Juegos Olímpicos. Montreal 1976


Piscina olímpica

Montreal-1976, Juegos de la XIX Olimpiada. Por cuarta vez el continente americano ha sido escogido para hospedar la disputa de unos Juegos Olímpicos, con Montreal como ciudad organizadora. Serán unos Juegos en los que la política jugará un papel importante, con dos hechos que llevaran a la abstención de algunas delegaciones. Por un lado, el hecho de que el gobierno canadiense no reconozca a la China Nacionalista (conocida también como Taiwan, ó Taipeh) como país completamente soberano, y sí, en cambio, le otorgué este reconocimiento a la China Popular, ó Continental, cosa perfectamente comprensible y lógica, cuando se trata de no ignorar, como lo hacían otros gobiernos, un colectivo de casi 1.000 millones de habitantes, es decir, la cuarta parte de la población mundial.

 
La hasta aquel momento denominada China, con la añadidura de Nacionalista, para distinguirla de la República Popular, hubo de desfilar bajo el cartel de República de Taiwan, después de las protocolarias protestas de sus dirigentes, que de nada sirvieron, y que acabaría siendo el nombre que adoptarían en sucesivas ediciones de los Juegos. Sus homólogos continentales, por el contrario, seguían sin reconocer el movimiento olímpico, al que no se sumarian hasta ocho años más tarde.
 
El otro asunto, mucho más grave, fue la abstención de veinticuatro países africanos, todos ellos pertenecientes a la denominada “África Negra”, disconforme con la participación de la delegación de Nueva Zelanda, al haber acogido esta por sus tierras una gira del equipo sudafricano de rugby. El hecho de ver como hacían las maletas una serie de deportistas ya ambientados en la Villa Olímpica, hizo pensar en muchos de los deportistas si los Juegos, en aquel momento, no podían quedar cuestionados, y si la política no jugaba un papel excesivamente interesado dentro del movimiento deportivo en general, y del olimpismo en particular. Finalmente, sin embargo, todo pareció arreglarse y, pese a estas ausencias, las pruebas tuvieron un desarrollo normal, lográndose, como siempre, unos resultados excelentes en todos y cada uno de los deportes programados.
 
Escarmentados por lo que había sucedido en Munich, las autoridades canadienses tomaron toda una serie de medidas destinadas a impedir la repetición del fatal y sangriento asalto a la Villa Olímpica bávara. La policía, incluso el ejercito, colaboraron en la vigilancia de las instalaciones olímpicas para tratar de evitar una posible actuación de elementos destinados a perturbar la marcha de los Juegos. Mark Spitz, por ejemplo, llegado a Montreal como comentarista de la NBC, una de las cadenas norteamericanas de TV, y desde el mismo momento de su desembarco, fue escoltado permanentemente por un par de guardaespaldas, mismas medidas que se tomaron con la delegación israelí, guardado día y noche por una numerosa y bien preparada fuerza especial del ejercito, mientras un pelotón, no menos preparado, quedaba al acecho de lo qué pudiera pasar. Afortunadamente, no se repitió lo de Munich, y todo se resolvió con las molestias de pasar por los frecuentes controles policiales.
 
El boicot africano no afectó especialmente a las pruebas de natación, deporte donde los países de esta área no cuentan excesivamente. Únicamente en el caso de Sudáfrica se hubiera podido aportar alguna individualidad (retiradas ya, evidentemente, sus dos grandes figuras del período anterior, Karen Muir y Ann Fairlie) como era el caso del velocista Jonty Skinner, del que hablaremos más tarde, pero las autoridades sudafricanas continuaban excluyéndose del movimiento olímpico al no querer abandonar su política de ”apartheid” respecto de la población de color.
 
En un conjunto monumental aún por acabar, debido a un seguido de huelgas que dificultaron su finalización, la Piscina Olímpica, cubierta, y con cabida para unos 9.200 espectadores, es una construcción moderna en la base de la gran asta que domina el Estadio Olímpico, ofreciendo a los aficionados su cubo para la competición, 50x25x2 metros, juntamente con una segunda piscina de 50×15 destinada a calentamiento y entrenamientos de los nadadores, y toda una serie de habitáculos destinados a gimnasio, saunas, salas de reposo y relajamiento, masajes, centro médico, instalaciones de control electrónico, bares, etc., para ofrecer la máxima garantía a los nadadores, en su afán de lograr el mejor resultado, “arañando” segundos, décimas y centésimas a los récords mundiales, olímpicos, nacionales ó personales.
 
Y ya que hablamos de centésimas, digamos que en el Congreso de la FINA que se celebra cada cuatro años, coincidiendo con la disputa de los Juegos, se aprobó que todos los participantes que hicieran el mismo tiempo en centésimas de segundo, serían clasificados “ex-aequo”. También hay cambios en los artículos correspondientes a los estilos: en braza, hay que conservar el cuerpo en posición perfectamente horizontal desde el primer movimiento de brazos, después de la salida y de los virajes, mientras en mariposa se aclara que las piernas ó los pies pueden no estar en el mismo nivel, pero que no pueden hacer movimientos alternativos.  
 
Aunque ligeramente atenuada, continúa la lucha sorda entre la FINA y el CIO por encontrar un programa que satisfaga a ambas organizaciones. Con el pretexto que en 1973 la FINA había comenzado a organizar sus Campeonatos Mundiales, el CIO había logrado recortar el programa olímpico de Montreal, en el que no tienen cabida ni los 200m.estilos, masculinos y femeninos, ni los 4x100m.crol masculinos. Bien poca cosa parece representar esta recorte, pero la lucha entre ambos organismos, más bien parece un pretexto para determinar cuál de los dos manda más dentro del deporte olímpico, si el CIO ó las diferentes Federaciones Deportivas, que no otra cosa.
 
Una vez más, y tal como se había hecho cuatro años antes, la FINA impone unos tiempos-mínimos para la participación de más de un nadador por país en las pruebas de natación. Esta vez hila todavía más fino, imponiendo dos mínimas, una para inscribir dos nadadores, y otra para hacerlo con tres nadadores (se continuaba pudiendo inscribir un solo nadador sin ninguna condición) lo cual, evidentemente, todavía favorece más a los países más potentes de nuestro deporte (los tiempo se han calculado sobre la media de los seis primeros clasificados de los Mundiales de Belgrado-1973, sumándole un 4% y un 2%, para dos y tres nadadores, respectivamente).
 
Como dato puramente anecdótico, y tal como hicimos en los Juegos de Munich, presentamos los tiempo considerados por la FINA: CROL: 100m. hombres: 54”4/53”4 – mujeres 1,01”3/1,00”1; 200m. 1,59”5/1,57”2 – 2,12”1/2,09”5; 400m. 4,11”2/4,06”3 – 4,34”2/4,28”9; 1.500m.hombres 16,29”1/16,10”1; 800m.mujeres 9,26”1/9,15”2. ESPALDA: 100m. 1,01”4/1,00”2 – 1,09”0/1,07”7; 200m. 2,11”9/ 2,09”3 – 2,28”2/2,25”3. BRAZA: 100m. 1,08”2/1,06”9 – 1,18”9/1,17”3; 200m. 2,28”7/2,25”9 – 2,48”5/2,45”3. MARIPOSA: 100m. 59”0/57”8 – 1,06”3/1,05”0; 200m. 2,08”8/2,06”3 – 2,25”1/2,22”3. ESTILOS: 400m. 4,46”2/ 4,40”7 – 5,16”7/5,10”6.
 
En el aspecto técnico, y de acuerdo con la firma de cronometraje Swiss-Timing, encargada de esta tarea en Montreal, se acordó que el control de las pruebas de relevos seria totalmente automático, conectando las plataformas de salida de los nadadores con las placas de llegada, de manera que si alguno de los relevistas se lanzaba al agua antes de que su correspondiente compañero hubiera tocado el muro de llegada, se encendiera una luz roja, indicando que el relevo no había sido cogido reglamentariamente, y que, por lo tanto, se imponía su descalificación.
 
Montreal, y aunque esta frase se haya convertido ya en un tópico, incluso demasiado usado, “señala un nuevo hito” en el desarrollo de la natación mundial, siempre inalterablemente en progreso. De las cuatro pruebas ganadas por Mark Spitz en Munich, por poner un solo ejemplo, bien patente sin embargo, únicamente en una, la de los 100m.mariposa, se mantiene su récord mundial, mientras en las otras tres, y con sus tiempo de entonces, únicamente hubiera logrado una medalla, y de bronce, en los 100m.crol. Y este es el mejor de los casos, pues si miramos los 1.500m.crol, podemos ver que hasta un total de 15 nadadores superaron en las eliminatorias aquellos por entonces formidables 15,52”58 del norteamericano Mike Burton, récord mundial y olímpico cuatro años antes. ¡ De fabula ! podríamos decir, si no fuera que esta exclamación, repetida cada cuatro años, acaba convirtiéndose, finalmente, como decíamos, en un mero tópico, que no esconde, sin embargo, la realidad.
 
Un total de 51 países (47 en categoría masculina, 36 en la femenina) envían nadadores a la ciudad canadiense, uno menos que en Munich, de entre los cuales 6 lo hacen por primera vez: Bahamas, Islas Vírgenes, Mónaco, Nicaragua, Paraguay y Túnez.
 


Final de los 100 crol masculinos

100m.crol: récord mundial: Jim Montgomery (USA) 50”59, 23/08/1975, en Kansas City; récord olímpico: Mark Spitz (USA) 51”22, en Munich-1972. Eliminatorias y semifinales el 24 de julio, final el 25. 41 participantes repartidos en 6 eliminatorias y 2 semifinales.

 
No se presenta a defender ninguno de sus títulos el campeón de Munich, Mark Spitz, retirado ya de la competición, después de haberse aprovechado económicamente de aquellas siete medallas. James “Jim” Montgomery, primer campeón mundial de esta prueba en 1973, será el nuevo campeón olímpico. Recordista mundial el año anterior, esconde su juego en las eliminatorias, octavo mejor tiempo, para explotar literalmente en semifinales, logrando bajar su récord mundial, y el olímpico de Spitz, hasta 50”39, dejando en el aire la duda de si, al día siguiente, será el primer hombre en bajar la “barrera” de los cincuenta segundos.
 
Decidido, el coloso norteamericano (195cm. de altura, 88 kgr., 21 años) ya es primero en el viraje, 24”24, destacado del resto de finalistas (segundo es su compatriota Jack Babashoff, 24”73; tercero, el italiano Marcello Guarducci, 24”99). Desplegando toda su potencia en el segundo largo de piscina, Montgomery se asegura claramente el título, pese a flaquear ligeramente en los últimos metros, ganando casi con medio metro de ventaja por delante de Babashoff. Un aplauso general resuena por toda la piscina cuando en el marcador electrónico aparecen las mágicas cifras que marcarán estos Juegos con su huella: ¡ 49”99 !.
 
La barrera ha caído, y Montgomery se cuelga al cuello una medalla de oro bien merecida, por haber sido, sin duda alguna, el mejor velocista de la olimpiada 1972-76. Tiene a su lado a Jack Babashoff, 50”81, segundo mejor tiempo mundial de siempre, mientras el alemán de la RFA, Peter Nocke, 51”31, récord europeo, es tercero, arrebatándole la medalla de bronce a Guarducci, quinto en 51”70 en los últimos metros, cosa que también consigue el otro alemán de la RFA, Klaus Steinbach, cuarto en 51”68.
 
