El “Albatros” (cuando sobran los nombres y los apellidos)

Nacido en Offenbach, un 17 de junio de 1964, Michael Gross no fue lo que podríamos definir como un “niño prodigio” de la natación, aunque rápidamente aprendió a nadar, y sus progresos, incluso de adolescente, fueron rápidos. No participó en ninguna edición de los “Eurojúniors” (quizás por aquello de celebrarse cada 2 años, los de 1978 le “pillaron” demasiado joven, y en 1980 ya le habia pasado la edad, puesto que en aquel tiempo la edad para participar se cerraba en los 15 años).
 
Quizás fue por ello que su nombre entró gradualmente en los rankings, sin grandes conquistas preliminares. En diciembre de 1979, con 15 años y medio, es segundo de los 100m.mariposa en los Nacionales de Invierno, 56”9, solo por detrás del imbatible Klaus Steinbach (todo un icono de la natación alemana en los 70’s), 55”3.
 
Un lugar que revalida en los de verano, ya en 1980, por detrás de Andreas Behrend, aunque solo 17 centésimas los separan, 55”33 por 55”50, demostrando unos innegables progresos. Este segundo lugar le vale el premio de una gira por China, en la que recoge una experiencia que va a darle alas para su posterior carrera deportiva, aunque la gira, en realidad, no es otra cosa que un premio de consolación, al “Premio Gordo” que se le había escamoteado políticamente, ya que gracias (es un decir) al boicot protagonizado por Estados Unidos y sus aliados a los Juegos de Moscú, Gross se pierde el participar en sus primeros Juegos. Termina el año ganando los 200m.crol de la Copa de Europa en piscina corta, 1,48”90, y cuarto de los 200m.mariposa, 2,03”54, que son sus primeros éxitos internacionales.
 
Pero las lamentaciones, más por suerte que por desgracia, valen bien poco en el deporte; Moscú queda atrás, y hay que atender al presente. En 1981, y poco antes de los Europeos de Split, un triangular al más alto nivel, Alemania-URSS-Canadá, le permite enfrentarse a rivales bien cotizados, saliendo victorioso de la prueba al ganar los 100m.mariposa, 54”52 (no muy lejos del récord europeo del sueco Pär Arvidsson, 54”15 en 1971), y ser segundo de los 100m.crol y 200m.mariposa, 51”66, y 2,02”12.
 
El salto definitivo a la élite internacional le llega, sin embargo, pocas semanas después. Inaugurando la secuencia bianual, se disputan los Europeos de Split, en los que consigue el título de los 200m.mariposa con unos 1,59”19 que representan su primer récord europeo (rebajando los 1,59”34 del ruso Sergey Fesenko, dos años antes), y aunque es descalificado en los 100m.mariposa, de los que ha sido tercero, redondea su actuación con un séptimo lugar en los 100m. crol, 51”55, y sube al podio en los dos relevos de crol (segundo del largo y tercero del corto), mientras es cuarto en el de estilos.
 
Pese a la descalificación, Gross puede sentirse plenamente satisfecho de su actuación, colocado ya entre los mejores mariposistas mundiales en ambas distancias (cuarto del hectómetro, segundo de los 200m., así como 17o. de los 100m.crol, 51”29. No aparece todavía, en cambio, entre los 25 primeros mundiales en los 200m.crol, otra de las pruebas que va a darle fama. 
 
Continuando su buena racha, 1982, año de Mundiales, se inicia con buenos augurios. En los primeros días de julio, en Darmstadt, durante su preparación para las jornadas mundialistas, supera los récords europeos de 100 y 200m.mariposa, derribando, con 54”00, los ya citados 54”15 de Arvidsson, y, con 1,59”00, sus 1,59”19 del año anterior.Cuatro semanas después, ya en la piscina guayaquileña (quien pega primero, pega dos veces), golpea fuerte en las eliminatorias de los 200m.crol al conseguir el mejor tiempo con unos 1,49”55, nuevo récord europeo (dejando atrás los 1,49”81 con los que el soviético Sergey Kopliakov había conseguido, dos años antes, el título olímpico en Moscú), y, ya en la final de la noche, consigue su primer título mundial al imponerse ajustadamente al norteamericano “RowdyGaines (que dos semanas antes había superado el récord mundial con 1,48”93) aunque sin llegar a superar su tiempo matinal, 1,49”84, por 1,49”92, en una prueba en la que desborda a su rival en el segundo hectómetro.
 


