Juegos Olímpicos. Atlanta 1996


Piscina de Atlanta

Diferentes asuntos destacan en la organización de estos Juegos de la XXVI Olimpiada, que se disputan en Atlanta, y de los cuales creemos vale la pena, cuando menos, comentarlos. El primero es el de la monumentalidad, ó gigantismo, de los Juegos, que ya los afectaba desde hacía unas cuantas ediciones: en cada edición aumenta el número de participantes, y aumenta el número de deportes que desean entrar a formar parte del programa de los Juegos (lo cual corresponde, evidentemente, al enorme desarrollo del fenómeno deportivo a nivel mundial) y aumenta el interés de las firmas comerciales, y de las televisiones, que ven en estas manifestaciones una forma de aumentar su volumen de negocio, menospreciando, en ocasiones (en demasiadas, por cierto) el interés de los deportistas y del deporte.

 
Como en anteriores ediciones de los Juegos, el CIO tiene sobre la mesa este asunto, espinoso y difícil de resolver, al que, sin embargo, se le debería encontrar una solución, ya que este problema, el del gigantismo de los Juegos, impide que, poco a poco, los Juegos no puedan ser organizados más que por los países más poderosos del mundo, pero que, por otro lado, también buscan, con su organización, unos beneficios económicos, que, algunas veces, tienen poco a ver con la honestidad y la moralidad, y hacen de esta organización un mero mercadeo.
 
La elección de Atlanta, ciudad-sede de una conocida firma comercial de bebidas, pasando por encima del lógico, y creemos que, hasta cierto punto, irrefutable deseo de Atenas, por lo menos en el plano sentimental, de organizar los Juegos del Centenario, habla, sobradamente, de esta “venta” de todo lo relacionado con el olimpismo y los intereses comerciales. No podremos estar nunca de acuerdo con la elección de la ciudad norteamericana para organizar unos Juegos del Centenario, que el único marco que podían tener eran las ruinas de la antigua Olimpia.
 
Encomendados a la empresa privada, estos Juegos resultaron, en lo que respecta a la organización, un pequeño fracaso, con toda una serie de problemas en el capítulo de los transportes (deportistas, dirigentes, periodistas, etc.), en la distribución de los resultados, y en la tarea de los voluntarios, no siempre a la altura de su faena. Todo eso hizo que el CIO entendiera, finalmente, que los Juegos no se pueden dejar al albedrío de la empresa privada, tratando como un mero negocio, antes al contrario, implicando, de una cierta manera, el gobierno del país, con tal de salvaguardar la máxima implicación.   
 
Un segundo asunto, escabroso y totalmente antideportivo: el doping. Si con el descubrimiento a partir del 1990 que los éxitos de las “wakirias” alemanas de la DDR no correspondían totalmente a sus cualidades deportivas, y que sustancias prohibidas había intervenido como parte de aquellos éxitos, el doping comenzó a ser, en cada una de las ediciones de las grandes competiciones deportivas, un asunto cada vez más difícil de parar.
 
La protesta de nadadoras como Shirley Babashoff, y de otros, que luchaban por anular los resultado de las pruebas en las que habían intervenido las nadadoras de la DDR, una vez descubierto el alcance del fraude, no eran más que el preludio de todo lo qué iba a llegar. En Barcelona, en los primeros Juegos sin “walkirias” de la DDR, las china empiezan a ser cuestionadas, al saberse que un cierto número de entrenadores de la ex-DDR, que han sido suspendidos por las autoridades de la Alemania reunificada, han “desembarcado” en China, para hacerse cargo de la preparación de sus deportistas. Sus 4 medallas de Seúl (sin ninguna de oro) se convierten en 9, cuatro de oro y cinco de plata, en Barcelona, todas, curiosamente, en categoría femenina, exactamente igual que había pasado con la ex-DDR, aunque la natación masculina china no demostraba la potencia de la natación masculina de la ex-DDR, sobre la que, otra curiosidad, nunca planeó la sospecha del doping, y sus figuras (Matthes, Dassler, Henninger, etc.) nunca han sido cuestionadas.
 
Solo dos años después, en los Mundiales de Roma-1994, las chinas “arrasan” totalmente el medallero (tal como había pasado años antes con las “wakirias” en los primeros Mundiales de Belgrado-1973) llevándose 19 medallas, entre las cuales 12 de oro, de las 16 posibles, ganando, entre otras, las pruebas de espalda, donde reinaba, totalmente imbatida hasta aquel momento, la húngara Krisztina Egerszegi, ó los 400m.crol, donde también reinaba, aunque quizá algo menos, después de su derrota de Barcelona, Janet Evans.
 
El gran problema era, sin embargo, que estas prácticas del doping se extendían, no únicamente en la China, sino también por cualquiera de los países occidentales que clamaban contra aquella, aunque no lo fuera con la generalización que parecía alcanzar al coloso asiático. Pocas semanas después de estos Mundiales de Roma, durante la disputa de los Juegos Asiáticos de 1994, siete nadadoras china (entre las que dos de las campeonas mundiales en Roma, Bin Lu y Aihua Yang) son testadas positivamente por ingestión de dehidrotestosterona, y, expulsadas de los Juegos.
 
Todo esto hace que el ambiente en torno a este asunto se enrarezca, y en Atlanta las declaraciones suban de tono, a propósito de las chinas, en torno a las cuales se ha levantado un fuerte dispositivo que vela por la “pureza” de sus actuaciones deportivas, pero también lo ha hecho en torno a otras nadadoras que, como la irlandesa Michelle Smith, se merecen un comentario final. Digamos que los resultados logrados en Atlanta por las chinas no responden a lo que de ellas se podía esperar después de su actuación en Roma-94. Seis medallas, 1 de oro, 3 de plata, y 2 de bronce, sancionan una actuación que muchos adjudican, precisamente, a esta “vigilancia” de la FINA cerca de la Federación China, y sus nadadoras, mientras que los dirigentes chinos presentes en Atlanta, no paran de quejarse y de protestar, en sus rueda de prensa, de supuestos “ataques” a su delegación por parte de la organización norteamericana (alarmas nocturnas de fuego que no los dejan dormir cómodamente; alojamientos inconfortables; ausencia de alimentos de su país, pero que sí, en cambio, se pueden encontrar del japonés o coreano, etc.).
 
Evidentemente, creemos que el tema doping va muy ligado, de alguna manera, al de “profesionalización” y “mercantilismo” del deporte (otros dos temas muy interesantes) pero que al tratarse de temas excesivamente complicados, preferimos no sumergirnos en ellos.
 
Tercer asunto: la seguridad. Desde que en 1972 el desdichado atentado de “Septiembre Negro” contra la delegación israelí, había puesto la manifestación olímpica en el punto de mira de posibles actos de represalia política, el tema seguridad había ido ganando importancia dentro del esquema de la organización de los Juegos, hasta convertirse en uno de sus principales puntos. En Atlanta, la explosión de una bomba de fabricación casera en el Parque del Centenario Olímpico, con el resultado de una persona muerta y casi un centenar de heridos, volvió a demostrar que este problema irá a más, y que, a partir de ahora, se convertirá, desdichadamente, en uno de los capítulos más importantes del presupuesto de cualquiera sede olímpica. Dejamos de lado este asunto, al tratarse de un tema extradeportivo, no sin decir que, desdichadamente, irá cada vez a más en un mundo donde las injusticias sociales y el afán de poder mantienen el rescoldo de estas posibles acciones de represalias.
 
En la orden técnico, digamos que en el programa de natación se ha añadido la prueba de los 4x200m.crol femeninas, igualándose prácticamente al de categoría masculina. Ahora, únicamente faltan los 800m.crol masculinos y los 1.500m.crol femeninas (así como los 50m. de espalda, braza y mariposa en ambas categorías) para igualar el programa olímpico con el de los Campeonatos Mundiales (avancemos que en los Mundiales de Perth-1998 se disputarán, aunque sea fuera de concurso, pruebas de 50m. en los tres estilos, y que en los de Fukuoka-2001, se disputarán, ya de manera oficial, los 800m.crol masculinos, y los 1.500m.crol femeninas, avanzándose, la FINA, una vez más, a las decisiones del CIO, que siempre han sido mucho más conservadoras).  
 
Un total de 117 países (108 en categoría masculina, 79 en la femenina) han enviado representantes a Atlanta, de entre los que 17 lo hacen por primera vez: Andorra, Armenia, Azerbaiján, Bielorrusia, Croacia, Isla Dominica, Haití, Jordania, Kazajstán, Kirguizistán, Moldavia, Macedonia, Nepal, Omán, Sierra Leona, Ucrania, y Uzbekistán, producto, en su mayoría, de la desmembración de las antiguas URSS y Yugoslavia.  
 


Alexander Popov


Gary Hall Jr.

50m.crol: récord mundial en poder del norteamericano Tom Jager, 21”81, el 24 de Marzo de 1990, en Nashville; récord olímpico en poder del ruso Alexander Popov con los 21”91 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 25 de Julio. 55 participantes repartidos en 7 eliminatorias. Se presenta a defender su título de Barcelona el ruso Alexander Popov. Después de su victoria sobre Hall “Jr” en la prueba corta, al ruso no le resta otro cosa que rematar su faena, pese a que ello no sea muy fácil al tratarse de una prueba en la que puede pagarse con la derrota el más mínimo error que se tenga.

 
La única nota excepcional de las eliminatorias es el empate para los dos últimos lugares de la final entre el brasileño Fernando Scherer, el venezolano Francisco Sánchez, y el alemán Bengt Zikarsky, resuelto finalmente a favor de los dos primeros, cuando el alemán, mostrando un comportamiento no demasiado deportivo, hace dos salidas adelantadas, para forzar su descalificación, y nadar únicamente la final “B”.
 
Mencionamos en la final el espectáculo ofrecido por el siempre polémico Hall “Jr”, que hace su presentación como si de una final de boxeo se tratara, haciendo “sombra” con sus brazos y puños, dirigiéndose a su rival Popov (con el que, ya desde hace tiempo, no guarda lo que podríamos llamar “muy buenas relaciones”). Después, en la agua, no hay mucho historia, pese a que en la salida el ruso, como de costumbre, reacciona demasiado tarde, y no coge el ritmo hasta poco antes de mitad de carrera. Después, su acostumbrado ataque entre los 35 y los 40 metros le dan unos valiosos centímetros de ventaja, aunque también le hacen algo más difíciles los últimos metros, cuando el norteamericano parece que aún podrá alcanzarlo.
 
Finalmente, sin embargo, Popov gana su cuarta medalla de oro, segunda de estos Juegos, con un tiempo bastante discreto de 22”23, lejos de su récord olímpico, por delante de Gary Hall “Jr”, segundo en 22”26, mientras el brasileño Scherer, arrinconado en uno de los callejas laterales, puede lograr la medalla de bronce, 22”29, por delante del xinés Chengji Jiang, una de las revelaciones de la prueba, 23”33, ya lejos del quinto, el sudafricano Brendon Dedekind, 23”59, otro exponente de lo qué puede llegar a ser la potencia de este país en un futuro próximo.
 
Popov es el tercer hombre en lograr un doble “doblete”, valga la redundancia (50 y 100m.crol en Barcelona y Atlanta) después del alemán-DDR Roland Matthes (100-200m.espalda en Ciudad México-68 y Munich-1972) y el húngaro Tamas Darnyi (200-400m.estilos en Seúl-1988 y Barcelona-1992).  
 
100m.crol: récord mundial en poder del ruso Alexander Popov, 48”21, el 18 de Junio de 1994, en Montecarlo; récord olímpico en poder del norteamericano Matt Biondi con los 48”63 de la final de Seúl-88. Eliminatorias y final el 22 de Julio. 48 participantes repartidos en 6 eliminatorias. La pelea dialéctica iniciada por Hall “Jr” es un aliciente añadido a esta prueba, en su lucha psicológica contra Popov, mientras este, por su lado, se muestra mucho más discreto, emplazando al norteamericano para después de la final. En las eliminatorias, nueve hombres por debajo de los 50” (el sueco Lars Frolander, 49”91 es el que queda eliminado) con Popov con el mejor tiempo, 48”74, a solo once centésimas del récord olímpico, después de que Hall, en la anterior eliminatoria, haya querido “impresionarlo” con sus 48”90, segundo mejor tiempo, aunque sin lograrlo, por la rápida respuesta del ruso.
 
En la final, igualdad entre los dos favoritos. Popov no acierta su salida, y Hall se aprovecha para ponerse en cabeza, aunque sea por pocos centímetros. En el viraje, el norteamericano es primero, 23”43, a una décima del parcial del récord mundial, por delante del ruso y el holandés Peter van den Hoogenband, 23”52 para ambos, mientras el brasileño Gustavo Borges es cuarto, 23”63. Luchando codo a codo, los dos favoritos nadan juntos hasta los 75m., cuando Popov impone su ataque, cogiendo unos centímetros de ventaja, aunque sin poder distanciarse de su rival.
 
En la última brazada el más experimentado Popov alarga perfectamente su brazo, logrando revalidar su título de Barcelona igualando sus 48”74 de las eliminatorias, siete centésimas por delante de Hall, 48”81, mientras Borges se impone en los últimos metros al holandés, 49”02 por 49”13, y Scherer, otro brasileño, es quinto, 49”57, ya más alejado, aunque sin haber estado nunca en posición de acceder a la lucha por las medallas.
 
