Alexander Popov. El Zar destronado

Una de las figuras de la natación que más han brillado a lo largo de la historia y que más fascinación ha generado es la del ruso Alexander Popov. Ya en 2006 publicamos una breve biografía de este astro de nuestro deporte, pero no hemos podido evitar la tentación de traducir y adaptar un artículo que se publicó en Australia a principios de septiembre de 2000 donde se daba una visión de los aspectos humanos del Zar Popov, además de notas sobre su relación especial con su entrenador y su preparación.
 
El artículo termina cuando los Juegos Olímpicos de Sydney están a las puertas de realizarse, así que hemos aprovechado para complementarlo con lo que ocurrió en aquella Olimpiada.
 
Alexander Popov ya se ha reservado su lugar en los anales de la historia de la natación. A finales de mes en la XXVII Olimpíada podrá añadir un capítulo más si es capaz de ganar los 50 y 100 metros libre, algo que ya consiguió en Barcelona 1992 y Atlanta 1996. Si lo vuelve a conseguir será el primer nadador en la historia en hacer un doblete en tres Juegos Olímpicos.
 
Cuando uno mira la fabulosa carrera de Popov, es imposible separar el rol de su mentor y entrenador, Gennadi Touretski. Fue el quien descubrió su potencial al fijarse en su brazada perfectamente balanceada en las piscinas soviéticas cuando Alex solo tenía 16 años. Pero no fue hasta que cumplió los 19 años cuando estuvo listo para entrenar con él. Hasta entonces su estilo preferido era la espalda y sus marcas le permitían disputar las finales de los nacionales en Rusia.
 
“La energía que transmitía Gennadi me lanzó de inmediato a otro nivel, no solo en la natación, sino también en mi vida. Su entrenamiento, motivación y psicología eran diferentes” recuerda Popov “fue difícil para mi ponerme en el nivel de la atmósfera de calidad que él perseguía”.
 
Con el trabajo inicial pudo rebajar en un segundo y medio su mejor marca en los 100 libre el primer año. A finales de 1990 estaba marcando unos tiempos que le hubieran supuesto una medalla segura en los Campeonatos del Mundo que se celebraban en enero de 1991 en Perth (Australia), pero no pudo clasificarse a tiempo.
 
Su entrada en la historia fue en el mismo 1991 al ganar los 100 libre en el Campeonato de Europa que se celebró en Atenas. La siguiente etapa fueron los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992.
 
Por supuesto, el objetivo de Rusia era batir a los norteamericanos en las pruebas de relevos, pero Touretski tenía objetivos más ambiciosos para su protegido: batir a los norteamericanos en las pruebas individuales.
 
Dicho y hecho, el increíble Popov batía a dos de los mejores sprinters de la época moderna, los campeones olímpicos y poseedores de los records mundiales Tom Jager y Matt Biondi, ganando los 50 y 100 libre.
 
Hacia Australia
 
Acabada la aventura en Barcelona, con la Unión Soviética ya desaparecida, Touretski aunque volvió a casa cargado de medallas, tuvo problemas para mantener a su equipo. Necesitaba un cambio en su vida para continuar motivándose para entrenar y aceptó una propuesta del Instituto Australiano del Deporte (AIS) y convenció a Popov sobre la conveniencia de seguirle. Unas semanas después, Alex Popov, con 21 años, aceptó la invitación del AIS. Touretski aceptó la nacionalidad australiana tres años después, mientras que Popov, ahora con 28 años, ha evitado cualquier decisión al respecto hasta hoy.
 
Popov asegura que durante los casi ocho años de estancia en Australia no ha recibido ningún tipo de ayuda financiera de su país. El AIS continua permitiendo que entrene como un invitado haciéndose cargo de todos los gastos. Pero Popov siempre ha querido nadar bajo los colores de Rusia y ahora en septiembre lo volverá a hacer en Sydney.
 
Además, Popov vive de forma confortable en Camberra. Por suerte muchos de sus patrocinadores son de índole internacional aunque su decisión de vivir en Australia ha reducido significativamente su potencial de atracción de sponsors, algo que parece extraño si tenemos en cuenta la larga lista de patrocinadores con los que cuentan los nadadores aussies como Klim, Thorpe, Perkins u O’Neill.
 
Pero Popov siempre ha dejado claro que no persigue el dinero y que sus valores están asentados en el apoyo que recibe de su familia para mantenerse centrado en la natación. “Si la situación en casa es buena, tu estás confortable y eso ayuda mucho” ha dicho. “El 50% de mi éxito se lo debo a Gennadi, y el resto a mi esposa y a mi hijo también un poco,” en referencia a su hijo Vladimir de 3 años, quien ha nacido en Camberra. Se mantiene en contacto con sus padres semanalmente, quienes viven en Rusia, y visitarán Australia por primera vez durante los JJOO de Sydney.
 