Michael Gross en Los Angeles 1984

Al día siguiente, es el turno de los 100m.mariposa, en la que se esperaba un doblete de los especialistas USA, y aunque Chris Rivers no tiene problemas para imponerse, 53”88, Gross rompe el previsto dominio USA al ser segundo, aunque sin acercarse a su reciente récord europeo, 54”26. Tres días después del hectómetro, y mandando a lo largo de toda la prueba, consigue su segundo título, al imponerse, con 1,58”85, nuevo récord europeo, a dos de los “pesos pesados” de los 200m. mariposa, el campeón olímpico, el soviético Sergey Fesenko, 1,59”91, y el recordista mundial, el norteamericano Craig Beardsley, 2,00”08, muy lejos de sus 1,58”01 del año anterior. Gross completa sus dos oros y una plata con dos otras medallas, estas de bronce, en el relevo largo y el de estilos.

 
Ahora sí, el alemán se ha colocado en la élite mundial, y su inmenso físico, 201 de altura por 88 quilos de peso, pero sobretodo su extraordinaria envergadura, 214 cm., hacen que se le empiece a conocer sencillamente como “Albatros”, con lo que resulta prácticamente superfluo completar esta denominación con su nombre o apellido. Termina el año, 27 de noviembre, superando la mejor marca mundial de los 200m.crol en piscina corta (ni la FINA ni la LEN reconocían récords mundiales o europeos en piscina de 25m. en aquel momento) con unos fantásticos 1,44”50, superando en casi dos segundos y medio los anteriores 1,47”29 del norteamericano David Larson, cuatro años antes (el tiempo de Gross fue recogido por la LEN como tope de la distancia, cuando, a partir del 1 de nero de 1987, comenzó a homologar oficialmente los récords europeos en piscina corta).
 
1983 es el año de su primer récord mundial. En junio, en los Nacionales de Hannover, antesala de los Europeos de Roma, supera el récord de Gaines rebajándolo en 65 centésimas, 1,48”28, mientras en los 200m.mariposa empieza a aproximarse al mundial de Beardsley, 1,58”01, cuando rebaja su europeo en dos ocasiones, 1,58”37 en las eliminatorias, y 1,58”22 en la final. Pero será en la capital italiana donde “exploten” sus magníficas posibilidades.
 
El 22 de agosto se impone claramente (2”31 de ventaja sobre su “compatriota” del Este, Jörg Woithe) en los 200m.crol, con 1,47”87, rebajando 41 centésimas a su reciente récord; al dia siguiente se impone en los 100m.mariposa, 54”00, igualando su récord europeo (por delante del español David López Zubero, segundo en 54”77), mientras el 26 ofrece un nuevo recital al imponerse en los 200m. mariposa, 1,57”05, pulverizando literalmente, 96 centésimas, el anterior mundial de Beardsley, con poco menos de tres segundos (2”69 más exactamente) de ventaja sobre Sergey Fesenko. Se trata, pues, de un dominio total de ambas pruebas, que lo convierten en un triple favorito para los Juegos de Los Angeles de 1984.
 
Como el año anterior, su preparación olímpica ofrece buenos resultados ya antes de los Juegos. En Stuttgart, en los Nacionales selectivos para los Juegos, se distingue al superar un mundial y un europeo. Gana los 200m.crol con 1,47”55, rebajando en 32 centésimas su anterior de Roma, mientras en los 100m.mariposa señala unos 53”78 que le valen el europeo (arrebatándoselo a otro de sus “compatriotas” del Este, Thomas Dressler, que se lo había arrebatado a él, con 53”84, diecisiete días antes). Falla, en cambio, en los 200m.mariposa, aunque se queda muy cerca de su mundial, 1,57”49, y se “estrena” en una distancia nueva, los 400m.crol, donde su velocidad base puede llevarle a buenos resultados (aunque él solo la utilizará como motivación para conseguir una mayor resistencia), y en la que, con 3,51”70, supera el récord nacional.
 
Su primera actuación olímpica, 29 de julio, confirma sus ambiciones. Después de señalar un nuevo récord olímpico en las eliminatorias de los 200m.crol, 1,48”03, domina la prueba desde los primeros metros, para resolverla claramente en el segundo hectómetro, consiguiendo su primer título olímpico, con un nuevo récord mundial, 1,47”44, once centésimas menos que su anterior, sacándole más de segundo y medio, 1”66, a su inmediato seguidor, el norteamericano Mike Heath. Al día siguiente se nadan los 100m.mariposa; en la sexta eliminatoria, Michael supera el récord olímpico (aquellos famoso 54”28 de Mark Spitz en Munich-1972), con 54”02, récord que le dura escasos minutos, cuando el norteamericano Pablo Morales, en la siguiente, lo deja en 53”78, a solo cuarenta centésimas de su reciente récord mundial.
 
