Michelle Smith – De Bruijn. ¿La historia de un fraude?

Nació un 16 de diciembre de 1969 como Michelle Nic Gabhann, en Rathcoole, un pueblecito cercano a Dublín. Hizo sus estudios primarios en una de las primeras escuelas de habla gaélica que el gobierno irlandés había organizado para salvar la lengua del país, a punto de desaparecer, substituida por el inglés, y allí, según sus propias declaraciones, “aprendí a querer mi lengua, y a sentirme orgullosa de mi país, de su historia, de su cultura…..”.
 
El hecho de veranear en Wexford, un pueblecito de la costa este, frente a las costas inglesas, determinó su destino deportivo. Sus posibilidades le otorgaron una beca en el Terenure College, donde empezó a entrenarse para entrar en las competiciones, primero en las locales, en las regionales más tarde, y, finalmente, a nivel nacional.
 
A los 15 años es seleccionada para participar en los Eurojúniors de Luxemburgo, por los que pasa discretamente, sin llegar a ninguna final. Siguen cuatro años en los que su progresión, aunque es continua, se hace más lenta, por lo que no es hasta 1988 cuando sus registros empiezan a tener el suficiente nivel, por lo que es seleccionada para participar en los JJ. OO. de Seúl, por los que pasa como una discreta espaldista, 27a.de los 100m., 1,06”22, y 17a.de los 200m., 2,19”50, y estilista, 26a.de los 200m., 2,25”53, y 25a.de los 400m., 5,01”84.   
 
Sigue un año de “descompresión”, en los que, aunque sin mejorar sus registros del año anterior, es seleccionada para participar en los Europeos de Bonn, donde nada las cuatro pruebas en las que se ha especializado, espalda y estilos, pero también aporta su ayuda a los relevos de crol. En espalda es 21a. de los 100m., 1,07”51, y 20a.de los 200m., 2,23”81; en los estilos, 24a.de los 200m., 2,26”53, y 13a.de los 400m., 5,04”59 (sobre 16 participantes), lo que le permite entrar en la final B, de la que es 3a. en 5,04”55.
 
En relevos, son finalistas del 4x200m. crol (gracias, sobre todo, al hecho de haber únicamente ocho cuartetos inscritos) en la que son 8as. con 8,41”25 (nadando Michelle el último relevo en 2,10”95); en el de 4x100m. crol, que es 11o. y último en 4,04”42 (nadando ella el segundo tramo en 1,00”77), y en el de 4x100m.estilos, 11o. en 4,29”59, en el que nada el tramo de espalda en 1,08”34.
 
Aunque mejorando muy lentamente, continua acudiendo a las grandes competiciones internacionales, ganándose la selección para los Mundiales de Perth-1991, donde consigue clasificarse para la final B de los 400m.estilos, en la que es 7a. con 4,59”13, aunque sin mejorar sus 4,56”52 de las eliminatorias, además de nadar las dos pruebas de espalda, en las que es 21a. y 20a.de los 100 y 200m., 1,06”40, y 2,20”98. Aquel mismo año de 1991 participa igualmente en los Europeos de Atenas-1991, donde consigue otra buena clasificación, al acceder a dos finales, aunque solo sean de “consolación”, al ser 5a. tanto en 200m.espalda, 2,18”93, como en 400m.estilos, 4,57”00 (con unos mejores 4,56”87 en las eliminatorias).
 
Todo esto le vale ser seleccionada para participar en sus segundos Juegos, Barcelona-1992, donde su actuación no mejora lo conseguido en los anteriores Mundiales, puesto que no puede acceder a ninguna de las finales B, incluso sin poder mejorar sus tiempos (35a.de los 200m.espalda, 2,21”37; y 32a. y 26a.de los 200 y 400m.estilos, 2,23”83, y 4,58”94).  
 
1993 es para Michelle un año de transición, aunque va a ser clave para su futuro deportivo, puesto que va a permitirle tomar conciencia de sus posibilidades. En Barcelona ha trabado amistad con el lanzador de peso y disco holandés Erik de Bruin, que ha sido “pescado in fraganti” por dopaje de testosterona, y suspendido por cuatro años, lo que ha puesto un prematuro fin a su carrera, y que se convierte en su entrenador, y dos años más tarde en su marido.
 
Deja de lado la espalda para especializarse en dos de las pruebas más duras de la natación, los 200m.mariposa y los 400m.estilos, preparando con el mayor cuidado su participación en los Mundiales de Roma-1994, en los que consigue izarse al nivel de las mejores, al ser finalista de 200m.mariposa, 5a. en 2,12”79, y 1a. en la final B de los 400m.estilos con 4,47”89, lo que representa un importante progreso en sus marcas; también es 12a.de 200m.estilos, 2,19”48, y 16a.de 100m.mariposa, 1,02”10, aunque desiste de nadar las respectivas finales B, prefiriendo reservarse para los 200m.mariposa que se nadan el último día, y en donde tiene centradas sus máximas esperanzas de un buen resultado (como así será).
 
Aquel mismo año se convierte en la mejor nadadora irlandesa cuando pasa a ser recordista nacional de los 50, 100, 400 y 800m.crol; 100m. espalda; 100 y 200m.mariposa, y 200 y 400m.estilos.
 
Poco a poco, Michelle va haciéndose un sitio, y los Europeos de Viena-1995 representan un paso más hacia la cúspide de su carrera. En la capital del vals, Michelle consigue sus primeras medallas internacionales. El primer día solo la húngara Krisztina Egerszegi la impide subir al escalón más alto, al vencerla en los 400m.estilos, 4,40”33 por 4,42”81; tres días después sufre un “varapalo” al ser solo 5a.de unos 100m.mariposa, 1,01”31, de los que salía favorita con su mejor tiempo de las eliminatorias, 1,00”59 (que le hubiera permitido conseguir el título, pues la campeona, la danesa Mette Jacobsen, señaló 1,00”64 en la final).
 
