Ligas de campeones

Son las 18:30 y he estudiado poco hoy. Tarde de domingo descansando, recuperando fuerzas para el resto de la semana y dando una ojeada general a toda la materia que tendría que revisar en dos semanas sin antes haber visto jamás. Impossible is nothing? Y revisar lo nunca visto? Éstos son los momentos en los que uno divaga y se deja distraer de la cuenta atrás a los días de examen.

 
La primera liga de clubs fue en el Club Natació Catalunya en 1991. Recuerdo muy pocos e inconexos detalles. Recuerdo a mis compañeros. Y que compré una camiseta negra de Guns n’ Roses en el metro a un joven cuya piel era del color de la camiseta mientras iba de camino al Canoe para reunirme con el equipo antes de salir para Barcelona. Le compré también una riñonera roja ‘adidas’ donde guardé mi walkman rojo ‘sony’ que me servía para escuchar ‘ Get in the ring‘ y ponerme a doscientos por hora antes de cada carrera señalada. Recuerdo a mis compañeras, y que la competición nos fue bastante bien. Los chicos ganamos y las chicas no quedaron lejos del Club Natació Sabadell femeni guanyador. Nos clasificamos así para el Campeonato de Europa de clubs celebrado en Toulouse en mayo de 1992. Allá fuimos los del Canoe y las del Saba. Très belle expérience.            
 
Creo que las ligas nacionales, con ese nombre, dejaron de disputarse en 1999. En Palma de Mallorca se organizó la primera Copa de España de clubs que fue mi última competición. Fueron ocho ligas en división de honor de las que me han quedado cosas sueltas. Creo que ganamos una, chicas y chicos, en Gijón. Y recuerdo remotamente que llegaban a nuestros oídos técnicas curiosas que algún técnico utilizaba para mentalizar y estimular contra la ‘amenaza amarilla’, o sea nosotros, a sus nadadoras y nadadores. Pero eso tenían que ser rumores sin fundamento… sono sicuro.   
 
Esas competiciones eran realmente momentos que esperábamos durante toda la temporada. Oportunidad de asumir la representación de tu club en tus pruebas o en las que coincidiera que se te necesitaba y de disputar cada puesto, cada punto como si fuera decisivo porque podía serlo. Los relevos merecen un capítulo aparte. Pero creo que la mejor manera de recordarlo sería reuniéndonos y compartiendo lo que nos ha quedado de la experiencia.
 
Esta mañana he salido a correr un poquito. Y luego he estado todo el día en casa, en chándal. Estoy desarrollando un único abdominal que crece feliz sin fibra muscular alguna. De la tableta de chocolate bien marcada de antaño al gran flan extra-large de hoy.
 
Va siendo hora de ponerse a estudiar. Cenaré ligero esta noche.
 
Carlos Ramos