Juegos Olímpicos: Londres 1908

1908 es, sin duda, el año capital en el desarrollo de la natación de competición. Las pruebas olímpicas, después de haber estado concedidas en una primera instancia a Roma, son disputadas finalmente, por motivos políticos en los que no vale la pena entrar, en la capital inglesa, seguramente al ser las Islas Británicas el más importante y tradicional feudo del movimiento deportivo mundial.
 
En el curso de las reuniones preolímpicas para determinar el programa de pruebas, el Secretario de la A.S.A. (Amateur Swimming Association, entidad que reunía la mayoría de clubs de natación británicos) George Hearn, reunió a los dirigentes de los países presentes en los Juegos, para proponerles la creación de un organismo de alcance internacional que rigiera la natación de competición, unificando los diferentes Reglamentos, codificando las competiciones, tanto internacionales como nacionales, así como para homologar los récords mundiales, homologando si han sido conseguidos en las condiciones determinadas por la misma FINA. Será, pues, a partir del 19 de Julio de aquel 1908, fecha de la creación del máximo organismo internacional de la natación, FINA (Federation International de Natation Amateur, en francés en el documento original), que nuestro deporte conocerá un mayor y rápido desarrollo, gracias al esfuerzo de esta organización.
 
Las competiciones de natación de estos Juegos de la IV Olimpiada tienen lugar en un “cubo” de medidas 100x21m., dispuesto en un lateral del Estadio Olímpico de Shepherd’s Bush, perfectamente medido, por primera vez en la historia olímpica, cosa muy natural si tenemos en cuenta la perfecta organización de la natación británica en aquel tiempo. Las fechas, entre el 13 y el 25 de julio, con un programa mucho más reducido que el de Saint Louis, pero que se convertirá en clásico (en Estocolmo y Amberes aún se disputarán pruebas de 400m.braza) hasta 1956, en Melbourne, cuando se iniciarán las sucesivas modificaciones del programa olímpico.
 
En Londres, pues, se disputan los 100, 400 y 1.500m.libres, los 100m.espalda y los 200m.braza como pruebas individuales, así como un relevo de 4x200m.libres. Las mujeres aún no tienen acceso a la piscina olímpica (como participantes, entiéndase), ya sea por la conocida “misoginia” del Barón de Coubertin, que siempre ha pensado que el único lugar de las mujeres en las gestas olímpicas está las gradas, como sencillas espectadoras (igual que en los antiguos Juegos Olímpicos), ó, también, por la poca difusión de la natación entre el género femenino, circunscrita a los países más avanzados, deportivamente hablando (Gran Bretaña, Australia, Estados Unidos, Alemania, la Europa nórdica, y pocos más). 14 países envían nadadores a Londres, superando el número de anteriores ediciones (Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Hungría, Italia, Holanda, y Suecia).
 
A pesar de este inicio de codificación de las pruebas de natación, la participación por país y prueba continúa siendo indeterminada (así, por ejemplo, en los 100m.libres participan un total de 34 nadadores, 6 de los cuales pertenecen a la Gran Bretaña; 5 a los USA; 4 a Hungría y Bélgica; 3 a Australia, y Dinamarca; 2 a Suecia, Francia, y Holanda, y 1 a Canadá, Italia, y Austria).
   
100m.libres: récord mundial en poder del húngaro Zoltan de Halmay en un tiempo de 1,05”8, desde el 03/12/1905, en una piscina de 34m., que será homologado retrospectivamente por la FINA. Las eliminatorias se disputan el 17 de julio; semifinales el 18; final el 20. Hay un total de 34 participantes, repartidos en 9 eliminatorias y 2 semifinales. Los ganadores de las nueve eliminatorias, más los dos mejores de los segundos clasificados pasan a semifinales, disputando la final los dos primeros de cada semifinal.
 

Thomas Battersby

Revancha y récord mundial para el norteamericano Charles Daniels, derrotado cuatro años antes en Saint Louis, después de haber logrado con éxito su total “reconversión” del “trudgen” al “crol”. El recordista mundial, Zoltan de Halmay, impone el primer récord regular olímpico de la prueba (no se pueden tener en cuenta los 1,22”2 de su compatriota Alfred “Hayos” a Atenas-1896, ni los 1,16”4 del británico John Jarvis en París-1900, por las condiciones absolutamente irregulares en las que habían sido logrados) al ganar la 1a.eliminatoria, 1,08”2, tiempo superado minutos después por Daniels, al ganar la quinta en 1,05”8, igualando el mundial, aunque técnicamente le sea muy superior, al haber sido logrado en una recta de 100m., sin virajes.