Su hora, sin embargo, le llega el 26 de agosto, cuando se impone en los 200m.estilos con unos discretos 2,15”27, confirmando su inclusión entre los primeros al día siguiente, cuando gana los 200m. mariposa con un tiempo de 2,11”60. Si ya había sido la primera irlandesa finalista de unos Europeos, y de unos Mundiales, en Viena se convierte, en la primera medallista, y primera campeona de Europa. Irlanda, un país que vive prácticamente de espaldas a Europa (separada de ella por sus “eternos y odiados enemigos” ingleses), y más de caras a los Estados Unidos (lo que podrá testimoniar la propia Michelle al año siguiente), tiene un nuevo ídolo en quien reflejarse.
 
El hecho de acceder al primer nivel mundial tiene para cualquier deportista el acicate de poder aspirar al título olímpico, sin duda alguna el más codiciado de todos, y la irlandesa, como es lógico, no va a ser menos.
 
Su presencia en Atlanta va a suscitar un gran efecto entre los miles de emigrantes que, desde “su” Irlanda natal, han tenido que atravesar el Atlántico en busca de mejores condiciones de vida, sin que el hecho de ser de segunda, tercera, cuarta, e incluso quinta generación, les quite el orgullo de tener sus raíces en “su” maravillosa isla, aunque se consideren plenamente como ciudadanos USA. Por todo ello, la presencia de Michelle en la piscina olímpica de Atlanta es siempre acogida con gritos de aliento que le van a permitir creer que está nadando, como quien dice, “en su propia casa”.
 
Su aparición en las primeras filas de la natación mundial, sin embargo, ha empezado a “envenenar” el ambiente, sin que exactamente se sepan las razones. Se la acusa de haber tenido una progresión poco menos que “fulgurante”, y que, precisamente a partir del momento en que se ha colocado bajo las órdenes de su ahora marido, sus marcas han empezado a mejorar sospechosamente, hasta izarse al mejor nivel mundial; es decir, se hace sospechosa, más que nada, por el hecho de entrenar, y vivir, con alguien que ha sido suspendido por dopaje.
 
La pelirroja irlandesa se defiende, sin embargo, con uñas y dientes, señalando que, antes de llegar a Atlanta, ha sido “testada” en siete u ocho ocasiones (algunas de ellas “a la hora del lechero”, en alusión a las intempestivas horas en que han aparecido en su casa los comisionados de la FINA), y que en ninguna de ellas ha dado resultados que puedan hacer sospechar practicas de dopaje; también a favor de su “fulgurante” progresión aduce que hasta el momento en que comenzó a entrenar con su marido, no había entrenado con mucha intensidad, por lo que era normal que una mujer con tantos años de natación a sus espaldas, y empezando a entrenar intensamente a los 22-23 años, tuviera una buena y regular progresión, como había sido la suya.
 
No vamos a comentar la actuación olímpica de la irlandesa en Atlanta, puesto que nuestros lectores la tienen a su disposición en el capítulo correspondiente de los Juegos Olímpicos de 1996 en NotiNat. Solo recordaremos que Michelle redondeó su carrera deportiva con tres títulos olímpicos, 200 y 400m.estilos y 400m.crol (este en una actuación antológica), y una medalla de bronce en los 200m.mariposa.
 
Digamos también que después de su triunfo en los 400m. crol, tuvo que “soportar” la diatriba de Janet Evans, acusándola de haberse dopado, comparándola con aquellas ya casi olvidadas “walkirias” de la DDR, o con las nadadoras chinas de aquellos momentos, refiriéndose, también, al hecho de que había sido inscrita en aquella prueba fuera del plazo establecido, y en condiciones quizás no excesivamente legales, poco menos que “a dedo”. Michelle, por su parte, se limita a responder que ninguna de estas acusaciones ha sido probada, y que, por tanto, sus títulos son totalmente legales.
 
La historia está llegando a su fin. Entre “pitos y flautas”, la irlandesa continua su imparable carrera. Un año después de su magnífica actuación olímpica, consigue otra excelente actuación en los Europeos de Sevilla-1997, y siempre perseguida por las pertinentes acusaciones de dopaje, con dos títulos en 200m.crol y 400m.estilos, y dos segundos lugares en 400m.crol, y 200m.mariposa (por detrás, recordemos, de la española Maria Pelaez).
 
Al año siguiente llega el fin. En uno de los habituales tests contradopaje que se le hacen, es acusada de haber adulterado la muestra de orina con alcohol, pese a lo cual, el laboratorio todavía encuentra en ella algunas muestras de “androstenediona”, un metabolito precursor de la testosterona. Aunque no es desposeída de sus medallas, la suspensión de cuatro años, y el posterior rechazo de su apelación, la llevan a retirarse de la natación.
 
La suspensión, sin embargo, va a transformar su vida. Las discusiones y los juicios a que dan lugar la acusación, y su defensa en la Corte de Arbitraje del Deporte, la llevan a estudiar la carrera de Leyes. En 1999 entra en el University College Dublin, graduándose en abogacía. En 2005 consigue el Doctorado en Leyes en el King’s Inns. de Dublín, después de ganar la prestigiosa competición interna “Moot Court” (una competición en la que se simulan juicios, para que los estudiantes de abogacía puedan demostrar sus “facultades” profesionales). Su vida deportiva ha dado paso a la vida civil.
 
Guillem Alsina