Entrevista a Paulus Wildeboer

Aprovechando la concentración que algunos nadadores de la Residencia Blume han hecho en Girona, hemos podido hablar largo y tendido con su entrenador, el holandés Paulus (lease Pol) Wildeboer, que se nos ha mostrado como un apasionado de la natación en general, y de la española y catalana en particular.
 
Paul tiene 52 años y hasta marzo de 1979 ejercía como Profesor de un Instituto, a la vez que, después de su tarea docente, de entrenador de natación aunque sin llegar a poder ser un profesional de nuestro deporte, que era, precisamente, lo que él deseaba. En aquel marzo de 1979 le llegó desde Catalunya una propuesta del C.N.Barcelona para dirigir su equipo de natación, después de la renuncia de Carlos Adern, y, sin pensárselo demasiado (aunque con el “voto” en contra de sus padres) se vino a Barcelona para iniciar su carrera como entrenador profesional.
 
En octubre de 1980 cambió de club para iniciar su etapa en el C.N.Sabadell, una etapa que ha durado poco menos de 24 años ( ¿récord “no homologado” de permanencia en el cargo? ) y que terminó en septiembre del 2004, cuando a propuesta de Carlos Subirana, la Federación Española lo contrató para entrenar a los nadadores de la Residencia Blume de Madrid, a donde se trasladó junto a su esposa y sus dos hijos, nacidos ya en Sabadell, Olaf y Aschwin, perfectamente conocidos de nuestros lectores.
 
Hemos iniciado la conversación con Paul con una pregunta personal:
 
Notinat – ¿continuas siendo holandés, o los 26 años pasados con nosotros (la mitad de tu vida) te han vuelto más mediterráneo?
 
Paul – mira, podríamos decir que en cuanto a mentalidad, en cuanto a la forma de enfocar los problemas y resolverlos, continuo siendo holandés. En Holanda tenemos una forma más directa de resolver los problemas; hablas directamente con el interesado, y se resuelven rápidamente; aquí, les damos vueltas y más vueltas, hablando con uno y otro, en ocasiones con quien no puede resolvernos nada, i, al final, te das cuenta de que no has resuelto absolutamente nada, aunque hayas hablado con mucha gente. Ahora bien, en cuanto a la forma de vivir, prefiero la de aquí, y és aquí donde tanto mi esposa, como mis hijos, como yo, queremos estar.
 
Notinat – pregunta obligada, ¿explícanos un poco como ha sido la decisión de Olaf, y si tú la compartes?
 
Paul – Olaf tuvo una gran época en el C.N.Sabadell, entre el 2000 y el 2004, cuando entrenaba con un grupo de un nivel técnico y competitivo muy elevado, que lo estimulaba a superarse. Luego, con el traslado a Madrid todo cambió.
 
El grupo con el que tenia que entrenarse tenia un buen nivel, un nivel que podriamos llamar nacional, aunque no era el que Olaf necesitaba para intentar dar el salto al nivel que el deseaba alcanzar, que era el alto nivel internacional. Pensó entonces en trasladarse al extranjero, donde encontraría el nivel de planificación y de facilidad de entrenamiento que él deseaba. Estuvo hablando con la FEN para ver los planes que esta podía tener con vistas a los Juegos de Beijing, pero se dio cuenta de que no había un plan determinado y si mucha inconcreción.
 
Determinó entonces irse a entrenar a Holanda, incluso contra mi consejo, aunque siempre le apoyé en todas las decisiones que tomó, y una vez allí, la sintonía con VDH (Pieter van den Hoogenband) y su entrenador, Jacco Verhearen, hizo el resto.
 
Comprendió que nadando con España a lo máximo que podría aspirar seria a entrar en una final individual, mientras que formando parte de un equipo como el holandés, con VDH como aval, podía vislumbrar, incluso, la posibilidad de aspirar a una medalla, formando parte de un 4×100 o 4x200m.crol. Así ha ido todo. Olaf se siente totalmente integrado en este país, pero como deportista aspira a lo mejor, y, para un deportista, no hay nada mejor que intentar aspirar a conseguir una medalla olímpica. No ha visto ninguna posibilidad en España, i, sencillamente, ha ido a buscarla donde él ha creido oportuno.
 
