Juegos Olímpicos. Helsinki 1952


Vinti Olimpik Stadion

A pesar de las predicciones de tiempo desapacible (la lluvia llegará a caer, finalmente, en algunas sesiones) las pruebas de natación de estos Juegos Olímpicos de Helsinki, correspondientes a la XV Olimpiada, se disputan en la piscina descubierta (con agua climatizada, sin embargo, según se afirma, a 23º) del “Vinti Olimpik Stadion” de la capital finlandesa, entre el 25 de julio y el 2 de agosto.

 
Importantes novedades en la inscripción: Japón y Alemania Occidental han estado readmitidas en las máximas organizaciones internacional, CIO y FINA, en 1949, y participan ya en esta edición de los Juegos, mientras Alemania Oriental (futura DDR) y la China Continental continúan manteniendo su duelo particular con una ONU que no acepta, ni política, ni deportivamente, su esfuerzo por ser reconocidas como estados de pleno derecho; Alemana Oriental enfrentada a su homóloga occidental, la China Continental, posiblemente en uno de los casos más penosos de toda la historia de la ONU, enfrentada al gobierno de la Isla de Formosa (también conocida como Taiwan, ó también como Taipei) que es la única reconocida como verdadero representante de los chinos, apartando al país más poblado del mundo (con casi mil millones de habitantes). De esta manera, miles de deportistas de ambos países ven frustradas sus ambiciones de estar presentes en las competiciones deportivas más importantes.
 
También participa por vez primera en unos Juegos la Unión Soviética (la U.R.S.S.) que, aunque había sido admitida en la FINA en 1947, no había participado en los Juegos de Londres, y lo hacía ahora, por primera vez, ante la expectación de todo el mundo deportivo (Rusia había participado con unos pocos nadadores en los Juegos de Stockholm-1912, aunque, naturalmente, bajo la bandera de la Rúsia zarista).
Digamos, para la historia de la natación, que en el Congreso de la FINA que se celebra en la capital finlandesa por las mismas fechas que los Juegos, que el representante español, Bernardo Picornell, pide a la FINA sea aceptada como oficial la prueba de los 50m.libres. Pese a que buen número de países apoyan esta demanda, y que algunos de ellos (los países anglosajones, y EE.UU. en cabeza) disputan esta prueba en sus campeonatos nacionales, la propuesta es rechazado, aduciendo y no sin alguna razón, que el cronometraje, todavía en la era manual, dificultaría la clasificación de una prueba tan corta.
 
El contraataque de los partidarios de incluir esta prueba, argumentan que los 100m. de atletismo aún es mucho más corta, y nadie pone en duda su disputa, permite el “recontraataque” de sus adversarios, aduciendo a su turno que el hecho de disputarse en el agua, con llegadas por debajo la agua, y con nubes de espuma por en medio, obstaculizando claramente la visión, dificultaría, y no poco, la faena de los jueces de llegada. La realidad, es que en Helsinki funcionará un cronometraje mitad manual, mitad electrónico, que quizá facilitaría incluir estos 50m. en le programa olímpico, aunque el CIO, debido a la separación de las modalidades de braza y mariposa (decidida, igualmente, en este Congreso, y de la que ya hablaremos en su momento) se muestre muy contrario a un aumento del programa de pruebas. Finalmente, todo quedará “para el próximo Congreso” (como se acostumbra decir cuando no se quiere resolver alguna cuestión) aunque no aceptará la prueba hasta 1986, cuando el cronometraje electrónico haga totalmente viable una clasificación poco menos que inapelable en esta prueba tan corta y disputada.
 
También se inaugura en estos Juegos un nuevo método de calificación, que da total y absoluta prioridad a los tiempos logrados por los nadadores en las eliminatorias, y/o en semifinales, cuando estas se disputen, en lugar de hacerlo por el lugar conseguido, tal y como se había hecho en anteriores ediciones. Según esta nueva fórmula, pues, serán los dieciséis, o veinticuatro mejores tiempo de las eliminatorias los que pasen a semifinales (según se disputen dos ó tres) mientras los ocho mejores tiempo de las semifinales se clasificarán para disputar la final, independientemente de su lugar. Es un sistema que ya servirá para futuras competiciones, sean del nivel que sean, a pesar de que en algunas ocasiones también haya sido discutido. También se aprueba la supresión de las semifinales de los 1.500m.crol, prueba en la que los ocho mejores tiempo de las eliminatorias pasarán a disputar directamente la final.
 
La participación aumenta en estos Juegos de forma drástica, y son 47 los países que se encuentran en Helsinki, superando los 34 que habían estado presentes en Londres; 46 lo hacen en categoría masculina, y 23 en la femenina, también con nuevos récords de participación en ambos sectores. 10 países participan por primera vez, Ceylan (estrenando su independencia) Guatemala, Hong Kong (otra de las colonias británicas con Comité Olímpico propio) Indonesia, Israel, Rumanía, Singapur, Venezuela, y Vietnam; la participación del Sarre es un caso aparte, ya que esta región alemana había sido ocupada por Francia en 1945, y tenía un “status” político especial que la permitía participar en los Juegos. Después de 1952, sin embargo, hubo un referéndum, en el que una gran mayoría de sus habitantes votó por su reincorporación a la República Federal Alemana, en la que se integró pocos años después como uno más de sus lands.
 


Clark Scholes

100m.crol: el récord mundial continúa en poder del norteamericano Alan Ford con sus 55”4 del 29/06/1948 en la p.25 yardas de la Universidad de Yale (mejor tiempo mundial de piscina larga en poder del norteamericano Dick Cleveland, 56”4, en 1951, en Detroit); récord olímpico en poder del norteamericano Walter Riss con los 57”3 de la final de Londres-1948. Eliminatorias y semifinales el 26 de julio, final el 27; 61 participantes, repartidos en 9 eliminatorias y 3 semifinales.

 
No defiende su título de Londres el norteamericano Walter Riss, retirado ya de la competición. En la 1a. semifinal es superado el récord olímpico de la prueba, cuando el norteamericano Clark Scholes señala un tiempo de 57”1. Minutos después, en la 3a., cae eliminado un de los grandes favoritos de la prueba, el recordista mundial Dick Cleveland, que aquella misma mañana había logrado el segundo mejor tiempo de las eliminatorias, 57”8, pero que en las semifinales no puede bajar de 58”6, siendo eliminado. Para los dos últimos lugares de la final hay un triple empate entre los japoneses Hamaguchi y Goto, y el francés Eminente, que deben desempatar aquella misma mañana, desempate en el que Goto y el francés son los favorecidos.
 
