Inge de Bruijn

Hace unos pocos días ofrecíamos a nuestros lectores una biografía de la irlandesa Michelle Smith de Bruijn, en la que decíamos que uno de los argumentos más empleados para acusarla de dopage, había sido el hecho de haber tenido una ascensión poco menos que “meteórica”, a partir de una carrera de una relativa discreción (argumento que ella rebatía, en el sentido de que su carrera había tenido una progresión “sin prisas, pero sin pausas”, recogiendo a partir de un cierto momento, las ventajas de un entreno mucho más intenso que en etapas anteriores). 
 
Hoy nos place ofrecer un ejemplo similar, y no solo por la curiosa coincidencia de nombres, en el que otra de las “grandes” de la natación mundial, fue también, por lo menos para algunas de sus rivales, sospechosa de prácticas “dopantes”, con el conocido argumento de que, tras unos años de relativa discreción (si es que puede llamarse discreción a ser finalista de unos Mundiales, y bronce en unos Europeos), “explotó” literalmente en un “boom” (hablando siempre en sentido deportivo) que la llevó a primera línea mundial, con la conquista de títulos olímpicos y mundiales, así como récords mundiales.
 
Inge de Bruijn nació en Barendrecht, un 24 de agosto de 1973. Comenzó a destacar internacionalmente cuando consiguió su selección para los Eurojúniors de Roma-1987, en los que fue finalista de las que serian sus pruebas preferidas, 50 y 100m.crol y 100m. mariposa. Al año siguiente, vuelve a participar en los Eurojúniors, celebrados en su propio pais, Amersfoort, logrando subir al podio al ser tercera de los 50m.crol, 26”56, a solo una décima de segundo de la campeona, y de los 100m.mariposa, 1,03”41.
 
“Sin prisas, pero sin pausas”. Inge progresa adecuadamente como para, dos años despues, 1990, y más inclinada hacia la mariposa, aparecer en un magnífico cuarto lugar mundial de los 100m.de este estilo, con 1,00”57, solo por detrás de las chinas Wang Xiaohong, y Qian Hong, las únicas por debajo del minuto aquel año, y la norteamericana Chrissy Ahman-Leighton, 1,00”47. Esto le vale ser seleccionada para los Mundiales de Perth-1991, donde si no logra seguramente todo lo que de ella se esperaba, visto aquel cuarto lugar del ranking mundial, en los 100m. mariposa, en los que solo es octava con unos 1,01”64, lejos de su mejor personal, si, por lo menos, consigue subir al podio al ser tercera con el cuarteto de 4x100m.crol, así como cuarta del 4x100m.estilos, donde señala unos ya más adecuados 1,00”45 en su relevo de mariposa.
 
Completa el año con la participación en sus primeros Europeos, Atenas-1991, donde cuaja una prometedora actuación, al ser segunda de los 100m.mariposa, 1,01”64; tercera de los 50m.crol, 25”91 (a solo 11 y 7 centésimas respectivamente de las dos primeras), además de colaborar con sus compañeras en el triunfo del 4x100m.crol, y el tercer lugar del 4x100m.estilos. y aunque retrocede en el ranking mundial de 100m. mariposa, 14a. en 1,00”94, lo compensa con su aparición en el de los 50m.crol, 10a. con 25”84, y 100m.crol, 21a. con 56”58. A sus 17 años, es ya toda una gran promesa de la prolífica y prestigiosa cantera natatoria del pequeño país de los tulipanes.
 
Se inicia a partir de este momento una segunda etapa, en la que se espera su “empujón” para alcanzar el más alto nivel de la natación mundial. En lugar de ello, Inge “patina”, sin llegar a dar aquel salto cualitativo que se espera de ella. Acude a los Juegos de Barcelona-1992, en los que es octava de los 50m.crol, 25”84, pero solo 10a. de las eliminatorias de 100m.mariposa, 1,01”12, tiempo que mejora al ganar la Final B, 1,01”02, aunque sin llegar a mejorar sus 1,00”57 de 1990, entrando también en la final de relevos de estilos, aunque sin pasar del octavo y último lugar, terminando el año entre las mejores del ranking mundial, aunque retrocediendo respecto del año anterior (14a. de los 50m.crol, 25”84, y 17a.de 100m. mariposa, 1,01”02, y no aparece entre las 25 mejores de 100m.crol).
 
