Murray Rose. Un pozo de sabiduría

Es uno de los mitos de la natación mundial. El australiano Murray Rose fue campeón olímpico de los 400, 1.500, y 4x200m.crol en los Juegos de Melbourne-1956, y de los 400m.crol en los de Roma-1960. Primer nadador en bajar de los 18 minutos en el kilómetro y medio (17,59”5 el 30/10/56 en Melbourne), tres veces recordista mundial de los 400m.; una de los 800m., y dos de los 1.500m. (prueba en la que también estuvo a punto de ser el primero en bajar de los 17 minutos, al conseguir 17,01”8 el 2 de agosto de 1964, y, exactamente un mes después, 2 de septiembre, el norteamericano Roy Saari era el primero en conseguirlo, 16,58”7).
 
Ha sido considerado como uno de los mejores tácticos de la historia de la natación, y su triunfo en los 400m.de Roma merece ser considerado como una de las mejores “joyas” tácticas de la natación, si no la mejor.
Queremos ofrecer a nuestros lectores el articulo que se público en la sección de “corcheras y cronos” de la revista CROL de mayo de 1970, por considerar que, a pesar del tiempo transcurrido desde entonces, 36 años, tiene plena vigencia para los nadadores de nuestro tiempo.
 
Es una entrevista que Murray Rose concedió a la prestigiosa revista norteamericana “Swimming World”, y que, en su momento, fue traducido por el que fue uno de los entrenadores más prestigiosos que ha pasado por nuestras piscinas, el holandés Jan Freese. El artículo se titula “Mi acercamiento al entrenamiento”, y dice así:
 
Lo primero que me piden, donde quiera que vaya, es que explique el secreto de mi éxito. Cuando tenia 14 o 15 años, mi primer viaje internacional fue desde Australia a Nueva Zelanda con John Henricks (más tarde campeón olímpico de los 100 y 4x200m.crol en Melbourne-1956, y recordista mundial del hectómetro). También allí nos preguntaron lo mismo, y nosotros, realmente, no teníamos suficientes respuestas. Todo lo que podíamos decir era que habíamos entrenado mucho, y (viendo la forma como entrenaban los nadadores neozelandeses) que cubríamos diez veces más metros que ellos, y a mayor velocidad.
 
En consecuencia, que el secreto de nuestro éxito no era otro que el entrenamiento intensivo. Esto, empero, no pareció impresionarles. Querían otras respuestas. La gente parece buscar una fórmula para el éxito, pero desgraciadamente no hay ninguna, así que les contamos varias historias extravagantes y artificiosas, pero que les gustaron a los periodistas. Después de haber oído que nosotros entrenábamos 20 horas al día, sin parar a comer ni a dormir, se quedaron satisfechos, con algunos de los otros esquinazos que les dimos, pero la verdad es que solamente existe un secreto para conseguir el éxito deportivo : ENTRENAMIENTO INTENSIVO.
 
Entrenar es algo más que nadar metros y más metros. Creo que esto, en demasiadas ocasiones, se pasa por alto. Un aspecto del entrenamiento, quizás el más importante, es la preparación mental de uno mismo con vistas a la competición. Pienso que es algo que solo recientemente ha sido tratado, siendo un campo a explorar en un próximo futuro, ya que es una de las razones del porqué las marcas continúan bajando, y mejorarán más rápidamente según se vaya avanzando en este campo.
 
La primera vez que tuve conciencia de estar haciendo algo relacionado con la natación, además de cubrir metros, fue en 1955, cuando fui a los Campeonatos Nacionales de Australia, que se disputaban fuera de Sydney, donde yo vivía. El entrenador del equipo era Forbes Carlile (de quien ya se dio una semblanza en Notinat hace unos meses en http://www.notinat.com.es/VerNoticia.asp?id=333), un loco maravilloso de quien ya había oído hablar.
 
Forbes cada año tiene un nuevo truco. Aquel año fue la hipnosis. El estuvo experimentando de muy extrañas formas con los nadadores del equipo. Por aquel tiempo yo sufría de calambres en el estómago, que me venían cuando nadaba distancias largas. Me dijeron que era una neuralgia de mi diafragma, causada por la respiración.
 
