Matt Biondi. “El Torpedo de Moraga”

En 1984, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles daban a conocer un nombre hasta aquel momento prácticamente desconocido en la natación mundial. En los “trials” celebrados en el “Natatorium” de Indianapolis, Matt Biondi lograba el cuarto lugar de los 100m. crol, con lo que conseguía un lugar en el equipo de 4x100m.crol, y prácticamente se podía decir que “se aseguraba” una medalla de oro. En los “trials”, Biondi, con 50”23, era cuarto tras de Mike Heath, 49”87, “RowdyGaimes, 49”96, y Chris Cavanaugh, 50”04, y por delante del que en los siguientes años seria uno de sus máximos rivales, Tom Jager, 50”48.
 
Más jugador de water-polo que nadador, Biondi reunía unas magníficas condiciones para la natación, aunque siempre se había inclinado más al deporte de equipo que no al individual. Nacido un 8 de octubre de 1965 en la localidad de Moraga (California)  entró a formar parte del equipo de natación de Walnut Creek, y más tarde de la Universidad de California-Berkeley, aunque dedicándose, como hemos dicho, más al water-polo que a la natación, lo que le permitió, según él, adquirir aquella “punta” de velocidad que le permitió brillar años más tarde en la natación. En 1984, y viendo que en los encuentros “duales” inter-universitarios, conseguía buenas marcas en las pruebas cortas, se apuntó a los “trials” que clasificaban para los JJ.OO. que debían disputarse en Los Ángeles.
 
La victoria del equipo USA en aquellos Juegos, 3,19”03, además del récord mundial, y teniendo en cuenta los 49”67 con los que había nadado el tercer relevo, animó a Matt a seguir con la natación, compaginándolo mientras pudo con el water-polo, aunque, llegado el momento, no dudó en abandonarlo, para proseguir con mayores posibilidades su carrera de nadador. Termina la temporada como sexto mejor mundial del ranking de los 100m.crol con los 50”23 de los “trials”, mientras en los 50m., todavía no consigue estar entre los primeros 25 del mundo, al no haberse dedicado a esta prueba, que solo será olímpica cuatro años después.
 
1985 es un año clave para Matt, que se inicia en el entreno específico de natación, fruto del cual es una rapidísima progresión que lo lleva a superar el récord del mundo del hectómetro en dos ocasiones, en los Nacionales USA que se celebran en la piscina del campo de entrenamiento de Mission Viejo (Florida).
 
Por la mañana del 6 de agosto, en las eliminatorias, 49”24, por la tarde en la final con unos extraordinarios 48”95, se convertía en el primero que nadaba el hectómetro por debajo de los 49”, dejando atrás los anteriores 49”36 de AmbroseRowdyGaines (03/04/1981 en Austin).
 
No contento con este récord, Matt ampliaba su “panoplia” de posibilidades, al vencer también en los 200m.crol, con unos excelentes 1,47”89 (a solo 45 centésimas del récord mundial del alemán Michael Gross, el año anterior en los JJ.OO.) mientras era segundo de los 50m. crol por detrás de Tom Jager, 22”63 por 22”71, atreviéndose incluso con la mariposa, donde es segundo del hectómetro, 54”24, por detrás de un intratable Pablo Morales, 53”35. Pocos dias después, 17 de agosto del mismo 1985, y en el curso de una gira por el Japón, el equipo USA de 4x100m.crol supera en casi dos segundos el récord mundial impuesto el año anterior en los JJ.OO., 3,19”03 por 3,17”08, con un último parcial de Matt en unos formidables 47”66, teóricamente mejor que su récord mundial, aunque hubiera sido conseguida con salida lanzada. Al dia siguiente cae también el récord mundial de los 4x100m.estilos, 3,38”28 por los 3,39”30 de otro equipo USA en los Juegos, con otro magnífico último relevo, éste en 47”84. Acaba pues el año en primer lugar del ránking de los 100m., segundo de los 200m., tercero de los 50m., y quinto de los 100m.mariposa.
 
1986 es año de Campeonatos Mundiales, y Matt los prepara a conciencia, con la “sana” intención de optar a siete títulos mundiales, 50, 100 y 200m.crol, 100m.mariposa, y los tres relevos, igualando las que Mark Spitz había conseguido catorce años antes en los Juegos de Munich. En los “trials” de Orlando (22-27 de junio) se sale con la suya, conservando totalmente sus posibilidades, al vencer en las tres pruebas de crol, asegurándose su presencia en los tres relevos, y ser segundo en la del hectómetro mariposa. Pero, además, lo hace con todos los honores, puesto que en el hectómetro supera por tercera vez el récord mundial, 48”74, claramente por delante de Jager, 50”52, mientras dos dias más tarde le arrebata a este la mejor marca mundial de los 50m. con un tiempo de 22”33, por 22”40 la anterior (06/12/1985, en Austin).
 
