Juegos Olímpicos. Ciudad de México 1968


Alberca Olímpica en Ciudad de México

Ciudad México recibe, entre el 17 y el 27 de octubre del 1968, a los participantes de la que ha sido hasta este momento la edición más polémica de la historia del olimpismo, por lo menos en su aspecto técnico. La altura de la capital mexicana, 2.275 metros sobre el nivel del mar, hace que su nominación como sede olímpica haya sido criticada, en favor y en contra, con diferentes argumentos. El CIO, sin embargo, replica, y creemos que con buen criterio, que los Juegos Olímpicos son una fiesta internacional de la juventud y para la juventud, en la que los resultados logrados no deberían ser, ni mucho menos, el aspecto más importante.

 
Designada ya para ser el escenario de la magna competición deportiva, el Comité Organizador de los Juegos propuso, tal y como ya se había hecho anteriormente en los Juegos de Tokio, la celebración de una “Semana Internacional Preolímpica”, que se hizo coincidir con la disputa de los Campeonatos Abiertos de México, entre el 15 y el 17 de octubre de 1965, en la que, además de recoger experiencias organizativa con vistas a los Juegos propiamente dichos, técnicos y médicos de todos los países que lo desearan, pudieran estudiar los efectos de la altura sobre el organismo humano, almacenando los resultados, para poder preparar los Juegos de la mejor manera posible.
 
En la práctica se vio que ambas opiniones tenían su parte de razón. Por un lado, el CIO tuvo razón al asegurar que los efectos de la altura no llegarían a tener fatales consecuencias, como se había llegado a manifestar en determinados momentos, siempre que, naturalmente, los deportistas se preparasen adecuadamente para su actuación en aquellas circunstancias; por el otro, los que habían predicho que la de Ciudad de México seria una manifestación prácticamente sin ningún récord, también tuvieron su parte de razón, aunque únicamente en las pruebas de duración superior al minuto, aproximadamente. De toda manera, casi todas las federaciones procuraron que sus deportistas hicieran diferentes concentraciones en alturas semejantes a la de la capital mexicana, de manera que al llegar ya sabían perfectamente que precauciones tomar, y los accidentes, aunque fueron frecuentes, no tuvieron la peligrosidad que en un principio parecía poder tener.
 
La natación, con su prueba más corta rayando el minuto, no podía escapar a la regla general, y ya en las mencionadas “Semanas Internacionales” se había podido comprobar que si la altura no representaba ningún problema grave para el organismo de los nadadores, si limitaba considerablemente la posible obtención de buenos resultados, aunque las conclusiones de los diferentes equipos médicos se diferenciaban notablemente entre ellas, y, mientras unos decían que habría suficiente con diez ó doce días para adaptarse a los efectos de la altura, otros defendían llegar a Ciudad México un par de meses antes, con tal de adaptarse perfectamente, sin faltar los partidarios de llegar el mismo día al escenario de la competición, con tal, decían, de ni tener tiempo de notar los efectos de la altitud.
 
Según el parecer de los técnicos, los tiempo de 200m. podían subir entre 2-3 segundos; los de 400m. entre 8-10, mientras en los 1.500m. se podía llegar hasta 50-60 segundos. Entre otras recomendaciones, y precisamente en esta prueba del kilómetro y medio, se aconsejaba no iniciar la prueba excesivamente rápida, sino coger un cierto ritmo hasta los 600-800m., para intentar ir más rápido hacia el final. Evidentemente, estas recomendaciones fueron seguidas, ó no, pero el caso es que se vieron algunos “hundimientos” dolorosos para los quienes los sufrieron, aunque sin problemas de caras a la salud de los nadadores. 
 
Los resultados de las pruebas de natación, disputadas en la denominada “Alberca Olímpica”, piscina cubierta, confirmaron los pronósticos avanzados (que ya se habían podido comprobar trece años antes, con motivo de la disputa, en 1955, de los II Juegos Panamericanos), ofreciendo finalmente un interesante balance de cinco récords mundiales, y más de cincuenta olímpicos, aunque buen número de estos haya que cargarlos a cuenta de las pruebas disputadas por primera vez en esta edición de los Juegos. La FINA, en efecto, y después de difíciles negociaciones con el CIO, había logrado programar para estos Juegos casi todas las pruebas del ranking mundial.
 
En el sector masculino se habían añadido los 200m.crol, los 100m. en todas las especialidades (espalda, braza y mariposa), y los 200m.estilos, mientras que en categoría femenina, se habían añadido las pruebas de 200 y 800m.crol, los 100m.braza, y los 200m. en espalda, mariposa y estilos. Es, pues, un programa prácticamente completo, en el que únicamente continúa faltando la prueba de velocidad pura, los 50m.crol, que la FINA continúa rechazando sistemáticamente incluir en su ránking, a pesar de las presiones de ciertos países (España, una vez más, entre ellos) en este sentido, así como también una prueba de fondo para las nadadoras, concretamente los 1.500m.
 
Continúa progresando la aplicación de la electrónica en las competiciones internacionales. En Ciudad México es el renombrado “Swim-o-Matic-Timer”, consistente en unas placas en el extremo correspondiente a las salidas y llegadas, encargadas de tomar el tiempo de los nadadores de manera totalmente automática, y a la milésima de segundo, aunque los tiempo, siempre de acuerdo con las normas de la FINA, continúan siendo oficialmente controladas en décimas de segundo. Las placas están diseñadas de manera que únicamente sean sensibles al toque de la mano del nadador, sin que las afecté el oleaje generado por ellos, y dispone de unos altavoces colocados tras el podio de salida de cada nadador, de manera que la salida, dada con un pistoletazo, que dispara automáticamente todo el aparato electrónico, llegué prácticamente al mismo tiempo a cada uno de los nadadores.
 
Probado el año antes en los Juegos Panamericanos que se habían disputado a Winnipeg, había convencido totalmente a los dirigentes de la FINA, que vieron en este sistema la posibilidad de prescindir de una vez por todas, ó casi, del juicio humano para juzgar las llegadas y el cronometraje de las pruebas (aunque continuaron actuando unos y otros, por aquello de que “a veces las máquinas pueden fallar”.
 
El Congreso de la FINA aprueba algunas modificaciones del Reglamento sobre estilos: en braza, cualquiera parte del cuerpo, y no precisamente la cabeza como se especificaba hasta aquel momento, deberá sobresalir del agua en cada brazada; en espalda, que en el viraje no se pueda perder la posición horizontal del cuerpo hasta que la parte más avanzada del cuerpo, y no la mano, haya tocado la pared; se rechaza, en cambio, que los pies puedan sobresalir del agua en la posición de salida; también se rechaza la denominación de crol para el estilo libre.
 
Se acepta la propuesta de homologar los récords mundiales de los 200m. estilos, masculinos y femeninas, rechazándose, en cambio, la homologación de los 4x200m. libres femeninos. También se determina que, al igualarse el récord mundial existente, ambos sean considerados recordistas. También se cierran los rankings de récords mundiales de pruebas en yardas, conservándose únicamente las distancias métricas. 
 
51 países han enviado sus representantes a la piscina mexicana (44 en categoría masculina, 40 en la femenina) signo de que, poco a poco, el movimiento olímpico se va reforzando, superando los 47 de Helsinki, rompiéndose de una vez la costumbre de bajar la participación cuando los Juegos se disputan fuera de Europa. 9 de ellos tienen nadadores en los Juegos por vez primera (Barbados, Bulgaria, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Jamáic, Líbano, Trinidad y Tobago, y Taiwan). 
 
Recordemos que el sistema de calificación no ha variado respecto del que ya se utilizaba en Tokio, y que se continúa aceptando la formula de inscripción de tres nadadores por país y prueba.
 


Mike Wenden saludando en el podio

100m.crol: récord mundial: 52”6 de Ken Walsh (USA) 27/07/1967, en Winnipeg, y Zac Zorn (USA) 02/09/1968, en Long Beach; récord olímpico: Don Schollander (USA) 53”4 en Tokio-64 ( hay, sin embargo, los 52”9 del también norteamericano Steve Clark, en el primer tramo de los 4x100m.crol, considerado por algunos como récord olímpico). Eliminatorias y semifinales el 18 de octubre, final el 19. 64 participantes repartidos en 9 eliminatorias y 3 semifinales. No defiende su título el norteamericano Don Schollander, aunque sí está en Ciudad México, donde nadará los 200m.crol y los 4x200m.crol, así como los 4x100m.crol como suplente de verdadero lujo.

 
Nada que destacar en las dos primeras rondas de la prueba, si no son los problemas que tiene Ken Walsh para pasarlas, ya que es décimo noveno de las eliminatorias con un tiempo de 55”7 (los últimos clasificados señalan solo una décima de más) y séptimo de las semifinales con 53”9, mientras que el último clasificado para la final lo hace con un tiempo de 54”1, y el primero eliminado en 54”3).
 
Triunfo del australiano Mike Wenden, digno sucesor de los Henricks y Devitt en el palmarés olímpico. El hombre que se entrena a ritmo de competición (haciendo suya aquella máxima de Bill Bachrach, el entrenador de “Tarzan” Weissmuller, “un récord mundial en cada entrenamiento”); el hombre de las “contracciones isométricas”; del “todo o nada”, derrota claramente a los favoritos de la prueba, los co-recordistas mundiales, y Mark Spitz. Ninguna variación del récord olímpico hasta las semifinales, cuando en la 1a., Zorn iguala los 53”4 de Schollander, mientras en la 3a., Wenden lo supera al señalar un tiempo de 52”9, a tres décimas del récord mundial.
 
En la final, pocos problemas para el australiano, un verdadero fanático de la natación, un “bulldog”, en afortunada definición del periodista francés Pierre Lacour, que no se deja impresionar por la “demencial” salida del gigantesco Zorn, 24”2 al llegar al viraje, claramente avanzado al resto de finalistas, que encabeza la prueba hasta los 60 metros, aunque acabará cediendo el paso a los otro siete finalistas. En los últimos veinticinco metros, Wenden se asegura el metro de ventaja que le permite lograr la medalla de oro con un tiempo de 52”2, nuevo récord mundial y olímpico, por delante de los 52”8 de Ken Welsh, mientras Mark Spitz es tercero, 53”0, ya muy por delante del británico-escocés Bobby McGregor, 53”5, que no puede revalidar la medalla de plata lograda en Tokio. Zorn, por su parte, completamente hundido, es únicamente octavo y último, 53”9.
 