En la final, Scholes domina claramente desde la salida, pasando por 25”8 en el viraje, seguido del sueco Göran Larsson, 26”9, y del otro norteamericano, Ronald Gora, 27”1. Después de una excelente “culbutte”, el norteamericano domina limpiamente hasta los últimos metros, cuando, posiblemente debido a su rápido inicio, comienza a aflojar su ritmo. Es entonces el turno del japonés Suzuki que, sexto en el viraje, 27”9, aumenta su ritmo, y va alcanzando poco a poco a todos sus rivales, hasta emparejarse prácticamente con Scholes. Pese a que el norteamericano toca el muro con una clara ventaja, los cronómetros dan el mismo tiempo a ambos nadadores, 57”4, sin llegar a superar el récord olímpico impuesto en semifinales. Tras de ambos, Larsson (animado por un público finlandés que parece haber adoptado los nadadores suecos como a suyos, ante la falta de calidad de los nadadores locales) puede lograr la medalla de bronce, 58”2, sin haber estado nunca en la lucha por el título, conservando tres décimas de ventaja, resistiendo el último ataque del japonés Goto, último en el viraje, 28”5, pero que remonta de manera espectacular en la segunda recta hasta el cuarto lugar.
 
Por primera vez en los Juegos, desde que hay ocho finalistas, todos ellos bajan del minuto (último es el norteamericano Ron Gora, 58”8) mejorando ampliamente el nivel de la prueba.    
 
400m.crol: récord mundial en poder del australiano John Marshall, 4,26”9, el 24/03/1951, en la p.25 yardas de la Universidad de Yale (mejor tiempo mundial en piscina larga en poder del francés Jean Boiteux, 4,32”6, el mismo año olímpico, en París); récord olímpico en poder del norteamericano Bill Smith con sus 4,41”0 de la final de Londres-1948. Eliminatorias el 28 de julio, semifinales el 29, final el 30. 51 participantes repartidos en 8 eliminatorias y 3 semifinales.
 


Podio de los 400 libre

Tampoco Bill Smith, el campeón de Londres defiende su título, retirado de la natación. Un sueco, Per-Olof Östrand, un veterano de los Juegos de Londres, se destaca en las eliminatorias cuando al ganar la 6a. supera el récord olímpico de Smith con un tiempo de 4,38”6. Al día siguiente, en semifinales, continúa el movimiento del récord, cuando en la 1a. el francés Boiteux le deja en 4,33”1, al final de un extraordinario duelo con el sueco, que también supera su ya ex récord, 4,33”6. En estas semifinales es ingloriamente eliminado el australiano John Marshall, medalla de bronce en Londres, con unos discretos 4,50”3, muy lejos de su forma de cuatro años antes.

 
La final se disputa con tres claros favoritos: el sueco, conocido por su resistencia, y con todo el público finlandés a su favor; el norteamericano Ford Konno, de origen hawaiano, famoso por su rápido y potente sprint final con el que ha ganado numerosas carreras, y el francés Boiteux, el más equilibrado de los tres, sin destacar en ninguna de las dos cualidades y que, por lo tanto, debe solucionar el doble problema de resistir el ritmo del sueco, y nadar, al mismo tiempo, a un ritmo bastante fuerte como para “deshacerse” del norteamericano, evitando su famoso sprint final.
 
A mitad de prueba, ya ha conseguido uno de sus objetivos, y el sueco, 1,03”7 y 2,13”7, ya va a los talones de los dos otros favoritos, Boiteux y Konno, 1,02”7 para ambos en el primer hectómetro, 2,11”8 y 2,11”9 en los 200m., respectivamente. Siguiendo los consejos de su entrenador, el famoso Alban Minville (también forjador de la otra grande figura de la natación francesa, Alex Jany) Boiteux mantiene su ritmo en el tercer hectómetro. Incapaz de mantenerse a su altura, Konno debe conceder un metro de ventaja al francés, 3,21”7 por 3,22”5 en los 300m., mientras el sueco, 3,23”6, intenta desesperadamente pegarse a los dos líderes de la prueba. Una piscina más, la penúltima, y Östrand no tiene más remedio que dejar escapar sus rivales, completamente hundido. Boiteux, con poco más de un metro de ventaja sobre Konno, continúa primero en el último viraje Unos metros más, y el norteamericano inicia su famoso y temido “finish”. A veinte metros de la llegada parece poder alcanzar al francés, que puede mantener, finalmente, una corta ventaja de seis décimas de segundo, 4,30”7 por 4,31”3, un nuevo récord olímpico que pulveriza igualmente el mejor tiempo mundial en piscina larga, y es, técnicamente, equivalente al mundial en p.25 yardas de Marshall. Östrand, completamente hundido, se deja ir en los últimos metros, aunque sin ningún problema para conservar el tercer lugar, 4,35”2, ofreciendo la segunda medalla a una sorprendente natación sueca.
 
No ha pasado ni medio minuto después que Boiteux se ha proclamado campeón olímpico de estos 400m., que un hombre completamente trajeado y cubierto con una típica boina, se lanza al agua para abrazarse con el ganador, escabulléndose de la vigilancia que debería haber a la entrada de la playa de la piscina. Es su padre, Gaston Boiteux, que ha querido unirse a la alegría del ganador, en la primera victoria olímpica de un nadador francés. Pocas fotografías, por no decir ninguna, han llegado a lograr la difusión del entrañable gesto de Jean Boiteux ayudando a su padre a salir del agua completamente mojado, aunque lógicamente feliz por la victoria de su hijo. Es, sin ninguna duda, un de los momentos más emotivos y humanos de todo la historia olímpica.
 
