Jani Sievinen

Si hubo un acto emotivo en los recientes Europeos de Invierno, este fue, sin duda alguna, el de la despedida de la competición del nadador Jani Sievinen, uno de los portaestandartes de la natación finlandesa en los últimos años.
 
No ha sido excesivamente pródiga la natación finlandesa en figuras de nuestro deporte, aunque tampoco podamos decir que haya sido una natación completamente huerfana de ellas. Este pais nórdico ha tenido algunos excelentes nadadores, como lo fue el bracista Aarvo Altonen, que en 1920, en los JJ.OO. de Amberes consiguió dos medallas de plata en los 200 y 400m.braza con tiempos de 3,12”2, y 6,48”0.
 
Después, por lo menos con resultados destacados, la natación finlandesa no se hizo oir hasta 1960, cuando en los Juegos de Roma, su equipo de 4x200m.crol consiguió un magnífico quinto lugar, aunque en el terreno individual no consiguió ningún finalista. Cuatro años después, en los Juegos de Tokio, la mariposista Eyla Pyrhönen estuvo a punto de conseguir un medalla de bronce, cuando fue cuarta de los 100m. con un tiempo de 1,07”3, y ha sido, hasta el momento, la única finalista finlandesa en unos Juegos.
 
Más calidad ha habido en las intervenciones de los representantes finlandeses en las competiciones europeas, desde el campeón europeo de 200m.braza, Toivo Reingoldt en los Europeos de París-1931, pasando por la mencionada Eyla Pyrhönen, medalla de bronce en los Europeos de Utrecht-1966 (entrenada, y felizmente casada posteriormente, con el catalán Josep Claret, un gran entrenador de la década de los 70-80, aunque  prematuramente retirado) hasta llegar, precisamente, a la generación de nuestro biografiado, Jani Sievinen, que ha sido la que puso el nombre de Finlandia en el concierto natatorio europeo y mundial.
 
Jani Nikanor Sievinen nació un 31 de marzo de 1974 en Vihti. Comenzó a destacar en el plano internacional, cuando, con 16 años, y junto a su compatriota y amigo Antti Kasvio, se proclamó campeón de los 200m.estilos, 2,05”41, y subcampeón de los 400m.estilos, 4,28”04 (en unas finales en las que también destacó, 7o. y 6o. respectivamente, el español Frederik Hviid) en los “Eurojúniors” de Dunkerque-1990, ofreciendo a su país un prometedor “botin” de cuatro medallas de oro, dos de plata, además de otras tres de bronce en las tres pruebas de relevos masculinos.
 
Un esperanzador sueño natatorio se iniciaba en el país “de los mil lagos”, y esta esperanza no tarda en concretizarse. Solo un año después, con 17, Jani se clasifica para las finales de los Europeos de Atenas-1991, con unos excelentes 5o.lugar en los 400m.estilos, la especialidad que va a convertirse en la “niña de sus ojos”, y el 8o.de los 200m.estilos con unos tiempos de 2,05”48 y 4,23”34.
 
Barcelona representa para el joven finlandés la primera culminación de sus sueños deportivos, con su primera selección olímpica. Se ha hecho ya un nombre entre los estilistas mundiales, y sueña con que la capital catalana sea el marco de su consagración.
 
Parece que su sueño vaya a hacerse realidad cuando en las eliminatorias de los 200m. estilos consigue el mejor tiempo, 2,01”28. En la final, sin embargo, sus sueños se evaporan en una final muy abierta frente a hombres mucho más curtidos que él en estas lides, siendo vencido por el “monstruo” de los estilistas, Tamas Darnyi, 2,00”76; el norte-americano Greg Burgess, 2,00”97, y el otro húngaro, Attila Czene, 2,01”00, mientras él es cuarto en 2,01”28.
 
Los Europeos de Sheffield-1993 representan para Jani su revancha con Darnyi. Aunque vencido por solo 27 centésimas en los 400m.estilos por el húngaro, 4,15”24 por 4,15”51, su agónica victoria “obliga” al húngaro a retirarse de los 200m., consciente de que su reinado empieza a acabarse. Así, deja vía libre al finlandés, que se anota su primer título europeo con unos excelentes 1,59”50.
 