En la final, sin embargo, y aunque el alemán es segundo en el viraje, una centésima por detrás del norteamericano, 24”76, por 24”77, lo desborda en el segundo largo, adjudicándose su segundo título olímpico, 53”08 por 53”23, con nuevo récord mundial. El 3 de agosto, Gross encara su tercera posibilidad de medalla de oro con el mayor optimismo, en una prueba en la que no parece tener ningún rival que pueda hacerle sombra, tanto por su récord mundial, como, sobre todo, por su “insolente” demostración en las dos pruebas ganadas anteriormente, puesto que la ecuación es bastante sencilla, “si antes de los Juegos, con 53”78 en los 100m.mariposa hacia 1,57”05 en los 200m., ahora con 53”08, hará……….”, y todavía más cuando domina con la misma “insolencia” las eliminatorias, 1,58”72 (también con nuevo récord olímpico), por 1,59”15 de su inmediato seguidor, el venezolano Rafael Vidal. Antes de la final, en la calle 6, nadie parece reparar en un joven australiano (le faltan 21 días para cumplir los 18 años), al que Gross le saca un palmo largo de altura, 201 por 176cm., que ha llegado a la ciudad olímpica con unos discretos 2,01”82, que ha mejorado hasta 1,59”63 en las eliminatorias.  
 
Los dos favoritos encabezan la final, cada uno haciendo su papel. Gross es primero en el hectómetro, 56”17, por delante del venezolano, 56”54, ambos por delante del norteamericano Morales, 56”73 (aunque todos saben ya que su punto débil está en el segundo hectómetro), mientras Sieben se sitúa en el pelotón seguidor, séptimo en 57”79. El alemán continúa liderando la prueba en el último viraje, 1,26”01 (a solo 8 centésimas del parcial de su récord mundial), siempre por delante de Vidal, 1,26”87, y de Morales, 1,26”99, mientras Sieben ha iniciado una impresionante remontada, y ya es cuarto, 1,27”80, aunque parece fuera del podio. Mientras el alemán continua braceando con su (relativamente) lenta y majestuosa brazada, cada vez más líder, Sieben aumenta drásticamente su ritmo, pasando primero a Morales, y poco después a Vidal colocándose segundo, y acercándose progresivamente a Gross, aunque no parece que pueda llegar a inquietarlo. Los últimos metros, sin embargo, le van a ser fatales. Sieben se empareja con él cinco metros antes de la llegada, y mientras el alemán se “clava”, el australiano acopla perfectamente su brazada a la llegada, imponiéndose de manera sorprendente, 1,57”04 (con nuevo récord mundial), por 1,57”40 de Gross, que no ha sabido acortar su brazada en estos últimos metros, e incluso se ve acosado por el venezolano, tercero en 1,57”51.
 

El alemán parece no dar crédito a sus ojos, cuando el marcador señala que ha sido segundo, perdiendo incluso el récord mundial por una centésima, aunque es el primero en acercarse a la calle donde el exultante vencedor expresa su alegría por el título, para felicitarlo deportivamente. Pese a esta derrota, Gross se va de Los Ángeles siendo quizás el mejor nadador de estos Juegos, con sus dos récords mundiales, y cuatro medallas (dos de oro, y dos de plata, la otra, conseguida en el relevo largo, en otra emotiva final, en la que es segundo, a solo 4 centésimas del cuarteto USA, después de un épico último relevo en el que ha conseguido la mejor marca mundial de los 200m.crol, 1,46”89, aunque sin poder remontar los 1”56 que le llevaba de ventaja el norteamericano Bruce Hayes).

 
Aunque desposeído del título que, seguramente, deseaba más, la vida continua, el alemán piensa ya en los Juegos de Seúl, en los que piensa tomarse la revancha de su dolorosa derrota. 1985, aunque con los Europeos de Sofía a la vista, va a ser un año de transición, dedicado a “labrarse” una buena base con vistas a sus segundos Juegos. Siguiendo el plan esbozado ya el año anterior, dedica una buena parte de sus entrenos a “cultivar” su resistencia, nadando distancias más largas de las habituales en el circuito de competiciones de invierno en piscina corta.
 
