Nadar cobrando


Leisel Jones

Las últimas semanas han sido tupidas de noticias de nadadores que se pasaban al profesionalismo en USA y Australia. Se trata de un tema del que ya hemos hablado en NotiNat pero que siempre causa diversidad de opiniones.

 
Si bien todos los países no tienen una división clara de deportistas profesionales y deportistas amateurs, puesto que algunas subvenciones públicas pueden considerarse más un lucro que una ayuda, en EEUU si existe una división clara, al menos en la NCAA, es decir en la competición universitaria.
 
La primera noticia la comentamos en NotiNat hace unos días después de una información que nos contaba que el representante de Ian Thorpe, Dave Flaskas había firmado con Libby Lenton y Leisel Jones para promocionarlas en el mercado asiático, ávido de estrellas para asociarlas a sus marcas en la creación de imagen y promoción.
 
Luego una serie de comunicados nos han informado de contratos firmados entre agencias y tres nadadores norteamericanos. Whitney Myers ha firmado con la agencia de representación de deportistas Octagon (que ya representa a Katie Hoff, Kirsty Coventry, Ian Crocker, Megan Jendrick, Lenny Krayzelburg, Ryan Lochte y Michael Phelps.).
 
Hayley Peirsol, hermana de Aaron Peirsol ha firmado con la empresa Premier Management Group liderada por Evan Morgenstein. Esta empresa aún conserva contratos de representación de figuras míticas como Mark Spitz, Rowdy Gaines y Janet Evans entre otros.
 
Y por último, la bracista Jessica Hardy después de ganar los 100 braza en el campeonato de la NCAA, anunciaba su contrato con Premier Management Group, algo que le impedirá volver a nadar en la NCAA.
 
Entre tanto, en Melbourne, durante una conferencia de prensa de las principales figuras australianas, junto con su seleccionador nacional Alan Thompson, se congratulaban que la FINA (que conserva la A de Amaterur) se haya decidido a conceder importantes premios en metálico a los nadadores que más destaquen en el Campeonato del Mundo.
 
La FINA dispone de un presupuesto de 2 millones de dólares norteamericanos en premios. La medalla de oro se cotizará con 12.000 dólares, la de plata con 7.000 dólares, la de bronce con 5.000 dólares, mientras que cada récord del mundo permitirá hacer una caja adicional de 25.000 dólares.
 
El problema, hablado en corrillos estos días en Melbourne, es que no existe una fórmula para premiar a los entrenadores de los nadadores. Thompson propone como modelo a seguir el que se utiliza en las carreras de caballos, donde en Australia son muy populares y el propietario del caballo se lleva el premio y el jockey un porcentaje.
 
Roger Torné