Juegos Olímpicos. Atenas 2004

Con ocho años de retraso sobre lo qué debería haber sido, la capital del olimpismo organiza los Juegos correspondientes a la XXVIII Olimpiada, con todo el esplendor posible en una macro organización que regresa a sus orígenes mediterráneos. Digamos que es especialmente acertada la decisión de hacer disputar la final de lanzamiento de peso en el antiguo Estadio Olímpico, uniendo la organización clásica con la moderna (aunque, bien es verdad, en el antigüedad no se disputaba esta prueba, y sí la de disco, la disputa del cual hubiese estado mucho más conveniente).
 
En el ambiente de la natación, cada vez más mediatizado por el peso económico de las grandes firmas comerciales, flotan, por encima de todos, dos pequeños-grandes problemas (y decimos pequeños-grandes problemas, por la poca importancia que realmente tienen, pero por la grande importancia que coge con la intervención de los “mass-media”).
 
Uno, la apuesta que hace Michael Phelps de superar, o, por lo menos, igualar la gesta de Mark Spitz, ganando siete u ocho medallas de oro, y, si puede ser, acompañadas de un número igual de récords mundiales. La apuesta es difícil, aunque una firma comercial de artículos deportivos que patrocina a dicho nadador, le ha prometido un premio de un millón de dólares que, evidentemente, hace la apuesta mucho más atractiva.
 
El segundo es el susto que toda Australia, y el mundo de la natación en general, tiene, cuando en las eliminatorias de los 400m.crol en sus “trials” para formar el equipo olímpico, Ian Thorpe cae al agua antes de darse la salida, y, lógicamente, es “invitado” a retirarse de la prueba, con lo que pierde la posibilidad de defender su único título individual logrado a Sydney. Es casi un duelo nacional, que suscita grandes elucubraciones sobre lo que se debería hacer para que el australiano pudiera nadar su prueba predilecta.
 
El asunto llega incluso el Parlamento de la nación, que toma cartas en el asunto, para, según ellos, defender los intereses nacionales de un deporte que en el continente-isla tiene una especial predilección. Finalmente, después de unas semanas de “suspense” Craig Stevens, el nadador que había sido segundo en los 400m. de los “trials” acaba renunciando a su lugar, a cambio, según parece, de una ”jugosa” recompensa económica, cediéndolo a Thorpe, que, de esta manera, podrá defender su título. Todo un país respira, finalmente, aliviado, y, con él, un buen número de aficionados del mundo entero.
 
En las pruebas de relevos se estrena una nueva fórmula de participación, tratando de reducir el número de inscripciones, seleccionando únicamente los dieciséis mejores tiempo logrados desde un año antes de los Juegos.
 
Fuera del ámbito deportivo, continúan los problemas del olimpismo, con especial atención para los temas de seguridad, que continúan llevándose una gran parte de su presupuesto, ascendiendo, en estos Juegos de Atenas, a los 1.200 millones de euros, y poniendo en juego un total de 70.000 policías y/o soldados (algunos de los cuales incluso pertenecientes a las fuerzas de la OTAN) incluyendo fuerzas de aviación, puestas en estado de alerta, con la intención de evitar hechos como los de las Torres Mellizas de Nueva York.
 
152 países (144 en categoría masculina, 114 en la femenina) han enviado representantes a la capital griega, de los cuales 12 lo hacen por primera vez: Antigua, Burundi, Benín, Burkina Fasso Faso, Camboya, Islas Caimán, Camerún, Guyana, Malawi, Níger, Turkmenistán, y Yemen, muchos de ellos aprovechando las invitaciones que el mismo CIO hace a los diferentes Comités Nacionales, para fomentar la práctica de nuestro deporte en países que, al pertenecer a zonas subdesarrolladas de nuestro planeta, no tendrían posibilidades de asistir a los Juegos. 
 


Gary Hall Jr.

50m.crol: récord mundial: Alexander Popov (RUSO) 21”64, 16/06/2000, en Moscú; récord olímpico: Alexander Popov, 21”91, en Barcelona-1992. Eliminatorias y semifinales el 19 de agosto; final el 20. 83 participantes repartidos en 11 eliminatorias. Únicamente Gary Hall “Jr” está en Atenas para defender el título que en Sydney compartió con su compatriota Anthony Ervin.

 
La gran sorpresa, la “bomba” de los Juegos, Alexander Popov, “el Zar”, uno de los mejores velocistas de todos los tiempo, cae de buenas a primeras, sin poder pasar de las eliminatorias. Después de haber sido eliminado en semifinales del hectómetro, el ruso es incapaz incluso de pasar de las eliminatorias, y con un modesto 22”58, es eliminado. Campeón de Europa tres meses antes, con un tiempo de 22”32, el hombre que en Sydney había prolongado su carrera deportiva para “vengar” sus derrotas, se veía obligado a salir “por la puerta pequeña” de la leyenda olímpica que él mismo había edificado con sus actuaciones a lo largo de las tres Olimpiadas anteriores.
 
Si sorpresa había estado su eliminación en semifinales de los 100m., mucha más causó esta de los 50m. Y por primera vez, en la posterior rueda de prensa, se pudo ver a un Popov francamente abatido, incapaz de comprender qué le había ocurrido, con la peor actuación de toda su carrera deportiva, precisamente cuando más deseaba dar lo mejor de sí mismo.
 
Evidentemente, es imposible decir qué hubiese pasado en las finales, si el ruso hubiese podido acceder a ellas, sin embargo, independientemente de eso, no cabe duda que Popov merecía haber podido nadar por lo menos una de las dos finales de las dos pruebas que había dominado totalmente a lo largo del período 1992-2004 (dejamos de lado, evidentemente, las escasas ocasiones, como las de Sydney, en las que se había roto su dominio). De toda manera, las eliminaciones del ruso no quitan absolutamente nada de la brillantez de su carrera deportiva, en la que no se sabe sí ha destacado más por sus resultados, que por la corrección y su actuación personal dentro y fuera de las piscinas.
 
Hay que destacar, de entre todas sus cualidades, la de permanecer totalmente fiel a su país, sin querer escuchar los numerosos “cantos de sirena” que intentaban atraerlo hacia otras adscripciones, aprovechando que, para poder entrenarse con más tranquilidad, el ruso se había radicado, primero en Australia, después en Suiza, aunque sin abandonar su pertenencia a un país que hacía aguas por todos lados, y que bien poco podía ofrecerle en el aspecto material.
 
Todo un señor de las piscinas acababa en Atenas su carrera deportiva (curiosamente, la misma ciudad donde la había iniciado, trece años antes, en los Campeonatos Europeos del 1991, y casi el mismo día, ya que el 20 de agosto de 1991 había ganado los 100m. de aquellos Europeos) seguro, sin embargo, que millones de aficionados de todo el mundo tienen en él al mejor espejo para construir debidamente su carrera deportiva. De toda manera, el ruso no es el único ilustre eliminado de estos 50m., acompañando al holandés “VDH” (medalla de bronce en Sydney) 17o. de las eliminatorias, 22”56, a solo tres centésimas del último clasificado para las semifinales, quejándose de que solo haya podido dormir cuatro horas después de su brillante triunfo en el hectómetro del día anterior.
 
En la final, el sudafricano Roland Schoeman es el que reacciona más rápidamente, 0”62 centésimas, aunque es el croata Duje Draganja quien parece coger la delantera de la final hacia los 25m., antes de que Gary Hall, con unas potentes y rápidas brazadas finales le pueda coger los escasos dos centímetros que pueden representar la centésima de segundo que el norteamericano tiene de ventaja a la llegada, 21”93 por 21”94, dejando todavía en pie el récord olímpico de su gran rival Popov. Tras él, y ya sin bajar de los 22”, Schoeman es tercero, 22”02 (aunque salía con el mejor tiempo de las semifinales, 21”99) por delante del sueco Stefan Nystrand, cuarto en 22”08, que pierde la última ocasión de dar su única medalla a una natación que ya hace unos años que ha comenzado a declinar, después de estar entre las mejores del mundo.
 
Hall, el “showman” más famoso de las piscinas, ha hecho, una vez más, su demostración de lo que podría ser la natación-espectáculo del futuro. Desafiando a sus propios dirigentes, ha llegado a la presentación de la final vestido de manera totalmente informal, con un albornoz y unas bermudas con la bandera de su país, pareciendo más un boxeador dispuesto a defender su título, que no un nadador; por una vez, no tiene su “amigo” Popov entre sus rivales.
 
Después, en la rueda de prensa, dirá: “de mi presentación, prefiero no hablar; supongo que no era la más adecuada, y que recibiré una buena bronca, pero, ¿qué queréis que haga?, es la que me da más suerte, y, sabéis, a veces, va bien desafiar a la autoridad; es la sal de la vida”. El norteamericano, siempre polémico, es un hombre que no esconde nunca sus reacciones, y que no duda en criticar a sus dirigentes (en Atenas, por ejemplo, les ha criticado amargamente el hecho de no haberlo dejado nadar la final de los 4x100m.crol, ya que, después de haber perdido el título en Sydney, quería ser uno de los que iban a recuperarlo) y que se entrena dejando de lado al equipo, con métodos propios, en ocasiones heterodoxas, que chocan con los métodos tradicionales. Diabético ya desde el 1999, ha estado suspendido durante dos años por tenencia y consumo de cannabis. Todo un personaje, en fin, que, quizá como el mítico Arne Borg de la década de los años 1920, se merecería todo un largo capítulo para él solo.  
 


Pieter van den Hoogenband

100m.crol: récord mundial y olímpico: Pieter van den Hoogenband (NED) 47”84, 17/09/2000, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales el 17 de agosto, final el 18. 69 participantes repartidos en 9 eliminatorias. Está en Atenas para defender sus dos títulos de Sydney el holandés Pieter Van den Hoogenband, que aspira a convertirse en el cuarto velocista que renueva el título de los 100m.crol, después de Kahanamoku, Weissmuller, y Popov. La gran sorpresa llega en las semifinales, cuando Popov, que en las eliminatorias había sido octavo con unos correctos 49”51, es eliminado al señalar el noveno lugar con un tiempo de 49”23, que él ha creído suficiente (ha nadado la primera eliminatoria) para pasar la final.

 
Octavo de las eliminatorias ha sido Ian Thorpe, que también se ha fiado excesivamente, señalando un tiempo de 49”21, dos centésimas menos que el ruso, y también está a punto de caer eliminado, mientras Roland Schoeman señala el mejor tiempo de estas semifinales con unos buenos 48”39, que hacen esperar una dura lucha con “VDH”. Otra de las grandes sorpresas, decepcionantes sorpresas, es la eliminación, ya en las eliminatorias, de los dos velocistas norteamericanos, con tiempo muy alejados de los que habían señalado pocas semanas antes en sus “trials”: Ian Crocker, 17º. en 49”73, y Jason Lezak, 21º. en 49”87. Es, sin duda, una de las peores debacles de la natación USA, pues nunca, desde 1908, se había disputado una final de la prueba “reina” sin, como mínimo, dos velocistas USA (aunque en Atlanta ya se había roto esta “tradición” al clasificarse solo uno para la final).
 
La final se inicia con una salida disparada del sudafricano Roland Schoeman (que vuelve a señalar el mejor tiempo de reacción de los ocho finalistas, 0”64, ocho centésimas menos que el segundo, y 15 menos que “VDH”) que, en lo que podríamos denominar como “suicidio natatorio”, es primero en el viraje con un tiempo de 22”60, con más de medio segundo de ventaja del parcial del récord mundial de “VDH” en Sydney, cuatro años antes, 23”16. Le sigue su compatriota Ryk Neethling, 23”05, también por debajo del parcial del holandés, mientras el argelino Salim Iles es tercero, 23”18, y el croata Duje Draganja cuarto en 23”21; “VDH”, mucho más prudente, y sin dejarse llevar por el ritmo frenético del sudafricano, es quinto, 23”27, seguido de Thorpe, 23”57, ambos esperando remontar en el segundo largo. Poco a poco, efectivamente, “VDH” recupera su desventaja, atrapa Schoeman hacia los 90 metros, y van juntos hasta el final de la carrera, momento en el que, aprovechando su experiencia, el holandés lanza su mano izquierda hacia la pared, logrando las seis centésimas de ventaja que le permiten renovar su título, 48”17 por 48”23.
 
Tras él, Thorpe ha ido adelantando a los rivales que tenía ante él, Draganja, Iles, y, ya en los últimos metros, Neethling, logrando una medalla de bronce que pocos le adjudicaban antes de la prueba, 48”56, por 48”63 de Neethling, mientras el italiano Filippo Magnini es quinto, 48”99. Salim Iles y el ruso Andrey Kapralov, ambos con el mismo tiempo de 49”30, son los mejor últimos clasificados de la historia olímpica de la prueba “reina” de la natación.  
 


Ian Thorpe

200m.crol: récord mundial: Ian Thorpe (AUS) 1,44”06, 25/07/2001, en Fukuoka; récord olímpico: Pieter van den Hoogenband 1,45”35, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales el 15 de agosto, final el 16. 59 participantes repartidos en 8 eliminatorias. Quizá la prueba más esperada de estos Juegos, con la lucha entre los tres mejores nadadores de Atenas (sí es que se puede decir): el mejor velocista, el holandés Pieter van den Hoopgenband; el mejor medio-fondista, el australiano Ian Thorpe, y la nueva figura de la natación mundial, el hombre que intenta igualar la gran gesta de Mark Spitz (y que era precisamente en esta prueba donde lo tenía más difícil) Michael Phelps. Ya en las eliminatorias hay una primera “cata” de lo qué puede ser la final, cuando en la octava y última se enfrentan Thorpe y “VDH”.

 
Nadando rápido el primer hectómetro, 51”71 por 52”56 a mitad de prueba, el holandés parece querer probar su rival, manteniendo su ventaja en los 150m., 1,19”58 por 1,19”83, aunque, finalmente, no puede mantener su ritmo, y es adelantado por Thorpe en los últimos metros, 1,47”22 por 1,47”32, aunque sin que nadie pude saber si ha ganado Thorpe, o quizá se ha dejado ganar “VDH”. En las semifinales, ambos nadan aún más rápido, 1,46”00 para “VDH”, 1,46”65 para Thorpe, dejando entrever que en la final puede caer el récord mundial del australiano, mientras Phelps, que ha señalado el tercer mejor tiempo de las semifinales, 1,47”08, parece esconder su juego, dejando el protagonismo a sus dos rivales.
 