Con sorpresa, Popov reveló que nunca ha visionado ninguna de sus carreras
 
Nadador y entrenador
 
La piscina del AIS es un escenario interesante para ver a Popov entrenando junto con las más reputadas figuras australianas. El tiene una especial presencia en el agua, exultante de potencia y fuerza. Hay una sutil comunicación entre entrenador y nadador. En una sesión de dos horas solo se pueden observar unas pocas palabras, algún gesto ocasional, como un movimiento de hombros o una rápida frase en ruso por parte de Touretski.
 
La disciplina mental de Popov se ha subrayado por el hecho de que debe entrenarse a veces solo durante días y en ocasiones semanas puesto que Touretski tiene una agenda muy ocupada como miembro del equipo de entrenadores australiano. Recientemente, durante una gira de Popov por Europa, desde Moscú se comunicó con su entrenador por teléfono mientras este estaba trabajando con la selección australiana en Hawaii.
 
Touretski siempre ha dado mucha importancia a crear una relación de confianza y comunicación con el nadador que permita conocer con detalle lo que le ocurre. Combina un gran conocimiento sobre fisiología y sobre psicología aplicada al entrenamiento y a la competición. Con Popov han logrado conseguir un grado de comunicación y sinceridad muy grande.
 
Popov explica: “Es capaz de sentir lo que el nadador está sintiendo, tanto en el entrenamiento como en la competición”.
 
Touretski ve su papel solo como proveedor del nadador de un simple marco donde pueda dar lo mejor de si mismo. “Lo realmente difícil para un nadador de elite no es alcanzar el máximo, sino tener la capacidad para mantenerse ahí” asegura Touretski.
 
Mientras Popov estuvo en el hospital durante el verano de 1996, pensó mucho sobre su actuación en los Juegos de Atlanta y la gran aportación de su entrenador al éxito,  “nuestra amistad y nuestra relación profesional se vieron muy reforzadas”. Al regresar a Camberra después de su recuperación, Popov regaló la medalla de los 100 libre lograda en Atlanta  a Touretski, “yo ya tenía el título, algo que nadie nunca me quitará, pero Gennadi no tenia nada para recordar su éxito”. Los dos hombres tienen dificultades para definir su relación, los dos confían el uno en el otro y parece que todo aflore a partir de ahí.
 
Nueva estrategia
 
Los resultados del último año (1999) de Popov no han estado a la altura. En enero sufrió una pequeña cirugía en una rodilla para corregir unas molestias que arrastraba desde que era adolescente. Compitió muy poco tomando el tiempo suficiente para recuperarse completamente. Participó sin Touretski en el Circuito del Mare Nostrum en junio consiguiendo grandes marcas una vez más (22.06 y 49.26). Un mes después durante los Campeonatos de Europa fue batido por el joven holandés Peter van den Hoogenband en los 50 y 100 metros y en ciertos círculos de la natación se rumoreaba el fin de la era Popov.
 
Popov volvió a Camberra después de un descanso en Rusia y Touretski le detalló la planificación para el último tramo hacia los Juegos Olímpicos de Sydney. El apretado calendario consistía en 70.000 metros semanales de enero a mayo, incluyendo trabajo en altitud tanto en Colorado Spring como en St.Moritz.
 
“El programa incluía algo de pesas, pero el énfasis era la técnica de brazada, mejorando el rango de flexibilidad en lugar de ganar potencia adicional”, explica Popov. La otra clave de la estrategia de Touretski fue la táctica de carrera. “Gennadi cree que como campeón, todo el mundo se fija en mi y quiere vencerme intentado buscar el modo de hacerlo y no quiere ponerles las cosas fáciles”. De hecho durante mayo y junio solo compitió en las tres pruebas del Mare Nostrum, los Campeonatos de Europa y los Campeonatos rusos. Al contrario que en el año pasado, Popov ganó cada una de las carreras en las que participó. En una forma sensacional nadó por debajo de los 22 segundos cuatro veces en los 50 libre, rompió además el record del mundo de Tom Jager, que duraba ya 10 años, con 21.64 en lo Campeonatos Nacionales de Rusia. En los 100 libre nadó confortable por debajo de los 49 segundos, quedándose a 6 centésimas de su propio record del mundo establecido en 1994, marcando 48.27.
 