El venezolano Sánchez es un buen octavo y último, 49”84, dando el mejor nivel a esta prueba (es la primera vez en la historia olímpica que los ocho finalistas bajan de los 50”) ratificado minutos después en la final “B”, cuando tres nadadores más bajan de los 50”, límite de la verdadera categoría internacional.
 
Digamos que Popov es el primer velocista que revalida un título de los 100m.crol desde que Weissmuller lo lograra en 1924-1928 (y el tercero de siempre, con Duke Kahanamoku, campeón en 1912 y 1920).
 
Pocos días después, exactamente el 25 de Agosto, un dramático accidente ponía en peligro la vida del ya cuádruple campeón olímpico, cuando, de vacaciones en Moscú, una disputa callejera con un vendedor de melones, por causas que no fueron hechas públicas, provocó una herida de arma blanca que le afectó gravemente en un pulmón y el riñón, temiéndose incluso por su vida en los primeros momentos. Operado de urgencia, Popov pudo recuperarse más rápidamente de lo que se esperaba, dejando sin fundamento los rumores que lo hacían en estado crítico, y sin poder volver a nadar. Dos semanas después, podía abandonar el hospital, y, prácticamente recuperado, iniciar de nuevo su vida cotidiana.
 


Danyon Loader

200m.crol: récord mundial en poder del italiano Giorgio Lamberti, 1,46”69, el 15 de Agosto de 1989, en Bonn; récord olímpico en poder del nadador de la CEI Evgueni Sadovyi con los 1,46”70 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 20 de Julio. 42 participantes repartidos en 6 eliminatorias.

 
Agotado, según unos por una vida no excesivamente deportiva; según otros atacado por una peligrosa anemia, el ruso Evgueni Sadovyi ha tenido que retirarse de la natación, y no puede defender, pues, ninguno de sus dos títulos de Barcelona, 200 y 400m. No pasan de las eliminatorias ni el finlandés Antti Kasvio, campeón mundial en Roma-94; ni el norteamericano John Piersma, ni el mejor tiempo mundial del año, 1,48”26 del australiano Michael Klim, una de las esperanzas de la natación australiana.
 
El anecdotario olímpico se enriquece algo más en estas eliminatorias: el finlandés Jani Sievinen y el británico Paul Palmer se clasifican en el 8o. y 9o. lugar con el mismo tiempo de 1,49”05, y hay que hacer una carrera de desempate para determinar cuál de los dos pasa a la final. La repetición, sin embargo, no soluciona las dudas, ya que ambos vuelven a señalar el mismo tiempo, ahora 1,48”89. Como debería disputarse un nuevo desempate, Sievinen, para no comprometer sus posibilidades en la prueba de los 400m.estilos, las eliminatorias de la cual se nadan al día siguiente, abandona, cediendo el lugar de finalista al británico (gesto que no le servirá de nada, ya que, finalmente, no pasará de las eliminatorias de los 400m.estilos).
 
Como ya es costumbre, el sueco Anders Holmertz coge el mando de la final, 24”93 (por debajo de los 25”14 del récord mundial) por delante del holandés van den Hoogenband y del norteamericano Josh Davis, 25”41 para ambos, mientras Borges es cuarto, 25”42; el neo-zelandés Danyon Loader quinto, 25”58, y el australiano Daniel Kowealski sexto en 25”61. A mitad de carrera, con 51”97 (52”42 del mundial) el sueco continúa en cabeza, con Loader, que ha adelantado hasta el segundo lugar, 52”28; Davis ahora tercero, 52”70; Borges cuarto en 52”90; van den Hoogenband quinto en 52”96, y Kowalski sexto en 53”35. Hacia los 125m., Loader atrapa al sueco y ya es primero en el último viraje, 1,19”93, seguido de Holmertz, 1,20”14, por delante del holandés, 1,20”71; Davis, 1,20”72; Borges, 1,20”80, mientras Kowalski continúa en sexto lugar, 1,21”23.
 
En el último largo, 27”02, Loader se escapa definitivamente hacia la victoria, mientras Kowalski inicia una espectacular remontada. El neo-zelandés da a su país la primera medalla de oro individual de natación, 1,47”63, mientras Borges, 27”78, y Kowalski, 27”02, en el último largo, acaban imponiéndose al sueco y al norteamericano Davis, acabando segundo el brasileño, 1,48”08, tercero el australiano 1,48”25, mientras van den Hoogenband es cuarto, 1,48”36, por delante de un Holmertz, quinto en 1,48”42, completamente hundido.
 
400m.crol: récord mundial en poder del australiano Kieren Perkins, 3,43”80, el 9 de Septiembre de 1994, en Roma; récord olímpico en poder de Evgueni Sadovyi con los 3,45”00 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 23 de Julio. 38 participantes repartidos en 5 eliminatorias. Continúa la particular debacle de los crolistes USA, con la eliminación de sus dos representantes en esta prueba, tal y como había pasado cuatro años antes en Barcelona.
 
La final se inicia con la acostumbrada escapada del sueco Holmertz, que gira primero a mitad de carrera, 54”83 y 1,53”32, por delante del británico Paul Palmer, 1,53”44 (55”31, tercero en el hectómetro) y del neo-zelandés Loader, 1,53”73 (55”49, cuarto en el primer hectómetro). Como en los 200m., Loader ataca a partir de los 250m., y ya gira primero a tres cuartos de carrera, 2,52”14, aunque con el resto de finalistas muy agrupados (Palmer, 2,52”22; Holmertz, tercero en 2,52”29; Rosolino 2,52”48, mientras el australiano Kowalski es quinto, 2,52”82, y otro italiano, Emiliano Brembilla, sexto en 2,53”20).
 
El último hectómetro, pues, decide la carrera. Con un excelente parcial de 55”83 en este último hectómetro (más rápido que el primero, teniendo en cuenta la salida) Loader no tiene problemas en lograr su segunda medalla de oro (segundo hombre en lograr el “doblete” 200-400m., después de Evgueni Sadovyi en Barcelona) aunque con unos bastante discretos, 3,47”97, por delante de Palmer, 3,49”00, que tiene problemas para resistir el último ataque de Kowalski, 3,49”39, mientras Brembilla no puede coronar su magnífica remontada (séptimo a mitad de prueba; sexto en los 300m.) cuarto en 3,49”87, por delante de un hundido Holmertz, quinto en 3,50”68, y del resto de finalistas.
 
Final muy discreta, con un tiempo ganador que no habría permitido a Loader de subir al podio ni en Seúl, ni en Barcelona, donde, recordémoslo, los ocho finalistas habían bajado de los 3,50”, mientras solo cuatro lo han logrado en Atlanta. 
     


Kieren Perkins

1.500m.crol: récord mundial en poder de Kieren Perkins, 14,41”66, el 24 de Agosto de 1994, en Victoria; récord olímpico en poder del propio Perkins con los 14,43”48 de la final de Barcelona. Eliminatorias el 25 de Julio, final el 26. 28 participantes repartidos en 4 eliminatorias.

 
A pesar de no estar en su mejor momento de forma, está en Atlanta para defender su título de Barcelona, y récords, el australiano Kieren Perkins. En las eliminatorias, se clasifica con muchos problemas, en octavo y último lugar, a solo veintitrés centésimas de la eliminación, 15,21”42 por 15,21”65, por delante del veterano Steffen Zessner, lo cual parece querer decir que lo tendrá muy difícil para renovar el título, ante su compatriota Daniel Kowalski, que después de sus dos terceros lugares en los 200 y 400m.crol, ya tiene ganas de subir al escalón más alto del podio (lo qué nunca sabremos es si el australiano ha querido esconder demasiado su juego, ó sí realmente es que no se encuentra demasiado bien y ha querido guardar el máximo de fuerzas para la final).
 
Debacle de los crolistas USA, que, como en los 400m., son eliminados con los 12é. y 13o. lugares de las eliminatorias, una circunstancia que no se daba desde los Juegos de París-1924.
 
En la final, empero, todo cambia, y Perkins ya es primero al girar en los 100m., 55”30, por delante de Kowalski, 55”73, ambos ya destacados del japonés Masato Hirano, 56”91; del veterano alemán Jörg Hoffmann (cuádruple campeón europeo en 1989, 1991, 1993 y 1995) 57”12, y del británico Graeme Smith, 57”23. Arañando centésimas en cada largo de piscina, Perkins comienza a adelantarse a su compatriota a partir de los 200m. (1,53”92 por 1,55”14; 3,53”28 por 3,55”76 a los 400m.; 4,53”45 por 4,56”34 en el primero tercio de la prueba) mientras Smith se aísla en el tercer lugar, 4,58”85 a los 500m., por delante de Hoffmann, 4,59”20, y del italiano Emiliano Brembilla que ahora ya es quinto, 5,02”54, después de haber girado en último lugar en los 100 y 200m., aunque nunca presentará lucha al británico. A los 800m., Perkins ha aumentado su ventaja a casi cinco segundos, 7,53”85, por 7,58”31 de Kowalski, mientras Smith continúa tercero, 8,00”32, acercándose progresivamente al segundo australiano, y ya muy adelantado a Brembilla, 8,05”43. En el kilómetro, Perkins, 9,54”44, ya tiene prácticamente ganada la final, con más de siete segundos de ventaja sobre Kowalski, 10,01”93, que empieza a ver como Smith lo alcanza poco a poco, y ya está casi a su altura, 10,02”24.
 
El último tercio de carrera no tiene otra emoción que la lucha por los lugares de honor entre Kowalski y Smith, mientras Perkins se va sin ningún problema hacia la renovación del título, 14,56”40, aunque muy lejos de sus récords, demostrando que efectivamente no está en su mejor momento, y que únicamente la debilidad de sus rivales le han permitido renovarlo (lo qué hubiera ocurrido de encontrar un poco más de resistencia, es algo que nunca sabremos). Tras él, a los 1.100m., Smith ya gira por delante de Kowalski, 11,03”00 por 11,03”43, y van juntos, codo a codo (con diferencias a favor del británico, aunque siempre por pocas centésimas) y así llegan hasta el último largo de la prueba, cuando se entregan a un épico esprint que acaba siendo favorable a Kowalski, 15,02”43 por 15,02”48, después de nadar el último hectómetro en 56”43 para Kowalski, y 57”00 para Smith. Brembilla, por su lado, es un fácil cuarto, 15,08”58, por delante del sudafricano Ryk Neethling, 15,14”63.
 
El nivel de la prueba ha sido muy flojo, sugiriendo quizá una falta de dedicación a estas pruebas de fondo, lógico y normal cuando las preferencias de la afición parecen ir, cada vez más, hacia las pruebas de velocidad. Kieren Perkins, por su lado, después de habersele diagnosticado una anemia férrica en abril, poco antes de los “trials” de su país, solo había podido lograr su selección para la prueba larga, perdiendo la de los 200 y 400m., y la posibilidad de igualar el magnífico e inigualado “triplete” del norteamericano Tim Shaw en los Mundiales del 1975, “salvaba los muebles” renovando un título que no lo dejaba, empero, totalmente satisfecho.
 
4x100m.crol: récord mundial en poder de un cuarteto USA, 3,15”11, el 12 de Agosto de 1995, en Atlanta; récord olímpico en poder de un cuarteto norteamericano con los 3,16”53 de la final de Seúl-88. Eliminatorias y final el 23 de Julio. 19 cuartetos inscritos, repartidos en 3 eliminatorias. Se espera con mucho interés el duelo entre norteamericanos y rusos, en una prueba que ambos países han dominado siempre, pero en la que nunca, los últimos, han podido imponerse todavía, aunque esta vez cuentan con Alexander Popov para intentar vencer a los norteamericanos ante su público. Estos, por su lado, tienen el problema de llegar al último tramo con la suficiente ventaja como para no temer el final de Popov.
 
Ya en la final, sorpresa en la composición del cuarteto ruso al saberse que Popov no saldrá esta vez en último lugar, sino que lo hará como segundo hombre, una decisión que cuesta entender (si no es la de aprovechar la ventaja que sin duda dará a su equipo, y la motivación extra de sus dos últimos compañeros para mantenerla) tanto más que Hall “Jr” saldrá último por los norteamericanos, un hombre a quien el ruso le puede tener ganada la moral, después de su victoria en los 100m. del día anterior.
 
El brasileño Fernando Scherer es el más rápido del primer tramo, 49”69, por delante del alemán Christian Tröger, 49”74, y del australiano Michael Klim, 49”87, mientras el norteamericano Jon Olsen es cuarto, 49”94, una centésima por delante de su rival ruso, Roman Egorov, 49”95. Tal y como se esperaba, un magnífico parcial de Popov, 47”88, le permite pasar a la cabeza de la prueba, 1,37”83, dominando claramente a Alemania, 1,38”75 (Bengt Zikarsky 49”01); USA 1,38”94 (Josh David 49”00) y Brasil, 1,39”93 (Alexandre Massura 50”24) mientras Suecia, 1,40”14, con los 50”13 de Letzer pasa al quinto lugar.
 
