La natación alemana: ¿Poco entrenamiento y demasiados controles?


Orjan Madsen, actual seleccionador de Alemania

Hace unas semanas apareció un artículo que me pareció interesante en Timed Finals. Se trata de un análisis de las causas que están llevando a Alemania a la no consecución de resultados a nivel internacional. Me pareció un artículo muy próximo en algunos aspectos y por ello le pedí a Michel Angstadt su colaboración para una traducción más esmerada de la que yo hubiera podido hacer (Nota de Roger Torné).

 
Tras una de las actuaciones más decepcionantes de Alemania en la historia de los Campeonatos del Mundo de Natación, este parece un buen momento para analizar la situación actual de la natación en Alemania. Han pasado 18 años desde la caída del muro de Berlín (9 de noviembre de 1989) y desde entonces la natación alemana ha ido empeorando de manera constante. Por supuesto, la maquinaria de dopaje estatal de la antigua RDA quedó desmontada, lo cual explica buena parte de la caída en desgracia. Pero basta con comparar los resultados de la natación masculina alemana actual con la de los nadadores de la RFA en los años 80 para ver hasta dónde ha caído el deporte de la natación en Alemania.
 
Este bajón queda acentuado por los fracasos en las dos máximas competiciones internacionales, los Juegos Olímpicos y los Campeonatos del Mundo. Franziska van Almsick logró un record del mundo en Alemania en los Campeonatos de Europa de 2002, no se presentó a los mundiales de 2003 en Barcelona y se quedó fuera de las medallas en Atenas 2004, donde el tiempo de la vencedora fue más de 1,4 segundos más lento que el mejor tiempo de la nadadora alemana. Entre los hombres, el espaldista Helge Meeuw logró un récord de Europa en el Campeonato de Alemania en 2006 pero no pasó de las eliminatorias después en Melbourne. Estos dos nadadores son ejemplos claros del desarrollo de la natación alemana en los últimos años.
 
Mucha de la información de este artículo está tomada de una entrevista con Orjan Madsen, natural de Noruega y entrenador jefe de la selección de natación de Alemania [mientras se traducía este artículo, apareció citado como uno de los candidatos a incorporarse a la natación británica ante la marcha de Bill Sweetenham.]
Primero haré un resumen de su valoración y luego aportaré otros datos y opiniones personales. Los datos del Campeonato del Mundo de Melbourne son elocuentes:
Sólo se lograron dos mejores marcas personales entre el equipo de 26 nadadores.
20 de los 26 nadadores mejoraron sus tiempos en los Campeonatos de Alemania dos semanas después de Melbourne.
 
Lograron cuatro medallas, tres de ellas por parte de mujeres en pruebas incluidas en el calendario olímpico, mientras que la única medalla masculina se consiguió en los 50 espalda, prueba no olímpica.
 
Sólo hubo un finalista masculino en una prueba olímpica, mientras que ninguno de los tres equipos de relevos masculinos llegó a la final.
 
Orjan Madsen señala tres razones principales para esta debacle:
 
Muchos de los nadadores no han tenido competiciones desde enero, así que no pudieron experimentar la intensidad de la competición desde tres meses antes de los mundiales.
Llegaron muy tarde a Melbourne, apenas 10 días antes del comienzo. Muchos de los nadadores estaban cansados tras el viaje de dos días y estuvieron descansando la mayor parte del tiempo antes de la competición (quizá deberían hablar con los nadadores estadounidenses de la liga universitaria, NCAA, que llegaron menos de una semana antes del comienzo tras competir intensamente en la NCAA).
 
En torno a dos terceras partes de los nadadores alemanes experimentan dificultades psicológicas para prepararse ante una competición importante.
 
Madsen explica además que muchos de estos nadadores básicamente “controlan” su entrenamiento. Todos entrenan en clubes alemanas y normalmente no hay ningún club que tenga más de uno o dos nadadores en el equipo nacional. Esto significa que los entrenadores dependen mucho de estos nadadores y a menudo tienen que ceder ante lo que les “apetece hacer” a los nadadores.
 
Creo que Orjan Madsen señala unas cuantas cosas importantes, pero apenas roza la superficie de los verdaderos problemas de este deporte en Alemania.
 
Poco entrenamiento
 
Los nadadores alemanes en general simplemente no hacen suficientes metros. No soy partidario de los métodos de entrenamiento basados en volúmenes exagerados de metros, pero los nadadores en Alemania no dedican todo el tiempo que deberían a la piscina. Me atrevería a afirmar que no hay más de 100 nadadores en toda Alemania que hagan 18 horas o más de nado a la semana.
 
