Historia del estilo espalda. Capítulo VI. De nuevo los norteamericanos


Roland Mattes

En su Congreso de 1960, la FINA había optado por igualar las pruebas de estilos de categoría masculina, es decir, suprimir los 100m.espalda, cambiándolos por los 200m., como prueba olímpica, tal y como ya se hacia con los dos hectómetros en mariposa y braza. Este cambio conllevó que la modalidad “Kiefer” fuera “desenterrada” de nuevo, aunque aplicándole los principios del entrenamiento moderno, y, como había ocurrido en 1932, se desarrollaran dos nuevas modalidades, más apropiadas a la nueva distancia del doble hectómetro, que no la que acabamos de comentar, la “australiana” demostrada en Melbourne y Roma, pero más apropiada a la distancia corta.

 
Por un lado, fue la japonesa Satoko Tanaka, medalla de bronce de los 100m. en los Juegos de Roma, la que demostraba una variante de la modalidad Kiefer, con una posición del cuerpo ligeramente más arqueada que la del norteamericano, aunque fácilmente sostenible por la posición más baja del cuerpo en el agua. Señal que esta técnica era más apropiada a la distancia larga, fueron los diez récords mundiales protagonizados por la japonesa en el curso del periodo 1959 – 1963 (2,37”1 en 1959; 2,34”8 y 2,33”3 en 1960; 2,33”2 en 1961; 2,32”1 y 2,31”6 en 1962, y 2,29”6, 2,28”9, 2,28”5, y los definitivos 2,28”2 en 1963), mientras, en cambio, no llegaría a superar ninguno de los 100m. (aunque si lo hizo, en dos ocasiones, en las 110 yardas, 100,581m., una distancia muy poco nadada, fuera de Australia, USA, y la Gran Bretaña y algunas otra nación de la Commonwealth, 1,10”2, y 1,10”0, ligeramente por debajo del récord mundial del hectómetro, 1,08”9 de Donna de Varona).
 
Los norteamericanos, por su parte, también reaccionaron, tal y como lo habían hecho en 1932, después de su derrota frente a los japoneses. Si en aquel entonces había sido Bob Kiphuth como técnico, y Adolph Kiefer como nadador, los que habían abanderado el cambio, ahora iban a ser Jim “Doc” Counsilmann y Tom Stock la pareja encargada de revolucionar el estilo.
 
Si hemos dicho que la técnica japonesa de Tanaka er muy parecida a la de Kiefer, de la que únicamente se diferencia en la posición del cuerpo, y, naturalmente, en la pasada submarina del brazo, con el codo mucho más doblado, la técnica que podríamos llamar “Stock”, se diferenciaba muchísimo más de la Kiefer, siguiendo un poco más, en cambio, los principios de la espalda USA antes de 1960, es decir, una posición muy baja del cuerpo en el agua, dando prácticamente todo el esfuerzo en los brazos, con un ritmo muy rápido, aplicando a este estilo el principio de la “rotating action” que se había aplicado también en el estilo espalda, con entrada de los brazos “a las 12”, hundiendo rápidamente el hombro en el agua, con el fin de apoyar la potencia de la entrada. En esta brazada, denominada “en S” (por su semejanza con esta letra) el codo se doblaba rápidamente, alcanzando incluso los 90º de flexión al llegar al nivel de la línea de los hombros. Después, se estiraba el brazo hacia atrás y abajo, en dirección al muslo.
 
La brazada es de una gran perfección técnica, junto a una gran simplicidad de ejecución, que permite fácilmente una aceleración del ritmo, junto a una superior potencia en el inicio de la brazada, donde la acentuada flexión del codo se puede comparar con la brazada “en boomerang” de los crolistas australianos de 1956.
 
Con esta técnica, el triunfo norteamericano en los Juegos de Tokio-1964 está totalmente asegurado. Stock superará cuatro veces el récord mundial de los 200m. (2,16”0 en 1960; 2,13″2 y 2,11″5 en 1961, y 2,10″9 en 1962, año en el que supera igualmente el de los 100m., 1,01″0 y 1,00″9, superando los anteriores 1,01”3 de su compatriota Bob Bennett, en 1961) antes de ser eliminado en los “trials” olímpicos de su país, lo que le impedirá recoger una medalla de oro a la que se había hecho acreedor. En Tokio, donde pueden inscribirse hasta tres participantes por prueba, los norteamericanos no notan la ausencia de Stock, consiguiendo la “tripleta”, con Jed Graef, 2,10”3, nuevo récord mundial; Gary Dilley, 2,10”5 (superando igualmente, los anteriores 2,10”9 de Stock), y Robert Bennett.
 