Un exultante Wenden se enfrenta a la rueda de prensa dispuesto a todo: “creo, dice, que bien pronto se bajará de los cincuenta segundos, y creo que puedo ser el primero en lograrlo, de aquí a cuatro años”. Evidentemente, no lo acertó.
 


Collage conmemorativo con algunos de los vencedores

200m.crol: récord mundial: Don Schollander (USA) 1,54”3, el 30/08/1968, en Long Beach; récord olímpico: Frederik Lane, 2,25”2, París-1900. Eliminatorias y final el 24 de octubre. 57 participantes repartidos en 9 eliminatorias. Como ya había sucedido con los 200m.espalda en los anteriores Juegos de Tokio, un histórico récord cae en Ciudad México en esta prueba. Se trata de los 2,25”0 con los que el australiano Fred Lane había ganado los 200m.libres en París, en los ya lejanos Juegos de 1900, ya que nunca más había sido programada esta prueba en unos Juegos. Por dos veces, primero el norteamericano John Nelson, 1,59”5 en la 1a. eliminatoria, y después Mike Wenden, 1,59”3 en la 2a., superan un récord que es “destrozado”, como no podía dejar de ser, por los 57 participantes de la prueba, aunque los 2,24”1 del salvadoreño Duron, último clasificado, estén bastante cerca.

 
La lucha final para la medalla de oro se centra entre Wenden y el “rey” de Tokio, Don Schollander, recordista mundial de la distancia, dominador, desde hace cinco años, en este doble hectómetro, como lo prueban sus ocho récords mundiales de la distancia. Campeón olímpico de los 100 y 400m., el norteamericano quiere triunfar ahora en un prueba por la que siente especial predilección. La lucha entre ambos especialistas es épica.
 
Después de un primer hectómetro en el que el australiano encabeza la prueba, 56”4 por 57”1 de Schollander; 57”4 de Nelson, y 57”5 del canadiense Ralph Hutton, los dos favoritos se avanzan a partir de los 125m., siempre con Wenden conservando su corta ventaja, con la que consigue llegar hasta el final, resistiendo la desesperada acometida final del norteamericano. Con 1,55”2, a solo nueve décimas del récord mundial, aunque quizás técnicamente se le pueda considerar superior, si tenemos en cuenta el factor altura, Wenden se cuelga al cuello su segunda medalla de oro, dejando la de plata para Schollander, 1,55”8, mientras Nelson es tercero, 1,58”1, por delante de Hutton, 1,58”6.
 
Demostrando su deportividad, paseada por las piscinas de todo el mundo, y que lo han convertido en un auténtico líder de su equipo, Schollander es el primero en felicitar a su ganador, pese al desencanto de no haber podido superarlo. Poco después, en la rueda de prensa, anunciará su decisión de abandonar la natación de competición una vez terminados estos Juegos.
 
La altura se ha cobrado una víctima en esta final, incluso antes de disputarla. El norteamericano Steve Rerych, sexto clasificado en las eliminatorias, 2,00”6, enferma apenas diez minutos antes de la final, y no puede nadarla.
 
400m.crol: récord mundial: Ralph Hutton (CAN) 4,06”5, 01/08/1968, en Lincoln; récord olímpico: Don Schollander (USA) 4,12”2, Tokio-64. Eliminatorias el 22 de octubre, final el 23. 37 participantes repartidos en 6 eliminatorias. Tampoco defiende este título Don Schollander. Es en esta prueba en la que se empiezan a notar los efectos de la altura de la capital mexicana. Incluso un nadador como el mexicano Guillermo “Memo” Echevarria, uno de los supuestos favoritos para los títulos de 400 y 1.500m., un hombre, como quien dice, “de la casa”, acostumbrado, pues, a los efectos de la altitud, es eliminado en esta prueba, cosa que también está a punto de sucederle al recordista mundial Hutton, que con un tiempo de 4,21”0 es el octavo y último clasificado de las eliminatorias.
 
A pesar de una ligera indisposición el día antes de las eliminatorias, caso muy corriente debida a la altura, el norteamericano Mike Burton no tiene muchos problemas en lograr su primera victoria individual. Hutton encabeza la final en el primer hectómetro, 1,00”4, acompañado por Burton, 1,00”6, mientras el resto de finalistas se sitúa más atrás, con el francés Alain Mosconí en tercer lugar, 1,01”4. El norteamericano, aunque sin poder escaparse, se avanza a partir de los 150m., pasando primero en los 200 y 300m., 2,03”8 y 3,07”4, por 2,04”4 y 3,08”3 del canadiense, aunque este no puede mantener el ritmo de su rival, que se escapa en el último hectómetro, sin posibilidades de ser alcanzado.
 
Con 4,09”0, un excelente tiempo para la altura de Ciudad México, y nuevo récord olímpico, Burton sube al escalón más alto del podio olímpico, mientras el canadiense, rehecho del susto de la eliminatoria, es segundo, 4,11”7. Mosconi, que ha preferido no luchar por los primeros lugares, se limita a hacer una carrera táctica, 2,06”1, manteniendo su ritmo en la segunda mitad, 2,07”2, asegurandose la medalla de bronce, 4,13”3, claramente por delante del australiano Greg Brough, 4,15”9.  
1.500m.crol: récord mundial: Mike Burton (USA) 16,08”5, el 3/09/1968, en Long Beach; récord olímpico: Bob Windle, 17,01”7 en Tokio-1964. Eliminatorias el 25 de octubre, final el 26. 21 participantes repartidos en 4 eliminatorias. No defiende su título el australiano Robert Windle, aunque se encuentra en Ciudad México pero únicamente para nadar los 100m.crol y los 200m.crol (sexto de la final) y los relevos.
 
Campeón de los 400m., recordista mundial de la prueba, Burton no parece tener rival en ésta segunda final, sobretodo después de comprobarse la baja forma del mexicano Echevarria (a quien Burton había arrebatado el récord mundial) que pese a ganar su eliminatoria y lograr el segundo mejor tiempo, deja en ella todas sus esperanzas de triunfo. La final, efectivamente, es una cabalgada solitaria de Burton, después de que Echevarria, llevado literalmente por la prensa y un público mexicano que hace prácticamente cuestión de honor nacional el triunfo de su representante, se lance en cabeza de la prueba en el primer hectómetro, 1,00”4, por 1,01”9 de Burton, segundo, y 2,06”8 en los 200m., pegado al norteamericano. Es, sin embargo, un espejismo.
 
A partir de los 250m., Burton coge el mando para no dejarlo hasta el final. 4,19”0 y 5,25”6 en los 400m. y el primer tercio de la prueba; 8,47”2 en los 800m., manteniendo perfectamente su ritmo con parciales sobre 1,07”; 11,02”8 en el kilómetro; 13,17”8 en los 1.200m.; ya con la carrera ganada, con más de diez segundos de ventaja sobre el segundo clasificado, su compatriota John Kinsella, fuerza ligeramente su ritmo en el último hectómetro, 1,05”6, proclamandose campeón olímpico con unos excelentes 16,38”9, nuevo récord olímpico. Kinsella es segundo, 16,57”3, después de haber alcanzado a los australianos Brough y White, y Echevarria hacia los 600m., y escaparse sin que ninguno de los tres pueda impedirselo. Brough es tercero, 17,04”7, por delante de White, 17,08”0, mientras Echevarria se hunde de forma dramática, acabando sexto, 17,36”4, injustamente silbado por sus aficionados, al ver que no ha podido lograr la medalla que todos esperaban (hay que decir que incluso el Presidente de la República, Diaz Orgaz, se ha desplazado aquel día a la ”Alberca Olímpica”, para asistir al esperado triunfo del conocido como “ el Tiburón de la Altiplanicie”).   
 


Equipo vencedor de los 4×100 libre masculinos

4x100m.crol: récord mundial: Estados Unidos, 3,32”5, el 03/09/1968, en Long Beach; récord olímpico: Estados Unidos, 3,38”8, en Tokio-1964. Eliminatorias y final el 17 de octubre. 16 cuartetos inscritos, repartidos en 2 eliminatorias.

 
Mientras en las eliminatorias, y siguiendo su costumbre, el equipo USA hace nadar un cuarteto con un único titular, en la final es el equipo que “arrasa” literalmente la prueba, en cabeza desde los primeros metros, y aumentando su ventaja en cada uno de los cuatro tramos. Con un tiempo final de 3,31”7 (Zorn 53”4, Rerych 52”8, Spitz 52”7, y Welsh 52”8) superan los récords mundial y olímpico. Lucha incierta, por el contrario, entre el resto de finalistas por los lugares de honor. La DDR es segunda a mitad de prueba, 1,48”6, seguida de la URSS a una décima de segundo, mientras Australia es tercera, 1,49”3, con la RFA y Gran Bretaña tras ellos.
 
Un magnífico tramo del soviético Kulikov, 52”9, frente a los 53”7 del australiano Windle, y los discretos 55”4 del alemán oriental Poser, los hace pasar al segundo lugar, 2,41”6, por 2,43”0 de los australianos, mientras el resto queda prácticamente sin posibilidades de acceder a las medallas, con la RFA cuarta, 3,44”0. En el último tramo, y pese a sus magníficos 52”6, el soviético Ilitchev tiene problemas para resistir a un Wenden que parece “comerse” literalmente el agua, aunque finalmente, y a pesar de sus fantásticos 51”7, no puede impedir que el soviético llegue en segundo lugar, 3,34”2, por 3,34”7, dejando el bronce para el cuarteto “aussie”, lejos de los británicos, cuartos en 3,38”4, mientras el duelo “fratricida” entre ambas Alemanas se decide a favor de la DDR por un corto margen de dos décimas, 3,38”8 por 3,39”0.
 
4x200m.crol: récord mundial y olímpico: 7,52”1 en Tokio-1964 (un cuarteto del Santa Clara S.C. había igualado el récord mundial, el 12/08/1967, en Oak Park). Eliminatorias y final el 21 de octubre. 15 cuartetos inscritos, repartidos en 3 eliminatorias. Magnífica lucha en la final entre norteamericanos y australianos, que se defienden desesperadamente, con tal de intentar llegar al último tramo de la prueba con la menor desventaja posible, confiados en la extraordinaria forma de Wenden para remontar sus rivales, como siempre, grandes favoritos de la prueba.
 