En los Estados Unidos se han quedado los dos únicos que hubieran podido evitar, quizás, el triunfo de Montgomery. Por un lado, el anterior recordista mundial, el también norteamericano Andy Coan, 51”11 el 1975, eliminado en los “trials”. Por el otro, el sudafricano James “Jonty” Skinner, ausente por razones anteriormente ya mencionadas, que se entrena en una Universidad USA (país que parece que incluso ha llegado a proponerle su nacionalización, con tal de poder participar en los Juegos) que demostrará sus posibilidades cuando, terminados los Juegos, y aprovechando la disputa de los Campeonatos Nacionales USA, bajará el récord mundial de Montgomery, señalando unos magníficos 49”44.
 
Para muchos comentaristas de natación, entre ellos el mismo Mark Spitz, un hombre que conoce perfectamente su valor, estos 49”99 de Montgomery han marcado los Juegos de Montreal. Hacía casi cincuenta y cuatro años que otro norteamericano, “Johnny” Weissmuller, había bajado por primera vez del minuto en el hectómetro. Cincuenta y cuatro años habían tenido que pasar para mejorar diez segundos; este podría ser, pues, el costo del progreso en natación.
 


John Naber

200m.crol: récord mundial: Bruce Furniss (USA) 1,50”32, 21/08/1975, en Kansas City; récord olímpico: Mark Spit, 1,52”78, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 19 de julio. 55 participantes repartidos en 8 eliminatorias. Recordista mundial Bruce Furniss se impone, a pesar de ciertas dificultades, en “su” prueba. En tres ocasiones se supera el récord olímpico en las eliminatorias, siendo, sucesivamente, el soviético Andrey Bogdanov, 1,52”71 en la 2a.; el alemán RFA Klaus Steinbach, 1,51”41 en la 3a., y Furniss, finalmente, 1,50”93 en la 7a., los que bajan el récord de Spitz antes de la final.

 
En la final, Furniss se encuentra con el doble problema de hacer frente a la velocidad de Montgomery, muy superior a la suya, y, al mismo tiempo, a la potencia de John Naber, que pocos minutos antes se ha proclamado campeón olímpico de los 100m.espalda. Segundo a mitad de prueba, 54”47, a una sola décima, 54”37, de Naber, y prácticamente igualado con Montgomery, 54”54, el recordista mundial ataca en el único momento que sabe que puede ganar la final; después del viraje, y hasta los 135m., puede lograr unos centímetros de ventaja que le servirán para resistir los últimos intentos de sus dos compatriotas y rivales. Finalmente, y con un tiempo final de 1,50”29, nuevo récord mundial y olímpico, gana la medalla de oro, seguido de Naber, 1,50”50, mientras Montgomery es tercero, 1,50”58.
 
El soviético Andrey Krilov, sexto a mitad de carrera, 55”25, remonta espectacularmente, y con un tiempo de 1,50”73, supera el récord europeo, completando un magnífico cuarteto a menos de 1,51” que representan los cuatro mejores tiempo mundiales de siempre. Los ocho finalistas (Downie y Bogdanov únicamente en las eliminatorias) superan el récord olímpico de Mark Spitz.
 


Brian Goodell

400m.crol: récord mundial: Brian Goodell (USA) 3,53”08, 18/06/1976, en Long Beach; récord olímpico: Brad Cooper (AU) 4,00”27, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 22 de julio. 47 participantes repartidos en 7 eliminatorias. No se presenta Brad Cooper a defender su título de Munich. Timothy “Tim” Shaw el triple campeón mundial de los 200, 400 y 1.500m. crol el año anterior en Cali, se confirma como uno de los grandes vencidos de la cita olímpica canadiense. Afectado sucesivamente, primero por una tendinitis, después por una anemia, el que ha sido una de las grandes figuras del mediofondo y fondo mundial de esta olimpiada, únicamente ha logrado clasificarse para nadar los 400m., después de haber perdido todos sus récords mundiales de los 200, 400, 800, y 1.500m.

 
En estos cuatro hectómetros, nadie podrá resistir a la nueva figura del fondo mundial, el norteamericano Brian Goodell, 17 años, y casi un “enano” de 175cm. de altura, entre sus gigantescos compatriotas, que llega a Montreal con el aval de sus recientes récords mundiales de 400 y 1.500m. No menos de cuatro veces es anunciado un nuevo récord olímpico en las series de la mañana, superado sucesivamente por el brasileño Djan Madruga, 3,59”62 en la 2a.; por el soviético Vladimir Raskatov, 3,57”46 en la 3a.; por Shaw, 3,56”40 en la 6a., y, finalmente, por el propio Goodell, 3,55”24 en la 7a. y última, conformando una final en la que el último clasificado, el soviético Vladimir Mikheev, lo hace en un tiempo de 4,00”20, es decir, mejor que el récord olímpico logrado en Munich.
 
Y es precisamente Mikheev quien lanza la final, pasando el hectómetro en 56”45, mientras Shaw, 56”64, estrechamente marcado por Goodell, 56”73, son segundo y tercero respectivamente. A mitad de carrera, los dos norteamericanos han cogido el mando de la carrera, prácticamente al mismo tiempo, 1,55”95 para el recordista mundial, 1,55”99 para Shaw, mientras Raskatov es tercero, 1,56”53 (todos tres por delante del parcial del récord mundial) con Mikheev cuarto, 1,56”66. Mientras Raskatov no puede seguir el ritmo de los norteamericanos, atrasándose definitivamente, Goodell y Shaw continúan su duelo particular, aunque siempre con una cierta ventaja del recordista mundial, primero en los tres cuartos de carrera, 2,54”62 (por delante de su parcial del récord mundial, 2,55”39) por 2,54”86 de Shaw, que no se da por vencido, intentando el triunfo, y recuperar, al mismo tiempo, un récord que ya había sido suyo.
 
En el último hectómetro ambos dirimen el triunfo en un intenso duelo, con ventaja final para Goodell, que, con unos excelentes 57”31, por 57”68 de Shaw (es decir, más rápidos que en el primer hectómetro, teniendo en cuenta el salto de salida) gana la prueba con un nuevo récord mundial y olímpico, 3,51”93, casi medio segundo por delante de Shaw, 3,52”54, que ha luchado con gran coraje y decisión contra una casi inevitable derrota (teniendo en cuenta sus problemas de salud) logrando su mejor tiempo personal en esta distancia. Tercero, sin muchos problemas, y con récord europeo incluido, es Raskatov, 3,55”76, claramente por delante del brasileño Madruga, 3,57”18. 
 


Brian Goodell al finalizar los 1500 crol

1.500m.crol: récord mundial: Brian Goodell, 15,06”66, 21/06/1976, en Long Beach; récord olímpico: Mike Burton (USA) 15,52”58, en Munich-1972. Eliminatorias el 19 de julio, final el 20. 31 participantes repartidos en 5 eliminatorias. No se presenta Mike Burton a defender su título. Esta era, quizás, juntamente con la de los 100m.crol, la prueba más esperada de los Juegos por técnicos y aficionados presentes en Montreal.

 
El progreso de la natación se había centrado precisamente en esta prueba de los quince hectómetros, cuando Tim Shaw, y el australiano Steve Holland, un clásico representante del “2-tiempos”, se habían entregado a una verdadera “caza” al récord mundial, llevándolo desde los 15,52”58 de Burton en 1972, a los 15,10”89 de Holland en febrero del año olímpico. Desaparecido Shaw de la escena natatoria por causa de sus sucesivas afecciones, Goodell había cogido el relevo, superando el récord del australiano en los “trials” USA.
 
Se esperaba, pues, con gran interés, la réplica de Holland, para ver la táctica que empleaba, frente a un adversario que le era claramente superior en velocidad-base (Holland había sido quinto de los 400m. en un tiempo de 3,57”59, a casi seis segundos del norteamericano). Era, pues, momento de recordar aquella otra final de los 1.500m. en Helsinki, con los insolubles problemas del japonés Hashizume frente a Ford Konno. El progreso de la prueba es innegable: en la 1a.eliminatoria, el húngaro Zoltan Wladar pulveriza literalmente el récord olímpico con un tiempo de 15,37”61; minutos después es el turno del norteamericano Paul Harloff, 15,20”74 en la 2a., mientras los dos favoritos se limitan a clasificarse sin descubrir sus fuerzas al rival. El soviético Vladimir Salnikov, 15,39”04, es el último clasificado para la final, mientras siete nadadores más superan el ya ex-récord de Burton.
 
Desde su inicio, la final será un duelo a tres bandas (dejando de banda un efímero Hartloff que se les une en los tres primeros hectómetros, pero que, finalmente, acabará en séptimo lugar). Bobby Hackett, el segundo representando USA fiel a su costumbre, lanza la carrera sobre bases superiores al récord mundial (57”55 por 59”14; 1,58”13 por 1,59”81; 4,00”15 en los 400m., por 4,02”32 del mundial). En este momento tiene una ventaja de casi tres segundos sobre sus dos rivales.
 
En el primer tercio de carrera, Hackett, 5,01”38 (por 5,03”02 del récord mundial) domina claramente a Goodell, 5,03”22, y Holland, 5,03”47, mientras el resto de finalistas están claramente superados (sin tener en cuenta Hartloff, 5,05”32, que ya empieza a atrasarse). Entre los 500 y los 800m., es Holland el que inicia su ataque, plenamente consciente de que sus únicas posibilidades pasan por desembarazarse de sus dos rivales antes del último hectómetro. A los 800m., Hackett todavía es primero, 8,03”50 (a poco menos de dos segundos de su récord mundial, 8,01”54) mientras Holland es segundo, 8,05”02, y Goodell tercero, 8,05”66.
 
En el kilómetro, el australiano parece haber logrado su objetivo, y es primero, aunque muy justo, 10,04”19, por 10,04”69 de Hackett, y 10,06”27 de Goodell, que parece tener cierta dificultad en seguir el ritmo de Holland, que ha nadado este tercio de prueba más rápido que el primero, 5,00”72. En los dos siguientes hectómetros, el australiano continúa aumentando su ventaja, logrando los 1.200m. en 12,03”97, por 12,05”08 de Hackett, y 12,05”46 de Goodell, que ha reaccionado, nadando estos 200m. con parciales por debajo del minuto. El intento del australiano, sin embargo, no resultará, y a los 1.400m., llega al viraje incluso con unas centésimas de desventaja, Goodell primero en 14,04”67, seguido de Hackett, 14,04”95, mientras Holland es tercero, a cuatro centésimas de este. Con unos electrizantes últimos 100m. (Goodell 57”73; Hackett 58”96; Holland 59”67) Goodell no tiene problemas para adjudicarse la medalla de oro, juntamente con un nuevo récord mundial y olímpico, 15,02”40, récords que superan igualmente Hackett, segundo en 15,03”91, y Holland, 15,04”66, pagando de esta manera la falta de velocidad propia de los adeptos del “2-tiempos”.
 