El problema es ahora de los rusos para mantener la ventaja que les ha proporcionado Popov, ante la acometida de los dos últimos hombres USA. Aunque sin lograr el mando de la prueba, Brad Schumacher, 49”02, puede recortar unas valiosas centésimas de la ventaja de sus rival, dominando a Vladimir Predkin, 49”51, aunque solo es tercero al dar el testigo a su último compañero, 2,27”96, por detrás del ruso, 2,27”34, y de Alemania, 2,27”56 (con Bjorn Zikarsky, 48”81) mientras Suecia, con los 50”06 de Holmertz es ahora cuarta, 2,30”20, ya lejos de las medallas. Hall, pues, no tiene muchos problemas para imponerse en el último y decisivo hectómetro.
 
Pasando primero al alemán Mark Pinger, y después al ruso Vladimir Pyshnenko (uno de los héroes del 4x200m.de Barcelona) ya antes del viraje, se impone en el último largo de la prueba, llegando con casi un segundo y medio de ventaja, 3,15”41, nueva récord olímpico, a solo 30 centésimas del mundial, por 3,17”06 de los rusos (Pyshnenko 49”72) mientras Alemana es tercera, 3,17”20 (Pinger 49”64) amenazando al ruso en los últimos metros, aunque sin alcanzarlo. Brasil, con un magnífico último parcial de Gustavo Borges, 47”99, es cuarto, 3,18”30, por delante de los Países Bajos, 3,19”02, los cinco cuartetos que bajan de los 3,20”.  
 
Hall ha nadado su tramo en 47”45, el mejor tiempo nunca logrado en el hectómetro (Biondi había nadado en 47”66; Popov en 47”68) tiempo que, evidentemente, no puede ser homologado oficialmente. Destaquemos los primeros tramos de Olsen y Egorov, más que nada porque el día anterior no habían podido pasar de las eliminatorias de la prueba individual con dos tiempos muy mediocres, 50”17 y 50”40 respectivamente, lo qué deja entrever la gran motivación que puede haber al formar parte de un equipo. También se pueden destacar los 48”29 del holandés Peter van den Hoogenband, cuarto de la final individual.
 
4x200m.crol: récord mundial y olímpico en poder del cuarteto de la CEI con los 7,11”95 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 21 de julio. 21 cuartetos inscritos, repartidos en 3 eliminatorias. Sorpresa al saberse que el cuarteto ruso no está inscrito en esta prueba, de la que son los titulares olímpicos, después de su sorprendente victoria de Barcelona (aunque allí actuaron bajo los “colores” de la CEI). Después de los resultados de la prueba individual se hace difícil pensar que se puedan superar los dos récords, mundial y olímpico, y únicamente se espera una relativamente fácil victoria del cuarteto local.
 
La final, efectivamente, se inicia con la escapada del local Josh David, claramente por delante al terminar el primer tramo, 52”55 y 1,48”19 (claramente mejor que en la prueba individual) por delante del británico Paul Palmer, 1,49”19; del italiano Massimiliano Rosolino, 1,49”22; del alemán Aimo Heilmann, 1,49”31, y del australiano Daniel Kowalski, 1,49”42, mientras el sueco Christer Wallin, uno de los grandes favoritos para oponerse al triunfo USA, solo es séptimo, a más de dos segundos del norteamericano, 1,50”47. Joe Hudepohl comienza, sin embargo, a perder terreno ante el brío del sueco Holmertz, el mejor hombre de los suecos, a quien, igual que en el caso de Popov, han situado en el segundo lugar del relevo, y del australiano Michael Klim, que en unos últimos metros pletóricos de potencia se pone en cabeza de la prueba, aunque solo sea por escasas centésimas, dando una increíble emoción a la prueba (Australia, con los 1,48”04 de Klim, primera en 3,37”46; Estados Unidos con los 1,49”29 de Hudepohl, segunda en 3,37”48; Suecia, con los 1,47”03 de Holmertz, mejor tiempo de los treinta-dos finalistas, tercera en 3,37”50) mientras Alemana, con los 1,49”50 de Christian Keller, es cuarta, 3,38”82, intentando “pegarse” a los tres primeros.
 
A partir de los 500m. empiezan a definirse las posiciones, con la lucha entre norteamericanos y suecos, mientras Australia comienza a perder terreno, y se ve ya inquietada por los alemanes, claramente a su alcance; Schumacher, 1,48”89, es el primero en entregar el testigo a su último compañero, 5,26”37 en el total, por delante del sueco Lars Frölander, 1,48”98, a solo 11 centésimas del norteamericano, mientras el australiano Malcolm Allen, 1,50”77, es casi atrapado por los 1,49”80 de Tröger, 5,28”23 por 5,28”61.
 
Pero mientras Ray Berube es de la misma categoría que sus tres compañeros, el sueco es el peor hombre de su equipo, y rápidamente el norteamericano comienza a irse hacia el deseado triunfo; a los 700m., Berube ya es un claro vencedor, mientras el sueco empieza a ver como el alemán Zessner (un de los veteranos de la DDR) se le acerca peligrosamente. Entre los aplausos del público, Berube, 1,48”47, toca el muro de llegada con un tiempo de 7,14”84, a casi tres segundos del récord mundial y olímpico, claramente por delante de los suecos, 7,17”56 (Wallin 1,51”08) que puede, finalmente, mantener quince centésimas de los más de dos segundos que llevaba al iniciarse el último tramo, dejando las medallas de bronce a los alemanes, 7,17”71, pese al esfuerzo de Zessner, 1,49”10. Australia, ya sin contar en la lucha por las medallas desde los 650m., es cuarta en 7,18”47, al no poder mantener sus dos últimos hombres el ritmo de la primera mitad de la prueba.
 
Una vez más se puede ver como ha bajado el nivel de esta prueba, y los suecos, segundos en Atlanta, solo hubieran sido quintos en Barcelona (donde, recordemos, ya habían sido segundos en…..7,15”51) y Alemana e Italia han empeorado sus tiempo. 
 


Jeff Rouse

100m.espalda: récord mundial en poder del norteamericano Jeff Rouse, 53”86, el 31 de julio del 1992, en Barcelona; récord olímpico del canadiense Mark Tewksbury con los 53”98 de la final de Barcelona (hay, sin embargo, los 53”86 del récord mundial, de Jeff Rouse, logrados en el primer tramo de la final de los 4x100m.estilos de Barcelona, que es considerado como récord olímpico por algunos). Eliminatorias y final el 23 de julio. 36 participantes repartidos en 5 eliminatorias.

 
Retirado de la natación, no defenderá su título de Barcelona el canadiense Mark Tewksbury. Poca cosa a destacar en las eliminatorias, si no son los 54”83 del cubano Neisser Bent, segundo mejor tiempo, por detrás de Rouse, 54”20, y la clasificación del otro cubano, Rodolfo Falcon (aunque este llega a Atlanta con el aval del título mundial en piscina corta logrado el año antes a Rio de Janeiro).  
 
La final tampoco tiene mucho historia. Jeff Rouse, con una magnífica salida submarina ya es primero a los 25m., lugar que ya no abandonará más, tomándose la revancha de su derrota de Barcelona. Llega con 26”30 en el viraje, dos centésimas más rápido que el parcial de su récord, por delante de su compatriota Tripp Schwenk, 26”76; del cubano Neisser Bent, 26”82, y del italiano Emanuele Merisi, 26”89, mientras Martin López-Zubero, otro de los favoritos para las medallas, es quinto, 26”90, y el otro cubano, Rodolfo Falcon, séptimo en 27”01.
 
Sin flaquear, totalmente consciente que es su última oportunidad para ganar el deseado título olímpico, Rouse nada perfectamente, proclamándose campeón olímpico con un tiempo de 54”10, por delante de las dos grandes sorpresas de esta prueba, los cubanos Falcon, segundo en 54”98 (carrera perfecta la suya, 27”01 y 27”97 en las dos mitades) después de remontar de manera espectacular a cuatro de sus adversarios, y Bent, tercero en 55”02, aunque sin poder repetir su tiempo de las eliminatorias, por delante López-Zubero, cuarto en 55”22, después de remontar hasta el segundo lugar a los 80m., pero sin poder resistir el magnífico final de los dos cubanos.
 
Emotiva ceremonia de proclamación de campeones, con entrega de medallas del japonés Masaji Kiyokawa, campeón olímpico de los 100m.espalda el 1932. Después de entregarle la medalla de oro a Rouse, e intercambiar unas palabras, el norteamericano lo atrae educadamente a su lado, haciéndole subir al podio para hacerse las fotos de rigor, uniendo presente y pachucho.
 
200m.espalda: récord mundial en poder del español Martin López-Zubero, 1,56”57, el 23 de noviembre del 1991, en Tuscaloosa; récord olímpico en poder del mismo López-Zubero con los 1,58”47 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 25 de julio. 33 participantes repartidos en 5 eliminatorias. Martin López-Zubero se presenta a defender el título que había logrado en Barcelona. Discreto nivel en las eliminatorias, únicamente con tres nadadores por debajo de los dos minutos, y pocas posibilidades de acercarse a los récords de la prueba.
 
El japonés Hajime Itoi, cuarto de la final de Barcelona, es el más rápido en el primer viraje, 28”01 (mejor que el parcial del récord mundial, 28”29) por delante del norteamericano Brad Bridgewater, 28”06, y del cubano Falcon, 28”07, mientras Schwenk es cuarto, 28”13, y López-Zubero séptimo, 28”67, dejándose ir como es su costumbre, al “doblar” perfectamente sus carreras. Poco a poco, Bridgewater coge el mando, y a mitad de prueba ya es primero, 57”72 (todavía adelantado al récord mundial, 58”08) por delante su compatriota Schwenk, 57”90; de Itoi, 58”63, y Falcon,58”74, mientras López-Zubero continúa en séptimo lugar, 59”21, sin parecer en disposición, esta vez, de contestar el ataque de sus rivales.
 
Sin relajarse, el norteamericano continúa dominando la prueba en el último viraje, 1,27”92 (ya por encima del parcial del mundial, 1,27”50) siempre claramente por delante de Schwenk, 1,28”56, e Itoi, 1,29”10, que ahora ya se ve inquietado por el italiano Merisi (mejor tiempo mundial del año en 1,57”50) que ha iniciado su remontada, 1,29”16, mientras el polonés Bartosz Sikora, sexto a mitad de prueba, es ahora quinto, 1,29”85, por delante del español, que, ahora sí, 1,30”33, se ve completamente desbordado y sin posibilidades de renovar su título.
 
El último largo de piscina no hace sino confirmar el triunfo de Bridgewater, 1,58”54, a solo siete centésimas del récord olímpico, por delante de Schwenk, 1,58”99, mientras Merisi, 1,59”18, acaba muy fuerte (30”02, los mejores últimos 50m. de los ocho finalistas) arrebatándole el tercer lugar al japonés Itoi, completamente desfondado, quinto en 2,00”10, y que en el último metro todavía es superado por Sikora, cuarto en 2,00”05, mientras López-Zubero es sexto, 2,00”74, sin luchar en los últimos metros, y Falcon, totalmente desfondado desde los 125m., es octavo y último con un tiempo, 2,08”14, lejos de los 2,01”20 de las eliminatorias, que parecían darle alguna posibilidades, si no de caras al título, sí para alguna de las otras medallas.    
 


Fred Deburghgraeve

100m.braza: récord mundial en poder del húngaro Karoly Guttler, 1,00”95, el 3 de agosto de 1993, en Sheffield; récord olímpico del norteamericano Nelson Diebel con los 1,01”50 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 20 de julio. 46 participantes repartidos en 6 eliminatorias. Nelson Diebel no está en Atlanta para defender su título de Barcelona. Una prueba suficientemente abierta al iniciarse los Juegos, pero que rápidamente coge un color bien definido, cuando en la sexta y última eliminatoria, el belga Frederik Deburghgraeve, campeón europeo el año anterior en Viena, toca el viraje en un parcial de 28”23 (por 28”52 de Guttler en su récord) y acaba perfectamente, sin relajar su esfuerzo, en un tiempo de 1,00”60, nuevo récord mundial y olímpico. Es el primer récord mundial de un nadador belga desde que, en 1910, el espaldista Maurice Weckesser había establecido los récords de los 100 y 200m. Con este récord, el belga, tercero de los Mundiales-94, y campeón de Europa la 1995, pasa a ser el favorito de la final.

 
En la final, el belga no falla. Siempre en cabeza de la prueba, con un parcial algo más lento que en la eliminatoria, 28”28 en el viraje, seguido del norteamericano Jeremy Linn y del húngaro Karoly Guttler, ambos en 28”64, mientras el alemán Mark Warnecke es cuarto, 28”66, y el otro norteamericano, Kurt Grote, quinto en 28”76. Muy seguro a la vuelta, el belga sigue aumentando su ventaja a partir del viraje, que hacia los 75m. ya es de un buen cuerpo. A partir de aquí, sin embargo, comienza a notar su esfuerzo, quizás demasiado prematuro, y poco a poco se le va acercando Linn, aunque sin poder superarlo.
 
Con un tiempo de 1,00”65, el belga ofrece a su país la primera medalla de oro olímpica en natación, mientras Linn es segundo, 1,00”77, segundo mejor tiempo mundial de siempre, y, en los últimos metros, Warnecke supera a Guttler, 1,01”33 por 1,01”49, para el tercero lugar; el australiano Philip Rogers remonta desde el séptimo lugar en el viraje, para ser quinto, 1,01”64, por delante de Grote, 1,01”99, sexto. Buen nivel de la prueba, con cinco hombres por debajo de los 1,02” y el último de la final en 1,02”13. 
 