Al año siguiente, 1993, participa en los Europeos de Sheffield, donde consigue una nueva medalla de bronce al ser tercera de los 50m.crol, 25”86, claramente superada por la gran estrella de estos Europeos, la alemana Franziska van Almsick, y la sueca Linda Olofsson, pero no sube al podio de los 100m.mariposa, cuarta en 1,01”22 (sin acercarse a los 1,00”21 que había señalado en mayo, lo que le hubiera valido el segundo lugar), ni al de 100m.crol, cuarta también, pero de la Final B, 57”40, ni a los de las dos pruebas de relevos en que participa, los dos 4x100m., séptima en el de crol, octava en el de estilos, manteniéndose en los rankings mundiales (17a.de 50m. crol, 25”86; 12a.de los 100m.mariposa, 1,00”21).  
 
Parece que poco a poco aquella gran promesa va a quedarse precisamente en esto, en promesa. No mejora tampoco en 1994, cuando en los Mundiales de Roma de aquel año, y coincidiendo con el inicio de una época de una cierta “decadencia” de la natación holandesa (que ni tan solo presenta equipos de relevos, acostumbrados hasta aquel momento a conseguir siempre algunas medallas), Inge solo nada los 100m. mariposa, séptima en 1,01”14. y lo mismo ocurre al año siguiente en los Europeos de Viena-1995, donde es cuarta, tanto en 50m.crol, 25”95, como en 100m.mariposa, 1,01”26, es decir, uns temporada más sin poder mejorar sus registros personales.
 
1996 representa para Inge su “travesía del desierto”. Con 23 años, sabe que ya no puede perder demasiado tiempo si realmente quiere conseguir algo que quede escrito en la historia de la natación mundial. Aunque se la selecciona para los Juegos de Atlanta, prefiere no acudir a ellos, faltada de auténtica motivación, pero también por el deseo de comprobar si puede llevar una vida normal sin tener en cuenta aquel deporte que, aunque quizás no tantas como ella esperaba, algunas grandes satisfacciones le ha dado a lo largo de su vida. y el “milagro” (si es que así se le puede llamar) se produce.
 
Después de ver los Juegos de Atlanta cómodamente sentada en un sillón de su casa, Inge decide que no tiene bastante con lo que hasta aquel momento ha conseguido, y se decide a intentar conseguir lo que siempre soñó, emular a todas aquellas que en el pasado habían dado merecida fama a la natación holandesa, igualando, e incluso superando, sus gestas.
 
Vida nueva, nuevo entrenador. Sin despreciar las enseñanzas de su hasta aquel momento entrenador, el holandés Jacco Verhaeren (que lo es de su club, el PSV de Eindhoven, y que, por lo tanto también lo es del que será la otra gran estrella de la natación holandesa, Pieter van den Hoogenband), se acoge a las órdenes del norteamericano Paul Bergen, uno de los más prestigiosos entrenadores USA (entre sus nadadoras más conocidas, la polifacética Tracy Caulkins), famoso sobre todo por sus métodos de preparación física, pero también por la dureza de sus entrenamientos (que incluyen el nado con zapatos, o con manoplas de un tamaño más grande del normal en esta clase de “artilugios”).
 
1997 representa el año de transición, de acoplamiento a las nuevas directrices de los entrenos de Bergen, de asimilación del trabajo realizado, por lo que desestima su participación en los Europeos de Sevilla de aquel año, posponiendo su reaparición hasta los Mundiales de Perth-1991, y aunque tampoco será allí donde recoja los primeros frutos de su apuesta deportiva (séptima de los 100m.mariposa, 1,00”09, y octava de los 100m.crol, 56”49) si señala, por lo menos, un avance, aunque ligero, de sus registros personales, que la ayudan a continuar por el camino emprendido, desplazándose a los Estados Unidos para recibir las enseñanzas de Bergen, pero volviendo siempre a su Holanda natal para continuar sus entrenos con Verhaeren.
 