Aun cuando uno anteponga la calidad a la cantidad, hay que hacer 9 ó 10 sesiones a la semana de hora y media a dos horas por sesión. En mi caso, los metros de entrenamiento aumentaron un 50% cuando dejé Alemania y me vine a Estados Unidos (también subieron mis tiempos, pero eso es otra historia). Hay muchas razones para que se entrene poco, que van desde la historia militar alemana —los jóvenes entrenaban para ser soldados— hasta la actual falta de ética del trabajo a escala general. El año laboral medio en Alemania suma 1.450 horas, mientras que en los Estados Unidos supera las 1.800 horas. Madsen dice algo muy cierto sobre el oficio de entrenar en Alemania: los entrenadores ejercen muy poca autoridad. Cuando llegué a los Estados Unidos me sorprendió lo poco que se les rechista a los entrenadores y Ia poca influencia que tienen los nadadores en la confección de los planes de natación.
 
Exceso de controles
 
Nadé en el equipo nacional de Alemania hace 20 años y, antes de venir a los Estados Unidos, nuestro programa de entrenamiento, entre otras cosas, incluía lo siguiente:
Protocolo de pruebas de lactato cada 2-3 semanas, más controles de lactato completos 2 veces al año en un centro de entrenamiento nacional.
 
Un mínimo de dos concentraciones en altura por temporada, con una duración de tres semanas cada una. 
 
Análisis biomecánico y de brazada en nado contracorriente tantas veces como se quisiera (no sé si los artilugios utilizados para este fin se emplean en los Estados Unidos; creo que Alemania tiene unos cinco o seis).
 
El entrenador da unas directrices de tiempo para CADA serie en CADA entrenamiento, que los nadadores deben seguir rigurosamente. El entrenador se enfada si los nadadores van demasiado rápido, porque no estarán “a punto” cuando llegue el momento de pedirles que naden rápido.
 
Muchas de estas medidas son muy importantes y todas son muy justificables, pero tomadas en conjunto lo que hacen es convertir el entrenamiento de natación en un proyecto científico o de ingeniería (algo muy alemán, qué duda cabe). Si todo encaja a la perfección, se obtienen grandes resultados (Van Almsick, Meeuw, etc), pero basta que fallen un par de cosas para que los nadadores se crean que no son capaces de nadar rápido.
 
Hay otras razones añadidas que pueden explicar la falta de éxito en los últimos años:
 
1. Muchos de los nadadores se contentan con ir seleccionados y creen que no pueden competir con los nadadores estadounidenses y australianos. Esto vale sobre todo para las grandes competiciones como las olimpiadas o un mundial celebrado en las Antípodas. Si tienes a medio equipo con el chip de “vacaciones” puesto, esto influye sobre el resto del equipo, los que viajan para ganar medallas. Viene a ser un arma de doble filo para países como Alemania y Gran Bretaña: si se manda un equipo muy completo, habrá muchos nadadores turistas que irán a pasárselo en grande. Pero si se manda un equipo muy reducido, algunos de los nadadores jóvenes con talento se perderán esa gran experiencia internacional.
 
2. La inclusión de las pruebas de 50 m y las competiciones internacionales en piscina corta. Algunos expertos en natación sabrán quién es Thomas Rupprath, pero nadie lo consideraría uno de los mejores nadadores del mundo. Logró un quinto puesto en una final olímpica de 100 mariposa y una plata en un relevo en Atenas. Pero además ha ganado la friolera de ¡¡¡50 medallas internacionales!!! ¿Cómo es posible? Bienvenidos al fantástico mundo de las pruebas cortas y los campeonatos en piscina corta.
Mientras que los nadadores estadounidenses se entrenan para los Juegos Olímpicos, muchos nadadores de otros países se han aferrado a las pruebas de 50 metros y a la piscina de 25 metros, aprovechando que los mejores nadadores del mundo no toman parte en estas competiciones. [Nota del traductor: los trials estadounidenses para seleccionar a los nadadores que acuden a los mundiales ni siquiera incluyen pruebas de 50 m. En 50 espalda, por ejemplo, no pudo ir seleccionado Randall Bal y luego se vio cómo Aaron Peirsol y Ryan Lochte renunciaron a nadar las semifinales de esa prueba por la poca importancia que le dan.]
 
Para terminar, unas palabras sobre el dopaje, ya que no se puede escribir sobre deportistas de primera fila hoy en día sin mencionar este tema. Por supuesto que está la lacra histórica del dopaje en la RDA pero, si no me equivoco, no ha habido ningún positivo entre los nadadores alemanes en la última década. Pero no dejo de preguntarme si el aumento de controles anunciado por Madsen (el “pasaporte sanguíneo”) tiene algo que ver en el reciente bajón de rendimiento. También me sorprende que las mujeres estén mejor que los hombres: las mujeres de la RDA ejercieron un dominio deportivo por razones obvias, pero en la RFA, que se parece más a lo que es la natación alemana actual, los hombres siempre rendían a un nivel más alto que las mujeres.
 
Traducción de Michel Angstadt.
 
Artículo original publicado en Timed Finals por Erik Hochstein, nadador alemán que ganó el bronce en el relevo 4 x 200 libres de los Juegos de Seúl 1988. Más tarde emigró a Estados Unidos y entrenó allí, primero como nadador y luego como entrenador propiamente.