La final es un calco de la final de Sydney, cuatro años antes. Fiel a su táctica, lógica por otra banda, “VDH” coge el mando de la prueba pasando, poco más o menos, como en Sydney, 24”44 y 50”42, seguido de Thorpe, 24”81 y 51”04, mientras Phelps los sigue como a su sombra, 25”52 y 51”70, claramente avanzados ya al resto de finalistas. “VDH” continúa primero en el último viraje, aunque el australiano ya ha comenzado a recortar diferencias, y está a solo 20 centésimas, 1,17”72 por 1,17”92, muy por delante del parcial del récord mundial de Thorpe, 1,18”26, con Phelps siempre tercero, aunque claramente superado, 1,18”83. Como en Sydney, pues, los últimos metros serán decisivos para la victoria; pero si allí la velocidad del holandés le permitió conseguir la victoria, en la capital griega se gira la tortilla.
 
Sacando fuerzas de donde no parece ya haberlas, Thorpe va arañando centímetro a centímetro su desventaja, hasta atrapar a su desfondado rival a pocos metros de la llegada, y superándolo claramente en los últimos, 1,44”71 por 1,45”23, superando ambos el récord olímpico de “VDH”, pero sin llegar al mundial, en un último largo claramente inferior, 26”79 por 27”51 (Thorpe había terminado en Fukuoka con unos impresionantes 25”80).
 
Tras los dos, Phelps se despierta demasiado tarde, y de nada le sirven sus magníficos 26”49 finales (el mejor último largo de los ocho finalistas) ya que no puede atrapar al holandés por escasas nueve centésimas, 1,45”32, nuevo récord USA, por delante de su compatriota Klete Keller, 1,46”13, mientras el australiano Grant Hackett, otro de los favoritos, es quinto, 1,46”56, decepcionando a los aficionados “aussies”, que esperaban verlo luchar por una medalla al lado de Thorpe.
 
400m.crol: récord mundial: Ian Thorpe (AU) 3,40”08, 30/07/2000, en Manchester; récord olímpico: Ian Thorpe, 3,40”59, a Sydney-2000. Eliminatorias y final el 14 de agosto. 46 participantes repartidos en 6 eliminatorias. Ian Thorpe, uno de los grandes alicientes de estos Juegos, defiende su título de Sydney. La prueba venía rodeada de la polémica decisión que ya hemos comentado, y se esperaba con interés el comportamiento del campeón olímpico de Sydney, sobre todo después de sus indecisiones de dedicarse a las pruebas de 100m.crol y 200m.estilos, pareciendo que abandonaba las de medio-fondo. Ninguna sorpresa en las eliminatorias, aunque caen hombres como pueden ser el italiano Brembilla, o el rumano Coman, y mejores tiempo para los dos australianos.
 
La final la encabeza Hackett, 54”12 en el hectómetro, por delante de Keller, 54”23, mientras Thorpe es tercero, 54”33, seguidos de Rosolino, 54”51, y del ruso Yuri Prilukov, 55”22, ya más alejado. Poco después de los 150m., Thorpe coge el mando de la prueba, girando a mitad de prueba en 1,51”04, muy lejos de su parcial del récord mundial, 1,49”57, dejando ver que será una carrera táctica más que contra los récords. Keller es ahora segundo, 1,51”37, por delante de Hackett, 1,51”43, mientras Rosolino es cuarto, 1,51”49, posicionándose para su acostumbrado ataque final.
 
Mientras Thorpe continúa primero al acabar el tercer hectómetro, 2,47”09 (con el récord mundial ya fuera de su alcance, 2,45”43) Hackett ha pasado al segundo lugar, 2,47”86, pero sin poder deshacerse de Keller, que es tercero muy cerca de él, 2,48”24, por delante de Rosolino, 2,48”71. El último hectómetro no cambia casi nada, aunque Thorpe demuestra no estar en su mejor forma, y debe sufrir para poder resistir los últimos metros de su compatriota, acabando en unos discretos 3,43”10 (es su 11o. mejor tiempo personal) por 3,43”36 de Hackett, mientras Keller tampoco puede hacer nada más que confirmar su tercer lugar, 3,44”11, nuevo récord USA, por delante de su compatriota Larsen Jensen, 3,46”08, que en los últimos metros se ha impuesto a un desfondado Rosolino, quinto en 3,46”25.
 
Quedan en pie los récords mundial y olímpico, en una prueba que deja en el aire la pregunta de si el entrenamiento de Thorpe, más inclinado, parece, hacia las pruebas de velocidad, le ha hecho perder la resistencia que pide la prueba de 400m. Su reparto del esfuerzo no ha estado mal, 1,51”04 y 1,52”06, pero ha sido la manera de nadar lo que ha hecho ver que ya no es aquel Thorpe de Fukuoka, o incluso de Barcelona.
 
Evidentemente, el tiempo dirá si la inclinación del australiano hacia las pruebas de velocidad le favorecerá o no en estas que son ahora las suyas más idóneas. Digamos que es el tercer mediofondista que logra el “doblete” 200-400m., después del CEI Evgueni Sadoviy en Barcelona-1992, y del neo-zelandés Danyon Loader en Atlanta-1996. 
 


Grant Hackett

1.500m.crol: récord mundial: Grant Hackett (AUS) 14,34”56, 29/0//2001, en Fukuoka; récord olímpico: Kieren Perkins (AUS) 14,43”48, en Barcelona-1992. Eliminatorias el 20 de agosto, final el 21. 34 participantes repartidos en 5 eliminatorias. También Grant Hackett está en Atenas para defender su título de Sydney. Único eliminado importante en la ronda inicial es el norteamericano Erik Vendt, 16o. en 15,22”00, mientras Craig Stevens, el australiano que le ha dado el título de los 400m. a Ian Thorpe, es solo octavo, 15,09”54, lejos de su mejor tiempo, quizás alterado por todo el alboroto levantado a su derredor con aquel asunto.

 
Hacía muchos Juegos, quizás desde Montreal, que no se veían unos 1.500m. tan competidos como los que se vieron en Atenas, con tres hombres optando hasta el final a la medalla de oro. Dispuesto a convertirse en el cuarto hombre que revalida el título en esta prueba (tras Michael Burton, Vladimir Salnikov, con títulos alternos, y Kieren Perkins) Hackett coge decididamente el mando de la prueba, que ya no abandonará más. 55”14 en el primer hectómetro, claramente por delante de los británicos Graeme Smith, 56”62, y David Davies, 56”86; del ruso Yuri Prilukov, 57”20, y del norteamericano Larsen Jensen, 57”28. Hackett comienza a distanciarse de sus rivales, 1,53”98, 3,53”45 en los 400, y 4,53”00 en el primer tercio de carrera, claramente adelantado a Davies, 3,56”50 a los 400, 4,56”12 a los 500m. (Smith ha comenzado a atrasarse hacia los 350m., y ya es sexto, desapareciendo totalmente de la lucha por las medallas).
 
Mientras Jensen es tercero, desde los 350m., 3,56”74 y 4,56”68, por delante de Prilukov, 3,57”01 y 4,56”85, únicos que parecen aspirar ya las medallas (el griego Spyridon Giannotis es quinto, 4,58”25 a los 500m.). No hay ningún cambio en los 800m., donde Hackett continúa dominando, 7,51”65, por delante de Davies, 7,54”21; Jensen, 7,54”58, y Prilukov, 7,55”25, mientras Giannotis cada vez está más lejos, 8,02”54, completamente descolgado de los primeros. Continúa el dominio del australiano en el kilómetro, 9,51”01, mientras Jensen ha atacado Davies, y pasa al segundo lugar, 9,52”28, y, juntamente con el británico, 9,52”50, atacan Hackett, poniendo en el aire una posible derrota de este, mientras Prilukov continúa cuarto, 9,55”45, por delante de Giannotis, en quinto lugar, 10,05”38, “navegando” en solitario.
 
Poco a poco el australiano ve cómo se va difuminando su ventaja: 11,49”30 en los 1.200m., por 11,50”20 de Jensen, y 11,51”25 de Davies, mientras Prilukov pierde ya totalmente sus opciones a medalla, al no poder responder el ataque de sus rivales, 11,55”57. A los 1.300m. Jensen ya está casi a la altura de Hackett, 12,48”38 por 12,49”06, mientras Davies parece perder contacto con ellos, 12,50”12.
 
Al iniciarse el último hectómetro, la diferencia entre los dos primeros es casi mínima, 13,47”32 por 13,47”48 de Jensen, mientras Davies, sacando sus últimas fuerzas, intenta pegarse desesperadamente a ambos, 13,48”89. Aunque los tres nadadores parecen haber guardado algunas fuerzas para los últimos metros, Hackett ha tenido la ventaja de irlas guardando al ver llegar sus rivales, y, poco a poco vuelve a ganar unas valiosas centésimas antes de llegar al último viraje, 14,15”60, por 14,16”73 de Jensen, y 14,17”98 de Davies. En el último largo, los tres nadadores inician un fuerte sprint para hacerse con la victoria, sin que Hackett ceda nada de su ventaja (56”08 en el último hectómetro; 27”80 en el último largo), renovando su título con un tiempo de 14,43”40, nuevo récord olímpico, superando en 8 centésimas el tiempo impuesto por su compatriota y amigo Kieren Perkins en Barcelona, doce años antes (un Kieren Perkins que está presente en Atenas, comentando la prueba por cuenta de una TV australiana).
 
Jensen (57”81, y 28”56) es segundo, 14,45”29, nuevo récord USA, mientras Davies (57”06, y 27”97) es tercero, 14,45”95, superando un récord de Europa con más de trece años en el historial (los 14,50”36 que el alemán Jörg Hoffmann había señalado un 13 de enero en los Mundiales de Perth-1991). Prilukov, sin ningún problema, es cuarto, 14,52”48, claramente por delante de Giannotis, que no baja de los 15 minutos, quinto en 15,03”69, un tiempo que parecía a su alcance después de los 15,03”87 de las eliminatorias del día anterior. Como en Sydney, cuatro hombres han nadado por debajo de los quince minutos, aunque el nivel es algo mejor, pues el último de Atenas, Craig Stevens, ha señalado 15,13”66, por 15,19”87 del alemán Heiko Hell en Sydney.
 
Mencionamos, para acabar, una anécdota de Hackett, el ganador de la prueba: según comentó a la prensa, había recibido diferentes e-mails de mujeres que habían quedado embarazadas durante la final de estos 1.500m.; como a único, e irónico comentario, dijo: “es curioso que haya mujeres que puedan quedar embarazadas mientras yo nado unos 1.500m., pero creo que tienen mucha suerte de que yo sea fondista, porque si fuera velocista, todo se acabaría en un minuto” (no sabemos si la anécdota es cierta, pero, si no lo es, podríamos decir, como el clásico, que, “se non e vero, e ben trobato”).  
 


Equipo sudafricano del 4×100 crol

4x100m.crol: récord mundial y olímpico: Australia, 3,13”67, 16/09/2000, en Sydney. Eliminatorias y final el 15 de agosto. 16 cuartetos inscritos, repartidos en 2 eliminatorias. Aunque se conocía el potencial de Sudáfrica en esta prueba, no deja de ser una sorpresa su primer lugar en las eliminatorias, con un tiempo, además, 3,13”84, que se acerca al récord mundial y olímpico de los australianos, aunque se duda de sus posibilidades, ante cuartetos como el norteamericano, el australiano, e incluso italianos, holandeses, y rusos, en la lucha por las medallas.

 
En la final, sin embargo, Sudáfrica demuestra que su esfuerzo de las eliminatorias no ha sido ningún espejismo. Roland Schoeman, el mejor hombre de su equipo, sale en primer lugar, señalando unos 48”17 que permiten a su equipo ponerse en cabeza, claramente avanzado al italiano Lorenzo Vismara, 49”16; al ruso Andrey Kapralov, 49”27; al australiano Michael Klim, 49”37, y al holandés Johan Kenkhuis, sexto en 49”81, pero, sobre todo, al norteamericano Ian Crocker, que nadando enfermo, no puede hacer mejor que 50”05, condenando a su equipo al último lugar, y, lo que es peor, a remontar toda su desventaja.
 
Completamente revolucionado, Lyndon Ferns coge el segundo relevo de los sudafricanos, manteniendo el primer lugar con unos 48”13, que lo hacen ganar aún algo más de ventaja (1,36”30 en el total) por delante de los italianos, 1,37”46 (con Filippo Magnini, 48”30); australianos y rusos, ambos en 1,38”44 (con Todd Pearson, 49”07, y Evgeny Lagunov, 49”17), mientras los 48”74 de Michael Phelps adelantan a los norteamericanos hasta el sexto lugar, 1,38”79, y los holandeses, con los 49”25 de Mitja Zastrow, están ahora en último lugar, 1,39”06.
 
Darian Townsend, el teórico peor hombre del cuarteto sudafricano, resiste en el primer lugar, 2,25”26 en el total, con unos 48”96 que le permiten alejarse algo más de los italianos, segundos en 2,26”67 (Michele Scarica, 49”21) pero acercarse algo sus otros rivales, entre los que los norteamericanos han continuado su remontada y son ya terceros, taloneando a los italianos, 2,26”76 (gracias a unos magníficos 47”97 de Neil Walker) mientras los holandeses vuelven a entrar en la lucha por las medallas, cuartos en 2,27”57, con los 48”61 de Klaas-Erik Zwering, y los australianos han retrocedido al quinto lugar, 2,27”63 (con unos 49”19 de Eamon Sullivan) y no tienen nada segura la defensa de su título. El último hombre de los sudafricanos es, sin embargo, el más luchador de todos, Ryk Neethling, un hombre que ha bajado, ya hace unos cuantos años, de los 1.500m., prueba de la que había sido quinto en la final de Atlanta-96, y que, con una ventaja de casi segundo y medio, no puede perder esta prueba.
 