Semanas más tarde (17 al 23 de agosto) los Mundiales en Madrid. Sin embargo entra con mal pie en la competición, y ya el primer día se le escapa la posibilidad de igualar las siete medallas de oro a las que postulaba. Dos alemanes, uno de cada lado del “Telón de Acero”, Michael Gross y Sven Lodziewski, se encargan de cortarle las alas en unos 200m., en que Matt “presume” excesivamente de su velocidad, lanzándose sin gran mesura en los primeros metros, 52”53, por 53”00 de Gross, y 53”95 de Lodziewski, pagando su atrevimiento en la segunda mitad, al ser alcanzado y claramente superado, tanto por Gross, 1,47”92, como por Lodziewski en los últimos metros, 1,49”12 por 1,49”43.  
 
El segundo día es otro día aciago para el que ya es conocido como “El Torpedo de Moraga”; en una llegada muy ajustada, es batido (lo que ya entraba dentro de las previsiones) por su compañero Pablo Morales en los 100m.mariposa, 53”54 por 53”67, con el británico Andrew Jamison tercero en 53”81, y Gross que falla estrepitosamente al ser solo cuarto, 53”87. La bomba llega poco después, al final de la sesión, cuando en la prueba más codiciada del programa, el 4x200m.crol, los dos cuartetos alemanes se adelantan al norteamericano, superándole ampliamente (DDR, 7,15”91; RFA, 7,15”96; USA, 7,18”29) y “enviándolo” al escalón más bajo del podio, un lugar que el 4×200 USA no había pisado desde 1908, cuando había sido tercero de los JJ.OO. de Londres (no entran en este cómputo, evidentemente, ni la descalificación en los Mundiales de Calí-1975, ni su abstención en los Juegos de Moscú-1980).
 
Matt, todo y no saberse en su mejor forma, no pierde ni su sonrisa, ni la esperanza de volver a California con algún medalla de oro. El tercer día su deseo se cumple. Girando ya en primer lugar, 23”56, por delante de su amigo y rival Jager, 23”64, y el rápido suizo Stefan Volery, 23”97, Matt consigue su primer título mundial,  imponiéndose en el hectómetro con unos excelentes 48”94, no muy lejos de su récord mundial, dejando atrás al francés Stephen Caron, 49”73, y Jager, 49”79, únicos que bajan de los 50”. Al día siguiente, el cuarteto de 4x100m.crol no falla, proclamándose campeón, aunque sin récord mundial, y Matt, sin estar en su mejor forma, nada el último hectómetro en unos magníficos 48”29; es su segunda medalla de oro. Tampoco los 50m. del viernes 22 le reportan muchas alegrías, al ser superado claramente por Jager, 22”49, perdiendo también el segundo lugar, que le es arrebatado en los últimos metros por el suizo Dano Halsall, 22”80 por 22”85. Solo el último día sale a relucir el recordista mundial, cuando además de hacerse con la victoria en el 4x100m.estilos, señala unos magníficos 47”88 en su tramo de crol, bajando por tercera vez de los 48” en una competición, con salida lanzada, aunque, naturalmente, no pueda ser homologados como récord mundial.
 
Pese a que no ha conseguido lo que se proponía, los tres títulos mundiales, el segundo lugar del hectómetro mariposa, y los tres terceros lugares lo satisfacen, a la par que lo estimulan para intentar conseguirlo en Seúl, dos años después, consciente de que igualar las siete medallas de su compatriota Spitz en Madrid, no era, ni con mucho, lo mismo que conseguirlo, como lo había hecho Mark, en unos Juegos, por la carga histórica que estos últimos representan.
 
Por ello, 1987 es un año de transición en la que acumula metros y metros, competición tras competición, sin importarle el resultado, sufriendo para forjarse y endurecerse. La única salida “seria” en competición, 30 de julio en Clovis, le permite igualar su mejor marca mundial de los 50m. con los 22”33 de Orlando, poco más de un año antes. Al terminar el año, Matt lidera claramente el ránking del hectómetro por tercer año consecutivo, 49”34, mientras es segundo de los 50m.crol, donde Jager ha abierto el ránking del récord mundial de la prueba con 22”32, una centésima menos que la anterior mejor marca mundial de Matt (la FINA no reconoció el récord mundial de los 50m. hasta 1987), quinto de los 100m.mariposa, y no entra entre los 25 mejores del mundo en los 200m.crol.  
 
