Apuntes de la natación Balear. Sus inicios


La natación balear continúa en la actualidad en un gran nivel

Nos dice Joaquim Morera en su libro “Historia de la Natación Española”, que “era hazaña de los “buenos” nadadores mallorquines el salir de los antiguos baños de La Portella (al pie de la Catedral, desaparecidos ya) e internarse en el mar, unos 1.000m. aproximadamente, hasta divisar el reloj de la Basílica de San Francisco. Pero solo en 1928 un esforzado, Eusebio Minguell, mílite del Club Regatas, da forma a la natación isleña, llevándola por el sendero de los reglamentos técnicos. y es en el Club de Regatas donde crece el primer brote, más tarde es el Club España quien con noble afán de emulación forma su sección de natación y organiza, en 1930, la y Travesía a nado del Puerto de Palma”. 

 
Crece el número de clubs (“Portasa”, “BAD”, y “Barbarà”), y para aunar voluntades y esfuerzos, se reúne el 25 de agosto de 1931, en el Circulo Mallorquín, un comité integrado por Antonio Roca, Avelino Torras, Tomas Darder, y Jerónimo Roig, constituyendo la primera federación “regional” balear de natación, bajo la presidencia de Rafael Ramis, aunque en la posterior reunión de clubs, fue designado, ya de manera definitiva, José Ma. Ponsetí. 
 
Todo ello hace que poco a poco se desarrolle la práctica de la natación. A mediados de agosto de 1933, se recibe la visita del CN.Barcelona, con un gran éxito de público, pero también de resultados, por lo que rápidamente empieza a organizarse la participación en los Nacionales que se disputan pocas semanas después. Una especie de suscripción popular permite recabar fondos para el costoso viaje, y así, es en 1933, en los disputados en la piscina de El Lago, de Madrid, donde por vez primera aparecen nadadores mallorquines en unos Nacionales, y donde, como buenos insulares, no lo hacen nada mal, destacando un magnífico tercer lugar de Rubio en los 100m.espalda, 1,25”2; los dos sextos lugares, de Ribot, del Regatas, en los 100m.libres, 1,15”, y de Servera en los 1.500m. libres, 25,41”3, y el octavo de Riera en los 100m.libres, 1,19”1, mientras Prada es descalificado en los 200m. braza.
 
Aunque el club de Regatas contaba ya con una piscina natural en el Puerto, de medidas reglamentarias, 25m., los éxitos conseguidos hacen que se inicie una campaña en el periódico local de Palma, “La Última Hora” para conseguir otra que permita entrenarse a los que pertenezcan a los restantes clubs de la federación. En ocasiones, y para poder entrenarse en agua dulce, se aprovechan algunos estanques de las “masias” diseminadas por los alrededores de Palma, así como la piscina militar, aunque en ambos casos, restringidos a las posibilidades que les dejaban las labores del campo, o de los militares. La campaña tiene un cierto éxito, y así, el 27 de marzo de 1934, se coloca la primera piedra de la piscina de la Ciudad Jardín, que pasa a ser el escenario de prácticamente todas las competiciones disputadas en la isla.
 
Al año siguiente, 1934, aumenta la participación de la natación mallorquina en los “Nacionales”, favorecido por el hecho de que estos son los primeros que se disputan por “Federaciones Regionales”, y no por clubs, como hasta el momento se había hecho. En ellos, la natación balear se consagra totalmente al conseguir el primer título nacional de su todavía corta historia, cuando Carlos Mann se impone en los 100m. espalda con un tiempo de 1,21”0, título que se completa con el tercer lugar de los 3x100m.estilos, 4,06”4, con un equipo formado por Riera, Prada y Mann, convirtiendo al equipo balear en la revelación de estos “Nacionales”, como bien se encarga de manifestar la prensa; destaquemos, además, el cuarto lugar de Prada en los 200m.braza, 3,20”0; los quinto y sexto lugares de Riera en 400 y 100m.libres, 6,24”8 y 1,16”2; el quinto de Servera en 1.500m.libres, 25,27”0, y el sexto de Morera en 400m.libres, 7,13”8, configurando una actuación que deja prever un futuro muy halagüeño para la natación isleña.
 