La carrera de los tres primeros ha sido casi perfecta de ritmo. Los parciales del ganador por tramos de 500m. nos dan una pequeña idea de ello: 5,03”32, 5,02”95, y 4,56”13 (con 3,56”59 en los últimos 400m., para un hombre que tiene el récord mundial en 3,51”93) mientras sus seguidores han logrado: 5,01”38 – 5,03”31 – 4,59”22 para Hackett, y 5,03”47 – 5,00”72 – 5,00”47 para Holland.
 
Djan Madruga, el brasileño, es cuarto, 15,19”84, mientras Salnikov es quinto, 15,29”45, nuevo récord europeo, iniciando una extraordinaria carrera deportiva en esta prueba, afianzando a la natación soviética como el posible rival de Estados Unidos en los próximos Juegos, hecho que no llegará a consolidarse, sin embargo, debido, seguramente, al excesivo monolitismo del deporte soviético.
 
Sí en esta prueba de los anteriores Juegos hemos dicho que por primera vez en su historia se habían bajado los diecisiete minutos por parte de todos los finalistas, ahora lo han hecho con los dieciséis minutos (último ha sido el húngaro Zoltan Wladar en un tiempo de 15,45”97, es decir, mejor que el ganador de Munich-1972).
 

4x200m.crol: récord mundial: Estados Unidos, 7,30”54, 22/08/1975, en Kansas City; récord olímpico: Estados Unidos, 7,35”78, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 21 de julio. 17 cuartetos inscritos, repartidos en 3 eliminatorias. Récord olímpico para el equipo de la URSS en la 1a.eliminatoria con un tiempo de 7,33”21, contestado rápidamente por los norteamericanos, que nadan la 2a. en un tiempo de 7,30”33, no únicamente récord olímpico, sino también mundial, nadando con dos suplentes. Era natural, pues, pensar que, nadando con el equipo titular, los norteamericanos no tendrían problemas para ganar la prueba, como así fue.

 
A pesar que en el primer tramo el norteamericano Mike Brunner no puede sacar más de 34 centésimas de ventaja al soviético Raskatov, 1,52”35 por 1,52”69, un extraordinario segundo tramo de Bruce Furniss, 1,49”56, demostrando que era el mejor especialista mundial de la distancia, frente a los 1,51”69 de su rival Bogdanov, “dinamita” literalmente la prueba, dando a su equipo una ventaja decisiva, permitiendo a los otros dos relevistas, John Naber 1,51”20, y Jim Montgomery 1,50”11, nadar con la comodidad que representa tener ya la carrera ganada, pese al esfuerzo de sus rivales, Kopliakov 1,52”54, y Krylov 1,51”05.
 
Al final, los 7,23”22 de los norteamericanos pulverizan su récord mundial y olímpico de la mañana, perfectamente secundados por los soviéticos con otros magníficos 7,27”97, superando también los dos récords matinales, juntamente con el europeo. La Gran Bretaña, 7,32”11 supera a la RFA (que será finalmente descalificada) en la lucha por el bronce, logrando subir a un podio del que estaba ausente desde 1920, cuando su natación era una verdadero potencia mundial de nuestro deporte.
 
Ausencia australiana, (la primera desde 1956) eliminado su cuarteto con el noveno mejor tiempo de las eliminatorias, 7,44”42, a casi dos segundos de los holandeses, últimos clasificados. También el equipo local, Canadá, está ausente de esta final, descalificado en las eliminatorias, cuando podría haber sido un serio aspirante a la medalla de bronce.
 


John Naber

100m.espalda: récord mundial: Roland Matthes (DDR) 56”30, 4/09/1972, en Munich; récord olímpico: Roland Mathhes, 56”58, en Munich-1972 (aunque algunos también consideran como récord olímpico los 56”30 del primer tramo de los 4x100m.estilos, en Munich). Eliminatorias y semifinales el 18 de julio, final el 19. 4 participantes repartidos en 6 eliminatorias y 2 semifinales. El largo y hasta ahora sólido reinado de Roland Matthes, doble campeón olímpico de los 100 y 200m.espalda en Ciudad México y Munich, ha comenzado a resquebrajarse pocos días antes, cuando el norteamericano John Naber le ha arrebatado el récord mundial de los 200m.espalda. Había interés por ver como respondería el “rey” de la espalda, y si lograría, por tercera vez consecutiva, subir al escalón más alto del podio olímpico.

 
Aquella era, por lo menos, la primera vez que el alemán se enfrentaba a un hombre teóricamente superior a él, y, naturalmente, la prueba tenía un gran interés, mucho más teniendo en cuenta que ya hacía tres años que Matthes no superaba ninguno de sus récords mundiales (56”30 en 1972, 2,01”87 en 1973) y aunque se conocían sus características físicas y psíquicas, se consideraba igualmente que podría haber llegado ya al límite de sus posibilidades.
 
Ya desde las eliminatorias se puede ver, en efecto, que Naber le supera claramente en cada una de sus dos intervenciones (56”80 por 57”98 en las eliminatorias; 56”19 por 57”48 en semifinales, tiempo con el que Naber supera los récords mundial y olímpico de su rival. Por primera vez en los Juegos, hay que bajar del minuto para pasar a la final.    
 
El alemán, decididamente lejos de su mejor forma, parece incluso conformarse cuando, ya en la final, el espigado norteamericano, 198cm. de altura, se avanza al resto de finalistas desde los primeros metros, girando en 26”55, por delante de su compatriota Peter Rocca, 27”14, mientras Matthes solo es quinto, 27”54. Nadando perfectamente, sin conceder nada de su ventaja, Naber gana su primer título olímpico individual, señalando con unos magníficos 55”49 un nuevo récord mundial y olímpico, claramente por delante de Rocca, segundo en 56”34, mientras Matthes puede remontar a dos de sus rivales, y llegar tercero, aunque claramente superado, 57”22, aunque esté a punto de perder su última medalla cuando el puertoriqueño Carlos Berrocal, con 57”28, está a punto de alcanzarlo en los últimos metros.
 
La aventura iniciada ocho años antes por el alemán en Ciudad México ha tocado, pues, a su fin, quizás no de la manera más adecuada, y con un punto agridulce, ya que eran muchos los aficionados a los cuales les hubiera gustado una despedida mucho más digna de este verdadero “monstruo” de la natación mundial, y de la espalda en particular.
 
Remachando los resultados de las eliminatorias, los ocho finalistas han bajado del minuto, por primera vez en los Juegos.
 
200m.espalda: récord mundial: John Naber, 2,00”64, 19/06/1976, en Long Beach; récord olímpico: Roland Mathhes, 2,02”82, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 24 de julio. 33 participantes repartidos en 5 eliminatorias. La derrota en los 100m., y la no presentación del cuarteto de 4x100m.estilos propiciaron, sin duda, la ausencia de Matthes en esta prueba, plenamente consciente de que ni en su mejor forma hubiera podido hacer nada contra su rival norteamericano. Otro norteamericano, Dan Harrigan, 2,02”25 en la 1a., y el implacable Naber, 2,02”01 en la 5a., acabaron de “dinamitar” el palacio del “rey” Matthes, desposeyéndolo de sus últimos récords olímpicos, perdidos ya los mundiales.
 
En la final, Naber deja sin ninguna posibilidad a todos sus rivales, pasando destacado a mitad de carrera, 57”45, por delante de su compatriota Rocca, 59”31; del húngaro Zoltan Verraszto, 59”38, y de Harrigan, 59”68. Nadando perfectamente la segunda mitad de carrera, 1,01”74, y a pesar de flaquear ligeramente en los últimos metros, tiene todavía suficiente fuerza para hacer historia en la natación mundial, convirtiéndose en el primer espaldista de menos de dos minutos en el doble hectómetro, 1,59”19, por delante de sus compatriotas Rocca, segundo en 2,00”55, y Harrigan, tercero en 2,01”35, conformando los tres mejores tiempo de siempre en esta prueba, y uno de los tres “triples” de la natación USA en estos Juegos (los otros dos serán en los 100 y 200m.mariposa).
 
Lejos del trío, el australiano Mark Kerry es cuarto en 2,03”17.
Con su victoria, Naber se convierte en el nadador más laureado de estos Juegos, con un total de cuatro medallas de oro (dos en los 100-200m.espalda, y otros dos en los relevos de 4x200m.crol y 4x100m. estilos) y una de plata en los 200m.crol. 
 


John Hencken

100m.braza: récord mundial: John Hencken (USA) 1,03”88, 31/08/1974, en Concord; récord olímpico: Nobutaka Taguchi (JPN) 1,04”94, en Munich-1972. Eliminatorias y semifinales el 19 de julio, final el 20. 32 participantes repartidos en 5 eliminatorias y 2 semifinales. Se presenta a defender su título de Munich el japonés Taguchi. El gran favorito de la prueba es el recordista mundial Hencken. Campeón mundial en Belgrado-1973, ausente en Cali-1975, ha preparado la cita olímpica con el máximo cuidado, consciente que debe lograr lo que se le escapó cuatro años antes en Munich, teniendo en cuenta que la braza es uno de los estilos que más ha progresado en los últimos años, y que, por esto mismo, se espera una fuerte lucha entre los favoritos.

 
Duncan Goodhew, británico, es el primero en superar el récord olímpico, al ganar la 1a.eliminatoria con un tiempo de 1,04”92, superado minutos después en la 2a. por el soviético Arvidas Iouzaytis con 1,04”78, mientras en la 5a., Hencken demuestra todas sus aspiraciones cuando, enfrentado a su gran rival, el campeón olímpico Taguchi, le vence de manera convincente, igualando su récord mundial, 1,03”88, superando el olímpico, muy por delante del japonés, 1,04”65, que no parece en su mejor forma. Horas después, en las semifinales, ambas cosas quedan demostradas nuevamente, y mientras el japonés es eliminado en la 1a. con unos discretos 1,05”69, Hencken, nadando en la 2a., vuelve a demostrar su perfecta forma, superando de nuevo sus récords, mundial y olímpico, 1,03”62.
 
En la final, Hencken no se deje sorprender pese a tener a su lado un hombre de la talla del británico-escocés David Wilkie (por lo menos, él se considera escocés) doble campeón mundial el año anterior en Cali. En cabeza de la final desde los primeros metros, 29”48 en el viraje, el único que baja del medio minuto (segundo es el italiano Giorgio Lalle, 30”09, seguido del canadiense Graham Smith, 30”29) mientras Wilkie, fiel a su táctica, se deja llevar, sexto en 30”45.
 
El norteamericano, como ya se esperaba, únicamente concede una pequeña parte de su ventaja a Wilkie, que ataca decidido a partir del viraje y remonta espectacularmente en el segundo largo, aunque sin llegar a inquietar a su rival. Con 1,03”11, Hencken supera por tercera vez en el breve espacio de dos días los récords mundial y olímpico, dejando la medalla de plata para un magnífico Wilkie, 1,03”43, también por debajo de los anteriores récords, mientras Iouzaytis y Smith se disputan la medalla de bronce, resuelta finalmente a favor del soviético, pese a los ánimos del público canadiense a favor de su nadador, 1,04”23 por 1,04”26, por delante del italiano Lalle, 1,04”37, y del alemán Walter Kush, 1,04”38, en sexto lugar, conformando una final de alto nivel técnico.
 