200m.braza: récord mundial y olímpico en poder del norteamericano Mike Barrowman con los 2,10”16 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 24 de julio. 40 participantes repartidos en 6 eliminatorias. No está Barrowman en Atlanta para defender título y récord.
 
Nada a destacar en las eliminatorias, donde se prevé una final muy abierta a posibles sorpresas, aunque con un cierto favoritismo, por lo menos dada su veteranía, para el británico Nick Gillingham, medalla de plata en Seúl-88, y bronce en Barcelona-92, que aspira a lograr, pues, el único color que le falta para completar su “colección”. También el húngaro Rozsa, medalla de plata en Barcelona, quiere el título olímpico para completar su “tríptico”, al tener los de campeón europeo y mundial.
 
El ruso Andrey Korneyev es el primero en llegar al viraje, 29”86, seguido de Grote, 29”94; Guttler, 30”33; otro húngaro, Norbert Rozsa, 30”36, y Rogers, 30”45, mientras Gillingham es sexto en 30”47. Continúa Korneyev en cabeza de la prueba al llegarse a su mitad, 1,03”51 (mejor que el parcial del récord mundial, 1,03”91) con los húngaros tras él, Rozsa 1,03”93; Guttler 1,04”17, mientras Rogers y Grote son cuartos, ambos en 1,04”64, y Gillingham sexto en 1,04”67.
 
Sin relajar su esfuerzo, Korneyev continúa mandando en el último viraje, 1,37”96 (ya por encima de los 1,37”12 del récord mundial) mientras los dos húngaros comienzan a acercársele, preparando su ataque final, Rozsa y Guttler, 1,38”17 y 1,38”84; Philip es ahora cuarto, 1,39”16, Gillingham quinto en 1,39”37, y Grote ha empezado a hundirse, sexto en 1,39”86. Rozsa inicia de forma impecable su ataque, apenas a la salida del viraje, y se pone a la altura del ruso hacia los 175m., para superarlo en los últimos 25m., logrando la medalla de oro con unos discretos 2,12”57 (con este tiempo, en Barcelona no hubiese subido al podio) por delante de su compatriota Guttler, que también ha superado Korneyev en los últimos metros, 2,13”03 por 2,13”17, dejando el bronce para el ruso, mientras Gillingham ve diluirse su sueño de lograr el oro, y solo puede ser cuarto, 2,14”37, lejos de las medallas, por delante de Rogers, 2,14”79, y el resto de finalistas, con el norteamericano Grote completamente desfondado en último lugar, 2,16”05, lejos de los 2,14”36 señalados en la eliminatoria, y que parecía darle alguna posibilidad de medalla.
 
Horas después de esta final se anuncia la descalificación del ruso Korneyev al haber dar positivo en el control antidoping, y al que se le hace devolver la medalla de bronce, para entregarla al británico Gillingham. Pocos días después, sin embargo, una oportuna rectificación devuelve al ruso al tercero lugar original, recibiendo de nuevo la correspondiente medalla. En el análisis se le ha detectado un producto considerado como a dopante por el CIO, que ha sido la causa de su descalificación.
 
En el contraanálisis, sin embargo, y con las alegaciones de la delegación rusa, su declaración ha sido considerada completamente válida, y eso hace que se le devuelva la medalla al bracista ruso, y a algunos otros que, como él, han estado inculpados de haber tomado el citado producto.
 


Denys Pankratov

100m.mariposa: récord mundial en poder del ruso Denis Pankratov, 52”32, el 23 de agosto del 1995, en Viena; récord olímpico en poder del surinamés Anthony Nesty con los 53”00 de la final de Seúl-88. Eliminatorias y final el 24 de julio. 42 participantes repartidos en 6 eliminatorias. Logrado su sueño deportivo, no está en Atlanta para defender su título de Barcelona el norteamericano Pablo Morales.

 
Récord olímpico en la séptima eliminatoria, cuando el australiano Scott Miller señala unos magníficos 52”89. Nueva debacle norteamericana al ser eliminados sus dos representantes, una cosa que nunca se había visto desde que en 1968 se había comenzado a disputar esta prueba.
 
En la final, previsto espectáculo del recordista mundial (con su ya típico gorro negro, encasquetado hasta las cejas) que nada unos 30-32 metros por debajo la agua, haciendo servir únicamente el movimiento de piernas, mientras el resto de finalistas ya ha comenzado a nadar en estilo completo algunos metros antes, saliendo a la superficie un metro por delante de todos.
 
Pasando por 24”19 (mucho mejor que los 24”58 que había señalado en su récord mundial) Pankratov tiene carrera ganada ya en el viraje, ante el ucraniano Pavlo Khnykin, 24”50; del canadiense Stephen Clarke, 24”65, y del otro ruso, Vladislav Kulikov, cuarto en 24”71, mientras Miller es más prudente, sexto en 24”78. En la vuelta se confirma la superioridad del ruso, que sin ser inquietado, pese a un ligero desfallecimiento en los últimos metros, gana su segunda medalla de oro con un tiempo de 52”27, nuevo récord mundial y olímpico.
 
Scott culmina de forma magnífica su remontada, nadando el segundo largo en 27”75 (el mejor de todos ocho finalistas; Pankratov lo ha hecho en 28”08) y es segundo, 52”53, mejorando igualmente su récord olímpico de las eliminatorias, por delante de Kulikov, 53”13, que tiene problemas para resistir el último ataque del chino Chengji Jiang, cuarto en 53”20, mientras Rafal Szukala, el polaco es quinto, 53”29, y Khnykin, que ha presumido excesivamente de sus fuerzas, se desmorona totalmente y es pasado por todos los finalistas, acabando el último en 53”58.
 
Pankratov es el segundo mariposista que hace el “doblete” 100-200m., después de que el mítico Mark Spitz lo lograse el 1972. Destacamos también su aspiración lateral, una modalidad que practican algunos de los mejores mariposistas mundiales, recordemos Melvin Stewart, campeón olímpico en Barcelona, o el francés Frank Esposito, que no llega a hacer escuela pese a sus evidentes éxitos.
 
200m.mariposa: récord mundial en poder de Denis Pankratov, 1,55”22, el 14 de junio del 1995, en Canet del Rosselló; récord olímpico en poder del norteamericano Melvin Stewart con los 1,56”26 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 22 de julio. 36 participantes repartidos en 5 eliminatorias. Como Summer Sanders, Melvin Stewart, el titular de la prueba en Barcelona, ha estado eliminado en los “triales” USA y no puede defender el título ante su público.
 
Difícilmente se encontrará quien no apueste por la victoria del recordista mundial en esta prueba, a pesar de su cuarto lugar en las eliminatorias. Sorpresa cuando no pasa de las eliminatorias Danyon Loader, medalla de plata en Barcelona, 19é. en 2,00”81, quizá excesivamente relajado por su victoria de los 200m.crol, y pensando ya en los 400m.crol del día siguiente.
 
Después de su ya acostumbrado “paseo” submarino de casi veinticinco metros, el ruso encabeza la final al llegar al primer viraje, 25”71, por delante de Miller, 26”06 (que esta vez parece que no quiere verse distanciado desde los primeros metros) del húngaro Peter Horvath, 26”34 (que se atrasará, sin embargo, a partir de los 60m., acabando último), y de Esposito, cuarto en 26”47, mientras otros dos de los favoritos, el australiano Scott Goodman, séptimo en 27”09, y el norteamericano Tom Malchow, octavo en 27”33, parecen tomárselo con más discreción, dispuestos únicamente a luchar por los lugares de honor, conscientes de la superioridad del ruso (aunque esperando aprovechar cualquier error suyo para vencerle).
 
A mitad de carrera, siempre con el ruso claramente en cabeza, 55”69 (por 55”57 de su récord mundial) Miller continúa segundo, 56”06, seguido de Esposito, 56”59, y del británico James Hickman, 56”99, mientras Goodman, ahora quinto en 57”00, y Malchow, sexto en 57”12, han comenzar a tomar posiciones. Pankratov, sin embargo, parece sufrir para escaparse de sus seguidores, aunque continúa mandando en el tercero y último viraje, 1,26”34 (ya más lejos de su récord mundial, en el que había hecho un parcial de 1,25”51) con Miller siempre segundo, 1,26”82; Malchow que ha remontado hasta el tercer lugar, con unos magníficos 29”82 en este tercer tramo de la prueba, 1,26”94, igual que Goodman, cuarto en 1,27”21, y Esposito es quinto, 1,27”52.
 
Sin ser inquietado, a pesar de bajar ligeramente su ritmo, 30”17 en el último largo, Pankratov no tiene muchos problemas para ganar su primera medalla de oro, con un tiempo de 1,56”51, sin llegar a ninguno de los dos récords de la prueba, mientras Malchow y Goodman acaban felizmente su remontada, entregándose a un formidable duelo, en el que el australiano, 30”27 recupera casi las 28 centésimas que le llevaba de ventaja el norteamericano, 30”50, que paga el esfuerzo que ha hecho en el tercer tramo, y es a punto de ser superado, mientras Miller se hunde completamente, 31”46 en el último largo, y es avanzado por ambos, incluso por el francés. Finalmente, Malchow es segundo, 1,57”44; Goodman tercero, 1,57”48; Esposito cuarto, 1,58”10, y Miller quinto en 1,58”28, por delante de los otros tres finalistas.
 
Buen nivel de la prueba, con los ocho finalistas claramente por debajo de los dos minutos, cosa que ya había sucedido en Barcelona.
 


Attila Czene

200m.estilos: récord mundial en poder del finlandés Jani Sievinen, 1,58”16, el 11 de septiembre de 1994, en Roma; récord olímpico en poder del húngaro Tamas Darnyi con los 2,00”17 de la final de Seúl-88. Eliminatorias y final el 25 de julio. 43 participantes repartidos en 6 eliminatorias. Doble campeón en Seúl y Barcelona, el húngaro Tamas Darnyi no se presenta a defender sus títulos, ya retirado de la natación. Favoritos de la prueba son el finlandés Sievinen, recordista mundial, el norteamericano Tomo Dolan por su victoria del primer día en los 400m.estilos, y el húngaro Attila Czene, medalla de bronce en Barcelona.

 
Como en la prueba larga, el canadiense Curtis Myden es el que toma el control de la final, 25”94 al llegar al viraje (avanzado a los 26”17 del récord mundial) claramente por delante del húngaro Czene (que nada por la calle 1 por su séptimo lugar de las eliminatorias) 26”47; el holandés Marcel Wouda, 26”53, y del francés Xavier Marchand, 26”64, mientras Sievinen es quinto, 26”65, y Dolan sexto en 26”69. A partir del tramo de espalda, Czene domina claramente la prueba, 56”42 en el viraje hacia la braza (siempre avanzado a los 56”61 del récord mundial) por delante de Myden, 57”37; de los norteamericanos Greg Burgess, 57”64, y Dolan, 57”92, mientras Sievinen sigue quinto, 57”95, y Wouda séptimo, 58”05.
 
Con un magnífico tramo de braza, 34”45, Czene se aleja algo más de sus rivales, 1,30”87 en el último viraje, superando claramente Myden, segundo en 1,31”91, y Sievinen, que ha recuperado posiciones, 1,31”94, mientras Wouda también ha hecho servir su estilo más fuerte, 34”37, para pasar al cuarto lugar, 1,32”42, por delante de Burgess, y Dolan, con un flojo parcial en este tramo de braza, 35”71, pierde cualquiera opción de medalla, 1,33”63. Pese a su último esfuerzo en el tramo de crol, 28”19, Sievinen no puede impedir al sorprendente húngaro conservar una pequeña parte de su ventaja (29”04 en este último tramo de crol) coronándose campeón olímpico con un buen tiempo de 1,59”19, nuevo récord olímpico, por delante del finlandés, 2,00”13, mientras Myden es tercero, 2,01”13, por delante de Wouda, 2,01”45, y el australiano Matthew Dunn, 2,01”57. Decepcionantes los dos representantes USA, con Burgess sexto y Dolan séptimo, sin haber estado nunca en la lucha por las medallas.   
     
400m.estilos: récord mundial en poder del norteamericano Tom Dolan, 4,12”30, el 6 de septiembre de 1994, en Roma; récord olímpico en poder de Tamas Darnyi con los 4,14”23 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 21 de julio. 31 participantes repartidos en 4 eliminatorias. Como ya hemos dicho, no defiende Darnyi sus títulos de Seúl y Barcelona. En las eliminatorias cae uno de los grandes favoritos, el finlandés Jani Sievinen, que señala unos discretos 4,23”13, noveno mejor tiempo, aunque a más de tres segundos del octavo y último clasificado para la final.
 
Favorito claro de esta prueba lo es el recordista mundial Tom Dolan, campeón mundial dos años antes.
 


