Denis Pankratov, el torpedo ruso

Rubio, 88 kilos de músculo repartidos entre 188 centímetros de altura, nacido el 4 de julio de 1974 en Volgogrado (la antigua Stalingrado, donde una numantina defensa soviética entre 1942 y 1943, detuvo el avance nazi por la antigua URSS durante la “II Gran Locura Mundial”, al precio, según se dice, de más de un millón de muertos entre ambos contendientes). Esto es lo que podría indicarnos el DNI de este nadador, que hizo historia en la natación mundial, y llevó incluso a provocar un cambio en las reglas técnicas del estilo mariposa por parte de la FINA.
 
Desde sus inicios, Denis Pankratov forma parte de la escuela de natación de la ciudad, donde se construirá uno de los mejores equipos de natación de aquella Unión Soviética que camina ya, sin saberlo, hacia su disolución, y donde, en 1983, se encuentra con el que será el otro gran nadador de esta escuela, Evgeny Sadovyi, un año mayor que él, y que dos años antes se ha trasladado a Volgograd desde su Volzky natal. En 1990, en los “Eurojúniors” que se disputan en la francesa Dunkerque, ambos nadadores, inseparables compañeros ya, destacan poderosamente entre los vencedores de aquella competición; Denis al imponerse en los 1.500m.crol, 15,37”71, y 200m. mariposa, 2,01”77, mientras Evgeny lo hace en los 400m.crol, 3,54”26, y es sub-campeón de los 200m.crol, 1,51”20, a seis décimas de segundo del finlandés Antti Kasvio, otro de los que va a dar que hablar en los próximos años.
 
Con unos mejores 15,31”10, Denis emerge al nivel internacional al entrar en el ranking mundial de la prueba larga en el 25o.lugar, cosa que no consigue en mariposa. Pese a sus progresos en crol, Denis empieza a inclinarse rápidamente hacia las pruebas de mariposa, aunque en los Eurojúniors del año siguiente, disputados en Amberes, no tiene el éxito que él y su entrenador esperaban, puesto que si bien logra el título de los 100m., 55”01, solo es tercero en los 200m., con un tiempo prácticamente igual al del año anterior, 2,01”73. Así y todo, vuelve a aparecer entre los 25 mejores del mundo, tanto en los 1.500m., 24o. con 15,30”80, como en 200m.mariposa, 16o. en 2,00”49, curiosamente por delante del español Martin LópezZubero, 17o. en 2,00”53.  
 
Los duros entrenamientos van a tener, sin embargo, su premio a la vista de los Juegos Olímpicos que van a disputarse en Barcelona. Los dos compañeros consiguen su visado para la capital catalana. Allí, mientras Sadovyi explota literalmente, consiguiendo los títulos olímpicos de 200, 400, y 4x200m.crol. Denis, por su parte, vetada su participación en el hectómetro de mariposa por la mayor potencia de sus compatriotas Pavel Khnykine y Vladislav Koulikov, mucho mayores que él (que acaba de cumplir 18 años) tiene que conformarse con nadar el doble hectómetro, aunque no le sale nada mal, al conseguir bajar por vez primera de los dos minutos, 1,59”00, quinto mejor tiempo de las eliminatorias, clasificándose, pues, para la final olímpica, al tiempo que consigue su primer récord ruso (hay que tener en cuenta que los 1,59”76 logrados por el soviético Sergey Fesenko al conseguir el título olímpico no habían sido retenidos como récord “ruso”, puesto que Fesenko era ucraniano, y, por lo tanto, su tiempo había sido considerado únicamente como récord ucraniano).
 
En la final, y aunque no juega en ella ningún papel importante, Denis hace gala de su progresión, superando en dos cortas centésimas, 1,58”98, su récord de la mañana, clasificándose en sexta posición, aunque a solo 47 centésimas del tercer clasificado.
 