Entre las mujeres, la vencedora es otra especialista USA, Cathy Ferguson, 1,07”7, nuevo récord mundial, por delante de la francesa Christine “Kiki” Caron, 1,07”9, y Ginnie Duenkel, 1,08”0, en una de las finales más disputadas de los Juegos. La francesa es una de las pocas espaldistas no norteamericanas que nada según los principios de la técnica “Stock”, aunque su ritmo de brazada no respeta al máximo el principio de la ”rotating action”. Digamos que en el curso de la final de los 4x100m.estilos de estos Juegos, el norteamericano Thompson Mann es el primero en nadar el hectómetro espalda en menos de un minuto, 59”6, superando sus anteriores 60”0, conseguidos pocas semanas antes en los “trials” USA.
 
Entre las mujeres, el récord de Burke en los 100m. había sido superado sucesivamente por De Varona, 1,08″9 en 1963, y Caron y Duenkel, 1,08″6 y 1,08″3, antes que Ferguson las superara a las tres con los comentados 1,07″7 de la final olímpica. En 200m., Ferguson havia dejado aquel mismo 1964, en 2,27″4, el anterior récord de la japonesa Tanaka.
 
La técnica Stock continuó reinando en los siguientes años. Dos de sus compatriotas, Doug Russell, 59”5, y Charles Hickcox, 59”3, y 59”1, los dos en 1967, superan el récord de Mann en el hectómetro, mientras en los 200m. es este último quien nada el primero por debajo de los 2,10”, con 2,09”4 aquel mismo 1967. Entre las mujeres son dos sudafricanas las figuras de este periodo pre-olímpico : Ann Fairlie supera el récord de los 100m., 1,07”4 en 1966, antes de que la canadiense Elane Tanner lo supere en dos ocasiones, 1,07”3 y 1,07”1 en 1967, dando paso a la otra sudafricana, Karen Muir, 1,06”7 y 1,06”4 en el mismo año olímpico, 1968. En los 200m., Muir supera en cuatro ocasiones el récord mundial, 2,27”1, y 2,24”4 en 1966 (i con 12 años, 10 meses y 27 días se convierte en la más joven recordista mundial de la historia de la natación), y 2,24”1 y 2,23”8 en 1968, con un breve interregno, seis meses exactos, de la canadiense Tanner, 2,24”4 en 1967.
 
Triste suerte, sin embargo, la de las dos sudafricanas, que no pueden participar en ninguna de las competiciones internacionales más importantes (JJ.OO., Commonwealth, etc.) puesto que, merced a su política del “apartheid”, Sudáfrica está excluida de la comunidad olímpica, y ninguna de las dos podrá defender sus posibilidades, siendo, precisamente en la capital mejicana, donde Muir perderá su récord mundial del hectómetro a favor de la campeona olímpica, la norteamericana Kaye Hall, al señalar un tiempo de 1,06”2, aunque salvará el de los 200m. gracias a la altura de la sede olímpica (la campeona será la también norteamericana Lilian “Pokey” Watson, 2,24”8, a un segundo exacto del récord de Muir). La sudafricana, sin embargo, recuperará el récord del hectómetro al año siguiente, 1,05”6, antes de que, desmoralizada al no poder participar en las grandes competiciones, opte por alejarse definitivamente de las piscinas, ¡ con apenas 15 años !.
 
En categoría masculina, es el inicio del periodo que podemos denominar como “Era Matthes”. De todas formas, el secreto de este espaldista que dominará la espalda mundial en el transcurso de las dos siguientes Olimpiadas, 1968 – 1976, no será ninguna nueva técnica, sino una configuración corporal idónea para su estilo. Longilineo puro, 189 cm. de altura para 74 Kgr. de peso, el representante de la Alemania Democrática (más conocida por unas famosas siglas, DDR) ha cultivado una asombrosa flexibilidad que le permite hacer una entrada inigualable, perfectamente “a las 12” (incluso se podría decir que entra el brazo derecho un poco “después de las 12” y el izquierdo un poco “antes de las 12”) haciendo efectiva su brazada en el mismo momento que entra en el agua, pese a un ritmo relativamente pausado, todo ello ayudado por una gran flotabilidad, y un perfecto trabajo de pies que otorgaba a su técnica un perfecto equilibrio.
 