Notinat – ¿como ves las perspectivas para Budapest?
 
Paul – mira, sinceramente, no me gusta hablar de Budapest. Para mi, Budapest encubre las carencias que vamos a tener después en los Mundiales de Melbourne, y, más tarde, los Juegos de Beijing. Me he dado cuenta de que las altas instancias deportivas de este país no piensan en planes de largo recorrido.
 
Normalmente, en la mayoría de países donde hay una buena tradición deportiva, la planificación de la alta competición se estructura en planes de 4, 8 y 12 años vista, es decir, planificando con la vista puesta en los tres ciclos olímpicos siguientes. Aquí, en cambio, pensamos únicamente a dos o tres años vista, y en ocasiones ni siquiera esto.
 
Por ejemplo, se planificaron perfectamente los Europeos de Helsinki-2000, donde se consiguió un gran éxito (4 medallas de oro y 2 de bronce) y pensamos conseguir algo parecido en los Juegos de Sydney, que se nadaban tres meses después. No hubo nada de esto; en Sydney hubo solo una medalla, y de bronce, y una sola finalista, Nina Zhivanevskaia, en las dos pruebas de espalda.
 
En mi opinión, faltó, precisamente, planificación a largo plazo. y ahora en Budapest, nos va a pasar lo mismo; vamos con mucho retraso respecto de la élite mundial, y si no hacemos las cosas mucho mejor que ellos….. Todavía no hemos entrado en la planificación ni de Melbourne, ni de Beijing. y así no podemos ir muy lejos, creo yo.
 
Ciñéndome ahora a Budapest, creo que estos Europeos van a ser difíciles para los nuestros. El nivel de la natación europea después de Sydney-2000 ha subido mucho, mientras el nuestro se ha mantenido aunque sin mucho progreso. Tenemos un equipo joven, con ilusión, pero que únicamente puede aspirar a intentar llegar a algunas finales, y unos pocos que pueden intentar acercarse a las medallas, caso de Edu Lorente, Erika Villaecija, quizás Javier Noriega, y el 4x200m.crol femenino; por ejemplo, será difícil que este relevo repita el triunfo de Madrid, puesto que, por lo que hemos visto en los diferentes Campeonatos Nacionales que se han disputado por Europa, italianas, francesas, y alemanas, y alguna más, pueden estar por debajo de los ocho minutos, un tiempo al que difícilmente pueden aspirar las nuestras, si no tenemos, como mínimo a una de ellas por el 1,57”. 
 
Notinat – ¿qué opinas de los Centros de Tecnificación y de Alto Rendimiento?
 
Paul – no estoy en contra de ellos, aunque me gustaría hacer ciertas consideraciones. En primer lugar, y teniendo en cuenta que los nadadores que nutren los Centros vienen de los clubs, tendríamos que considerar como tarea primordial la de potenciar los clubs, para intentar conseguir que no fueran únicamente cuatro o cinco clubs los que dieran sus nadadores a los diferentes centros, sino que hubiera cuantos más mejor que pudieran hacerlo.
 
Es decir, para mi lo ideal seria que los clubs pudieran retener los buenos nadadores que van descubriendo, para que, de esta forma, y junto a sus entrenadores, mantengan un nivel de competición cuanto más alto mejor. Entonces, y es aquí donde entran en juego los Centros, cuando un nadador no dispusiera en su club de las facilidades de entrenamiento que requiera su progreso, enviarle a un Centro; en otros casos, al tener los Centros mayores facilidades en cuestiones técnicas (entrenadores mejor preparados y con mayor experiencia; más material tecnológico y más avanzado, etc.) pueden convertirse en el complemento ideal para los nadadores y técnicos de los clubs.
 