1988 llama a Juegos y Seúl, la capital surcoreana la que los organiza. Matt los ha preparado perfectamente para no cometer el error que en Madrid le impidió ganar su apuesta. Temiendo llegar demasiado pronto a su mejor forma, ralentiza su puesta a punto, jugando incluso con la posibilidad de que en los “trials” pueda fallar alguna cosa y no consiga uno de los dos primeros lugares en las cuatro pruebas individuales para las que debe clasificarse. Lo consigue sin excesivos problemas, incluso superando por cuarta y última vez el récord del hectómetro, al señalar 48”42 en Austin, además de lograr su clasificación.
 
Matt tenia una cierta ventaja sobre Spitz desde que el Comité Internacional Olímpico había admitido en el programa de natación de los Juegos la prueba de los 50m. Sin esta premisa, le era prácticamente imposible intentar ganar siete medallas de oro, puesto que su “panoplia” de pruebas era la misma que la de Mark, excepto los 200m. mariposa, que Matt no hubiera podido sustituir por ninguna otra, lo que si podía hacer ahora con los ya oficiales 50m.
 
Como en Madrid, Matt pierde todas sus opciones ya el primer día de competición, con los 200m.crol. Si dos años antes en Madrid habían sido los dos alemanes, ahora en Seúl iban a ser un australiano y un sueco los que le iban a hacerle saber que el mito de Spitz era muy difícil superarlo. Como en Madrid, sale disparado, girando primero en los 50m., 24”98, por delante del sueco Anders Holmertz, 25”16, y del australiano Duncan Armstrong, 25”46. Comprendiendo su error, ralentiza su ritmo, dejando que sea el sueco quien mande a mitad de prueba, 51”21 por 52”25, mientras Armstrong continua tercero, 53”02. Nueva embestida de Matt en el tercer largo, donde vuelve a ser primero,
1,l9”62, por delante de Holmertz, 1,20”03, mientras Armstrong ha empezado a acelerar y continua tercero, aunque más cerca de los dos primeros, 1,20”05, y desarrolla toda su potencia en un último largo, alcanzando rápidamente al sueco, y poco después a Matt, privándole de su primer título, 1,47”25, nuevo récord mundial, por 1,47”99 de Matt, que en los últimos metros también es alcanzado, y pasado, por el sueco, 1,47”89, viéndose nuevamente privado, como en Madrid, no solo del triunfo, sino incluso del segundo lugar. Por segunda vez ha perdido su desafío con Spitz.
 
Al día siguiente, la estocada final. Matt se alinea en la final de los 100m. mariposa sin tener al lado a su compañero y gran rival Pablo Morales, eliminado en los “trials” de manera ingloria. Parece una victoria poco menos que asegurada, dado que el alemán Gross no parece en su mejor forma después de su quinto lugar en los 200m.crol del día anterior, y el resto de finalistas no parecen que puedan impedirle el triunfo.
 
Pasando por 24”53, más rápido que el récord del mundo de Morales, Matt se asegura una corta ventaja, que parece suficiente hasta cinco metros antes de la meta. De manera incomprensible en un hombre de su categoría, no ha “ajustado” perfectamente la última brazada, que se le ha quedado algo “corta”, y en lugar de realizar un último ataque de brazos, confía en que sus dos metros de altura le permitirán llegar al muro de llegada, y “desliza”, efectuando únicamente una patada.
 
Anthony Nesty, un surinamés que se entrena en los Estados Unidos, será quien aproveche el fallo de Matt, y en una hábil llegada, le “birla” la medalla de oro, convirtiéndose en el primer campeón olímpico de natación de raza negro, por una solitaria centésima, 53”00 por 53”01, desmontando una de las viejas teorías que decía que los negros nunca serian grandes campeones de natación. Matt, empero, no tiene tiempo para lamentarse de aquella “entupida” derrota, puesto que no faltan demasiados minutos para la importante final del 4x200m.crol, concebida como revancha de la doble derrota sufrida en Madrid a manos alemanas.
 
