Franziska van Almsick, la “camarada” reconvertida al capitalismo

Barcelona, 26 de julio de 1992. Final de los 100m.crol de los JJ.OO. que se disputan en la capital catalana. En el callejón nº 5, teniendo a su izquierda a la recordista mundial de la prueba, la norteamericana Jenny Thompson (54”48 en marzo de aquel mismo año), se coloca la alemana Franziska van Almsick, poco más de 14 años y 3 meses de edad.
 
Un minuto después, la joven nadadora, la gran revelación de estos Juegos de Barcelona, se cuelga al cuello la medalla de bronce del hectómetro libre, con un magnífico tiempo de 54”49, solo por detrás de la china Yong Zhuang, 54”64, y Thomson, 54”84.
 
Al día siguiente, mañana del 27 de julio, Franziska nada las eliminatorias de los 200m. crol. Saliendo muy rápida ¿euforia por su medalla del día anterior?, ¿inconsciencia de sus poco más de 14 años?, ¿o táctica completamente premeditada…..o completamente equivocada?), pasa por 27”33, y 57”12 (cuando Heike Friedrich había señalado el récord mundial en 1,57”55, había pasado en 58”36), aunque un penoso último largo, en 30”38, la llevan a un magnífico, aunque insuficiente para conseguir el récord, 1,57”90.
 
Por la tarde, ya en la final, Franzi (como se la va a conocer mundialmente a partir de aquel momento) reincide en su táctica, pasando todavía más rápida que por la mañana, 27”05, y 57”01, iniciando a partir de este momento un terrible duelo con la norteamericana Nicole Haisslet (27”55, y 57”11), que solo se resuelve en el último “suspiro”, cuando esta alarga un poco más su mano, para tocar el muro una décima de segundo antes que su rival, 1,57”90, por 1,58”00, quitándole un oro que parecía ser suyo. Plata y bronce, en las pruebas individuales (nadará también los 50m.crol, 9a.de las eliminatorias en 25”96, siendo descalificada en la Final B, y 100m.mariposa, 4a. de las eliminatorias en 1,00”04, pero únicamente 7a. de la final en 1,00”70), volverá a subir al podio para recibir otras dos medallas, también de plata, 4x100m.estilos, y bronce, 4x100m.crol.
 
¿Quien era aquella sonriente chiquilla que, aun sin llevarse el oro, triunfaba en las Piscinas Picornell?. Había nacido en Berlín el 5 de abril de 1978, en tierras de aquella DDR que algunos años después, 1990, coincidiendo con la caída de la URSS, se había reunificado con sus “coterráneos” de la República Federal, para volver a ser únicamente alemanes.
 
La natación alemana, pese a lo que se esperaba de su reunificación, no era la suma de las potencialidades de ambas “Alemanias”, y empezaba a conocer una “travesía del desierto” que, según como se mire, todavía dura hasta nuestros días. Franzi se había destacado aquel mismo año en los “Eurojúniors” de Leeds, logrando cuatro títulos individuales, 100-200m.crol, 100m.mariposa, y 200m. estilos (unos “Eurojúniors” en los que, recordemos, Jorge Ulibarri conseguía el título de los 100m.mariposa; Maria Pelaez “visaba” su título de los 200m.mariposa, y una Nina Zhivanevskaya, todavía rusa, “visaba” también el de los 100m.espalda), antes de conseguir el título absoluto alemán de los 200m.
 
Sin ningún asomo de duda, la joven alemana había sido preparada en los “laboratorios” de la DDR para suplir aquellas generaciones que habían triunfado en los Juegos Olímpicos, y Campeonatos Mundiales y de Europa entre 1962 y 1989. Era, por decirlo de alguna manera, una “bomba con espoleta retardada” que terminó “explotando” en otras manos que no las que la habían preparado con aquella minuciosidad propia de los métodos DDR (“pocos, pero buenos”).
 
