Historia del estilo espalda. Cuarto capítulo


Adolph Kiefer

IV – Kiefer a escena

 
La lección de 1932 será rápidamente y bien asimilida por técnicos y nadadores USA. En 1934, uno de ellos, Albert Vandeweghe, dejará para la historia los récords de George Kojac. Su estilo revela algunas novedades que, sin duda, son producto de la dolorosa derrota sufrida dos años antes en Los Ángeles. Estas novedades han sido puestas a punto por el entrenador de la Universidad de Yale, Robert Kiphuth, juntamente con su mejor discípulo, Adolph Kiefer, aunque sus primeros éxitos los haya recogido Vandeweghe.
 
¿Cuales son estas novedades aportadas por el binomio Kiphuth-Kiefer?. Observado por los técnicos europeos en el curso de una gira efectuada por diferentes países de Europa en 1935, el estilo de Kifer ofrecía las siguientes particularidades: una entrada de brazos ligeramente más abierta que la acostumbrada hasta entonces, digamos que “a las 10” y “a las 2”, siguiendo con el símil de las agujas del reloj, aliando el batido de piernas japonés con una acción de brazos revolucionaria, con pasada lateral submarina de los brazos, no muy profunda.
 
Es un estilo que, evitando la anterior profundidad en la brazada, ofrece un estilo mucho más fluido y económico, sin las “sacudidas” de modalidades anteriores, gracias a una posición del cuerpo mucho plana, sin el mayor o menor arqueamiento que las hacia más cansadas. Gracias a esta nueva modalidad estilística, los 100m., pero también los 200, e incluso los 400m., dejaran de ser una prueba de resistencia.
 
A la vez, Kiefer demuestra un nuevo viraje, conocido desde entonces con su nombre, que facilita esta acción, ofreciendo unas valiosas décimas de segundo de ganancia en cada uno de ellos. Aunque sea difícil precisar si el nuevo viraje fue ideado precisamente por Kiefer, toda vez que algunas fuentes dicen que fue su gran rival Vandeweghe quien lo ideó, no hay duda que la popularidad de Kiefer, y el hecho de emplearlo en su gira europea, consiguió que rápidamente se le atribuyera la invención, y fuera conocido, repetimos, como “viraje Kiefer” durante muchísimos años.
 
¿Cual es la concepción de este “viraje Kiefer”?. El nadador llega a la pared, supongamos que con la mano derecha, apoyando la palma de la mano contra la pared, a unos 40-60 centímetros por debajo del nivel del agua, y con las puntas de los dedos mirando hacia abajo, mientras la otra mano se queda pegada al costado del cuerpo. Inmediatamente después de haber tocado la pared con la mano, se encogen las piernas contra los muslos, y estos contra el vientre, pasándolas por encima del cuerpo hacia la pared, mientras el cuerpo, mediante un “tornillo” continúa en la posición reglamentaria de espaldas para no ser descalificado. La mano derecha va a reunirse con la izquierda, que se ha quedado atrás, mientras las plantas de los pies se apoyan en la pared, dejando el cuerpo preparado para el impulso que lo llevará a iniciar un nueva recta de piscina. Se trata de una técnica que tendrá un gran éxito y que se practicará, con alguna ligera variante, hasta 1991, cuando la FINA dictamine que no es necesario tocar la pared con la mano para efectuar el viraje de espalda, lo que revolucionará totalmente la manera de efectuarlo.     
 
Los cambios demostrados por Kiefer, estilo y virajes, se imponen rápidamente por todo el mundo. En 1936, en los JJ.OO. de Berlín, los dos primeros lugares son para los espaldistas norteamericanos, con Kiefer como nuevo campeón, superando el récord olímpico en cada una de sus intervenciones (1,06”9 en las eliminatorias, 1,06”8 en las semifinales, 1,05”9 en la final) con Vandeweghe en segundo lugar, 1,07”7, pero con la nueva técnica apareciendo también en gran parte de los restantes finalistas, incluidos los japoneses, con el anterior campeón, Kiyokawa, ahora tercero en 1,08”4, por delante del tercer norteamericano, Taylor Drysdale, cuarto en 1,09”4.
Salida de espalda de Kiefer
 
También ha influido en muchas espaldistas, una de las cuales, la holandesa Nida Senff, gana el título olímpico, 1,18”9, incluso haciéndose una “madeja” en el viraje (un “Kiefer” todavía no muy bien asimilado) aunque, finalmente, puede enderezar la situación y hacerse con el titulo que le es disputado hasta el último metro, 1,19”2, por su compatriota Ria Mastenbroek que, con su feroz y característica determinación está a punto de “aguarle” la fiesta a Senff, que en las eliminatorias ya había señalado un magnífico récord olímpico de 1,16”6, técnicamente superior al récord mundial de Mastenbroek, 1,15”8 en piscina corta.
 
