El racismo también afecta a la natación


Podium femenino en el pasado Camp. africano celebrado en Dakar (Senegal)

En el mes de septiembre pasado, con la ausencia de Kirsty Coventry, que entrena en Estados Unidos, Samantha Richter fue la única medallista representante de Zimbawe en los Campeonatos Africanos disputados en Senegal. Ahora, su familia ha tenido que emigrar a nueva Zelanda después de un ataque a la granja de su familia.

 
El crimen: ser de raza blanca. Se trata de algo habitual en este país y forma parte de la política soterrada de su dirigente Robert Mugabe, autodenominado lider de este país cada día más dividido y pobre.
 
La joven Richter de 17 años estaba entrenando en el Centro de Alto Rendimiento de Pretoria (Sudáfrica) cuando sus padres fueron atacados en su granja hace dos semanas, según cuentan los medios en Africa, Nueva Zelanda y Australia.
 
El los Campeonatos Africanos, Richter se hizo con tres medallas de bronce en 50 mariposa (29.13), 100 libre (59.44) y 50 libre (27.56) y estableció un record de edades en los 100 mariposa.
 
Su madre ha declarado que su decisión de emigrar la tomaron como medida de protección de sus tres hijos. En la granja de 480 hectáreas trabajaban 400 trabajadores eventuales y cultivaban té, café y nueces de macadamia.
 
Estos son los claros ejemplos por los que el CIO debería prohibir la participación en los Juegos Olímpicos a un país, pero el caso es que se trata de una gran hipocresía de Mugabe, quien cuando ha tenido oportunidad ha elogiado y recompensado públicamente los éxitos de Coventry (de raza blanca), una de las mejores espaldistas del mundo.
 
No es la primera vez que el racismo afecta a la natación, recordemos en la década de los 60 cuando la carrera de Karen Muir se vio trabada de golpe debido a un régimen blanco que no permitía sobresalir a sus paisanos de otra raza.
 
Traducción de Roger Torné.
Artículo original en Swimnews