David Wilkie

200m.braza: récord mundial: John Hencken, 2,18”21, 1/09/1974, en Concord; récord olímpico: John Hencken, 2,21”55, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 24 de julio. 26 participantes repartidos en 4 eliminatorias. A pesar de su récord mundial, no se espera que Hencken tenga la victoria tan fácil como la del hectómetro, primero, por haber preparado básicamente esta prueba, y segundo, al estar mucho más fuerte en esta distancia David Wilkie. En la 2a.eliminatoria, el norteamericano Rick Colella supera el récord olímpico con un tiempo de 2,21”08, que le es arrebatado por Wilkie al ganar la 4a. con unos magníficos 2,18”29, a solo 8 centésimas del mundial. Para el anecdotario de la natación queda la curiosidad que Wilkie parece haber sido el primero nadador que ha empleado gorro de baño y gafas, una costumbre que muy pronto se extenderá a casi todos los nadadores de alta competición.

 
En la final, Hencken coge el mando, con un parcial muy rápido, 1,06”09, intentando romper el ritmo de su rival. Wilkie, segundo a cuatro décimas, 1,06”49, que espera el último largo de piscina para atacar, y progresivamente, a pesar de la resistencia del todavía recordista mundial y campeón olímpico, se va distanciando hasta llegar al muro con unos casi increíbles 2,15”11, más de tres segundos por debajo del anterior récord mundial, y, lógicamente, nuevo récord olímpico, mientras Hencken, que nunca ha dado la final por perdida, supera igualmente su anterior récord, 2,17”26, revalorizando todavía más, si cabe, el extraordinario tiempo de Wilkie, que ha doblado perfectamente su carrera, 1,06”49 + 1,08”62. Rick Colella, en los últimos metros, se impone al canadiense Graham Smith, 2,19”20 por 2,19”42, logrando la medalla de bronce y dejando de nuevo el cuarto lugar para el canadiense.
 
Señalemos en esta final el séptimo lugar del soviético Nikolái Pankin, 2,22”21, su mejor tiempo personal, que participa en su tercera final olímpica, poniendo el punto y final a una magnífica carrera deportiva.    
 


Matt Vogel

100m.mariposa: récord mundial y olímpico: Mark Spitz, con los 54”27 de la final de Munich. Eliminatorias y semifinales el 20 de julio, final el 21. 43 participantes repartidos en 6 eliminatorias y 2 semifinales. El reinado mundial y olímpico de Spitz, representado por sus 54”27 no terminó, continuando plenamente vigente, después que los tres norteamericanos hubieran subido al podio para recoger sus correspondientes medallas. El récord, sin embargo, tembló.

 
Matt Vogel, empujado por sus compañeros de equipo, Joe Bottom y Gary Hall, se vió obligado a lograr unos excelentes 54”35 con tal de ganar la prueba, después que Gary Hall hubiera encabezado el grupo de finalistas hasta el primer viraje, 25”39, por delante de Vogel, 25”50, mientras Bottom, sexto 26”01, remontaba posiciones en los últimos metros, terminando a solo quince centésimas del ganador, 54”50, pasando a un Hall ligeramente hundido que tuvo que conformarse con el tercer lugar, 54”65, por delante del alemán Roger Pyttel, que en semifinales había señalado el mejor tiempo de los ocho finalistas, 54”75, récord europeo, pero que en la final no tuvo la suficiente agresividad como para resistir la presión de la alta competición, y tal como ya le había sucedido en los 200m. (y en algunas otras ocasiones) no dio la “talla” con un digno cuarto lugar pero con unos discretos 55”09, y sin estar nunca en disposición de ofrecer lucha a los tres norteamericanos.
 
Señalemos en esta final el quinto lugar de Matthes con unos magníficos 55”11, demostrando de nuevo su eclecticismo, aunque, sobretodo, dejando en el aire la duda de si estaba verdaderamente “acabado” para la natación, ó sus derrotas en espalda eran debidas a una falta de motivación, en un país donde los deportistas (como todo el resto de ciudadanos) estaban excesivamente controlados por el aparato estatal.
 
Por su parte, Gary Hall, con su medalla de bronce, ponía punto final a una más que excelente carrera deportiva; sub-campeón olímpico de los 400m.estilos en Ciudad México-1968 y de los 200m.mariposa en Munich-1972; recordista mundial de los 200m.espalda, 200m.mariposa y 200 y 400m.estilos, uno de los hombres más completos de la natación mundial, recogía, con su pequeño hijo a hombros (hijo que dará para hablar largamente de él unos cuantos años más tarde) un detalle que el público aplaudió cordialmente.
 
Después de Munich había abandonado los entrenamientos para programar su vida civil, regresando de nuevo para intentar lograr la medalla dorada que se le había escapado, sobretodo en Munich, en las dos pruebas de estilos. Pese a no lograrlo, el público presente en la piscina supo valorar perfectamente la valía del veterano campeón, aplaudiéndole al recibir su última medalla. 
 


Mike Bruner

200m.mariposa: récord mundial: Roger Pyttel (DDR) 1,59”63, 3/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Mark Spitz, 2,00”70, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 18 de julio. 38 participantes repartidos en 6 eliminatorias. Disputados en la jornada inaugural de natación, vieron la primera superación de los récords del fenomenal Mark Spitz, que vio desde su lugar de comentarista de la TV como su compatriota Steve Gregg gana la 3a. eliminatoria en un tiempo de 2,00”24, superando su récord olímpico de Munich.

 
Pese a ello, se continúa considerando como favorito de la prueba al alemán Roger Pyttel, 2,00”28 en la 6a. eliminatoria, que ha hecho historia al ser el primer hombre en bajar del “muro” de los dos minutos, pocas semanas antes de los Juegos. Sin embargo, su moral, frágil como el vidrio, será excesivamente endeble para enfrentarse a los sólidos valores USA, forjados en la dura escuela de los “age-groups” y de los “duales” universitarios, acostumbrados a una constando competición en la que casi no sirve otro cosa que el “todo o nada”.
 
Bill Forrester es el encargado de lanzar la final, encabezando la carrera en su primera mitad, 57”41, por delante de Mike Brunner, 58”10; Pyttel, 58”45, y Gregg, 58”52, Las posiciones se mantienen perfectamente hasta el último viraje, donde se inicia la verdadera lucha por el título. En los últimos 30 metros, Brunner “explota” literalmente con un incontenible final que le otorga el título olímpico y un nuevo récord mundial, y olímpico, 1,59”23, por delante de Gregg, 1,59”54, que superan también los anteriores récords, mientras Forrester se impone más difícilmente a Pyttel, 1,59”96 por 2,00”02, dando a la natación USA otro de sus tres “triples”.
 
Consignémoslo en el terreno de la anécdota: Mike Brunner es un nadador forjado en la dura escuela de los entrenamientos de fondo, gran especialista igualmente de los 1.500m.crol, y que, como quien dice, en sus “ratos libres”, se dedica a nadar auténticas maratones acuáticas sobre 10.000 yardas (unos nueve kilómetros y medio, aproximadamente) en las que ha adquirido la energía suficiente para “enviar” sus decisivos y brillantes ataques finales, razón por la que ha sido bautizado por algunos de sus compañeros del equipo universitario como “bulldog”. Digamos, para acabar con la anécdota, que parece haber sido el primero en nadar las 10.000 yardas a un promedio de menos del minuto por cada 100 yardas, es decir, el equivalente aproximado de 1,07”-1,08” por cada 100m.
 
400m.estilos: récord mundial: Zoltan Verraszto (HUN) 4,26”00, 2/04/1976, en Long Beach; récord olímpico: Gunnar Larsson (SWE) 4,31”98, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 25 de julio. 31 participantes repartidos en 5 eliminatorias. Suprimidos del programa olímpico los 200m., esta es la única prueba dedicada a los estilistas. No está presente en la cita olímpica el sueco Gunnar Larsson, el récord olímpico del cual cae ya en la 1a.eliminatoria, cuando el norteamericano Rod Strachan señala un tiempo de 4,27”15, muy cerca del mundial. Sorpresa en la 5a.eliminatoria al ser eliminado el recordista mundial Verraszto, quinto en unos inexplicables 4,48”51, aunque más tarde se desvelará que ha nadado enfermo, lo cual explicará su pobre actuación.
 
En la final, la lucha se centra entre los tres norteamericanos, otro húngaro, Andras Hargitay (ex-recordista mundial, 4,28”89 en 1974) y el soviético Andrey Smirnov. Steve Furniss (hermano mellizo del campeón de los 200m.crol) es el más rápido en el primer tramo de mariposa, 59”72, por delante de Hargitay, 1,00”09; Smirnov 1,00”22, y los otros dos norteamericanos, McKee y Strachan, 1,00”61 para ambos. En el tramo de espalda, sin embargo, Strachan inicia una escapada que le da una cierta ventaja al acabar el tramo, 2,05”92, con Furniss segundo, 2,07”74, y McKee y Smirnov más atrás, 2,07”92 y 2,08”97 como únicos que parecen poder optar a las medallas.
 
El tramo de braza, como acostumbra a suceder, define las posibilidades de cada nadador. McKee avanza a su compatriota ya sobre el muro de los 300m., 3,23”40, por 3,23”92 de Strachan, destacados del resto de aspirantes al podio, con Hargitay tercero, 3,26”35; cuarto el canadiense Graham Smith, 3,26”38; Smirnov 3,26”51, y Furniss, sexto en 3,26”80. En el último tramo, Strachan se desembaraza de su compañero, acabando por dominar claramente la prueba, logrando un nuevo récord mundial y olímpico, 4,23”68, que también supera el pequeño McKee, 4,24”62, aunque ello no sea suficiente para devolverle la sonrisa en el momento de recoger su medalla, recordando, seguramente, su otro segundo lugar de esta prueba en Munich, cuatro años antes, en que fue superado de nuevo en el tramo de crol, perdiendo el oro, no es preciso recordarlo, por dos milésimas.
 
Smirnov, también en los últimos metros, puede superar a Hargitay, ofreciendo una nueva medalla de bronce a la natación soviética, 4,26”90 por 4,27”13, ya lejos del resto de finalistas, entre los que Steve Furniss decepciona en el último tramo de crol, logrando unos discretos 1,02”43, y un no menos discreto sexto lugar, 4,29”23, completamente inesperado después de su récord olímpico de las eliminatorias. 
 

4x100m.estilos: récord mundial y olímpico: Estados Unidos, 3,48”16, de la final olímpica de Munich. Eliminatorias y final el 22 de julio. 14 cuartetos inscritos, repartidos en 2 eliminatorias. Nueva, y diríamos que concluyente demostración de la superioridad USA en la natación mundial. En la 2a. eliminatoria, y lanzando al agua un cuarteto formato enteramente por “suplentes” (Rocca, dos medallas en las pruebas de espalda; Woo, finalista de los 100m.braza, el menos “ilustre” del cuarteto; Bottom, campeón olímpico de los 200m. mariposa, y Babashoff, medalla de plata de los 100m.crol) se permiten el lujo de superar el récord mundial y olímpico de la prueba, 3,47”28.

 
Pocas horas después, y tal como se esperaba, el equipo titular pulveriza este récord, dejandolo en 3,42”22, encabezando siempre la prueba. Con un primero parcial de 55”89, Naber lanza a unos magníficos Hencken, 1,02”50 en braza; Vogel 54”26 en mariposa, y Montgomery 49”57 en crol, todos por debajo de los récords mundiales (aunque, lógicamente, no puedan ser homologados) cerrando la soberbia carrera del cuarteto.
 