 
En la final, de Halmay coge el mando de la prueba hasta los 30m., cuando Daniels lo alcanza, y, juntamente con el sueco Julin, se igualan los tres. Poco a poco, sin embargo, el norteamericano va cogiendo unos centímetros de ventaja que le darán, finalmente, la victoria, ocho décimas por delante del húngaro, 1,05”6 por 1,06”4, superando los récords mundial y olímpico, mientras el sueco Harald Julin es tercero, 1,08”4, por delante de otro norteamericano, Louis G. Reach, cuarto. El hecho de que la FINA todavía no se haya hecho cargo de la “burocracia” natatoria, permite que el boletín de los Juegos haga saber que tanto Daniels como de Halmay han superado en esta final el récord mundial en poder del australiano Cecil Healey con un tiempo de 1,07”2, logrado en Hambourg en 1906, sin tener en cuenta el tiempo ya mencionado del húngaro (hay que aclarar que estos 1,07”2 de Healey no era récord mundial, sino únicamente el mejor tiempo mundial en piscina larga).
 
El naciente estilo de crol, descubierto (o quizá deberia decirse, redescubierto) hacia los últimos años del siglo anterior, al término de un apasionante desarrollo de modalidades surgidas de la antigua “braza inglesa”, iniciaba la singladura que lo llevaria, en posteriores años, a conquistas que parecían imposibles en aquellas primeras ediciones de los Juegos. En la capital inglesa aún no había llegado a su máximo desarrollo, y únicamente se usaba en pruebas de velocidad, hasta los 100m., dejando el “doble over” o el “trudgen” para distancias superiores (de toda manera, hay discrepancias a la hora de determinar si Daniels y de Halmay emplearon en Londres la modalidad de crol, ya que en el “rapport” oficial de los Juegos se explica que el último día de los Juegos, el norteamericano hizo una demostración del estilo crol, nadando unos 100m., en los que logró el “destacado” tiempo de 1,07”, lo cual podría significar que en la prueba oficial de los 100m. no había empleado el crol.
 


Salida de la final de 200 braza

Tanto Daniels como de Halmay parecen haber estado los primeros en emplear el crol, pero mientras el húngaro, más veterano, muy pronto abandonará la competición, el norteamericano aún llegará a mantenerse en activo, superando, en 1910, su récord mundial con un magnífico (para su época, naturalmente) 1,02”8, piscina de 25 yardas, iniciando el camino hacia tiempos por debajo del minuto, “muro” que, sin embargo, todavía tardaría doce años en ser superado.

 
400m.libres: no hay récord mundial homologado. Eliminatorias el 13/14 de julio; semifinales el 15; final el 16. 25 participantes, repartidos en 9 eliminatorias y 2 semifinales. Únicamente los ganadores de las nueve eliminatorias pasan a semifinales (la renuncia de uno de los ganadores, el australiano Thomas Tartakover, permite pasar a semifinales el mejor tiempo de los segundos clasificados, el húngaro Bela von Las Torres, (descendiente de un noble español emigrado durante la Edad Media a la corte del rey de Bohemia), mientras los dos primeros de cada semifinal disputan la final.  
Tres récords olímpicos de la prueba antes de llegarse a la final.
 
En la 1a.eliminatoria el británico Thomas Battersby establece un tiempo de 5,48”8, tiempo superado al dia siguiente por su compatriota Henri Taylor al ganar la 6a.eliminatoria en 5,42”2, mientras en la 1a.semifinal, el austriaco Otto Scheff, supera a los dos británicos con un tiempo de 5,40”6 al final de una magnífica carrera, en la que se impone a Taylor por cuatro décimas de segundo. En la final, empero, únicamente Taylor es capaz de superar sus anteriores actuaciones, después de que, juntamente con el australiano Frank de Beaurepaire, y el mencionado Scheff, fueran prácticamente aparejados en el primer hectómetro, 1,15”, y a mitad de carrera, con Taylor 2,35”, el australiano a un segundo, y Scheff a dos. Hacia los 300m., cede Scheff, que no puede resistir el ritmo de sus contrincantes, primeros en 4,10”. En el último largo (acordémonos que se nada en una piscina de 100m. de longitud) Taylor no tiene ningún problema para deshacerse del australiano, llegando destacado en 5,36”8, proclamándose campeón olímpico con un tiempo que tendrá el honor de abrir el “Libro de Oro” de la FINA (el libro donde se inscriben los récords mundiales) en esta prueba. Segundo es de Beaurepaire, 5,44”2, convertido años más tarde en otro de los mitos de la natación mundial (del cual destacaremos su personalidad al referirnos a los Juegos de París-1924) mientras Otto Scheff es tercero, 5,46”0, a pesar de su último esfuerzo por alcanzar al australiano.
 