Efectivamente; señalando unos magníficos 47”91, tercer mejor tiempo entre los 32 finalistas, Neethling “ancla” su equipo en un, no totalmente, inesperado primer lugar, en un tiempo de 3,13”17, nuevo récord mundial y olímpico, que hace saltar de alegría a los cuatro componentes del equipo, al ser la primera medalla de oro olímpica de la natación sudafricana masculina.
 
Tras ellos, el holandés “VDH” inicia una espectacular remontada, adelantando a norteamericanos e italianos, y otorgando a su país una tampoco totalmente sorprendente medalla de plata, 3,14”36, después de señalar unos magníficos 46”79, mejor tiempo de todos ocho finalistas (y segundo mejor tiempo en un hectómetro, tras de sus 46”70 logrados en el tramo de crol de los 4x100m.estilos de los Mundiales de Barcelona-03).
 
Estados Unidos, con los 47”86 de Jason Lezak, segundo mejor tiempo de todos los finalistas, adelanta también a los italianos, adjudicándose la medalla de bronce, 3,14”62, mientras rusos e italianos se entregan a una dura lucha que acaba con un empate, 3,15”75, cuando los 48”06 de Popov, después de pasar a Thorpe, atrapan los 49”08 de Christian Galenda, ambos en el cuarto lugar, dejando a los australianos en el sexto, 3,15”77, pese a los buenos 48”14 de Thorpe, dos centésimas tras rusos e italianos.  
 


Los norteamericanos celebrando la victoria del 4×200

4x200m.crol: récord mundial: Australia, 7,04”66, 27/07/2001, en Fukuoka; récord olímpico: Australia, 7,07”05, a Sydney-2000. Eliminatorias y final el 17 de agosto. 16 cuartetos inscritos, repartidos en 2 eliminatorias. Después de los resultados de los 200 y 400m., se espera una dura lucha entre australianos y norteamericanos, esperanzados estos últimos, en recuperar un título que solo han ganado una vez, Atlanta-1996, en las últimas nueve grandes competiciones internacionales (JJ.OO. de Seúl, Barcelona, Atlanta y Sydney, y los mundiales de Perth-91, Roma, Perth-98, Fukuoka, y Barcelona).

 
Phelps da una ventaja inesperada a los norteamericanos, señalando unos discretos 1,46”49, claramente por delante de un desconocido Hackett que decepciona totalmente con sus 1,47”50, muy por debajo de lo qué se esperaba de él, mientras el británico Burnett es tercero, 1,47”90, y el italiano Brembilla cuarto en 1,48”16. Ryan Lochte el segundo norteamericano, amplía algo más su ventaja, 1,47”52, con 3,34”01 en el total, mientras el italiano Rosolino señala unos magníficos 1,46”24, tercer mejor tiempo de entre los 32 finalistas, poniendo su equipo por delante de los australianos, 3,34”40 por 3,35”12, ante un Klim que no responde tampoco al que se esperaba de él, 1,47”62, mientras los británicos 3,36”36, no parecen ya en medida de acceder a la lucha por las medallas.
 
Peter Vanderkaay aumenta todavía más la ventaja de los norteamericanos con sus 1,47”79 del tercer tramo, 5,21”80, por delante de los australianos, 5,23”28, que vuelven al segundo lugar ante los italianos, 5,23”28 por 5,24”25, gracias a los 1,48”16 de Nicholas Sprenger que adelanta Simone Cercato con sus 1,49”85, mientras los británicos continúan en cuarto lugar, 5,25”41, aunque más cerca de los italianos, O’Brien 1,49”05, esperando un desfallecimiento de estos. Cuando Keller se lanza al agua por delante de Thorpe, tiene exactamente 1”48 de ventaja sobre el australiano, y está por ver si será suficiente para resistirlo, teniendo en cuenta que en la final individual, disputada el día anterior, el australiano le había sacado 1”42 de diferencia, 1,44”71 por 1,46”13.
 
La lucha se inicia ya desde los primeros metros, cuando Thorpe sale disparado, pasando por 24”03 en su primer viraje, recuperando 98 centésimas, desventaja que aún se reduce hasta unas escasas 40 centésimas en los 700m. (Thorpe 50”78, por 51”86 de Keller). El australiano empieza a pagar esta rápida salida en el tercer largo, cuando Keller le recupera 14 centésimas, e inicia el último largo con poco más de medio segundo de ventaja, 54 centésima exactamente, haciendo aún más difícil la remontada de Thorpe. Pese a que el australiano vuelve a la carga en los últimos metros, 26”23 en el último largo, Keller puede conservar unas pocas centésimas de ventaja, que son suficientes para otorgarle la victoria con un tiempo de 7,07”33, un nuevo récord USA, 13 centésimas por delante de los australianos, 7,07”46, no muy lejos del récord olímpico de estos, aunque sí de su mundial.
 
Tras ellos, los italianos aún deben sufrir para conservar su tercer lugar, cuando Filippo Magnini se ve superado en su tramo por el británico Davenport, 1,47”19 por 1,47”58, aunque conserva también unas pocas centésimas de la ventaja que le han dado sus compañeros, ganando la medalla de bronce, 7,11”83, por 7,12”60, nuevo récord nacional por los británicos, por delante de los canadienses, quintos en 7,13”33, superando también su récord nacional, igual que hacen los franceses con sus 7,17”43.
 
Thorpe ha nadado con unos magníficos 1,44”18, mejor tiempo mundial de los 200m., que, lógicamente, no le son homologados, mientras Keller lo ha hecho en 1,45”53. 
 


Salida de Aaron Peirsol en la final de 100 espalda

100m.espalda: récord mundial: Lenny Krayzelburg (USA) 53”60, 24/08/1999, en Sydney; récord olímpico del mismo Lenny Krayzelburg, 53”72, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales el 15 de agosto, final el 16. 44 participantes repartidos en 6 eliminatorias. Lenny Krayzelburg está en Atenas para defender únicamente uno de sus dos títulos de Sydney, y lo hace en esta prueba de los 100m., abandonando el de los 200m. Una prueba de las más abiertas de estos Juegos, con tres claros favoritos, el campeón olímpico y recordista mundial; su compatriota Aarón Peirsol, y el australiano Matt Welsh que con su talante luchador es siempre un favorito en cualquiera prueba, sin dejar de lado cualquier sorpresa de las que salen, animando cualquier edición de los Juegos.

 
Ya en la final, salida relámpago de Welsh, que llega al viraje con un tiempo de 25”88 (por debajo de los 25”97 que Krayzelburg habia señalado en su récord mundial), claramente por delante de Peirsol, 26”10; Krayzelburg, 26”38; el húngaro Laszlo Cseh, 26”48, y el alemán Steffen Driessen, 26”64, mientras el japonés Tomomi Morita, un hombre que no cuenta para nada en los pronósticos, es sexto, 26”72, y el austriaco Markus Rogan, subcampeón europeo aquel mismo año, es octavo y último en 26”88, a un segundo exacto del australiano.
 
El segundo largo, cambiará, y mucho, la clasificación. Mientras Welsh no puede mantener su ritmo, y es alcanzado hacia los 75m., por sus rivales, Peirsol, recordista mundial de los 200m., no tiene muchos problemas para hacerse con el triunfo, con un tiempo más bien discreto, 54”06, muy lejos de los récords, mientras, tras él, Markus Rogan alcanza uno a uno a todos sus rivales, excepto Peirsol, en el mejor segundo largo de los ocho finalistas, 27”47, imponiéndose, ya sobre el muro de llegada, 54”35, al japonés Morita, mientras este, que también ha atrapado a Krayzelburg en el último metro, es un sorprendente tercero, 54”36, récord asiático, dejando sin medalla al recordista mundial, cuarto en 54”38. Walsh, hundido por su rápido inicio de prueba, no puede hacer mejor que 54”52, atrapado por cuatro de sus rivales. Siete hombres bajan de los 55”, superando los cuatro de Atlanta.
 


Aaron Peirsol

200m.espalda: récord mundial: Aarón Peirsol (USA) 1,54”74, 12/07/2004, en Long Beach; récord olímpico: Lenny Krayzelburg, 1,56”76, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales el 18 de agosto, final el 19. 36 participantes repartidos en 5 eliminatorias. Único eliminado importante en la primera ronda es el australiano Welsh, en una prueba que ya no es la más adecuada a sus características, mucho más aún después de su quinto lugar de los 100m. dos días antes. Récord olímpico en semifinales cuando Aarón Peirsol señala unos magníficos 1,55”14, a solo 40 centésimas de su récord mundial (pasando en 55”95 a mitad de prueba, por debajo del parcial de su récord mundial, que, finalmente, no puede superar) con más de tres segundos de ventaja sobre el segundo, el británico James Goddard, 1,57”25. Es difícil, pues, que pueda perder una carrera, sí no es por una descalificación.

 
Y es precisamente esto lo qué está punto de ocurrir. La final es encabezada por Peirsol, aunque ajustadamente marcado por el británico Goddard, 27”17 por 27”18 en el primer viraje; mientras el rumano Razvan Florea es tercero, 27”39; el otro británico, Gregor Tait, cuarto en 27”50; el austriaco Rogan quinto en 27”62, por delante del resto de finalistas. Peirsol comienza a coger un corta ventaja poco antes de la mitad de carrera, 56”13, siempre por delante de Goddard, 56”65, mientras Rogan ya es tercero, 56”91, y Florea cuarto en 57”10.
 
Nada cambia hasta el último viraje, sí no es la ventaja del recordista mundial, que ha aumentado hasta otorgarle prácticamente el título, 1,25”30 (con pasos siempre al alcance de su récord mundial (27”18; 56”13, y 1,25”29) mientras Goddard continúa segundo, 1,26”45, inquietado por Rogan, 1,26”54, y el francés Simon Dufour ha hecho un esfuerzo en este largo para situarse en el cuarto lugar, 1,27”35, por delante de Florea, quinto en 1,27”60. El último largo no tiene problemas para el norteamericano, que acaba ligeramente más lento que su récord mundial, 29”45, por 29”65 en Atenas, y no lo puede superar, aunque sí el olímpico, con unos magníficos 1,54”95.
 
Tras él, Goddard se hunde totalmente, 31”31 en el último largo, y es adelantado, primero por Rogan, segundo en 1,57”35, y después, ya en los últimos metros, por Florea, tercero en 1,57”56, mientras Goddard es cuarto, 1,57”76, por delante de Morita, quinto en 1,58”40, otro récord asiático, aunque nunca ha estado en la lucha por las medallas.
 
La sorpresa planea por encima del estadio náutico, sin embargo, cuando los resultados del marcador electrónico dan como ganador de la prueba al austriaco Rogan, seguido de Florea, y del británico Goddard, y la descalificación de Peirsol por viraje incorrecto (pies de crol en el tercer y último viraje). Rápida protesta de los dirigentes norteamericanos, que es aceptada por la Comisión Técnica de la FINA, con la excusa de que las notas entregadas por el juez de viraje del callejón de Peirsol, no son perfectamente claras, ni escritas en la “fraseología” propia de la FINA, y que, por lo tanto, no puede ser aceptada como argumento de descalificación.
 
La contraprotesta de las federaciones austriaca y británica, para salvaguardar sus intereses, es rechazada por el Jurado de Apelación, y enviada al Tribunal Arbitral del Deporte, que la rechazará al día siguiente, a pesar de que la FINA, el día anterior, sin esperar esta última decisión, ya había dado la orden de efectuar la ceremonia de proclamación de campeones. La verdad es que la decisión fue muy discutida, y criticada, ya que en las repeticiones ofrecidas por la TV, más de uno podía ver cómo, efectivamente, hay un ligero movimiento de los pies, que puede dar lugar a su descalificación. 
 
Curiosidad anecdótica, la participación en estos 200m. del brasileño Rogerio Romero, quizá el único sobreviviente de los Juegos de Seúl-1988, es decir, con participación en cinco Juegos, de los que ha sido finalista en dos de ellos, octavo en Seúl-1988, y séptimo en Sydney-2000, mientras en Barcelona-1992 y Atlanta-1996 había nadado las finales de consolación, y en Atenas era 15o. de las semifinales.
 


Kosuke Kitajima

100m.braza: récord mundial: Brendan Hansen (USA) 59”30, 8/07/2004, en Long Beach; récord olímpico: Domenico Fioravanti (ITA) 1,00”46, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales el 14 de agosto, final el 15. 60 participantes repartidos en 8 eliminatorias. Afectado por una enfermedad del corazón que ha aconsejado su retirada de la competición, por lo menos momentáneamente, no defiende sus títulos el doble campeón de Sydney, el italiano Domenico Fioravanti. Se espera con un gran interés la lucha entre Hansen y el japonés Kosuke Kitajima, campeón mundial de los 100 y 200m. el año anterior en Barcelona, a quien Hansen ha arrebatado los récords de ambas distancias pocos días antes. En las eliminatorias, dominio del japonés, que se impone con un nuevo récord olímpico, 1,00”03, contestado rápidamente por el norteamericano, que en la 1a. semifinales supera el récord del japonés, 1,00”01, mientras este se limita a ganar la segunda, 1,00”27.

 
En las eliminatorias quedan fuera de competición hombres como el canadiense Morgan Knabe, o el australiano Jim Piper, aspirantes a ser finalistas. En semifinales, despido (a la fuerza, todo hay que decirlo) del ruso Sloudnov, primer hombre que ha bajado del minuto en piscina larga, 59”97 el 2001.
 