Equipo USA de los 4×200 libre masculinos

Exceptuando el primer tramo, donde el alemán de la DDR, Frank Wiegand, toca primero, 1,58”4, por delante del norteamericano Nelson 1,58”6, el francés Michel Rousseau 1,59”5, y el australiano Rogers 1,59”8, los dos favoritos cogen rápidamente el mando de la prueba a partir del segundo tramo, para no dejarlo más. Reryck, 1,58”6 en el segundo tramo, tiene dos según y medio de ventaja sobre el australiano White 1,59”9, diferencia que recorta ligeramente Windle, 1,59”7, frente a los 2,00”5 de un cansado y desmoralizado Spitz (que veinte minutos antes ha nadado, y perdido, la final de los 100m.mariposa) y de esta manera es con una ventaja de un segundo y siete décimas que Schollander se lanza a nadar el último tramo, frente al ya campeón olímpico de los 100m. (todavía no lo es de los 200m.), el australiano Wenden.

 
Pese a su excelente forma, la diferencia es excesiva cuando por delante hay un hombre como Schollander que, nadando a la contra, únicamente acaba concediendo un pequeño margen de tres décimas de segundo, 1,54”3 por 1,54”6, dos excelentes tiempos teniendo en cuenta la altura. Con un tiempo de 7,52”3, los norteamericanos fallan por dos décimas de segundo su récord mundial y olímpico, aunque técnicamente sea muy superior, teniendo en cuenta la altura, y, por que no, la discreta actuación de Spitz.
 
Los australianos, segundos en 7,53”7, vuelven a subir a un podio que habían abandonado en Tokio, mientras tras ellos, como en los 4x100m., tiene lugar una gran lucha para adjudicarse la medalla de bronce. La DDR es tercera al acabar el segundo tramo de la prueba, 4,01”0, por delante de sus “hermanos” del Oeste, 4,01”8, con Francia quinta, 4,02”3, Suecia sexta, 4,03”3, la URSS séptima, 4,03”5, y Canadá octavo en 4,04”1. Al acabar el tercer tramo, los alemanes mantienen sus lugares, 6,02”3 para la DDR, tercera; 6,03”7 para la RFA, cuarta; mientras la URSS ya es quinta, 6,04”0, merced a un buen parcial de Kulikov, 2,00”5, por delante de Canadá, 6,05”6; Francia, 6,05”9, y Suecia, 6,08”0, ahora ya descolgada totalmente del grupo. La medalla de bronce se juega, pues, en un último tramo, donde Ilichev vuelve a dar la sorpresa, saliendo literalmente “disparado” en su primer hectómetro, atrapando uno tras otro a los dos alemanes, terminando en unos excelentes 1,57”6, y un tiempo final de 8,01”6, que le otorgan la medalla de bronce. El canadiense Hutton y el francés Mosconi, merced a dos otros buenos parciales, 1,57”6 y 1,57”8 respectivamente, atrapan también a los dos alemanes a pocos metros de la llegada y son cuartos y quintos, 8,03”2 y 8,03”7, mientras la RFA se venga de su derrota de los 4x100m., sexta en 8,04”3, por 8,06”0, por delante de sus ”hermanos” del otro lado del muro, séptimos. Sorprendente la actuación del soviético Ilichev con sus 1,57”6, cuando en la prueba individual no había podido pasar de las eliminatorias con unos más que discretos 2,01”3. Constatemos que la natación japonesa continuaba en su recta descendiente, y, por primera vez desde 1924, no lograba clasificarse para esta final del 4x200m., verdadera prueba clave de la natación.      
 


Roland Matthes

100m.espalda: récord mundial: Roland Matthes (DDR) 58”4, el 21/09/1967, en Leipzig; récord olímpico: David Theile (AU), 1,01”9 en Roma-1960 (hay que recordar que esta prueba no se había nadado en Tokio, y que en estos Juegos el norteamericano Thompson Mann había señalado unos 59”6 en el primer tramo de los 4x100m,.estilos, que, para algunos, podría ser considerado como récord olímpico). Eliminatorias y semifinales el 21 de octubre, final el 22. 37 participantes repartidos en 6 eliminatorias y 2 semifinales. Se iniciaba en esta prueba el largo reinado del alemán Matthes como máximo exponente de este estilo a nivel internacional, que el año anterior ya había superado su primer récord mundial de un total de dieciséis que superará entre 1967 y 1973. Su estilizada silueta (191cm. por 79 kgr.), su estilo largo y reposado, dominarán a lo largo de estos seis años la espalda mundial.

 
En Ciudad México, su dominio ya estaba prácticamente asegurado, y ni siquiera la altura pudo impedir su magnífica actuación. El norteamericano Larry Barbiere, en la 1a.eliminatoria, igualaba el récord olímpico oficial, 1,01”9, tiempo que era superado por Matthes en la 2a. con nueve décimas menos, 1,01”0.
 
Después de que el norteamericano Ron Mills encabezará la final los primeros veinticinco metros, Matthes se avanza a partir de los cuarenta, llegando al viraje con casi medio cuerpo de ventaja sobre los tres norteamericanos, Mills, Hickcox y Barbiere. A partir de este momento, y después de un cambio de ritmo que no puede resistir ninguno de su rival, el alemán se va hacia su primer triunfo olímpico, ganando en un tiempo de 58”7, nuevo récord olímpico, a solo tres décimas de su mundial. En los últimos diez metros, Hickcox pasa a su compatriota Mills, que acompañaran al alemán al podio, 1,00”2 por 1,00”5, mientras Barbiere es cuarto, 1,01”0. Puede decirse que la única lucha que ha habido en esta prueba ha sido la lucha psicológica entre Matthes y Hickcox por ver cuál de los dos era el último en lanzarse a la agua en el momento de darse la salida. La victoria había sido para el norteamericano, aunque después su rival seria el más rápido en el agua.
 


Última brazada de Don McKenzie en la final de 200 espalda

200m.espalda: récord mundial: Roland Matthes, 2,07”5, el 14/08/1968, en Leipzig; récord olímpico: Jed Graef (USA) 2,10”3, en Tokio-1964. Eliminatorias y final el 25 de octubre. 30 participantes, repartidos en 5 eliminatorias. No se presenta a defender su título el norteamericano Jed Graef, campeón en Tokio. Tampoco en esta prueba tiene Matthes ningún problema para lograr su segunda medalla de oro, escapándose de sus rivales como y cuando quiere. Tiempos discretos en las eliminatorias, que únicamente sirven para calificarse de caras a la final, sin ninguna sorpresa.

 
Dejando que fueran los norteamericanos Ivey y Horsley los que mandaran hasta el último viraje (1,03”2 para ambos a mitad de prueba, con el alemán a seis décimas, 1,03”8, y el soviético Dobroskokin cuarto en 1,04”7) Matthes aumenta su ritmo a partir de la salida del viraje, cogiendo rápidamente una cómoda ventaja que le permite llegar como vencedor con un tiempo de 2,09”6, nuevo récord olímpico. Tras de él, los tres norteamericanos se disputan el resto de medallas, siendo Mitch Ivey el que se impone en los últimos metros, 2,10”6, por 2,10”9 de Jack Horsley, dejando para Gary Hall, 2,12”6, el cuarto lugar, patentizando un dominio en este estilo que únicamente se estrella ante la categoría del alemán.
 


Podio 100 braza masculino

100m.braza: récord mundial: Nikolái Pankin (UROS) 1,06”2, el 18/04/1968, en Moscú; no hay récord olímpico al ser la primera vez que se nada esta prueba en los Juegos. Eliminatorias y semifinales el 18 de octubre, final el 19. 39 participantes, repartidos en 6 eliminatorias y 3 semifinales. Lógico movimiento del récord olímpico al ser la primera vez que se nada la prueba; en la 1a.eliminatoria es establecido por el recordista mundial, Pankin, con un tiempo de 1,08”9, récord que es superado en la 5a. por el norteamericano Don McKenzie, con ocho décimas menos, 1,08”1.

 
En la 2ª. semifinal, Pankin vuelve a destacarse, igualando los 1,08”1 del norteamericano, aunque minutos después es su compatriota Vladimir Kossinski quien supera el récord en dos décimas, 1,07”9, antes de una final donde los especialistas rusos son los grandes favoritos, aunque se trate de una final muy abierta y con una excepcional calidad, al participar, juntamente con el recordista mundial, el mencionado Pankin, dos otros ex-recordistes mundiales, el también soviético Vladimir Kossinski, y el brasileño Silvio Fiolo, 1,06”4 aquel mismo año, un ex-recordista mundial de las 220 yardas, el alemán de la DDR Egon Henninger, un veterano finalista de Roma y Tokio, y el campeón de los 200m. en Tokio, el australiano Ian O’Brien. Ninguno de ellos, sin embargo, saldrá vencedor.
 
La final se juega prácticamente entre los tres soviéticos, el brasileño y un poco menos que desconocido, por lo menos a nivel internacional, el norteamericano Don McKenzie. Este coge el mando de la prueba desde los primeros metros, aunque es desbordado hacia los 75 metros por Pankin y Kossinski, que parecen asegurarse el esperado triunfo de la braza soviética. En los últimos metros, sin embargo, McKenzie reacciona de forma brillante, y con unas pocas brazadas llenas de potencia y determinación, se impone a los dos favoritos, señalando un nuevo récord olímpico, 1,07”7, tres décimas por delante de Kossinski y Pankin, 1,08”0 para ambos, medallas de plata y bronce respectivamente, mientras Fiolo, pese a sus excelentes últimos metros, es cuarto, 1,08”1, por delante del tercer soviético, Mikhailov, 1,08”4, y O’Brien, 1,08”6, tiempo que indican que, realmente, ha sido una final muy abierta.
 
La imagen del ganador, sentado en una silla al borde de la piscina, reflejando todavía en su rostro la sorpresa de su triunfo, habla largamente de la sorpresa que su victoria le había producido incluso a él mismo. Preparado en el “laboratorio” de la Universidad de Indiana, entrenado por el prestigioso “Doc” Counsilman, su preparación había sido dirigida única y exclusivamente a esta prueba de los 100m.braza. 
 