Es de suponer que compañeros y técnicos del equipo USA “trabajaron” de valiente para conseguir que “El Torpedo” levantara su decaída moral. No podían permitirse otro fallo en aquella prueba. y efectivamente no fallan, aunque la victoria no se decide de manera definitiva hasta el último relevo, cuando Matt salta segundo, tras el relevista de la DDR, con poco menos de un segundo de desventaja (exactamente 82 centésimas); pasando el hectómetro en unos “suicidas” 49”97 (un paso “made in” Ian Thorpe, o VDH, aunque con más de diez años de adelanto) reduce a nada la ventaja de su rival ya antes de llegar al primer viraje, y no tiene problemas en vencer, 7,12”51 por 7,13”68, señalando unos extraordinarios 1,46”44, muy por debajo del récord mundial señalado por Armstrong en la final individual.
 
Con la moral ya más fortalecida, Matt se enfrenta a “su” prueba, los 100m.crol. Al darse la salida para la final de los 100m., el norteamericano ostenta las diez mejores marcas mundiales de siempre, por lo que difícilmente se podía prever su derrota. Con 49”04, supera el récord olímpico establecido por su compatriota Chris Jacobs dos series antes, 49”20. Pasando ya primero en el viraje, 23”21 (por debajo del parcial de su récord mundial), por delante del soviético Prigoda, 23”46, y de Jacobs, 23”76. En el segundo largo, y pese a que en los últimos metros flaquea ligeramente, no tiene problemas para imponerse con relativa facilidad, 48”63, nuevo récord olímpico, por delante de Jacobs, 49”08. 
 
Matt se hace con su tercera medalla de oro al vencer en el 4x100m.crol, con un último tramo de en 47”81, que le permiten vencer a los soviéticos, que solo estaban a nueve cortas centésimas al iniciarse el último relevo. El penúltimo día de competición se disputa la prueba más rápida (que no la “reina”, que sigue siendo el hectómetro). Remontando en los últimos metros los cortos centímetros que Jager le ha cogido en la primera mitad, Matt consigue su cuarto oro, aderezado con un nuevo récord mundial, 22”14, superando los anteriores 22”23 de Tom Jager (25 de marzo de aquel mismo 1988, en Orlando) puesto que la FINA no habia dado como buenos los 22”18 conseguidos por el sudafricano Tom Williams (10 de abril del mismo 1988, en Indianápolis). y en el último día, completa su magnífica racha con el quinto oro, el de los 4x100m.estilos, nadando el tramo de mariposa en unos fantásticos 52”38 (mejores que los 52”84, récord mundial de Morales). Como en Madrid, la “faena” ha quedado inconclusa, aunque los cinco oros, una plata y un bronce son para satisfacer al más ambicioso.
 
1989 y 1990 tienen un cierto aire de temporadas de transición, en las que los récords se mueven poco, preparando los Mundiales que van a disputarse en la australiana Perth en enero de 1991. Prepara la prueba rápida, haciendo exhibiciones y desafíos junto a su amigo Tom Jager, por lo que en 1989 únicamente aparece en los ránkings como segundo de los 50m., 22”36, por detrás de Jager, que le ha arrebatado el récord de la prueba, un 20 de agosto en Tokio, en el curso de una gira por Japón, pero no aparece entre los 25 mejores del año ni en el hectómetro, ni en los 100m.mariposa, ni mucho menos en los 200m.crol, dos pruebas, estas últimas, que no parecen entrar en sus previsiones de futuro.
 
En marzo de 1990, en una piscina de 50m. de Nashville, disputa una exhibición sobre 50m., en la que se disputan premios en metálico, bajo la fórmula de “hombre contra hombre”, con sucesivas eliminaciones, una fórmula que parece agradar al público, sobretodo cuando se mejoran récords mundiales. Allí, en una de las semifinales, Matt supera el récord mundial de su amigo y rival con un tiempo de 22”02, récord que solo le dura unos pocos minutos, cuando en la otra semifinal, Jager “rompe” el muro de los 22”, al conseguir un tiempo de 21”98, que pocas horas más tarde rebajará a 21”81 en el curso de la final que lo enfrenta a Matt, que también baja de la “barrera” de los 22” al conseguir 21”85. Con los Mundiales a la vista, Matt empieza a prepararlos, y de esta manera, vuelve a “mandar” en el hectómetro, siendo primero del ránking con 49”02, y quinto de los 100m.mariposa, 53”82, manteniéndose en ella “por si acaso”.
 