Los “Nacionales” de Valencia-1935 representan para la natación balear el refrendo de todo lo dicho en el párrafo anterior. Aunque sin inquietarlas, Baleares se coloca, por detrás de Catalunya y Castilla, como la tercera potencia natatoria española, a la espera, repetimos de que en un futuro pueda integrarse en el duelo que mantienen dos de las tres “C” de la natación española (la tercera será, ya después de 1940, Canarias). Pese a no contar ya con la colaboración de Carlos Mann, que no puede defender su título de espalda, un magnífico velocista, Moreiras (que no podrá ofrecer todo lo que promete “gracias” a la rebelión militar) es tercero de los 100m.libres, 1,05”2, y cuarto en 400m.libres, 5,37”9; Prada consigue otros dos terceros lugares, en los 200 y 400m.braza, 3,07”4 y 6,38” (este último con récord balear), y los dos equipos de relevos son, igualmente, terceros : 3x100m.estilos en 4,03”6, con Prada, Guardia y Moreiras, y 4x200m.libres en 10,55”6, formando el cuarteto con Moreiras, Riera, Servera y Mut. Además de los ya citados, el equipo lo complementan perfectamente, Riera, sexto de los 400m.libres, 6,04”4, y séptimo de los 100 y 1.500m.libres, 1,09”1, y 24,12”1; Prada, quinto de los 100m.espalda, 1,25”5, junto a Guardia, séptimo en 1,28”7, y, finalmente, el octavo lugar de Vers en 200m.braza, 3,19”8. 
 
También las mujeres hacen su aparición en la natación balear, y lo hacen, como los hombres, con un lugar en el podio de campeonas, cuando su bracista Carmen Guardia consigue el segundo lugar de los 200m.braza con 3,36”, tras la imbatible Enriqueta Soriano, 3,23”2, mientras C.Bernhardt aporta su más modesta aunque importante colaboración con su tercer lugar en los 100m.espalda, 2,02”0 (muy lejos de los 1,28”6 y 1,31”8 de las dos primeras, aunque estas fueron las tres únicas participantes en esta prueba) y el cuarto lugar de los 100m.libres en 1,34”3.
 
También los infantiles aportaron su “granito de arena” a la magnífica actuación de la natación balear, con los sexto y séptimo lugares de Borrás y Sancho en los 100m.libres, 1,19” y 1,20” respectivamente, y el sexto de Perrea en los 100m.espalda, 1,44”2, lo que representa un buen porvenir, aunque, finalmente, no se hará realidad.
 
La magnífica actuación de Alberto Moreiras en Valencia, y sus indudables cualidades para la velocidad, determinaron que fuera seleccionado para actuar en el encuentro internacional disputado contra Francia el 28 de junio de 1936 en París, nadando el relevo de 5x50m.libres (en realidad los encuentros de aquel tiempo contra Francia se limitaban a dos pruebas de relevos, los citados 5x50m., y un 4x200m.libres, y un encuentro de water-polo) en el que, aunque tuvieron que inclinarse ante la mayor potencia de la natación francesa, Moreiras, junto a Carulla, Quesada, Piernavieja, y Sabater, superaron el récord nacional con un tiempo de 2,21”8, convirtiendo, pues, a Moreiras, en el primer nadador internacional y recordista nacional de la natación isleña-mediterránea.
 
Los éxitos de 1935 en Valencia animaron a la joven Federación Balear a pedir a la FEN la organización de los “Nacionales” de 1936, que les fue concedida, para los 25, 26 y 27 de julio en la piscina “Ciudad Jardín” de Palma de Mallorca. Después de recibir las inscripciones de las federaciones de Andalucía, Asturias, Canarias, Catalunya, Castilla, Euskadi, Galicia, Navarra, Valencia, y, naturalmente, la Balear, es decir, una participación récord, nunca vista hasta aquel momento, de 10 “Federaciones Regionales”, el estallido de la rebelión militar vino a truncar lo que se preveía como el estallido, aunque este pacífico y deportivo, de la natación española.
  
Continúa la natación balear con fuerza una vez terminada la contienda. El 29 de septiembre de 1939 ha nacido un nuevo club, el C.N.Palma, que agrupa a gran parte de los pequeños clubs existentes de ante-guerra. Se les concede la organización de los primeros Nacionales de post-guerra, aunque después se descuelga Vigo, pidiéndolos como un acto más de los actos de homenaje a la Armada Española, y se le prefiere a Palma, aunque con la condición de que se organizarán allí los de 1941. Este mismo año de 1941, el 10 de agosto, en su piscina del CN.Palma, Carmen Guardia se convierte en la primera balear recordista española al señalar un tiempo de 9,06”4 en los 500m.braza, inaugurando el palmarés de esta prueba, donde, curiosamente, figuran solo dos nombres, el de la balear y el de su sucesora, la madrileña Esperanza Navarro, que se lo arrebató al año siguiente, 1942, con un tiempo de 8,55”1.
 