200m.braza: récord mundial: Vladimir Kossinski (UROS) 2,27”4, el 3/04/1968, en Kalev; récord olímpico: Ian O’Brien (AU) 2,27”8 en Tokio-1964. Eliminatorias el 21 de octubre, final el 22. 36 participantes repartidos en 5 eliminatorias. Presente en la Alberca Olímpica el campeón de Tokio, el australiano Ian O’Brien, dispuesto a defender su título. Debacle en las eliminatorias, en las que caen algunos de los grandes favoritos, entre ellos el mismo O’Brien, con unos más que discretos, 2,36”8, pero también el alemán Klaus Katzur, Silvio Fiolo ó el norteamericano Ken Merten.
 
Nadie pudo resistir los últimos metros finales del mexicano Felipe Muñoz que, ante un público casi histérico que lo empujaba literalmente hacia el triunfo, supo dosificar perfectamente su ritmo, imponiéndose en los últimos metros a los favoritos. El recordista mundial, Kossinski, encabeza la prueba, girando primero en los 50 y 100m., 1,12”3, por delante del alemán de la DDR Henninger, 1,12”6, mientras el norteamericano Brian Job es tercero, 1,13”4, y el mexicano cuarto, con cuatro décimas más, 1,13”8. No hay cambios en el tercer largo de la prueba, y, ya en los últimos metros, Muñoz, que se ha aproximado progresivamente a los primeros, pasa primero a Pankin, después a Job, y, finalmente, ya en unos últimos metros de verdadero delirio, con todo el público mexicano puesto en pie, coreando su nombre, a Kossinski, para proclamarse sorprendente campeón olímpico con un tiempo de 2,28”7, sin llegar al récord olímpico. Segundo es Kossinski, 2,29”2, mientras Job, 2,29”9, se impone a Pankin, 2,30”3, ganando el bronce.
El público mexicano, que aquella misma mañana había podido ver la eliminación de Echevarria en los 400m., y dudaba ya de poder ver uno de los suyos en el escalón más alto del podio, paseó Muñoz a hombros alrededor de la piscina, mientras los espectadores, incluso los no mexicanos, contagiados seguramente por el ambiente (más digno de una plaza de toros que no de una piscina) aclamaban el nombre de México y de “el Tibio”, como llamaban en su país al ya campeón olímpico (según se dijo por ser su padre de un pueblo llamado Riofrio, y su madre de otro llamado Aguascalientes, aunque él siempre desmintió esta versión de su mote).
 
100m.mariposa: récord mundial: Mark Spitz (USA) 55”6, el 30/08/1968, en Long Beach; no hay récord olímpico al ser también la primera vez que se disputa esta prueba en los Juegos. Eliminatorias y semifinales el 20 de octubre, final el 21. 47 participantes repartidos en 7 eliminatorias y 3 semifinales. El récord olímpico es establecido en la 1a.eliminatoria por el norteamericano Doug Russell, 57”3, que no será superado por él mismo hasta la 3a. y última semifinal, con unos magníficos 55”9, a solo tres décimas del mundial de Spitz. Este, por su parte, con sendos 58”5 y 57”4, parece esconder su juego. Spitz llegaba a Ciudad México dispuesto a lograr seis medallas de oro (100m.crol, 100 y 200m.mariposa, y los tres relevos) con la intención de borrar el recuerdo de las cinco medallas de oro logradas por Schollander en Tokio, con el que mantenía, según parece, una especie de rivalidad para ser considerado el mejor nadador del mundo.
 
En la final, Spitz encabeza la prueba, primero en el viraje en 26”1, seguido a pocos centímetros, 26”5, por su compatriota Russell, mientras el tercer norteamericano, Ross Wales, es tercero, muy cerca de los dos. Hacia los 70m., Russell da un fuerte tirón cogiendo una corta ventaja, que le servirá para resistir los últimos y desesperados ataques de Spitz. Con 55”9 iguala su récord olímpico, mientras Spitz, 56”4, es segundo, dejando el bronce para Wales, 57”2, muy por delante del cuarto, el soviético Nemshilov, 58”1, completando uno de los ”triples” de la natación USA.
 
Russell, todavía en el agua, miró hacia la grada donde estaban sus compañeros de equipo, y con el índice señalando hacia el techo gritó “¡Olímpic champion!”, grito dirigido, no únicamente a su victoria, sino también muy posiblemente a la derrota de Spitz, que, precisamente por su rivalidad con Schollander, no contaba con muchos simpatías entre sus compañeros. Esta derrota, además, le privaba de la posibilidad de formar parte del cuarteto de los 4x100m.estilos, y lograr, con él, una casi segura medalla de oro.
 
200m.mariposa: récord mundial: Mark Spitz, 2,05”7, el 08/10/1967, en Berlín; récord olímpico: Kevin Berry (AU) 2,06”6 en Tokio-1964. Eliminatorias y final el 24 de octubre. 30 participantes repartidos en 5 eliminatorias. No defiende su título el campeón de Tokio, el australiano Kevin Berry. Desorientado y desmoralizado por sus derrotas en los hectómetros de crol y mariposa, Spitz se desmorona completamente al comprobar que su forma, y sobretodo su moral, no es la más adecuada, frente a rivales mejor preparados, y aunque se clasifica con el mejor tiempo de las eliminatorias, 2,10”6, nadará, sin ninguna convicción en sus posibilidades, lejos de los primeros lugares, totalmente agotado por un programa totalmente demencial que lo ha llevado a nadar 10 pruebas en cinco días…a una altura de 2.275m. Sin poder luchar en esta final, acabará octavo y último, con unos más que discretos 2,13”5. Ha sido, sin ninguna duda, el gran derrotado de estos Juegos, aunque, sin embargo, su historia no terminará en Ciudad México.
 
Carl Robie logra a los 22 años lo que no había podido lograr en Tokio con 18, la medalla de oro, aunque dejando como récord olímpico, como un tributo a la altura, el nombre de su vencedor de entonces, el australiano Berry. Los ocho finalistas se clasifican, como quien dice, en un pañuelo, de los 2,10”6 de Spitz a los 2,11”9 del sueco Lars Feil como octavo y último tiempo, lo cual hace esperar una final muy abierta.
 
Los primeros 100m. confirman el pronóstico, y mientras Spitz ya es último, 1,05”1, lugar que ya no abandonará más, el mando de la prueba es más igualado; Robie, 1,02”5 es primero, por delante del británico-galés Martin Woodroffe, 1,02”9; Feil, 1,03”3; el soviético Kuzmin y el alemán de la RFA Meeuw, 1,03”9 para ambos, mientras el tercer norteamericano, John Ferris, 1,04”7, parece, como Spitz, claramente superado. La lucha entre los dos primeros continúa hasta los últimos metros, sin que Robie conceda un solo centímetro de su ventaja, con la que puede proclamarse campeón olímpico, 2,08”7, tres décimas por delante de Woodroffe, 2,09”0. Ferris, todavía quinto en los 150m., tras de Kuzmin y el alemán Meeuw, inicia una espectacular remontada que lo llevará hasta el tercer lugar, llegando incluso a inquietar a los dos primeros, aunque sin poder igualarlos, 2,09”3. Más atrás, Kuzmin, otro veterano, finalista en Roma y Tokio y campeón de Europa, y en quien algunos aficionados veían uno de los favoritos, es cuarto en 2,10”6.
 


Charles Hickcox

200m.estilos: récord mundial: Charles Hickcox (USA) 2,10”6, el 31/08/1968, en Long Beach; no hay récord olímpico al ser otra de las pruebas que se nada por vez primera en unos Juegos. Eliminatorias el 19 de octubre, final el 20. 45 participantes repartidos en 7 eliminatorias. El norteamericano Hickcox es el primer recordista olímpico al ganar la 1a.eliminatoria, 2,16”1, lejos de su mundial, récord que le dura, sin embargo, el breve espacio de dos eliminatorias, cuando su compatriota John Ferris gana la 3a. en 2,14”6.

Hickcox se pone en cabeza de la final con parciales de 27”8 en el tramo de mariposa, y 1,00”5 a mitad de prueba (aprovechando su estilo más fuerte, la espalda, en el que ha sido recordista mundial de los 100 y 200m., antes de que Matthes se los arrebatara) asegurándose una ventaja casi decisiva, y únicamente tiene que conservarla en braza y crol, 1,42”3 y 2,12”0, para lograr su primer título olímpico, y un nuevo récord olímpico.
 
En el tramo de braza, Greg Buckingham paso al segundo lugar, desbancando a su compatriota Ferris y al peruano Juan-Carlos Bello (un hombre formado deportivamente en los USA) y puede resistir el tramo de crol de sus rivales, asegurándose la medalla de plata, 2,13”0, mientras Ferris es tercero, 2,13”3, por delante de Bello, cuarto en 2,13”7, claramente avanzado al resto de finalistas. Señalemos que al subir al podio para recoger su medalla, Ferris sufre un pequeño desmayo, producto de su esfuerzo y de la altura, lo que no le impedirá, sin embargo, ganarse otra medalla de bronce cuatro días después en los 200m. mariposa. 
 
400m.estilos: récord mundial: Charles Hickcox, 4,39”0, el 30/08/1968, en Long Beach; récord olímpico: Dick Roth (USA) 4,45”4 en Tokio-1964. Eliminatorias el 22 de octubre, final el 23. 34 participantes repartidos en 5 eliminatorias. No defiende su título el norteamericano Dick Roth, campeón en Tokio. Segunda medalla del norteamericano Hickcox, aunque sin poder superar ninguno de los récords en juego. La prueba, muy abierta, si bien con un ligero favoritismo para Hickcox, sobretodo después de su demostración de los 200m., reunía ni más ni menos que al recordista mundial con tres de sus más inmediatos antecesores, por orden, el soviético Andrei Dunaev, 4,45”3, y sus compatriotas Buckingham, 4,45”1, y Gary Hall, 4,43”4, todos tres recordistes en aquel mismo año olímpico.
 
Finalmente, sin embargo, la lucha se centra entre Hickcox y Hall, mientras el recordista europeo, el alemán Michael Holthaus, intenta arbitrar entre ambos, aunque sin ningún peligro. Hickcox es primero en el tramo de mariposa, 1,02”4, por 1,02”6 de Hall, mientras este remonta en el tramo de espalda, 2,15”5 por 2,15”9, y Hickocx vuelve a tomar el mando en el de braza, 3,44”6, por 3,44”9, sin conseguir, ninguno de los dos, una ventaja decisiva. Emocionando duelo en los últimos metros de crol, en los que Hickcox consigue conservar sus escasas décimas de ventaja que le aseguran su segundo título, 4,48”4, dejando el segundo lugar para Hall, 4,48”7.
 