Cara y cruz del deporte. En el callejón número ocho, aún jadeante de su esfuerzo, apoyado en la corchera, el japonés Furuhashi observa el alboroto que se ha formado a su alrededor. Totalmente fuera de la forma que le había permitido dominar el mediofondo y fondo mundial en los años anteriores a estos Juegos, el japonés se ha presentado en Helsinki dispuesto a asumir su particular cita con el destino, pese a que ya no conserva, de todos sus récords, los prestigiosos 18,19”0 en el kilómetro y medio (un tiempo considerado por numerosos técnicos poco menos que el límite de las posibilidades humanas en este distancia).
 
Merecedor de dos medallas de oro olímpicas en las fechas de los Juegos de Londres-1948, llega al final de su carrera deportiva sin lograr la que su categoría parecía prometer, ni haber subido, como mínimo, al podio de ganadores. Con ello, su nombre quedará grabado para siempre en el capítulo de los grandes e injustos perdedores de la historia olímpica.     
 


Hashizume, Konno y Okamoto

1.500m.crol: récord mundial en poder del japonés Hironoshin Furuhashi, 18,19”0, el 16/08/1949, en Los Ángeles; récord olímpico aún en poder del también japonés Kusuo Kitamura con sus 19,12”4 de la final de Los Ángeles-1932. Eliminatorias el 31 de julio, final el 2 de agosto. 36 participantes, repartidos en 6 eliminatorias. Sí está presente en Helsinki para defender su título el campeón de Londres, el norteamericano Jim McLane, aunque sin muchas posibilidades de lograrlo.

 
Sorpresa en las eliminatorias cuando Jean Boiteux, uno de los grandes favoritos, todavía más después de su victoria en los 400m. del día anterior, que es lo qué, seguramente, le ha hecho perder la concentración para esta prueba de los 1.500m. Pese a ganar su 4a.eliminatoria con un tiempo de 19,12”3, que supera en una décima de segundo el viejo récord olímpico de Kitamura, un tiempo que él cree suficiente para pasar a la final, se ve superado por otros ocho nadadores, y, finalmente, es únicamente noveno de las eliminatorias. En la 1a., ha caído, literalmente pulverizado, el mítico récord de Kitamura, superado por su compatriota Shiro Hashizume, 18,34”0, pero también por otros ocho nadadores. Paradójicamente, el último clasificado para la final es un japonés de apellido Kitamura, nacido en 1932, es decir, el año del recordado triunfo de su, por entonces, joven compatriota.
 
Es la última oportunidad de los japoneses para lograr la dorada medalla que legitimé aquella formidable generación natatoria de la postguerra, a la que se le había negado, con casi total seguridad, no menos de tres medallas de oro, en una decisión totalmente política, injusta, y arbitraria, y que aún dos años antes parecían tener a su alcance. Hashizume, el único que podía lograr ya la preciada medalla tiene, sin embargo, ante si un problema prácticamente insoluble, tanta es la superioridad del norteamericano Ford Konno sobre él. En los 400m., Konno le domina de casi quince segundos, y es recordista mundial de los 800m., 9,30”7 el año anterior, por lo que el triunfo del japonés parece una puro quimera. Pese a todo ello, el japonés lo intentará.
 
Desde los primeros metros de la final, Hashizume se pone en cabeza de la prueba, señalando parciales que, intentando romper el ritmo del norteamericano, son excesivamente rápidos para él mismo: 1,06”7, 2,18”8, 4,45”6, y 5,59”5 en el primer tercio de la carrera. Sin desfallecer aún, pasa en 9,44”4 por los 800m., un ritmo excesivo para quien vale apenas por debajo de los 9,45”. Mientras, el hawaiano le sigue con toda comodidad a tres o cuatro metros, esperando su momento de atacar (4,47”2 y 9,46”6 a los 400 y 800m.). 12,14”7 en el kilómetro; 14,46”7 en los 1.200m., donde Konno, que ha aumentado ligeramente su ritmo, ya vira al mismo tiempo que el japonés. Es suficiente para que este no tenga otro remedio que dejar escapar su rival hacia un triunfo ya esperado, completamente hundido por su magnífico y sacrificado esfuerzo.
 
En los últimos tres hectómetros, y con un último en 1,12”0, después de haber “rodado” a una medio de 1,16”, Konno consigue una ventaja de casi doce según sobre Hashizume, señalando, además, un nuevo récord olímpico, 18,30”0, acercándose algo más a los ya míticos 18,19”0 del “pez volador”, como era conocido Furuhashi, que, digámoslo de paso, todavía resistirán cuatro años más. Hashizume, al verse vencido, y completamente agotado, se deja ir en los últimos metros, lejos de su tiempo de la eliminatoria, 18,41”4.
 
Por detrás de ellos hay una emocionante lucha para decidir la medalla de bronce. Siempre en tercer lugar, el brasileño Tetsuo Okamoto es remontado progresivamente por el ya ex campeón olímpico McLane. Su duelo particular se decide únicamente en el último hectómetro, cuando el brasileño remonta las cortas seis décimas que tenía de desventaja en los 1.400m., imponiéndose con un tiempo de 18,51”3, por 18,51”5 de McLane, que ve frustradas sus esperanzas de volver a subir a un podio olímpico individual (ya lo ha logrado con el cuarteto de los 4x200m.) pese a haber mejorado casi medio minuto sobre el tiempo que le había proporcionado la medalla de oro cuatro años antes.
 
En la ceremonia de proclamación de campeones, triunfo absoluto de la raza oriental, a pesar de subir a los mástiles tres banderas diferentes (Konno, norteamericano de origen hawaiano-japonés; Hashizume, de origen japonés, mientras Okamoto no desdice, ni por su nombre, ni por su fisonomía, de su ascendencia netamente japonesa). Hashizume, considerándose culpable del fracaso de no haber podido ofrecer a su país la codiciada medalla de oro, recibe la de plata sin ninguna muestra de alegría, y escucha con lo cabeza baja el himno que saluda la victoria del norteamericano. Será, seguramente, el último nadador japonés que ha soñado en vengar, con una victoria olímpica, la ya lejana derrota militar de la II Guerra Mundial.
 
4x200m.crol: récord mundial en poder de un cuarteto norteamericano de la Universidad de Yale, 8,29”4, el 16 de febrero del mismo año olímpico, en la p.25 yardas de la misma Universidad (mejor tiempo mundial en piscina larga en poder de un cuarteto japonés, 8,45”4, el 1949, en Los Ángeles); récord olímpico en poder de un cuarteto norteamericano, con sus 8,46”0 de la final de Londres-1948. Eliminatorias el 28 de julio, final el 29. 17 cuartetos inscritos, repartidos en 3 eliminatorias.
 
