Un vistazo a la historia de la natación en las diferentes comunidades


Bañistas en 1920 en una playa de Barcelona

Viajando por las web de las federaciones de natación de las diferentes comunidades españolas, nos hemos dado cuenta de que una de las carencias que tienen casi todas ellas, por no decir, todas, es la historia de sus inicios, los nombres de aquellos y aquellas que, en la mayoría de ocasiones sin los más mínimos medios para desarrollar sus posibilidades, supieron conservar el “fuego sagrado” para que generaciones venideras supieran, y pudieran, gozar de la práctica de nuestro deporte.

 
Ha sido por ello que hemos creído oportuno iniciar una serie de reportajes dedicados a los inicios de la natación en las diferentes Comunidades (aunque en ocasiones las antiguas “provincias y regiones” no se ajusten a las actuales divisiones).
 
Evidentemente, no pretendemos escribir “la historia” de todas y cada una de ellas, sino únicamente “una” parte de esta historia, ofreciendo unos primeros datos que sirvan para que otros (Y esto va dirigido a las diferentes federaciones comunitarias) tengan, y pongan, el máximo interés en rescatar su historia, y, entonces sí, escribir “la” historia de la natación de su comunidad específica. Algunos lo han hecho (conocemos la “Historia de la natación catalana” de Juan Antonio Sierra; sabemos de una “Historia de la natación alavesa”, y quizás haya alguna otra) pero, por desgracia, son demasiado escasas en relación al número que podrían y deberían ser.
 
Sabemos perfectamente que en nuestros artículos faltaran nombres, fechas, y lugares, pero creemos que no nos toca a nosotros hacer todo el trabajo (tampoco podríamos, seguramente, aunque quisiéramos) para que otros, con más medios y afición, terminen este trabajo más fácilmente. Nosotros, aquí, solo pretendemos facilitar el trabajo a todos aquellos que quieran continuar este proyecto, convirtiéndolo en “su” proyecto.
 
El trabajo ha sido realizado en base a las notas proporcionadas por el libro de Joaquim Morera (“Historia de la Natación Española”, Publicaciones del Comité Olímpico Español, Madrid, 1962); de las recogidas en el boletín CROL, órgano de la Federación Española de Natación, en su sección “Nuestros Clubs”; y a nuestra propia “investigación” en los números correspondientes del boletín “Natació”, órgano del Club Natació Barcelona, para la época 1922-1936, pero sobre todo de los boletines de la Federació Catalana de Natació, para la época 1944-1950. El periodo que hemos escogido para nuestro estudio ha sido el de 1905-1950, aunque al final indicamos también algunos datos que hemos creído importantes para el estudio particular de la natación en cada autonomía.
 
 No hay que decir que la natación española, iniciada a principios de siglo, se vio truncada por el estallido de la rebelión militar que asoló España en el periodo 1936-1939. En aquellos tres años quedaron perdidas gran parte de las esperanzas y de las estructuras levantadas en el periodo anterior, así como muchos nadadores y nadadoras de las que se esperaba consiguieran elevar el nivel de nuestra natación vieron truncados todas sus posibilidades, ya fuera por su muerte, por el exilio, o, sencillamente, porqué en aquellos tres años dejaron su juventud en los campos de batalla, o en una retaguardia igualmente difícil y peligrosa.
 
Los años siguientes fueron difíciles, y el deporte no pudo ocupar un lugar muy destacado en el quehacer diario de aquellos que, antes que nada, tenían que conseguir su subsistencia. Quedan muy pocos de aquellos nadadores que después de la “Guerra Incivil” contribuyeron a levantar de nuevo la natación, en ocasiones, incluso “contra” las autoridades establecidas, que, como en cualquier otra dictadura, veían en el deporte más posibilidades políticas que no meramente deportivas, valga la redundancia.
 
Nos gustaría que nuestro trabajo fuera un homenaje a todos los que en aquellos años difíciles, y dentro de las escasas posibilidades que se les proporcionó, lucharon por mantener y desarrollar nuestro deporte, como también nos gustaría que, “alguien”, mientras todavía sea posible, recogiera el testimonio de los que vivieron aquellos años y todavía pueden contarlo. Evidentemente, y espero que me perdonen el atrevimiento, este “alguien” creo que debería ser, en primer lugar, la RFEN, a nivel nacional, y, después, a nivel “comunitario”, como ya hemos dicho, las diferentes Federaciones Comunitarias. Evidentemente, y por lo que respecta a nosotros, estamos dispuestos a ceder todo el material de que disponemos y que no hemos creído oportuno colocarlo en estos artículos.    
 
Guillem Alsina