El 3 de febrero, en los Nacionales de Invierno, en Aachen, supera la mejor marca mundial de los 400m.crol en piscina corta, señalando unos 3,42”40; una semana después, en Bonn, supera la de los 200m. mariposa, 1,54”78, y se atreve con la de los 800m.crol, 7,38”75, arrebatándosela a todo un mito de las distancias largas, Salnikov, 7,38”90, pero también con los 400m.estilos, 4,17”2, tercera mejor marca mundial sin apenas haberla “probado” anteriormente.
 
Anteriormente, el 24 de noviembre, del año olímpico, ha superado la de los 100m. mariposa con 52”90. En la campaña de verano, recoge los frutos de esta “inversión”, en forma de récords. El 27 de junio, en los Nacionales de Reimscheid, da la “campanada” al superar el récord mundial de los 400m.crol con un tiempo de 3,47”80 (rebajando los 3,48”32 que Vladimir Salnikov había conseguido en 1983); dos días después recobra el de los 200m.mariposa (algo que se “debía” a él mismo desde aquella aciaga jornada de Los Ángeles) al nadar la prueba en 1,57”01, tres centésimas menos que Sieben.
 
Cinco semanas después, en los Europeos de Sofía, domina “insultantemente” los 200m.crol, 1,47”95 (a 51 centésimas de su récord mundial, y 2”04 de ventaja sobre el segundo, el “otro” alemán. Sven Lodziewski), y los 100m.mariposa, 54”02, pero no perdona los 200m.mariposa, poniendo toda la carne en el asador para ganarlos en un nuevo récord mundial, 1,56”65, claramente destacado del danés Benny Nielsen, a 2”15. Vencedor con sus compañeros de los tres relevos, Gross deja Sofía con un total de seis medallas de oro.
 
1986, con los Mundiales de Madrid a la vista, se inicia perfectamente para el alemán, que el 28 de junio, en los Nacionales de Hannover, supera su cuarto récord mundial de los 200m.mariposa, rebajando hasta 1,56”24 sus anteriores 1,56”65. Aunque la felicidad nunca es completa, tiene una buena actuación en Madrid.
 
Gana los 200m. crol con la claridad de todos sus títulos en esta prueba, 1,47”92, siempre muy cerca de su mundial, 1,47”44, por delante de Lodziewski, 1,49”12, y de un norteamericano que ya ha empezado a destacar, Matt Biondi, tercero en 1,49”43. Al día siguiente, sin embargo, y en una llegada muy ajustada, tiene el “día tonto” que casi siempre acostumbran a tener los grandes campeones, fallando totalmente en los 100m.mariposa (a pesar de haber anunciado que se encontraba muy fuerte en velocidad), en la que solo es cuarto, 53”87, por detrás de Morales, que se toma la revancha de su derrota dos años antes en Los Ángeles, 53”54; Biondi, 53”67, y el británico Andrew Jameson, 53”81, que ya se lo había puesto difícil el año anterior en la final europea de Sofía, aunque tiene la consolación de no perder su récord mundial.
 

 
Final de 100 mariposa en Seúl 1988

No falla, sin embargo, en “su” prueba, los 200m.mariposa, en la que se acerca a su récord mundial, 1,56”63, dominando claramente al neozelandés Anthony Mosse, 1,58”36. Gana otras dos medallas de plata en dos de los relevos, el largo (donde rememora la segunda de sus dolorosas derrotas de Los Angeles, al perder la prueba, ahora por cinco centésimas, ante sus “compatriotas del otro lado”, la DDR, aunque en este caso no haya nadado el último relevo, al lanzarse en segundo lugar), y el de estilos.

 
1987 es un año difícil para Gross, puesta su vista en Seul. Aquejado de una lesión en el hombro, no puede prepararse como es debido, y esto lo nota en los Europeos de Estrasburgo, en los que es derrotado tanto en los 200m.crol, tercero en 1,49”02 (por detrás del sueco Anders Holmertz, 1,48”44, y del italiano Giorgio Lamberti, 1,48”68), como en los 100m.mariposa, donde se le adelanta, a la tercera va la vencida, el británico Jameson, 53”62 por 53”76, pero “salva los muebles” en “sus” 200m.mariposa, aunque sufriendo terriblemente para imponerse al danés Nielsen, 1,57”59, por 1,57”74, dejando en el aire la duda de si su lesión va a dejarlo marcado para siempre, aunque también hay quien crea que se trata de un lógico “relajamiento” antes del decisivo año de 1986, o, para otros, se trata incluso de que al alemán se le ha acabado la “cuerda”.
 