A lo largo de un periodo que durara hasta 1956, la modalidad Kiefer dominará la espalda mundial, con dos grandes variantes: una, la de la brillante escuela holandesa, que dominará los récords mundiales femeninos entre 1936 y 1956 (diez récords mundiales para cuatro únicas nadadoras, todos en piscina de 25m. En los 100m.: Ria Mastenbroek, 1,16”8 (25/1171934 en Dusseldorf) y 1,15”8 (27/02/1936 en Amsterdam) recuperando el récord que le había arrebatado la norteamericana Eleanor Holm (1,16”3 el 15/01/1935 en Chicago, p.25y.); Nida Senff, 1,15”7 y 1,15”4 (8 y 10/09/1926 en Copenhague), y 1,13”6 (27/10/1936 en Dusseldorf); Cor Kint, 1,13”5 (01/11/1938 en Copenhague); Iet Van Feggelen, 1,13”2, 1,13”0, y 1,12”9 (los 12, 16 y 26 de noviembre de 1938 en Amsterdam, Gravenhage y Amberes respectivamente), y los últimos y definitivos 1,10”9 de Cor Kint, el 22 de noviembre de 1939 en Roterdam, cuando ya se ha iniciado la “II Gran Locura Mundial”, un récord que no será superado como a tal, puesto que el 1 de mayo de 1957 la FINA dictaminará que los récords mundiales solo se podrán conseguir en piscinas de 50m. o 55y. sin que estos 1,10”9 de Cor Kint hayan sido superados, y que en valor absoluto no será superado hasta 1960.
 
La llamémosle “variante holandesa” no es realmente otra cosa que una variante de la modalidad Kiefer, con una posición del cuerpo un poco más elevado en el agua que la del norteamericano, aprovechando que la flotabilidad de las mujeres es un poco mejor que l de los hombres. Con todo, esta variante holandesa no significa que sea compartida por todas las espaldistas, aunque sí por una gran mayoría, puesto que, por ejemplo, la campeona olímpica Nida Senff emplea un “Kiefer” puro.
 
La otra novedad afectará la brazada submarina. Parece ser que fue ideada por el francés George Vallerey (aunque subsisten ciertas dudas sobre ello) que no emplea la técnica Kiefer, ya que nada un estilo todo energia, con una posición bastante más alta en el agua que la de los espaldistas USA. Durante la pasada submarina del brazo,Vallerey presenta un plegamiento más o menos acentuado del codo, novedad que se irá desarrollando, hasta terminar con un movimiento con segunda toma de agua (es decir, buscando un nuevo apoyo del brazo en el agua, antes de iniciar el empuje final de la pasada).
 
En Londres, en la final olímpica de 1948, los norteamericanos dominan como ya lo habían hecho doce años antes en Berlin, aunque el vencedor, Allen Stack, un gigante (para aquel tiempo) de 190cm. y sólida musculatura, se impone por una sola décima de segundo a su compatriota Cowell, mientras Vallerey es tercero, 1,07”8. Desaparecida a lo largo de la guerra aquella generación de espaldistas holandesas que habían maravillado el mundo de la natación con su estilo y sus récords, es la danesa Karen Margaret Harup la que gana el título olímpico con un nuevo récord olímpico, 1,14”4, después de que, como Senff en Berlín, ya lo hubiera superado en sus dos intervenciones anteriores, 1,15”6 y 1,15”5 en eliminatorias y semifinales.
 