Tras ellos, literalmente empujado por su público, el equipo canadiense consigue la única medalla de su natación masculina, imponiéndose, 3,45”94 por 3,47”29 a la RFA, con parciales internos igualmente interesantes, como los 1,02”59 del canadiense Graham Smith en braza, ó los 50”13 del alemán RFA, Peter Nocke en crol. La URSS, un habitual del podio en esta prueba, no puede hacer mejor que un quinto lugar, claramente superado, 3,49”90.
 
La natación mundial masculina continúa, pues, y de manera clara, hablando en inglés (de Manhattan, Florida ó California, naturalmente). El equipo USA ha arrasado literalmente, imponiéndose en todas las pruebas excepto en los 200m.braza (aunque hay que tener en cuenta que Wilkie se entrenaba desde hacía tres años, en Florida) con cuatro “triples”, y cinco “dobles”, además de diecisiete récords mundiales, que quiere decir que el dominio USA es, retorciendo la frase, “totalmente total”, y que difícilmente se le puede hacer sombra.
 
La única duda que podía haber era si la URSS (que en estos Juegos ha demostrado ser la segunda potencia mundial al haber logrado una medalla en casi todas las pruebas de crol, y numerosos récords europeos) podría llegar al nivel de sus rivales políticos, teniendo en cuenta que cuatro años más tarde eran los organizadores de los Juegos, lo cual podría representar una motivación extra en su intención de presentar lucha para la hegemonía mundial. Como ya hemos apuntado, nada de eso sucederá.  
 
No hay el mismo panorama en la natación femenina, sector en el que, desde 1973, con los y Campeonatos Mundiales de Belgrado, las nadadoras de la Alemania Democrática, con unas siglas ya perfectamente conocidas por los aficionados de todo el mundo, DDR, han iniciado un fulgurante ascenso que las han llevado, a superar a sus rivales norteamericanas, a las que han dominado claramente en los dos Mundiales de Belgrado-73 y Cali-75.
 
Ahora, la capital canadiense era el testigo de la confirmación de esta superioridad, logrando las nadadoras de la DDR lo mismo que habían logrado los representantes USA en el sector masculino, es decir, el triunfo en todas las pruebas, excepto, curiosamente, la de 200m.braza, y aunque perdieron uno de los dos relevos, lograron un total de cinco “dobletes”, con nueve récords mundiales.
 
Sin ninguna duda la gran figura de la natación femenina en la capital canadiense fue la inigualable Kornelia Ender. Al llegar a Montreal, Ender era recordista mundial de los 100 y 200m.crol, 100m.mariposa, y 200m.estilos, con una incursión en los 100m.espalda (1,01”62 el 3 de junio del mismo año olímpico, récord que había perdido dos días después a manos de su compatriota Richter) es decir, una de las nadadoras más completas de la natación mundial, además de ser campeona mundial de los 100m.crol y 100m.mariposa, en Belgrado y Cali.
 
Ahora, en Montreal, su desafío todavía es más especial, al intentar ganar tres pruebas, 100 y 200m.crol y 100m.mariposa, con la particularidad que los 100m.mariposa y los 200m.crol se nadan casi seguidos en la misma jornada, y únicamente con unos veinte ó veinticinco minutos de reposo entre ambas (justo el tiempo de proclamación de campeonas de los 100m.mariposa) además, naturalmente, de las dos pruebas de relevos, aspirando, así, a un total de cinco medallas de oro. 
 


Kornelia Ender tras ganar los 100 crol

100m.crol: récord mundial: Kornelia Ender (DDR) 55”73, 1/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Sandra Neilson (USA) 58”59, en Munich-1972. Eliminatorias y semifinales el 18 de julio, final el 19. 45 participantes repartidas en 7 eliminatorias y 2 semifinales. No defiende su título de Munich Sandra Neilson. Fácil triunfo de Ender, dentro de lo que representa la palabra fácil cuando se habla de una final olímpica.

 
En la 1a.eliminatoria, Petra Priemer, otra de las “walkiries” de la DDR, supera el récord olímpico con un tiempo de 56”95, récord que le es arrebatado minutos después, cuando la morenita holandesa Enith Brigitha (una de las pocas nadadoras de color de nivel internacional) gana la 6a. en 56”61, que tampoco le dura demasiado, ya que en la 7a. y última, Ender señala unos magníficos 55”81, nuevo récord olímpico, a solo ocho centésimas de su mundial. En las semifinales, Ender vuelve a rozar sus récords, 55”82, siendo la única que nada por debajo de los 56”, con una gran diferencia, más de un segundo, por delante del segundo mejor tiempo. Es difícil, pues, que se le escape el triunfo.
 
Y así es. En cabeza de la prueba desde los primeros metros, Ender gira ya primera, 27”10, por delante de su compatriota Priemer, 27”42; de la norteamericana Kim Peyton, 27”70, y de Brigitha y otra de las norteamericanas, Shirley Babashoff, ambas en 27”72. Equilibrando y controlando perfectamente su carrera, 28”55 en el segundo largo, Ender no tiene ningún problema para vencer, señalando un nuevo récord mundial y olímpico, 55”65, por delante de Priemer, que en los últimos metros se impone ajustadamente a Brigitha, 56”49 por 56”65, mientras Peyton y Babashoff son desplazadas del podio, cuarta y quinta, 56”81 y 56”95.
 
La alemana de la RFA Jutta Wéber, última clasificada en 57”26, supera de manera clara los 58”59 con los que Neilson había logrado el título en Munich, solo cuatro años antes, cosa que también han hecho seis otros semifinalistas, sin lograr pasar a la final. Es la primera final en la que las ocho finalistas han bajado el minuto.
 
Destaquemos el hecho de que tres europeas hayan subido al podio de campeonas, ya que es la segunda vez en toda la historia de la natación olímpica que esto sucede (la otra había sido en la final de Helsinki-1952). También para las velocistas USA representa un hecho insólito no subir al podio en esta prueba, ya que únicamente se había visto en las ediciones de Berlín-1936, Helsinki-1952, y Melbourne-1956. Consignémoslo en el sentido de que esta nueva natación que nace en la DDR no se limita únicamente a algunas figuras, sino que presenta una base mucho más ancha.
 
Con estos 55”65 es la décima vez que Ender supera el récord mundial del hectómetro, después de haberlo logrado por primera vez en 1973 al proclamarse campeona mundial en Belgrado con un tiempo de 58”25. Sucesivamente, ha sido la primera en bajar los 58” (1973), los 57” (1974), y los 56” (pocos días antes de los Juegos), señalando los correspondientes hitos en el progreso de la natación mundial. Sin embargo, hay que destacar en esta, y en todo el resto de pruebas de crol, la ausencia de la más caracterizada rival de Ender, su compatriota Barbara Krause, la única que podría haber opuesto resistencia a su abrumador dominio. Autora de unos excelentes 56”01, 2,00”27 en 100 y 200m.crol (segundos mejores tiempo mundiales, tras los récords de Ender) y recordista mundial de los 400, 4,11”60, y unos excelentes 8,42”29 en los 800m. (a menos de tres segundos del récord mundial) Krause era un candidata que podía optar al triunfo en todas las pruebas de crol de los Juegos. Desgraciadamente, unas anginas infecciosas la retuvieron en la cama, privando a los aficionados de ver la única que podía empujar a Ender hacia tiempo mejores de los que logró. 
 
200m.crol: récord mundial: Kornelia Ender, 1,59”78, 2/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Shane Gould (AUS) con los 2,03”56 de la final de Munich-1972. Eliminatorias y final el 22 de julio. 40 participantes repartidas en 6 eliminatorias. No defiende su título la australiana Shane Gould, la campeona de Munich, retirada de la competición, pese a que a principios del año olímpico había hecho un rápido intento de regresar a los entrenamientos para defender sus títulos, desistiendo, empero, al cabo de dos meses. Este 22 de julio quedará grabado en la leyenda olímpica como el día “Kornelia Ender”.
 
Veintiséis minutos exactamente después de haber logrado el título de los 100m. mariposa, igualando su récord mundial, la alemana se presenta a disputar esta final de los 200m.crol. Por la mañana, en las eliminatorias, ha nadado únicamente para clasificarse (tercer mejor tiempo, 2,02”50) dejando que fueran, primero su compatriota Claudia Hempel, 2,03”36 en la 1a., y después Brigitha, 2,01”54 en la 4a., quienes se convirtieran en recordistas olímpicas, lejos de su mundial que la ha permitido convertirse en la primera mujer que ha nadado por debajo de los dos minutos en esta prueba.
 
En la final, la norteamericana Shirley Babashoff (otra que también pretende convertirse en la primera que gana las cuatro pruebas de crol) intenta romper el ritmo de la alemana, poniéndose en cabeza de la prueba, girando primera, 28”32 y 59”27, aunque sin lograr escaparse del marcaje de su gran rival, 28”63 y 59”36. Manteniendose a la altura de la norteamericana, 1,30”30 en el último viraje, por 1,30”55 de Babashoff, Ender ataca pocos metros después, y se va hacia una de las mejores gestas de la natación femenina mundial de todos los tiempo.
 
Señalando unos magníficos 28”96 en el último largo (es decir, teniendo en cuenta el salto de salida, más rápida que en los primeros 50m.) Ender no tiene ningún problema para deshacerse de su rival, logrando su tercer título olímpico individual, al mismo tiempo que con un tiempo de 1,59”26 supera los récords mundial y olímpico. Mencionamos el magnífico reparto del esfuerzo que ha hecho Ender en esta final, con dos parciales de 59”36 y 59”90 en cada una de sus mitades.
 
Babashoff, ligeramente hundida en los últimos metros, sufre para mantener el segundo lugar, 2,01”22, ante Brigitha, que también ha hecho una carrera muy equilibrada, 1,00”24 y 1,01”16, y está a punto de alcanzar a la desilusionada norteamericana, de la que acaban separándola dieciocho centésimas, 2,01”40, mientras otra holandesa, Anneliese Maas, es cuarta en 2,02”56.  
 

400m.crol: récord mundial: Barbara Krause (DDR) 4,11”69, 3/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Shane Gould, 4,19”04, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 20 de julio. 34 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Como en los 200m. no defiende su título de Munich Shane Gould, ni la recordista mundial de la prueba puede defender su récord, con lo que esta prueba es una de las más abiertas de los Juegos con posibilidades de victoria para Babashoff, campeona mundial en Cali-75, y para la sustituta de Krause, Petra Thümer, campeona europea júnior de los 800m. y sub-campiona de los 400m., poco más de 15 años, por los 19 de la norteamericana y una vasta experiencia que la puede ayudar a lograr el título.

 
Ninguna de las dos, sin embargo, desvelan sus posibilidades en las eliminatorias, siendo la sorprendente neozelandesa Rebecca Perrott la que supera el récord olímpico, 4,15”71 al ganar la 1a.eliminatoria. La magnífica crolista australiana que admiró el público muniqués, únicamente hubiera sido séptima de estas eliminato rias, de haber repetido su tiempo de Munich.
 
