El estilo Crol. Sus antecedentes y evolución histórica. Capítulo 1 (de 3)

Si a algunos de nuestros lectores les dijéramos que el crol, el estilo de natación más rápido, proviene de la braza, el estilo más lento, seguramente pensarían que les estábamos tomando el pelo, y pocos se lo creerían, y sin embargo, así es. ¿Qué como es posible? Pues a eso vamos.
 
1) Los lejanos antecedentes
 
Como si se tratara de una película de ficción, invitamos a nuestros lectores a retroceder en el tiempo. Nos encontramos en Londres hacia 1850. En la capital del Imperio se han aficionado a las carreras de natación. Pocos años antes, en 1837, poco más o menos, se ha fundado la National Swimming Society (Sociedad Nacional de Natación) que bajo la dirección de John Strachan se afana a montar reuniones en las que participan los mejores “sportmen” de la natación británica. Su interés, sin embargo, no es totalmente altruista, puesto que en estas competiciones se organizan apuestas en las que corre, y no poco, el dinero, una parte del cual va a parar, precisamente, a los bolsillos del citado organizador. Pero aquello parece que gusta a los londinenses, y en las seis piscinas de invierno que hay en la capital del Imperio (aunque la primera había aparecido en 1828 en Liverpool) empieza a desarrollarse nuestro deporte.
 
¿Cual es el estilo que se emplea en estas competiciones? Evidentemente no hay ningún reglamento que coarte la forma de moverse de los nadadores, y cada uno de ellos puede emplear el que mejor le parezca, el que sea más rápido para él. Pero uno de ellos domina por encima del resto, aunque al parecer no había mucho “resto”, puesto que casi todos ellos empleaban el mismo, o diferentes variedades del mismo. El estilo que más se veía en aquellas competiciones era el que se conocía como “braza inglesa” aunque no era exactamente la braza que nosotros conocemos actualmente, puesto que no tenia las “cortapisas” de que goza hoy en día, ya que aquellos “sportmen” se habían dado cuenta de les era más rentable nadarla un poco de lado que no de frente. Desgraciadamente, no disponemos de ningún manual que nos muestre como era, poco más o menos, aquella “english breaststroke”, pero con lo que os hemos dicho, creo que ya se puede imaginar…..o no.
 
Hacia 1840 tiene lugar la primera “pequeña” revolución estilística. A algún “avispado” (necesitado seguramente del dinero de las apuestas) se le ocurrió que inclinándose sobre un costado quizás podría ir más rápido. Dicho y hecho. Se colocó, empezó a nadar, y, ya sobre la marcha, fue viendo que si alargaba un brazo más que el otro, todavía parecía ir más rápido. Luego, ¡oh sorpresa!, vio que también podía cambiar el movimiento de piernas. En lugar del movimiento de braza clásico (simétrico, más o menos redondeado, con las piernas abriéndose lateralmente para cerrarlas a seguir) se llegó a una patada que se conoció como “tijera” y que, al parecer, ya era conocida por algunos marineros que nadaban un, llamémosle “estilo”, que, valga la redundancia, se conocía como “estilo a la marinero” (es decir, un estilo vago e indefinido pero que servia para intentar salvarse en el caso, bastante frecuente, de aquel “ ¡sálvese quien pueda! “ que se gritaba inmediatamente antes de los naufragios).
 
Para quien quiera probarla, aunque es bastante difícil de aprender, la patada de “tijera” es un movimiento en el cual, partiendo con las piernas juntas, se lleva la pierna superior (no hay que olvidar que el over, doble o sencillo, es un estilo lateral) hacia el pecho, mientras la inferior se dobla hacia atrás por la rodilla, formando ambos muslos el mayor ángulo posible, efectuando estos dos movimientos con la mayor relajación posible. Para dar el “tijeretazo” que caracteriza esta patada, ambas piernas deben cerrarse simultáneamente y con fuerza, la superior después de un recorrido circular hacia fuera; la inferior, sencillamente estirándola. Del agua que, comprimida entre ambas piernas, se lance hacia atrás, dependerá la mayor o menor eficacia de este “tijeretazo”. Algunos especialistas de este “tijeretazo” practicaban una modalidad de este movimiento, en el cual la pierna superior llegaba hasta el pecho al encogerse, para, de esta forma, dar una patada mucho más fuerte. 
     
