Jan Stender y sus “Focas”. La “Generación Perdida” de la natación holandesa


Jan Stende junto con Nel van Vliet en 1947

Dos pequeños países han hecho historia en la natación femenina mundial, Dinamarca y Holanda. Otro día quizás hablemos de la natación danesa; vamos a hacerlo hoy de la holandesa.

 
Desde mediados años 1920, la natación femenina holandesa inició un largo camino que la condujo, a finales de los 30, y 40, a colocarse entre las grandes potencias de nuestro deporte, por encima, en ocasiones, de los Estados Unidos, como máxima potencia de aquella época, tanto por la densidad de nadadoras como por su calidad. A muchos aficionados les suenan los nombres de Marie Braun, Ria Mastenbroek, Cor Kint, Nelly van Vliet, etc., campeonas olímpicas, recordistas mundiales, y otras que, en menor grado, pero no menos importantes, fueron “tan solo”, campeonas y recordistas europeas.
 
En el inicio de los 50’s, la natación holandesa empezó a decaer, y los Juegos de Helsinki dieron la supremacía mundial a otro pequeño país, Hungría, que hasta aquel momento poco había representado en el ámbito mundial de la natación femenina. En aquel mismo momento, sin embargo, empezaba a fraguarse en la pequeña ciudad de Hilversum, sede de la radio holandesa, la última gran generación de la natación femenina que volvería a colocar el nombre de Holanda entre las mejores del mundo.   
 
Tuve la ocasión de conocer a Jan Stender a lo largo de dos largas convivencias, cuando era nadador del C.N.Barcelona, y el entrenador del club, el holandés Cor Braasem, nos llevó a dos “concentraciones” en la piscina de Hilversum, donde entrenaban Stender y sus “Focas” (el club de natación se denominaba Z.V. de Robben, que en holandés significa “focas”), y es por ello que puedo hablar sobre él y sus “focas” de primera mano.
 
Jan Stender era el típico entrenador aficionado (nunca cobró absolutamente nada por su trabajo) que, además de entrenador, oficiaba de “padre extraoficial” de sus nadadoras, dedicándoles más horas de las que tenia el día, por lo que no era infrecuente que las llamara a cualquier hora para hablar con ellas sobre uno u otro punto de su actividad deportiva. No tenia ninguna facilidad para entrenar, y sus “focas” tenían que pagarse la entrada a la piscina, si querían entrenarse en las horas que el Ayuntamiento de la ciudad tenia destinadas, gratuitamente, estas sí, para los entrenos del club.
 

 

Si lo hacían fuera de las horas convenidas, tenían que hacerlo sin corcheras, sorteando a los bañistas que acudían a tomar su baño diario, aunque también es verdad, que estos respetaban normalmente a las nadadoras, perfectamente conscientes de que su trabajo beneficiaba el nombre de la ciudad, y contribuía a enaltecerla (Nelly van Vliet, recordista mundial y campeona olímpica de 200m.braza en los Juegos de Londres-1948, era de Hilversum, lo mismo que Geertje Wielema, subcampeona olímpica de 100m.espalda en Helsinki-1952).

 
Stender basó su sistema de entrenamiento en una fuerte y completa preparación física. Sus chicas corrían (hasta el punto que corrían en competiciones de cross); sus chicas saltaban; sus chicas hacían flexiones, y sus chicas, en fin, practicaban con elásticos (no creo que hoy en día se usen, pero se trataba de dos empuñadoras unidas a dos, tres, cuatro, y hasta cinco o seis gruesas tiras de goma, que se trataba de extender al máximo posible). Tuve el “gusto” de probar aquella “medicina”, pero todo y estar acostumbrados a aquel régimen (por algo nuestro entrenador era holandés) nos vimos y nos deseamos para seguir el ritmo de unas chicas que corrían, saltaban, flexionaban, y estiraban bastante más que nosotros, que les superábamos en edad, y, se suponía, en presencia física.
 
En invierno se salía a correr al bosque, en sesiones de 10 o 12 kilómetros de “footing”; se hacia gimnasia sueca, junto a unos pocos ejercicios de pesos; muchos abdominales (siguiendo la “Tabla de Yale”); flexiones de brazos y de piernas; muchos elásticos, y se cuidaban las salidas y los virajes. Todo ello favorecido, evidentemente, por la falta de grandes competiciones invernales, que se limitaban, en la mayoría de estos países, a unos simples campeonatos de invierno, y, eso si, numerosas competiciones inter-clubs. En verano se disminuía la preparación física, y se aumentaba la acuática, aprovechando la piscina de 50m. descubierta para entrenar las competiciones de verano.
 