El equipo ganador de los 4×200 con Henry Taylor a hombros

 1.500m.libres: tampoco en esta prueba hay récord mundial homologado. Las eliminatorias se disputan el 21 de julio; semifinales el 23, y final el 25, con un total de 19 participantes, repartidos en 7 eliminatorias y 2 semifinales. Los ganadores de las siete eliminatorias pasan a semifinales; los dos primeros de cada una de estas a la final.

Siendo más especialista de fondo que no de medio fondo, Henri Taylor era el máximo favorito del kilómetro y medio. Gran movida del récord olímpico, superado en cuatro ocasiones a lo largo de las eliminatorias: establecido por el británico Paul Radmilovic en la 1a., 25,02”4; superado en la 2a. por el australiano Frank de Beaurepaire, 23,45”8; en la 4a. por otro británico Thomas Battersby en 23,42”8, y, finalmente, por Henri Taylor al señalar 23,24”4 en la 6a. En la 1a. semifinal, el mismo Taylor le deje en 22,54”0 antes de la gran final.
 
Esta no será para el máximo favorito tan fácil como se esperaba. Battersby coge el mando de la prueba desde los primeros metros, y, a pesar que no consigue distanciarse, no pierde este lugar, seguido siempre por Taylor y de Beaurepaire, mientras Scheff se retirará de la prueba hacia los 400m. 1,20”2 a los 100m.; 2,50”0 a los 200m.; 5,54”2 a los 400m., y 12,07”4 a los 800m., siempre con Battersby al mando de la prueba, seguido, ora por Taylor, ora por de Beaurepaire, que se alternan en el segundo lugar, a un par de metros de Battersby, sin poder empero alcanzarle. 16,47”0 en el kilómetro; 18,19”4 en los 1.200m., siempre en la mismo orden; a los 1.300m., de Beaurepaire parece ceder, mientras Taylor aumenta ligeramente su ritmo y alcanza a Battersby, pasandolo ya de manera decisiva poco antes del último viraje, a los 1.400m., en un tiempo de 21,22”8, con su rival a poco más de metro y medio. Sin ningún problema en los últimos cien metros, ante una cierta inhibición de Battersby en el esfuerzo final, y el inútil, por tardío, esfuerzo final de Beaurepaire, Henri Taylor logra su segundo triunfo individual, con un tiempo de 22,48”4, abriendo, como en los 400m., el ranking de récords mundiales en esta prueba, superando el récord olímpico de su 1a.semifinal. Battersby es segundo, 22,51”2, mientras de Beaurepaire es tercero, 22,56”2.
 
Battersby, como ya hemos dicho, ni tan solo ha intentado disputarle el triunfo a su compatriota, y es que, previamente, ya había anunciado a los jueces de la competición, su intención de continuar nadando hasta nadar los 1.609,32 metros que conforman la milla inglesa, distancia en la que intentaba establecer el récord mundial, dado que la FINA aún no había homologada ningún récord en esta prueba. Continuando su esfuerzo, Battersby acaba la milla en un tiempo de 24,33”0, que, finalmente, no le servirá para nada, ni de récord mundial, pues la FINA, !paradojas de la vida!, no le homologará este tiempo (con reunir todas las necesarias condiciones), y si lo hará, en cambio, con unos 25,24”4 del austriaco Otto Scheff (logrados el 1 de agosto de aquel mismo año, en Viena, piscina de 70m.), pocos días después de los Juegos, mientras se verá recusado incluso como récord británico, ya que en esta prueba, la A.S.A. pide que la piscina donde se ha nadado tenga una longitud mínima de 110 yardas, mientras que la piscina de 100m. representa una longitud de solo 109,30 yardas.
 
Como se puede ver, para un inglés de principios del siglo pasado, casi tenía más prestigio el hecho de ser recordista mundial de una prueba con tanta tradición como era la milla inglesa, que no un título olímpico. Digamos que el tiempo de Battersby, era mejor que el récord británico de Dave Billington, 24,42”4 el 1905, pero no llegaba a superar el mejor tiempo mundial de esta prueba, unos 24,16”0 del australiano Kieran en 1904, aunque no homologado por la FINA.
 