Franzi había sido escogida entre las mejores, lo que significaba que tenia “cuerda para rato” dentro del mundo de la natación. De la mano de Dieter Lindeman, su entrenador ya en la DDR, empezó a “crecer”, como deportista y persona. En 1993 encontramos su definitiva eclosión, cuando consigue un “botín” difícilmente igualable, seis títulos (y un segundo lugar en los 100m.mariposa), con un inigualado “triple” en 50, 100 y 200m. crol, y otro en los relevos (4×100 y 4x200m.crol y 4x100m.estilos), y parece estar destinada a ser la gran figura de esta década, al lado de las ya consagradas Krisztina Egerszegi y compañía. Su gesta de Sheffield le vale ser designada como “Mejor deportista europea de 1993”, iniciando su camino hacia la fama.
 
Su extraordinaria figura, 180 centímetros por 65 kgr., sus enigmáticos ojos, y su belleza, no menos enigmática, bien pronto llaman la atención de los publicistas, que poco a poco empiezan a llamarla para desfiles de modas, y anuncios de diferentes productos. Según se dice, aquel 1993 sus ganancias se determinan en unos 160 millones de pesetas, y van a crecer rápidamente año tras año. Si en 1992 soñaba con tener una motocicleta para poder ir más rápida a los entrenamientos, ahora con 15 años, cuando todavía le faltan tres años para poder conducir un coche, la firma OPEL la convierte en su mejor publicista…..a cambio de 80 millones de pesetas. En una encuesta, es elegida como la mujer más bella de Alemania, por delante de la modelo Claudia Schiffer.
 
De esta forma, aquella “camarada” de la DDR, empieza a convertirse en un engranaje más del “capitalismo” alemán, haciendo valer de la mejor forma posible sus éxitos natatorios para abrirse paso en la vida, intentando, aunque no siempre lo conseguirá, compaginar ambos aspectos de su vida.
 
El primer aviso le llega al año siguiente, 1994, en los Mundiales que se disputan en Roma. Si el primer día su 3r. lugar (54”77, por detrás de la chinas Jingyi Le, 54”01, récord mundial, y Bin Lu, 54”15), no constituye una gran sorpresa, dado que se la considera más nadadora de 200-400, que no de 50-100-200, si lo es al día siguiente su tiempo matinal en las eliminatorias de la prueba en la que se la considera la gran favorita, los 200m.crol, donde unos discretos 2,01”55, solo la clasifican en el 9o. lugar, a 13 centésimas de su compatriota Dagmar Hase, última clasificada para la final.
 
Desesperación entre los dirigentes de la natación alemana, a la que los “sponsors” (para los que Franzi es, seguramente, el mejor reclamo) le piden buenos resultados, y no precisamente “aquellos”. Sin embargo, se encuentra rápidamente la solución, aprovechando, precisamente, aquel 8o. lugar de Dagmar Hase. Se dice (pero no vamos a ser nosotros quienes “la sostengamos antes que enmendarla”), que hubo dinero por en medio, o si fue un tentador viaje, pero el caso es que por la tarde, al nadarse la Final A de aquellos 200m., el callejón nº 8, destinado en principio a Hase, estaba ocupado por su compañera, Franzi. No queremos ser malpensados, pero nos atreveríamos a decir que aquel fue otro de los momentos en que el “business” le ganó la partida al DEPORTE (un DEPORTE que cada que cada vez ha ido empequeñeciendo un poco más las mayúsculas).
 
Pese a todo, la substitución funciona. Franzi, suponemos, espoleada por su “fracaso” matinal (y, suponemos, por unos dirigentes que ansiaban salir de aquel mal paso), cumplió perfectamente con su cometido. Pasando por 27”21, 56”86, y 1,27”12, ataca en la última piscina a la china Lu Bin, para imponerse finalmente por 11 centésimas de segundo, 1,56”78, por 1,56”89, superando, como también lo hace la china, el viejo récord mundial de otra DDR, Heike Friedrich, 1,57”55 desde el 18 de junio de 1986.
 