Hasta que terminen los JJOO de Sydney, en septiembre de 2000, Popov estará centrado totalmente en la natación. “Absolutamente todo los que Gennadi planificó durante el último año ha sido trabajo para mi” admite Popov. “Tengo total confianza en el”.
 
Popov destronado
 
La leyenda olímpica de Popov llegó a término en Sydney dando paso a nuevas jóvenes figuras. En los 100 libre nadó con 49.29 en las series preliminares (cuarta mejor marca). Nadó la primera semifinal por la calle 5 junto a Michael Klim, quien unos días antes había establecido el record del mundo con 48.18 durante el relevo de 4×100 libre, terminó en segunda posición asegurándose el pase a la final, 48.80 para Klim, 48.84 para Popov. Pero en la segunda semifinal, el joven de 22 años, ya apodado como el holandés volador, Peter van den Hoogenband, hacía honor a su mote estableciendo un estratosférico record mundial con 47.84.
 
La final, disputada el 20 de septiembre, se daba cita grandes especialistas, entre ellos tres recordistas mundiales, veteranos y jóvenes aspirantes al título olímpico. Calle 1: Denis Pimankov (25 años, Rusia), calle 2: Neil Walker (24 años, USA), calle 3: Alexander Popov (29 años, Rusia), calle 4: Peter van den Hoogenband (22 años, Holanda), calle 5: Michael Klim (23 años, Australia), calle 6: Lars Froelander (26 años, Suecia), calle 7: Gary Hall Jr. (26 años, USA), calle 8: Chris Fydler (28 años, Australia).
 
A la salida, los últimos en saltar (con tiempos de reacción más altos) son Popov y VDH que saltan al unísono, en los primeros 50 metros es Michael Klim quien lidera la prueba con 23.12, seguido de Gary Hall Jr. con 23.20, VDH con 23.32, Meil Walker con 23.33, Lars Froelander con 23.43 mientras que Popov es sexto pasando por 23.44.
 
El último largo, el definitivo, el holandés realiza una magnífica progresión situándose claramente en primera posición ya en los 75 metros, mientras que un decidido Popov avanza brazada a brazada recortando centímetro a centímetro su desventaja adelantando a Froelander y Walker mientras que también es capaz de superar a Hall y Klim en busca del holandés, en los últimos metros, Popov puede resistir a unos determinados Hall y Klim para lograr una excelente medalla de plata con 48.69, lejos de los 48.30 del holandés, mientras que por detrás Hall ha tocado la placa una centésima de segundo antes que Klim llevándose el bronce.
 
Ha sido más una carrera de estrategia que de velocidad. Probablemente el respeto mutuo entre todos los finalistas y la necesidad de llegar con fuerzas en los últimos metros ha condicionado el nivel de las marcas, sobre todo en la primera mitad, pero algo ha quedado en claro, Peter van den Hoogenband será el nuevo campeón olímpico, el zar Popov deja de reinar. Van den Hoogenband ya había ganado también unos días antes los 200 libre, marcando igualmente un nuevo record del mundo venciendo en una final emocionante al héroe local Ian Thorpe.
 
La natación no deja de evolucionar y la prueba del hectómetro es un claro testigo de ello, cuatro años antes, en Atlanta, Popov se llevó la medalla de oro y ahora con una centésima menos de la marca que lo entronó, Gary Hall Jr. ha obtenido un bronce in extremis.
 
Prensa malintencionada dejaba caer rumores sobre un posible doping de Peter van den Hoogenband a los que él respondió “En el deporte hay unas reglas muy claras: no es posible utilizar drogas para aumentar tu rendimiento. Cada día estoy monitorizado para demostrar que yo cumplo esta regla, ayer mismo me realizaron dos pruebas”. Gary Hall Jr. añadió “Es demasiado fácil acusar a alguien de usar drogas debido a que nada más rápido que tu, no es justo”. Popov se unió a ellos en las declaraciones apoyando al nuevo rey olímpico.
 
Dos días después, probablemente con algo de desilusión, Popov tampoco pudo renovar su título en la distancia corta. En aquellos Juegos, Popov nadó los 50 libre en 22.15 (preliminares, tercer mejor tiempo), 22.17 (semifinales, cuarto mejor tiempo) y 22.24 (final, sexto) perdiendo su corona que había ganado en 1992 y 1996. Nadie pudo superar sus record olímpico (21.91) logrado en Barcelona en 1992 ni su record mundial de 21.64 pero el norteamericano Anthony Ervin se llevaba la medalla de oro con 21.98 en la tarde del 22 de septiembre de 2000.
 
Roger Torné