Yo le pregunté a Forbes si había alguna forma de liberarme de esta sugestión, y me dijo “intentémoslo”. Trabajó tanto en mi, que me influyó hasta el punto de que podía pincharme la mano con agujas, y cosas por el estilo, sin sentir ningún dolor. Entonces me sugestionó que en la prueba que nadaría en aquellos Campeonatos de Australia no sentiría dolor de estómago, y no lo tuve; por eso me figuré que, si pudo hacer aquello, es que existía la sugestión mental y que quizás podría hacerlo, de manera mucho más eficiente, yo mismo. Todo lo que hoy en día es hipnosis, tal como yo la entiendo, es sugestión. Yo creo que es mucho mejor sugestionarse uno mismo.
 
Recuerdo que cuando era mucho más pequeño, solía llevar conmigo tantas mascotas de la buena suerte, que apenas podía meter mi bañador en la bolsa, pero creo que todas ellas representaban una función. Me hacían pensar en la carrera, pero además positivamente, y todas ellas me ayudaban a su manera, envolviéndome en un sentimiento de anticipación, un sentimiento de actitud positiva hacia la carrera.
 
Hubo un momento en que sentí que estas cosas eran insignificantes en sí mismas. Lo importante de verdad era la actitud que estas cosas estaban creando dentro de mi, y, por lo tanto, seria capaz de hacerlo sin ellas. y esto fue el comienzo.
 
En 1956 conocí a Bob Kipthuth (de quien también hemos hablado en esta página hace unas semanas) por el cual siento una gran admiración. Él dijo algo que se me grabó en la mente: “el nadar, hoy día, es solamente el 25%. El 75% restante es entrenamiento mental”. Yo tengo la misma opinión y creo que éste es un aspecto sobre el que se debería pensar un poco más.
 
Ahora bien, ¿qué es entrenamiento mental o acercamiento psicológico a la natación?. Si tuviese que usar una sola palabra diría “pensar”, o quizás “concentración”. A mi parecer, el éxito está en proporción directa a la intensidad con que pueda estar enfocada la mente hacia la acción a realizar, tanto antes como durante la acción. Existe una tendencia entre los nadadores, de acabar una sesión de entrenamiento sin pensar en nada de lo que están haciendo. Sí son sinceros, intentarán hacerlo bien y nadar deprisa, pero he podido comprobar que muy pocos nadadores piensan durante sus sesiones de entrenamiento. No piensan por qué lo están haciendo; no piensan antes de hacerlo, ni después de haberlo hecho. Normalmente hacen lo mismo en una competición. Además, noté que la mayoría de entrenadores dirigen solamente, sin molestarse en preparar a sus nadadores mucho mejor y mentalmente.
 
¿Cual es el primer paso hacia un acondicionamiento mental correcto?. Encontré que la primera cosa que tenía que implantar en mi mente era un “propósito”. Para realizar algo digno de importancia, creo que uno debe saber exactamente lo que desea lograr o hasta donde quiere llegar. Accidentalmente, esto facilitará mucho más el camino para conseguir lo propuesto. Después se puede, más o menos, trazar un programa. Se puede decir: “estoy aquí y mi objetivo es llegar hasta allí, y deseo conseguirlo en el espacio de cuatro años”. ¿Qué pasos debo dar para llegar hasta allí?. De esta forma, uno mismo determinará a donde ha de llegar en un año, en dos, etc. Uno debe ir marcando objetivos a lo largo de su camino.
 
Por ejemplo, esta temporada, el objetivo será ganar tal carrera en tal o cual tiempo. Esto dará un objetivo particular por temporada, y uno general para el año. Muchos entrenadores y nadadores sacrifican este objetivo del temporada por algo más pequeño, con el fin de dar cima a un momento de gloria, ganando alguna que otra prueba de poca trascendencia. Todos tropezamos con nadadores que lo hacen extraordinariamente bien a principio de temporada, ganando todas las pruebas, pero cuando llega la competición grande no tienen el estímulo extra que significa la victoria en la prueba grande, que es, naturalmente, lo importante.
 