Posiblemente, la mejor imagen que haya quedado de aquellos Mundiales hayan sido las copiosas lágrimas que a “moco tendido” dejó escapar Franzi en el podio, mientras veía subir en el mástil la bandera alemana, y se dejaba oír el “Deutschland Deutschland über alles”. Otra medalla, esta de bronce en el relevo corto; un 4o. lugar en el 50m.crol, y un 5o., en el 100m.mariposa, completaban la actuación de la que ya se vislumbraba, como una de las grandes figuras de la natación mundial, “aderezada”, sin embargo, de un cierto “plus” de polémica, por la incidencia que cada vez más tenían en su carrera los “mass media”.
 
Viena, con la competición más importante de 1995, los Europeos, va ser escenario de una nueva actuación de la estrella alemana, que pretende eclipsar su hazaña de dos años antes en Sheffield, ganando cuatro pruebas, 50-100-200-400m.crol. Si el primer día gana claramente el hectómetro, aunque con una marca discreta, 55”34, en la segunda jornada va a revivir la pesadilla del año anterior en Roma. En las eliminatorias matinales de los 200m. se clasifica en 9o. lugar, 2,02”99, a solo 5 centésimas de la sueca Malin Nilsson, última clasificada para la final.
 
Vuelven a temblar los dirigentes y “sponsors” alemanes, que ven como se les esfuma la posibilidad de presentar su figura como la tetra campeona europea y es que esta vez ni siquiera su compatriota Kerstin Kielgass (mejor tiempo de las eliminatorias en 2,01”93) ante la posibilidad de conseguir el título europea, se presta a “dejarle” su calle a la alemana, para que pueda confirmar su título de Sheffield. Aun así, Franzi se traga la decepción, y demuestra su orgullo deportivo; después de ver como su compatriota se enfunda el título con un tiempo de 2,00”56, se lanza a demostrar que es, efectivamente, la mejor de todas, señalando unos magníficos 1,57”71 (a poco menos de un segundo de su récord de Roma).
 
Será en la 3a. jornada, sin embargo, cuando Franzi va a dar perfecta cuenta de sus grandes cualidades para la natación. Dejando por un momento las pruebas más cortas, participa en los 400m., una prueba que no ha nadado nunca en una gran competición. Su tiempo de 4,08”37,  representaba en aquel momento la 10a. mejor marca mundial de siempre, lo que da una ligera idea de lo que podría haber conseguido en esta distancia si hubiera querido dedicarse a “trabajarla” un poco más. Finalmente, el último día es subcampeona de los 50m.,crol, vencida por la sueca Linda Olofsson, 25”76 por 25”80, dejando la competición, pues, con dos títulos y un segundo lugar individuales, junto a otras tres medallas correspondientes a los tres relevos, pero, desgraciadamente para ella, sin haber podido conseguir todo lo que ella, y de ella, se esperaba
 
Por unos meses, los que van de octubre de 1995, a julio de 1996, Franzi va a pensar un poco más en la natación, dejando un poco de lado sus “deberes profesionales”. Necesita aquel título de los 200m., necesita imperiosamente “su” título, el que le corresponde como a recordista mundial que es. Lo necesita tanto desde el punto de vista deportivo (porque, al fin y al cabo, ella ha demostrado sobradamente que es una buena deportista), como profesionalmente, puesto que gran parte de su fama “laboral” se asienta sobre sus títulos deportivos y está dispuesta a conseguirlo.
 
21 de julio de 1996. Juegos Olímpicos de Atlanta. Después de dos ocasiones fallidas, Franzi, mejor tiempo con 1,59”40, no tiene problemas para clasificarse para una final que espera con todas sus fuerzas intactas, después que el día anterior, en la final del hectómetro, haya sido 5a., sin ofrecer lo mejor de si misma, ahorrando fuerzas para la gran cita de su vida.
 
