La importancia relativa que pueda tener el tiempo de reacción

Los comentarios sobre la importancia que pueda tener el tiempo de reacción (a partir de ahora, T.R.) en la salida del nadador, y la mayor o menor posibilidad de entrenar este factor, me ha llevado a “desempolvar” un viejo archivo que proporcioné a un estudiante del INEFC para un trabajo de fin de curso, y a actualizarlo, con el fin de completar estos comentarios, ofreciendo unos datos numéricos que puedan contribuir a clarificar, si ello es posible, naturalmente, este tema.

 
Sin intentar sentar cátedra (no me gustaría que alguien lo pensara) creo que antes de iniciar el estudio de estos datos, tendríamos que ponernos de acuerdo en si la prueba de los 50m. en nuestro deporte es, realmente, la prueba de velocidad por excelencia, cosa en la cual creo que una gran parte de nosotros estaría de acuerdo en negarle esta cualidad.
 
 Puede ser la prueba “oficial” más rápida, pero no “la” prueba de velocidad, si entendemos por velocidad, la posibilidad de alcanzar la máxima velocidad y mantenerla a lo largo de toda la prueba. En mi opinión, la prueba de “velocidad pura” no existe en natación, puesto que, a mi modesto entender, la velocidad adquirida con el vuelo de salida se va perdiendo poco a poco debido a la resistencia del agua. No tengo datos a mano, pero no creo que en natación la velocidad máxima pueda mantenerse más allá de los 15-25 metros (si hay algún técnico que tenga algún estudio al respecto, agradeceré la información).
 
Aunque busquen lo mismo,  conseguir la máxima velocidad, natación y atletismo parten de diferentes supuestos. En la salida de atletismo, el cuerpo parte de un estado de reposo, después del cual se alcanza, de manera progresiva, la velocidad máxima, que se alcanza, si no estoy equivocado, hacia los 40-50 metros, pudiendo mantenerse después, e incluso aumentarse, hasta los 180-200m. (la prueba es que hay muchos velocistas que en los 200m. tienen un tiempo mejor que el doble de su tiempo de los 100m.).
 
En  natación, por el contrario, la mayor velocidad, después de la salida, se adquiere en el vuelo, para caer inmediatamente en un medio más denso que el aire, con lo cual es mayor la resistencia al avance, y, como resultado, decae la velocidad (prueba de ello es que ningún nadador tiene un tiempo de 50m. mejor que el doble de su tiempo en los 25m.). Además, comparando ambos deportes, nos encontramos que el tiempo de los 100m. en atletismo se corresponde con el de los 25m. en natación, mientras el de los 200m. en tierra se corresponde con el de los 50m. en el agua. Todo esto, evidentemente, influye en el tiempo de reacción, además de otros factores, como puede ser el hecho de que, actualmente, en atletismo se permitan hasta dos salidas falsas, mientras en natación a las primeras de cambio…..te vas a la calle.
 
Tenemos los datos correspondientes a los T.R. de los finalistas de las competiciones más importantes que se disputan: Juegos Olímpicos; Campeonatos Mundiales y de Europa, tanto en piscina larga como en corta, junto a sus respectivos promedios, datos que ofrecemos a nuestros lectores (vienen dadas en centésimas de segundo; en milésimas los promedios, para ajustar un poco más las cifras) que podeis consultar en este archivo de Excel.
 
De ellos podemos deducir algunos principios, de los cuales quiero destacar los siguientes:
 
Curiosamente, los hombres tienen un T.R. mejor que el de las mujeres. De los 13 promedios registrados, únicamente en tres de las competiciones (Europeos de piscina corta en Lisboa-99; Mundiales de piscina corta de Moscú-02, y Europeos de piscina larga de Madrid.-04) las mujeres tienen mejor promedio. No sabemos si ello puede ser debido a factores anatómico-neuro-fisiológicos estructurales, o que los hombres entrenan mejor este factor, cosa que nos permitimos poner en duda. 
 
 El mejor T.R. registrado en hombres son las 60 centésimas registradas al puertorriqueño Ricardo Busquets en la final de Atenas-00 (Mundiales en piscina corta); mientras entre las mujeres, este honor le corresponde a la norteamericana Kara Lynn Joyce en los Mundiales de Montreal-05. Entre las peores salidas registradas en estas finales, están las de David Maitre, con 98 centésimas, y, entre las mujeres, las 90 centésimas de la holandesa Marleen Veldhuis, ambos en los Europeos de Madrid-04, aunque mientras el francés se fue al último lugar de su final, la holandesa consiguió remontar hasta el cuarto lugar. Por cierto que Veldhuis tiene el peor promedio de T.R. puesto que su mejor salida en las finales está en solo 83 centésimas.
 