Su única satisfacción en estos Europeos le viene del relevo largo, en los que se impone a sus “rivales” de la DDR, superando, además, el récord mundial, con 7,13”10.
 
Ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario. Curado de su lesión, el alemán revive en la temporada de invierno, en la que consigue rebajar su mejor marca mundial de 200m.crol en piscina corta, dejándola en 1,44”14, para encarar de la mejor forma posible unos Juegos en los que va a tener que defender sus títulos de 200m.crol y 100m.mariposa, además de intentar conseguir el más deseado de todos, el de los 200m.mariposa.
 
Quizás por estar excesivamente pendiente de estos 200m., sus dos primeras actuaciones se saldan con dos dolorosos e inesperados “fracasos”, dos quintos lugares, tanto en los 200m.crol, como en los 100m.mariposa, pruebas en las que pierde sus dos títulos de Los Ángeles, sin estar nunca en la lucha para intentar reeditarlos. Renace, sin embargo, cual Ave Fénix, de sus cenizas, cuando se trata de los 200m.mariposa. Volando literalmente en alas de sus 214cm. de envergadura, Gross se adelante desde los primeros metros para no tener problemas en la llegada, 1,56”94, claramente adelantado de nuevo al danés Nielsen, 1”30 de sólida ventaja, consiguiendo finalmente su tercer y tan deseado título. Otra medalla, bronce, en el relevo largo (donde son vencidos nuevamente, tanto por el cuarteto USA como por el de la DDR), complementa su medalla de oro.
 
A sus 24 años, poco le queda ya por hacer a Gross, que ve demasiado complicado acudir a sus terceros Juegos, los de Barcelona-92, donde llegaría con 28 años hechos. Ante la falta de “sucesores”, acepta, sin embargo, continuar un poco más, siempre dependiendo de los resultados a conseguir, aunque también de la preparación de su cada vez más próxima reconversión a la vida “civil”.
 
No participa en los Europeos que se disputan en su propio suelo, Bonn-89, y en una última demostración de su clase, el 10 de marzo de 1990, señala el primer récord europeo de los 100m.mariposa en piscina corta, al conseguir unos 52”51 que rebajan los 52”90 que había señalado él mismo en 1984, y que era el tope impuesto por la LEN. Pero la espera no le trae ninguna gran satisfacción.
 
En los Mundiales de Perth-91 es incapaz de mantener los dos títulos conseguidos cuatro años antes en Madrid. Mientras no se presenta ya a nadar los 200m. crol, es segundo en los 200m.mariposa, batido por la nueva figura de la especialidad, el norteamericano Melwin Stewart, que, para más “inri”, le “roba” el récord mundial con 1,55”69, por 1,56”78, mientras en el hectómetro es Anthony Nesty quien le vence, 53”29, por 53”31.
 
Únicamente tiene la satisfacción de que, por una vez, se rompe el “maleficio” del relevo largo en la alta competición, y el equipo de la Alemania Reunificada (una reunificación que Gross siempre había alentado), consigue imponerse a sus rivales USA. Aunque el alemán no ha estado excesivamente lejos de sus mejores tiempos, 53”08, y 1,56”24, sabe que su intento de volver a subir al podio en Barcelona, frente a esta nueva ola de mariposistas, está condenado al fracaso, y que, por tanto, se impone la definitiva retirada.
 
El “Albatros” ya es leyenda de la natación mundial. Para la historia quedan sus seis medallas olímpicas: tres de oro y una de plata individuales, y  de plata y otra de bronce en relevos. Sus trece medallas mundialistas: cuatro de oro, y tres de bronce individuales, y una de oro, dos de plata y tres de bronce en los relevos. Sus diecinueve medallas en los cuatro Europeos en que participó: ocho de oro, una de plata y bronce individuales, y nueve en relevos.
 
Sus nueve récords mundiales: cuatro en los 200m.crol y 200m. mariposa, y uno en los 400m.crol y 100m.mariposa, y, finalmente, sus diecinueve récords europeos: nueve en 200m.mariposa; cinco en 200m.crol; cuatro en 100m.mariposa, y uno en 400m.crol, sin hablar, evidentemente, de sus títulos y récords a nivel nacional. Todo un reto, en fin, para futuras generaciones.
 
 
Guillem Alsina