Ya en la final, y fiel a su costumbre, toma el mando de la prueba, 27”59, seguida por su más peligrosa rival, la costarricense Claudia Poll, 27”95, y la rumana Liliana Dobrescu, 27”97. La larguirucha Poll, sin embargo, siempre con su eficiente 2-tiempos, la alcanza en el viraje de los 100m., 57”67, por 57”69 de Franzi, que ve como poco a poco se le avanza, cogiéndole una corta pero substancial ventaja en el último viraje, 1,27”97, por 1,28”20. A pesar de sus desesperados intentos, Franzi ve como Poll no solo mantiene su ventaja, si no que, poco a poco, la va ampliando, haciendo valer su mayor resistencia de nadadora de 400 y 800m. Cuando Poll toca el muro, proclamándose campeona olímpica, Franzi está todavía a unos centímetros de hacerlo, 1,58”16, por 1,58”57. Su sueño se ha desvanecido. La medalla de oro se le ha escapado de nuevo, quizás por culpa de sus desfiles, y sus “castings”, aunque esto nunca se sabrá con absoluta certeza, a pesar de que se rumorea, y no sin fundamento, que Franzi ha tenido que ser sometida a un tratamiento contra la anorexia que padece, producto de las necesidades profesionales que le imponen unos determinados patrones.
 
Pero Franzi es joven, solo tiene 18 años, y la esperan, si ella quiere, alguna ocasión más para conseguir lo que más desea, aunque sabe que va a tener que esperar otros cuatro largos años. Por el momento, mirando más hacia el futuro que no hacia el presente, prefiere no gastar su valioso tiempo en competiciones que, para ella, no dejan de ser “menores”, teniendo en cuenta que lo único que buscará a partir de aquel momento será el título olímpico, aunque, como tampoco puede hacer oídos sordos a las demandas de su Federación, para la cual es una pieza vital de su equipo femenino.
 
El ciclo olímpico siempre trae aparejados cambios, y en su caso también; deja a su entrenador de siempre, el que la ha llevado desde que salió de aquellos exhaustivos controles de detección y formación de talentos de su DDR, Dieter Lindemann, para pasar a entrenar con Norbert Warnatzch. Embebida en su trabajo, entrenará mucho menos, por lo que no nadará pruebas individuales, y únicamente ayudará a los equipos de relevos.
 
Aunque en los Europeos de Sevilla-1997, una lesión la obliga a descansar, hace acto de presencia en los Mundiales de Perth-1998, donde es campeona con el 4x200m.crol (señalando unos discretos 2.,01”28 en el primer tramo), y subcampeona con el 4x100m.crol (55”95 en el segundo tramo). Nueva presencia en el Europeo de Estambul-1999, de donde se lleva los títulos en los dos relevos de crol (55”41 en el tercer tramo, y 1,59”61 en el primero, un tiempo que le hubiera dado el segundo lugar en la prueba individual), y el 2o. lugar del 4x100m.estilos (1,00”06 en el tramo de mariposa).
 
Esta, llamémosla “dejadez”, hace que se olvide “un poco” de los entrenos, lo que, junto a algunas lesiones, pero sobre todo a un excesivo aumento de peso (72 kgr. poco antes de llegar a Sydney), se deja notar en los Juegos, a los que llega en una forma harto precaria, por lo que no puede pasar de las semifinales, ni en los 200m.crol, 11a. en 2,00”26, ni en los 100m.mariposa, 12a. de las eliminatorias, 59”72 (aunque ya no se presenta a las “semis”, prefiriendo reservarse para el 4x100m.crol, que se nada en la misma sesión). Con una sola medalla, y de bronce (en el 4x200m.crol) Sydney confirma, pues, el declive de la que, pareciendo estar destinada a serlo todo, ha ido perdiendo poco a poco su bagaje a lo largo de un incierto camino.
 