La final es una carrera táctica entre ambos favoritos, de la que sale ganador el japonés, con más experiencia, dejando que sea el norteamericano quien mandé en el viraje, 28”22, por detrás, incluso, del francés Duboscq (que nada por el callejón 1) 28”25, mientras él, desde su tercer lugar, 28”26, se limita a vigilar a su rival. Más experimentado, el japonés ataca en los último metros, imponiéndose con un tiempo de 1,00”08, sin llegar a ninguno de los récords, por delante de Hansen, 1,00”25, mientras el francés, avanzado por Kitajima, puede mantener su tercer lugar, 1,00”88, por delante del otro norteamericano, Mark Gangloff, 1,01”17, y de una de las sorpresas de la prueba, el kazajo Vladislav Polyakov, quinto en 1,01”34, mientras decepcionan totalmente los dos británicos, James Gibson y Darren Mew, que tenían un lugar en los pronósticos, por lo menos para las medallas, pero que, finalmente, no pueden bajar de los sexto y séptimo lugar, 1,01”36, y 1,01”66.
 
200m.braza: récord mundial: Brendan Hansen (USA) 2,09”04, 11/07/2004, en Long Beach; récord olímpico: Mike Barrowman (USA) 2,10”16, en Barcelona-1992. Eliminatorias y semifinales el 17 de agosto, final el 18. 46 participantes repartidos en 6 eliminatorias. Otra interesante lucha entre los dos grandes favoritos, con la posibilidad de revancha para el norteamericano, y la de afianzar su dominio para el japonés.
 
Un nuevo y posible candidato a la victoria final sale a escena, sin embargo, desde las eliminatorias, donde el húngaro Daniel Gyurta, un joven de poco más de 15 años (más exactamente, 15 años, 3 meses y 13 días) logra el mejor tiempo de las eliminatorias, 2,11”29, y semifinales, 2,10”75 (superando el récord nacional de una de las figuras de la braza mundial, Norbert Rozsa, con sus 2,11”23 de los Juegos de Barcelona-92) acercándose, al mismo tiempo, al récord olímpico.
 
La gran calidad del húngaro es su regularidad en la carrera, con pasos muy ajustados y un impresionante final, capaz de atrapar a cualquiera rival (en sus 2,10”75, por ejemplo, ha pasado por 1,04”54, volviendo por 1,06”21, una regularidad que no se acostumbra a ver).
 
Cambiando de táctica, y con una gran determinación, Kitajima coge el mando de la prueba, pasando ya primero en el viraje, 29”10, por delante de Hansen, 29”40; Polyakov, en tercer lugar, afianzando la sorpresa de los 100m., 29”88, y el italiano Paolo Bossini, cuarto en 30”07, mientras Gyurta, siguiendo su táctica, se limita a vigilar a sus rivales atrás, séptimo en 30”40. Kitajima continúa primero a mitad de carrera, 1,02”12, por delante de Hansen, 1,02”39, mientras Bossini es ahora tercero, 1,03”31, seguido del canadiense Mike Brown, 1,03”43, y Gyurta continúa por detrás, aunque sin dejar escaparse a sus rivales, sexto en 1,04”06.
 
Hansen recorta algo de su desventaja, y al llegar al último viraje es segundo, tras Kitajima, 1,35”96 por 1,36”08, mientras Gyurta, con un impresionante parcial de 32”82 en el tercer tramo de la prueba, ya es tercero, 1,36”88, preparado para desencadenar su letal último ataque, después de haber desbordado a Bossini, cuarto en 1,37”08, Brown y Polyakov. En el último largo, y tal como podía esperarse, Kitajima no se deja escapar la victoria, y con un último largo en 33”48, aumenta un poco más su ventaja, logrando su segundo título con un tiempo de 2,09”44, borrando el histórico récord olímpico de Barrowman.
 
Tras él, Gyurta, aunque algo cansado por su esfuerzo del tercer tramo, se aprovecha del hundimiento de Hansen, 33”92 por 34”79 en el último largo, superándolo en los últimos metros, quitándole la medalla de plata, 2,10”80, por 2,10”87 del norteamericano, inquietado aún por Bossini, cuarto en 2,11”20, mientras el último (en este caso el séptimo, por la descalificación del australiano Jim Piper, que había llegado en quinto lugar) el norteamericano Scott Usher, 2,11”95, es, de lejos, el mejor último clasificado de una final olímpica de esta prueba, superando los 2,14”00 del australiano Ryan Mitchell, cuatro años antes a Sydney.
 
Con sus poco más de 15 años, Gyurta es el segundo nadador más joven en subir a un podio olímpico, tras de los 15 años menos 57 días del japonés Kusuo Kitamura, ganador de los 1.500m.crol a los Juegos de Los Ángeles-1932. 
 


Podio de los 100 mariposa

100m.mariposa: récord mundial: Ian Crocker (USA) 50”76, 13/07/2004, en Long Beach; récord olímpico: Geoff Huegill (AUS) 51”96, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales el 19 de agosto, final el 20. 59 participantes repartidos en 8 eliminatorias. Está presente en Atenas el sueco Lars Frölander, el campeón de Sydney, aunque no defiende este título, y únicamente nadará los 4x100m.crol (prueba en la que precisamente cogerá adelantado el último relevo, haciendo que su equipo sea descalificado). Después de la derrota en los 200m.crol, Michael Phelps tiene en ésta su segunda prueba más difícil, por la confrontación con su compatriota Ian Crocker, que ya le había derrotado en los Mundiales de Barcelona, y lo había vuelto a hacer en los “trials” USA, superando, además, el récord mundial. Sin embargo, Ian Crocker no se presenta en las mejores condiciones, y esto ayuda a Phelps, que en las semifinales supera Crocker, 51”61 por 51”83, así como el récord olímpico.

 
En la final, Crocker sale disparado de los bloques de salida, pasando claramente destacado en el viraje, 23”59 (tres centésimas por delante del parcial de su récord mundial) mientras el croata Duje Draganja es segundo, 24”15; el alemán Thomas Rupprath tercero en 24”22; el ucraniano Andriy Serdinov cuarto en 24”30, mientras Phelps, dispuesto a jugar su mejor carta en el segundo largo, es quinto en 24”36, a casi ocho décimas de su compatriota.
 
En la vuelta, efectivamente, Phelps va atrapando uno a uno a sus cuatro rivales, aunque no es hasta el último metro, y solo por cuatro cortas centésimas, cuando puede atrapar su compatriota, logrando su cuarta medalla de oro individual, después de los 200m. mariposa, y 200 y 400m.estilos. Con un tiempo de 51”25, vuelve a superar su récord olímpico, por 51”29 de Crocker, mientras Serdinov alcanza a Rupprath, que se desfonda en los últimos 25m., logrando la medalla de bronce, 51”36, récord europeo, por 52”27 del alemán, que una vez más vuelve a decepcionar en una competición de piscina larga. Geoff Huegill, que nunca ha estado en disposición de defender su título, es octavo y último, 52”56, lejos de su mejor forma.
 


Podio de los 200 mariposa

200m.mariposa: récord mundial: Michael Phelps (USA) 1,53”93, 22/07/2003, en Barcelona; récord olímpico: Tomo Malchow (USA) 1,55”35, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales el 16 de agosto, final el 17. 39 participantes repartidos en 5 eliminatorias. Defiende su título de Sydney el norteamericano Tom Malchow. Michael Phelps es el gran favorito de esta prueba, aunque ya en las semifinales parece que no lo tendrá del todo fácil, cuando el británico Stephen Parry señala el mejor tiempo con unos 1,55”57 que están a solo 22 centésimas del récord olímpico.

 
Eliminado en estas semifinales, el francés Franck Esposito ha pasado en 54”96 a mitad de prueba, casi un segundo por delante del segundo clasificado, para hundirse a continuación, acabando en unos discretos 1,59”00 (1,04”04 en la segunda mitad) siendo eliminado. A sus treinta tres años es uno de los más veteranos de estos Juegos, medalla de bronce en los de Barcelona-1992, finalista en los de Atlanta y Sydney.
 
En la final, sin embargo, se afianza la superioridad del recordista mundial. Cogiendo el mando de la prueba desde los primeros metros, Phelps nada por debajo de sus parciales de récord mundial hasta la mitad de prueba, 25”55 y 54”45; por delante de Parry, 25”90 y 55”16; del japonés Takashi Yamamoto, 25”98 y 55”21, y el polaco Pawel Korzeniowski, cuarto en 26”37 y 55”51, mientras el campeón de Sydney, Tom Malchow no parece que pueda defender su título, nadando en último lugar, donde finalmente acabará con unos discretos 1,57”48. Al llegar al último viraje, Phelps continúa sólidamente instalado en el primer lugar, 1,24”54, ya unas pocas centésimas por encima de su récord mundial, 1,24”28, aunque todavia inquietado por Parry, 1,24”90, y Yamamoto, 1,25”07, mientras el polaco 1,25”62, parece ya fuera de la lucha por las medallas.
 
Aunque sin demostrar una gran superioridad, Phelps no tiene ningún problema para lograr su segunda medalla de oro, 1,54”04, nuevo récord olímpico, a solo 11 centésimas de su mundial, por delante del japonés, que en los últimos metros se impone a Parry, 1,54”56, nuevo récord asiático, por 1,55”52 del británico, señalando el mejor parcial del último largo, 29”49, mientras Korzeniowski es cuarto, 1,56”00, resistiendo el último esfuerzo del rumano Ioan Gherghel, quinto en 1,56”10.
 


Michael Phelps tras vencer los 200 estilos

200m.estilos: récord mundial: Michael Phelps (USA) 1,55”94, 9/08/2003, en College Park; récord olímpico: Massimiliano Rosolino (ITA) 1,58”98, en Sydney-2004. Eliminatorias y semifinales el 18 de agosto, final el 19. 48 participantes repartidos en 7 eliminatorias. También defiende su título de Sydney el italiano Massimiliano Rosolino. Récord olímpico en semifinales, con los 1,58”52 de Michael Phelps, en una prueba que ve la sorprendente eliminación del titular, 11o. de las semifinales con unos discretos 2,01”29, así como también de su compatriota Alessió Boggiatto.

 
La final es poco menos que un trámite para el norteamericano, en la que va a ser su tercera medalla individual de estos Juegos. Claramente destacado desde los inicios de la prueba, llega al primer viraje en 25”51, seguido del brasileño Thiago Pereira, una de las revelaciones de la prueba, 25”59; del húngaro Laszlo Cseh, 25”68, y del lituano Vytautas Janusaitis, 25”92, mientras dos de los otros favoritos, su compatriota Ryan Lochte, y el trinitano George Bovell, son quinto y sexto en 26”19 y 26”22 respectivamente. Aprovechando el tramo de espalda, Phelps aumenta su ventaja a mitad de prueba, 54”35 (no muy lejos de su récord mundial, 54”02) por delante de Cseh, 55”22, que también aprovecha uno de sus puntos fuertes; de Pereira, que ha retrocedido al tercer lugar, 55”92, y Janusaitis, 56”03, mientras Lochte y Bovell continúan por detrás en los mismos quinto y sexto lugares, 56”12 y 56”21, esperando su momento.
 
La braza, uno de los puntos más débiles del recordista mundial, 35”02, quinto mejor tiempo de los ocho finalistas, permite a sus rivales trastrocar la situación y acercársele ligeramente, aunque sin poderlo inquietar demasiado. Al llegar al último viraje, Phelps continúa primero, 1,29”37; Bovell, con un magnífico parcial de braza, 33”95, el mejor de los ocho finalistas, pasa al segundo lugar, 1,30”16; Thiago Pereira continúa tercero, 1,30”41, y Cseh ha bajado al cuarto lugar, 1,30”43, aunque sin perder sus posibilidades de subir al podio, mientras Lochte, aunque continúa quinto, 1,30”59, ya está más cerca de sus rivales por un lugar al podio.
 
Con el mejor tiempo de crol de todos los finalistas, 27”77, Phelps no tiene ningún problema para ganar la medalla de oro, la tercera, con un tiempo de 1,57”14, nuevo récord olímpico, aunque muy lejos de su mundial, mientras Lochte, en su estilo más fuerte (recordemos que ha formado parte del 4x200m.crol que ha ganado el título olímpico dos días antes) con un parcial de 28”19, remonta las escasas centésimas que le llevan de ventaja sus tres rivales, y es segundo, 1,58”78, por delante de Bovell, que puede resistir el último esfuerzo de Cseh en el tramo de crol, 28”41 por 28”64, y mantiene las cuatro centésimas que le otorgan la medalla de bronce, dejando para el húngaro el cuarto lugar, 1,58”80 por 1,58”84, claramente avanzados al brasileño Pereira, una de las revelaciones de la prueba, quinto en 2,00”11.  
 


Michael Phelps

400m.estilos: récord mundial: Michael Phelps (USA) 4,08”41, 7/07/2004, en Long Beach; récord olímpico: Tom Dolan (USA) 4,11”76, en Sydney-2000. Eliminatorias y final el 14 de agosto. 36 participantes repartidos en 5 eliminatorias. Retirado de la competición, no defiende el norteamericano Tom Dolan su doble título de Atlanta y Sydney. Es la primera final para un Phelps, que, como ya hemos comentado, aspira a destronar su compatriota Mark Spitz como leyenda de los Juegos Olímpicos. En las eliminatorias caen algunos de los nombres ilustres de la prueba, como pueden ser el australiano Justin Norris, el chino Peng Wu, o el canadiense Brian Johns, recordista mundial de la prueba en piscina corta.

La final no presenta muchos problemas para Phelps, que lucha únicamente contra su récord mundial, establecido pocas semanas antes en los “trials” USA. En cabeza de la carrera desde los primeros metros, gira primero en el hectómetro de mariposa con un parcial de 55”57, ligeramente por debajo de su récord mundial, 55”66, por delante del húngaro Laszlo Cseh, su rival más peligroso, 57”08; del australiano Travis Niederpelt, 57”17 (que será un efímero tercero, ya que desaparecerá de la lucha por los primeros lugares, a partir del tramo de espalda, acabando en último lugar) mientras el resto de favoritos para las medallas, más discretos, son, sexto el italiano Alessio Boggiatto, 58”39, y séptimo el norteamericano Erik Vendt, 58”46.
 
Phelps aprovecha otro de sus puntos fuertes (de los cuales, todo hay que decirlo, tiene tres) para afianzar su superioridad, llegando a la mitad de prueba con casi tres según y medio de ventaja sobre Cseh, 1,57”10 por 2,00”58, mientras Vendt es ahora tercero, 2,02”89, aunque lejos del húngaro, por delante de Boggiatto, 2,03”31, que parecen disputarse la medalla de bronce.
 