Cual había sido el progreso de los récords mundiales en el periodo 1936-1948 ?. Kiefer dominará con su impronta la espalda mundial desde 1935, año de su primer récord, hasta 1944, cuando batirá el último, aprovechando al máximo su cargo de instructor de la Marina USA que le permite entrenarse sin muchos problemas. En las 100 yardas, superará el récord en tres ocasiones (58”8 el 01/04/1939 en Columbus; 57”8 el 15/05/1941 en Cincinatti, y 56”8 el 26/02/1944 en Annapolis, recuperando el récord que le habia sido arrebatado por su compatriota Harry Holiday el 10/02/1943 en Ann Arbour, todo ello, lógicamente, en p.25y.); en cuatro el de los 100m., los tres primeros en el curso de una “tournee” por Europa en 1935 (1,07”0 el 20/10 en Berlin; 1,06”2 dos días después, en Krefeld, y 1,04”9 el 09/11, en Breslau, todos ellos en p.25m.) y sus “definitivos” 1,04”8 el 18/01/1936 en Detroit, p.25y. Otros cuatro en las 150y. (1,35”6 el 08/02/1935 en Chicago; 1,33”9 el 22/11/1935 en Aarhus (Dinamarca), p.25m., en el curso de la ya citada “tournee” europea; 1,32”7 el 02/04/1936 en Chicago, y los definitivos 1,30”4 el 14/05/1941 en Honolulu).
 
Tres el de los 200m. (2,24”0 el 11/04/1935 en Chicago; 2,23”0 el 23/05/1941 en Honolulu, y 2,19”3 el 04/03/1944 en Annapolis, recuperando otro de los pocos récords que perdió, también con Harry Holiday, 2,22”9 el 18/05/1943 en Detroit, todos cuatro en p.25y.), y, finalmente, otros tres en los 400m. (5,17”8 el 10/04/1935 en Chicago, p.25y.; 5,13”4 el 10/09/1936 en Copenhague, p.25m., recuperando un récord que le había arrebatado George Kojac cinco meses antes, 5,16”4, 24/04/1936 en Nueva York, p.25y., y 5,10”9 el 15/03/1941 en Cincinatti, p.25y.), aunque perderá este récord antes de terminar la Olimpiada, superado, primero por Harry Holiday, 5,09”6 (01/03/1947 en Ann Arbour, p.25y.), y despues por Allen Stack, 5,03”9 (14/02/1948 en Yale, p.25y.).
 
En total, pues, fueron un total de 17 récords mundiales individuales los que Kiefer superó a lo largo de sus casi 10 años de carrera deportiva. El mejor de sus récords, sin embargo, fueron unos 1,02”4 en los 100m., conseguidos en 1944 en una piscina de 25y., en un momento que la FINA no admitía que los récords de 100m., en cualquier estilo, pudieran ser superados en piscinas de 25y. Como podemos ver, Kiefer hubiera podido proclamarse doble, e incluso triple campeón olímpico si la “II Gran Locura Mundial” no hubiera cortado la continuidad de las justas olímpicas. 
Final de los 100 espalda en los Juegos Olímpicos de Berlin 1936 con vistoria de Adolph Kiefer
 
En el terreno femenino, y comentados ya los récords de los 100m., digamos que el de las 100y. fue impuesto por la holandesa Cor Kint en 1,05”1, el 18/09/1939 en Roterdam, p.25m.; el de las 150y. era superado en cinco ocasiones (Eleanor Holm, 1,52”0 el 30/12/1934 en Coral Gables; Alice Bridges, 1,50”8 el 19/04/1935 en Brunswick, ambos en p.25y.; Nida Senff, 1,45”4 el 20/08/1936 en Amsterdam; Iet Koster-van Feggelen, 1,43”3 el 10/11/1938, también en Amsterdam, y Cor Kint, 1,42”1 el 29/09/1939 en Roterdam, los tres últimos en p.25m.).
 
El de los 200m. en ocho ocasiones (Ria Mastenbroek, 2,49”6 el 20/01/1935 en Amsterdam, p.25m.; Eleanor Holm, 2,48”7 el 27/07/1936 en Toledo (Ohio) p.25y.; Nida Senff, 2,44”6 el 02/02/1937 en Amsterdam; Ranghild Hveger, 2,41”3 el 14/02/1937 en Aarhus; Cor Kint, 2,41”0 el 17/04/1938, también en Aarhus; Iet Koster-van Feggelen 2,40”6 el 26/10/1938 en Düsseldorf, y 2,39”0 el 18/12/1938 en Amsterdam, y, finalmente, Cor Kint, cuando ya las bombas amenazaban caer sobre media Europa, se lo quedaba en 2,38”8 el 26/11/1939 en Roterdam, estos seis últimos todos en p.25m.
 