Franzi pasa a vivir casi exclusivamente para sus negocios, olvidando prácticamente el camino de la piscina y la austeridad de los duros entrenamientos. Sus modelos, sus fotos, son portada de revistas de modas y anuncios publicitarios, lo que le reporta no pocas ganancias. Aun así, ella no olvida que se lo debe todo a la natación, y le cuesta pensar que va a tener que abandonar la natación sin haber conseguido encuadrarse en la mítica familia que forman los que han sido campeones olímpicos. No acude a los Mundiales de Fukuoka, aunque si al llamamiento que su Federación le hace al año siguiente, 2002, cuando se disputan en Berlín los Europeos de verano. Se prepara para ellos con la ilusión más propia de una debutante que no de una consagrada con numerosos títulos a su espalda. Son unos meses “locos”, en los que ha de compaginar importantes obligaciones profesionales con duros entrenamientos. Pero obtiene su recompensa.
 
En la piscina berlinesa, Franzi actúa por última vez como lo que es, la capitana que lleva al triunfo a sus compañeras, la estrella del equipo que hace poner a su afición en pie. El primer día cae el récord mundial del 4x100m.crol, un récord al cual únicamente habían accedido nadadoras alemanas a través de la ya extinta DDR, cuando Katrin Meissner, Petra Dallmann, Sandra Völker, y ella misma, señalan un tiempo de 3,36”00, rebajando los anteriores 3,36”61 de los Estados Unidos. El segundo día es el turno del 4x200m. crol, que vencen con amplia autoridad, 7,59”07 (recordemos que fue por delante del cuarteto español de las Roca, Caballero, Villaecija, y Rouba).
 
El tercer día inicia su “recital” individual al vencer en el hectómetro, siete años después de haberlo hecho por última vez, Viena-1995, con unos 54”39 que representan la sexta mejor prestación mundial de siempre, aunque no será hasta el 6o. día de la competición cuando volverá a tocar la gloria con la punta de sus dedos, y será, para más “Inri”, en su distancia preferida, con la que ha soñado desde 1992, los 200m.crol.
 
Saliendo un poco más rápida que en su récord mundial (recordemos que fue en los Mundiales de Roma-1994), llega al primer viraje con una corta ventaja, 27”14, por 27”21, ventaja que se amplia ligeramente a mitad de prueba, 56”27, por 56”86, y que se amplia todavía más en el último viraje, 1,26”33, por 1,27”12, y aunque le cuesta conservar su ritmo en el último largo, consigue mantener 14 centésimas de su ventaja, suficientes para batir su récord mundial, 1,56”64, por 1,56”78 en Roma.
 
Después, la gloria. Franzi se lleva las manos a la cara en señal de sorpresa. Franzi, puños cerrados, levanta su cara al cielo, como agradeciendo la ayuda divina. Franzi sonríe, aplaudiéndose ella misma, y, finalmente, mientras todo el estadio la ovaciona puesto en pie, Franzi estalla en sollozos, expulsando de su interior toda la enorme tensión puesta en aquella lucha contra el destino. Después de “aquello”, solo le queda el 4x100m.estilos, que el cuarteto alemán gana sin problemas en 4,01”54, nuevo récord europeo, con un excelente parcial suyo en el tramo de mariposa, 57”48.
 
Con sus cinco títulos europeos, Franzi vuelve a ser, para unos, “la Divina”; para otros, Franziskavan Gold”, o, para otros tantos, Franziskavan Superstar”, es decir, la que todos los alemanes esperaban y deseaban.
 
Pero el tiempo, que todo lo pone en su debido lugar, va a demostrar que todo aquello no es otra cosa que el “canto del cisne” de aquella enigmática Franziska van Almsick. Quizás creyendo que lo que ha logrado en Berlín puede repetirlo en Atenas, deja pasar el 2003, nuevamente dedicada a sus substanciosos negocios, ahora mejor pagada que nunca por aquellos cinco títulos conseguidos en Berlín, para llegar a su última etapa. Con 26 años, y toda la experiencia acumulada a lo largo de aquellos años, Franzi se dispone a conseguir lo que no pudo hacer suyo ni en 1992, ni en 1996, ni, mucho menos, en 2000.
 