En tercer lugar, Holthaus, aunque con el mismo tiempo que Buckingham, 4,51”4, acaba por llevarse la medalla de bronce; quinto en el tramo de mariposa, tras Buckingham, 1,04”0 por 1,04”1, el alemán es tercero en el tramo de espalda, 2,17”9 por 2,20”4 del norteamericano, cuarto, ventaja que conserva todavía en el tramo de braza, 3,46”0 por 3,48”5. En el de crol, sin embargo, el norteamericano se le acerca progresivamente, y con el mejor parcial de los ocho finalistas, 1,02”9, anula casi toda la ventaja del alemán, aunque este pueda conservar finalmente su tercer lugar únicamente por decisión de los jueces de arribada. El soviético Dunaev, el otro ex-recordista mundial, no ha estado nunca en la lucha por las medallas, séptimo en unos discretos 5,00”3. 
 
4x100m.estilos: récord mundial: DDR, 3,56”5, el 7/11/1967, en Leipzig; récord olímpico Estados Unidos, 3,58”4 en Tokio-1964. Eliminatorias y final el 26 de octubre. 18 cuartetos inscritos, repartidos en 3 eliminatorias. Siguiendo su costumbre, los norteamericana lanzan al agua un cuarteto con cuatro suplentes, con nombres tan conocidos como pueden ser el bracista “Chet” Jastremski; el campeón olímpico de los 200m.mariposa, Carl Robie; ó Don Schollander, además del medalla de plata de los 100m.espalda, Ron Mills (es decir, cuatro medallistas olímpicos, ya lo fueran en Ciudad México, ó en Tokio).
 
En la final, con un cuarteto diferente, se imponen con relativa facilidad a los alemanes de la DDR, después de que estos hayan encabezado la final hasta los 250m. En el primer tramo, y siguiendo lo que será una cierta tradición, Matthes se esfuerza en lograr para su equipo la mayor ventaja posible, y en una magnífica actuación supera su récord mundial de los 100m.espalda con un tiempo de 58”0, cuatro décimas mejor que el anterior, logrando al mismo tiempo una substanciosa ventaja de dos segundos y cuatro décimas frente al norteamericano Hickcox, mientras el canadiense Shaw es tercero, 1,01”3, seguido del australiano Byron a dos décimas; del español Santi Esteva, 1,02”4; del alemán de la RFA Blechert, 1,02”6, mientras el japonés Tanaka y el soviético Gromak, 1,02”8 y 1,02”9 respectivamente, son últimos.
 
Henninger continúa en cabeza de la prueba en su tramo de braza, 1,07”8, con 2,05”8 en el total, aunque el norteamericano McKenzie le recorta algo su ventaja, 1,07”4, por 2,07”8 en el total; mientras, en una extraordinaria remontada, el japonés Taguchi, 1,07”1, pone a su equipo en tercer lugar, 2,09”9, con la URSS (Kossinski 1,07”1), y Australia (O’Brien 1,08”5) empatadas en el cuarto lugar, 2,10”0 para ambas, alcanzando a Canadá, la RFA, y España, que han perdido cualquiera posibilidad de acceder a las medallas.
 
Como en Tokio cuatro años antes, el tramo de mariposa será fatal para las aspiraciones de la DDR. Russell sale en persecución del alemán Gregor, alcanzándolo ya antes del viraje, para superarlo acto seguido, dando el testigo a su compatriota Walsh con la prueba prácticamente ganada. Russell ha señalado unos magníficos 55”0, mientras Gregor ha hecho 58”6. Los norteamericanos tienen ahora una ventaja casi definitiva, 3,02”8 por 3,04”4 de la DDR, mientras los japoneses continúan terceros con otro excelente parcial de Maruya, 57”8, tres décimas por delante de los soviéticos, con unos buenos 58”0 de Nemshilov (3,07”7 por 3,08”0 en el total), alejandose de Australia, 59”4 de Cusack, y 3,09”4 en el total.
 
Sin ningún problema, Walsh “ancla” a su equipo con unos excelentes 52”1 en su tramo de crol, para superar los récords mundial y olímpico, 3,54”9, por delante de Wiegand, 53”1, que para el tiempo de su equipo en 3,57”5, a un segundo de su ya ex-récord mundial. Tras ellos, dura lucha entre japoneses, soviéticos y australianos por la medalla de bronce. Aunque la ventaja de los dos primeros parece decisiva, el crolista australiano es un Wenden en plena forma. Antes del viraje ha cogido ya al discreto crolista japonés, Iwasaki, 54”1, y se lanza a la “caza” del soviético Ilichev. Este, sin embargo, continúa ofreciendo buenos resultados en las pruebas de relevos (recordemos que en la prueba individual ha señalado un tiempo de 53”7) y, una vez más, responde perfectamente con unos buenos 52”7, que son suficientes para hacer frente al australiano, aunque sea por una corta décima de segundo, logrando el tercer lugar, 4,00”7, por 4,00”8 de Australia, cuarta, mientras los japoneses son quintos, 4,01”8, claramente superados en crol. Wenden ha nadado en 51”5, los 100m.crol más rápidos de toda la historia de la natación, aunque, lógicamente, no podrán ser homologados como récord mundial.
 
Pruebas femeninas
 
Las pruebas femeninas consagran en Ciudad México a una de las figuras más importantes de la natación mundial de la década de los sesenta en la especialidad de medio fondo y fondo, Deborah “Debbie” Meyer, una de las “niñas-prodigio”, salida del programa USA de los “age-groups”, iniciado hacia 1955. La “divina Meyer”, como la conocen muchos aficionados, se adjudica en la capital mexicana tres medallas de oro individuales, dominando claramente a sus rivales, después de haber llegado a Ciudad México con todos los pronósticos a su favor, merced a sus doce récords mundiales superados en distancias que van desde los 200 hasta los 1.500m., habiendo logrando, entre otros, ser la primera en bajar de los 4,30”0 en los 400m., ó de los 18 minutos en los 1.500m. Si pensamos que hacía únicamente doce años que esto lo habían logrado en categoría masculina, podemos percatarnos del camino recorrido por la natación femenina en los últimos años.
 

100m.crol: récord mundial: Dawn Fraser (AU) 58”9 (sobre 110 yardas) 29/02/1964, en Sydney (p.55 yardas y agua salobre); récord olímpico: Dawn Fraser, 59”5 en Tokio-1964. Eliminatorias y semifinales el 18 de octubre, final el 19. 57 participantes repartidas en 8 eliminatorias y 3 semifinales. Difícilmente se puede olvidar la brillante figura de la australiana Dawn Fraser que, invitada por la organización, se encontraba en el palco presidencial cuando la norteamericana Jan Henne la sucedía en el palmarés del título olímpico.

 
La triple campeona olímpica, a sus 31 años, casada y madre de familia, había llegado a anunciar su retorno a los entrenamientos, con la intención de defender su título y conquistarlo por cuarta vez, lo cual lo hubiese hecho entrar, ya de manera definitiva, en la leyenda olímpica (donde, a pesar de todo, ya está). Todo había acabado, sin embargo, en agua de borrajas, y la australiana estaba en Ciudad México únicamente como invitada de honor. Sus dos récords, mundial y olímpico continuaron en pie, sin que ninguna de las velocistas allí presentes los hicieran peligrar, ni tan solo lograran bajar del minuto en ninguna de sus intervenciones.
 
La final fue un duelo muy igualado entre las tres norteamericanas, la canadiense Marion Lay, la británica Alexandra Jackson, y la alemana de la DDR, Martina Grunert. Si en el viraje era Susan Pedersen la que dominaba el grupo de velocistas, aunque con una corta ventaja, no fue hasta los últimos 10 metros que Jan Henne logró los pocos centímetros de ventaja que le otorgaron la victoria con un tiempo de 60”0. Tras ella, Pedersen y Linda Gustavson, con un nuevo “triple” para la natación USA, ambas acreditadas del mismo tiempo, 1,00”3, se hacían con las medallas de plata y bronce respectivamente, por delante de Lay, 1,00”5, y Grunert y Jackson más atrás, ambas con el mismo tiempo, 1,01”0.
 
Ha sido una final que podría haber tenido cualquier otro resultados muy diferente si se hubiera nadado en otro momento, tanta era la igualdad entre las cuatro primeras clasificadas. La velocidad femenina parecía haberse detenido en los 58”9 de la ya mítica Dawn Fraser, y aunque muchas especialistas bordeaban el minuto, no se vislumbraba la figura capaz de superar el récord de la formidable velocista australiana. 
 
200m.crol: récord mundial: Debbie Meyer (USA) 2,06”7, 24/08/1968, en Los Ángeles; no hay récord olímpico al ser la primera vez que se nada esta prueba. Eliminatorias el 21 de octubre, final el 22. 39 participantes repartidas en 6 eliminatorias. Segundo triunfo para Meyer (campeona de los 400m. dos días antes) en una de las pruebas que debutaba en el programa olímpico. El récord olímpico, establecido por la misma Meyer al ganar la 1a.eliminatoria, 2,13”1, no fue superado hasta la final, ganada por ella misma después de resistir la presión de sus compatriotas Henne y Barkman, que intentaron romper su ritmo haciendo servir su mayor punta de velocidad, sin lograrlo.
 
En cabeza de la prueba desde los primeros metros, Meyer giró primera a mitad de carrera, 1,04”0, encabezando un grupo donde figuraban Barkman, 1,04”5; Henne, 1,04”7; la australiana Bell, 1,04”6, en medio de las dos, y el resto de finalistas. Mientras Bell acabaría hundiéndose, séptima en 2,15”1, las tres norteamericanas continúan su lucha particular, sin que ninguna de ellas consiga una ventaja decisiva, y no es hasta los últimos metros que se decide la prueba, cuando la superior resistencia de Meyer la permite lograr una ventaja ganadora, 2,10”5, nuevo récord olímpico, por delante de Henne, 2,11”0, mientras Barkman es tercera, 2,11”2, logrando un nuevo “triple” para la natación USA. Gabrielle Wetzko, de la DDR, última a mitad de carrera, 1,06”1, remonta en el segundo hectómetro y es cuarta, 2,12”3, con un perfecto doblaje de la prueba, aunque sin poder hacer nada contra las norteamericanas.  
 