 
De aquella primera época solo nos quedan unas pocas descripciones de aquellas primeras competiciones que se organizaban. Para ilustrar estos primeros “escarceos” de la natación de competición, nada mejor que comentar el desafió que tuvo lugar en Londres, en 1844, cuando dos indios norteamericanos, conocidos como “Flying Gull” y “Tobacco” que estaban haciendo una gira de exhibición por aquellas tierras, se enfrentaron (apuestas incluidas) a todo un campeón británico como era en aquel tiempo un tal Kenworthy. Dejemos que sea el “Times” (prestigioso periódico londinense) quien nos describa su versión del desafío: “la competición se ha disputado en la piscina cubierta de 43 yardas entre los dos indios y Kenworthy. El estilo de los dos indios es completamente in-europeo (!!) golpeando violentamente el aire con ambos brazos, como aspas de molino, mientras sus piernas se mueven arriba y abajo”.
 
Naturalmente, y viniendo de dos “salvajes” como aquellos, y encima perdiendo la carrera ante la clásica braza del británico, aquel novedoso estilo de los indios no pareció llamar la atención de ninguno de los técnicos presentes, aunque, por lo que se puede deducir de la lectura del acontecimiento, podría tratarse perfectamente de un primitivo crol, o muy parecido a él.
 
El nuevo estilo de costado, rápidamente conocido como “english side stroke” (brazada  inglesa de costado) no tuvo una vida excesivamente larga. Alrededor de 1850, un australiano, Cornel W.Wallis, ofrece la versión definitiva del estilo lateral. Observando a los aborígenes nadar en Lane Cover, un río próximo a Sydney, se da cuenta de que nadan el estilo lateral, pero que, en lugar de “remar” con ambos brazos bajo el agua, como en el “english side stroke”, el brazo superior era sacado fuera del agua, con un recorrido lateral, mientras el inferior braceaba siempre bajo el agua. Las piernas, por su parte, ejecutaban movimientos de “tijera”, mientras la posición del cuerpo era la misma, acostado sobre uno de sus lados. En 1855, durante una estancia en Londres, Wallis enseña el nuevo estilo a uno de sus amigos, Frederick Beckworth. Cuatro años después, 1859, este último consigue el título de campeón de Inglaterra, título que renueva al año siguiente su discípulo Gardener, iniciando una larga era de dominio del nuevo estilo, que será conocido como “single over arm stroke” (es decir “estilo lateral con un brazo por fuera del agua”) rápidamente abreviado para “over arm” (“brazo por fuera”) y  todavía más rápidamente (¡hay que ahorrar saliva!) para el casi monosilábico “over “(“fuera”) como será popularmente conocido. 
 
Una vez asimilado el nuevo estilo llegó el momento  de su estudio y evolución. Aunque en un principio se intentó una coordinación de un golpe de “tijera” por cada movimiento de brazo, rápidamente se vieron las dificultades que esto entrañaba, puesto que daba lugar a movimientos muy violentos y excesivamente rápidos, optándose finalmente por un golpe de piernas por ciclo de brazos, ritmo que ofrecía mucha más facilidad para la coordinación del estilo y una mayor continuidad en el avance del cuerpo, según esta sucesión de movimientos: 1) acción del brazo superior, que “tira” a todo lo largo del cuerpo; 2) golpe de “tijera”, terminando este movimiento en el momento que el brazo superior termina el suyo, y 3) movimientos del brazo inferior bajo el cuerpo, que tiene lugar mientras el brazo superior efectúa su “recobro” aéreo.
 
Desde 1859 con Beckworth, hasta 1894, cuando otro de sus practicantes, el también británico J.H.Tyers consigue un tiempo de 1,01”2 en las 100 yardas, un tiempo considerado como récord mundial (aunque en aquel tiempo no existía todavía ninguna organización que homologara los récords mundiales) el over se configura como el estilo de natación de velocidad por excelencia, aunque no traspasará el siglo con este título, puesto que será suplantado por otra modalidad de nado en los últimos años de la década. En cambio, en el dominio de las pruebas de fondo, si continuara reinando durante unos pocos años más, alrededor de 1905-1906, por obra y gracia de otra de las figuras de aquel tiempo, el británico John Jarvis.
 
Para hacernos una pequeña idea de la utilidad de este over, que ya no se empleaba en competición desde, aproximadamente, 1905, digamos que en 1942, en plena II Guerra Mundial, una comisión de la Marina de Guerra de Norteamérica se reunió con un grupo de los mejores entrenadores de natación de aquel país para saber cual era el estilo más utilitario y rápido de aprender con vistas a su aplicación a las fuerzas que se preparaban para la lucha en las numerosas islas del Pacífico que se encontraban en poder de las fuerzas japonesas. Una gran mayoría de aquellos entrenadores estuvieron de acuerdo en que el estilo más conveniente era el over, teniendo en cuenta que los “marines” irían armados, y que, en muchas ocasiones, el oleaje iba a dificultarles el desembarco.
 
Guillem Alsina