Pero, como casi siempre ocurre (por lo menos siempre que se “trabaja” duro y bien), los resultados acaban por llegar, y para la holandesa su cita con el destino la tiene en las riberas del Bósforo, donde Europa y Asia en afrontan separadas por pocos kilómetros de agua. En los Europeos de Estambul-1999, Inge empieza a mostrar los dientes, al convertirse en subcampeona de los 100m.crol, 55”24, para pasar a ocupar el escalón más alto del podio en sus otras dos pruebas: 100m.mariposa, 58”49, y 50m.crol, 24”99 (con 24”84 en las semifinales), mientras misteriosas razones la aconsejan renunciar a la final de los 50m.mariposa, después de demostrar ser la mejor en esta distancia, con los mejores tiempos de las eliminatorias y las semifinales, 26”53 y 26”63 (la vencedora, la sueca Anna-Karin Kammerling, señalará un tiempo de 26”29, y 26”93 la segunda, la otra sueca, Johanna Sjöberg).
 
La “explosión”, sin embargo, llegará al año siguiente, 2000, año olímpico. Según sus propias declaraciones, Inge ha “trabajado” denodadamente tanto su preparación física y natatoria, como la sicológica. “Ahora – dice – no temo a mis adversarias, como me ocurría anteriormente. He llegado a creerme que soy la más fuerte, y en deporte, creer es poco menos que ser”. En los veintiún días que van del 20 de mayo al 10 de junio, la holandesa va a tener sus días “locos”.
 
El día 20, en  Montecarlo, en una de las etapas del Circuito “Mare Nostrum”, supera su primer récord mundial al señalar un 25”83 en los 50m.mariposa, dejando claramente atrás aquellos 26”29 con los que la sueca Kammerling había conseguido el título europeo el año anterior en Estambul. Todo lo supera, sin embargo, el fin de semana siguiente, en la reunión de Sheffield, cuando el viernes, 26, iguala el récord mundial de 50m.crol (24”51, de la china Jingyi Le, en los Mundiales de Roma-1994), y supera el suyo de Montecarlo en los 50m.mariposa con 25”64.
 
Al día siguiente, sábado, supera el de los 100m.mariposa con un tiempo de 56”69, poco menos que “pulverizando” los anteriores 57”88 de la norteamericana Jenny Thompson, en agosto del año anterior. Para terminar, el domingo rebaja el discutido récord de la china Jingyi Le, 54”01, también de los Mundiales de Roma-1994, dejándolo en 53”80. Completamente lanzada, el día 4 de junio nada unos 50m.crol en la holandesa Drachten, en unos 24”48, que rebajan tres centésimas el récord que ostentaba conjuntamente con Le desde unos días antes.
 
Seis días después, en la brasileña Rio de Janeiro, llamada por un equipo brasileño para reforzarlo con vistas a ganar los Campeonatos Nacionales de aquel país ( ¡ hay que ganarse la vida ! ), rebaja de nuevo su récord de Drachten dejándolo en 23”39. Finalmente, el 21 de julio, en Washington, rebaja 5 centésimas su récord de los 100m.mariposa, dejándolo en 56”64. Después, la reclusión antes de la preparación final ante los Juegos de Sydney.
 
En la “capital de la natación australiana”, no lo va a tener fácil, enfrentada a las fuertes nadadoras locales, arropadas por un público ávido de reverdecer aquellos laureles conseguidos cuarenta y cuatro años antes en Melbourne, pero también a las norteamericanas, algunas de las cuales, como había ocurrido pocos años antes con la irlandesa Michelle Smith, ya habían empezado a lanzar encubiertos y sospechosos “avisos” de dopaje contra la holandesa. Sin embargo, Inge, fortalecida por sus récords mundiales, y sin dejarse “acoquinar” por aquellos “es que dicen que …..”, domina totalmente a sus rivales, sin dejarse vencer en ninguna de sus nueve actuaciones.
 