En Vigo, Carmen Guardia se proclama como primera balear campeona de España, al imponerse en los 200m.braza con un tiempo de 3,28”0. Al año siguiente, ahora si en Palma, Carmen Guardia, renueva su título de campeona de los 200m. braza, ahora con 3,21”0, imponiéndose a Enriqueta Soriano, pareciendo que puede ser su sucesora, aunque no continuará su progresión en años sucesivos, retirándose de la competición. No es esta, sin embargo, la única nota positiva de la natación isleña. A.Bernal es segundo de los 100m.crol  hombres, 1,06”0, a solo tres décimas del titulo, y tercero de los 400m., 5,32”4, disputando el segundo lugar al catalán Castelltort, 5,31”8; mientras entre las mujeres, M.Lloveras es tercera de 100m. crol, 1,20”0, y su equipo de 4x100m. crol segundo por detrás de Catalunya. Brillan igualmente sus infantiles, buena señal de que se cuida la cantera, con títulos para Sostres en 100m.braza; Ramirez en 100m.espalda, y el título de 4x100m.estilos. Todo ello les reporta el título por equipos infantiles masculinos; el segundo lugar en infantiles femeninas, el cuarto lugar entre los absolutos masculinos, y el segundo en absolutos femeninas, imponiéndose a Castilla, todo lo cual hace augurar que una “B” va a unirse a las tres “C” en la lucha por la hegemonía natatoria estatal.
 
En 1942 aparece otro campeón de España de la natación balear. Valentin Sabaté se proclama vencedor de los 400m.crol, 5,23”4, y segundo de los 100m.crol, a tres décimas del vencedor, otra de las sorpresas de estos Campeonatos, el aragonés Segismundo Pera, y, por vez primera, el relevo de 4x200m. sube al podio, al ser tercero por detrás de Canarias y Catalunya. En la puntuación general masculina, Baleares, tal como prometía su progreso, es tercera, por detrás de dos de las “C”, Canarias y Catalunya, pero por delante de la otra, Castilla. Otro éxito de este año es el primer récord de España conseguido por el equipo “regional” de Baleares, formado por Guasch, Manrique, Mezquida, y Sabaté, que en el 4x100m. crol señala un tiempo de 4,29”0, rebajando los 4,30”2 de un equipo del CN.Barcelona dos años antes.  
 
Sin embargo, la natación balear tropezará con el mismo escollo insalvable del 99% de la geografía española (excepto Barcelona y Madrid), la falta de piscinas cubiertas. Se promete mucho, pero se cumple muy poco, por no decir nada, y las islas mediterráneas continúan con su única piscina de “S’Aigo Dolça”, de 33m. y agua salada, que es todo lo que puede ofrecer el C.N.Palma a sus nadadores, lo que, evidentemente, determina que, poco a poco, se vayan fundiendo todas las esperanzas que se habían depositado en ella, después de aquellos buenos campeonatos de principios de los 40. En 1943, sin la aportación de Valentin Sabaté, la natación balear continua dando señales de que dispone de cantera suficiente como para ofrecer una buena aportación a la natación española, cuando Antonio Pons consigue el título de la prueba de 2.000m. en mar libre, 35,01”0, y es sub-campeón de los 1.500m.crol, aunque ello no es óbice para que poco a poco se vaya extinguiendo la llama que la había iluminado en el principio de la década.
 
En 1944, ningún isleño sube al podio de los Nacionales, siendo la mejor clasificación la del mencionado Antonio Pons, quinto de los 400m.crol, el mismo lugar que consigue el 4x200m.crol, mientras retrocede hasta el quinto lugar de la clasificación final por “regiones”, tras las tres “C”, y Aragón, que es tercera, tomando el relevo que parecía tener a su alcance Baleares.
 
A partir de este momento, rotas las ilusiones que algunos se habían hecho, la natación balear, como las más de este país, vegeta, aunque ofreciendo algunos destellos de clase. Mientras entre los hombres se acusa un pronunciado descenso, las mujeres se mantienen en un nivel discreto. Entre los hombres, recordemos los nombres de Riera, Carreras, Bonet, Massanet, Mezquida, Moreiras, y Roselló; entre las mujeres a Duran, Ramis, Mirabet, Punter, Matas, y Aragón, y Molina (terceras de los 100 y 400m.crol en 1948), e incluso con terceros lugares en los relevos de 4x100m.crol en 1945, 1946, 1947, y 1948, aunque ello sea debido más al hecho de presentarse pocos equipos femeninos, 3 o 4 en cada edición, que no a un progreso cronométrico. Tambien debe destacarse el triunfo de Concepción Molina en 1946, en la prueba de larga distancia en mar.
 
