Britta Steffen

La tormenta pudo haber despejado del cielo sobre Isla Margarita pero otra tormenta hizo erupción en la piscina de los Campeonatos europeos en Budapest, fue Britta Steffen, de Alemania, destrozado el record del mundo en los 100m libres, dejándolo en  53.30sec, 12 décimas por debajo del anterior que en enero había impuesto la nadadora aussie Libby Lenton.
 
Fue un día especial, puesto que la francesa Laure Manadou se encargó de terminar de despachar el último registro de la tabla de récords de la Alemania del Este, al ganar y batir el record de Europa de los 800 libre con 8:19.29.
 
Steffen ya había amenazado con unos impresionantes 52.66sec, la posta más rápida jamás vista en un relevo, para ayudar a Alemania a quitarle el registro mundial a Australia en el 4x100m libre. Steffen marcó en el viraje de 50m. 25.84. Aunque sólo a  38 centésimas detrás de ella en el viraje, Marleen Veldhuis, de Holanda, se llevó la plata marcando 54.32, y la griega Nery-Madey en tercer lugar con 54.48. En cuarta posición, la campeona de Europa junior de este año, que con 16 años bajaba por primera vez de los 55’’ al terminar en 54.88, se trata de Francesca Halsall de Gran Bretaña.
 
Fue un momento glorioso para Steffen, quién golpeó sus manos en el agua en celebración de su logro y su borrón y cuenta nueva después de un período desafortunado en su vida.
 
Steffen casi abandonó la natación en 2004. Fue la campeona europea junior sobre 50, 100 y 200 libre en 1999, luego luchó para hacerse un hueco en categoría absoluta pero  sólo podría nadar las eliminatorias de relevos de estilo libre para Alemania en los Juegos Olímpicos  del 2000 y 2004. Su mejor tiempo en 2004 fue 55.05 colocándose en el puesto 19 de los rankings mundiales, una mejora con respecto a los 56.04 el año anterior. Para una luchadora como Britta, fue frustrante no evolucionar al ritmo que ella se imponía.
 
Entonces sufrió un desorden alimenticio que machacó literalmente su estado de ánimo. Tuvo la certeza de abandonar el deporte, pero Norbert Warnatzsch, el último entrenador de Franziska Van Almsick en el club de Berlín SG Neukoelln, y un psicólogo, acudieron en su ayuda. Se pusieron manos a la obra y vieron que no tenía una solución fácil, así que decidieron dejar la natación para cuando estuviera en condiciones psicológicas de volver. El anterior entrenador  de Alemania del este dijo de Steffen que él vio en ella las mismas calidades y el talento que tantos habían visto en Van Almsick.
 
Durante un largo año fuera de las piscinas, Steffen contempló lo que podría ser su vida en paz con ella misma y regresó con fuerza a entrenar al final del verano de 2005. Steffen dijo: ” El psicólogo realmente me ayudó a darme cuenta de todo lo que hay a mi alrededor. Antes, cuando nadaba mal, me sentía mal como persona. Ahora sé diferenciar entre mi vida de nadadora y mi vida personal”.
 
Después de su asombrosa carrera, dijo: ” No puedo creer que esto esté ocurriendo. Es análogo cuando pierdes y tampoco te lo puedes creer. Todavía no puedo creer que yo haya marcado un récord mundial”.
 
Steffen, que estudia ingeniería ambiental en Berlín dijo después de su récord del mundo del relevo: “En estos momentos me siento feliz, la vida me llena. He encontrado la paz interior”.
 
Pero Britta también tiene un sueño poco sorprendente: El oro en Beijing 2008.