Philippe Lucas. ¿Un emprendedor visionario?

Philippe Lucas es un personaje que parece que no deja indiferente a nadie. Lo cierto es que como entrenador de una campeona del mundo como Laure Manaudou le da una autoridad que otro no tiene, siempre ha tenido ideas propias y las ha defendido incluso de manera vehemente.
 
El golpe de este verano, está conmocionando la natación francesa. El cambio de club y lugar de entrenamiento de Laure y compañía es solo la punta del iceberg de los planes de Lucas. Su intención final es realizar un centro de entrenamiento privado de elite, al más puro estilo americano.
 
Argumentos no le faltan a Lucas. El insiste en que las estructuras de los clubs franceses están trasnochadas, el mundo evoluciona constantemente y las estructuras francesas siguen intactas después de más de 100 años de existencia. Un presidente, un tesorero, un secretario, unos vocales; toda una estructura amateur financiada con dinero público para cumplir unos objetivos. Pero los objetivos han cambiado mucho en estos 100 años! –exclama Lucas-
 
Esta estructura quizás sea aún vigente para dirigir un club local con pretensión de que la juventud practique una actividad saludable, que ayuda a su formación como personas, que es integradora y que tiene multitud de beneficios conocidos a nivel individual y social, pero uno de los objetivos de la Federación Francesa de Natación (FFN) es tener campeones del mundo. Philipe tiene claro que eso no se puede conseguir con la misma estructura y que hay una contradicción clara. Es necesario marcar unos límites entre medios y objetivos, amateurismo y profesionalismo.
 
Según Lucas, Francia solo será capaz de entrar en la élite mundial si dispone de estructuras profesionalizadas, y ese es realmente su proyecto. La gran pregunta sigue siendo la misma, ¿de donde saldrán los recursos económicos para poner en marcha este mecanismo?. En un deporte minoritario como la natación Lucas y sus abogados deberán ser muy imaginativos para no depender una vez más de subvenciones públicas y por lo tanto de sus decisiones políticas.
 
De momento, uno de sus objetivos está cubierto, gracias a la oficina de turismo de la localidad catalana de Canet de Rousselló pasará de cobrar 4.500 euros mensuales en Melun  a 10.000 euros mensuales en Canet, no está nada mal.