Tom Dolan

Curtis Myden toma el comando de la final con parciales de 26”70 y 58”04 (mejor que el 58”28 del récord mundial) por delante de los dos norteamericanos, Dolan 58”36, y Eric Namesnik 58”57, mientras Dunn es cuarto, 59”06, seguido del resto de finalistas. Cediendo algo en el tramo de espalda, el canadiense se ve dominado por los dos norteamericanos, que ya son primeros al iniciarse el tramo de braza, con un mismo tiempo de 2,02”87 (aún avanzados a los 2,02”90 del récord mundial) mientras Myden es tercero, 2,04”04, por delante de Dunn, 2,05”42, y el resto de finalistas, ya mucho atrasados.

 
El tramo de braza permite a Namesnik, un buen especialista en estos estilo, estar en cabeza de la prueba, 3,15”29 (aún con el récord mundial a tiro, 3,14”66) aunque solo con 44 centésimas de ventaja sobre Dolan, 3,15”73, mientras Myden, también un buen especialista en braza, no ha perdido prácticamente terreno, 3,16”45, y aún conserva esperanzas de poder atrapar a los dos norteamericanos, muy avanzados ya al holandés Wouda, cuarto en 3,18”72.
 
Buen crolista (11o. de los 400m.crol en 3,53”91, aunque tiene un récord personal de 3,48”99), Dolan no tiene problemas para deshacerse de su compatriota en el último cuarto de prueba, a pesar de la resistencia de Namesnik, acabando en primer lugar con un tiempo de 4,14”90 (señalando unos discretos 58”17 en este tramo de crol) lejos de los récords, mientras Namesnik completa el único “doblete” USA de los Juegos, 4,15”25, claramente por delante del canadiense Myden, tercero en 4,16”28, inquietado en los últimos metros por el australiano Dunn, que aprovecha el tramo de crol (57“94, el mejor de los ocho finalistas) para acercársele, aunque sin poderlo atrapar, 4,16”66.
 
Curiosamente, y a pesar de sus buenos tiempos en el tramo de crol, ha sido en este tramo, 59”61, por 57”64 de su récord mundial, donde Dolan ha perdido las posibilidades de superarlo, después de haber nadado una excelente prueba hasta el tercer tramo. Mencionamos también que Dolan es uno de tantos nadadores que ha llegado a la práctica de la natación para aligerar sus ataques de asma, una enfermedad que ha afectado a muchas de las figuras mundial de la natación. Dolan y Namesnik se entrenan juntos en la Universidad de Michigan, bajo la dirección de Jon Urbanchek, que ya en 1976 había llevado a lograr el título de esta misma prueba a Rod Strachan.   
 
4x100m.estilos: récord mundial y olímpico en poder de dos cuartetos USA con los 3,36”93 de la final de Seúl-88, tiempo igualado en la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 26 de julio. 24 cuartetos inscritos, repartidos en 3 eliminatorias. Pocas dudas sobre la victoria USA, en una prueba que no han perdido nunca desde que se comenzó a disputar el 1960, aunque unos pocos apuesten por un cuarteto ruso muy fuerte, con Pankratov y Popov en plena forma.
 
Jeff Rouse toma el comando de la prueba, tratando de dar a su equipo la máxima ventaja posible. Sus 53”95 son suficiente para dar una clara ventaja sobre los rusos, con Vladimir Selkov segundo en 55”53; Kentaro Konnai, el japonés, tercero en 55”70; Ralf Braun, el alemán, cuarto en 55”76, y Tamas Deutsch, el húngaro, quinto en 56”54, ya claramente por detrás.
 
Linn aumenta claramente la ventaja USA con un magnífico parcial de braza, 1,00”32, imponiéndose claramente al ruso Lopukhov, 1,01”66 cogiendo casi tres segundos de ventaja sobre los rusos, 1,54”27 por 1,57”19, que incluso se ven avanzados por Alemana y Japón, ambos con el mismo tiempo, 1,57”16, gracias a los buenos tramos de Warnecke, 1,01”40, y Hayashi, 1,01”46, mientras Hungría es quinta, 1,57”95, con los 1,01”41 de Guttler. Ahora, la faena del mariposista norteamericano, Jerry Henderson, es no perder mucho terreno con Pankratov, de manera que Popov ya no tenga ninguna opción frente a Hall “Jr”.
 
Dicho y hecho; aunque el campeón olímpico de mariposa señala unos extraordinarios 51”55 en su tramo, ofreciendo al público un extraordinario espectáculo, es totalmente insuficiente frente a los buenos 52”39 del norteamericano, que entrega el testigo con más de dos segundos de ventaja, 2,46”66 por 2,48”74, suficientes para Hall “Jr”, pese a tener enfrente a todo un cuádruple campeón olímpico.
 
El mismo Popov ya se percata, cuando se limita únicamente a conservar su segundo lugar, señalando unos 48”81, inferiores incluso a los 48”18 de Hall, que acaba primero, manteniendo la tradición de ganadores USA en esta prueba, con un tiempo de 3,34”84, nuevo récord mundial y olímpico, por delante de los 3,37”55 de los rusos (a solo siete centésimas de su récord europeo, que hubieran podido superar, sin duda, con algo más de interés por parte de Popov, que se ha dejado ir en los últimos metros) imponiéndose sin problemas a Australia, que en los dos últimos tramos remontan desde el séptimo lugar al terminar el tramo de braza, con dos magníficos tramos de Miller, 52”04 en mariposa, donde ya es cuarto (frente al alemán Christian Keller, 53”15) y otros buenos 49”16 de Klim para terminar, imponiéndose en los últimos metros al alemán Zikarsky, 49”33, por únicamente ocho centésimas, 3,39”56 por 3,39”64, logrando las medallas de bronce, dejando el cuarto lugar para los alemanes, mientras los japoneses son quintos, 3,40”51.  
 
Durante el desfile que sigue a la proclamación de campeones de estos 4x100m. estilos, los cuatro norteamericanos enarbolan un cartel en el que, imitando a sus lejanos antecesores del 1984, se puede leer aquel conocido lema de “thanks America for a dream come true”.
 


Amy van Dyken

50m.crol: récord mundial en poder de la china Jingyi Le, 24”51, el 11 de Septiembre de 1994, en Roma; récord olímpico en poder de la china Wenyi Yang con los 24”79 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 26 de julio. 55 participantes repartidas en 7 eliminatorias. No defiende su título de Barcelona la china Wenyi Yang, retirada de la competición.

 
La final se desarrolla de acuerdo con las previsiones, con todas las finalistas en línea, hasta los 30m., cuando la recordista mundial, Jingyi Le, braceando rápidamente en su clásico estilo en “molinillo”, coge unos valiosos centímetros de ventaja que parece pueden darle la victoria. En los últimos 10 metros, sin embargo, es la norteamericana Amy van Dyken la que acelera su ritmo, coincidiendo con un ligero hundimiento de la china, lo que la permite imponerse en un buen tiempo de 24”87, tres centésimas menos que la china, 24”90, sub-campeona, mientras la alemana Sandra Völker es tercera, 25”14, claramente destacada de la segunda norteamericana, Angel Martino, 25”31. Leah Martindale, una representante de las Bahamas, sexta en 25”49, es otro anuncio del advenimiento de la raza negra a nuestro deporte, en el que, creemos, pueden llegar a jugar, en el futuro, un importante papel, contrariamente al que siempre se había creído.
 
La campeona, van Dyken, ha llegado tarde a la natación, 14 años, siguiendo recomendaciones de los médicos, con tal de luchar contra el asma que la ahoga, aunque rápidamente se ha hecho un nombre a nivel nacional, a los 18 años, y dos años después a nivel internacional, participando en los Mundiales de Roma-94, donde había conseguido la medalla de bronce en esta misma prueba. 
 
100m.crol: récord mundial también en poder de Jingyi Le, 54”01, el 5 de Septiembre de 1994, en Roma; récord olímpico en poder de la china Yong Zhuang con los 54”64 de la final de Barcelona (aunque hay los 54”51 de la misma nadadora en el primer tramo de la final de 4x100m.crol, que algunos consideran como récord olímpico). Eliminatorias y final el 20 de julio. 48 participantes repartidas en 6 eliminatorias. Tampoco está en Atlanta para defender su título de Barcelona Yong Zhuang, también retirada de la competición. Favoritismo para la recordista mundial, aunque sin descartar ninguna de las dos norteamericanas, ó las alemanas Völker y van Almsick.
 
Sorprende la eliminación de la china Ying Shan, 56”10, solo tres centésimas tras la octava y última clasificada para la final, muy lejos de los 54”59 señalados en Abril de aquel mismo año.   
 
La final se inicia con un primer ataque de Martino, primera en el viraje con 26”23, aunque muy igualada con sus rivales; Le segunda en 26”24; van Dyken tercera en 26”30; Völker cuarta en 26”56, mientras van Almsick, es octava y última en 27”14. Le inicia su ataque, como de costumbre, hacia los 65m., y coge unos centímetros de ventaja que la permiten ganar sin más problemas la medalla de oro, 54”50, un nuevo récord olímpico, mientras Völker se avanza en los últimos metros a las dos norteamericanas, que la dominaban hasta los 85m., y es segunda con unos excelentes, 54”88, por delante de Martino, también por debajo de los 55”, 54”93, y de van Dyken, claramente superada, cuarta en 55”11. Van Almsick no puede remontar más que hasta el quinto lugar, 55”59, demostrando que sus mejores pruebas no son las de velocidad, sino las de velocidad prolongada, 200 y 400m.
 


Claudia Poll

200m.crol: récord mundial en poder de la alemana Franziska van Almsick, 1,56”78, el 6 de Septiembre de 1994, en Roma; récord olímpico en poder de la alemana, ex-DDR, Heike Friedrich con los 1,57”65 de la final de Seúl-88. Eliminatorias y final el 21 de julio. 42 participantes repartidas en 6 eliminatorias. Tampoco en esta prueba defiende su título de Barcelona la norteamericana Nicole Haisslet. Franciska van Almsick es la gran favorita de esta final tanto por su récord mundial como por su mejor tiempo de las eliminatorias, 1,59”40. Sorprenden las eliminaciones de las dos china, Yan Chen y Ying Shan con tiempo, 2,03”32 y 2,04”29, muy alejados de los 2,00”24 que ambas habían señalado antes de llegar a Atlanta. 

 
La final se inicia con el previsto ataque de la alemana que ya es primera al llegar al viraje, 27”59 (por 27”21 de su récord mundial) seguida de la costariqueña Claudia Poll, 27”95; la rumana Liliana Dobrescu, 27”97; y la australiana Susan O’Neill, cuarta en 28”09, mientras Dagmar Hase, otra de las favoritas, es octava, 28”70, confiada en sus cualidades de resistencia para remontar en la segunda mitad de carrera. Claudia Poll, con su típico 2-tiempos, y su larga brazada, coge poco después del primer viraje el mando de la prueba, y ya es primera a mitad de prueba, 57”67, seguida a su altura por van Almsick, 57”69, mientras O’Neill es tercera, 57”85, y la otra norteamericana, Trina Jackson, cuarta en 58”57, mientras Hase ya es sexta, 59”10.
 
La segunda mitad de la prueba se reduce a la lucha entre las dos primeras, con Poll siempre al comando, 1,27”97 en el último viraje, aunque sin avanzarse mucho a la alemana, 1,28”20, por delante de O’Neill, 1,28”69; Jackson, 1,29”35, y Hase, que ya es quinta, 1,29”74, preparando su ataque definitivo. En el último largo de piscina, Poll lucha para no dejarse atrapar por la alemana, mientras esta intenta acercársele, aunque sin lograrlo.
 
Con unos buenos, sin más, 1,58”16, Poll logra la primera medalla de oro para su pequeño país (mejorando el resultado de su hermana Silvia, medalla de plata de esta misma prueba en los Juegos de Seúl-88, con solo 51 centésimas más) claramente por delante de van Almsick, 1,58”57, mientras Dagmar Hase termina de forma magnífica con unos buenos 29”82 en el último tramo, subiendo hasta el tercer lugar, adjudicándose una merecida medalla de bronce en el último centímetro de la prueba, 1,59”56, por delante de Jackson, cuarta en 1,59”57, a una sola centésima, y de O’Neill, quinta en 1,59”87, únicas que bajan de los dos minutos.  
 
400m.crol: récord mundial y olímpico en poder de la norteamericana Janet Evans, con los 4,03”85 de la final de Seúl-88. Eliminatorias y final el 22 de julio. 38 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Defiende su título de Barcelona la alemana Dagmar Hase, que intentará ser la segunda nadadora en renovar un título de los 400m.crol (la única hasta ahora ha sido la norteamericana Martha Norelius en 1924-1928).
 
Única sorpresa, aunque grande, de las eliminatorias, es la eliminación de Janet Evans, toda una institución de la natación mundial, que con unos discretos 4,13”60 se queda a solo veinte centésimas de la japonesa Eri Yamanoi, octava y última clasificada para la final. Muy alejada de la forma demostrada en los “triales” USA, pero sobretodo con 10 kgr. de más que en Seúl, la siempre sonriente y optimista Evans se despide de la final de esta prueba, una de las “suyas”, de la que aún es recordista mundial y olímpica, con su típica sonrisa, que no esconde, sin embargo, su gran decepción. Desde el 1988, ocho años antes, será la primera gran final de 400m.crol (mundial y olímpica) que se dispute sin su presencia.
 