4x200m.libres: la FINA no homologó récords mundiales de esta prueba hasta 1932. Eliminatorias el 24 de julio; final el 25. 5 cuartetos participantes, repartidos en dos eliminatorias, los dos primeros de cada una de las cuales pasan a la final.
 
A pesar de no disputarse como prueba individual, la distancia de los 200m. resulta muy acertada a la hora de definir exactamente el nivel de la natación de cualquier país, al ser una distancia en la que convergen velocidad y medio fondo. Buena prueba de ello es que, a partir de 1932, con la rivalidad entre japoneses y norteamericanos, esta prueba pasará a ser, prácticamente, la victoria más codiciada del programa olímpico de natación, y de cualquiera otro encuentro o manifestación en la que se dispute.
 
En la 1a.eliminatoria, el cuarteto de Australasia (equipo formato por nadadores de Australia y de Nueva Zelanda) establece el récord olímpico con un tiempo de 11,35”0 (F.de Beaurepaire 2,39”4/5; F.Springfield 2,50”4/5; R.Baker 2,59”4/5; T.Tartakover 3,06”0, aunque, al sumar estos parciales no nos de exactamente el tiempo final, cosa comprensible, hasta cierto punto, si tenemos en cuenta que hablamos de una competición del 1908, razón por la que también hemos dejado los tiempo logrados en su versión original de quintos de segundo y no de décimas). El récord es superado rápidamente por el cuarteto inglés en la segunda eliminatoria, 10,53”4, con W.Foster 2,43”2/5; P.Radmilovic 2,47”0; J.Derbyshire 2,43”4/5, y H.Taylor 2,39”1/5).
 
En la final, el húngaro Jozsef Munk coge el mando de prueba, 2,40”4/5 en el primer tramo, avanzando a su equipo, por delante del australiano Frank de Beaurepaire, a unos cuatro metros, del británico John Derbyshire, y del norteamericano Henry Hebner. Continuando su esfuerzo, el segundo húngaro, Imre Zachar, aumenta algo más su ventaja sobre su rival británico, el famoso Paul Radmilovic (que además de ser un excelente nadador, es también el mejor “avantpiquet” (ahora diríamos “boya”) del waterpolo mundial) y llega a mitad de la prueba con un tiempo de 5,27”1/5, unos diez metros por delante de Radmilovic, que ya ha logrado pasar al australiano Springfield, el cual ha retrocedido incluso al cuarto lugar, alcanzado también por el norteamericano Louis Goodwin. El tercero húngaro, Bela von Las Torres, no pierde casi nada de su ventaja, y aún es primero al terminar el tercer relevo, 8,10”0, por delante del norteamericano Charles Daniels, que ha conseguido alcanzar al británico William Foster en el viraje, pasandolo rápidamente, y es segundo, 8,15”1/5, por 8,18”3/5 del británico, mientras Australia ya ha quedado fuera de la lucha por los tres primeros lugares. El triunfo se jugará, pues, en el último tramo. El veterano Zoltan de Halmay, último nadador húngaro, se enfrenta pues al británico Henry Taylor, el mejor nadador de aquellos Juegos. De Halmay resiste, aumentando incluso hasta quince metros su ventaja sobre el norteamericano Louis Rich, antes del último viraje, mientras Taylor continúa tercero, a unos 3 metros de Rich. Sin embargo, los últimos metros de Taylor son incontenibles, haciendo valer su superior resistencia.
 
En un magnífico último largo, Taylor va alcanzando poco a poco a sus dos adversarios, imponiéndose claramente en los últimos metros (señalando un magnífico parcial de 2,37”0, por 2,49”0 de Halmay, y 2,47”3/5 de Rich) con un tiempo final de 10,55”3/5, sin llegar al récord olímpico establecido en la eliminatoria previa, por 10,59”0 de los húngaros, y 11,02”4/5 de los norteamericanos, terceros, mientras Australia es cuarta.
 
100m.espalda: tampoco hay récord mundial homologado. Eliminatorias disputadas el 16 de julio; semifinales y final el mismo día 17. 21 participantes, repartidos en 7 eliminatorias y 2 semifinales. Los ganadores de cada eliminatoria más el mejor de los segundos clasificados pasan a semifinales, los dos mejores de cada una de las cuales pasan a la final.
 