Los Mundiales del 1991 le son favorables, aunque, evidentemente, para él ya no se trata de intentar igualar aquellas siete medallas que habían sido su “intención” en Seúl. Sin dedicarse excesivamente a ella, los 100m.mariposa vuelven a serle adversos, retrocediendo al sexto lugar, aunque ello no sea óbice para que se imponga claramente en “su” prueba del hectómetro, 49”18, por 49”63 del sueco Tommy Wener, y 49”82 del italiano Giorgio Lamberti. En los 50m., sin embargo, sucumbe ante el empuje de Jager, 22”16 por 22”26, que una vez más le gana la partida en la salida, cogiéndole unos pocos centímetros de ventaja que, al contrario de lo que había sucedido en Seúl, no puede remontar en los últimos metros. Dos nuevas medallas de oro en los dos relevos de 4x100m., crol y estilos, completan estos Mundiales.
 
Barcelona-1992 va a ser su “canto del cisne”. Va a cumplir 27 años, y es casi imposible que esté en otros Juegos. Dejadas de lado sus veleidades por otras pruebas que no sean los 50 y 100m.crol, se apresta a defender sus dos títulos, sabiendo que tiene otros dos casi-casi asegurados en los relevos cortos. Aunque se clasifica como cuarto en las eliminatorias del hectómetro, 49”75, el nombre de Matt, todavi recordista mundial, suena como el de máximo favorito, pues los tiempos de sus rivales siguen perfectamente a su alcance (el ruso Alexander Popov, 49”20; el brasileño Gustavo Borges, 49”49, y su compatriota Jon Olsen, 49”63). La final, sin embargo, va a ser muy diferente (una final de “altura”, puesto que cuatro de los finalistas pasan o rozan los 200cm., Matt, Caron, Popov, y Borges).
 
La inicia el ruso Popov, que se adelanta en los primeros metros, aunque le responde rápidamente el propio Matt, que encabeza la prueba en el viraje, 23”30 (cinco centésimas menos que el paso de su récord mundial) por delante del ruso Prigoda, 23”63, que intenta hacer valer su velocidad-base, mientras el resto de finalistas parecen reservarse para una segunda recta que será decisiva (Borges, tercero en 23”81; Olsen 24”00, mientras Popov es sexto en 24”05, por delante de Caron, 24”15). Matt puede conservar su primer lugar hasta los 75m., cuando Popov aumenta el ritmo de su larga y soberbia brazada, cogiéndolo hacia los 90 metros, para lanzarse hacia la victoria final. Tras él, la desbandada. Matt es atrapado a cuatro o cinco metros del muro de llegada, y todo se juega en un pañuelo, en una llegada muy apretada, y problemas en el marcador.
 
En una primera llegada, Caron es segundo, 49”50, seguido por Olsen, 49”51, mientras Borges es clasificado en último lugar, como si hubiera sido descalificado, o no hubiera tocado perfectamente la placa. Minutos después se anuncia una nueva clasificación; por detrás de Popov, indiscutible vencedor, Caron y Olsen continúan segundo y tercero con los mismos tiempos de antes, mientras Borges ya es cuarto, empatado con Matt, ambos con 49”53. No acaba aquí la cosa, puesto que hay una reclamación de la delegación brasileña que considera no válida la clasificación de su nadador. Reunido de urgencia el Comité de Apelación, pocos minutos después se da la clasificación definitiva: primero, Popov, 49”02; segundo, Borges, 49”43; tercero, Caron, 49”50, apartando del podio a Olsen, cuarto en 49”51, por delante de Matt, quinto en 49”53.
 
Haciendo honor a su reconocida deportividad, Olsen felicita a Caron, aunque no puede evitar que las lágrimas asomen a sus ojos al verse fuera del podio, mientras Matt ha sido, todavía en el agua, el primero en felicitar a Popov por aquel triunfo que representa perfectamente el “traspaso de poderes” del que lo ha sido todo, al que lo será en los próximos años.
 
Derrotado por Olsen en el hectómetro, Matt es apartado del equipo titular de 4x100m. estilos, y únicamente puede nadar el 4x100m.crol, donde gana su última medalla de oro, nadando el segundo tramo en 48”69, remontando a cuatro de sus rivales para poner en cabeza a su equipo, dejando el camino expedito para su victoria final.  
 
Dos días después, 31 de julio de 1992, es la última aparición del “Torpedo de Moraga” en una competición. Es la final de los 50m. Repitiendo, poco más o menos, la historia, Matt domina en los primeros metros de la prueba, gracias a su magnífica salida, aunque sin poder impedir que el nuevo astro de la velocidad, Alexander Popov, después de alcanzarle, emplace su cambio de ritmo hacia los 85m., para superarle claramente, 21”91, arrebatándole el récord olímpico, por 22”09. Se esfuma el nadador para dar paso al mito.
 
 
Guillem Alsina