A pesar de que la braza sea el punto más débil de Phelps, el húngaro no le puede sacar mucho más de un segundo y medio de ventaja en este tramo, 1,12”10 por 1,13”26, y de esta manera, al llegarse al tramo de crol, el recordista mundial dispone de una cómoda ventaja de más de dos segundos, 3,10”36 por 3,12”68, y unas pocas centésimas de ventaja sobre su récord mundial, 3,10”75, mientras Boggiatto, con el mejor parcial de braza, 1,10”38, ha avanzado hasta el tercer lugar, 3,13”69, por delante de Vendt, 3,14”06.
 
Sin ninguna oposición en el tramo de crol, 57”90, Phelps se va hacia la victoria y un nuevo récord olímpico y mundial, 4,08”26, mientras, tras el, Erik Vendt señala el mejor parcial de crol, 57”75, remontando, primero a Boggiatto, antes de los 350m., y en los últimos metros el húngaro Cseh, que no ha estado muy afortunado en este tramo de crol, con un parcial de 59”47. Vendt es, pues, segundo, 4,11”81, por delante de Cseh, 4,12”15, mientras Boggiatto, 58”59 en este último tramo, se queda sin medalla, cuarto en 4,12”28, al no poder terminar su remontada sobre el húngaro, claramente avanzados al resto de finalistas, con un excelente quinto lugar para el tunecino Oussama Mellouli, 4,14”49, nuevo récord africano.
 


Crocker, Peirsol y Hansen animando a Lesak en el 4×100 estilos

4x100m.estilos: récord mundial: Estados Unidos, 3,31”54, 27/07/2003, en Barcelona; récord olímpico: Estados Unidos, 3,33”73, en Sydney-2000. Eliminatorias el 20 de agosto, final el 21. 16 cuartetos inscritos, repartidos en 2 eliminatorias. La única prueba que nunca han perdido los norteamericanos, y que tampoco parece que puedan perder esta vez, tanto es su superioridad de conjunto, respeto del resto de equipos.

 
El gesto deportivo de los Juegos se da en esta prueba, cuando Michael Phelps, que por haber ganado los 100m.mariposa, tiene derecho a formar parte del cuarteto titular, cede su lugar a Ian Crocker, para que este pueda gozar, por una vez, del triunfo olímpico, una vez recuperado de la indisposición que no le había permitido defender en plenitud de facultades sus opciones al triunfo en los 100m.crol y 100m. mariposa. Phelps, pues, se contenta en nadar las eliminatorias, juntamente con Krayzelburg, Gangloff y Walker, es decir, un equipo compuesto totalmente por suplentes, que no les impide, evidentemente, lograr el mejor tiempo de estas eliminatorias.
 
En la final, todo los sale perfectamente, comenzando por el tramo de espalda, en el que Aarón Peirsol, pasando por 26”02, a solo cinco centésimas del parcial del récord mundial de Krayzelburg, vuelve más rápido, 27”43, señalando unos 53”45, 15 centésimas menos que el récord mundial (y el olímpico, para quien lo acepte) dando amplia ventaja a su equipo, por delante del japonés Morita, que en otra magnífica actuación, señala un tiempo de 54”25, nuevo récord asiático, mientras el alemán Steffen Driesen es tercero, 54”26; el húngaro Cseh, cuarto, 54”89, y el ruso Arkady Vyatchanin, quinto en 55”15.
 
La lucha entre norteamericanos y japoneses continúa en el tramo de braza, cuando Kitajima puede restar dos cortas centésimas de su desventaja sobre Hansen, 59”35 por 59”37, manteniendo prácticamente la distancia, 1,52”82 por 1,53”60 de los japoneses, mientras los alemanes, con Jens Kruppa 1,00”50, continúan terceros, aunque más distanciados de los dos primeros, 1,54”76, por delante de los húngaros, 1,55”14 (con Richard Bodor 1,00”25). El tramo de mariposa, con Ian Crocker, distancia ya definitivamente al cuarteto USA de sus seguidores, con unos 50”28 que demuestran su total recuperación, 2,43”10 en el total de su equipo, mientras el japonés Yamamoto, 51”87, ve como el alemán Rupprath, 51”40, le recupera lo suficiente como para aspirar a la medalla de plata, teniendo en cuenta la debilidad japonesa en el tramo de crol, 2,45”47, por 2,46”16, y el ruso Ígor Marchenko, 51”74, pone su equipo en cuarto lugar, 2,47”89, adelantando a franceses y ucranianos.
 
En el último tramo, Jason Lezak también responde perfectamente, y con un buen parcial de 47”58, “ancla” su equipo con unos 3,30”68, que superan el récord mundial, y “pulverizan” el olímpico de más de tres segundos. Tras él, Lars Conrad, 47”46, no tiene muchos problemas para deshacerse del japonés Yoshihiro Okumura, 49”75, logrando la medalla de plata, 3,33”62, nuevo récord europeo, por 3,35”22 de los japoneses, medallas de bronce, que aún deben sufrir viendo como Popov, 48”02, está a punto de atraparlos, quedándose a solo 69 centésimas de los poco menos de dos según y medio que les llevaban al iniciarse el tramo de crol.
 


Inge de Bruijn

50m.crol: récord mundial y olímpico: Inge de Bruijn (NED) 24”13, 22/09/2000, en Sydney. Eliminatorias y semifinales el 20 de agosto, final el 21. 73 participantes repartidas en 10 eliminatorias. Está en Atenas la triple campeona de Sydney, la holandesa Inge de Bruijn, que defiende sus tres títulos. Sorpresa en las eliminatorias con la caída de la eslovaca Martina Moravcova, la alemana Sandra Völker, la sueca Ann-Karin Kammerling, y la finlandesa Hanna-Maria Seppala, campeona mundial de los 100m.crol en Barcelona.

 
Como era de prever, la recordista mundial y campeona olímpica domina totalmente las dos rondas preliminares con suficiente diferencia como para pensar que no tendrá excesivos problemas para renovar este título, después de haber perdido las dos finales anteriores, 100m.crol y 100m. mariposa.
 
En la final, efectivamente, la holandesa no tiene ningún problema. Manteniéndose a la altura de sus rivales hasta los 35 metros, unas pocas pero potentes brazadas le permiten coger la ventaja que necesita para renovar su título, con unos discretos 24”58, que no llegan ni a los 24”56 señalados en semifinales, ni a sus récords mundial y olímpico. Tras ella, tres nadadoras se disputan las dos medallas, siendo la francesa Malia Metella quien pone antes la mano a la llegada, 24”89, por delante de la australiana Lisbeth Lenton, 24”91, y de la sueca Therese Alshammar (la mujer más rápida del mundo con sus 23”59 en piscina corta) cuarta en 24”93, únicas que bajan de los 25”00, tiempo de la quinta clasificada, la norteamericana Kara Joyce. Buen nivel de la prueba, con la última clasificada, la brasileña Flavia Delaroli-Cazziolato, en 25”20, mucho mejor que en Sydney, donde la última habia señalado un tiempo de 25”65.
 


Jodie Henry

100m.crol: récord mundial: Lisbeth Lenton (AUS) 53”66, 31/03/2004, en Sydney; récord olímpico: Inge de Bruijn, 53”77, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales el 18 de agosto, final el 19. 50 participantes, repartidas en 7 eliminatorias. Dos grandes sorpresas en semifinales: una, la eliminación de la recordista mundial, la australiana Lisbeth Lenton, después de hacer unos buenos 54”89, en las eliminatorias, cuarto mejor tiempo, pero que en semifinales no baja de unos discretos 55”17, así como también de la campeona mundial, la finlandesa Hanna-Maria Seppala, con unos no menos discretos 55”59.

 
La otra, el nuevo récord mundial, que otra australiana, Jodie Henry, subcampeona mundial en Barcelona-2003, establece al ganar la segunda semifinal, 53”52 (pasando por 26”24) paliando la eliminación de su compatriota, que ha nadado minutos antes.
 
La final es una carrera táctica de la reciente recordista mundial, que deja que sean sus rivales las que tomen la delantera de la final, para adelantarlas en el segundo largo. Inge de Bruijn es la primera en llegar al viraje, 26”12, más rápida, pues, que el parcial de Henry el día anterior, seguida de la norteamericana Natalie Coughlin, 26”21; una de les revelaciones de la prueba, la griega, de raza negra, Nery Niangkouara, que intenta ofrecer a su público una medalla, 26”28, mientras Kara Joyce es cuarta, 26”35, por delante de Henry, 26”38, y la francesa Malia Metella, 26”48.
 
En el segundo largo, sin embargo, ninguna de las finalistas puede resistir el final de la australiana, que, una a una, va alcanzando a todas sus rivales, (es la única que baja de los 28”, 27”46, en este segundo largo, “doblando” prácticamente, 26”38 y 27”46). Henry sucede de esta manera a su mítica compatriota Dawn Fraser, cuarenta años después, como a campeona olímpica del hectómetro, con un tiempo de 53”84, en una prueba nadada más de cara al título y no al récord, seguida de De Bruijn, 54”16, y de Coughlin, tercera en 54”40, mientras Metella es cuarta, 54”50, sin poder atrapar a la norteamericana, pese a su esfuerzo final, 28”02 per 28”19 en el segundo largo de la prueba. Seis nadadoras bajan de los 55”, cuando solo cinco lo habían conseguido en Sydney. 
 


Camelia Potec

200m.crol: récord mundial: Franziska van Almsick (GER) 1,56”64, 3/08/2002, en Berlín; récord olímpico: Heike Friedrich (DDR) 1,57”65, en Seül-1988. Eliminatorias y semifinales el 16 de agosto, final el 17. 41 participantes repartidas en 6 eliminatorias. Retirada de la competición, no defiende su título de Sydney la australiana Susan O’Neill.

 
Una de las pruebas más abiertas de estos Juegos, sin una favorita clara, aunque hay un gran interés para ver si Franziska van Almsick podrá conseguir la tan ansiada medalla de oro, en una prueba en la que lo ha sido todo, excepto campeona olímpica. Hacia ella van, pues, la mayoría de pronósticos, matizados, pero, por sus dos anteriores “fracasos”. En semifinales, sorpresa por la eliminación de dos de las favoritas, la costarriqueña Claudia Poll, medalla de oro en Atlanta-1996, de bronze en Sydney-2000, y una de les figuras de la distancia, así como de la norteamericana Lindsay Benko, otra de las que contaba en los pronósticos para la medalla de oro; también son eliminadas la australiana Elke Graham, y la eslovaca Martina Moravcova.
 
Sorpresa también cuando dos con las que nadie contaba, la italiana Federica Pellegrini, y la francesa Solenne Figues, señalan los dos mejores tiempos, 1,58”02, y 1,58”65, mientras van Almsick es sexta, 1,59”13.
 
Digamos que Claudia Poll, una de las mejores nadadoras de esta prueba en los últimos años, no tendría que haber podido participar en estos Juegos, ya que había sido suspendida por dopaje por un periodo de cuatro años, cuando en febrero del 2002 había sido “pescada” en una prueba anti-dopaje por sorpresa, por consumo de norandroesterona, castigo que, finalmente, le fue rebajado a solo dos años, lo que le permitió participar en los Juegos. A pesar de todo, y como han hecho otros deportistas, la costarricense siempre proclamó su inocencia, e incluso llegó a denunciar las irregularidades de la FINA en cuestiones de dopaje, ante los tribunales internacionales del deporte. 
 
La norteamericana Dana Vollmer es la primera que encabeza la final, en la que se prevé que sea una prueba eminentemente táctica, llegando al viraje en 27”65, seguida de la alemana, que parece dispuesta a aprovechar la eliminación de sus rivales más importantes, segunda en 27”66; la sueca Josefine Lillhage, tercera en 28”12, y la rumana Camelia Potec cuarta en 28”24, mientras, por los callejones 4 y 5, Figues y Pellegrini se dejan llevar a remolque de sus rivales, quinta y sexta, 28”26, y 28”28, y la polaca Paulina Barzycka, otra de las sorpresas de esta final, es octava, 28”28. Van Almsick coge decididamente el mando, y es primera a mitad de prueba, 57”64 (lejos del parcial de su récord mundial, 56”27) por delante de Vollmer, 57”73; Figues y Pellegrini, que parecen ayudarse a mantener su ritmo, y que empiezan a tomar posiciones, tercera y cuarta, 57”91 y 58”08, mientras Lillhage es quinta, 58”10; Potec ha retrocedido hasta el sexto lugar, 58”38, y la polaca continua detrás de todas, 58”63.
 
Mientras Van Almsick empieza a hundirse una vez más, quinta, 1,28”60 en el último viraje, ahora es Pellegrini la que ataca, girando primera, 1,28”20; seguida como su sombra por Figues, 1,28”33, y Potec, que “arrinconada” en el callejón 1, puede vigilar a todas sus rivales, y no quiere dejarlas escapar, tercera en 1,28”35, mientras Vollmer también empieza a hundirse, cuarta en 1,28”36, y Barzycka continua inamovible en último lugar, 1,29”01.
 
La prueba táctica está dando sus frutos, y aquellas que mentalmente estén más frescas serán las que saldrán ganando. En el callejón 1 (el mismo en el que la china Xuejuan Luo había ganado los 100m.braza el día anterior) la rumana inicia su remontada (29”68 segundo mejor último largo) adelantando primero a Figues, y después a Pellegrini, dando a su país una inesperada medalla de oro, la tercera, tras las dos de Mocanu en Sydney, con un tiempo de 1,58”03, seguida de Pellegrini, 1,58”22, y de Figues, 1,58”45, conformando un podio totalmente sorprendente, mientras la polaca Barzycka, con el mejor último tramo de la final, 29”61, pasa a cuatro de sus rivales, y es cuarta, 1,58”62, aunque sin poder atrapar a Figues. Van Almsick, totalmente fuera de la prueba, solo puede ser quinta, 1,58”88, incapaz de enderezar su carrera que tan bien le había ido hasta el hectómetro.  
 