Es la prueba “grande”, la que define por excelencia el potencial natatorio de cualquiera país ( hay técnicos que aseguran que, natatoriamente hablando, “cuando el 4×200 va bien, todo va bien”). En la 3a. eliminatoria, un cuarteto japonés formato por Hamaguchi, Suzuki, Goto y Tanigawa, supera el récord olímpico de los norteamericanos con un tiempo de 8,42”1, empleándose a fondo, en un intento de impresionar sus rivales, que, por su parte, se limitan a clasificarse, aprovechando el reglamento, que les autoriza a presentar un cuarteto formado exclusivamente por suplentes.
 
La final, empero, será completamente diferente, enfrentándose dos concepciones totalmente diferentes de la prueba. Por una parte, un cuarteto norteamericano formado totalmente por especialistas en mediofondo y fondo, mientras sus rivales japoneses presentan un equipo formato por velocistas, del que han sido excluidos hombres tan valiosos como pueden ser Hashizume o el mismo Furuhashi.
 
Los tres primeros tramos parecen indicar que los técnicos orientales han acertado la táctica ganadora. Suzuki, en el primer tramo, supera, con 2,07”0, el mejor tiempo mundial en piscina larga de los 200m., mientras Wayne Moore, su rival, no puede bajar de 2,08”7. Hamaguchi, en el segundo tramo, 2,08”1, aumenta algo más la ventaja de su equipo, enfrentado a Bill Woolsey, 2,09”3, y es, prácticamente, con tres segundos de ventaja que el tercer japonés se lanza al agua. Ford Konno, 2,06”9, iniciará la remontada de los norteamericanos frente a Goto, 2,09”1, y, de esta manera, es con una corta ventaja de siete décimas de segundo que Tanigawa se enfrenta a McLane en el último tramo de la prueba. Pero mientras, cuando menos en teoría, el japonés es el hombre más flojo de su cuarteto, McLane es el mejor del suyo y, también, uno de los mejores tácticos de la natación, por no decir el mejor.
 
En el primer largo se iguala ya con el japonés, mantiene la igualdad en el siguiente hectómetro, y al iniciarse la última piscina desencadena un irresistible ataque que lo lleva a la victoria final. Con un parcial de 2,06”2, el mejor de los treinta-dos finalistas, por 2,09”3 de Tanigawa, McLane señala un tiempo final de 8,31”1, nuevo récord olímpico. Vencidos, los japoneses superan igualmente el anterior récord olímpico, 8,33”6. Tras de los dos primeros, los franceses, como en 1948 en Londres, son desbordados por el cuarteto sueco en los tres primeros relevos de la final. Si en Londres había estado Alex Jany el que había remontado definitivamente hasta el tercer lugar, ahora, en Helsinki, será un Boiteux en plena forma física y moral (el día siguiente será el de su gran triunfo en los 400m.) el que superará finalmente a los suecos, nadando su tramo en unos excelentes 2,06”4, el segundo mejor parcial de los 32 finalistas, otorgando la medalla de bronce a su equipo, 8,45”9, por 8,46”6 de los nórdicos, confirmando la natación francesa como la mejor europea en estos Juegos, al lograr clasificar un nadador en cada una de las seis finales disputadas (Eminente, Boiteux y Bernardo en los 100, 400, y 1.500m., el equipo de 4x200m., Bozon en espalda, y Lusien en braza-mariposa).
 
Perdido en las eliminatorias, el equipo soviético, décimos en 9,01”9, tiene, en uno de sus componentes, Leonid Meshkov, el pequeño drama de otro de los que no han podido lograr la gloria olímpica, habiéndola, quizá, merecido. Herido en un hombro durante la II Guerra Mundial, condecorado por su peligrosa tarea de soldado de enlace , la mayor parte efectuada en ríos y lagos, aprovechando su valía como nadador, Meshkov, una vez terminada la contienda mundial, retorna a las piscinas, en principio para reeducarse el hombro, después para competir.
 
Equipo norteamericano del 4×200 crol
 
En 1946, supera el récord mundial de los 100m.mariposa con un formidable tiempo de 1,05”1, dos segundos y dos décimas mejor que el récord oficial del norteamericano Richard Hough (1,07”2 el 15/04/1939, en New Haven, piscina de 25 yardas) y tres décimas mejor que los 1,05”4 de su compatriota Symeon Boitshenko, logrados en 1941. Ninguno de los dos récords figurará, empero, en el “Libro de Oro” de la FINA, pues la URSS no se afilió a la FINA hasta 1949, después de los Juegos Olímpicos de Londres, con lo que Meshkov no podrá participar en ellos. Después, entre 1949 y el 1951, el mariposista soviético inscribirá en cinco ocasiones su nombre en el ranking de récords mundiales de los 100m.mariposa, el último con unos 1,06”5 que no superarán aquellos 1,05”1 del 1946. Su participación en Helsinki, a sus casi 31 años, es únicamente como componente del 4x200m., sin poder lograr lo qué, posiblemente, hubiera podido lograr en 1949.
 
(Nota del autor. Hay que decir, que hay quien, en aquel tiempo, llegó a dudar sobre la total legalidad de aquellos cinco récords mundiales, logrados, todos ellos, en tierras soviéticas, cuatro en Moscú, y uno en Minsk, aunque, esta sea una afirmación en la que, por desconocimiento no podemos adentrarnos).  
 
100m.espalda: récord mundial en poder del norteamericano Allen Stack, 1,03”6, el 04/02/1949, en la p.25m. de la Universidad de Yale (mejor tiempo mundial de piscina larga en poder del francés George Vallerey, 1,04”9, en 1949, en Casablanca); récord olímpico en poder del norteamericano Adolph Kiefer, 1,05”9 de la final de Berlín-1936.
 
Eliminatorias el 30 de julio, semifinales el 31, final la 1r. de agosto. 38 participantes repartidos en 6 eliminatorias y 2 semifinales. Presente en Helsinki el campeón de Londres, el norteamericano Allen Stack, dispuesto a defender su título, siendo uno de los favoritos de la prueba, a pesar de la lesión en una de sus manos. En la 1a.semifinal cae el viejo récord de otro de los mitos de la natación mundial, Adolph Kiefer, superado en dos décimas, 1,05”7, por su compatriota Yoshinobu Oyakawa, otra enésima aportación de la natación hawaiana al equipo USA.
 