Michelle Smith

La final la encabezan desde los primeros metros las holandesas Carla Geurts, 1,00”01 en el primer hectómetro, y Kirsten Vlieghuis, 1,00”50, seguidas de la irlandesa Michelle Smith, 1,00”75; la norteamericana Cristina Teuscher, 1,00”81, mientras Dagmar Hase es quinta, 1,00”96, y Claudia Poll, siempre entre las favoritas, es sexta, 1,01”17. A mitad de carrera, continúa Geurts en primer lugar, 2,03”37, mientras la irlandesa ha pasado ya al segundo lugar, preparando su ataque, 2,03”55, seguida de Hase, que no quiere perder de vista a sus rivales, 2,04”00; Vlieghuis, 2,04”09; Teuscher, 2,04”19, y Poll, 2,04”37, mientras la alemana Kerstin Kielgass, mejor tiempo de las eliminatorias, 4,08”99, parece no entrar en esta lucha, y es solo séptima, lejos de las primeras, 2,05”63.

 
Cuando la irlandesa ataca, a partir de los 200m., uno de los momentos más bellos de estos Juegos está a punto de ofrecerse a los ojos del público. Nadando el quinto largo de la carrera en un parcial de 30”32, y el siguiente aún más rápido, 29”78, Michelle Smith se consagra en este momento como una de las figuras más sobresalientes, no ya de estos Juegos, sino de la historia de la natación mundial. La irlandesa nada, de los 200 a los 300m., en unos magníficos 1,00”10, “dinamitando” literalmente la final, y a sus rivales, Hase, que ha comenzado a preparar su conocido y temido final ha sido cogida “en frío”, mientras las dos holandesas y Poll se ven incapaces de responder al fantástico ataque de la irlandesa.
 
Al girar hacia el cuarto y último hectómetro, Smith tiene suficiente ventaja, 3,04”65, sobre Hase, 3,07”08; Vlieghuis, 3,07”20; Geurts, 3,07”34, y Poll, 3,07”52, mientras Kielgass es sexta, 3,08”39, ya fuera de la lucha por las medallas.
 
Difícilmente se le puede escapar ya la medalla de oro a Smith, que conserva su ventaja a los 350m.; el desesperado sprint de Hase, 1,01”22 en el último hectómetro, por 1,02”60 de la irlandesa, solo sirve para acortar su ventaja, aunque sin poder neutralizarla.
 
Michelle Smith se proclama campeona olímpica por segunda vez, después de los 400m.estilos, con un tiempo relativamente discreto de 4,07”25, lejos de los récords, mientras Hase es segunda, 4,08”30, escapándose definitivamente de Vlieghuis, tercera en 4,08”70, en los últimos metros. Kielgass, con unos magníficos, aunque estériles, 1,01”44 en el último hectómetro, logra remontar hasta el cuarto lugar, 4,09”83, mientras Poll, quinta en 4,10”00, y Geurts, sexta en 4,10”06 se han hundido totalmente en los últimos metros. Kielgass, no ha sabido hacer su carrera, pasando incomprensiblemente demasiado lenta su primera mitad, 2,05”62, y aunque ha reaccionado, 2,04”20 (la segunda mejor de las ocho participantes, tras los 2,03”70 de Michelle Smith) no le ha servido de mucho por la desventaja que ya arrastraba de la primera mitad. Smith, por su banda, quedará por siempre más en la historia de la natación por este tercer hectómetro, que la coloca, tácticamente hablando, entre los 400m. más bien nadados de todo la historia de la natación.
 


Brooke Bennett

800m.crol: récord mundial en poder de Janet Evans, 8,16”22, el 20 de Agosto del 1989, en Tokio; récord olímpico en poder de la misma Janet Evans con los 8,20”20 de la final de Seúl-88. Eliminatorias el 24 de Julio, final el 25. 28 participantes repartidas en 4 eliminatorias. Janet Evans se presenta en Atlanta con la posibilidad de ser la segunda nadadora en lograr tres títulos consecutivos de la misma prueba individual, igualando la gesta de la australiana Dawn Fraser, campeona de los 100m.crol en los Juegos de 1956, 1960 y 1964, una Dawn Fraser, por cierto que, invitada por el Comité Organizador a ver las pruebas de Atlanta, debe ser hospitalizada, al parecer con una crisis cardíaca, producto del fuerte calor que reina en Atlanta, crisis de la cual se saldrá perfectamente.

 
Pese a su triunfo en los “trials” USA, Janet Evans no ha podido conservar para estas jornadas olímpicas, como muchos de sus compañeros, la forma demostrada en ellos, y ya en las eliminatorias se clasifica en sexto lugar con unos discretos 8,38”08, dejando la sensación de que ya no es aquella Evans que había asombrado al mundo de la natación en años anteriores. No jugará ningún papel en la final, y acabará lejos de las primeras, sexta en 8,38”91, poniendo un punto y final agridulce para la que ha sido, sin ninguna duda, una de las figuras álgidas de la natación mundial. 
 
La final no tiene mucho historia, empero. Desde los primeros metros la norteamericana Brooke Bennett y la alemana Dagmar Hase cogen el mando de la prueba, aunque siempre con ventaja para la nadadora local, 1,01”90 en el primer hectómetro, 1,02”22 para Hase; 2,05”89 y 2,06”13 en los 200m., ya por delante de Kielgass, tercera en 2,06”83, seguida de la noruega Irene Dalby, 2,06”92; Vlieghuis, 2,07”29, y Evans, 2,07”30, con el resto de finalistas.
 
Siempre con Bennett como abanderada, se llega a mitad de prueba con un parcial de 4,12”78, lejos ya de la posibilidad de récords, con Hase segunda, 4,13”57, dispuesta a dar la sorpresa en la segunda mitad de la prueba, mientras Kielgass continúa tercera, 4,15”67, por delante de Dalby, 4,16”03, y Vlieghuis, 4,16”25, mientras Evans, 4,17”28, comienza a atrasarse irremisiblemente. Bennett no abandona su primer lugar, avanzándose progresivamente a la alemana, que no la puede seguir (5,15”90 a los 500m., con 1”52 de ventaja; 6,19”68 a los 600m., con 2“09, y 7,23”94 a los 700m., con 2“26) y ni tiene que esprintar en el último hectómetro, nadado en 1,03“95, para lograr la medalla de oro con un discreto tiempo final de 8,27”89 (desde Los Ángeles-84 no se ganaba una medalla de oro en este tiempo).
 
Hase, sin poder imponer su final, es una fácil segunda, 8,29”91, mientras tras ella, la lucha por la medalla de bronce hace que Vlieghuis y Kielgass impongan una segunda parte de la prueba más rápida que la primera, dejando atrás a sus rivales, y manteniendo un interesante duelo (Kielgass 5,19”89 y 6,24”36 – Vlieghuis 5,20”63 y 6,24”79 a los 500 y 600m., y Vlieghuis 7,29”01 – Kielgass 7,29”21 a los 700m.) que, finalmente, resuelve la holandesa a su favor en un magnífico hectómetro final, 1,01”83, por 1,01”85 , con tiempo de 8,30”84 por 8,31”06 de Kielgass, otra vez cuarta, como tres días antes en los 400m., y Dalby es quinta, ya muy retrasada, 8,38”34, por delante de Evans.
 
Contrariamente a lo que acostumbra a pasar en estas pruebas, únicamente dos nadadoras, Vlieghuis 4,16”25 y 4,14”59, y Kielgass, 4,15”67 y 4,15”39, han “doblado” perfectamente, mientras el resto de finalistas han nadado la primera mitad más rápida que la segunda (Bennett 4,12”78 y 4,15”11; Hase 4,13”57 y 4,16”34).    
    
4x100m.crol: récord mundial en poder de un cuarteto de la China, 3,37”91, el 7 de septiembre de 1994, en Roma; récord olímpico en poder de un cuarteto USA con los 3,39”46 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 22 de julio. 19 cuartetos inscritos, repartidos en 3 eliminatorias. A pesar de que se espera que el cuarteto chino oponga cierta resistencia, las nadadoras locales son las favoritas, al tener un equipo mucho más homogéneo que cualquiera de sus rivales.
 
La campeona olímpica individual, Le, da a su equipo una pequeña ventaja, al nadar el primer tramo en unos buenos 54”79, por delante del cuarteto USA, con los 55”34 de Martino, mientras Alemania es tercera, Sandra Völker 55”70, por delante de Holanda, Marianne Muis, 55”73, y Suecia, con los 55”75 de Linda Olofsson. Un magnífico tramo de 53”91 de Van Dyken trastoca la situación, y pone a su equipo en cabeza de la prueba, 1,49”25, por 1,50”19 de las chinas (Na Chao, 55”40) mientras las alemanas se afianzan en su tercer lugar, 1,51”75 (Simone Osygus 56”05) por delante de las holandesas, 1,51”88 (Minouche Smit 56”15).
 
No cambia la situación en el tercer tramo, que continúa dominando el cuarteto USA, 2,45”18 por 2,45”61, pese a que las chinas recuperan algo de su desventaja (Samantha Fox 55”93; Yun Nian 55”42) mientras Alemania continúa su lucha particular con Holanda, 2,46”95 por 2,47”41 (Antje Buschschulte 55”20 – Wilma VanRijn-VanHofwegen 55”53) y Suecia es quinta, ya más lejos, 2,48”14.
 
A pesar de tener ante ella a una de las mejores nadadoras chinas, la norteamericana Jenny Thompson, una nadadora con experiencia, y muy segura en sus actuaciones, no tiene muchos problemas para mantener, e incluso ampliar, la ventaja que ha recibido de Fox, señalando un parcial de 54”11, por 54”87 de la china, revalidando el título logrado en Barcelona, con un magnífico tiempo de 3,39”29, que supera el récord olímpico de Barcelona (cuarteto en el que todavia se mantienen Angel Martino y Jenny Thompson) mientras China es segunda, 3,40”48.
 
Alemania, por su lado, no tiene tampoco ningún problema para conservar su tercer lugar, con un buen parcial de VanAlmsick, 54”53, ante los 54”99 de Karin Briennesse, que dejan Holanda en el cuarto lugar, 3,41”48 por 3,42”40, mientras Suecia es claramente superada 3,44”91. Rusia es descalificada.  
 
4x200m.crol: récord mundial en poder de un cuarteto de la ex-DDR, 7,55”47, el 18 de agosto del 1987, en Strasbourg; no hay récord olímpico al ser la primera vez que se disputa esta prueba en los Juegos. Eliminatorias y final el 26 de julio. 21 cuartetos inscritos, repartidos en 3 eliminatorias. Primera vez que se nada esta prueba en los Juegos, aunque ya se disputa en los Europeos desde 1983, y en los Mundiales desde 1986. Como era de esperar, la prueba da para instaurar el récord olímpico, el cuarteto japonés que señala un tiempo de 8,09”46 en la primera eliminatoria, y superarlo en la segunda, cuando un cuarteto USA señala un tiempo de 8,04”99 nadando con dos suplentes.
 
La final no presenta muchos problemas para el cuarteto norteamericano, en cabeza de la prueba desde los primeros metros, aunque siempre con las alemanas al acecho para tratar de aprovechar cualquier error del cuarteto favorito. VanAlmsick, como se podía esperar, pone a su equipo en cabeza de la prueba, al señalar unos 1,58”14 que la hubieran permitido proclamarse campeona de la prueba individual (Claudia Poll había señalado dos centésimas más) mientras la norteamericana Trina Jackson es segunda, 1,59”71, por delante de la japonesa Eri Yamanoi, 2,01”03; la australiana Julia Greville, 2,01”06, y el resto de finalistas. Cristina Teuscher, con sus 1,58”86, es la encargada de subir a su equipo al primer lugar al terminar el segundo tramo, 3,58”57, mientras Alemania es segunda con los 2,00”86 de Kielgass, 3,59”00, por delante del Japón, 4,02”50 (Naoko Imoto, 2,01”47); Canadá 4,03”81 (Shannon Shakespeare 2,00”72) y Australia, con Nicole Livingstone-Stevenson 2,03”23.
 
El tercer tramo será prácticamente decisivo para el triunfo del cuarteto USA; Sheila Taormina, considerada como la peor nadadora del cuarteto se enfrenta a la alemana Anke Scholz, también considerada como la peor nadadora de su equipo, logrando más de un segundo de ventaja, 2,01”29 por 2,02”47, dando el testigo a Jenny Thompson con una ventaja casi insalvable, 5,59”86 por 6,01”47, mientras Australia, con los 2,01”21 de Emma Johnson, avanza primero al Canadá (Andrea Schwartz 2,02”01) y después al Japón (Aiko Miyake 2,04”07) colocándose en tercer lugar, 6,05”50, por 6,05”82 del Canadá, mientras el Japón es quinto, desbordado igualmente por los canadienses, 6,06”57.
 
El último tramo no cambia absolutamente nada para los tres primeros; el cuarteto USA gana esta primera final olímpica de los 4x200m. con un tiempo de 7,59”87, nuevo récord olímpico, aunque sin acercarse al mundial, mientras Hase no puede reducir nada de la ventaja de sus rivales (2,00”08 por 2,00”01 de Thompson) y es segunda, 8,01”55, dejando para Australia el tercer lugar, 8,05”47, con unos 1,59”97 de O’ Neill en el último tramo, y Japón recupera el cuarto lugar, 8,07”46, gracias a un parcial de 2,00”89 de Suzu Chiba, que avanza a la canadiense Jessica Deglau, 2,02”34, para un tiempo final de 8,08”16. Mencionamos el último lugar de las chinas, 8,15”38, demostrando que su punto fuerte son las pruebas de velocidad.    
 