Por ejemplo, un nadador podría desplazarse de vez en cuando a un Centro para poder hacer unos entrenamientos más específicos, y con mayor estimulo, al encontrarse con otros de su mismo o mayor nivel; o un entrenador que necesitara la colaboración de un biomecánico o precisara de un estudio de lactatos para sus nadadores, tendría que tener la colaboración de los Centros. Con estas fórmulas se evitaría, por un lado, un excesivo drenaje de nadadores hacia los Centros, lo que produce desánimo en los directivos y entrenadores de clubs; por otro, una efectivas colaboración entre Centros y clubs, que solo redundaría en beneficio de la natación, y, finalmente, una postura, hoy en día muy corriente, de rechazo de los Centros por parte de los entrenadores de clubs, que en ocasiones ven como su trabajo de muchos años con un nadador es olvidado, para pasar a convertirse en un éxito del entrenador del Centro, en ocasiones con pocos meses de trabajo.
 
También creo que deberían existir fórmulas para “compartir” los premios económicos de los entrenadores de los Centros con los entrenadores de “origen” (es decir los que han entrenado a los nadadores antes de que estos pasaran a los Centros).  
 
Notinat – la estructura de los clubs de nuestro país, ¿es la más adecuada?
 
Paul – no lo creo. En nuestros clubs hay mucho “bañista” y poco “nadador”. Me explico; hay demasiados clubs que no distinguen entre los que se entrenan con unas mínimas posibilidades de ser “algo” en la natación de competición, y los que quieren llegar a este “algo”. Evidentemente, los del primer grupo son importantes, y se les debe cuidar, ya que cuanto mayor sea el grupo de los que se entrenan, mayores serán las posibilidades de descubrir nadadores realmente buenos.
 
Pero de este primer gran grupo, habría que extraer los verdaderos “talentos”, separarlos, y entrenarlos en grupo aparte (siempre que ellos estén dispuestos, naturalmente) puesto que va a ser de allí que saldrán los futuros campeones.
 
Hace muchos años, cuando yo llegué aquí, recuerdo que los clubs se “peleaban” por estar entre los mejores. Se procuraba fichar entrenadores con un cierto nombre y una experiencia probada; se fichaban nadadores para potenciar el equipo, etc., etc. Desde hace unos años todo esto ya no se hace. Muchos clubs no han podido mantener su nivel económico, y han tenido que renunciar a tener buenos entrenadores, que, lógicamente, son más caros, para tener solo técnicos de segundo nivel, con lo que el nivel técnico y competitivo de la natación ha bajado.
 
Para mi, la solución pasa por un sistema en el cual la Federación tendría que crear una red de entrenadores con sueldos pagados entre ella y los clubs. De esta forma se ayudaría a los clubs, i, a la vez, la Federación tendría un cierto ascendiente sobre estos entrenadores, de manera que, entendámonos, hablo solo en el aspecto técnico, pudiera influir en ellos. Entonces, la Federación debería premiar a estos entrenadores de una forma u otra. Vuelvo de nuevo a mis recuerdos de cuando llegué a Catalunya.
 
El Colegio de Entrenadores premiaba cada año al mejor entrenador. Pues esto es lo que debería volver a hacer la Federación; premiar cada año a una serie de entrenadores que se hayan distinguido por su trabajo y sus resultados: por ejemplo, el mejor entrenador del año; el mejor entrenador de bracistas; el mejor entrenador de cada uno de los Grupos de Edad, etc., etc., de forma que nos sintiéramos valorados y estimulados por nuestro trabajo, y evidentemente, recompensados también económicamente por el trabajo bien hecho.
 
Notinat – ¿qué diferencias hay entre la natación española y la holandesa?
 
Paul – muchas. Los clubs holandeses no son como los españoles. No hay prácticamente ningún club que posea piscina propia, y todos ellos entrenan en piscinas municipales, pagando por horas y por espacio de entrenamiento, con técnicos que no son profesionales y que se dedican a ello en sus horas libres.
 
Entonces, tenemos muchos nadadores que nadan bien, con buena técnica, pero que no pueden entrenarse mucho. De las diferentes competiciones, la Federación va escogiendo los que demuestran mayores posibilidades y los incentiva para que puedan entrenarse.
 