Roma-1994, séptima edición de los Mundiales. Campeón Europeo, Sievinen llega a Roma en su momento más álgido de forma, y con toda la potencia e ilusión de sus 20 años. En la capital romana va a intentar concretizar uno de sus sueños, ser campeón mundial. Falla en su primera intentona, cuando el norteamericano Tom Dolan impone su veterania, venciéndole, 4,12”30 por 4,13”29. La revancha, sin embargo, está servida, y será en su mejor distancia, los 200m., donde el finlandés verá concretizarse su sueño romano. El último día de estos Mundiales, Jani se impone de manera clara a todos sus rivales, consiguiendo el titulo mundial, juntamente con un nuevo récord mundial, 1,58”16, único que batirá, en piscina larga, a lo largo de su carrera.    
 
Viena-1995 es la continuación del excelente momento de forma que Sievinen ha tenido en toda su vida deportiva. Siguiendo la estela de su actuación romana, no solo es campeón de las dos pruebas de estilos, 1,58”61, y 4,14”75, sino que incluso se atreve con los mejores crolistas europeos, derrotándolos en los 200m. con unos excelentes 1,48”98, demostrando que es un nadador completo, puesto que, demás de dominar los cuatro estilos, también es capaz de hacerlo en uno solo de ellos.
 
Atlanta-1996. Segunda selección olímpica para el “finlandés de oro”, como se le empieza a conocer, que llega a la cita en plenitud de fuerza y moral tras su demostración del año anterior en Viena. Tiene un primer desengaño cuando se confía excesivamente en las eliminatorias de los 400m.estilos, y consigue únicamente el noveno mejor tiempo, 4,23”13 (aunque muy lejos del octavo, 4,20”24) y es “condenado” a participar en la final B, “honor” que, finalmente declina, reservándose para los 200m.
 
Como en Barcelona, consigue el mejor tiempo de las eliminatorias, 2,01”05, pero no es capaz de imponerse en la final, cuando el húngaro Attila Czene se le cruza por segunda vez en su vida deportiva, escapándosele en el tramo de braza, y resistiendo heróicamente en el de crol, para conseguir “birlarle” la medalla de oro por solo 22 centésimas, 1,59”91 por 2,00”13. Desilusión para el finlandés, que ve como pierde su segunda oportunidad de hacerse con la medalla de oro de una especialidad en la que ha llegado…..casi, casi, arriba de todo.
 
Detalle anecdótico. Sievinen participa igualmente en las eliminatorias de los 200m.crol, en las que es octavo, pero empatado a tiempo, 1,49”05, con el británico Paul Palmer, por lo que hay que hacer una prueba de desempate para ver cual de los dos pasa a la final. Se nada el desempate…..y nuevo empate, esta vez en un tiempo mejor de 1,48”89. Se tiene que nadar, pues, un nuevo desempate. Sievinen, sin embargo, tiene las eliminatorias de los 400m.estilos, prueba en la que es uno de los favoritos, la mañana siguiente, y, finalmente, desiste de nadar este segundo desempate, para no poner en peligro su clasificación en los 400m.estilos (clasificación que ya hemos comentado que no conseguirá). Quede ahí, pues, la única ocasión en que ha habido necesidad de ir a dos desempates para saber quien iba a nadar una final olímpica.
 
Su derrota en Atlanta parece haber “tocado” su moral. Al año siguiente, en los Europeos de Sevilla, no es el mismo que había sido dos años antes en Viena. Es sexto en 100m. espalda, solo séptimo en los 400m.estilos, y únicamente se salva en los 200m.estilos, al conseguir un tercer lugar. Tampoco se rehace para los Mundiales de 1998, donde nada únicamente los 200m.estilos, y en donde es eliminado de manera harto discreta, al ser únicamente decimoprimero de las eliminatorias en unos pobres 2,03”89.
 
A partir de aquel momento, Jani abandona los 400m. para dedicarse exclusivamente a los 200m., donde su natural potencia le favorece, al tiempo que no necesita tanto metraje para conservar su forma. En los Europeos de Estambul-99, es tercero de los 200m.estilos, 2,02”11. El 2000 y aunque participa en los Europeos que se celebran en “su” capital, la cabeza del finlandés está puesta en su tercera cita olímpica, donde, haciendo realidad el dicho, pretende que “a la tercera” vaya la vencida. Es eliminado ingloriamente en los 200m. del Europeo (13o.de las eliminatorias; 11o.de las “semis”) plenamente consciente de que su cita no es Helsinki sino Sidney.
 