17 de agosto del 2004. Juegos Olímpicos de Atenas. Final de los 200m.crol. Franzi está totalmente dispuesta a jugar la baza de su vida, aunque, como ha podido comprobar en sus anteriores actuaciones, no está en la forma que ella desearía para aquella “cita con su destino”. Tres días antes, en el último tramo de la final del 4x100m.crol, ha sido incapaz de conservar la ventaja que sus compañeras le han dado, perdiendo la medalla de bronce que parecía a su alcance ante la holandesa Inge de Bruijn, señalando, además, unos 54”49, que no parecen indicar nada bueno para actuaciones posteriores.
 
El día anterior, 16, ha nadado las correspondientes eliminatorias y semifinales de “su” prueba, pasando sin problemas, 2,00”23, y 1,59”13 respectivamente, aunque tampoco sin excesiva facilidad, lo cual la preocupa. Sin embargo, el contacto del agua, una vez ha sonado el disparo de salida, la libera de sus malos presagios, para prestar únicamente atención a sus rivales. Consciente de su estado de forma, sale dispuesta a hacer una prueba táctica, sin intentar forzar en los primeros metros, girando en segundo lugar, prácticamente a la altura de la norteamericana Dana Vollmer, 27”65 por 27”66, antes de intentar una escapada que espera sea victoriosa. A los 100m. ya es primera, 57”64, por delante de Vollmer, 57”73, y de la francesa Solenne Figues, 57”91.
 
Poco después, sin embargo, se da cuenta de que no va a poder mantener su ritmo. Intenta retenerse un poco, guardando fuerzas “por si acaso”, y sus 30”96 en el tercer largo (el peor de las ocho finalistas) la dejan en un 5o. lugar, 1,28”60, aunque no excesivamente lejos de las cuatro primeras (la italiana Federica Pellegrini, 1,28”20; Figues 1,28”33; la rumana Camelia Potec, 1,28”35, y Vollmer, 1,28”36), aunque las otras tres finalistas tampoco están descartadas para la victoria final (la 8a., la polaca Paulina Barzicka señala un parcial de 1,29”01).
 
Todo va a decidirse, pues, en un último, y, seguramente (por lo menos para las ocho finalistas) interminable largo de piscina, en el que las fuerzas de Franzi no van a responder como ella posiblemente deseaba. Pese a sus desesperados esfuerzos, ve como el muro se va acercando rápidamente, sin que ella consiga reducir aquellas escasas centésimas que la separan de sus rivales más adelantadas. Seis manos golpean casi simultáneamente los paneles que determinan el tiempo de cada nadadora. Franzi levanta la cabeza para mirar, no el tiempo conseguido, que para ella es lo de menos, sino el lugar en que ha llegado.
 
Algo parece estallar en su interior cuando junto a su nombre ve aquel 5 que le está diciendo que ha despertado definitivamente de su maravilloso sueño, convertido ahora ya en pesadilla. Todo ha terminado para ella, aunque todavía la espera un premio “menor”, cuando al día siguiente, sube al podio para recoger junto a sus tres compañeras del 4x200m.crol, la medalla de bronce.
 
Después, suponemos, aún tendrá tiempo, y humor, para revivir por unos momentos los maravillosos 12 años que ha vivido como nadadora, y que le han permitido, a partir de ahora, tener el porvenir prácticamente asegurado, y la perspectiva de una buena carrera profesional. A sus 26 años sabe perfectamente que no ganaría nada con volverlo a intentar. Su sitio ya no está en las piscinas, sino en las pasarelas, y en los estudios fotográficos. Ya en Berlín, días después de que terminaran los Juegos, comunica su decisión en una multitudinaria rueda de prensa.
 
Ha apagado definitivamente los focos de la piscina, para encender las candilejas del espectáculo.     
 
Guillem Alsina