Historia del crol. Siguen los “inventos. El crol norteamericano

Bob Kiphuth

Paralelamente al desenvolvimiento del “crol japonés”, comentado en nuestro anterior artículo, aunque con un cierto retraso en el tiempo, se desarrolla en los Estados Unidos una nueva concepción del estilo crol, diferente del de Johnny Weissmuller, y del “crol japonés”.

 
A partir de 1935, el entrenador de la Universidad de Yale, el prestigioso Robert “Bob” Kiphuth, empezó a asentar las bases de una nueva modalidad de crol. Según el técnico de Yale, la brazada ideal, como la virtud, ha de estar a medio camino de la brazada larga europea y de Weissmuller, y la brazada corta japonesa. La nueva modalidad se inspirará, pues, de su pensamiento, y nada más apropiado para describirla que seguir al propio Kiphuth en su libro “Swimming”, que va a convertirse a lo largo del periodo 1940-1956 en poco menos que la “Biblia” de prácticamente los técnicos del mundo entero.
 
El cuerpo debe ir en posición perfectamente plana, con la cabeza y el pecho ligeramente elevados sobre el nivel del agua, por encima de los ojos, y la línea de los hombros coincidiendo con el nivel del agua, formando ángulo recto con el eje longitudinal del cuerpo. Los hombros no deben balancearse, ni debe girarse el cuerpo, de manera que los brazos únicamente deben moverse a partir de la articulación del hombro, mientras esta queda totalmente “fijada”, arrastrando literalmente el cuerpo del nadador.
 
 La mano debe llevarse cerca del eje central del cuerpo pero un poco por el exterior, pues de otra forma se perdería empuje hacia atrás cuando el brazo, al final de la brazada, se llevara hacia el muslo.
 
La recuperación se hace con los codos ligeramente doblados, la mano describiendo un semicírculo que pasa ligeramente por el lado y el exterior del cuerpo. Los brazos se estiran completamente al frente antes de hundirse en el agua, iniciando el empuje hacia abajo con la muñeca elevada. Por su lado, el batido es un clásico 6-tiempos, regular, y relativamente profundo”.
 
Hasta aquí las explicaciones de Kiphuth.
 
Al amparo de la relativa paz que gozaron los norteamericanos a lo largo de la “II Gran Locura Mundial” (ni padecieron masivos bombardeos sobre su territorio, ni pasaron el hambre que si reinó en una gran parte del continente europeo) y gracias a su magnífico sistema de deporte universitario, los nadadores USA pudieron continuar el gran impulso que tuvo su natación a partir de 1938-1940, ganándose de nuevo la  superioridad mundial, superando diferentes récords mundiales, mientras europeos y japoneses, entre otros, se veían envueltos en la salvaje contienda. Bob Kiphuth y su equipo técnico de la Universidad de Yale se distinguieron rápidamente en este aspecto, i, una vez acalladas las armas, triunfaron en los Juegos Olímpicos de Londres, donde el equipo USA ganó un total de 10 medallas, de las 16 que se disputaron en categoría masculina, venciendo en las cuatro pruebas de crol, aunque hay que señalar que no se llegaron a superar, por lo menos substancialmente, las medias conseguidas doce años antes en los Juegos de Berlin. Digamos que estos Juegos se disputaron en ausencia de alemanes y japoneses, apartados de las máximas instancias deportivas, CIO y FINA, después de su derrota bélica. 
 
Pese a todo, Kiphuth era demasiado pragmático como para considerar “su” estilo como el único que podía hacer triunfar a cualquier nadador. En su “laboratorio” universitario de Yale, entrenó, por ejemplo, al australiano John Marshall, medalla de plata en los 1.500m. de los Juegos de Londres, el estilo del cual difería en muchos conceptos del “estilo norteamericano” preconizado por el propio Kiphuth. Marshall nadaba con la espalda arqueada, y con una patada “vibratoria” poco profunda, aunque muy efectiva; su gran flexibilidad de hombros le permitía hacer una recuperación con los hombros muy altos, sin que esto significara perder la posición perfectamente horizontal de la linea de los hombros, aunque seguía las directrices del crol de su entrenador, cuando estiraba completamente el brazo antes de entrarlo en el agua. Era un estilo caracterizado por su gran flexibilidad. 
 
Marshall fue uno de los pocos que ha estado a punto de convertirse en recordista mundial de todas las distancias de crol, desde las 100 yardas hasta la milla, en metros y en yardas (para un total de 15 pruebas) de las que únicamente se le resistieron las dos más cortas, las 100 yardas y los 100 metros. Pocos años después, a caballo de la década de los 50-60, otro australiano, John Konrads, igualó prácticamente la gesta de su compatriota (aunque en aquel tiempo solo se homologaban 10 pruebas en crol) y únicamente las dos más cortas, ahora los 100 metros y las 110 yardas, le impidieron llegar a conseguir el que seria uno de los sueños más queridos de cualquier crolista, es decir, dominar todas las pruebas de su estilo.
 
Guillem Alsina