Podio de los 400 crol femeninos

400m.crol: récord mundial: Deborah Meyer, 4,24”5, 25/08/1968, en Los Ángeles; récord olímpico: Ginnie Duenkel (USA) 4,43”3 en Tokio-1964. Eliminatorias el 19 de octubre, final el 20. 30 participantes repartidas en 6 eliminatorias. No defiende su título de Tokio la norteamericana Ginnie Duenkel. Fácil el triunfo de Meyer, que después de superar en la 2a. eliminatoria el récord olímpico, 4,35”0, se pone en cabeza de la final desde los primeros metros, aumentando progresivamente su ventaja en cada uno de los hectómetros, hasta lograr su primera medalla de oro.

 
Primera a mitad de carrera, 1,04”1 y 2,13”6, por delante de sus compatriotas Gustavson, 2,16”3, y Kruse, 2,16”7, y de la australiana Karen Moras, 2,17”3, Meyer mantiene su ventaja a los 300m., 3,23”5, siempre por delante de Gustavson, 3,26”4, mientras Moras casi alcanza a Kruse, 3,27”7 por 3,27”8; aumentando su ritmo en el último hectómetro, termina en un tiempo de 4,31”8, nuevo récord olímpico, mientras Gustavson es segunda, 4,35”5, y Moras, en un emocionante final, consigue impedir un nuevo “triple” USA, al imponerse a Kruse por la medalla de bronce, 4,37”0 por 4,37”2, por delante de Wetzko, quinta en 4,40”2. 
 
800m.crol: récord mundial: Deborah Meyer, 9,10”4, el 28/08/1968, en Los Ángeles; no hay récord olímpico al ser la primera vez que se nada esta prueba. Eliminatorias el 22 de octubre, final el 24. 26 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Meyer es la primera recordista olímpica de esta prueba al ganar la 1a.eliminatoria con un tiempo de 9,42”8, récord que pierde minutos después cuando Karen Moras gana la 2a. en 9,38”3.
 
En la final, sin embargo, ninguna concesión de la favorita, que se escapa desde los primeros metros y acaba logrando su tercer título, y recobrando el récord olímpico con un tiempo de 9,24”0 (1,05”8, 2,15”9, 4,38”6). Pam Kruse, sexta en los 100m., remonta poco a poco a sus rivales (400m. en 4,44”9 para Moras, segunda, con Kruse tras ella, 4,45”1, mientras la mexicana Teresa Ramírez es cuarta, 4,45”8), y ya es segunda a los 600m., 7,10”3, por 7,13”0 de Moras, y 7,13”2 de la mexicana.
 
Aumentando progresivamente su ventaja, Kruse es segunda, 9,35”7, mientras Moras y Ramírez se entregan a un gran duelo, con ventajas mínimas a partir de los 500m. En los últimos metros, Ramírez, locamente alentada por los aficionados locales, puede lograr la solitaria décima de segundo que la permitirá subir al podio para recibir la medalla de bronce, 9,38”5 por 9,38”6. Patty Caretto, otra de las “niñas-prodigio” de los “age-groups” USA, es quinta, 9,51”3.  
 



4x100m.crol: récord mundial: Santa Clara S.C. (USA), 4,01”1, 6/07/1968, en Santa Clara; récord olímpico: Estados Unidos, 4,03”8, en Tokio-1964. Eliminatorias y final el 26 de octubre. 15 cuartetos inscritos, repartidos en 3 eliminatorias. Difícilmente se podía escapar esta prueba al cuarteto USA después del “triple” logrado en la prueba individual. Su ventaja, empero, fue menor de lo qué se esperaba, frente a un cuarteto de la DDR que defendió hasta el final sus escasas posibilidades, viendo como las norteamericanas aumentaban progresivamente su ventaja en cada uno de los tramos de la prueba.

 
Barkman 1,01”2, Gustavson 1,00”5, Peddersen 1,01”3, y Henne 59”5, configuraron un nuevo récord olímpico, 4,02”5, técnicamente igual al récord mundial del club de Santa Clara (cuarteto en el que ya figuraban Gustavson y Henne) y que podría haber sido superado si Barkman y Pedersen hubieran estado un poco mejor de lo que estuvieron. Tras ellas, las alemanas de la DDR señalaban unos apreciables 4,05”7, con un excelente primer tramo de Wetzko, 1,01”5.
 
Por la medalla de bronce, fuerte lucha entre tres cuartetos. Terceras las japonesas a mitad de carrera, 2,05”9, por delante de canadienses y australianas, 2,06”2 para ambos cuartetos, y húngaras, 2,06”5, las japonesas y húngaras pierden cualquiera posibilidad de medalla en el tercer tramo, dejando el camino libre a canadienses, 3,07”7, y australianas 3,07”8. Un excelente parcial de Lay en el último tramo, 59”5, ante los 1,00”9 de Bell, permite a su equipo lograr la medalla de bronce, 4,07”2, por 4,08”7 de Australia, cuarta, que después de tres ediciones subiendo al podio se ve desplazada, patentizando una cierta baja de su potencial y, sobretodo, demostrando que no ha podido encontrar la sustituta de su magnífica cabeza de filas.
 
100m.espalda: récord mundial: Karen Muir (RSA) 1,06”4, el 6/04/1968, en París; récord olímpico: Cathy Ferguson (USA) 1,07”7 en Tokio-1964. Eliminatorias y semifinales el 22 de octubre, final el 23. 40 participantes repartidas en 6 eliminatorias y 2 semifinales. No está en Ciudad México para defender su título de Tokio la norteamericana Cathy Ferguson.
 
Semejanza en esta prueba con la situación vivida en Londres-1948. En Ciudad México, sin embargo, es el equipo sudafricano el que ve vetada su participación a causa de su política de ”apartheid”, que se extiende incluso a la actividad deportiva, negando la participación a los deportistas de color, mayoritariamente negros, en competiciones reservadas a los blancos. Como represalia por esta política, en flagrante contradicción, no solo con los principios del CIO, sino incluso con los derechos humanos, la máxima organización olímpica decidió expulsar a Sudáfrica del movimiento olímpico mientras continuara cualquier intento de discriminación en el contexto deportivo de aquel país.
 


Salida de la final de 100 espalda

Dos eran las figuras más perjudicadas por esta exclusión, y ambas espaldistas. Ann Fairlie, ex-recordista mundial de los 100m., 1,07”4 en 1966, pero sobretodo la joven Karen Muir, recordista mundial de los 100 y 200m.espalda en el momento de iniciarse los Juegos en Ciudad México (se dijo que era la más joven recordista mundial de la historia de la natación (1,08”7 en las 110 yardas, el 10 de agosto de 1965, a los 12 años, 10 meses, y 27 días, aunque ello no sea exactamente cierto, puesto que la norteamericana Gertrude Ederle había impuesto el récord mundial de las 880 yardas libres, 13,19”0 en 1919, a los 11 años, 9 meses, y 25 días, más de un año más joven que la sudafricana). Se esperaba con gran interés el duelo entre ambas sudafricanas y la canadiense Elaine Tanner, a las que Muir había arrebatado sus récords. Evidentemente, con su exclusión quedaban fuertemente devaluadas ambas pruebas de espalda, además de frustrarse el esperado duelo entre las tres mejores nadadoras.

 
El triunfo de la norteamericana Kaye Hall palió, por lo menos en el hectómetro, la ausencia de las dos sudafricanas. La canadiense Tanner se destaca en las eliminatorias y semifinales al superar por dos veces el récord olímpico, 1,07”6 en la 2a.eliminatoria, y 1,07”4 en la 2a.semifinal, demostrando una superioridad que la convierte en la gran favorita de la final. Mencionamos en estas semifinales la eliminación de la francesa “Kiki” Caron, la subcampeona de Tokio, con unos insuficientes 1,10”8. 
 
En la final, es Hall quien coge el mando de la prueba, llegando al viraje con casi medio cuerpo de ventaja sobre su rival, 30”9, tiempo que anuncia ya la posibilidad de récord. Pese a sus esfuerzos en el segundo largo, Tanner no puede reducir absolutamente nada la ventaja de la norteamericana, que llega al muro en primer lugar, 1,06”2, nuevo récord mundial y olímpico, con la canadiense tras ella, 1,06”7, mientras otra norteamericana, Jane Swagerty, es tercera, 1,08”1, resistiendo a la tercera espaldista USA, Kendish Moore, cuarta en 1,08”3.
 
Al percatarse del récord mundial que se acababa de superar, el público, puesto en pie, aplaudió calurosamente, olvidando a las que se habían visto obligadas a quedarse en casa, posiblemente contra su voluntad, y, naturalmente, dejando flotar en el aire la duda de qué hubiera podido pasar en la Alberca Olímpica, si Fairlie y Muir hubieran podido competir. Una cierta respuesta llegó el año siguiente, cuando en el curso de una gira por Europa, Karen Muir recuperó el récord mundial con un tiempo de 1,05”6. Tardía consolación, sin embargo, pues el tren olímpico ya había pasado, y de manera definitiva, para las dos jovenes sudafricanas. 
 
200m.espalda: récord mundial: Karen Muir (RSA) 2,23”8, 21/07/1968, en Los Ángeles; no hay récord olímpico al ser la primera vez que se nada esta prueba. Eliminatorias y final el 25 de octubre. 30 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Nueva y sorprendente derrota de la canadiense Tanner, después de que en el curso de las eliminatorias fuera establecido, y superado, el récord olímpico; en la 1a. por la campeona de los 100m., Kaye Hall, en 2,31”1, siendo superado sucesivamente por Tanner, 2,30”9 en la 4a., y otra norteamericana, Lilian “Pokey” Watson, 2,29”2 en la 5a. y última.
 
En la final, y después de que la yugoslava Gasparac tomara el mando de la prueba hasta los 75m., la canadiense empieza a distanciarse de manera irresistible, llegando al primer hectómetro en 1,09”1, claramente destacada por delante de Watson 1,10”4; Gasparac tercera en 1,11”8, y Hall 1,12”1, con el resto de finalistas. La canadiense pagará rápidamente esta escapada, y Watson inicia una remontada que la lleva a la cabeza de la prueba hacia los 125m., girando en el último viraje con una ventaja decisiva sobre Tanner, lo que la permite lograr un sorprendente triunfo (sobretodo por la diferencia de tiempo con la canadiense) con un tiempo de 2,24”8, nuevo récord olímpico, mientras Tanner recoge su segunda medalla de plata, 2,27”4, y Kaye Hall, aprovechando el hundimiento de Gasparac, que acabará sexta, se hace con la medalla de bronce, 2,28”9, marcada muy de cerca por la australiana Lynn Watson, 2,29”5, muy por delante del resto de finalistas.
 