Tampoco el “Zar” Popov sale muy bien parado en sus salidas. En su triple actuación en los Europeos de Madrid-04, tuvo T.R. de 87, 87 y 86 en su eliminatoria, semifinal, y final (en la que consiguió el título, con el 3r.peor tiempo de reacción entre los ocho finalistas, mientras en Atenas-04 se le registró un T.R. de 88 en las eliminatorias, donde resultó eliminado, y en los Mundiales de Barcelona-03 (donde consiguió, igualmente, el título) señaló T.R. de 85, 84, y 81 en sus tres sucesivas actuaciones, es decir, bastante por encima de lo que podríamos considerar como “normal”. Como curiosidad digamos que en los 100m. se le registraron 86 y 84 en eliminatorias y “semis”, donde resultó eliminado.
 
Otros ejemplos: la recordista mundial, la holandesa Inge de Bruijn, registró T.R. de 79, 72, y 76 en las eliminatorias, “semis” y final de los Juegos de Atenas, y de 76, 75 y 72 en los Mundiales de Barcelona-03 (consiguiendo el título) un poco más regular, pues, que lo señalado en Atenas un año después.    
 
 El promedio de todas las cifras registradas (es decir, el T.R. que podríamos considerar  “normal” en un “cincuentista”) es, entre los hombres, de 758 milésimas, mientras para las mujeres es de 778 milésimas, 20 milésimas de más que los hombres. Por decirlo “grosso modo”, cualquier velocista que tenga un T.R. por encima de estas 758 milésimas, si es hombre, o de las 778, si es mujer, sabe que está por encima de la normalidad, y que no estará de más que entrene un poco más sus salidas, mientras por el contrario, los que estén por debajo de estos promedios, saben que están en el buen camino, aunque ello no significa, lógicamente, que tengan que dejar de entrenarse para mejorarlos.
 
 El hecho de tener el mejor T.R. no significa apenas nada. De las 13 competiciones masculinas estudiadas, únicamente en 3 ocasiones el vencedor fue el que mejor T.R. tuvo, y en algunas ocasiones (Trieste-06; Atenas-00; Indiana-04; Barcelona-03; Atenas-04, y Madrid-04) estuvo entre los 3 peores de la final. En categoría femenina, todavía es peor, puesto que en una sola ocasión, Barcelona-03, la vencedora tuvo el mejor T.R. de las ocho finalistas, mientras en 4 ocasiones (Viena-04; Trieste-06; Moscú-02, y Indiana-04) la vencedora estuvo entre los tres peores T.R.
 
Este hecho podría ir ligado, por ejemplo, a la altura de los nadadores. Marleen Veldhuis, por ejemplo, 181cm. de altura, tiene uno de los peores T.R. clasificados, puesto que en sus actuaciones podemos adjudicarle un promedio de 85 centésimas de segundo. Frederick Bousquet, 188cm.de altura, recordista mundial de la prueba en piscina corta, registró T.R. de 75, 75 y 74 en sus actuaciones de los Europeos de Viena-04, y de 74, 75, y 71 en estos últimos de Trieste, es decir, registros-promedio.     
 
 ¿Se puede mejorar el T.R?. Evidentemente que si; hasta un cierto punto, puede, y debe  ser entrenado, aunque al ir ligado a factores estructurales naturales, siempre habrá (si los científicos no enmiendan mi opinión) un cierto límite para su mejora. Leí en una ocasión, hace ya muchos, demasiados años (no se si todavía se practica esta forma de entrenamiento) que un entrenador norteamericano de atletismo aconsejaba a sus atletas que, para entrenar y estimular sus reflejos, reaccionaran a cualquier estimulo sonoro que pudieran oír en su vida normal y corriente, fuera del tiempo de entrenamiento (es decir, por ejemplo, apretar los puños al oír la bocina de un coche cuando iban por la calle, etc., etc.).
 
No tengo ninguna constancia de que este entrenamiento diera los resultados apetecidos, pero, en mi opinión, y teniendo en cuenta que la natación es diferente del atletismo, no creo que el T.R. tenga tanta importancia como en atletismo, donde la salida de unos 100m. es capital, como lo seria, en natación la de unos 20 o 25 metros. En cambio, en los 50m. de natación (y más específicamente en los 50m.crol) hay todavía un cierto tiempo para recuperar las centésimas que un nadador haya podido perder en la salida, a condición, evidentemente, de que esta pérdida no sea excesiva.
 
Todo esto, naturalmente, no significa que no se deba prestar atención al entrenamiento de las salidas, puesto que pueden ayudar a ganar unas centésimas, valiosísimas, en ocasiones, para “saltar” del último lugar al primero en cualquier competición. Es decir, la salida es IMPORTANTE, pero no CAPITAL, en nuestra opinión.
 
Guillem Alsina