En 1948 la FEN otorga a la Federación Balear la organización de la sexta edición de los España – Portugal, que se disputa en “S’Aigo Dolça”, con rotundo triunfo español, 48-23, y 13-2 en water-polo, lo que determina que los portugueses no quieran continuar su disputa, reiniciandola solo ocho años después.
 
Por segunda vez se concede a la Federación Balear la oganización de unos Nacionales (tercera teniendo en cuenta que la de 1936 no llegó a culminar), que se disputa en 1949, como la de 1941, en la piscina del C.N.Palma, “S’Aigo Dolça” (“Agua Dulce”, aunque la piscina sea, curiosamente de agua salada). Gran éxito de los Campeonatos, aunque el esfuerzo de los dirigentes isleños no se vio secundado por el éxito deportivo, y los Valdivia, Navarro, Roselló, Estrada y Bosch entre los hombres, y Estelrich, Duran, Carmona, Gomila, y Cañellas, entre las mujeres, poco pudieron hacer ante sus rivales. El séptimo lugar entre los hombres, y el cuarto entre las mujeres, selló su participación, y la discreción de la otrora esperanzadora natación balear.
 
Sigue después un periodo de gran atonía, en el que la natación balear sobrevive como puede. Aunque siempre habrá una representación balear en los Nacionales, lo hace con pocas, por no decir nulas, posibilidades de figurar en buenos lugares. Consignemos, en estos primeros años de la década de los 50’s, los nombres de Catalina Bestard y Rafael Escalas, que darán a la natación balear dos de sus más insignes figuras, Rafael y Juan Enrique Escalas Bestard. Como ya hemos comentados en anteriores artículos, la falta de piscinas cubiertas imposibilitaba cualquier posibilidad de progreso, y esto se hace patente en el recuento efectuado por la FEN en 1963 sobre el número de piscinas deportivas existentes en la Federación Balear, que da como resultado una única piscina, la del C.N.Palma, de 33’33m. Como se puede comprender, poca natación deportiva podía existir con una sola piscina para toda la Federación, y, además, descubierta.
 
No cambiará este panorama hasta mediados de los 60’s, cuando el C.N.Palma ultima la compra de 10.000 m2 de terreno en la zona de “Son Hugo” para la construcción de un complejo deportivo en el que está previsto una piscina cubierta de 25m., y otra de 50m., descubierta. Esto, junto a los éxitos de algunos nadadores becados en la Residencia “Joaquin Blume de Barcelona”, como Bernardo Ferrer, y un efectivo programa de prospección escolar, determina un renacimiento de la natación balear (realmente más palmeña que balear, por lo menos hasta la década de los 80’s) que se consolidará cuando el 30 de octubre de 1970 se inaugure la piscina cubierta de “Son Hugo”, así como la contratación de Joan Fortuny como entrenador del C.N.Palma, que será quien le de definitivo empujón.
 
No vamos a continuar. El resto es demasiado reciente como para tener que recordarlo. Son sobradamente conocidos los nombres de Antoñita Real, Rafael y Juan Enrique Escalas (los tres olímpicos, muchas veces citados en notinat), Alberto Roldan, o Ricardo Valdivia, y otros muchos que están en la memoria. Han florecido las piscinas cubiertas, han florecido los clubs, y todos ellos han colocado estas islas de nuestro Mediterraneo en los primeros lugares de la natación española, aunque nunca deberían olvidarse todos aquellos que sin los medios de que hoy se disponen, supieron mantener viva la llama hasta que otros recogieran el testigo, para llegar al nivel que hoy podemos ver.   
 
En el momento de cerrar esta pequeña historia de la natación balear, nos llega la noticia de la muerte, ocurrida el pasado 13 de octubre a los 84 años de edad, de Carmen Guardia,  a la que hemos mencionado en repetidas ocasiones a lo largo de nuestro comentario. Valga, pues, este articulo para homenajear a una de las más destacadas nadadoras isleñas, que vivió en propia carne aquellas “aventuras y desventuras” de los inicios de la natación balear.
 
Guillem Alsina