Su progresión continua en 1993, año en el que llega al máximo nivel internacional, cuando en la británica Sheffield consigue su primer título europeo absoluto, el de los 200m.mariposa con unos magníficos 1,56”25, a una sola centésima del récord europeo del “Albatros” Gross, aunque no puede hacer el doblete al perder en el hectómetro con el polaco Rafal Szukala por dos centésimas de segundo, 53”41 por 53”43. Está, sin embargo, entre los mejores, puesto que termina el año encabezando el ranking mundial de los 200m., y segundo del hectómetro, solo por detrás del polaco.
 
1994 es año de Mundiales, ahora en Roma. Las centésimas continúan siéndole adversas al ruso en el hectómetro, y solo es tercero del hectómetro, con 53”68, a 17 de su “bestia negra”, el polaco Rafal Szukala, nuevamente campeón, y a solo tres del sueco Lars Frölander. Tres días después, sin embargo, repite su actuación de Sheffield, al lograr el título de los 200m. con un tiempo de 1,56”54, imponiéndose claramente al neozelandés Danyon Loader, 1,57”99. Aunque las condiciones de entreno en su natal Volgogrado no son las mejores (agua fría por la escasez de fuel-oil en Rusia; pocas ayudas económicas, tanto para mantener su programa de entrenamiento, como para comprar el material adecuado para la preparación física, etc.), no se detiene su progresión, antes al contrario, aumenta su “panoplia” de posibilidades al adecuarse totalmente a la prueba del hectómetro.
 
Continua dominando perfectamente los 200m., en cuya distancia supera el récord mundial del norteamericano Melwin Stewart (1,55”69 el 12 de enero de 1991 en los Mundiales de Perth) al nadar en 1,55”22 en la etapa del “Circuito Mare Nostrum” que se disputa Canet del Rosselló en 14 de junio de 1995, logrando, poco después, uno de sus principales objetivos, ser el mejor mariposista europeo. El 23 de agosto de aquel mismo 1995, en los Europeos de Viena, sorprende a propios y extraños cuando, además de dejar atrás a su “bestia negra”, Rafal Szukala, tercero en 53”45, supera el récord mundial del hectómetro con unos 52”32, que rebajan dos viejos récords, el mundial, con 9 años de existencia, los 52”84 que el norteamericano Pablo Morales había dejado establecidos un 23 de junio de 1986, y el europeo, con 11, en poder de Michael Gross en 53”08 al lograr el título olímpico en los Juegos de Los Ángeles.
 
Tres días después, consigue su segundo título al imponerse en los 200m. con unos 1,56”34, que quedan lejos de su reciente récord mundial, aunque los más de tres segundos de ventaja que le saca al segundo clasificado, el polaco Konrad Galka, tiene alguna cosa a ver en la discreción de su tiempo. Denis ya es el mejor mariposista mundial. 
 
Pero para él, como para otros muchos nadadores de todo el mundo, todos estos títulos anteriores dejan mucho que desear si no se les añade el TÍTULO por antonomasia, aquel que permite entrar en la leyenda de la natación mundial, poco menos que “por los siglos de los siglos”, el título olímpico. y aquel ciclo olímpico se inicia, nada más y nada menos, que en los Estados Unidos, más precisamente en Atlanta, donde los nadadores locales esperan ganar un amplio porcentaje de títulos, recordando aquella “razzia” que habian conseguido doce años antes en Los Angeles. y a Denis, en “su” prueba, en la que reina con total autoridad, le espera un Tom Malchow, que pretende, para él y su país, el título que Melwin Stewart consiguiera cuatro años antes, y que él no va a poder defender al haber sido eliminado en los “trials”.
 
El 22 de julio es el gran día. Ninguno de los dos ha mostrado sus cartas en las eliminatorias, que el ruso ha pasado fácilmente con el cuarto mejor tiempo, 1,58”28, justamente por delante de su rival USA, quinto en 1,58”69. En la final, el ruso se coloca en cabeza desde los primeros metros, 25”71 y 55”69, a pocas décimas de su récord mundial, y aunque sin la autoridad mostrada en otras pruebas, no tiene problemas para continuar encabezando la prueba, 1,26”34, y terminar consiguiendo su primer título olímpico, 1,56”51, sin superar ninguno de los récords, mundial y olímpico, mientras Malchow, que ha nadado “a la contra” (octavo en los 50m., sexto en los 100, y tercero en el último viraje), quizás admitiendo implícitamente la superioridad del ruso, consigue la plata, 1,57”44.   
 