En la final, y después de un primer ataque de Stack, que domina los 40m., antes de ser alcanzado por Taylor, que vira el primero en un tiempo no oficial de 31”, con Oyakawa y Bozon, 31”6, tras de él. Todos tres luchan reñidamente a lo largo del segundo largo de piscina hasta los últimos metros, cuando Oyakawa se asegura una ligera ventaja que le permite vencer cómodamente, 1,05”4, superando por segunda vez el récord olímpico, mientras Bozon ve como Taylor está a punto de alcanzarlo en los últimos metros, aunque pueda conservar, finalmente, las dos cortas décimas de segundo, que le otorgan la medalla de plata, 1,06”2 por 1,06”4 de Taylor, bronce, mientras Stack, claramente superado en los últimos metros, es cuarto, 1,07”4, una décima por delante del argentino Galvao.  
 
200m.braza: récord mundial en poder del alemán Herbert Klein, 2,27”3, el 09/06/1951, en Munich, p.25m., nadando en mariposa (mejores tiempo mundiales en piscina larga en poder del mismo Klein, 2,33”0 en 1951, en Nuremberg, nadando en mariposa, mientras el japonés Tetsuo Hamuro, aún con sus 2,42”5 de la final olímpica de Berlín-1936, es el que mantiene el mejor tiempo en braza clásica); récord olímpico en poder del norteamericano Joe Verdeur, 2,39”3 de la final olímpica de Londres-1948.
 
Eliminatorias el 30 de julio, semifinales el 31, final la 1r. de agosto. 39 participantes repartidos en 6 eliminatorias y 2 semifinales. Retirado de la competición, como casi todos sus compatriotas, una vez concluidos los estudios universitarios, Joe Verdeur no defiende su título de Londres en esta prueba. Continúa la ambigua dicotomía entre las modalidades de braza y mariposa.
 
Como hemos dicho en el anterior capítulo de los Juegos de Londres, la modalidad de braza clásica languidecía lentamente, apartado prácticamente de la competición internacional, por la superior potencia y velocidad de la mariposa, mientras la FINA seguía sin querer pronunciarse de manera taxativa y definitiva sobre este problema, pese a la opinión de diferentes países, alguno de los cuales, y dentro de sus fronteras, ya lo habían resuelto, separando ambas modalidades.
 
Si en Londres un único clasicista había logrado ”infiltrarse” en la final, ahora, en Helsinki, ninguno de sus representante había podido pasar de las eliminatorias, y era natural, pues, prepararse para ver el fin de la braza clásica como estilo de competición. El mejor clasicista es el francés Rene Dumesnil que, con un tiempo de 2,43”2, no llega ni a superar el récord establecido en Berlín por el japonés Hamuro, clasificándose en el decimoséptimo lugar de las eliminatorias; incluso los representantes japoneses han abandonado la modalidad clásica, pasándose a la mariposa, y es pues, solo entre mariposistas que se dilucida el triunfo en esta prueba.
 
Eliminatorias y semifinales dan un juego emocionante al récord olímpico. En la 3a. eliminatoria cae el récord de Verdeur a manos del checo Komadel con un tiempo de 2,38”9, antes de que en la 5a. sea el norteamericano Holan quien le deje en 2,36”8. Al día siguiente, en semifinales, el australiano John Davies, un hombre entrenado en las universidades USA, cuarto de la final de Londres, iguala el tiempo de Holan, mientras este, con un tiempo mucho peor que el señalado el día anterior, 2,39”3, es eliminado de la final por una corta décima de segundo.
 
En la final, el alemán Herbert Klein, gran favorito de la prueba por su récord mundial, se destaca rápidamente desde los primeros metros después de un “paseo” subacuático de una veintena de metros, pasando los 50m. en 33”2. A los 100m., 1,12”6, continúa en cabeza, con el norteamericano Stassforth en segundo lugar, 1,13”0, el checo Komadel tercero, 1,13”7, y el japonés Nagasawa cuarto en 1,13”9, mientras el australiano Davies, que como de costumbre ha comenzado más flojo, es séptimo a poco más de dos segundos y medio del alemán, 1,15”2. El australiano inicia poco después del viraje su típica remontada, y ya es tercero a los 150m., tras de Klein, algo menos avanzado, pero siempre primero, y del norteamericano Stassforth, segundo.
 
Mientras el ritmo del alemán empieza a aflojarse, sus dos rivales lo aumentan, y a veinticinco metros de la llegada logran alacanzarlo. Klein se hunde totalmente, mientras sus dos rivales se marchan hacia la meta, con ventaja para Davies, que en los últimos metros puede sacar unas décimas al norteamericano que le proporcionan la victoria, 2,34”4 por 2,34”7, con un nuevo récord olímpico, mientras Klein es tercero en 2,35”9, claramente por delante de la tripleta japonesa, clasificada a continuación. Después, el alemán tardará en presentarse para la ceremonia de proclamación de campeones, aún agotado por su esfuerzo, en una carrera en la que parece haber presumido excesivamente de sus fuerzas, frente al australiano, que ha hecho una carrera mucho más equilibrada.
 
La dicotomía entre las dos modalidades no podía, evidentemente, continuar mucho tiempo más, sin poner en peligro la supervivencia de la braza clásica. Para evitarlo, cosa que nadie deseaba, la FINA se decide, finalmente, a intervenir, separando ambas modalidades, tal y como se venía reclamando en anteriores congresos del máximo organismo de la natación. Por un total de 52 votos contra 38 (parece que estos votos en contra fueran emitidos ante la posibilidad que el CIO no permitiese un aumento de pruebas en el programa olímpico de natación de caras a 1956) se aprueba la separación de ambas modalidades, con la consecuente creación de un cuarto estilo, la mariposa, y la recomendación, de ahí los mencionados 38 votos en contra, que si el CIO no autorizaba la ampliación del programa olímpico, únicamente se disputarían las pruebas de braza clásica en razón de su mayor antigüedad. Las pruebas que serán oficiales a partir del 1r. de enero del 1953 en los JJ.OO. y en todos los campeonatos oficiales, serán los 200m., de braza y mariposa en categoría masculina, y los 200m.braza y 100m.mariposa en la femenina. También se crea, lógicamente, una prueba de 4x100m.estilos substituyendo la de 3x100m.estilos.
 
