7 días.
 
A finales de este 1999, y aprovechando nuevamente la World Cup en piscina corta, supera por tercera, y última, vez su récord de los 50m.mariposa, dejándolo en 26”00, y accede incluso al de los 100m.estilos, 1,00”41. En los Mundiales del 2000 de piscina corta, disputados en Atenas, sale victoriosa de los 50 y 100m. mariposa, pruebas hacia las cuales se ha ido inclinando progresivamente, en los últimos años, mientras es segunda del 100m.crol y del relevo largo, y tercera del relevo de estilos, y vuelve a probar fortuna en los 100m.estilos, recobrando el récord mundial que le había arrebatado la eslovaca Martina Moravcova, 1,00”35, nadando las eliminatorias en 59”30, siendo la primera mujer en nadar la prueba por debajo del minuto, aunque ya no se presenta a nadar las semifinales, al coincidir estas con la final de los 100m. mariposa.
 
Poco antes de estos Mundiales, había también superado en dos ocasiones su récord de los 100m.mariposa (56”80 en febrero; 56”56 en marzo). Su preparación para los Juegos de Sydney ha terminado, confiando en que, a la tercera va la vencida, podrá conseguir allí su sueño anhelado, una, aunque solo sea una, medalla de oro individual.
 
Pero el destino, que no le ha negado nada, parece no serle propicio en este deseo. Cuaja una buena actuación en los “trials”, venciendo en “sus” pruebas, 100m.crol con 54”07, récord USA, y 100m.mariposa, 57”78, récord personal, aunque pierde su récord USA a manos de Dara Torres, 57”58, después de que ya hubiera perdido el mundial a manos de la naciente estrella, la holandesa Inge de Bruijn, que lo ha pulverizado en dos sucesivas ocasiones, 56”69 en mayo, y 56”64 en julio de aquel mismo año. En Sydney, sin embargo, Jenny constatará que sus “fantasmas” (por lo menos los olímpicos) todavía continúan allí.
 
Después de que en la primera jornada consiga la medalla de oro del 4x100m.crol (3,36”61, nuevo récord mundial), “ancorando” con la seguridad acostumbrada a su cuarteto, falla totalmente en su primera actuación individual, los 100m.mariposa, después de intentar “pegarse” a Inge de Bruijn en el primer largo, 26”79, por 26”67 de la holandesa, para hundirse totalmente en el segundo, terminando en un desolador quinto lugar, 58”73, a más de un segundo de su tiempo de los “trials”, mientras la holandesa vuelve a superar su récord mundial con 56”61. En la quinta jornada nada el relevo largo, al cual ha accedido con el beneplácito de los técnicos del equipo, conscientes de que su seguridad en las pruebas de equipo va a dar confianza a sus compañeras. y, en efecto, Jenny no les falla.
 
Tomando el relevo en segundo lugar, consigue remontar las 25 centésimas que la australiana Petria Thomas le llevaba, para ofrecer una victoria más a su país, 7,57”80, por 7,58”52 de sus rivales. Al dia siguiente, sexta jornada, vuelven sin embargo sus “fantasmas”, al ser tercera en la final del hectómetro crol, superada nuevamente por la holandesa, 53”83, pero también por la sueca Therese Alshammar, 54”33, compartiendo el tercer escalón del podio junto con su compatriota Dara Torres, 54”43, lejos, también de su récord USA de los “trials”.
 
Su actuación termina con otra medalla de oro, nadando el tramo de mariposa del 4x100m.estilos, también con nuevo récord mundial, 3,58”30. Como en Barcelona, como en Atlanta, se va de Sydney con sabor agridulce de su actuación. Muchas medallas de oro de relevos, a las que ya empieza a acostumbrarse, pero sin la de oro individual que es la única que desea ahora (llegará a decir que cambiaria todas sus medallas de relevos por una sola de oro individual).
 
Es hora de hacer un alto. A sus 27 años es hora de pensar en su futuro. El 2001 se va a vivir a Nueva York, para doctorarse en Cirugia en la Columbia University College of Physicians and Surgeons, con los consecuentes problemas para poder entrenarse con una cierta tranquilidad, perdiéndose con esto su participación en los Mundiales de Fukuoka-2001. Vuelve sin embargo el 2002, para disputar sus séptimos Pan-Pacíficos, esta vez en la japonesa Yokohama, en los que consigue sus cinco últimas medallas en esta competición, al vencer en los 50m.crol (con su récord personal, 25”13); ser tercera en los 100m.crol y 100m.mariposa, y segunda en los dos relevos cortos, crol y estilos. Estos resultados, conseguidos con un entrenamiento más bien parco, por el escaso tiempo que le permiten sus estudios, la animan a continuar, con los Mundiales de Barcelona 2003 como objetivo inmediato, y los Juegos de Atenas, sus últimos Juegos, como la “traca” final, el todo o nada, en los que, por última vez, intentará conseguir su imposible sueño.
 


En Barcelona 2003

Se lleva un excelente recuerdo de la piscina artificial del Palacio de Sant Jordi de Barcelona, en la que consigue el título de los 100m.mariposa, 57”96, aunque se queda sin la deseada revancha con Inge de Bruijn, que no participa en esta prueba, aunque si en la de los 50m., en la que se impone a Jenny, 25”84 por 26”00, mientras es tercera en los 100m.crol, 54”65, adelantada por la inesperada finlandesa, Hanna Ma.Seppälä, y la australiana Jodie Henry, 54”58, y es cuarta en los 50m.crol, 25”10, récord personal, en una prueba que domina de manera casi insultante De Bruijn, 24”47, mientras pierde ajustadamente con las dos australianas, Henry, 25”07, y Lisbeth Lenton, 25”08.