Beth Botsford

100m.espalda: récord mundial en poder de la china Cihong He, 1,00”16, el 10 de septiembre de 1994, en Roma; récord olímpico de la húngara Krisztina Egerszegi con los 1,00”68 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 22 de julio. 36 participantes repartidas en 5 eliminatorias. En una decisión que no se entiende mucho, no se presenta la húngara Egerszegi a defender su título de Barcelona, pese a estar en Atlanta, haber nadado los 400m.estilos, y a punto de los 200m.espalda, y el relieve de los 4x100m. estilos, además de tener el mejor tiempo mundial del año en 1,01”22.

 
Las eliminatorias ponen en cuestión la preparación de las nadadoras chinas cuando Cihong He, la recordista mundial, es eliminada con un tiempo realmente indigno de su categoría, 1,05”87 y en el 26é.lugar, un tiempo para pensar…..y no precisamente muy bien. Sorpresa igualmente con la eliminación de la rusa Nina Zhivanevskaia, finalista en Barcelona y sub-campeona mundial en Roma-94, que debe conformarse en nadar la final B, donde es primera con unos 1,02”38, que la hubieran permitido ser quinta en la final A.  
 
La final no tiene excesivos problemas para la norteamericana Beth Botsford, que con una magnífica salida submarina se pone ya en cabeza de la prueba, que no abandona hasta la llegada. Pasa en el viraje por 30”01, seguida de su compatriota Whitney Hedgepeth, 30”17; de la japonesa Mai Nakamura, 30”24, la china Yan Chen, 30”32, y la alemana Antje Buschschulte, sexta en 30”41. La vuelta no altera el lugar de las dos norteamericanas, proclamándose campeona olímpica Beth Botsforsd con un tiempo de 1,01”19, lejos de los récords, seguida de Hedgepeth, 1,01”47, mientras la sudafricana Marianne Kriel, que en el viraje solo era séptima, 30”60, “dobla” muy bien su carrera, 31”52, y va remontando sus rivales una a una, hasta ganar la medalla de bronce, 1,02”12, por delante de Nakamura, cuarta en 1,02”33, y Chen, quinta en 1,02”50. Un nivel, pues, muy discreto ya que las dos primeras de Barcelona, cuatro años antes, habían hecho mejor tiempo que Botsford en Atlanta.
 
200m.espalda: récord mundial en poder de la húngara Krisztina Egerszegi, 2,06”62, el 25 de agosto de 1991, en Atenas; récord olímpico en poder de la misma Egerszegi con los 2,07”06 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 26 de julio. 33 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Como Janet Evans, Krisztina Egerszegi se presenta a defender sus dos títulos de Seúl y Barcelona en esta prueba, con el reto de convertirse en la segunda nadadora que logra tres títulos de la misma prueba, ya que Evans ha fallado, precisamente minutos antes, en la final de los 800m.crol.
 
Sorpresa en las eliminatorias, donde quedan fuera de la final especialistas de la talla de Botsford, la campeona de los 100m., novena de las eliminatorias; la china Yan Chen; la japonesa Mai Nakamura, o la sudafricana Marianne Kriel, medalla de bronce de los 100m.
 


Krisztina Egerszegi

La final es poco menos que un paseo para la recordista mundial y gran favorita. En cabeza de la prueba desde los primeros metros, pasa el primer viraje en 30”30, seguida de la rusa Nina Zhivanevskia, 31”05; la norteamericana Hedgepeth 31”21; la japonesa Miki Nakao, 31”43, y la alemana Anke Scholze, quinta en 31”87, mientras la otra alemana, Cathleen Rund, otra de las favoritas, es séptima en 32”05.

 
Con su estilo deslizante, la húngara continúa siempre primera a mitad de prueba, con una ventaja de más de dos segundos, 1,02”09, por delante de Zhivanevskaia, 1,04”28; Hedgepeth, 1,04”35; Nakao, 1,04”64, y Rund, que ha avanzado su compatriota, y ahora es quinta, 1,05”51. Cada vez con más ventaja, Egerszegi llega al último viraje con una clara ventaja de más de tres segundos, 1,34”91, por delante de Hedgepeth, siempre segunda, 1,38”23, mientras la rusa empieza a hundirse, pasando al quinto lugar, 1,39”07, dejando paso a Nakao, tercera en 1,38”82, y Rund, que ya es cuarta, 1,38”86.
 
Sin ningún problema, Egerszegi firma su tercer triunfo olímpico en estos 200m. espalda, imponiéndose con una autoridad casi insultante, 2,07”83, cerca de su récord olímpico, con más de cuatro segundos de ventaja sobre Hedgepeth, 2,11”98, inquietada en los últimos metros por una Rund que culmina su remontada pasando Nakao a mitad del último largo, adjudicándose la medalla de bronce, 2,12”06, mientras Scholze también adelanta a la japonesa en los últimos metros y es cuarta, 2,12”90, por delante de Nakao, 2,13”57. Zhivanevskaia totalmente hundida es octava y última en 2,14”59.
 
“A tal señor, tal honor”, Egerszegi recibe su tercero medalla de oro de los 200m.espalda de manos del Presidente del CIO, el español Juan Antonio Samaranch, con lo que pasa a ser la nadadora que más medallas de oro individuales, cinco, ha logrado en natación (200m.espalda los 1988-1992 y 1996; y 100m.espalda y 400m.estilos el 1992) por delante de otras figuras de la natación mundial como Evans, Otto, Popov, Spitz, Matthes, o Darnyi.
 


Penelope Heyns junto a Amanda Beard

100m.braza: récord mundial en poder de la sudafricana Penny Heyns, 1,07”46, el 4 de marzo del mismo año olímpico, en Durban; récord olímpico, de la búlgara Bogomilova-Dangalakova con los 1,07”95 de la final de Seúl-88. Eliminatorias y final el 21 de julio. 46 participantes repartidas en 6 eliminatorias. Está en Atlanta la bielorrusa Elena (ahora Yelena) Rudkovskaia, que bajo los colores de la CEI ganó el título en Barcelona, aunque no está demasiado afortunada en su actuación, al ser eliminada ingloriamente con un tiempo de 1,13”71 (muy lejos de aquellos magníficos 1,08”00 de Barcelona) en el 33r. lugar de las eliminatorias. Sorpresa relativa en la sexta eliminatoria, cuando la sudafricana Heyns, pasa en 31”65 los 50m., y, sin relajarse, gana de manera brillante con un tiempo de 1,07”02, señalando un nuevo récord mundial y olímpico, condicionando a sus rivales, que ya saben qué deben hacer para ganar esta prueba. 

 
En la final, Heyns (que ha sido acogida por el público norteamericano con muchos silbidos al hacerse su presentación) calca su carrera de la mañana, pasando en los mismos 31”65, por delante de la austriaca Vera Lischka, 31”93; la australiana Samantha Riley, campeona mundial en Roma-94, 32”09, y la canadiense Guylaine Cloutier, 32”58, mientras la otra gran favorita, la norteamericana Amanda Beard, es séptima, 32”71, a más de un segundo de la sudafricana.
 
Sin perder el estilo, Heyns conserva su ventaja de los primeros 50m., y aunque flaquea en los últimos metros, esto solo le cuesta el récord pero no la victoria. Con 1,07”73 gana el oro olímpico (segundo, cuarenta y cuatro años después de los 100m. espalda de Joan Harrison en Helsinki-1952) sin superar su récord de la mañana, mientras Amanda Beard, que ha iniciado una magnífica remontada después del viraje, pasa a sus rivales una a una (nada el segundo largo en 35”38) hasta lograr claramente la medalla de plata, aunque sin inquietar a la ganadora, 1,08”09, dejando el bronce para una Riley, 1,09”18, que ha fallado totalmente en el segundo largo, 37”09, y está a punto de perder su medalla ante la ucraniana Svitlana Bondarenko, a la que únicamente le faltan tres centésimas de segundo para atraparla, 1,09”21, mientras Lischka, que también se ha hundido en el segundo largo de piscina, es quinta, 1,09”24. 
 
200m.braza: récord mundial en poder de la australiana Rebecca Brown, 2,24”76, el 18 de marzo de 1994, en Brisbane; récord olímpico en poder de la japonesa Kyoko Iwasaki con los 2,26”65 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 23 de julio. 40 participantes repartidas en 7 eliminatorias.
 
Aunque algunos aficionados pensaron que el título logrado en Barcelona por la joven Iwasaki seria poco menos que una “flor de verano”; la carrera deportiva de la japonesa ha continuado con alto y bajos, que la han permitido, sin embargo, asegurarse la posibilidad de defenderlo en Atlanta, e intentar convertirse en la primera bracista que revalida un título olímpico. Récord olímpico en la cuarta eliminatoria cuando Heyns, enfrentada precisamente a Iwasaki, le supera su récord en dos centésimas, con un tiempo de 2,26”63, mientras la japonesa es eliminada y únicamente podrá nadar la final B, como una señal más que el tiempo no pasa inútilmente.
 
La final es lanzada por Heyns, que rápidamente coge una cómoda ventaja (32”38 en el primer viraje, por delante de Riley, 33”09; la japonesa Masami Tanaka, 33”78; la húngara Agnes Kovacs, 33”96) mientras Beard, también favorita en esta prueba, y fiel a su táctica, es quinta, 33”97. Heyns continúa en cabeza a mitad de carrera, 1,09”06, siempre por delante de Riley, que es la única que se atreve a seguirla, 1,10”14, mientras Beard ha comenzado a posicionarse, y ya es tercera en 1,11”30, con Kovacs cuarta en 1,11”43, mientras el resto de finalistas no parecen tener ya ninguna posibilidad de acceder al podio.
 
Heyns aumenta aún más su ventaja, que al llegar al último viraje ya es de casi dos segundos, 1,46”50, por 1,48”29 de Riley, siempre segunda, mientras Beard continúa tercera, aunque mucho más cerca de la australiana, 1,48”77, y Kovacs cuarta, 1,49”04, dispuesta también a intervenir en la lucha por las medallas, con su acostumbrado y fuerte final. Al salir del último viraje, Beard inicia un vibrante ataque que la lleva a adelantar a Riley hacia los 175m., y lanzarse a la caza de la sudafricana que, pese a su ventaja, se las ve y se las desea para resistirla, aunque puede salvar unas valiosas centésimas que la permiten ganar su segundo título, convirtiéndose en la primera bracista que gana los 100 y 200m. en unos mismos Juegos.
 
Con su tiempo de 2,25”41, la sudafricana supera su récord olímpico de la mañana, mientras Beard, a pesar de su magnífico último largo (que ha nadado en 36”98, en una carrera muy bien equilibrada, 1,11”30 y 1,14”45 en sus dos mitades) debe conformarse con el segundo lugar, 2,25”75, por delante de Kovacs, medalla de bronce, 2,26”57, después de haber adelantado también a Riley hacia los 175m., y superarla claramente, 2,27”91, mientras Tanaka es quinta en 2,28”05. Digamos que con sus 2,26”57, Kovacs ha superado uno de los históricos récords europeos dejados por la extinta DDR, los 2,26”71 de Silke Hörner.    
 
100m.mariposa: récord mundial todavía en poder de la norteamericana Mary “T” Meagher, 57”93, desde el 16 de agosto de 1981, en Milwaukee; récord olímpico en poder de la china Hong Qian con los 58”62 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 23 de julio. 42 participantes repartidas en 6 eliminatorias. No está en Atlanta para defender su título de Barcelona la china Qian.
 
Otra prueba los resultados de la cual decepcionan totalmente, después de que, a lo largo del año, seis nadadoras hubieran bajado del minuto, con lo que podia esperarse que alguna de ellas pudiese acercarse al ya mítico récord de Mary “T” Meagher, vigente desde 1981. Espectáculo, estilo “Pankratov”, en la final, cuando la japonesa Ayari Aoyama, 13 años y un verdadero “alambre” de carne (pero 58”83, mejor tiempo mundial del año) “se traga” casi treinta y cinco metros por debajo la agua, saliendo destacada en cabeza de la prueba, llegando aún primera al viraje, 27”32 (claramente por delante de los 27”75 del parcial del récord mundial) mientras Martino es segunda, casi a su misma altura, 27”34; VanDyken tercera en 27”74, y la china Limin Liu cuarta en 28”03.
 
Otra larga tirada por debajo del agua después del viraje, permite a la japonesa continuar en cabeza de la carrera, aunque poco a poco las norteamericanas se le van acercando, y, hacia los 80m., la japonesa cede totalmente, y parecen irse hacia el triunfo definitivo, cuando la china Liu sale desde atrás, y en unos últimos metros impresionantes se apareja con las dos. Llegan las tres juntas al muro, pero mientras Martino “desliza” algo su brazada, y la china debe hacer una brazada corta suplementaria, VanDyken llega perfectamente acoplada, logrando la centésima de segundo que le otorga la victoria, 59”13, por 59”14 de la china, mientras Martino es tercera, 59”23, únicas que bajan del minuto; la japonesa Hitomi Kashima cuarta en 1,00”11, y Aoyama, completamente hundida, solo es sexta, 1,00”18.     
 


