Mary Descenza y la importancia de la estabilidad emocional

Estamos acostumbrados a escribir sobre las primeras figuras mundiales sin atender muchas veces a esos nadadores que siendo potenciales ganadores se quedan siempre en un segundo plano. Mary Descensa (USA) es una representante de esas nadadoras luchadoras, que siempre han prometido dar muchas alegrías pero por un motivo u otro ha estado sometida a altibajos en el ranking mundial sin llegar a lo más alto del podio.
 
Aprovechamos una entrevista realizada este mes en USA Swimming para ligar cabos entre la trayectoria de esta espléndida deportista y sus deseos que de momento no se han materializado debido a la falta de control de unos nervios traicionados por su autoexigencia.
 
Mary empezó a destacar de muy joven, puesto que con 16 años participó en el Campeonato del Mundo de Fukuoka 2001 donde obtuvo una cuarta plaza en los 100 mariposa (59.30) y ayudó a su equipo de 4×100 estilos a lograr la medalla de plata nadando el relevo de mariposa.
 
En el Campeonato del Mundo de Barcelona 2003, esta vez en los 200 mariposa volvió a ser cuarta. En esa final de 200 mariposa, Roser Vives, con la misma edad que Mary, era octava con 2:12.89, vencía la polaca Otylia Jedrzejczak con 2:07.56 mientras que Descenza terminaba en 2:08.38 a tres décimas del bronce. Participó también en Barcelona en la clasificación para la final del relevo 4×100 estilos, aunque en la final fue sustituida por la veterana Jenny Thompson, lo que le otorgó también la medalla de plata.
 
Durante su etapa universitaria fue una de las nadadoras más exitosas, no en vano venció en la NCAA (Campeonato norteamericano universitario) los 200 mariposa en los cuatro años en los que participó, siendo la segunda mujer en la historia en lograrlo
 
2004 fue un año decepcionante puesto que no pudo clasificarse para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 al terminar en cuarta posición en los 200 mariposa durante los trials norteamericanos y muy lejos de su mejor marca lograda el año anterior en Barcelona.
 
Tampoco en 2005 las cosas fueron a mejor. Clasificada para nadar los 200 mariposa en el mundial de Montreal, se clasificó para la final con 2:09.73 terminando en sexta posición en la final de su tercer Campeonato del Mundo con 2:10.44. En el Duel in the Pool celebrado unos días después en Irvine (California, USA), ya sin ninguna presión,  si que podía rebajar su mejor marca con 2:08.27. En Montreal también nadó las series eliminatorias del 4×200 femenino que a la postre obtendría la medalla de oro.
 
2006 fue un año de transición sin competiciones de talla mundial, sin embargo la gran cita del año, los Pan Pacíficos no aportaron mucho de positivo puesto que su marca de 2:09.07 en los 200 mariposa la volvieron a relevar a la cuarta posición consiguiendo el bronce en los 100 mariposa.
 
Parecía que su carera estaba atascada puesto que en su mejor prueba, después de haber sido la joven más prometedora de su país, solo había podido rebajar su mejor marca 1 segundo y 19 centésimas del 2002 al 2005.
 
En marzo de 2007 afrontó su cuarto mundial (Melbourne) con 22 años pero tampoco las cosas salieron bien, esta vez sus 2:11.73 de preliminares no le permitieron siquiera nadar las semifinales. A la vuelta de Australia se replantó su carrera deportiva pero también sus prioridades en la vida.
 
Estaba cerca de conseguir su licenciatura en Biología, cosa que finalmente hizo en el mes de mayo y según ella “cada vez me ponía más nerviosa antes de las competiciones. Vivía completamente agarrotada y estresada entre mi vida, los estudios y la natación. Sentía una presión constante que no me dejaba concentrarme correctamente en nada y hasta llegué a dejar de disfrutar de la natación y plantearme la retirada”.
 
Era la mujer más exitosa de la natación universitaria, estaba en el equipo nacional pero fracasaba en las grandes citas. Se replantó las cosas y empezó a visitar a un psicólogo deportivo quien le ayudó a tener una visión distinta de su vida y a ordenar las prioridades. Cambió su estilo de entrenamiento y empezó a nadar con el objetivo de disfrutar, más allá del deseo de ganar que la acababa traicionando.
 
“La natación no solo es un deporte físico, la fuerza y el control mental es tan importante como el buen entrenamiento” reconoce ahora Descenza quien sabe que hablar abiertamente de sus miedos con el psicólogo le ha ayudado a ver las cosas más fáciles. Esta nueva actitud pasa por disfrutar de su vida más allá de la natación, compartiendo con amigos una tarta realizada por ella misma o no sintiéndose culpable después de echarse una siesta.
 
Con esa nueva forma de pensar, Mary consiguió rebajar su mejor marca en cinco de las seis pruebas en las que participó este verano en el campeonato USA de verano celebrado en ConocoPhillips.
 
“Ahora se que en una competición no puedo controlarlo todo y por ello me concentro en aquello que si puedo controlar. Ahora entiendo que no es necesario estar siempre a punto y que en ocasiones no me toca ganar, aunque mentiría si dijera que no deseo  participar en los próximos Juegos Olímpicos”.
 
Los 2:07.84 de este verano en los 200 mariposa probablemente no le puedan valer una medalla en Beijing pero si su clasificación en el equipo USA olímpico, también es un buen comienzo para abordar el año olímpico.
 
Roger Torné