En uno de los artículos que regula el nuevo estilo de mariposa, se incluye la posibilidad de ejecutar un batido simultáneo de ambas piernas, juntas, en sentido vertical, conocido como a “batido delfín” (parece que descubierta hacia 1934 por el técnico norteamericano David Armbruster, y que no se podía emplear en la modalidad de mariposa, al ser antirreglamentario en relación al movimiento de piernas de braza, que era el reglamentario). Será esta permisividad técnica la que dará paso a la modalidad de “mariposa-delfín”, que rápidamente se impondrá a la “mariposa-braza”, alejandola, no solo ya de las competiciones internacionales, sino incluso del más mínimo nivel de cada país, inaugurando una nueva época en este estilo, al demostrar que únicamente con ella se podía conseguir, como así fue, un real y espectacular progreso. La “mariposa-braza” moría pues, prematuramente, poco menos que al nacer.
 
Las competiciones femeninas, por su parte, dejan entrever la aparición de una nueva potencia mundial. Los éxitos logrados cuatro años antes en Londres por las dos Eva de la natación magiar, Novak y Szekely, habían tenido una magnífica continuidad con la aparición de otras nadadoras, completando aquellas dos individualidades, imponiéndose en la capital finlandesa al resto de países participantes, ganando cuatro de las cinco pruebas programadas, sumándose al duelo que hasta aquel momento habían mantenido Estados Unidos, Holanda y Dinamarca, entre otros.
 


Katalin Szoke

100m.crol: récord mundial aún en poder de la holandesa Willie DenOuden, 1,04”6, el 27 de febrero de 1936, en Amsterdam, p.25m., nadadora que también mantiene el mejor tiempo mundial en piscina larga, 1,05”2, en 1935, en Doorwelth; récord olímpico en poder de la también holandesa Ria Mastenbroek, 1,05”9 de la final de Berlín-1936, igualado por la danesa Grete Andersen en la 1ª.semifinal de los Juegos de Londres. Eliminatorias el 26 de julio, semifinales el 27, final el 28. 41 participantes repartidas entre 6 eliminatorias y 2 semifinales. Se presenta a defender su título de Londres la danesa Greta Andersen, aunque con muy pocas posibilidades de lograrlo, por todo un conjunto de razones personales y deportivas que le han impedido entrenarse adecuadamente para la cita olímpica. Con un tiempo de 1,05”5 la húngara Judit Temas supera el récord olímpico al ganar la 5a.eliminatoria.

 
La igualdad entre las semifinalistas hace que el récord no sea superado, después que la clasificación para la final se haya decidido en un estrecho margen de ocho décimas de segundo, entre el mejor tiempo, 1,06”6 de la norteamericana Alderson, y el último, la reciente recordista, Temes, 1,07”4, que está a punto de ser eliminada. Tal como se preveía, cae en estas semifinales la campeona de Londres.
 
Esta extrema igualdad se refleja perfectamente en la final, que resulta ser una carrera eminentemente táctica, en la que ninguna de las finalistas quiere tomar la iniciativa, esperando hasta los últimos metros para resolver la carrera. Las ocho finalistas giran prácticamente al mismo tiempo los primeros 50m., con una corta ventaja para la sudafricana Joan Harrison, 31”2. Después, hacia los 70m., y siempre dentro de una extrema igualdad entre seis de las ocho finalistas (únicamente la norteamericana Stepan, y la británica Barnwell parecen haber sido “descolgadas”) es Temes quien coge el mando, aunque con una mínima ventaja, antes de que en los últimos 15 metros sea su compatriota Kati Szoke quien haga el mejor esfuerzo, que la lleva hasta el muro de llegada en primer lugar, en un tiempo de 1,06”8, muy lejos del récord olímpico; segunda es la holandesa Hanni Termeulen con dos décimas más, 1,07”0, mientras Temes es tercera, 1,07”1, con el mismo tiempo que las tres siguientes clasificadas, Harrison, la norteamericana Alderson, y la segunda holandesa, Irma Schumacher (Heyting por su matrimonio) que ya había sido también sexta de la final de Londres. Únicamente tres décimas de segundo han separado, pues, las seis primeras clasificadas al final de una carrera eminentemente táctica. Nunca, hasta aquel momento, se havia visto una final de 100m.crol tan disputada y con diferencias tan mínimas.
 
Katalin Szoke, la ganadora, es hija de un famoso jugador hongarés de waterpolo, Marton Homonnai, campeón olímpico en Los Ángeles-1932 y Berlín-1936, exiliado de su país después de la II Guerra Mundial, y al que incluso se le ha negado la posibilidad de dar el apellido a su hija, que nada con el de su madre. A pesar de todo, Szoke, fiel a su padre, nada siempre con el gorro de waterpolista con el nº 2, lugar en el que actuaba su padre, cuando defendía la selección magiar.
 


Valerie Gyenge

400m.crol: récord mundial aún en poder de la danesa Ragnhild Hveger, 5,00”1, el 15 de septiembre de 1940, en Copenhague, p.25m., nadadora que aún mantiene el mejor tiempo mundial en piscina larga con los 5,09”9 de 1938, en los Europeos de Londres; récord olímpico también en poder de la norteamericana Ann Curtis, 5,17”8 de la final de Londres-1948. Eliminatorias el 31 de julio, semifinales la 1r. de agosto, final el 2. 38 participantes repartidas entre 6 eliminatorias y 2 semifinales. Retirada de la natación, Ann Curtis no defiende su título de Londres.

 
La prueba presenta la nota, sorprendente y emotiva al mismo tiempo, de la reaparición de la mítica nadadora danesa Ragnhild Hveger, convertida ahora en Sra. Andersen, que a sus 31 años intenta lograr en Helsinki lo que el estallido de la II Guerra Mundial le había negado: convertirse en campeona olímpica en 1940 y/o en 1944. En 1948 tampoco había podido participar en los Juegos de Londres, suspendida por su propia federación , envuelta en un asunto de pretendido profesionalismo, al mismo tiempo que también por haber estado juzgada, acusada de colaboracionismo con los alemanes durante la invasión de su país (parece que, efectivamente, hacia 1942 se había trasladado a Alemania para dar clases de natación, más exactamente en la escuela de marina de Kiel).
 