El 17 de septiembre domina los 100m.mariposa, con unos 56”61 (nuevo récord mundial, tres centésimas menos que sus anteriores 56”64) avanzándose en poco menos de un segundo y medio a la medalla de plata, la eslovaca Martina Moravcova, 57”97, después de dominar claramente las eliminatorias y “semis”, 57”60 y 57”14 (por 57”66 de Thompson, y 58”11 de la australiana Petria Thomas). Cuatro días después domina con igual “insolencia” los 100m.crol, imponiéndose a la sueca Therese Alshammar, 53”83, por 54”33, a solo seis centésimas de su récord mundial de las semis, dominando igualmente las eliminatorias y las “semis” (54”77, y 53”77, récord mundial, rebajando sus anteriores 53”80, por 55”12 y 54”40 de las norteamericanas Dara Torres, y Jenny Thompson).
 
Finalmente, en la jornada de clausura domina con igual claridad los 50m. crol, 24”32, adelantándose nuevamente a la sueca Alshammar, segunda en 24”51, sin apuros ni en las eliminatorias, 24”46, por 24”96 de Dara Torres, ni en “semis”, donde supera de nuevo su récord mundial de 24”39, dejándolo en 24”13, por delante de los 24”80 de Alshammar.
 
Nueve actuaciones, nueve claras victorias, tres títulos olímpicos (sin contar la medalla de plata del 4x100m.crol, en el que Inge ha señalado unos magníficos 53”41, adelantando en su último tramo a suecas y australianas), y tres récord mundiales, son el extraordinario balance de esta holandesa que, a sus 27 años cumplidos ha demostrado nuevamente que la natación es, cada vez más, para personas más “maduras” de lo que había sido en tiempos anteriores.
 
Ahora que está en lo más alto de la cúspide, Inge está “hambrienta” de títulos. Le faltan títulos mundiales, y esto lo resuelve al año siguiente en Fukuoka, aprovechando el “impulso” conseguido en Sydney. Allí, y aunque sin llegar a superar ninguno de sus intocables récords mundiales, la holandesa se va a proclamar triple campeona mundial, al imponerse en los 50 y 100m.crol, 24”47, y 54”18 (claramente por delante de su gran rival Alshammer, 24”88, y la alemana Kathrin Meissner, 55”07), y 50m.mariposa, 25”90, con Alshammar nuevamente segunda, 26”18, dejando de nadar, no se sabe el por qué, los 100m.mariposa, en los que, lógicamente, tenia todos los números para conseguir su cuarto título (la vencedora es la australiana Petria Thomas, con unos 58”27 que se quedan a poco más de segundo y medio del récord mundial de Inge, los 56”61 del año anterior en Sydney).
 
Ahora solo le faltan los títulos europeos para completar su “panoplia”, y entrar definitivamente a formar parte del “Olimpo” de la natación.      
 
Su vida, sin embargo, empieza a complicarse. Después de los Mundiales de Fukuoka, se separa de su compañero sentimental; deja a Jacco Verhaeren como entrenador, cambiándolo por Hans Elzerman; tiene sus “rifi rafe” con van den Hoogenband; empieza a sufrir una lesión de hombros que la perseguirá hasta el final de su carrera, y, lo que es todavía peor, aumentan los rumores acerca de sus posibles prácticas “dopantes”, lanzadas casi siempre desde círculos USA, entre los que se distingue el nombre de Jenny Thompson como el más crítico con la holandesa. Todo ello hace que deje prácticamente en blanco el año 2002, y no acuda a los Europeos de Berlin (donde la sueca Kammerling le arrebata su récord mundial de 50m.mariposa, rebajándoselo, 25”57, en 7 centésimas), dejando ya definitivamente aparcados sus deseos de ser campeona de Europa, el único título que faltará en su brillante palmarés.
 
Sí acude a los Mundiales de Barcelona-03, aunque sin mucha convicción, todavía no muy segura de sus fuerzas, asegurándose los títulos de las dos pruebas cortas que nada, 50m.crol, con 24”47, claramente por delante de dos astros ascendientes de la natación australiana (Alice Mills, 25”07, y Lisbeth Lenton, 25”08), y 50m.mariposa, con 25”84, por delante, precisamente, de la norteamericana Thompson, 26”00. 
 