Con todos sus inconvenientes, Hilversum se convirtió, entre 1955 y 1960, en una ciudad-faro de la natación holandesa, elevando un equipo en el que destacaban diferentes recordistas mundiales. En 1955, con trece años de edad, Mary Kok se convertía en recordista mundial de las 100 yardas mariposa en 1,06”1; de los 100m.mariposa, 1,13”8; de la milla inglesa, 22,27”1 (aunque, curiosamente, el récord le duraba pocos minutos, puesto que en una serie posterior, nadada aquel mismo día, su compañera de club Lenie de Nijs lo rebajaba a 22,05”5), de las 400 yardas estilos, 5,10”5, y de los 400m.estilos, 5,47”3. Al año siguiente superaba nuevamente el de los 400m.estilos, 5,38”9, y en 1957 los de los 800m. y 880 yardas crol, ambas en una misma prueba, 10,27”3, y 10,30”5 respectivamente.
 
Lenie de Nijs, por su parte, compañera de club y rival, superó los mundiales de las 880 yardas crol, 10,58”1 en 1955; el de la milla, ya comentado, pero también destacaba en espalda, con el récord mundial de los 200m. y 220 yardas (en la misma prueba) en 2,38”5.
 
Ada den Haan era otra de las “focas” de Stender, recordista mundial de las 220 yardas en 2,52”5; y de los 200m. en 2,46”4 (último récord homologado en p.25m. antes del 1 de mayo de 1957), y, ya en p.50m., tres récords, 2,52”5; 2,51”9, y 2,51”3, y, finalmente, la mariposista Atie Voorbij se convertía en la mejor mariposista mundial del hectómetro, cuando, en 1955, superaba el récord de su compañera de club Mary Kok, 1,13”7, récord que rebajaría en otras cuatro ocasiones, 1,13”2; 1,13”1 (ambas en 1955); y 1,11”9, y 1,10”5 en 1956 (último récord homologado en p.25m.) inaugurando el ránquing en p.50m. con 1,10”5, en 1957.
 
También debemos destacar otras nadadoras como Cornelia “Cockie” Gastelaars (que fue dos veces recordista mundial de los 100m.crol en 1956) o la espaldista Ria Van Velsen, que sin ser discípulas directas de Stender, fueron forjadas bajo las directrices programadas por él, por lo que se le puede adjudicar parte de su éxito.
 
Todas ellas eran, o estaban, entre las mejores nadadoras mundiales de su especialidad, por lo que en 1956 se estaban preparando para asistir a los JJ.OO. de Melbourne, para intentar devolver al pequeño país de los tulipanes, la supremacía mundial que habían tenido en 1936, y de la que algo habían conservado en 1948, y mucho menos en 1952.
 
La política, sin embargo, iba a dar al traste con todas sus ilusiones. Dos hechos plenamente coincidentes en el tiempo, la invasión de Hungría por parte de tropas del Pacto de Varsovia, y la Segunda Guerra Arabe-Israelita, dan como resultado que cinco países (Egipto, España, Holanda, Iran, y Suiza) declaren el boicot a los Juegos, dejando de enviar sus deportistas.
 
Ni Mary Kok, ni Lenie de Nijs, ni Atie Voorbij, Ada den Haan, Cockie Gastelaars, o Ria van Velsen, pudieron medirse con sus rivales australianas o norteamericanas, ni pudieron intentar colgarse al cuello la medalla que merecían. Tres de ellas todavía consiguieron “sobrevivir” al desencanto de su fallida participación en Melbourne, subiendo al podio en los Europeos siguientes: en los de Budapest-1958, Cockie Gastelaars fue subcampeona de los 100m.crol; Ada den Haan campeona de los 200m.braza, y Atie Voorbij subcampeona de los 100m.mariposa; mientras Ria van Velsen era 5a. de los 100m. espalda, aunque logró “sobrevivir” un poco más, siendo campeona en los de Leipzig-1962.
 
Lenie de Nijs solo pudo ser cuarta en los 100m.espalda de 1958. En cuanto a Juegos Olímpicos, en los de Roma-1960 ninguna de ellas consiguió subir al podio que tenían merecido cuatro años antes; Ada den Haan fue cuarta de la final de 200m.braza; Atie Voorbij quinta de la de 100m.mariposa, mientras Cockie Gastelaars y Ria van Velsen, eran séptimas de los 100m.crol, y 100m.espalda, respectivamente, aunque Van Velsen y den Haan estuvieron a punto de subir al podio de los 4x100m.estilos, prueba en la cual tres equipos terminaron empatados con el mismo tiempo, 4,47”6, en tercero, cuarto y quinto lugar, aunque el veredicto de los jueces de llegada, favoreció al cuarteto alemán, que se llevó las medallas de bronce, por delante de holandesas y británicas. Un vez más la política había intervenido, como siempre negativamente, en las ilusiones de unas deportistas.
 
Guillem Alsina