 
Vuelve a subir a lo más alto del podio en los 4x100m.crol, en los que vuelve a dar buena muestra de ser la mejor “nº 4” de los relevos USA, al remontar desde el tercer lugar, las 43 centésimas de la australiana Alice Mills, y las 23 de la alemana Sandra Völker en el último relevo. Quinta y última medalla mundialista con el segundo lugar en los 4x100m.estilos, en los que nada el tramo de mariposa con un magnífico parcial de 57”40, remontando del cuarto al primer lugar, aunque la crolista, finalmente, ha de ceder la victoria ante la china.
 
Antes de Atenas, como es lógico, los siempre temidos, y temibles, “trials”, a los que, por un momento, duda presentarse. Las “nuevas generaciones” suben con fuerza, no solo sus compatriotas sino también las australianas, y, cómo no, allí estará su “gran enemiga”, Inge De Bruijn, de la que, como antes las walkirias, las chinas, o “aquella pelirroja irlandesa” (en referencia a Michelle Smith, casada curiosamente con un De Bruijn, aunque sin ninguna relación con la nadadora), Jenny no pondría la “mano en el fuego” sobre su honestidad deportiva, aludiendo a su tardía y excesivamente rápida progresión en los últimos años.
 
El corazón, sin embargo, vence a la cabeza, y en los “trials” se “zafa” con el menor daño posible, al clasificarse primera del 50m.crol, 25”02 (el último récord personal de su carrera deportiva), y segunda del 100m.mariposa, 58”98, y 5a. del 100m.crol, 55”03, lo que le asegura, por lo menos, la posibilidad de nadar las eliminatorias del 4x100m.crol, y la casi segura medalla, sea del color que sea. Con 31 años, va a ser la “abuela” del equipo femenino.
 
Es el último capítulo de su aventura olímpica, Al enfrentarse con la piscina ateniense pasan rápidamente por su cabeza todos grandes los momentos, buenos y malos, vividos en Barcelona, Atlanta y Sydney, aunque ahora la suerte está echada, y hay que jugarse el todo por el todo. Su primera, y agradable, sorpresa la tiene cuando los técnicos del equipo femenino la escogen para nadar la final del 4x100m.crol, y no las eliminatorias como ella pensaba, de acuerdo con su 5o.lugar en los “trials”, confiando una vez más en su acostumbrada seguridad para soportar la presión que puede tener el último tramo cuando la victoria se juega a la centésima de segundo.
 


En Atenas 2004

Esta vez, sin embargo, Jenny va a fallar. Cogiendo el relevo con 37 centésimas de ventaja sobre el equipo australiano, se ve alcanzada y superada por la que cinco dias después se proclamará campeona olímpica del hectómetro, Jodie Henry, que señala unos extraordinarios 52”95, por los excelentes 53”77 de Jenny.

 
Esta derrota la marcará hasta su única intervención individual, cuando nada los 50m.crol, consciente de que en esta prueba, pese a aquellos 25”02 de los “trials”, poco puede esperar frente a la nueva generación que ya está por debajo de los 25”. y efectivamente, con 25”11, se clasifica en el séptimo lugar, pocos minutos antes de que nade el tramo de mariposa del 4x100m.estilos, que le asegura su última medalla, también de plata, nuevamente vencidas por las australianas, que pasan a convertirse en las grandes vencedoras de estos Juegos.
 
Ahora sabe que, pese a todas sus medallas, pese a todo su gran historial, no será nunca una de las “grandes” de la natación. Lo tiene todo para serlo, excepto “lo esencial”, la medalla de oro olímpica que otorga un lugar entre los mejores.
 
El último capítulo de su historia deportiva se inscribe en el lógico deseo de conseguir ante “su” público, un título, aunque este sea el de campeona mundial de piscina corta, aprovechando que estos se celebran, aquel mismo 2004, en Indianápolis. Al abrigo de su público, que le tributa una gran ovación, consciente de que se va con ella una de las mejores representantes que, pese a todo, ha tenido la natación USA, Jenny sube por última vez a lo más alto del podio en los 50m.mariposa, 25”89, además de ganar el bronce en 100m.mariposa, mientras es séptima de los 50m.crol, 24”76, y, como siempre, tiene el honor de “ancorar” el equipo de 4x100m.crol que se adjudica otra medalla de oro, perdiendo ante las australianas el 4x100m.estilos. Evidentemente, lo que más emociona a Jenny en su despedida de las piscinas, no son tanto sus últimas medallas, sino la calurosa ovación que le tributan todos los asistentes a la última jornada, público y nadadores, cuando se da la noticia de que aquella es la última competición que ha disputado Jennifer Elisabeth Thompson, más conocida en las piscinas como Jenny Thompson.  
 
Le aguarda ahora la importante misión de salvar vidas. El 2006 se gradúa en la Columbia University; después el internado en el New York City Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, y otro, este como anestesista, en el Brigham and Women’s Hospital, de Boston aunque no ha dejado de involucrarse en servicios sociales, sobre todo de temas deportivos, ayudando a los más jóvenes a practicar deporte.  
 
En total, Jenny recogió un “pequeño” botín de 12 medallas olímpicas (8 de oro, 3 de plata, 1 de bronce); 13 mundialistas (7 de oro, 5 de plata, 1 de bronce); 18 mundialistas en piscina corta (11 de oro, 5 de plata, 2 de bronce); 3 de los Juegos Pan-americanos (2 de oro, 1 de bronce), y 28 de los Pan-Pacíficos (26 de oro, 2 de plata), a los que cabe añadir sus 2 récords mundiales en piscina larga (100m.crol y 100m.mariposa), y 9 en corta (3 de 50m.mariposa; 4 de 100m.mariposa, y 2 de 100m.estilos). 
 
Guillem Alsina