Podio de los 400 crol

400m.crol: récord mundial y olímpico: Janet Evans (USA) 4,03”85, 22/09/1988, en Seul. Eliminatorias y final el 15 de agosto. 38 participantes repartidas en 5 eliminatorias. No defiende sus dos títulos de Sydney la norteamericana Brooke Bennett. Algunas sorpresas en las eliminatorias, donde caen mujeres de la experiencia de Claudia Poll, la norteamericana Kalyn Keller, la rumana Simona Paduraru, la alemana Hanna Stockbauer (triple campeona en los Mundials de Barcelona, 400-800-1.500m.) o la húngara Eva Risztov.

 
Desde los primeros metros, la francesa Laure Manaudou, y la polaca Otylia Jedrzejczak, dos de las favoritas de la prueba, se ponen al frente de la prueba. 58”85 y 59”09 en el primer hectómetro, por delante de la japonesa Ai Shibata, 59”98; la rumana Camelia Potec, 1,00”17, y la britànica Rebecca Cooke, 1,00”53, mientras la norteamericana Kaitklin Sandeno y la australiana Linda McKenzie son sextas, ambas en 1,00”54, y otra japonesa, Sachiko Yamada, también teórica favorita, es solo octava, 1,00”64.
 
Continua a mitad de prueba la pugna entre la francesa y la polaca, 2,01”38 y 2,01”68, por debajo del récord mundial de Janet Evans (aunque nadie espera que sea superado), claramente por delante de Sandeno, que ha subido al tercer lugar, intentando no perder contacto con las dos primeras, 2,03”05; Potec, cuarta en 2,03”20, mientras Shibata es quinta, 2,03”28, y Yamada, sexta en 2,04”08, que no parece reaccionar, dejando escapar a sus rivales. La francesa aumenta un poco su ritmo en el tercer hectómetro, nadándolo más rápido que el segundo, 1,02”53 per 1,02”36, consiguiendo una corta ventaja sobre la polaca, 3,03”74, por 3,04”52, mientras Sandeno y Potec se afianzan en el tercer y cuarto lugar, dispuestas a luchar por la medalla de bronce, 3,05”19, y 3,05”46, y Shibata parece ya descolgada de esta lucha, quinta en 3,06”23.
 
El último hectómetro no puede cambiar nada, pese a que la polaca lo intenta, 29”88, por 30”37 de la francesa en el último largo de la prueba, permitiendo que Manaudou gane la medalla de oro con un excelente tiempo de 4,05”34, nuevo récord europeo (borrando otro de los récords “fantasmas” de las nadadoras de la DDR, los 4,05”84 de Anke Mohring, de 1989) cinco décimas por delante de la polaca, con otros excelentes 4,05”84, mientras Sandeno puede mantener una parte de su ventaja sobre Potec, consiguiendo la medalla de bronce, 4,06”19, por 4,06”34 de la rumana, cuarta, por delante de Shibata, quinta en 4,07”51, mientras su compatriota Yamada, sin confirmar tiempos anteriores, es sexta con unos discretos 4,10”91.
 
La de Manaudou es la primera medalla de oro de la natación femenina francesa, y, curiosamente, en la misma distancia que se consiguió la otra medalla de oro, aquel triunfo de Jean Boiteux en Helsinki-1952, con el famoso “baño” de su padre para abrazarlo, un Boiteux que ha podido ver el triunfo de la joven francesa en su casa, cómodamente instalado ante la TV.    
 


Podio de los 800 crol

800m.crol: récord mundial: Janet Evans, 8,16”22, 20/08/1989, en Tokio; récord olímpico: Brooke Bennett (USA) 8,19”67, en Sydney-2000. Eliminatorias el 19 de agosto, final el 20. 29 participantes repartidas en 4 eliminatorias. Favoritismo para Manaudou, después de su victoria en los 400m. No pasan las eliminatorias algunas de las favoritas, como la japonesa Sachiko Yamada, la china Hua Chen, la suiza Flavia Rigamonti, la alemana Hannah Stockbauer, o la rumana Camelia Potec, muy irregular en esta prueba.

 
La francesa sale dispuesta a todo, iniciando una solitaria “cabalgada” desde los primeros metros. 59”34; 2,02”15, y 4,09”77 a mitad de prueba, siempre por delante de la japonesa Ai Shibata, que se ha instalado en segundo lugar, aunque cada vez con más desventaja, tras la francesa, 1,00”57; 2,03”87, y 4,12”02.
 
En el viraje siguiente, 450m., la francesa dispone de la mayor ventaja, 2”56, y parece nadar hacia su segunda victoria, cuando la “cabalgada” empieza a pasarle factura (quizás también la perdida de concentración, después de su victoria de los 400m.). 5,14”18 per 5,16”29 en los 500m.; 6,18”39 per 6,19”93 en los 600; 7,23”20 per 7,23”65 al iniciarse el último hectómetro, manteniendo su ritmo de 32” y poco por largo, mientras el de la japonesa ha bajado a 31” y poco.
 
Manaudou continua todavía primera hasta poco después de los 700m., aunque ya gira segunda en el último viraje, 7,55”21, por 7,55”15 de la japonesa, que parece mucho más fresca que su rival. Y efectivamente, con un último largo en 29”59, por 29”75 de la francesa, Shibata proporciona una de las sorpresas de los Juegos, ganando la medalla de oro con un tiempo de 8,24”74, al final de una prueba bien llevada, 4,12”02 y 4,12”72 en cada una de sus mitades, mientras la francesa también baja su tiempo de las eliminatorias, 8,24”96, aunque haya sido mucho más irregular, 4,09”77 y 4,15”19.
 
Tras ellas dos, las norteamericanas Diana Munz y Kalyn Keller se disputan la medalla de bronce. Siempre tercera hasta los 450m., 1,01”05; 2,04”75, y 4,12”96, Munz es atrapada hacia los 500m. por Keller, que después de comenzar la prueba en los últimos lugares, séptima en los 200m., 1,01”87, y 2,05”75, empieza a adelantarse, recuperando posiciones poco a poco, sexta en los 250m.; cuarta desde los 300m. hasta los 500m., 4,13”35 a mitad de carrera, y tercera a partir de los 500m. hasta los 750m, cuando Munz la atrapa, superándola por muy poco en los últimos metros, 8,26”61 por 8,26”97, mientras la española Erika Villaecija es quinta, 8,29”04, sin haber estado nunca en la lucha por las medallas.
 
Digamos que la francesa ha nadado estos 800m. con un 2-tiempos al estilo australiano, mientras la japonesa lo ha hecho con un batido flotante, que le ha permitido aumentar la frecuencia de su brazada en los últimos metros, ventaja que la ha podido ayudar, sin duda alguna, a conseguir la victoria.
 
4x100m.crol: récord mundial: Alemania, 3,36”00, 29/07/20002, en Berlín; récord olímpico: Estados Unidos, 3,36”61, en Sydney-2000. Eliminatorias y final el 14 de agosto. 16 cuartetos inscritos, repartidos en 2 eliminatorias. Aunque los equipos USA acostumbran a ser más compactos que los otros cuartetos, el hecho que las australianas tengan en sus filas a la recordista mundial, Lisbeth Lenton, y a la subcampeona mundial del hectómetro, Jodie Henry (que pocos días después se convertirá, a su vez, en recordista mundial) hace que esta sea una final muy abierta entre los dos cuartetos. En las eliminatorias cae el cuarteto italiano, que parecía ser uno de los posibles finalistas, mientras el cuarteto local, Grecia, es descalificado.
 
La final toma un aspecto inesperado cuando la alemana Antje Buschschulte es la primera en pasar el testigo del primer relevo, con un tiempo de 54”67, por delante de la norteamericana Kara Joyce, 54”74, y la australiana Alice Mills, 54”75, mientras la francesa Solenne Figues es cuarta, 55”36. La recordista mundial, Lisbeth Lenton, pone ya a su equipo a la cabeza de la prueba, cuando en el segundo relevo señala unos buenos 53”57, adelantándose a los Estados Unidos, 1,48”32 per 1,48”57 (Natalie Coughlin señalando otros buenos 53”83) mientras Alemania ya es tercera, 1,49”46, con los 54”79 de Petra Dallmann, por delante de la Gran Bretaña, cuarta en 1,49”75, y Holanda, otra de las favoritas a medalla, es quinta, 3,37”59, después de haber lanzado al agua a sus dos nadadoras más flojas.
 
La lucha continua encarnizada entre Estados Unidos, que acaba primera en el tercer hectómetro, 2,42”62 (con unos 54”05 de Amanda Weir) y Australia, 2,42”99 (con los 54”67 de Petria Thomas) mientras Alemania continua tercera, 2,43”45 (con unos buenos 53”99 de Daniela Götz) que todavía puede sacar 12 centésimas mas de ventaja a las holandesas, 2,44”22 (con los 54”11 de Marlene Veldhuis) en previsión del último relevo en el que, por Holanda, nadará Inge de Bruijn contra una Franziska van Almsick que ya ha demostrado no estar en su mejor forma.
 
En el último relevo, la australiana Jodie Henry, pese a afrontar a toda una leyenda olímpica, Jenny Thompson, sabrá remontar, superándola netamente en los últimos metros, consiguiendo el primer triunfo australiano en esta prueba desde que en 1956, cuaranta y ocho años antes, lo hubieran conseguido aquellas míticas Dawn Fraser, Lorraine Crapp, Faith Leech, y Sandra Morgan. Con su tiempo de 3,35”94, además, superan los récords mundial y olímpico, dejando atrás a las norteamericanas, segundas en 3,36”39, superando igualmente su récord olímpico.
 
Jodie Henry ha nadado su relevo en 52”95, el mejor tiempo registrado en un hectómetro lanzado, mientras Thompson lo ha hecho en 53”77, otro excelente tiempo, aunque incapaz parar el ímpetu de la joven australiana. Tras ellas dos, Inge de Bruijn, 53”37 (segundo mejor tiempo de las treinta y dos finalistas) atrapa en los últimos metros a Franziska van Almsick, 54”49, dejando a las alemanas sin medalla, 3,37”59 per 3,37”94, mientras Francia, gracias a otros excelentes 53”95 de Malia Metella, puede avanzar desde el séptimo hasta el quinto lugar final, 3,40”23. Es la primera vez que cuatro equipos bajan de los 3,40” en una final olímpica.
 

4x200m.crol: récord mundial: D.D.R., 7,55”47, 18/08/1987, en Strasbourg; récord olímpico: Estados Unidos, 7,57”80, en Sydney-2000. Eliminatorias y final el 18 de agosto. 16 cuartetos inscritos, repartidos en 2 eliminatorias. Otra de las pruebas más esperadas de estos Juegos, por ver si cae, finalmente, el récord mundial de la DDR, ya con diecisiete años de vida, día por día. Ni Francia, con la medalla de bronce olímpica Solenne Figues; ni Rumania, con la campeona Camelia Potec; ni Italia, que no lanza al agua a su medalla de plata, Federica Pellegrini, pueden clasificarse para la final. El cuarteto USA, con una única titular en las eliminatorias, y la Gran Bretanya, con un cuarteto muy compacto, son las mejores de la primera ronda. 

 
La final no presenta excesivos problemas para el cuarteto USA, aunque sin fiarse excesivamente de las australianas, que las persiguen hasta el final de la prueba, decididas a aprovechar cualquier fallada que puedan tener. Una magnífica Natalie Coughlin, 1,57”74, a solo 9 centésimas del récord olímpico de Heike Friedrich, desde 1988, y claramente superior a los 1,58”03 de la vencedora individual, Camelia Potec, pone a su equipo en disposición de aspirar a la victoria y al récord; segunda es la británica Melanie Marshall, 1,59”39, por delante de la alemana Van Almsick, 1,59”61, mientras la china Yingwen Zhu es cuarta, 1,59”75, y la australiana Alice Mills solo séptima, 2,00”38, alejándose de los lugares de cabeza.
 
A pesar de que la china Yanwei Xu araña casi un segundo a Carly Piper, 1,58”45 por 1,59”39, las norteamericanas continúan sólidamente instaladas en cabeza de la carrera, 3,57”13, por 3,58”20 de les chinas, mientras Australia, con los 1,59”18 de Elke Graham, es ahora tercera, 3,59”56, por delante de las alemanas, 3,59”67, después que Petra Dallmann no haya podido bajar de los dos minutos, 2,00”06, luchando con la Gran Bretanya, 3,59”89 (2,00”50 de Georgina Lee, también incapaz de bajar de los dos minutos). Dana Vollmer, con sus 1,58”12, continua ampliando la ventaja con las chinas (Yu Yang, 1,59”50) que ya es de casi dos segundos y medio, 5,55”25 por 5,57”70, mientras Buschschulte, 1,58”46, araña un poco de la ventaja que le llevan las chinas, y ya están a poco menos de medio segundo, 5,58”13, claramente por delante de las australianas, 6,00”20, y británicas, 6,00”37.
 
En estos momentos, el récord mundial está al alcance de las norteamericanas, con más de dos segundos y medio de ventaja sobre sus parciales. Kaitlin Sandeno no tiene, pues, ningún problema para “anclar” a su equipo con unos magníficos 7,53”42 (1,58”17 en su parcial) pulverizando el anterior récord en más de dos segundos, después de diecisiete años, repetimos que, curiosamente, día por día.
 
China es segunda, 7,55”97, nuevo récord asiático, gracias a los 1,58”27 de Jiaying Pang en el último relevo, mientras Hannah Stockbauer padece para conservar su tercer lugar, señalando 1,59”22, y está a punto de ser alcanzada por los 1,57”20 de la australiana Petria Thomas (mejor tiempo de las treinta y dos finalistas) a la que solo le faltan 5 centésimas para atrapar a la alemana, 7,57”35 per 7,57”40; Gran Bretaña és quinta, 7,59”11, conformando una final de gran nivell, ya que nunca cinco cuartetos habían conseguido bajar de los 8 minutos en un mismo 4x200m.
 