Evidentemente, los 2,24”8 de Watson son superiores, técnicamente, al récord mundial de Muir, dejando, una vez más, en el aire lo qué hubiera podido pasar con su presencia, tanto más que la sudafricana era una nadadora acostumbrada a nadar en altitud.
100m.braza: récord mundial: Catie Ball (USA) 1,14”2, 25/08/1968, en Los Ángeles; no hay récord olímpico al ser la primera vez que se nada esta prueba. Eliminatorias y semifinales el 18 de octubre, final el 19. 33 participantes repartidas en 5 eliminatorias y 2 semifinales. Nueva prueba del programa, y cinco diferentes recordistes olímpicas antes de disputarse la final.
 
En la 1a.eliminatoria, la recordista mundial señala un tiempo de 1,18”8 para establecerlo, récord que es superado sucesivamente por la yugoslava Djurdica Bjedov 1,17”7 en la 2a.; la uruguaya Ana Maria.Norbis 1,17”4 en la quinta, y, ya en semifinales, por la norteamericana Sharon Wichman, 1,16”8 en la 1a., y otra vez Ana Maria Norbis, 1,16”7 en la 2a. Con estos tiempos se espera una final muy abierta, con un cierto favoritismo para la soviética Prozoumentchikova (“Prozo” para sus viejos amigos de Tokio) y, evidentemente, para la recordista mundial, aunque esta haya tenido que meterse en cama desde su llegada a Ciudad México, víctima de una fuerte gastroenteritis, enfermedad muy común en la capital mexicana en razón de sus circunstancias climáticas.
 
La final se inicia con un ataque de la alemana de la RFA, Uta Frommater, que la recordista mundial contesta rápidamente, siendo ella quien encabeza la prueba en el viraje, con la alemana y Norbis a su altura. Hacia los 75m., “Prozo” intenta escaparse con uno de sus clásicos ataques finales, pareciendo irse hacia la victoria definitiva, cuando por el callejón 2, la yugoslava Bjedov una prácticamente desconocida en la alta competición, esprinta fuertemente y coge la delantera de la prueba, que ya no abandonará hasta la llegada, imponiéndose a “Prozo” por una décima de segundo, 1,15”8 por 1,15”9, con nuevo récord olímpico para la inesperada nadadora balcánica, mientras Ball, completamente hundida físicamente por su enfermedad, es alcanzada por su compatriota Wichman, tercera en 1,16”1, y Frommater, cuarta en 1,16”2, sin poder hacer nada más que quinta, 1,16”7, sin poder recoger el merecido galardón que su trayectoria deportiva se merecía, después de haber dominado la braza mundial los dos años anteriores a los Juegos. Decepciona igualmente la soviética Babanina, ex-recordista mundial de la distancia, séptima en 1,17”2.
 

200m.braza: récord mundial: Catie Ball, 2,38”5, 26/08/1968, en Los Ángeles; récord olímpico: Galina Prozoumentchikova (UROS) 2,46”4 en Tokio-1964. Eliminatorias el 22 de octubre, final el 23. 31 participantes repartidas en 5 eliminatorias. Presente para defender el título logrado en Tokio la soviética “Prozo”. Sorpresa, relativa, todo hay que decirlo, con la ausencia de la recordista mundial en las eliminatorias, incapaz de solucionar sus problemas intestinales, y que, después de su actuación en los 100m., ha preferido no nadar esta prueba. Frommater es otra de las víctimas de la altura, y después de su cuarto lugar en los 100m., tampoco se ve con corazón de nadar el doble hectómetro.

 
Sin nada que destacar en las eliminatorias, la final es un duelo entre las tres primeras clasificadas del hectómetro. Después de dejar que sea la norteamericana Wichman quien mande en el primer viraje, la soviético gira primero a mitad de carrera, 1,18”4, casi al mismo tiempo que su rival, 1,18”6, mientras Bjedov es tercera, 1,19”3, por delante de la otra soviética, Allá Grebennikova, 1,20”4.
 
Esta situación continúa hasta el último viraje, donde “Prozo” continúa primera, aunque con sus rivales mucho más cerca. “Prozo” empieza a hundirse progresivamente a partir de los 160m., mientras Wichman estira su brazada, escapandose irremediablemente hacia un sorprendente triunfo, por delante de la yugoslava, que en los últimos metros aún puede imponerse a la soviética, completamente hundida, y que incluso llega a ser inquietada por su compatriota. Con 2,44”4, Wichman da otra de las sorpresas de estos Juegos, superando el récord olímpico, claramente por delante de Bjedov, 2,46”4, y de “Prozo”, 2,47”0, mientras Grebennikopva es cuarta con una décima más, 2,47”1. Los 2.275m. de Ciudad México han sido, sin duda, la causa del dramático desfallecimiento de la soviética, que debe ser ayudada a salir del agua, y que, al recibir la medalla, parece no estar todavía plenamente consciente.
 
La braza soviética ha sido, pues, una de las grandes derrotadas de estos Juegos. Favorita para cuatro medallas de oro y alguna más de plata y/o bronce, tiene que conformarse (si puede decirse así, evidentemente) con tres de plata y dos de bronce, lo cual, si no es para menospreciar, tampoco acaba de llenar el deseo de sus técnicos, en un estilo donde tienen, prácticamente, sus únicas posibilidades de lograr alguna medalla de oro.
 
 
 
100m.mariposa: récord mundial: Ada Kok (NED) 1,04”5, el 14/08/1965, en Budapest; récord olímpico: Sharon Stouder (USA) 1,04”7, en Tokio-1964.
 
Eliminatorias y semifinales el 20 de octubre, final el 21. 28 participantes repartidas en 5 eliminatorias y 2 semifinales. No defiende su título de Tokio la norteamericana Sharon Stouder. Prueba muy abierta por la igualdad de los tiempos de las eliminatorias y semifinales, aunque con cierto favoritismo para la recordista mundial, medalla de plata en Tokio, cuatro años antes. No hay ningún récord en las dos primeras rondas eliminatorias.
 
La final da lugar a otra de las grandes sorpresas, cuando la australiana Lyn McClements, ya con unos sorprendentes 1,06”1 en las semifinales, coge el mando de la prueba desde los primeros metros, y después de girar con medio cuerpo de ventaja en los 50m., por delante de la norteamericana Susi Shields, Ada Kok, y de la otra norteamericana, Elli Daniels (otra de las favoritas por sus 1,04”8 en los “trials”) da la estirada definitiva hacia los 70m., haciendo inútiles los esfuerzos de sus rivales para alcanzarla. Con un tiempo de 1,05”5, McClements se cuelga al cuello una más que inesperada medalla de oro (mucho más inesperada teniendo en cuenta que la australiana era una “tránsfuga” del crol, que únicamente un año antes se había pasado a la mariposa, ganando su primera carrera en este estilo el mes de febrero, en los “trials” de su país) aunque dejando en pie el récord olímpico.
 
Ellie Daniels es segunda a tres décimas, 1,05”8, por delante de su compatriota Shields, 1,06”2 que, aunque con el mismo tiempo que Ada Kok, recibirá la medalla de bronce por decisión de los jueces de arribada. En quinto lugar, la húngara Andrea Gyarmaty defiende un nombre ilustre de la natación mundial, al ser hija de la famosa Eva Szekely, la campeona olímpica de los 200m.braza en Helsinki-1952, y de Dezso Gyarmaty, triple campeón olímpico de waterpolo, 1952, 1956, y 1964 (en 1960 “solo” había sido medalla de bronce).
 


Ada Kok

200m.mariposa: récord mundial: Ada Kok (NED) 2,21”0 (sobre 220 yardas), 25/08/1967, en Blackpool (p.55 yardas y agua salada); no hay récord olímpico al ser la primera vez que se nada esta prueba. Eliminatorias y final el 24 de octubre. 21 participantes repartidas en 4 eliminatorias. Cuatro récords olímpicos después de las eliminatorias: tres norteamericanas en las tres primeras, 2,33”0 para Diane Giebel; 2,29”4 para Ellie Daniels, y 2,29”1 para Toni Hewitt, para ser definitivamente Ada Kok quien lo deje establecido en 2,26”3 antes de la final.

 
El triunfo de la holandesa, sin embargo, no será nada fácil. Dos alemanas, una de cada lado del muro, la RFA Heike Hustede, y la DDR Helga Lindner, encabezan la prueba en los primeros metros, girando destacadas en el hectómetro en primer lugar (1,08”9 Hustede; 1,09”8 Lindner) mientras Kok es tercera, 1,10”2; Daniels cuarta en 1,10”8, con las restantes finalistas perfectamente escalonadas hasta los 1,11”2 de la séptima, Hewitt (octava es la japonesa Fujii, ya muy atrasada, 1,14”2). Lindner se empareja con su “compatriota” hacia los 150m., con Kok y Daniels siempre tras ellas, a un cuerpo de distancia.
 
La potencia de la holandesa se pone claramente de manifiesto en los últimos metros, cuando, después de pasar Hustede, que acabará completamente hundida en quinto lugar, hacia los 175m., se lanza a la caza de la otra alemana, lográndolo apenas en los últimos metros, proclamándose campeona olímpica, finalmente, con un nuevo récord olímpico, 2,24”7, con Lindner a una décima de segundo, 2,24”8, mientras Daniels es tercera, claramente superada, 2,25”9, inquietada hacia el final por su compatriota Hewitt, 2,26”2, y Hustede, 2,27”9, que no ha podido mantener el fuerte ritmo del primer hectómetro, pasando a menos de dos segundos del tiempo señalado por ella en la final de los 100m., 1,07”0, cosa que, en una altura como la de Ciudad México, es poco menos que un suicidio deportivo, cuando no se está perfectamente preparado para hacerlo.
 
El puño levantado en señal de victoria demuestra la alegría de la simpática holandesa, que después de tres años de dominar la mariposa mundial, veía como se le escapaba la consagración olímpica, después de haber sido derrotada dos veces, en el hectómetro, Tokio y Ciudad México, y tener ahora, en estos 200m., su última oportunidad de lograr la deseada medalla de oro. 
 