Con sus portentosas facultades (no vamos a decir con su estilo) dominará las dos siguientes olímpiadas, superando en siete ocasiones el récord mundial de los 100m. (58”4 en 1967; 58″0 en 1968; 57″8 en 1969; 56″9 en 1970; 56″7 en 1971, y 56″3 y 56″30 en 1972, récord que no perdió hasta 1976), y en nueve ocasiones el de los 200m. (2,07″9 en 1967; 2,07″5 en 1968; 2,07″4 y 2,06″4 en 1969; 2,06″1 en 1970; 2,05″6 en 1971; 2,02″8 y 2,02″82 en 1972, y 2,01″87 en 1973, récord que també perdió en 1976). Consiguió cuatro títulos olímpicos, haciendo el “doblete” de 100 y 200m.espalda en los Juegos de 1968 y 1972, así como la medalla de plata de los 100m. espalda, y dos de bronce en los 4x100m.estilos de 1968 y 1972.
 
Fue también doble campeón mundial de 100 y 200m.espalda en los Mundiales de Belgrado-1973, y de los 100m. en los de Cali-1975, mientras dominaba los títulos europeos de 100 y 200m. en Barcelona-1970, y Viena-1974. Finalmente, y como muestra de su magnífica eclecticidad, digamos que también consiguió los 4t. y 5o. lugar de los 100m.mariposa en los Juegos de 1972, y 1976, así como el subcampeonato europeo de los 100m.crol en Barcelona-1970.
 
Su declive se inició ya en 1975 cuando en los Mundiales de Cali fue derrotado en los 200m.espalda, logrando únicamente el cuarto lugar. Al año siguiente, en los Juegos de Montreal, todavía fue medalla de bronce de 100m.espalda, pero ya dejó de presentarse a las eliminatorias de los 200m., consciente de que había terminado su largo y fecundo reinado. Al retirarse, dejó la impresión de que lo hacia sin haber llegado a exprimir al máximo sus posibilidades, tal era la imagen de facilidad que había dado al conseguir los numerosos títulos y récords conseguidos. Su sucesor seria el norteamericano John Naber, que el 19 de junio de 1976 le arrebataba su primer récord mundial, el de los 200m., 2,00”64, iniciando el camino hacia el “menos de dos minutos”, y un mes después, ya en la cita olímpica, superaba aquel “muro”, 1,59”19, arrebatándole, además, los récords mundial y olímpico del hectómetro, 56”19 en las eliminatorias; 55”49 en la final, poniendo fin a la larga “Era Matthes”.  
 
En categoría femenina, y sucediendo a Karen Muir, se inicia el duelo entre las especialistas USA y las de la Alemania Oriental (la DDR). Los Juegos de Munich serán dominados por las norteamericanas, mediante el “doblete” conseguido por Melissa Belote, 1,05”78, aunque sin llegar todavía al récord de Muir, y 2,19”19, ahora sí, con nuevo récord mundial, superando los 2,21”5 de su compatriota Susie Atwood en 1969, y sus 2,20”64 y 2,20”56 de 1972, este último en las eliminatorias olímpicas.
 
A partir de 1972, los ránquings mundiales serán dominados, sin embargo, por las espaldistas de la DDR. En el hectómetro, por Ulrike Richter, autora de siete mejoras : 1,05″3 y 1,04″99 en 1973; 1,04″43, 1,04″09, 1,03″30, 1,03″08 y 1,02″98 en 1974, y 1,01″51 en 1976, con dos breves interregnos : 1,04″78 de la canadiense Wendy Cook en 1973, y de otra alemana DDR, Kornelia Ender, 1,01″62 en 1976. No fue tan afortunada en la distancia doble, con solo dos récords, 2,18″41 y 2,17″35 en 1974. Richter culminará su carrera esportiva con los dos títulos olímpicos de Montreal, 1,01″83 y 2,13″43, récords olímpicos, aunque sin llegar a los mundiales. En el doble hectómetro, y después de un fugaz paso de la canadiense Nancy Garapick, 2,16″33 en 1975, sucediendo a Richter (el récord no llegó a durarle siete semanas), el récord es prácticamente un tema “local” entre espaldistas de la D.D.R. : Birgit Treiber, 2,16″10 y 2,15″46 en 1975; Antje Stille 2,14″41 y 2,13″5 en 1976, y, finalmente, 2,12″47 de Treiber en 1976, aunque no podrá conseguir el título olímpico, superada en ambas finales por su compatriota Richter.
 
 
Guillem Alsina