La final es lanzada por Thümer sobre bases más bien discretas en comparación con el récord mundial (aunque hay que tener en cuenta que Krause era conocida, precisamente, por sus carreras completamente “desequilibradas”) con parciales de 1,01”19 y 2,04”68 en los dos primeros hectómetros (por 59”32 y 2,03”57 de Krause en su carrera-récord) mientras Babashoff se limita a marcarla estrechamente, 1,01”28 y 2,05”20. A partir de este momento, sin embargo, la lucha entre ambas nadadoras favorecerá el acercamiento a los parciales de Krause. Thümer, siempre en cabeza, gira a los 300m. en 3,08”32, ya por delante de los 3,08”65 de Krause, y medio segundo por delante de Babashoff, 3,08”91, que posiblemente se fía de su mayor velocidad para superar a la alemana en los últimos metros.
 
Esta, sin embargo, no se deja alcanzar, y en un dramático último hectómetro, nadado en 1,01”57 por 1,01”55 de la norteamericana, puede mantener suficiente ventaja como para coronarse campeona olímpica, superando al mismo tiempo los récords mundial y olímpico, 4,09”89, bajando por primera vez de los 4,10”. Babashoff es segunda, 4,10”46, también por debajo de los anteriores récords, lo que no la priva de llorar desconsoladamente su derrota, mientras tras ellas, la canadiense Susan Smith, animada por todo su público, tercera desde los 150m., 2,05”94 a mitad de carrera, tiene dificultades para conservar este lugar ante el último asalto de Perrott, aunque, finalmente, y solo por dieciséis centésimas, 4,14”60 por 4,14”76, logra conservarlo, subiendo al podio para recibir su medalla de bronce, superando ambas, igualmente, el anterior récord olímpico.
 
El equilibrio de la carrera de la ganadora, 2,04”68 y 2,05”21, ha sido perfecto, y uno de los factores de su victoria, al derrotar a la norteamericana precisamente en el terreno donde esta había pensado cimentar su primera medalla de oro individual, en los últimos metros, aprovechando su mayor velocidad. Una vez más se demuestra que la potencia de un final no depende de la velocidad sino de la resistencia del nadador.  
    

800m.crol: récord mundial: Shirley Babashoff (USA) 8,39”63, 21/06/1976, en Long Beach; récord olímpico: Keena Rothammer (USA) 8,53”68, en Munich-1972. Eliminatorias el 24 de julio, final el 25. 19 participantes repartidas en 3 eliminatorias. Tampoco defiende su título de Munich Keena Rothammer. Es la última posibilidad para Babashoff de lograr el tan deseado título olímpico, rompiendo, al mismo tiempo, la monolítica superioridad de la natación de la DDR.

 
Poseedora del récord mundial tiene sobre sus rivales la ventaja de su gran experiencia (recordamos que en Munich ya había sido segunda de los 100 y 200m.) así como de su mayor velocidad (a pesar de que ni la una ni la otra le habían servido para ganar los 400m.) pero sobretodo una férrea voluntad de derrotar, aunque fuera por una sola vez, a sus rivales germánicas, a las que más de una vez había censurado y criticado duramente, al considerarlas poco menos que unas profesionales del deporte, oponiendo los sistemas políticos y deportivos de sus respectivos países. 
 
El récord olímpico es superado por otra norteamericana, Nicole Kramer, 8,46”81 en la 1a. eliminatoria, récord que vuelve a ser superado en la 2a. por Thümer, 8,46”58, aunque todas las favoritas intentan lograr su clasificación con el mínimo gasto de energía posible. Por primera vez en los Juegos ha sido preciso nadar en menos de nueve minutos para entrar en la final.
 
Una animosa Susan Smith, animada por su público como lo había sido en los 400m., toma el mando de la prueba en los tres primeros hectómetros, 1,03”15, 2,08”65, y 3,14”64, sin que las favoritas permitan, sin embargo, que se aleje excesivamente (Thümer es segunda, 1,03”43, 2,09”06 y 3,14”81, seguida como su sombra por Babashoff). A mitad de prueba, Thümer, 4,20”59, y Babashoff, 4,20”80, ya han cogido la dirección de las operaciones, seguidas de Kramer, 4,20”94, mientras la tercera norteamericana, Wendy Weinberg, 4,21”01, parece en disposición de intervenir en el resultado final, y Smith ya es quinta, acabando por desaparecer de la lucha por las medallas en un sexto lugar final.
 
A partir de este momento, las dos favoritas fuerzan su ritmo y poco a poco se van escapando en cabeza de la prueba. Prácticamente juntas (las diferencias nunca irán más allá del medio segundo) nadan la segunda mitad: 5,25”92, 6,30”82, y 7,35”73 entre los 500 y los 700m., siempre con la alemana unos centímetros por delante de la norteamericana, con Weinberg “navegando” ahora a casi dos segundos de diferencia, 7,37”70, perfectamente instalada en el tercer lugar. Como en los 400m., la prueba se decidirá, pues, en el último hectómetro. A pesar de intentar su suerte, lanzando un ataque al salir del viraje de los 700m., Babashoff es vencida de nuevo en el terreno que le parecía más favorable.
 
Nadando el último hectómetro en 1,01”42, por 1,01”60 de Babashoff, Thümer puede aguantar las últimas acometidas de la norteamericana, logrando su segundo triunfo, juntamente con un nuevo récord mundial y olímpico, 8,37”14, cosa que también logra Babashoff, 8,37”59, mientras Weinberg, como se ha dicho, es una cómoda tercera, 8,42”60, por delante de la australiana Rosemary Milgate, 8,47”21, que en los últimos metros se impone a Nicole Kramer, quinta en 8,47”33.
 
La carrera de las dos mejores fondistas mundiales ha sido realmente fabulosa, nadando ambas de forma claramente negativa, 4,20”59 y 4,16”55 para Thümer, y 4,20”80 y 4,16”79 para Babashoff. Esta vez, las lágrimas de decepción de la campeona USA se mezclan con las de su joven entrenador Mark Schubert, que nunca había dudado de la victoria de su nadadora. Babashoff deberá conformarse, pues, con el título, honroso aunque ciertamente honorífico, de ser la única crolista clasificada para disputar las cuatro finales de crol, logrando tres segundos lugares. Parca consolación, realmente, para quien deseaba romper el acaparador dominio de las ondinas de la DDR. Las ocho finalistas han confirmado los tiempo de las eliminatorias, bajando, por primera vez en los Juegos, de los nueve minutos.
 


Equipo Usa femenino del 4×100 libre

4x100m.crol: récord mundial: S.C.Dynamo de Berlín (DDR) 3,48”80, 2/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Estados Unidos, 3,55”19, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 25 de julio. 14 cuartetos inscritos, repartidos en 2 eliminatorias. Es la última prueba del programa de natación, y, por tanto, la última oportunidad para las representantes USA de lograr una victoria que palie en cierta medida el descalabro de una natación que desde 1956 no había sido derrotada de forma tan categórica. Las alemanas, por su parte, se disponían a remachar su dominio ganando esta prueba para demostrar su total y absoluta superioridad.

 
Todo ello queda demostrado en las eliminatorias de la mañana, cuando ambos equipos presentan, dejando de lado su costumbre, casi su equipo titular (únicamente no nada Babashoff, reservada para la final de los 800m. que se nada también aquella misma tarde). En la 1a.eliminatoria, el cuarteto USA pulveriza el récord olímpico con un tiempo de 3,50”27; la respuesta alemana no se hace esperar, y en la 2a., lanzando su equipo de gala, supera el reciente récord de sus rivales con un tiempo de 3,48”95, a solo quince centésimas de su mundial, recobrando un favoritismo que parecía perdido. La final, pues, se anuncia disputada, y con un excelente nivel, pues por primera vez en la historia de los Juegos ha habido que bajar de los cuatro minutos para poder nadar la final.
 
Difícilmente se podrá saber qué pasó por la cabeza de las cuatro representantes USA, y todo lo qué en aquellas horas previas a la final conjuraron entre todas. Victoria del coraje, de la voluntad de sacarse la espina de la humillación deportiva que las alemanas habían impuesto a la natación USA. Todo es posible para una victoria que, seguramente, nunca será olvidada a lo largo de sus vidas por cada una de ellas, que vivieron, con ilusión, la posibilidad de una pequeña victoria que reforzara la moral de aquel equipo vencido que era, en Montreal, el equipo femenino USA.
 
Inconscientes, quizá, de la férrea voluntad de vencer de sus rivales, los técnicos alemanes lanzan en primer lugar a su mejor nadadora, Kornelia Ender, con la intención de superar, por undécima vez, su récord mundial del hectómetro. No lo logra, nadando en unos excelentes 55”79, dando poco menos de segundo y medio de ventaja a su equipo, frente a Kim Peyton, 56”95. Wendy Boglioli, medalla de plata de los 100m.mariposa, empieza a hacer realidad el sueño de su cuarteto, nadando su tramo en unos magníficos 55”81, reduciendo la ventaja de las alemanas a solo 81 centésimas frente a Petra Priemer, 56”16, que nada a su nivel si tenemos en cuenta los 56”49 de la prueba individual. Jill Sterkel, al terminar el tercer tramo, coge el mando de la prueba al lograr unos excelentes 55”78, comparados con los 57”06 de la prueba individual, ante una Andrea Pollack que no responde a la trascendencia del momento, nadando en 56”99, un tiempo más bien discreto a este nivel de competición.
 
Al lanzarse al agua Shirley Babashoff, tiene cuarenta centésimas de ventaja frente a Carol Hempel, sexta de la final individual a cuatro centésimas de la norteamericana. ¿ Será suficiente, ó, por el contrario, será nuevamente víctima de su, llamémosle, síndrome de la medalla de plata ?. La norteamericana, sin embargo, no está dispuesta a dejar pasar su última oportunidad de lograr un título olímpico. Respondiendo a todos los ataques de la alemana en una dura pugna codo a codo, Babashoff logra llegar finalmente al muro, y, por una vez, en primer lugar.
 
Su venganza deportiva ha sido, además, completa, pues el tiempo logrado, 3,44”82, pulveriza literalmente los récords mundial y olímpico, arrebatándoselos a sus rivales, que también superan los anteriores récords con un tiempo de 3,45”50, luchando hasta el final. Babashoff ha nadado su tramo en 56”28, por 56”56 de Hempel, aumentando pues su ventaja.
 
Canadá, de manera sorprendente, se impone fácilmente en Holanda en la lucha por el tercer lugar, 3,48”81 por 3,51”67, merced a su mayor homogeneidad (las cuatro nadan entre 57”03 y 57”60) sin que el último parcial de Brigitha, 55”91 (una de las cuatro que baja los 56”, con Ender, Boglioli, y Sterkel) pueda impedir la medalla de las nadadoras locales. Remachando los resultados de las eliminatorias, y por primera vez, los ocho cuartetos finalistas han nadado en menos de cuatro minutos. El tiempo con el que el cuarteto USA logró el oro en Munich, únicamente les hubiese asegurado, en Montreal, el sexto lugar. ¡ Cosas del progreso !.
 
Sin querer minimizar la victoria de las norteamericanas, avalada, además, por un récord mundial, es evidente que la ausencia de Krause, y el hecho de haber lanzado a Ender en primer lugar, ha podido influir en el desarrollo de la prueba, sin que ello, repetimos, quite ningún mérito al formidable comportamiento de las cuatro norteamericanas.  
 