Recalificada de nuevo, la danesa tomaba ahora la salida de “su” prueba de los 400m., de la que todavía ostentaba el récord mundial, con los míticos 5,00”1 de 1940, así como el mejor tiempo mundial en piscina larga (al mismo tiempo que los de 200, 800, y 1.500m., y los de distancias en yardas, 220, 440, 880, y la milla inglesa), convertida en un verdadero mito viviente de la natación mundial.
 
Al ganar la 4a.eliminatoria, la norteamericana Evelyn Kawamoto, otra aportación hawaiana, supera el récord olímpico de su compatriota con un tiempo de 5,16”6. Mencionamos, ya en semifinales, la eliminación de la brasileña Piedade Tavares-Coutinho, de la que ya hemos hablado en el capítulo anterior, y que, juntamente con Hveger, eran de las pocas sobrevivientes de los Juegos de Berlín-1936, a pesar de que esta vez no lograse su calificación para la final.
 
Este se inicia con un brioso ataque de Hveger, dispuesta a reverdecer viejos tiempo, destacándose desde los primeros metros, 1,11”7 en el hectómetro, por delante de Kawamoto, 1,12”7, su compatriota Carolyn Green a un décima de segundo, mientras las dos favoritas, las húngaras Valerie Gyenge y Eva Novak están en cuarto y séptimo lugar, 1,13”3 y 1,13”8 respectivamente. Pese a continuar en primer lugar a mitad de prueba, 2,32”8, Hveger ha perdido casi toda su ventaja inicial, y tiene Kawamoto a una sola décima, seguida de Novak, 2,33”6, y Gyenge, 2,34”2, que parecen ser las únicas que pueden disputar las medallas. Como en gran parte de las pruebas de 400m., el tercer hectómetro será decisivo.
 
Gyenge, que ha sabido frenarse hasta aquel momento, ataca ahora decididamente, en un momento en que ninguna de sus rivales puede seguirla. Con 3,53”5 en los 300m., ha conseguido casi segundo y medio de ventaja sobre Kawamoto, 3,54”9, y más de dos sobre el resto, Novak 3,55”7, Szekely 3,55”8, Green y Hveger 3,56”2, todas ellas con aspiraciones a los lugares del podio. Sin ser inquietada, Gyenge acaba la carrera en primer lugar con un tiempo de 5,12”1, nuevo récord olímpico, al final de una carrera muy bien equilibrada, 2,34”2 y 2,37”9, posiblemente clave de su victoria. Eva Novak remonta en el último largo de piscina la ventaja que le llevaba Kawamoto, adjudicándose la medalla de plata, 5,13”7 por 5,14”6 de la norteamericana, medalla de bronce, lejos ya del resto de finalistas, con Green cuarta, cuatro décimas por delante de Hveger, quinta, 5,16”6 por 5,16”9.
 


Equipo de Hungría en el 4×100 crol

4x100m.crol: récord mundial en poder de un cuarteto húngaro, 4,27”2, el 27 de abril del mismo año olímpico, en Moscú, p.25m. ; récord olímpico y mejor tiempo mundial en piscina larga en poder de un cuarteto holandés, 4,31”3 de la final olímpica de Londres-1948. Eliminatorias el 30 de julio, final la 1r. de agosto. 13 cuartetos inscritos, repartidos en 2 eliminatorias.

 
Difícilmente se podía escapar esta prueba a las húngaras después de su demostración en las dos pruebas de crol, como así fue, después de clasificarse para la final únicamente con el tercer mejor tiempo de las eliminatorias, en las que, al ganar la 2a. con un tiempo de 4,28”1, el cuarteto norteamericano supera el récord olímpico de sus compatriotas, ganadoras del inolvidable final de Londres (un tiempo técnicamente mucho mejor que el récord mundial de las húngaras, logrado en piscina corta).
 
La final, sin embargo, es completamente diferente. Pese a lanzar en el primer tramo su nadadora teóricamente más floja, Ilona Novak, el cuarteto húngaro ya es primero, 1,07”9, por delante de Estados Unidos y Holanda, 1,08”1 para ambos. Después, tres excelentes y al mismo tiempo regulares parciales del resto: Temes 1,05”8, Eva Novak 1,05”1, y Szoke 1,05”7, harán que la diferencia con los cuartetos USA y holandés no pare de crecer en cada uno de los tramos.
 
Con 4,24”4, nuevo récord olímpico, pulverizando al mismo tiempo su mundial, las crolistas húngaras ratifican su superioridad mundial. Tras ellas, Stepan 1,07”7, y Alderson 1,06”3, no pueden sacar más de tres décimas de segundo a sus rivales holandesas (VanVoorn 1,07”8; Termeulen 1,06”5) de manera que Schumacher-Heyting, una velocista, no tiene muchos problemas para imponerse a una fondista, Kawamoto, 1,06”8 por 1,08”0, y ofrecer una nueva medalla de plata a su natación, con tiempo finales de 4,29”0 para Holanda, y 4,30”1 para el cuarteto USA. Dinamarca, con las veteranas Andersen y Hveger en su cuarteto (esta última con unos excel.lentas 1,07”0 en su último tramo) es cuarta, 4,36”2, lejos, sin embargo, de los lugares de honor. En séptimo lugar, el equipo alemán tiene en su cuarteto otra de las viejas glorias de la natación olímpica, Gisela Arendt, ahora Jacobs por su matrimonio, medalla de bronce de los 100m. crol en Berlín-1936. 
 


Salida de la segunda serie de los 100 espalda femeninos


Podio de los 100 espalda femeninos

100m.espalda: récord mundial aún en poder de la holandesa Cor Kint, 1,10”9, el 22 de noviembre de 1939, en Roterdam, p.25m. (mejor tiempo mundial en piscina larga en poder de la también holandesa Greetje Wielema, 1,13”5, en 1951, en Utrecht); récord olímpico en poder de la danesa Karen Harup, 1,14”4 de la final de Londres-1948. Eliminatorias el 29 de julio, final el 31 (no hay semifinales, que se deberían haber disputado el día 30, por el bajo número de inscripciones en esta prueba). 20 participantes repartidas en 3 eliminatorias.