I llega la hora de la verdad. Atenas-2004, en la que va a intentar revalidar los tres títulos conseguidos en Sydney, consciente de que su poder de recuperación, sobre todo, para las dos pruebas de 100m., ya no es el mismo que cuatro años antes, pero consciente también de que su experiencia y su mentalidad, ahora ganadora 100%, es una importante ventaja frente a rivales mucho más jóvenes que ella, una de las cuales, la australiana Lisbeth Lenton, inicia una prometedora carrera, arrebatándole el récord mundial del hectómetro de crol, restándole, 53”66, 11 centésimas a su anterior.
 
El 13 de agosto inicia su actuación en la capital griega con las eliminatorias y “semis” de los 100m. mariposa, en las que es 3a., 58”47, aunque se “equivoca” en su “semi” al “tirar” fuerte desde los primeros metros para conseguir el mejor tiempo de estas “semis”, 57”50, por delante de la australiana Petria Thomas, 57”93. El esfuerzo lo pagará caro al día siguiente, cuando se destaca desde los primeros metros, girando claramente primera, 26”44 (por delante de Thomas, 26”98), pero no puede resistir los metros finales de la australiana y de la polaca Otylia Jedrzejczak (más nadadoras de 200m., y, por ello, con mayor resistencia), que la doblegan en los últimos metros, con título para Thomas, 57”72, seguida de la polaca, 57”84, mientras Inge ha de conformarse con el tercer lugar, 57”99.
 
Es el primer “mazazo” que recibe, aunque esto no la priva de mentalizarse para su segunda prueba, los 100m.crol, que se disputan cuatro días después. Pese a la lección recibida en el hectómetro de mariposa, tampoco se deja “ir”, ni en las eliminatorias (en las que señala el mejor tiempo, 54”43, por delante de la norteamericana Kara Lynn Joyce, 54”53), ni en “semis”, de las que es segunda, 54”06, por detrás de la australiana Mills, que, con 53”25, supera el récord mundial de su compatriota Lenton, los 53”66 de marzo. Como en el hectómetro de mariposa, Inge dará la cara también en el de crol, liderando la final desde los primeros metros, 26”12, por delante de la norteamericana Natalie Coughlin, 26”21, y de la griega Nery Mantey Niangkouara, llevada en volandas por su público. y también como en la final de mariposa, Inge sufrirá en los últimos metros, cuando es adelantada claramente por el excelente final de Henry, vencedora en 53”84, aunque consigue “salvar los muebles” frente a Coughlin, 54”16 por 54”40, consiguiendo la medalla de plata.
 
Le queda ya solo su mejor prueba, en la que continua dominando, sin que nadie haya podido acercarse a su récord mundial, 24”13 de las “semis” de Sydney. Liberada ya de las dos pruebas “largas”, su determinación de conseguir por lo menos, revalidar uno de los tres títulos, se acrecienta. y como en Sydney, domina clara y totalmente esta prueba. Mejor tiempo de las eliminatorias, 24”66 (por 25”06 de Joyce), y las “semis”, 24”56 (por 24”90 de Lenton), solo los últimos metros de la final le significan un cierto problema, aunque vence claramente, 24”58, por delante de la francesa Malia Metella, 24”89, y de la australiana Lenton, 24”91.    
 
Pese a que solo consigue revalidar uno de sus tres títulos, Inge puede despedirse de la capital griega contenta y satisfecha, y es así como lo hace. Con casi 31 años (los cumplirá tres días después de su título de 50m.crol) se convierte en la campeona olímpica “menos joven” de la historia, y sigue conservando los récords mundiales de 50m.crol, y 100m. mariposa (el de crol solo será superado en marzo del 2008, por su compatriota Marleen Veldhuis; el de mariposa todavía sigue esperando sucesora).
 
Aunque no habla de su posible retirada, Inge no aparece en las piscinas en los dos años posteriores a los Juegos de Atenas, hasta que, finalmente, el 13 de marzo del 2007 anuncia oficialmente su retirada. “Con 33 años – dice – ya no me queda nada que hacer en las piscinas, y tengo que pensar en mi vida después del deporte”. Como otras muchas nadadoras, su destino parecen ser las pasarelas de moda, donde su físico y su belleza le ofrecen un buen porvenir, así como el área de marketing. Como antes les ha ocurrido a otras muchas, la holandesa cierra su ciclo, entrando ya en la leyenda deportiva.   
 
Guillem Alsina