100m.espalda: récord mundial: Ulrike Richter (DDR) 1,01”51, 5/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Melisa Belote (USA) 1,05”78, en Munich-1972. Eliminatorias y semifinales el 20 de julio, final el 21. 27 participantes repartidas en 4 eliminatorias y 2 semifinales. Està en Montreal la campeona de Munich, Melisa Belote, aunque no puede defender el título de esta prueba al no haberse clasificado en los “trials” USA.
 
Es una prueba prácticamente sin ninguna historia, dada la flagrante superioridad de la recordista mundial Richter, y teniendo en cuenta que la única que podría haberle disputado el título, Kornelia Ender (anterior recordista, 1,01”62) ha optado por disputar los 100m.mariposa. La norteamericana Christine “Kiki” Vandeweghe gana la 1a.eliminatoria con un nuevo récord olímpico, 1,05”00, tiempo que es superado minutos después por la canadiense Nancy Garapick, 1,03”28 en la 2a., mientras Richter y Treiber, las dos favoritas, se limitan a ganar las suyas, sin forzar en ningún momento, aunque la recordista mundial “explota” horas después en la 1a.semifinal, ganándola en 1,02”39, nuevo récord olímpico.
 
En la final, Richter se destaca desde los primeros metros, girando primera en 29”87, con más de medio segundo de ventaja sobre los canadienses Hogg y Garapick, 30”46 y 30”52, mientras Treiber es cuarta, 31”09, por delante del resto de finalistas. Aumentando todavía más su ventaja en el segundo largo, Richter no tiene problemas para conseguir su primer título individual, señalando un nuevo récord olímpico, 1,01”83, por delante de Birgit Treiber, segunda en 1,03”41, después de remontar a las dos canadienses en los últimos metros. Garapick es tercera, 1,03”71, y Hogg cuarta, 1,03”93, muy por delante del resto, con Gibson, otra canadiense, quinta en 1,05”16.
 
Destaquemos en esta final la ausencia de representantes norteamericanas, eliminadas, una en las eliminatorias, las otras dos en semifinales. Nunca, desde los Juegos de París-1924, primero en los que se habían disputado los 100m.espalda, había habido una final de esta prueba sin representación norteamericana. Su sistema de selección había cerrado el paso a la experiencia de la anterior campeona olímpica, Melisa Belote, y sus sustitutas no habían llegado a dar la talla que se requiere en una competición de alto nivel.
 


Ulrike Richter

200m.espalda: récord mundial: Birgit Treiber (DDR) 2,12”47, 4/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Melisa Belote, 2,19”19, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 25 de julio. 31 participantes repartidas en 4 eliminatorias. Sí que defiende su título en esta prueba Melisa Belote. Una vez más los progreso de la natación se puede medir por los resultados de este prueba.

 
El tiempo que había permitido a Belote lograr el título de Munich, ni tan solo la hubiese permitido clasificarse para la final de Montreal, al ser diez las participantes que superan sus 2,19”19, récord olímpico. Nuevamente se destaca la canadiense Garapick cuando en la 1a. eliminatoria impone un nuevo récord olímpico, 2,16”49, mientras las favoritas, entre ellas Belote, se limitan a clasificarse para la final. Final de gran gala, pues las cinco últimas recordistas mundiales de la prueba están en el agua para disputar el título, hecho que creemos insólito: Belote, 2,19”19 en 1972; Richter, 2,17”35 en 1974; Garapick, 2,16”33, y Antje Stille (DDR) 2,13”5 en 1975, y Treiber, la última, 2,12”47 aquel mismo año olímpico.
 
Saliendo ya en cabeza de la final, Richter domina al llegar a la mitad de la prueba, 1,04”76, por delante de Hogg, 1,05”13, y Treiber, 1,05”63, mientras Garapick es cuarta, 1,05”70. Dominando cómodamente, Richter acaba imponiéndose, ganando su segundo título, con un nuevo récord olímpico, 2,13”43, mientras Hogg se hunde dramáticamente (acabará octava y última, 2,17”95); Treiber es segunda, 2,14”97, sin poder hacer nada por alcanzar a su compatriota, y Garapick tercera, 2,15”60, ligeramente inquietada en los últimos metros por la inesperada soviética Nadejda Stavko, 2,16”28 (después de girar séptima a mitad de prueba, 1,06”68).
 
Belote, con un tiempo mucho mejor que en Munich, 2,17”27, únicamente es quinta. Curiosamente, el podio de estos 200m., es el mismo que el de los 100m., un hecho que nunca más se ha repetido en pruebas de espalda, braza ó mariposa.
 


Liubov Rusanova

100m.braza: récord mundial: Carola Nitschke (DDR) 1,11”93, 2/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Cathy Carr (USA) 1,13”58, en Munich-1972. Eliminatorias y semifinales el 22 de julio, final el 23. 38 participantes repartidas en 6 eliminatorias y 2 semifinales. No se presenta a defender su título Cathy Carr, campeona en Munich. Sorpresa ya en las eliminatorias de la mañana, cuando la alemana de la DDR Hannelore Anke gana la 5a. señalando unos 1,11”11 (33”08 en el viraje) que representan un nuevo récord mundial y olímpico. En las semifinales de la tarde, Anke hace bueno el dicho de “quien pega primero, pega dos veces”, superando de nuevo sus récords con un tiempo de 1,10”86, después de pasar algo más flojo que por la mañana en el viraje, 33”15, demostrando una evidente superioridad sobre el resto de especialistas (la soviética Marina Koshevaia es el segundo mejor tiempo con 1,13”20).

 
En efecto, la final es un paseo triunfal para la alemana, rápidamente destacada, girando en 33”14, pareciendo en disposición de superar nuevamente sus récords, por delante de la ex-recordista, su compatriota Carola Nitschke, 34”48, mientras la soviética Ljubov Rusanova y la veterana británica Margaret Kelly las siguen, 34”98 para ambas.
 
Finalmente, sin embargo, la alemana no llega a superarse, aunque gana sin ningún problema, 1,11”16, mientras Nitschke se hunde en los últimos metros, y únicamente puede ser cuarta, 1,13”33, superada primero por Rusanova, segunda en 1,13”04, y ya en el mismo muro de llegada, por Koshevaia, 1,13”30, que ha remontado desde su séptimo lugar en el viraje, 35”53.
 


Margaret Kelly

200m.braza: récord mundial: Karla Linke (USA) 2,34”99, 19/08/1974, en Viena; récord olímpico: Beverley Whitfield (AU) 2,41”05, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 21 de julio. 38 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Tampoco se presenta a defender su título de Munich Beverley Whitfield, el tiempo de la cual es superado por quince de las participantes en las eliminatorias. Pese a ello, únicamente la soviética Koshevaia accede al récord olímpico al ganar la 1a.eliminatoria con unos excelentes 2,35”14, a solo quince centésimas del mundial. Nada también la final la recordista mundial Linke.

 
Con un mejor sentido del ritmo, frente a la mayor potencia de sus rivales alemanas, las representantes de la acreditada escuela soviética de braza ofrecen a los aficionados una de las grandes sorpresas de estos Juegos, no únicamente al ganar la prueba, sino al ocupar los tres primeros lugares.
 
A la sorprendente escapada de la británica Kelly, 35”36, y 1,14”89 (cuando no vale mucho menos, como lo demostró al día siguiente con los 1,13”57 de la prueba de los 100m.) las soviéticas oponen parciales mucho más racionales (Marina Iourshenia 36”35 y 1,15”82 en cuarto lugar; Koshevaia 36”63 y 1,16”42, quinta, y Rusanova 36”72 y 1,16”52, sexta) siempre a remolque de la británica, como de las alemanas, con Nitschke segunda en 1,15”34, y Linke tercera, 1,15”80, mientras Anke, no muy a gusto en esta distancia, es séptima, 1,16”53. Muy igualadas todas las finalistas al llegar al último viraje (primera ya es Koshevaia 1,55”51, con Iourshenia segunda, 1,55”69, por delante de Nitschke 1,56”03; Kelly 1,56”13; Rusanova, 1,56”45, y Linke 1,56”48) es Koshevaia la que ataca decididamente, sin que sus rivales puedan aguantar su ritmo.
 
Con una segunda mitad que dobla perfectamente la primera, 1,16”93 (con unos magníficos 37”84 en el último largo) Koshevaia se adjudica la medalla de oro, juntamente con un buen “recorte” en los récords mundial y olímpico, 2,33”35. Tras ella, la lucha es dura entre sus compatriotas y las tres alemanas, con ventaja final para Iourshenia, segunda en 2,36”08, y Rusanova, tercera en 2,36”22, superando primero Nitschke, sexta en 2,38”27, y Linke en los últimos metros, quinta en 2,36”97, mientras Anke que acaba igualmente muy rápida, 39”23 en el último largo, avanza a sus dos compatriotas y se lanza a la caza de Rusanova, aunque ya sea demasiado tarde, y es solo cuarta en 2,37”49. Kelly, completamente hundida, solo puede ser séptima, 2,38”37, completando una final de gran nivel técnico.
 
Como en las pruebas de espalda, fracaso de la representación norteamericana, que no ha podido clasificar ninguna de las suyas para las dos finales, y, en cambio, triunfo europeo, con las dieciséis finalistas de estas dos pruebas de braza.
 
100m.mariposa: récord mundial: Kornelia Ender (DDR) 1,00”13, 4/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Mayumi Aoki (JPN) 1,03”34, en Munich-1972. Eliminatorias y semifinales el 21 de julio, final el 22. 39 participantes repartidas en 6 eliminatorias y 2 semifinales. No se presenta Mayumi Aoki, “Madame Butterfly”, a defender su título de Munich. Es el ya famoso día 22 de julio, con la tercera prueba final de la jornada. El día antes, en las eliminatorias, el récord olímpico de la prueba ha sido superado en tres de las seis que se habían disputado, por la canadiense Helene Boivin, 1,02”67 en la 1a.; la norteamericana Wendy Boglioli, 1,01”84 en la 2a., y la alemana de la DDR Andrea Pollack, 1,01”43 en la 6a. Un total de once nadadoras superan los 1,03”34 del récord de la japonesa. En la 2a.semifinal de la tarde, Kornelia Ender se impone ya como la mejor señalando nuevo récord olímpico con 1,01”03, no muy lejos de su mundial.
 
Como era de prever, Ender domina la final desde los primeros metros, girando en cabeza con un parcial de 28”59, medio segundo por delante de Pollack, 29”06, a la que siguen Boglioli, 29”18, y, ya más atrasada, la canadiense Quirk, 29”42. En el segundo largo, Ender se limita a mantener su ventaja, y sin más problemas, gana su segundo título individual con un tiempo de 1,00”13, nuevo récord olímpico, igualando su mundial. Pollack se asegura el segundo lugar, manteniendo los centímetros de ventaja logrados en el primer largo sobre Boglioli, 1,00”98 por 1,01”17, mientras otra norteamericana, Camille Wright es cuarta, 1,01”41. La tercera norteamericana, la hawaiana Lelei Fonoimoana, es séptima, bajando también del 1,02”, 1,01”95, conformando otra final de gran nivel técnico.
 
