Evolución de los Campeones de España Junior masculinos. Parte 2.

Víctor. No quisiera hacerme pesado, pero creo que puede ser interesante continuar un poco más con este tema. No se si voy a saber explicarme bien, pero quisiera completar mi articulo sobre los júnior con algunas consideraciones que para mi son importantes. En mi opinión no creo que se trate de baremos de puntos FINA o Tabla Alemana, puesto que para mi, sobre todo, la progresión del nadador, y también su clasificación en el ranking nacional ya me indican cuando se le puede considerar de categoría absoluta.
 
En mi articulo pretendía ir un poco más lejos, llegar a lo personal, y a riesgo de “desbarrar” todavía más, me gustaría explicarme.
 
Somos un país donde la natación es un deporte minoritario; tenemos pocas licencias. La única manera de conseguir buenos nadadores es cuidando los pocos que tenemos (solución tipo Suecia y otros países con poca población, pocos nadadores pero buenos) esperando que de estos pocos, pero bien cuidados, nos salga la “rara avis” que alegre nuestra vida deportiva.
 
Si nos dedicamos a cuidar, o preocuparnos, únicamente, los dos, tres, o cuatro primeros de cada prueba, nuestras posibilidades de encontrar a “rara avis” son bastante limitadas (como estamos comprobando). En cambio, si nos preocupamos de los diez, doce, o dieciseis primeros de cada prueba, las posibilidades de encontrarla aumentan en la misma proporción.
 
Por ahí viene, pues, mi primera pregunta, y lo hago en forma de pregunta porqué desconozco la respuesta: ¿se interesan, quienes tendrían que hacerlo, por estos diez, doce, o dieciséis primeros de cada prueba?. ¿Se les hace un seguimiento especial de su carrera deportiva después de haber estado entre los mejores de su categoría?. ¿Se ha intentado desde los organismos correspondientes hacer, por ejemplo, alguna “Operación altura” con el fin de detectar nadadores que puedan llegar a medir más de los 188-190 cm. de altura?, que parece ser la de los mejores campeones (aunque esto no signifique, evidentemente, que debamos desechar a los más bajos).
 
A estas preguntas, lógicamente, las siguen otras: ¿se interesa, a quien le corresponda, por la progresión que siguen estos nadadores?. ¿Se pide algún informe periódico a sus entrenadores, para demostrar de manera fehaciente que se les siguen los pasos, y que, por tanto, se está interesado en ellos?.
 
Teniendo en cuenta las posibilidades que actualmente nos ofrece la Medicina Deportiva,  ¿se pide que estos nadadores pasen determinados exámenes médicos que puedan elucidar claramente si tienen las suficientes cualidades físicas, fisiológicas y psicológicas (muy importante) para llegar a conseguir resultados adecuados al interés que se pone en ellos?. A aquellos que demuestren que poseen las cualidades necesarias, ¿se les facilita la posibilidad de entrenarse en las mejores condiciones, aunque pertenezcan a un club, y no puedan, o no quieran (por las causas que sean) entrar en uno de los Centros de la Federación?.
 
Todas estas preguntas se me han ocurrido al ir escribiendo el articulo sobre los júniors, y comprobar que “muchos lo intentan, pero pocos lo consiguen”, y esto en un país como el nuestro, repito, con pocas licencias, creo que es abocarse al fracaso, o fiarse de que la suerte nos depare la “rara avis” antes mencionada.
 
Y para ilustrar todas estas preguntas, ahí va otro cuadro (perdón por mi reiteración en presentarlos). He tabulado once de los mejores velocistas de 50m. del último año, siguiendo retrospectivamente su carrera deportiva, mejores tiempos del año, y posición en el ranking, hasta el momento en que no aparecen entre las 50 mejores marcas anuales.
 
Un comentario. Por encima de todo me ha llamado la atención el caso del nadador del CD.Amaya Javier Urtasun, el más veterano en el ranking si exceptuamos a Eduard Lorente. No tengo el gusto de conocer a Urtasun, y, por tanto, hablo (escribo) de él sin conocer ninguna de las circunstancias en las que se ha desarrollado su vida deportiva, ni su relación con la natación, ni sus posibilidades físicas, fisiológicas, ni psicológicas. No se nada de él, excepto que, desde los 17 hasta los 26 años, ha estado clasificado dentro de los 10 primeros del ranking, con una progresión lenta pero hasta cierto punto continuada.
 
Pero de la misma forma que hablo de Urtasun, podríamos hablar del resto de velocistas que aparecen en el cuadro y las preguntas me surgen a propósito de estos nadadores: ¿alguno de ellos ha sido sometido a exámenes médicos para saber si tienen buenas condiciones para poder llegar más lejos de lo que han conseguido?. ¿Se les ha ayudado a conseguir mejores condiciones de entrenamiento?. ¿Se han interesado por ellos desde los organismos pertinentes?, porqué se me hace difícil pensar que entre los nueve que siguen a Lorente y Noriega, todos ellos entre los 22 y los 26 años, no haya ninguno de aprovechable que, convenientemente ayudado, no pueda ser, en estos próximos años, el recambio de los dos nombrados, teniendo en cuenta que la gran mayoría de velocistas consiguen sus mejores resultados a partir de los 23-25 años.
 
Tenemos dos especialistas que en las últimas cinco temporadas se han alternado en los dos primeros lugares del ranking, con tiempos entre los 21” y los 22”, mientras el resto todavía no ha conseguido bajar de los 23”. ¿Se han preocupado, quienes deban hacerlo, de buscar el relevo a estos dos excelentes especialistas (tienen 26 y 29 años) o cuando estos les digan “nos retiramos” se afanaran a buscar quienes pueden ser sus sucesores?. ¿Se les cuida y se les mima (deportiva y técnicamente quiero decir, naturalmente) dándoles a entender que alguno de ellos ha de ser el relevo de los que en estos momentos están arriba?.
 
Es muy posible que todo lo que estoy diciendo (pidiendo) se esté ya haciendo por parte de quien le corresponda. En este caso, mi artículo habrá sido únicamente “fuego de salvas”, y mis preguntas no tendrán ningún efecto práctico. Si es así, quiero pedir perdón por el tiempo que he hecho perder a nuestros lectores.  
 
 
Guillem Alsina