Podio del 100 espalda femenino

100m.espalda: récord mundial: Natalie Coughlin (USA) 59”58, 14/08/2002, en Fort Lauderdale; récord olímpico: Diana Mocanu (ROM) 1,00”21, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales el 15 de agosto, final el 16. 42 participantes repartidas en 6 eliminatorias. Lejos de su mejor forma, la rumana Diana Mocanu ha renunciado, pocos días antes de los Juegos, a defender sus dos títulos de Sydney. Es la prueba de la norteamericana Natalie Coughlin, la infortunada de los Mundiales de Barcelona-2003, que no había podido optar a las victorias que parecían destinadas a ser suyas, por culpa de una enfermedad que no le había permitido llegar a la Ciudad Condal en su mejor forma.

 
Sin querer diversificar excesivamente sus esfuerzos, se ha inscrito únicamente en los 100m.espalda y los 100m.crol (donde conseguirá la medalla de bronce) asegurándose al máximo las posibles medallas individuales. Las eliminadas más ilustres de la primera ronda son la ucraniana Iryna Amshennikova, y la alemana Janine Pietsch, mientras en semifinales caen la rusa Stanislava Komarova, la japonesa Noriko Inada, las británicas Kathy Sexton y Sarah Price, así como las dos chinas. En la 2a. semifinal, Coughlin reafirma su favoritismo, señalando un nuevo récord olímpico con un tiempo de 1,00”17. La gran sorpresa de la prueba es la joven zimbabwesa Kirsty Coventry, becada en una Universidad USA, que pasa las eliminatorias y semifinales con nuevos récords africanos, 1,01”60 y 1,01”21.
 
En la final, la norteamericana es primera ya en el viraje, 28”89 (a solo tres centésimas del parcial de su récord mundial) dominando totalmente la prueba, claramente por delante de la japonesa Reiko Nakamura, 29”66; Coventry tercera en 29”68, seguida de la francesa Manaudou, 29”86, mientras la española Nina Zhivanevskaia, medalla de bronce en Sydney, es octava, 30”03. La vuelta, sin embargo, es otra cosa, ya que Coventry, después de atrapar Nakamura, empieza a recortar distancias con Coughlin, que ve como poco a poco la zimbabwesa se le va acercando, 30”82 (el mejor tiempo del segundo largo de las ocho finalistas) por 31”48, acabando a solo 13 centésimas de la norteamericana, 1,00”37 por 1,00”50, nuevo récord africano, mientras Manaudou, sirviéndose de sus cualidades de resistencia, se impone en los últimos metras a Reiko Nakamura, ganando la medalla de bronce, 1,00”88, por 1,01”05, por delante de Zhivanevskaia que remonta a tres de sus rivales, pero no puede acabar mejor que quinta, 1,01”12. Por primera vez en unos Juegos, las ocho finalistas bajan de 1,02”.   
 


Kirsty Coventry

200m.espalda: récord mundial: Krisztina Egerszegi (HUN) 2,06”62, 25/08/1991, en Atenas; récord olímpico: Krisztina Egerszegi, 2,07”06, en Barcelona-1992. Eliminatorias y semifinales el 19 de agosto, final el 20. 34 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Otra de les grandes sorpresas de los Juegos, aunque no después de haber visto la actuación de Coventry en los 100m. que acabamos de comentar. La nota anecdótica la ponen las dos chinas que nadan en la 3a. eliminatoria, cogiéndose la carrera como si fueran unos 100m.; Xiujun Chen llega primera con unos buenos 1,01”26, seguida de Shu Zhan, pocas centésimas por detrás.

 
De manera sorprendente se paran, y después de tomar unas bocanadas de aire durante unos pocos segundos, continúan nadando lentamente, “suavizando” de su esfuerzo anterior. La solución es sencilla: las dos chinas (suponemos que después de recibir las oportunas órdenes de sus técnicos) han menospreciado los 200m., convirtiéndolos en una eliminatoria para determinar cuál de las dos nadará el relevo de espalda del 4x100m.estilos (finalmente será Xiujun Chen, a pesar de que ha sido descalificada de la prueba, al haberse puesto en pie después de la llegada de los 100m.).
 
Favoritas de los 200m., después de las dos rondas preliminares son la rusa Stanislava Komarova, y Coventry, con otro récord africano, 2,10”04 en las semifinales, sin olvidar, evidentemente, a Reiko Nakamura, o Antje Buschschulte.
 
La final la encabeza desde los primeros metros Coventry, primera en el viraje, 30”81, seguida de Buschschulte, 30”82; Nakamura, 30”94, y la norteamericana Margaret Hoelzer, 31”20, mientras Komarova, siguiendo su costumbre, se lo mira desde atrás, octava en 31”54. Sin ceder nada de su ventaja, Coventry continua primera a mitad de carrera, 1,03”22, sin amenazar ninguno de los récords establecidos por Egerszegi, seguida de Buschschulte, que ahora es segunda, 1,03”30; Nakamura tercera, 1,03”70, y Helzer cuarta, 1,03”93, mientras Komarova ha empezado a remontar, y ya es quinta, 1,04”03. Pese a que Coventry continua primera, las posiciones se estrechan en el segundo largo, de manera que en el último viraje, hay cinco mujeres en posición de llevarse las medallas.
 
Coventry continua primera, 1,36”23, por delante de Buschschulte, 1,36”28, mientras Hoelzer es tercera, 1,36”88; Nakamura cuarta, 1,36”89, y Komarova quinta, 1,36”96, aunque más cerca de sus cuatro rivales. En el último largo, la rusa, 32”76, inicia su temible final, adelantando a Nakamura, Hoelzer y Buschschulte, en los últimos metros, aunque no puede con Coventry, 32”96, por poco más de medio segundo, 2,09”19 por 2,09”72, mientras Nakamura, 32”99, atrapa a Buschschulte, 33”60, ya en la misma llegada, siendo acreditadas del mismo tiempp, 2,09”88, repartiéndose sendas medallas de bronce; Hoelzer, 33”82 en el último largo, se hunde totalmente y ya no entra en la lucha por las medallas, quinta en 2,10”70.
 
Como se puede comprobar, el reinado de Krisztina Egerszegi continua sólidamente instalado en su trono, sin que se vislumbre quien pueda ser su sucesora. Su récord olímpico ha cumplido ya doce años, y no podrá ser superado hasta el 2008, mientras el mundial ya tiene trece, y ninguna nadadora se le acerca. 
 


Xuejuan Luo

100m.braza: récord mundial: Leisel Jones (AUS) 1,06”37, 21/07/2003, en Barcelona; récord olímpico: Penny Heyns (RSA) 1,07”02, en Atlanta-1996. Eliminatorias y semifinales el 15 de agosto, final el 16. 48 participantes repartidas en 6 eliminatorias. No defiende su título de Sydney la norteamericana Megan Quann. Favoritismo para la recordista mundial, aunque muchos recuerdan su derrota en el Mundial de Barcelona, después de haber superado el récord mundial en semifinales, por lo que no se pueden menospreciar las posibilidades de la norteamericana Amanda Beard, por su experiencia (subcampeona de los 100m. en Atlanta, de los 200m. en Atlanta y Sydney), de la otra norteamericana, Tara Kirk, de la segunda australiana, Brooke Hanson, la alemana Poewe (ex-sudafricana, ahora nacionalizada) o las dos chinas. Caen en semifinales la húngara Agnes Kovacs, muy discreta a lo largo de toda la temporada, y la japonesa Masami Tanaka. En la primera semifinal, récord olímpico para Leisel Jones con un tiempo de 1,06”78, con cómoda ventaja sobre sus rivales (segunda es Poewe, 1,07”48).

 
La final, sin embargo, será para una de las menos esperadas. Arrinconada en el callejón 1, la china Xuejuan Luo apuesta fuerte, iniciando una rápida escapada, que la lleva a girar primera, 31”34, por delante de Kirk, 31”47; Jones, 31”63; Brooke y Beard, ambas en 31”92, por delante del resto de finalistas. En el segundo largo, Brooke Hanson intenta atrapar a la china, aunque solo puede restar unas pocas centésimas de su ventaja, sin poder impedir que acabe imponiéndose claramente, 1,06”64, nuevo récord olímpico, y muy cerca del mundial, por delante de Hanson, 1,07”15, y de Jones, tercera en 1,07”16, que una vez más demuestra no estar a la altura de una final, mientras Beard es cuarta, 1,07”44. La china Hui Qi, que había llegado en octavo y último lugar, es descalificada.
 


Podio de los 200 braza femeninos

200m.braza: récord mundial: Amanda Beard (USA) 2,22”44, 12/07/2004, en Long Beach; récord olímpico: Agnes Kovacs (HUN) 2,24”03, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales, el 18 de agosto, final el 19. 31 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Defiende su título de Sydney la húngara Agnes Kovacs. No se presenta a la salida la campeona del hectómetro, Xuejuan Luo. En la final se encuentran todas las favoritas, incluida la titular de Sydney, y la recordista mundial, que es, lógicamente, la gran favorita, aunque sin descartar a ninguna de las finalistas.

 
Leisel Jones coge el mando de la final, decidida a que su tercera final olímpica sea la definitiva para conseguir el oro olímpico. Es primera en los 50m., 32”58, claramente por delante del parcial del récord mundial, 33”25, seguida de la china Hui Qi, que parece entrar en su juego, 33”08, y Beard, tercera, un poco más prudente, 33”18, aunque también por debajo de su récord, mientras Hanson es cuarta, 33”22; la alemana Anne Poleska, quinta, 33”67; la húngara Kovacs, sexta en 33”68, y la japonesa Tanaka octava, 33”85. Jones continua su increíble escapada, 1,08”88 a mitad de carrera, casi un segundo mejor que el parcial del récord mundial, 1,09”69, mientras Amanda Beard, dándose cuenta del error de la australiana, empieza a remontar, y ya es segunda, a casi un segundo, 1,09”69, mientras el resto de finalistas empieza a alargarse; tercera es Qi, 1,10”00; cuarta Hanson, 1,10”62; quinta Mirna Jukic, 1,10”69, y sexta, Kovacs, 1,10”77, mientras Poleska ha retrocedido al séptimo lugar, 1,10”98, consciente de que no puede mantener el ritmo de las primeras, y Tanaka continua octava, 1,11”18.
 
Sin frenar su ritmo, Jones continua por debajo del parcial del mundial al llegar al último viraje, 1,45”63 por 1,46”24, aunque ha perdido una gran parte de su ventaja sobre Beard, que ahora es solo de 77 centésimas, un margen que todavía la permite pensar en la victoria, mientras Qi continua tercera, 1,47”36; Kovacs ha iniciado su acostumbrada remontada, y ahora es cuarta, 1,48”11, lejos de las dos primeras; Jukic y Poleska, quintas con el mismo tiempo de 1,48”38, por delante de Hanson, que ha empezado a hundirse, 1,48”44, mientras Tanaka continua última, 1,48”91, pareciendo ya fuera de cualquier posibilidad de medalla.
 
Jones acaba pagando el fuerte ritmo impuesto a la carrera, y es alcanzada a pocos metros de la llegada por Beard, 36”81 (mejor último largo de las ocho finalistas) por 37”97, superándola claramente, 2,23”37, nuevo récord olímpico, lejos de su mundial, por 2,23”60 de Jones, mientras tras ellas es la desbandada total. Tanaka inicia un impresionante final, 36”96 (segundo mejor último largo) que la permite avanzar hasta el cuarto lugar, e incluso está a punto de atrapar a la alemana Poleska, que ha pasado a Kovacs. Finalmente, medalla de bronce para Poleska, 2,25”82, por delante de Tanaka, 2,25”87, que se ha despertado demasiado tarde, mientras Kovacs es quinta, 2,26”12, lejos de su mejor forma, y Brooke, una de las favoritas, por lo menos a medalla, se hunde totalmente y solo es octava, 2,26”39.
 
La regularidad de Beard le ha proporcionado una victoria que buscaba desde que en Atlanta se había tenido que “conformar” con un par de medallas de oro, mientras en Sydney tenia que hacerlo con una sola medalla de bronce en los 200m. Tres dias antes todavía había sido peor, con su cuarto lugar del hectómetro, y Beard era plenamente consciente que esta podía ser su última oportunidad de subir al escalón más alto del podio, aunque sus casi 23 años podían permitirle continuar hasta Beijing.
 


Petria Thomas

100m.mariposa: récord mundial y olímpico: Inge de Bruijn (NED) 56”61, 17/09/2000, en Sydney. Eliminatorias y semifinales el 14 de agosto, final el 15. 38 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Como ya hemos dicho, Inge de Bruijn defiende su título de Sydney, y este es el primero que intenta renovar. La holandesa es la mejor de las semifinales, 57”50 (pasando por 26”37, 30 centésimas por debajo del parcial de su récord mundial, ritmo que, lógicamente, no puede mantener) y comparte favoritismo con la australiana Petria Thomas, y la polaca Otylia Jedrzejczak. Señalemos en las eliminatorias la presencia de la alemana Franziska van Almsick, 11a. en 59”53, pero que por la tarde no se presenta a disputar las semifinales.

 
En la final, De Bruijn sale disparada de los bloques de salida, llegando al viraje destacada con un tiempo de 26”44, no tan rápida como en la semifinal, aunque por debajo del parcial de su récord mundial, seguida de Thomas, más discreta, 26”98, y de la bielorrusa Alena Popchanka, más alejada, 27”38, mientras la norteamericana Jenny Thompson es cuarta, 27”39; la australiana Jessica Schipper, sexta, 27”49, y la polaca Jedrzejczak séptima en 27”53.
 
Es, sin embargo, un ritmo demasiado rápido para la holandesa, que ve como, poco a poco, sus rivales empiezan a alcanzarla. Thomas la coge hacia los 75m., y quince metros después empieza a superarla, mientras la polaca, en unos extraordinarios últimos cinco metros, atrapa també a De Bruijn, y está a punto de hacer lo mismo con Thomas. Finalmente, la australiana es primera, con un tiempo peor que el de la semifinal de la holandesa, 57”72, seguida de Jedrzejczak, 57”84, mientras De Bruijn demuestra que estos cuatro años le han dado más potencia, pero le han restado resistencia, y es tercera, 57”99, por delante de la segunda australiana Jessica Schipper, 58”22. Jenny Thompson no es capaz de conseguir su tercera medalla olímpica individual, y es quinta en 58”72.  
 