Nueva desilusión en la ciudad australiana. Para él, con 26 años, tres carreras en dos dias resulta excesivo. Fácil quinto en las eliminatorias y “semis”, 2,02”00, y 2,01”46, no puede, sin embargo, forzar la “máquina” en la final, donde solo puede ser octavo en 2,02”49. Ahora si, es plenamente consciente de que el oro olímpico no va a ser para él.
 
Es tiempo de reflexión después de su “fracaso” de Sydney, y deja de entrenarse durante unos meses para pensar en lo que puede, y debe, hacer con su vida deportiva, por lo que se pierde los Mundiales de Fukuoka, aunque, finalmente, se rehace su moral, consciente de que los entrenos, las competiciones, los desplazamientos, es decir, toda su vida durante aquella última docena de años todavía puede aportarle alguna cosa.
 
La competición toma nuevo cariz a partir de aquel momento. Ahora tratará de divertirse, de tomar como un regalo de los dioses todo lo que venga. y lo que viene no es poco. En los Europeos de Berlín se proclama de nuevo campeón con unos excelentes 1,59”30, renovando el título conseguido siete años antes en Viena. Con energías renovadas, llega a Barcelona para participar en sus terceros mundiales, donde se bate con los mejores, consiguiendo un meritorio cuarto lugar, bajando todavía de los dos minutos, 1,59”98, a solo 27 centésimas del medalla de bronce, el italiano Massimiliano Rosolino.
 
Dos años después vuelve a subir al podio. En los Europeos de Madrid-2004 todavía es subcampeón en 2,00”43, nada malos para un veterano de 30 años que, como quien dice, “juega” a la natación. Esta vez ha preferido jugar sobre seguro, buscando la medalla madrileña antes que perseguir el sueño olímpico de Atenas, donde participa en sus cuartos Juegos, pero en los que es eliminado sin posible apelación, vigésimo en 2,02”79.
 
Es hora ya de la retirada. Los años pesan, y cada vez se hace más sacrificado entrenarse y desplazarse, sabiendo que ya no habrá otra ocasión para conseguir el sueño que ha perseguido. 2005 es un año prácticamente en blanco, dudando entre dejarlo o continuar un año más. Finalmente, cuando sabe que los Europeos de Invierno se van a disputar en “su” casa, ya lo tiene decidido. La retirada será ante su público, ante estos aficionados, muchos de los cuales le han seguido por las piscinas del mundo entero, alentándole y aclamándole cuando ha subido al podio. Helsinki-06 representa la meta final para este finlandés que a lo largo de 16 años ha hecho ondear la bandera blanca con la cruz azul a lo largo y ancho del mundo entero.
 
Para no alargar excesivamente esta biografía, no nos hemos detenido en los logros conseguidos por Sievinen en las competiciones de piscina corta, una especialidad en la que ha brillado con luz propia, y en la que ha logrado, nada más ni nada menos que lo que sigue :
 
9 récords mundiales en las tres pruebas de estilos: 2 en los 100m. (53”78, y 53”10 en 1992 y 1996); los 5 primeros de los 200m. (1,57”19; 1,56”84; 1,56”62; 1,55”59, y 1,54”65, entre 1992 y 1994) y 2 de los 400m. (4,07”10, y 4,06”03 en 1993 y 1996).
 
En los Mundiales de piscina corta ha conseguido 4 títulos mundiales y dos segundos lugares, todos en su especialidad de estilos: 100m. en Hong Kong-1999; 200 y 400m. en Atenas-2000, y nuevamente 200m. en Moscú-2000, y los segundos lugares en los 100m., de Atenas-2000, y Moscú-2002.
 
15 récords de Europa, distribuidos entre: 2 de los 50m.espalda (25”18 y 24”81); 1 de los 100m.espalda en 53”26; 3 de los 100m.estilos (dos veces 53”78 y 53”10); 5 de los 200m.estilos, los mismos que fueron mundiales, y 4 de los 400m.estilos (4,11”86; 4,11”69, y los dos que lo fueron mundiales).
 
En los Europeos de piscina corta ha conseguido un total de 8 medallas, todas en la especialidad de estilos : 4 como campeón, dos en los 100m. en 1998 y 2003, y otros tantos en 200m., en 2002 y 2003; 2 como segundo en 100 y 200m.estilos, en 2002 y 2001, respectivamente, i, finalmente, otras dos como tercero, también en 100 y 200m., en 2001 y 1998 respectivamente.
 
Guillem Alsina