 
No defiende su título de Londres la danesa Karen Harup. La victoria de la representante holandesa, la joven Greetje Wielema, parece estar totalmente asegurada, tanta es su superioridad sobre el resto de espaldistas mundiales, superioridad que únicamente se estrella ante el récord mundial de su compatriota Kint. La holandesa parece ratificar su pretendida hegemonía cuando, pasando por 35”7 en el viraje, gana la 1a.eliminatoria en un tiempo de 1,13”8, nuevo récord olímpico, cogiendo casi un segundo de diferencia al segundo mejor tiempo de la sudafricana Joan Harrison, 1,14”7, mientras otra holandesa, Joke DeKorte, es tercero, a dos segundos, 1,15”8. Pocos, pues, pueden concebir una derrota de Wielema.
 
Los primeros metros de la final parecen confirmar perfectamente los pronósticos. Wielema se destaca desde los primeros metros, llegando al viraje en un tiempo de 34”3, muy por delante de su compatriota DeKorte, 35”8, y Harrison, casi aparejadas. Wielema continúa siempre en cabeza de la carrera, ahora seguida de la sudafricana, que ha iniciado la remontada, mientras DeKorte comienza a atrasarse. Después, súbitamente, la holandesa comienza a flaquear. A los 90 metros ambas nadadoras se emparejan y nadan completamente juntas los últimos metros, entre el vocerío del público. Ya sobre el muro de llegada, la sudafricana es la más rápida en lanzar su brazo, logrando un sorprendente triunfo, el más inesperado de la natación de estos Juegos. El tiempo de Harrison, 1,14”3, deje en pie el récord olímpico de Wielema, mientras esta es acreditada con dos décimas más, 1,14”5, diferencia que no ha existido realmente sino en los cronómetros, e indica que la victoria de la rubia sudafricana ha estado debida más a una fallo de la holandesa (con una primera mitad quizá excesivamente rápida, ya que podía corresponder a un tiempo final por debajo los 1,13”) que no a su superación, pese a que ello no invalida, evidentemente, para nada el mérito de su título.
 
Derrota holandesa, igualmente, para la medalla de bronce, cuando DeKorte, que ha “navegado” en un cómodo tercer lugar hasta los 90 metros, se ve alcanzada por la neozelandesa Jean Stewart sobre el mismo muro de llegada y, aunque acreditadas del mismo tiempo, 1,15”8, se ve clasificada en cuarto lugar por los jueces, en beneficio de la neozelandesa. La tercera holandesa de esta final, Ria VanDerHorst, otra de las aspirantes a podio (algunos pronósticos señalaban un posible “triple” para la representación holandesa) es descalificada al no tocar la pared en el viraje, completando la “debacle”, por asi decirlo, de una magnífica escuela holandesa de espalda que buscaba en Helsinki su consagración, con la intención de conseguir, como mínimo, una medalla de oro y una cualquiera de las otras dos.
 
200m.braza: récord mundial en poder de la húngara Eva Novak, 2,48”5, el 05/05/1951, a Moscú, p.25m. (mejores tiempos mundiales de piscina larga aún en poder de la holandesa Nelly VanVliet, 2,56”3, el 9 de agosto de 1947, en Nueva York en la modalidad clásica, y unos 2,51”8 de la húngara Eva Szekely, el mismo año olímpico, en la modalidad de mariposa); récord olímpico en poder de la misma VanVliet, 2,57”0 de la 2a.semifinal de Londres-1948. Eliminatorias el 26 de julio, semifinales el 27, final el 28. 33 participantes repartidas en 5 eliminatorias y 2 semifinales.
 
Tampoco defiende su título la holandesa Nel VanVliet, la campeona de Londres. Pese a no existir en un grado tan elevado la dicotomía entre las dos modalidades del mismo estilo, tampoco el sector femenino se escapa de esta polémica, al ser la ganadora de la prueba una mariposista, por delante de las especialistas en clásico. En la 1a.eliminatoria, récord olímpico para Eva Novak, 2,54”0, nadando en clásico, récord que la otra Eva, Szekely, iguala al dia siguiente al ganar la 2a.semifinal. La final, pues, queda servida entre las dos grandes figuras del equipo húngaro. Juntamente con Szekely, únicamente otra mariposista, la sueca Britt Eklund, se clasifica para la final.
 
Esta se inicia con un acaparador dominio de las tres finalistas húngaras que, rápidamente, cogen el mando de la prueba. A los 100m., la clasicista Novak manda de muy poco por delante de Szekely, 1,22”9 por 1,23”0, mientras otro clasicista, Klara Killermann, 1,23”2, es tercera, claramente por delante de la británica Helen Gordon, cuarta en 1,25”2, y el resto de finalistas. Estos parciales, sin embargo, dejan más posibilidades a la mariposista que no a sus rivales (que valen por encima del 1,20” en los 100m., mientras Szekely baja cómodamente este tiempo). De esta manera, Szekely no tiene ningún problema en mantenerse a la altura de Novak hasta los 150m., escapándose progresivamente de ella a partir del último viraje, logrando el título, y el récord olímpico con un tiempo de 2,51”7, por los 2,54”4 de Novak, que se ha hundido ligeramente al verse distanciada por su compañera y rival (según se dice, más rival que compañera, al haber entre ambas una cierta rivalidad, incluso extradeportiva).
 
La tercera húngara, Killermann, paga caro haber querido seguir el ritmo de sus dos compatriotas en la primera mitad de carrera, y es finalmente remontada por la británica Gordon a partir de los 150m., aunque no sea hasta los últimos metros que logre alcanzarla, “robándole” la medalla de bronce sobre el mismo muro de llegada, acreditadas ambas del mismo tiempo, 2,57”6, impidiendo de esta manera un espectacular “triple” de las húngaras. Sexta de esta final, la soviética Maria Gavrish , 2,58”9, evidencia la pobreza de la natación soviética (esta será su única finalista) en claro contraste con los éxitos logrados por sus atletas en el próximo Estadio Olímpico.
 
 
Guillem Alsina