Se han creado dos grandes Centros de Alto Rendimiento, uno en Amsterdam, otro en Eindhoven, subvencionados por la Federación y por el Comité Olímpico, y es allí donde se dan las mejores condiciones para entrenar al más alto nivel. Por el contrario, los nadadores holandeses tienen mucho más talento, un físico mucho más desarrollado, y, sobretodo, una tradición deportiva en general, y natatoria en particular mucho más desarrollada, y esto se nota, sobretodo, en las grandes competiciones, donde la mentalidad ganadora juega un papel muy importante, y no es lo mismo ir, por ejemplo, a unos Juegos sabiendo que detrás tuyo ha habido un “montón” de gente que ha ganado medallas, que no ir allí, sabiendo que, como en anteriores Juegos, no vas a conseguir apenas nada.
 
Notinat – ¿qué crees que es lo más importante que le falta a la natación española?
 
Paul – yo creo que es una planificación a largo término. Hemos hablado ya de los planes a 4, 8 y 12 años, y creo que es lo más importante y primordial que debería hacerse. Es la base, y sin una buen base, no se puede construir ningún edificio si quieres que sea bien sólido.
 
Notinat – ¿a que aspira Paul Wildeboer como profesional?
 
Paul – mira, cuando llegué aquí soñaba con tener el mejor club de Europa, con poder batir, por ejemplo, el récord mundial por clubs de una prueba tan emblemática como es el 4x200m. crol. Creo que pude llegar a conseguirlo, hasta que el Club (el N.Sabadell) empezó a ampliar sus instalaciones, lo que quizás hizo que dejará de pensar en sus proyectos deportivos para centrarse mucho más en los de creación de instalaciones.
 
Ahora, en mi nuevo ambiente, aspiro llevar a cabo un trabajo humilde, honesto, y a largo plazo, con la ilusión de crear buenos nadadores, pero también, sobretodo, buenas personas. Con la base que tenemos en estos momentos, creo que va a ser muy difícil conseguir medallas olímpicas, pero también creo que, con nuestros condicionantes, un finalista equivale prácticamente a una medalla, y creo que, por ahora, debemos concentrarnos en conseguir finalistas, de manera que cuando tengamos ocho o diez finalistas, es muy posible que alguno de ellos nos traiga alguna medalla.
 
Es evidente que siempre tendremos la posibilidad de conseguir alguna medalla. Hemos conseguido una (la de Sergi López en Seul) pero ha sido la gran excepción de nuestra natación, puesto que las de los hermanos López-Zubero y la de Nina no fueron medallas conseguidas gracias a las estructuras de nuestra natación, sino a hechos fortuitos que, en este caso, nos beneficiaron.     
 
Aunque sin responder a preguntas específicas, puesto que Paul se ha explayado a gusto en la entrevista, demostrando ser un gran conversador (sorprendiéndome gratamente, puesto que no me lo imaginaba así) me ha sorprendido al decir que está en contra de las pruebas cortas, de 50m.
 
Su explicación ha sido la siguiente: la prueba de velocidad no tiene nada a ver con el resto de pruebas del programa. Su entrenamiento es muy diferente, y un velocista no precisa de entrenar tanto como el resto de nadadores, puesto que su preparación se diferencia en muchos aspectos del resto de especialidades.
 
Entonces, ocurre que el resto de nadadores se plantea una ecuación : entrenarse para velocidad = menos metros; entrenarse para el resto de pruebas = más metros. y la elección, por desgracia, acostumbra a no ser difícil. A mi me gusta que mis nadadores entrenen como si fueran especialistas de 200-400m., puesto que de esta forma, hay unos que, según sus preferencias y facultades, podrán “bajar” a los 100m., mientras otros podrán “subir” a los 800 o 1.500m. Es por ello que me duele ver como, poco a poco, hay cada vez más gente que nada los 50m., y menos los 400m.estilos; creo que esto está matando poco a poco la natación olímpica.
 
Y hasta aquí lo que hemos creído más interesante de la conversación que hemos sostenido con Paul, un hombre de cabeza holandesa y corazón ya de este país al que llegó en 1979, dispuesto a convertirse en profesional de la natación. Nosotros le deseamos la mayor de las suertes en su cometido futuro, para que sea tan brillante como el pasado, a la vez que le agradecemos la entrevista, puesto que pocas veces habíamos disfrutado tanto hablando de natación (y les aseguro que nos hemos pasado horas y horas hablando sobre nuestro deporte) como en esta ocasión.
 
Gracias Paul, y mucha suerte.  
 
      
Guillem Alsina