Durante los entrenamientos, uno debe figurarse exactamente el progreso que aspira a conseguir en cada sesión. Esto es importante para no estar simplemente nadando sin ningún objetivo. Los entrenamientos no deben ser iguales día tras día, ya que esto resulta aburrido y echa por tierra la intención del objetivo. Es mucho mejor tener cada vez un objetivo nuevo haciendo, así, más esfuerzos para lograrlo. Lo considero importante. Las sesiones de entrenamiento deben ser agradables. Deben ser divertidas. Deben convertirse en un juego; un juego con uno mismo.
 
El sentido del ritmo es importante y tiene que empezar a desarrollarse en las sesiones de entrenamiento. Nunca ha habido un nadador que haya empleado tácticas en competición, que no supiera su ritmo exacto. El sentido del ritmo se desarrolla en las sesiones de entrenamiento, nadando una determinada distancia una y otra vez en un tiempo determinado, hasta que uno “aprende” aquel tiempo. ¿Como sabrás que estás haciendo de 1,07” a 1,08” en los 100m.?. Es una percepción. No comenzarás contando tu mismo. No comenzarás contando las brazadas. No es una cosa mecánica, y no creo que pueda ser enseñado de forma mecánica. Es una sensibilidad que se nota cuando se está nadando la distancia, y entonces se imprime este sentido en el subconsciente, en la “máquina de registros”. Es como una I.B.M., que hace que uno sienta los 1,08”. Así que, cuando quieres hacer 1,08”, enfocas la concentración mental hacia el 1,08” y se aprieta el botón; habiendo hecho una y otra vez en los entrenamientos los 1,08”, este tiempo será reproducido en la computadora I.B.M. Los parciales en los entrenamientos resultan pues muy importantes, y es también responsabilidad del entrenador hacer pensar al nadado, hacer que el nadador sea consciente de lo que está haciendo.
 
Vayamos ahora a la parte mental de la prueba en competición. El mejor camino para tener conciencia de la prueba, es pensar en ella. Nadar la prueba una y otra vez mentalmente. Imaginarte exactamente lo que tienes que hacer para vencer. Si quieres llegar tercero, imaginarte lo qué debes hacer para llegar tercero, aunque no entiendo por qué tercero, pudiendo ser primero, aunque hay quien sí. Saber exactamente lo que quieres hacer, i, entonces, imaginártelo. Si se trata de unos 400m., saber exactamente como deben ser los primeros 200m. De aquí, imaginarte como deben ser los primeros 100m., después el resto de los parciales, de acuerdo con lo que tu creas. Trabajar estos diferentes parciales en las sesiones de entrenamiento y practicarlas de muchas diferentes maneras. Puedes hacerlo con salidas desde abajo o desde arriba, pero repetirlas, y pensar sobre ellos tanto como puedas hasta que sepas exactamente como son.
 
Un nadador debe saber como usar exactamente la energía nerviosa que se crea en él, el día de la competición. Debe aprender como controlar esta energía. Yo encontré una de las mejores maneras para controlar dicha energía nerviosa: por medio de una respiración completa y profunda. Mientras que estaba respirando de esta forma, noté que la energía se desplazaba por mi cuerpo entero, inundándolo con fuerza.
 
Todas estas formas de pensar desembocan en lo mismo: crearse mentalidad de competición. Hay otras cosas que se pueden hacer: afeitarse las piernas, el pecho, etc. Lo hemos hecho todos, y hemos llegado al punto de que, hasta que no nos habíamos afeitado para una determinada prueba, no nos encontrábamos bien. Realmente tiene su importancia. No se cuanto efecto tiene el afeitarse, psicológicamente hablando. Algo sí, porqué según el Profesor Cotton y Forbes Carlile, existe una disminución de la resistencia. Obviamente, el efecto principal es mental. Te encuentras diferente, te encuentras mejor, y esto es lo importante.
 
Durante la prueba, uno debe pensar en ella. No se debe pensar en ninguna otra cosa. Si puedes limitar la concentración a la prueba, eres un nadador feliz. Mientras subes al podio de salida no debes pensar en otra cosa que no sea la prueba. No debes tenerte lástima, no debes tener pensamientos negativos. Ni siquiera pensar en el final de la prueba. Pensar en el final mucho antes de la prueba está bien, viéndote llegar primero, e imaginándote en el podio de honor.