Susan O’Neill

200m.mariposa: récord mundial en poder de “T” Meagher, 2,05”96, el 13 de agosto de 1981, en Milwaukee; récord olímpico en poder de la misma Meagher con los 2,06”90 de la final de Los Ángeles-84. Eliminatorias y final el 26 de julio. 34 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Summer Sanders, la campeona de Barcelona, no puede defender su título, eliminada en los “triales” de su país.

 
Ninguna sorpresa en las eliminatorias de una prueba que se espera con impaciencia, por tal de ver si, finalmente, cae otro de los míticos récords de “T” Meagher. El favoritismo va para O’Neill y Limin Liu, pero también para Michelle Smith después de sus tres victorias.
 
La final se inicia con el ataque de las australianas O’Neill y Petria Thomas que se destacan al llegar al viraje, 28”54 (más de un segundo mejor que el parcial, 29”59, del récord mundial) y 29”05, seguidas de la irlandesa, 29”16, y de las chinas Limin Liu, 29”24, y Yun Qu, 29”32, y del resto de finalistas.
 
La australiana, máxima favorita y mejor tiempo de las eliminatorias, continúa en cabeza de la prueba cuando llega a su mitad, con unos magníficos 1,00”66 (mucho mejor que el parcial, 1,01”41, del récord mundial) mientras Smith es segunda, 1,01”38, en fuerte lucha con Thomas y Liu, ambas con el mismo tiempo, 1,01”79, mientras Qu parece atrasarse, sexta en 1,02”56, avanzada incluso por la japonesa Mika Haruna, quinta en 1,02”40.
 
La rápida salida hace que O’Neill tenga que bajar su ritmo a partir de los 125m., pese a que no merma su ventaja sobre sus rivales, 1,33”76 en el último viraje (perdiendo toda su ventaja sobre el récord mundial, 1,33”69) mientras Smith continúa segunda, 1,34”45, ahora ya con ventaja de un segundo sobre Thomas, 1,35”45, mientras Liu intenta no separarse de la australiana, 1,35”55, y Qu ha recuperado su quinto lugar, 1,36”33, por delante de Haruna, 1,36”50. El último largo no es nada más que la confirmación de Susan O’Neill como a campeona olímpica, aunque flaquea ostensiblemente, nadándolo en 34”00, mientras Thomas, aprovechando el hundimiento de la irlandesa (que nada el último largo en 35”46, por 34”37 de la australiana) para avanzarla en los últimos metros, logrando el “doblete” para la natación “aussie”, 2,09”82, por 2,09”91 de Smith.
 
Cuarta y quinta son las chinas Qu y Liu, que en el último largo han intercambiado sus posiciones, aunque sin poder acercarse a las primeras, 2,10”26 y 2,10”70.
 
200m.estilos: récord mundial y olímpico en poder de la china Lin Li con los 2,11”65 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 24 de julio. 43 participantes repartidas en 6 eliminatorias. Está en Atlanta para defender su título y sus récords de Barcelona la china Lin Li.
 
Sin ningún complejo, después de sus dos títulos de 400m.estilos y 400m.crol, la irlandesa Smith coge el mando de la prueba, llegando al primer viraje con un parcial de 28”79, seguida de la recordista mundial, 29”22; la sueca Louise Karlsson (una excelente especialista en piscina corta) 29”27; de la holandesa Minouche Smit, 29”31, mientras las canadienses Marianne Limpert y Joanne Malar, dos de las favoritas, son quinta y séptima, 29”42 y 29”87, y la norteamericana Allison Wagner (recordista mundial en piscina corta, 2,07”79 desde 1993) es sexta, 29”71.
 
Consciente de su debilidad en braza, la irlandesa aumenta su ritmo en el tramo de espalda, y continúa primera al llegar a mitad de prueba, 1,02”97, no muy destacada de Wagner (que ha aprovechado uno de sus puntos fuertes para avanzar hasta el segundo lugar) 1,03”69, ni de Smit, 1,03”72, ni de la australiana Elli Overton, cuarta en 1,03”80, aunque sí de sus principales rivales, Li, quinta en 1,03”86; Limpert, sexta en 1,04”23; y Malar, séptima en 1,04”71, mientras Karlsson se ha hundido en el octavo lugar, del que ya no saldrá en toda la carrera.
 
Pese a perder terreno, como ya se esperava, la ventaja que tenía a mitad de prueba la irlandesa le sirve para mantenerse en el grupo de cabeza al llegar al último viraje, con Li primera (aprovechando su estilo más fuerte, la braza) 1,42”58, seguida de Overton, 1,43”16; Limpert, 1,43”25; Smith, 1,43”34; Wagner, 1,43”45, y Malar, 1,43”81, las seis con posibilidades de acceder a las medallas.
 
Smith, con su superior resistencia (ninguna de sus rivales es medio-fondista) avanza a sus tres rivales, y acaba imponiendose, con unos discretos 2,13”93, después de un magnífico tramo de crol, 30”59, por delante de Limpert, 2,14”35 (que también aprovecha su fortaleza en el crol, 31”10) para pasar a Li, dejándole el tercer lugar, 2,14”74 (31”16 en crol) por delante de Malar, 2,15”30 (31”49 en crol); Overton paga su debilidad en este tramo, 32”88, y no puede hacer mejor del quinto lugar, claramente desbordada por sus rivales, 2,16”04, mientras Wagner, que después de su medalla de plata en los 400m. parecía tener más opciones en la prueba corta, también se hunde en este último tramo, 32”98, sexta.  
 
400m.estilos: récord mundial en poder de la alemana de la ex-DDR Petra Schneider, 4,36”10, el 1 de agosto de 1982, en Guaiaquil; récord olímpico en poder de la misma Petra Schneider con los 4,36”29 de la final de Moscú-80. Eliminatorias y final el 20 de julio. 31 participantes repartidas en 4 eliminatorias. Está presente en Atlanta para defender su título de Barcelona la húngara Egerszegi.
 
Nueva debacle para la natación china al ser eliminadas sus representantes Yan Chen y Yanyan Wu, 17a. y 18a. con tiempo muy alejados de sus mejores, aumentando las dudas que pesan sobre su natación.
 
Haciendo valer su mejor estilo, la irlandesa Smith inicia la prueba en el primer hectómetro, 1,02”21 (mejor que el parcial de Schneider en su récord mundial, 1,02”42) claramente por delante de la húngara, 1,04”21, y de Allison Wagner, 1,04”38, por delante del resto de finalistas. Como ya se podía esperar, Egerszegi hace valer su espalda, y es primera al acabar este tramo, 2,13”18, por delante de Wagner, otra buena espaldista, 2,14”60, mientras Smith no pierde contacto, tercera en 2,14”87, por delante del resto de finalistas, que no parecen tener ya opciones a las medallas.
 
El tramo de braza no será, en esta final, decisivo, pues ninguna de las tres primeras es una buena bracista, y, de esta manera, continúa la igualdad al iniciarse el último tramo de crol, con Wagner primera, 3,35”67, segunda la húngara, 3,35”87, y tercera Smith, 3,36”42, pero que tiene la ventaja que si tiene un crol fuerte, mientras sus dos rivales no destacan mucho en este estilo.
 
Efectivamente, a los 325m. la irlandesa ha alcanzado a las dos primeras, para irse después hacia la victoria. Con un parcial de 1,02”76 en este tramo, la irlandesa Smith gana para su país su primera medalla en natación ( seguirán tres más) con unos buenos 4,39”18, lejos de los récords de Petra Schneider, mientras tras ella, Wagner se impone a Egerszegi, 4,42”03 por 4,42”53, aumentando ligeramente la ventaja que ya tenía al iniciarse el tramo de crol (1,06”36 por 1,06”66) mientras la alemana Sabine Herbst es cuarta, claramente superada, 4,43”78, (pese a que en el tramo de crol, 1,05”66, recupera algo de su desventaja, sin llegar nunca a inquietar a Egerszegi) por delante del resto de finalistas. Tiempo bastante discretos, pues, si tenemos en cuenta que cuatro años antes la medalla de bronce se había ganado en un tiempo de 4,37”58, mucho mejor que el de la ganadora de Atlanta.
 
4x100m.estilos: récord mundial en poder de un cuarteto de la China, 4,01”67, el 10 de septiembre de 1994, en Roma; récord olímpico en poder de un cuarteto USA con los 4,02”54 de la final de Barcelona. Eliminatorias y final el 25 de julio. 24 cuartetos inscritos, repartidos en 3 eliminatorias.
 
Único eliminado de importancia por la mañana es el cuarteto húngaro, que con Egerszegi y Kovacs en la primera mitad de la prueba parecía poder estar en la lucha por los primeros lugares de la final; señalar, sin embargo, los 1,01”05 de Egerszegi en su tramo de espalda, que hace aún más incomprensible su ausencia de la prueba individual, si recordamos que la ganadora, la norteamericana Beth Botsford, había señalado un tiempo de 1,01”19.
 
La final tiene muy poca historia en el reparto de medallas. Remachando su título olímpico, eliminada Egerszegi, Botsford ya es primera en el tramo de espalda, con unos discretos 1,01”67, seguida de la rusa Zhivanevskaia, 1,02”08 (tiempo que le hubiese valido la medalla de bronce en la prueba individual); de la sudafricana Kriel, 1,02”39, y de la china Chen, 1,02”48, mientras la australiana Livingstone-Stevenson es sexta, 1,02”65, no muy lejos, sin embargo, de los primeros lugares.
 
Un buen parcial de la sudafricana Heyns, 1,07”41, pone a su equipo en cabeza de la prueba, 2,09”80, por delante de Estados Unidos, 2,10”01 (Beard 1,08”34) mientras Australia es tercera, 2,10”84 (Riley 1,08”19); Canadá cuarto, 2,12”33, y las chinas quintas, 2,12”40 (con Xue Han 1,09”92) y Rusia, con los 1,11”76 de Yelena Makarova retrocede al séptimo lugar, desapareciendo de la lucha por los primeros lugares.
 
El cuarteto USA, sin embargo, no tarda en recuperar el primer lugar, 3,08”71 (aún por delante del récord mundial, 3,08”86) con un excelente parcial de Martino, 58”70, mientras Australia (O’Neill 59”03) se pone segunda, 3,09”87; Sudáfrica comienza a retroceder, y es tercera en 3,12”13, lejos de las primeras, con los discretos 1,02”33 de Amanda Loots en mariposa, todavía por delante de las chinas, 3,12”32 (con Huijue Cai 59”92) mientras el resto de finalistas está ya fuera de la lucha por las medallas (Canadá quinto en 3,13”18). El último tramo afianza el triunfo de las norteamericanas, con los 54”7 de VanDyken, y un tiempo final de 4,02”88, que no supera ninguno de los récords en juego.
 
La australiana Sarah Ryan tampoco tiene muchos problemas para mantener el segundo lugar, 4,05”08, pese a sus discretos 55”21, y la china Ying Shan (por qué no nada Jingyi Le?) 55”02, se impone en los últimos metros a la sudafricana Helene Muller, 56”03, arrebatándole el tercer lugar, dejándolas sin medalla, 4,07”34 por 4,08”16, inquietadas en los últimos metros por las canadienses, quintas en 4,08”29, gracias al buen tramo de Shannon Shakespeare, 55”11.
 
Un último comentario merece la actuación de la irlandesa Michelle Smith en estos Juegos, a los cuales llega en una forma espléndida, pero que, si por una parte, merece la admiración y el aplauso de gran parte del público (hay en Estados Unidos una gran colonia provinente de la emigración irlandesa, que conserva plenamente sus raíces) no paso lo mismo con las directamente interesadas, las nadadoras, que no ven con buenos ojos la fulgurante progresión de la pelirroja irlandesa.
 
Smith, 26 años, casada, además, como si dijéramos “para alejar las sospechas”, con un exlanzador de disco holandés, Erik de Bruijn, suspendido por 4 años al haber dado positivo por anabolizantes, y que se ha convertido en entrenador de su esposa. Su progresión a partir de aquel momento es casi increíble: en los 400m.crol su mejor tiempo antes de llegar a Atlanta era de 4,26”18 de abril de 1995, es decir, tiene una ganancia de casi 18 segundos en 15 meses.
 
Además, su inscripción para los 400m.crol ha llegado demasiado tarde a la organización, y, de hecho, no podría haber participado, si no hubiese sido por los buenos oficios del representante irlandés en el CIO, Dermot Sherlock, que ha peleado, hasta lograrlo, para que fuera aceptada. Digamos que la irlandesa se defiende poco menos que con uñas y dientes, haciendo notar a la prensa, y a quien quiera escucharla, que ha sido testada siete u ocho veces antes de llegar a los Juegos (algunos de ellos, según palabras suyas, “a la hora del lechero”, queriendo decir que los comisionados de la FINA han ido, alguna vez a su casa en horas muy tempranas) y que nunca se ha encontrado nada que la pueda inculpar.
 
En 1997 será todavía campeona europea de los 200m.crol y 400m.estilos, y subcampeona de los 400m.crol y 200m.mariposa. Después, en 1999, el castillo se desmoronará…..y la irlandesa será suspendida por cuatro años, poniendo un triste punto y final a su polémica carrera deportiva.
 
 
Guillem Alsina