El tiempo de la ganadora ha estado condicionado, sin duda alguna, por la final de 200m.crol que Ender deberá nadar pocos minutos después, exactamente veintidós (el que se tarda en la proclamación de campeonas de los 100m.mariposa que ella acaba de ganar). Sin este condicionante, es muy posible que se hubiera podido asistir en la piscina canadiense a la caída del “muro” del minuto en los 100m.mariposa (lo que lograría su compatriota Christianne Knacke al año siguiente, 1977, ya retirada Ender de la competición).
 
Naturalmente, el nombre de Shirley Babashoff pesaba en el ánimo de la alemana a la hora de reservar fuerzas para la final de los 200m.crol, teniendo en cuenta que el qué más le interesaba era ganar ambas pruebas, más que superar dos récords mundiales que ya eran suyos.
 
200m.mariposa: récord mundial: Rose-Marie Kother (DDR) 2,11”22, 5/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Karen Moe (USA) 2,15”57, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 19 de julio. 32 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Tres récords olímpicos ya en las eliminatorias, a cargo de la titular olímpica de Munich, Karen Moe (ahora Thornton por matrimonio) 2,14”53 en la 1a.; pronto superado por la sorprendente soviética Tamara Shelofastova, 2,14”39 en la 2a., y, finalmente, por Andrea Pollack, 2,11”56 en la 3a., acercándose al mundial de Kother (que también se ha pasado al pequeño bando de nadadoras casadas, y ahora nada con el nombre de Gabriel). El ya ex-récord de Moe es superado, faltaría más, por las diez primeras clasificadas de estas eliminatorias, entre las cuales ella misma.
 
En la final, “suicidio” deportivo de la soviética, pasando la primera mitad de la prueba en 30”05 y 1,02”72 (tres días después señalará 1,02”74 en la final de los 100m.mariposa) que es seguida por Kother-Gabriel, segunda en 29”70 y 1,02”90; Pollack, mucho más prudente, 29”80 y 1,03”29, y Ulrike Tauber, 30”07 y 1,03”42, mientras Moe es séptima, 1,04”33.
 
A partir de aquel momento, sin embargo, la soviética desaparece de la lucha por el título, dejando a las tres alemanas en cabeza de la prueba. En el último viraje, Pollack es primera, 1,37”24, por delante de Kother, a catorce centésimas, 1,37”38, mientras Shelofastova todavía es tercera, 1,37”72, por delante de Tauber, 1,37”90, y resto de finalistas, con Moe todavía séptima, 1,38”84. En los últimos metros, Pollack es la más rápida, adjudicándose la victoria, 2,11”41, nuevo récord olímpico, a solo 19 centésimas del mundial, por delante de Tauber que en los últimos metros alcanza a su compatriota Kother-Gabriel (después de haberlo hecho con una hundida Shelofastova) segunda y tercera, 2,12”50 por 2,12”86, mientras Moe, con unos magníficos últimos 50m. (34”04, los más rápidos de las ocho finalistas) falla por muy poco en su intento de lograr la medalla de bronce, a solo cuatro centésimas de Kother, 2,12”90, sin poder impedir el único “triple” de la DDR.
 

400m.estilos: récord mundial: Birgit Treiber (DDR) 4,48”79, 1/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Gail Neall (AU) 5,02”97, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 24 de julio. 20 participantes repartidas en 4 eliminatorias. No defiende su título de Munich la australiana Gail Neall. Ulrike Tauber, la nadadora más completa del mundo, ex-recordista mundial de los 200 y 400m.estilos, campeona mundial y europea, había tenido un corto período de baja forma poco antes de los Juegos, perdiendo sus récords a manos de Ender, el de los 200m., y de Treiber el de los 400m., aunque ya en la ciudad canadiense había demostrado encontrarse de nuevo en su mejor forma después de las eliminatorias de esta prueba, pero también de su segundo lugar en los 200m.mariposa.

 
La canadiense Becky Smith supera el récord olímpico de la australiana con un tiempo de 4,52”90 en la 1a.eliminatoria, récord que es superado en la 3a. por Tauber, 4,51”24. Nueve nadadoras superan el récord de Neall en Munich. Por primera vez en los Juegos se ha tenido que bajar de los cinco minutos para clasificarse para la final.
 
En la final, Tauber demuestra su total recuperación, mandando desde los primeros metros, sin dejar ninguna alternativa a sus rivales. Parcial de 1,03”74 en mariposa, por delante de la canadiense Cheryl Gibson, 1,04”71, y de la norteamericana Donnalee Wennerstrom, 1,05”10, mientras la recordista mundial Treiber es sexta, 1,06”26; aumenta su ventaja en el tramo de espalda, que acaba en 2,15”29, por delante de Gibson, 2,17”33, siempre segunda pese al esfuerzo de Treiber, que avanza hasta el tercer lugar, 2,18”69, aprovechando su mejor estilo (recordamos que ha sido medalla de plata en los 100 y 200 de este estilo en estos Juegos) mientras Smith es cuarta, 2,19”06, por delante del resto de finalistas.
 
Tauber se afianza, casi de manera definitiva, en el tramo de braza, 3,38”00, logrando más de cinco segundos de ventaja sobre Gibson, que continúa segunda, 3,43”55, mientras Smith, 3,45”19, y Treiber, 3,45”34, se disputan el bronce al iniciarse el último tramo de crol. Con un parcial de 1,04”77 en el crol, Tauber pulveriza su récord olímpico, al mismo tiempo que el mundial de Treiber, 3,42”77 (más de seis segundos de mejora) demostrando que es, sin duda alguna, la mejor estilista mundial. Gibson, 4,48”10, superando también los anteriores récords, es una cómoda medalla de plata, mientras Becky Smith se impone a Treiber de forma clara en el crol (1,05”29 por 1,07”06) adjudicandose el tercer lugar, con el aplauso del público, contento de ver dos de las suyas en el podio de esta prueba.
 

4x100m.estilos: récord mundial: S.C.Dynamo de Berlín (DDR) 4,13”41, 5/06/1976, en Berlín; récord olímpico: Estados Unidos, 4,20”75, en Munich-1972. Eliminatorias y final el 18 de julio. 16 cuartetos participantes, repartidos en 3 eliminatorias. Era la primera final femenina que se disputaba, y, lógicamente, se esperaba con un gran interés para poder comprobar, en parte, el potencial de las dos grandes potencias de la natación mundial, como así fue, realmente.

 
Si en la eliminatoria, el equipo USA se acercaba al récord olímpico, 4,20”87, en el que figuran dos cambios respecto del que nadará la final horas después, en la 2a. era el equipo canadiense el que superaba este récord al señalar un tiempo de 4,20”10, lejos, sin embargo, del mundial, mientras las alemanas de la DDR, en la 3a., dejaban entrever lo qué seria, finalmente, su superioridad en estos Juegos. Con un equipo en el que únicamente Pollack repetirá en la final (aunque no lo hace en su estilo habitual, ya que nada el tramo de crol) logran un excelente tiempo de 4,13”98, nuevo récord olímpico, a solo 57 centésimas de su mundial.
 
Con estos antecedentes, pocas posibilidades parecían tener de ser derrotadas, como así fue. Dominando desde los inicios de la prueba, Richter, 1,02”23, lograba casi dos segundos de ventaja sobre la norteamericana Linda Jezek, 1,04”15, mientras la canadiense Hogg, 1,04”17, es tercera. Con unos extraordinarios 1,10”15 que preludian sus dos récords mundiales en la prueba individual, Hannelore Anke lanza definitivamente a su equipo hacia el triunfo final, frente a los 1,13”65 de la norteamericana Siering, que incluso se ve desbordada por la canadiense Corsiglia, 1,13”16, y por la soviética Iourshenia, 1,12”78.
 
Acentuando su ventaja, Pollack, ahora sí en su estilo de mariposa, señala un tiempo histórico al bajar del minuto, 59”53, mientras tras ella, una excelente Wright recobra el segundo lugar para el equipo USA, 1,00”64, 3,18”44 en el total, por delante de las canadienses, 3,18”92 y de las soviéticas, 3,19”30 (Sloan 1,01”59 y Shelofastova 1,02”06) esta última prácticamente descartada de la lucha por las medallas en razón de su tradicional debilidad en los tramos de crol.
 
Ender, con un tramo de 56”04 en el crol, termina la prueba señalando unos fenomenales 4,07”95 que pulverizan literalmente el récord mundial, en más de cinco segundos, y el olímpico. Las norteamericanas todavía tienen problemas para mantener su segundo lugar, acuciadas por un sorprendente cuarteto canadiense que únicamente acaba rindiéndose en el tramo de crol, cuando Babashoff, 56”11, se impone a Jardin, 56”70, con un tiempo total de 4,14”56 por 4,15”22 de Canadá, dejando atrás al cuarteto de la URSS, 4,16”05, cuarto lugar, cuando después del tramo de su bracista parecía poder luchar por la medalla de bronce.
 
El ranking femenino afianzaba, pues, la clara superioridad de las alemanas de la DDR sobre las norteamericanas, a las que superan tanto en medallas como en récords mundiales. El balance final de los Juegos, por otro lado, es verdaderamente espectacular: 29 récords mundiales superados (18 masculinos y 11 femeninos) nueva señal que los límites de las posibilidades humanas en natación todavía están lejos, aunque en ocasiones parezca materialmente imposible superarlas.
 
Tiempos que hace pocos años hubieran sido considerados de puro fabula en el sector masculino, eran ahora logrados en el femenino, y todo ello sin que se pueda decir, ni mucho menos, que se haya llegado a límites definitivos. Como en otras ocasiones, la pregunta se escapa, retadora: ¿ cuál será el límite para todos estos fenómenos de la natación mundial ?; no parece, sin embargo, haber límites. Pocos días después de los Juegos, como ya se ha dicho, “Jonty” Skinner bajará el récord mundial de Montgomery, haciendo retroceder, de nuevo, los límites del posible y lo imposible. A todo eso ayudan, cada vez más, técnicos y científicos de todos los países.
 
La técnica del afeitado total del cuerpo, que ya había sido ensayada en los primeros años de la década de los 60 por el prestigioso técnico australiano Forbes Carlile, es seguida ahora por un gran número de campeones, y presenta una notable expansión en estos Juegos. La natación olímpica, en Munich, ya se había visto sorprendida por la poca cantidad de cabello que lucían sus campeones. Norteamericanos, alemanes, canadienses, británicos, etc., etc, rivalizan en Montreal en presentarse completamente afeitados, cuerpo y cráneo sin ni un pelo, con la intención de presentar la menor resistencia posible a la agua, y poder arañar, de esta manera, las pocas centésimas que sirven, en no pocas ocasiones, para obtener un título olímpico o un récord mundial, otorgando la gloria olímpica, esta efímera, pero embriagadora gloria, capaz de obligar a tantos y tantos nadadores a gastar sus momentos de ocio entre las corcheras de una piscina, “comiéndose” metros y kilómetros, para nadar cada vez mejor y más rápido.
 
La próxima cita olímpica queda señalada para cuatro años después en la piscina del Parque Lenin de Moscú, ciudad a la que ha sido concedida su organización. En el interregno, en 1978, se disputarán los III Mundiales, concedidos a Berlín, que serán un nuevo banco de ensayo de caras a la próxima confrontación olímpica.
 
Guillem Alsina