Se continúa empleando la antigua técnica con movimiento simultáneo de brazos, y movimiento de piernas semejante al de la braza. Dominio completo del alemán Arno Bieberstein, que ya en la 1a.eliminatoria, con un tiempo de 1,25”3/5, y en la 1a.semifinal, igualando este mismo tiempo, impone el récord olímpico, demostrando su claro favoritismo de caras a la final. En esta, no tiene cabeza problema para hacerse con una clara victoria con un tiempo de 1,24”3/5, nuevo récord olímpico, dos segundos por delante del danés Ludvig Dam, segundo en 1,26”3/5, que se aprovecha de un error del británico Harold Haresnape al desviarse de su camino (un hecho nada extraño, suponemos, en las competiciones de natación de aquella época, si tenemos en cuenta que no había líneas de separación entre los “callejones” adscritos a cada nadador, tanto más cuando se trataba de nadadores de espalda) tercero en 1,27”0, por delante de otro alemán, Gustav Aurich, 1,28”1/5. El tiempo del ganador no fue homologado como récord mundial, sin que se haya podido saber la razón de esta negativa, cuando, como ya hemos dicho, sí habían estado homologados los tiempo de 400 y 1.500m.libres y de los 200m.braza, todos ellos logrados por nadadores británicos (una decisión que, cuando menos, no parece dejar muy bien parada el mítico “fair play” británico, aunque en este caso fuera la FINA, dominada en aquellos primeros tiempos por los dirigentes británicos).
 
Destaquemos, como nota anecdótica, la presencia en estos 100m.espalda del alemán Max Ritter, que, predicando con el ejemplo, “monaguillo antes que fraile”, llegará a ser elegido como presidente de la FINA para el período 1960-1964, cuando ya había adoptado la nacionalidad norteamericana.
200m.braza: tampoco en esta prueba hay homologado ningún récord mundial. Eliminatorias el 15 de julio; semifinales y final el mismo día 16. 27 participantes repartidos en 7 eliminatorias y 2 semifinales. Como en el resto de pruebas, los ganadores de cada eliminatoria más el mejor de los segundos clasificados pasan a semifinales, los dos mejores de cada una de las cuales pasan a la final.
 
Dominio claro y absoluto del británico Frederick Holman. En la 1a.eliminatoria establece el récord olímpico con un tiempo de 3,10”3/5, tiempo que baja a 3,10”0 el dia siguiente en la 1a.semifinal. En la final, es el sueco Pontus Hanson (que ha pasado a semifinales únicamente como el mejor segundo de las eliminatorias) el que toma el mando de la prueba hasta los 50m., cuando el británico William Robinson le alcanza, girando los dos juntos a mitad de carrera en un tiempo de 1,30”0, por delante del húngaro Odon Toldy, y del favorito de la prueba, Holman. Después del viraje parece avanzarse Robinson, mientras Holman ya es segundo hacia los 150m., tras su compatriota. En los últimos 25 metros, empero, Holman se avanza definitivamente a Robinson, imponiéndose con un tiempo de 3,09”1/5, por 3,12”4/5 de Robinson (un veterano que, según el “rapport” oficial de los Juegos, ya tiene 38 años, lo cual le convertiría en el nadador de mayor edad que ha logrado una medalla olímpica de natación, aunque esta edad no la podemos dar como a segura), mientras Hanson acaba imponiéndose a Toldy en los últimos metros, 3,14”3/5 por 3,15”1/5.
 
Una vez más el tiempo del ganador fue retenido por la FINA para inaugurar el ranking mundial de esta prueba, lo cual no hace sino avivar la suspicacia sobre el famoso “fair play” británico.
 
A pesar de todo ello, no hay ninguna duda que estos Juegos de Londres señalan el punto más álgido en el desarrollo de nuestro deporte, algo equiparable, para decirlo de alguna otra manera, a la frontera entre la prehistoria y la historia. Por primera vez las pruebas se han disputado en un recinto, donde tanto las victorias como los récords logrados no pueden ofrecer absolutamente ninguna duda sobre su fiabilidad, sin corrientes favorables o no, distancias malas medidas, etc., al mismo tiempo que, con la creación de la FINA, se han unificado los criterios respecto de la vertiente técnica de las pruebas y de los estilos empleados por los nadadores. Los resultados logrados en posteriores Juegos, no harán otra cosa que confirmar el gran acierto que tuvieron aquellos hombres que un día de 1908 se reunieron en uno de los salones del Manchester Hotel de la capital británica.
 
Guillem Alsina