200m.estilos: récord mundial: Claudia Kolb (USA) 2,23”5, 25/08/1968, en Los Ángeles; no hay récord olímpico al ser la primera vez que se nada esta prueba. Eliminatorias y final el 20 de octubre. 39 participantes repartidas en 6 eliminatorias. Abandonando la especialidad de braza (en la que había sido recordista mundial, y subcampeona olímpica de los 200m. en Tokio) Claudia Kolb ha logrado “reconvertirse” a las pruebas de estilos individuales, inaugurando en 1966 el ránking de la FINA en los 200m. de esta especialidad, 2,27”8, tiempo que ha bajado hasta los 2,23”5 poco antes de inaugurarse los Juegos de Ciudad México.
 
Después de que la alemana de la DDR Sabine Steinbach haya establecido el récord olímpico al ganar la 1a.eliminatoria, 2,33”2, es el turno de la japonesa Nishigawa, 2,31”5 en la 3a., y, finalmente, de la recordista mundial, 2,28”4 en la 4a., de dejarlo establecido antes de la final.
 
Kolb no tiene, en esta, ningún problema para adjudicarse el triunfo, mandando desde el primer tramo de mariposa, 31”7, por delante de su compatriota Pedersen, que casi está a punto de alcanzarla en el tramo de espalda, 1,08”3 para la recordista mundial, antes de que, como ya se podia prever, se escape definitivamente en el de braza, 42”5, igualando el parcial de su récord mundial. Claramente ganadora, no puede, sin embargo, mantener su ritmo, y no puede superar su récord mundial, 2,24”7 (33”9 en el tramo de crol), nuevo récord olímpico, claramente por delante de Pedersen, 2,28”8, que siempre ha ido en segundo lugar.
 
Steinbach, tercera a partir del tramo de espalda, no puede resistir los últimos 100m. de la campeona de los 100m.crol, Jan Henne, sexta a mitad de carrera, pero que ha remontado de manera espectacular en el tramo de crol, hasta alcanzar a la alemana en el último centímetro del último metro, acreditadas ambas del mismo tiempo, 2,31”4, pero que tiene a su favor el veredicto de los jueces de llegada, dejando el cuarto lugar para la alemana, en otro de los cinco “triples” de la natación USA en estos Juegos.  
400m.estilos: récord mundial: Claudia Kolb, 5,04”7, 24/08/1968, en Los Ángeles; récord olímpico: Donna DeVarona (USA) 5,18”7, en Tokio-1964. Eliminatorias el 24 de octubre, final el 25. 28 participantes repartidas en 5 eliminatorias. No defiende su título la campeona de Tokio, la norteamericana Donna DeVarona.
 
Sin lograr superar el récord olímpico en las eliminatorias, Kolb tampoco tiene ningún problema para llevarse su segunda medalla dorada, encabezando la prueba desde los inicios del tramo de mariposa, 1,08”2, ya con dos segundos de ventaja sobre su compatriota Lynn Vidali.
 
Aumentando en cada tramo su ventaja, 2,27”9 a mitad de carrera, cuatro segundos de ventaja; 3,57”9 al terminar el tramo de braza, ya casi con diez segundos por delante de la segunda clasificada, Kolb llega la primera, en un tiempo de 5,08”5, nuevo récord olímpico, técnicamente superior a su mundial. La lucha se centra en los lugares de honor, donde Vidali no abandona el segundo lugar, siempre con ventaja sobre la alemana Steinbach (1,10”2 por 1,11”3 en mariposa; 2,31”9 por 2,32”7 en espalda; 4,07”0 por 4,08”4 en braza) y acaba logrando la medalla de plata, 5,22”2, a casi catorce segundos de Kolb.
 
Tercera, con casi siete segundos de ventaja sobre la norteamericana en el tramo de braza (4,08”4 por 4,15”3) la alemana Steinbach debe sufrir todavia, como en los 200m., ante el magnífico esfuerzo final de Sue Pedersen (1,10”3 en el tramo de crol, el mejor de las ocho finalistas, por 1,16”9 de la alemana) cuando está a punto de ser alcanzada, aunque, finalmente, pueda conservar las tres décimas de segundo que le otorgan la medalla de bronce, 5,25”3 por 5,25”6, impidiendo otro “triple” de la natación USA, lejos ya de la quinta clasificada, la británica Ratcliffe, 5,30”5.
 
Al terminar los Juegos, Claudia Kolb anuncia a la prensa su decisión de retirarse de la competición, en la que, a pesar de sus cortos 18 años, ya lleva más de 10 de competición, siguiendo el programa de ”age-groups” que tantos éxitos ha dado a la natación USA. Su carrera deportiva ha sido plenamente satisfactoria, dice, como para preferir dejarla con buenos recuerdos, antes que esperar a ser vencida por otras que, irremediablemente, vienen por detrás. Sus récords de 200 y 400m.estilos, a pesar de sus declaraciones, continuarán vivos en los ránkings de la FINA a lo largo de tres años, como muestra de la gran calidad de la nadadora norteamericana.
 
4x100m.estilos: récord mundial: Estados Unidos, 4,28”1, 14/09/1968, en Colorado Springs (a una altitud semejante a la de Ciudad México); récord olímpico, de un cuarteto norteamericano con los 4,33”9 de la final de Tokio. Eliminatorias y final el 17 de octubre. 16 cuartetos participantes, repartidos en 2 eliminatorias. Es la primera final de estos Juegos, y el esperado triunfo norteamericano no pudo manifestarse hasta el último tramo de crol, ante un equipo australiano que pese a la ausencia de su cabeza de filas, la mítica Dawn Fraser, pareció que podría ofrecer una buena competición a sus rivales, aunque en las jornadas siguientes se pudo ver que no era así.
 
En las eliminatorias, y con un equipo formado totalmente por nadadoras teóricamente suplentes (en el que se integran sin embargo, la futura campeona olímpica de los 200m.braza, Sharon Wichman, y tres medallas de bronce, Jane Swagerty de los 100m.espalda, Susie Shields de los 100m.mariposa, y Jane Barkman de los 200m.crol, es decir, un cuarteto capaz de hacer feliz a cualquier otro país que no sean los Estados Unidos, se acercan en ocho décimas al récord olímpico de la prueba.
 
Pese a su favoritismo, la final no resulta fácil para las nadadoras USA. En el tramo de espalda, Kaye Hall no puede sacar más de siete décimas de ventaja a la australiana Lynn Watson, 1,07”8 por 1,08”5, ventaja que una sorprendente y casi desconocida Judy Playfair, 1,15”9, se encarga de reducir prácticamente a nada, tres décimas, frente a una Cathy Ball, 1,16”3, que ya da señales de su enfermedad.
 
Los dos equipos luchan, en este momento, claramente destacados del resto de finalistas, con la URSS tercera a casi cuatro segundos. Elli Daniels, la mariposista USA, enfrentada a Lynn McClements no puede sacarle más de dos décimas de segundo de ventaja, 1,04”8 por 1,05”0, y es con solo medio segundo de ventaja que la crolista USA Sue Pedersen se enfrenta a su correspondiente australiana, Jenny Steinbeck. El sueño de estas, sin embargo, no llegará a concretarse, y Pedersen, 59”4 en su tramo, por 1,00”6 de Steinbeck, no tiene ningún problema para imponerse, finalmente, en un tiempo de 4,28”3, nuevo récord olímpico, a solo dos décimas del mundial, en poder de este mismo cuarteto que ha ganado el primer oro olímpico para el equipo USA. Tras ellas, las australianas son segundas, 4,30”0, después de disputar una magnífica final, con superaciones individuales tan espectaculares como las de Playfair, 1,15”9, cuando en la prueba individual no bajará de los 1,19”2, incapaz de clasificarse para la final.
 
La lucha por la medalla de bronce se centra entre el cuarteto soviético y las dos Alemanias. Privadas de “Prozo”, enferma y reservada para las pruebas individuales, las soviéticas dominan en los dos primeros tramos, 2,28”1, por 2,28”3 de la RFA, y 2,29”3 de la DDR, con otro magnífico parcial de Uta Frommater, 1,15”7, el mejor de las ocho bracistas finalistas. En mariposa, Hustede, 1,06”1, pone a su equipo en tercer lugar, 2,34”4, por delante de las soviéticas, 2,35”1, y de la DDR, 2,36”1, y no tiene problemas para adjudicarse las medallas de bronce, 4,36”4, por 4,37”0 de las soviéticas, y sus “compatriotas” del otro lado del “telo de acero”, quintas en 4,38”0.
 
Los Juegos han terminado. La superioridad USA, por lo menos en el sector femenino, es realmente abrumadora. En crol, el principal estilo, han ganado casi todas las medallas, 10 sobre 12 posibles, además de ambos relevos. En estilos quizá su superioridad no ha sido tan clara , aunque han logrado un total de 14 medallas sobre 24 posibles. En el sector masculino, y pese a las importantes victorias del australiano Wenden, y del alemán Matthes, también se puede decir que la superioridad USA es un hecho. En crol, y además de los dos relevos, se han llevado 7 de las 12 medallas disputadas, mientras en los estilos, y además del relevo, han ganado 16 de las 24 medallas posibles, logrando, en el total, cinco “triples” (100m.mariposa y 200m.estilos masculinos, y 100 y 200m.crol y 200m.estilos femeninos).
 
USA acapara, pues, títulos y récords mundiales de forma casi absoluta, y de su programa de “grupos de edades” se puede esperar que contribuya a incrementar todavia más esta superioridad sobre el resto de la natación mundial, sin que el esfuerzo de países como pueden ser la Unión Soviética, capaz de competir con los Estados Unidos gracias a su demografía, pueda hacer temblar este sólido edificio que parece ser la natación USA, apoyada en sus dos grandes estructuras, los mencionados “age-groups” y la competición universitaria.
 
El peligro, para la categoría femenina llegará, no del “rodete” soviético, sino de un país mucho más pequeño, aunque con una sólida determinación de incorporarse a las primeras filas del deporte mundial. La Alemania Oriental, la DDR como será rápidamente conocida, con sus escasos 20 millones de habitantes, pero con un trabajo perfectamente planificado (aunque nada “fair play” como se podrá comprobar años después) se convertirá, muy pronto, en el único rival posible para las nadadoras USA, arrebatándoles esta hegemonía ganada en Ciudad México.
 
Guillem Alsina