Dos días después se nada el hectómetro, donde el principal rival de Denis parece ser el australiano Scott Miller, que es quien consigue el callejón nº 4, al señalar el mejor tiempo de las eliminatorias, 52”89, 7 centésimas por delante del ruso, que ocupará el nº 5. La final, sin embargo, será todo un recital del ruso, que se lanza “a por todo”, título y récord. Pasando por 24”19 (muy por delante de su récord mundial, 24”58) y pese a un ligero desfallecimiento en las últimas brazadas, consigue lo propuesto, su segundo título olímpico (segundo nadador que logra el doblete en las pruebas de mariposa, después del mítico Mark Spitz), pero también el récord mundial, puesto que sus 52”27 representan una mejora de 5 centésimas sobre su anterior récord mundial.
Como Malchow, Scott Miller ha preferido asegurarse la medalla, antes que lanzarse en franca lucha con el ruso, pasando sexto en el viraje, para remontar seguidamente, y lograr la plata con unos excelentes 52”53 (nadando el mejor segundo largo de todos los finalistas, 27”75, por 28”08 de Denis). El ruso ha completado su ciclo de titulos: europeo – mundial – olímpico, y puede ahora continuar tranquilamente su carrera deportiva, consciente de que ya no le queda nada por ganar.
 
Hagamos un corto inciso para decir que al ruso nunca le gustó nadar en piscina corta, por lo que no participó ni en Campeonatos Mundiales ni de Europa de esta modalidad hasta prácticamente el fin de su carrera. En 1999 fue cuarto de 200m.mariposa en los Mundiales de Hong Kong, con 1,55”65, a 24 centésimas del ucraniano Denis Silantiev, medalla de bronce, mientras en los de Valencia-2000 fue séptimo del hectómetro, 52”94. Esto, y los récords mundiales de 50m., 23”35 el 8 de febrero de 1997; los dos de 100m., 51”93 el 5 de febrero de 1997, y 51”78 cuatro días después, y otro en los 200m., 1,52”64, el 1 de febrero del mismo 1997, todos ellos dentro de la World Cup de aquel 1997, cuando Denis “rentabilizaba” de la mejor manera posible, económicamente, sus títulos olímpicos, fue “todo” lo que consiguió en piscina corta (que para si lo quisiera más de uno, evidentemente).
 
Pero Denis Pankratov no solo consiguió la fama y la gloria que acostumbran a tener los campeones como él, sino que consiguió un cierto “plus” añadido, con su estilo de nadar. Aunque en realidad el ruso no había inventado nada que no hubiera sido ya inventado, él tuvo la idea de llevarlo a su máximo extremo, como unos pocos años, en Seúl-1988, y en el estilo espalda, se había llevado al extremo otro detalle técnico perfectamente conocido.
 
El desliz submarino sirviéndose únicamente del movimiento “delfin” databa ya de los primeros años 50’s, con la separación de los estilos de braza y mariposa, y la aceptación del movimiento de piernas conocido como “delfín”. Entre las variantes a que dio lugar el posterior desarrollo de la mariposa-delfín, una de ellas fue la del británico Jack Hale, que consistía en hacer una brazada de mariposa, y sumergirse a una relativa profundidad para efectuar cuatro, cinco y hasta seis patadas de delfín, antes de emerger nuevamente, para reanudar el ciclo.
 
Como el reglamento del estilo mariposa no oponía reparos a deslizarse por debajo del agua (al contrario de la braza, que a partir de 1957 obligaba a hacer una sola brazada por debajo del agua, tanto en la salida como en los virajes) cada mariposista tenia su “librillo” para estos casos, aunque lo más normal era dar dos, tres, máximo cuatro patadas por debajo del agua, antes de emerger para nadar “normalmente” el estilo. Melwin Stewart, campeón olímpico de los 200m .mariposa en Barcelona-1992, ya había hecho algunas demostraciones de un nado submarino bastante más prolongado que el resto de mariposistas, aunque sin llegar a lo que haría muy pronto el que iba a ser su sucesor en el título olímpico.   
 
