Con sabor antiguo

De un libro titulado “Técnicas, Estilos y Entrenamiento del Nadador Deportivo” escrito por Hans Hoffmann, y publicado en Barcelona (editorial Sintes) en 1953, hemos extraído estos quince consejos que el autor daba a los nadadores:
 
1.- Minutos antes de empezar la carrera tírate al agua, sumerge la cabeza, y saca todo el aire posible. Saca la cabeza, respira y vuelve a espirar por debajo del agua. Repite esto algunas veces.
 
2.- Nada unos 20 metros lentamente para calmar el nerviosismo.
 
3.- Sal sin precipitación alguna del agua y ponte en el lugar de salida.
 
4.- Sin ningún agarrotamiento y con toda naturalidad acepta tu posición acostumbrada de salida.
 
5.- Respira lenta y profundamente.
 
6.- Al oír la última sílaba de la señal: “atención” o “preparados”, puedes tirarte ya, porqué tus pies dejarán el banquillo de salida en el justo momento de entonar el pito o el tiro, señal definitiva de la salida.
 
7.- No te fijes en absoluto en el adversario; nada igual como si nadaras en entrenamiento, sin pensar en la victoria ni en la carrera ni en los demás; solo vigila tus movimientos, para evitar todo agarrotamiento, haciendo uso de máxima economía.
 
8.- Si crees que estás llegando a la pared para dar la vuelta, no levantes demasiado la cabeza. Basta que con un ojo (con el del lado donde respiras) puedas ver cuando has de dar la vuelta.
 
9.- En los últimos metros, de ninguna manera antes, puedes fijarte en tu adversario, cuando sientas las suficientes fuerzas de hacer en el “sprint” final una lucha codo a codo con el contrincante.
 
10.- Procura, esto es importante, nadar toda la carrera con igual velocidad, y siempre al mismo ritmo. No empieces en el “sprint” final a perder todo el estilo y a pegar con brazos y piernas en todas las direcciones, gastando así inútilmente el resto de tu fuerza, avanzando mucho menos que con el estilo normal. 
 
11.-  No salgas inmediatamente del agua después de haber tocado la meta. Espera hasta que se haya normalizado la respiración, apoyándote en las corcheras o en el borde.
 
12.- Al salir sécate en seguida y vístete con albornoz o mono, cuando tengas que correr otra vez. Siéntate para descansar.
 
13.- Es preferible no comer ni beber nada hasta no haberse calmado bien.
 
14.- Si después de una carrera estás muy agotado, no repitas otra, hasta no haber descansado completamente, y procura no nadar si no es de gran importancia tu participación.
 
15.- No participes nunca en una carrera estando desentrenado.
 
Curiosos son algunos de estos artículos, reflejando costumbres de una época que ya se fue. Los tres primeros, por ejemplo (en mis primeros años como nadador todavía se podía hacer esto) hablan de la posibilidad que teníamos los nadadores de lanzarnos al agua (previo aviso al Juez-arbitro) antes de darse la salida, y efectuar unos metros antes de volver a los lugares de salida. O el 11, que con estos tres primeros mencionados, serian, hoy en día la desesperación de jueces, público, y encargados de mantener el “timing” previsto para cada competición.
 
O el 12, que nos habla de la antigua costumbre de muchos (en realidad de casi todos) nadadores de tener en su bolsa de “herramientas” un albornoz (una prenda hoy en día prácticamente desconocida en las piscinas), y explicar, para aquellos que no lo sepan, que antes se llamaba “mono” a lo que actualmente se denomina “chandal”. O el 6, una verdadera invitación a las salidas falsas, pero que tiene un trasfondo no mal pensado, puesto que, al parecer, los jueces de salida tenían la costumbre de tocar el silbato, o disparar la pistola de salidas, apenas acababan de pronunciar el “atención” o “preparados”.
 
Guillem Alsina