Finalmente, en los 400m., otros siete récords: Ria Mastenbroek, 6,05”0 el 05/04/1935 en Basilea, p,.25m.; la norteamericana Ethel Kompa, 6,04”8 el 31/12/1935 en Coral Gables, p.25y.; nuevamente Mastenbroek, 5,59”8 el 12/01/1936 en Copenhague, y 5,48”8 el 28/12/1936 en Roterdam; Ragnhild Hveger, 5,44”5 el 04/04/1937 en Copenhague; Iet Koster-van Feggelen, 5,41”4 el 13/12/1937, y los definitivos (puesto que ya no seran superados antes de que en 1948 la FINA deje de homologar esta prueba) 5,38”2 de la danesa Hveger, el 02/05/1941, en Amsterdam, ya en plena “II Gran Locura Mundial”.  
 


Nida Senff

La olimpiada 1948-1956 va a ver la desaparición del nombre de Adolph Kiefer de la tabla de récords, aunque sus novedades técnicas, estas sí, seguiran en pie. En las 100y., Jack Taylor le supera el récord con unos 56”5 (10/02/1952 en la p.25y. de la Universidad de Columbus) que su compatriota Yoshinobu Oyakawa, hawaiano de origen japonés, deja establecido definitivamente en 55”7, el 27/02/1954 en la misma piscina. El 23/06/1948, Allen Stack supera el récord de los 100m. con un tiempo de 1,04”0, que lleva a 1,03”6 pocos meses después, 04/02/1949, ambos en la piscina de la Universidad de Yale, cerrada a 25m.

 
Poco después de los Juegos Olímpicos de Helsinki-1952, el francés Gilbert Bozon lo supera con 1,03”3 (26/12/1952 en Troyes), récord que pierde a manos (y pies) de Yoshinobu Oyakawa, 1,02”8 (01/04/1954 en la citada piscina de la Univ.de Yale, 25m.), antes de volverlo a recobrar con un tiempo de 1,02”01 (27/02/1955 en Troyes, p.25m.) superando aquellos no homologados 1,02”4 de Adolph Kiefer. En los 200m., únicamente dos hombres sucederán a Kiefer, Allen Stack, 2,18”5 (04/05/1949 en “su” piscina de Yale, esta vez cerrada a 25y., puesto que para las distancias de los 200 y 400m. sí se permitían las piscinas de 25y.) y Gilbert Bozon, 2,18”3 (26/06/1953 en Argel, p.25m. y agua salada). En 1951, la FINA habia dejado de homologar las distancias de 150y. y 400m., cuyos últimos récords habia dejado establecido Allen Stack en 1,29”9 (05/05/1949 en la p.25y. de la Univerdad de Yale).
 
Entre las mujeres, únicamente la holandesa Geertje Wielema se atreve con los récords de su compatriota Cor Kint. El 13 de marzo de 1950, en Hilversum, p.25m., le arrebata el de las 100y., con 1,04”6; unas semanas después, 2 de abril, también en Hilversum, el de los 200m., 2,35”3, y el 15 de abril de 1951, siempre en Hilversum, el de las 150y., 1,40”4. Únicamente se resisten los famoso 1,10”9, distancia en la cual Wielema solo consiguió acercársele a cuatro décimas, 1,11”3 en 1952.
 
En los Juegos de Helsinki-1952, Yoshinobu Oyakawa se impone al francés Gilbert Bozon, con nuevos récords olímpicos, 1,05”7 en semifinales, 1,05”4 en la final, por 1,06”2 del francés, mientras Jack Taylor es tercero, 1,06”4. En categoría femenina, una de las sorpresas de los Juegos, quizás la mayor, es, precisamente, la derrota de Wielema, la gran dominadora de la espalda femenina en esta Olimpiada 1948-1952, pero que en la piscina finlandesa se ve derrotada por una semi-desconocida sudafricana, Joan Harrison. En la primera eliminatoria, Wielema demuestra todo su favoritismo al superar el récord olímpico con unos magníficos 1,13”8, que no reedita en la final, cuando es vencida por la sudafricana, 1,14”3 por 1,14”5.
 
La debacle holandesa se completa con el cuarto puesto de Joke de Korte, que con el mismo tiempo que la neozelandesa Joan Stewart, 1,15”8, se ve relegada del podio de campeones. Holanda, la gran escuela de la espalda mundial, se sale con una sola medalla de plata, cuando podía aspirar a conseguir el doblete.
 
 
Guillem Alsina