Otylia Jedrzejczak

200m.mariposa: récord mundial: Otylia Jedrzejczak (POL) 2,05”78, 4/08/2002, en Berlín; récord olímpico: Misty Hyman (USA) 2,05”88, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales el 17 de agosto, final el 18. 32 participantes repartidas en 4 eliminatorias. Eliminada en los “trials” USA, no puede defender su título de Sydney la norteamericana Misty Hyman. Se espera que el título esté entre la recordista mundial y la australiana Petria Thomas, mientras las otras finalistas tengan que “pelearse” por la medalla de bronce, aunque ninguna de las dos enseña su juego en las dos rondas preliminares, limitándose a clasificarse para la final.

 
Aprovechando su mayor velocidad, Petria Thomas toma la delantera de la final desde los primeros metros, 28”19 en los 50m., seguida como su sombra por la polaca, que dispone de mayor resistencia, 28”76, mientras la otra australiana, Felicity Galvez es tercera, 29”09, por delante de la japonesa Yuko Nakanishi, 29”14, y Kaitlin Sandeno, cuarta en 29”3; en los últimos lugares, la veterana danesa Mette Jacobsen, y la húngara Eva Risztov demuestran no haber llegado a Atenas en su mejor forma, y no figurarán en ningún momento en los primeros lugares, acabando sexta y octava respectivamente.
 
 A mitad de carrera, Thomas continua primera, 1,00”18, muy por debajo de los 1,00”79, parcial del récord mundial de la polaca, mientras esta ha perdido un poco más de terreno, 1,01”09, por delante de Sandeno, 1,01”72; Nakanishi, 1,01”79, y Galvez ya es quinta, 1,01”88. La polaca inicia su remontada hacia los 125m., y con un parcial de 32”08, por 32”87 de Thomas, recupera una parte de su desventaja, que en el último viraje solo es de 12 centésimas, 1,33”05 por 1,33”17, lejos ya del récord mundial, 1,32”14, mientras, tras ellas, Nakanishi, Galvez, y Sandeno continúan disputándose el tercer lugar, 1,35”10; 1,35”20, y 1,35”36, por delante de Jacobsen, 1,35”97, que intenta remontarlas, aunque inútilmente.
 
El final entre Thomas y Jedrzejczak es todo un espectáculo en el último largo, en el que prevalece más la resistencia de la polaca, que se deshace de Thomas en unos últimos metros de extraordinaria potencia, 32”88, per 33”31 de la australiana en el último largo, dando a Polonia su primera medalla de oro en unos JJ.OO.
 
Su tiempo, 2,06”05, sin embargo, no llega a superar ninguno de los récords establecidos, aunque tampoco queda demasiado lejano de ninguno de los dos. mientras Thomas señala 2,06”36, claramente por delante de Nakanishi, y Sandeno, que se disputan el bronce en otro magnífico último largo, resuelto finalmente por la japonesa, 2,08”04, por 2,08”18 de la norteamericana, a pesar de que esta todavía puede recuperar una parte de su desventaja, 32”82 por 32”94, y Galvez es quinta, bajando también de los 2,10”, 2,09”28, menos que en Sydney, donde 7 de las finalistas lo habían conseguido.   
 


Yana Klochkova

200m.estilos: récord mundial: Yanyan Wu (CHN) 2,09”72, 17/10/1997, en Shangai; récord olímpico: Yana Klochkova (UKR) 2,10”68, en Sydney-2000. Eliminatorias y semifinales el 16 de agosto, final el 17. 30 participantes repartidas en 4 eliminatorias. Defiende sus dos títulos de Sydney la ucraniana Yana Klochkova.

 
Favoritismo total para la ucraniana, que lo es casi todo en esta especialidad, campeona y recordista mundial y olímpica (únicamente le falta, precisamente, el récord mundial de estos 200m.). Sensación en las eliminatorias con los 2,13”33 de la zimbabwesa Kirsty Coventry, mejor tiempo y récord africano. Única eliminación destacada, la de la china Hui Qi, con unos menos que discretos 2,26”02, y el 29o. lugar, penúltimo de la prueba, una actuación nada digna, ni de la potencia natatoria de su país, ni de su nombre. En las semifinales, eliminación de la argentina Georgina Bardach, medalla de bronce de los 400m., con clasificación, en octavo y último lugar, de la húngara Agnes Kovacs, que parece haber iniciado una nueva carrera deportiva en esta especialidad, dejando un poco de lado la braza, donde parece haber tocado techo.
 
En la final, Klochkova (una nadadora a la cual no parece gustarle tener a alguien por delante) coge el mando de la prueba, girando en 28”26 el primer tramo, seguida de la joven Katie Hoff, que quiere hacer olvidar su “fracaso” de los 400m. tres días antes, y es segunda, 28”60, por delante de Kovacs, 28”73; Amanda Beard, 29”17; la veterana rumana Beatrice Coada-Caslaru (que ya habia participado en los Mundials de Perth-1991) 29”56, mientras Coventry se mantiene en sexto lugar, 29”96.
 
El tramo de espalda separa un poco más a la ucraniana de sus rivales, 1,01”67, por debajo de los 1,01”91, parcial del récord mundial, siempre seguida de Hoff, 1,02”29, mientras Coventry, apoyándose en su mejor estilo, avanza hasta el tercer lugar, con el mismo tiempo, 1,02”75, que la australiana Lara Carroll; Beard es quinta, 1,03”73, esperando su turno en la braza, y Kovacs sexta, 1,03”78. Mientras Klochkova falla un poco en la braza, 38”73, Beard señala unos magníficos 36”92, y se le acerca peligrosamente, instalada ya en segundo lugar, 1,40”40 (alejándose de los 1,39”44, parcial del récord mundial) por 1,40”65 de Beard; Kovacs, aprovecha también su mejor más fuerte, 37”37, para subir al tercer lugar, 1,41”15, por delante de Coventry, 1,41”42, mientras Hoff, con unos discretos 39”28, el peor de las ocho finalistas en este tramo, baja hasta el sexto lugar, completamente hundida.
 
A pesar de todo, Klochkova no tiene, finalmente, ningún problema para ganar su segundo título, siendo, como es, bastante mejor crolista que Beard (30”74 por 31”05 en este último tramo) y con 2,11”14 se adjudica la victoria, aunque sin poder llegar a los récords, mientras Beard es segunda, 2,11”70, nuevo récord USA, y Coventry, 31”30, desborda fácilmente a Kovacs para el tercer lugar (la húngara señala el peor tramo de crol de las ocho finalistas, 32”43) 2,12”72, nuevo récord de África, por 2,13”58 de la húngara, mientras la alemana Teresa Rohmann es quinta, 2,13”70.
 
400m.estilos: récord mundial y olímpico: Yana Klochkova, 4,33”59, 16/09/2000, en Sydney. Eliminatorias y final el 14 de agosto. 25 participantes repartidas en 4 eliminatorias. Primera gran sorpresa de estos Juegos al caer eliminada la joven norteamericana Katie Hoff, quince años y medio (la más joven del equipo USA) que llegaba a la capital griega como una posible favorita, pero que se ve incapaz de bajar de los 4,47”49 que señalan su 17o. lugar de las eliminatorias de la mañana, diez segundos por encima de su mejor tiempo. Otras eliminadas importantes son la japonesa Misa Amano; las australianas Lara Carroll y Jenny Reilly, o la rumana Beatrice Coada-Caslaru.
 
Destaquemos la presencia en esta final de la coreana del sud, Yoo-Sun Nam, primera finalista olímpica de la natación coreana, una natación que en estos últimos años, y aunque poco a poco, empieza a asomar la cabeza en las competiciones internacionales.
 
Como acostumbra a hacer, Klochkova coge el mando de la prueba en el primer viraje, aunque es superada sorprendentemente por su gran rival, la húngara Eva Risztov, el acabar el tramo de mariposa, 1,01”91, por 1,02”03 de Klochkova, por delante de la norteamericana Kaitlin Sandeno, tercera en 1,02”95; y de la sorprendente la argentina Georgina Bardach (con su única credencial de la medalla de bronce en los Mundiales de piscina corta de Moscú-2002), otra de las becadas en Universidades USA, cuarta en 1,03”62, mientras, ya más atrasada, la brasileña Joanna Melo es quinta, 1,04”46.
 
Klochkova vuelve a coger la delantera de la prueba en el tramo de espalda, aunque sin poder distanciarse de sus rivales, 2,12”03, por 2,12”23 de Risztov, mientras tras ella se inicia una cierta selección; Sandeno, 2,13”30, es tercera, un poco más lejos, por delante de la alemana Nicole Hetzer, que es una efímera cuarta, 2,14”85; Melo quinta en 2,15”96, y Bardach sexta, 2,16”11, en su estilo más flojo.
 
Contrariamente a lo que se esperaba, Klochkova se hunde ligeramente en la braza, mientras Sandeno la va alcanzando poco a poco, 1,19”79 por 1,20”97 de la ucraniana, que todavía es primera al iniciarse el último hectómetro, aunque solo sea por unas escasas nueve centésimas, 3,33”00 por 3,33”09, dos segundos y medio por encima del parcial del mundial, mientras tras ellas, Bardach, 1,18”23 en braza, se instala en el tercer lugar, 3,34”34, intentando rehacer su desventaja, por delante de Risztov, que empieza a notar su fuerte inicio, y es cuarta, 3,35”45, después de unos discretos 1,23”22 en este tramo de braza.
 
El último tramo de crol es una fuerte lucha entre Klochkova, intentando conservar su corta ventaja, y Sandeno, intentando atraparla. Lo consigue a los 350m., donde gira una centésima por delante de la ucraniana, nadando juntas hasta el último metro, donde Klochkova, más potente físicamente que su rival, puede conseguir las doce centésimas de ventaja, 4,34”83 por 4,34”95, que le permiten renovar su título olímpico, primera nadadora que lo consigue en la historia olímpica. Georgina Bardach, por su lado, instalada sin problemas en el tercer lugar, da a su país la tercera medalla olímpica (después de las de Alberto Zorilla, oro en 1928, y Jeannette Campbell, plata en 1936) con unos excelentes 3,37”51, claramente por delante de Risztov que, una vez más, ha pagado su intento de seguir a su eterna rival Klochkova, y es cuarta en 4,39”29, mientras la brasileña Joanna Melo, a pesar de sus magníficos 1,02”30 en este tramo de crol (únicamente superados por los 1,01”83 de Klochkova, y los 1,01”86 de Sandeno) no puede alcanzar a la húngara, 4,40”00.
 


Equipo australiano del 4×100 estilos femenino

4x100m.estilos: récord mundial y olímpico: Estados Unidos, 3,58”30, 23/09/2000, en Sydney. Eliminatorias el 20 de agosto, final el 21. 16 cuartetos inscritos, repartidos en 2 eliminatorias. Natalie Coughlin coge rápidamente el mando de la carrera, pasando en 29”07 en el viraje, terminando en 59”68, nuevo récord olímpico (para quienes quieran considerarlo así) y a solo una décima de su mundial, ofreciendo al cuarteto USA una substancial ventaja de un segundo y medio sobre sus principales rivales, las australianas, que con los 1,01”18 de Giaan Rooney, pese a ser nuevo récord australiano, solo es cuarta, por detrás de la alemana Antje Buschschulte, 1,00”72, y la japonesa Reiko Nakamura, 1,01”05, mientras la china Xiujun Chen es sexta en 1,02”00.

 
El tramo de braza parece inclinar la prueba hacia el cuarteto USA, cuando Amanda Beard, 1,06”32, coge otras 18 centésimas más de ventaja a Leisel Jones, 1,06”50, aumentandola a poco más de segundo y medio, 2,06”00 por 2,07”68, mientras Alemania, con los 1,07”08 de Sarah Poewe ya es tercera, 2,07”80, muy cerca de las “aussies”; cuartas son las japonesas, ya claramente superadas, 2,10”14 (con Masami Tanaka, 1,09”09) luchando con las chinas, 2,10”82 (con Xuejuan Luo, 1,08”82).
 
El tramo de mariposa, sin embargo, va a ser fatal para las norteamericanas. Petria Thomas efectúa un excelente tramo, alcanzando en los últimos metros a la norteamericana Jenny Thompson, 56”67 por 58”81, y entrega el testimonio con unas centésimas de ventaja, 3,04”35 por 3,04”81, dejando, como quien dice, en bandeja, el triunfo a su compatriota Jodie Henry, la campeona olímpica del hectómetro, mientras Alemania, 3,06”34, no se mueve de su tercer lugar, asegurándose prácticamente la medalla de bronce con unos excelentes 58”54 de Franziska Van Almsick, ja claramente por delante de las chinas, que ahora son cuartas, 3,08”92, con unos buenos 58”10 de Yafei Zhou, y de las japonesas, quintas en 3,09”28, donde Junko Onishi no ha respondido muy bien con sus 59”14.
 
Jodie Henry, efectivamente, no tiene ningún problema para vencer, señalando un magnífico parcial de 52”97 (bajando por segunda vez de los 53”, después de los 52”95 del 4x100m.crol) terminando en 3,57”32, nuevo récord mundial y olímpico. Kara Joyce, 54”31, no ha podido hacer nada para impedir el triunfo de las australianas, señalando un tiempo final de 3,59”12. Es la primera vez que un cuarteto USA pierde unos 4x100m.estilos, con otro equipo que no sea el de la DDR en el periodo que esta dominó la natación mundial.
 
Alemania es tercera, 4,00”72, nuevo récord europeo, con los 54”38 de Daniela Götz, claramente por delante de las chinas, 4,03”35, y las japonesas, 4,04”83. De entre los demás parciales, destaquemos los 54”13 de la holandesa Marleen Veldhuis en su tramo de crol. Gran Bretaña, que había conseguido el quinto lugar, es descalificada por toma avanzada del relevo de su crolista.  
 
Guillem Alsina