No sabemos realmente de quien fue la idea, si de Denis, de su entrenador, o de algún desconocido, del cual lo copió nuestro biografiado. Sea lo que sea, lo que si es cierto es que hubo muchas sesiones de cronometraje antes de decidir que, efectivamente, la caja torácica de Denis, y su magnífica y amplia patada, aconsejaban usarlas al máximo, puesto que la combinación de ambos factores le daba una magnífica ventaja sobre sus rivales. y los aficionados pudieron contemplar, asombrados, desde su primera intervención en los Europeos de Sheffield, los largos “paseos” que Denis se pegaba en la salida, y, aunque mucho menos, también en los virajes, sobrepasando todo lo que sus rivales conseguían.
 
Entre 30-35 metros, incluso en ocasiones un poco más, en las salidas; hasta 15 en los virajes, eran los recorridos usuales del ruso, lo que le permitía coger una ventaja que, en ocasiones, sobre todo en el hectómetro, podían ser vitales para su victoria. Aunque no jugó un papel tan importante en sus victorias, debemos decir que el ruso fue también un adepto de la “respiración lateral”, un factor mucho más polémico que el “nado submarino”, puesto que tiene muchos favoritos, pero también un buen número de detractores. y junto a estos dos factores un tercero, este si totalmente anecdótico, como era la costumbre que tenia de “encasquetarse” el gorro, siempre de color negro, hasta prácticamente sobre las gafas, lo que le daba una apariencia única y destacada entre los nadadores.
 
La FINA, sin embargo, recordó lo que había ocurrido allá por los años 50’s con el estilo braza, y decidió actuar rápidamente para cortar por lo sano aquella “moda” que empezaba a imponerse, amenazando con convertir las pruebas de mariposa (como lo habían sido las de braza en la mencionada época) en pruebas prácticamente “submarinas”. A partir de 1998, y copiando lo que ya había hecho en 1991 para el estilo espalda, los mariposistas no podrán exceder los 15 metros en su recorrido bajo el agua, sea en las salidas o en los virajes.
 
Aunque en 1997 todavía no ha entrado en vigor la limitación de nado submarino, parece que Denis no consigue reencontrarse con su mejor forma. En los Europeos de Sevilla-1997, Pankratov recoge su primera debacle, al ser solo sexto del hectómetro, 54”00, pero sobre todo en los 200m., donde sus 2,01”25 lo condenan a nadar la Final B, a la que, finalmente, no se presenta, iniciando una crisis de resultados, que se agrava al año siguiente con la entrada en vigor de la limitación de nado submarino, que parece influir de manera determinante en sus marcas.
 
Todo ello hace que no sea seleccionado para defender su título mundial romano en los Mundiales de Perth-1998, y aunque reaparece poco después en la alta competición, no consigue entrar en las finales, ni volver a sus mejores tiempos, ya que ni en 1998 ni en 1999 consigue bajar de los dos minutos en los 200m.: en los Europeos de Estambul-1999 llega a semifinales de los 200m., única prueba que nada, pero su décimo lugar, 2,00”58, no le permite estar en la final; en los de Helsinki-2000, vuelve a ser décimo de las “semis” de los 200m., 2,00”57, y no pasa de las eliminatorias de los 100m., 17o. en 54”69, a solo 4 centésimas de las “semis”. Meses después participa en sus terceros 200m. Olímpicos, en lo que será su “canto de cisne”.
 
Mostrando su orgullo de campeón, es noveno de las eliminatorias, bajando de los dos minutos, 1,58”01 (algo que no había logrado en los dos años anteriores), pasando a “semis”, donde mejora todavía más su tiempo, 1,57”24, logrando el octavo y último billete para su tercera final olímpica, en la que consigue no ser el último, al imponerse al francés Franck Esposito, 1,57”97 por 1,58”39.
 
Es la última aparición de Denis Pankratov en una competición, consciente de que, pese a su relativa juventud, tiene tan solo 26 años, y a una cierta mejora de las prestaciones en esta su última aparición, no le va a ser posible mantenerse entre la élite de la mariposa mundial.
 
Guillem Alsina