Roland Matthes, ¿el mejor espaldista de la historia de la natación mundial?

(Dedicado a N.G.)
 
En 1966 se asomó por vez primera a los ránkings mundiales un nombre que nadie conocía. Era un muchacho excesivamente alto para su edad, delgado, puro tipo longilíneo, todavía no consolidado, i en el que se adivinaban hechuras de campeón, si se conseguía muscular aquel cuerpo desgarbado. Atendía al nombre de Roland Matthes, i había nacido un 17 de noviembre de 1950.
 
Los entrenadores de su país, la famosa DDR (siglas de Deutsche Demokratische Republik, ó República Democrática de Alemania, parte de Alemania que después de la II Guerra Mundial había quedado “satelizada” por la URSS) no tuvieron ninguna prisa en que aquel muchacho empezara a competir fuera del país, tomando una responsabilidad que en aquel momento quizás no hubiera podido resistir. Pacientemente se dedicaron a prepararlo, buscando la técnica que mejor convenía a las fantásticas condiciones de flotabilidad que le proporcionaban su magnífico físico, i a muscularlo, dentro de lo posible.
 
Su paciencia tuvo el merecido premio. Si en 1966, Matthes, como ya hemos dicho, se asomaba al ránking mundial, 45o. de los 100m.espalda, 1,03”6; 30o. de los 200m.espalda, 2,18”6, unos tiempos que no dejaban transparentar nada extraordinario en él, solo un año después, el alemán oriental asombraba al mundo entero cuando el 21 de septiembre de 1967 Matthes se convertía en el nuevo recordista mundial de los 100m.espalda al señalar un tiempo de 58”4 en Leipzig, rebajando. Pocas semanas después, exactamente el 8 de noviembre, también en Leipzig, supera el mundial del doble hectómetro con un tiempo de 2,07”9.
 
En ambos casos, el alemán mejoraba los 59”1 i 2,09”4 que poco antes, 31 i 29 de agosto, respectivamente, había conseguido en Tokio el norteamericano Charles Hickcox. Antes, el 23 de abril de aquel mismo año, Roland se había convertido en el primer europeo que, hablando siempre de piscina larga, nadaba el hectómetro en menos de un minuto. Era su primer éxito internacional, apenas salido de la adolescencia deportiva.
 
La prueba de fuego, sin embargo, llegaría al año siguiente. 1968 es año olímpico, i los Juegos se disputan en Ciudad de México. Allí, va a encontrarse con sus inveterados rivales, deportivos pero también políticos, norteamericanos. Antes de rendir viaje a la capital mexicana, 14 de agosto, en su piscina “talismán” de Leipzig, el alemán da un ligero toque de atención a sus rivales, superando el récord mundial de los 200m., bajando sus anteriores 2,07”9, hasta 2,07”5. I con estas credenciales acude a los 2.200m. de altura de Ciudad México, en unas condiciones difíciles, aunque la altura, evidentemente, juega igual para todos.
 
Los mejicanos pudieron ver aquellos días asomar en el cielo de la natación mundial a un nuevo astro. Matthes se impone claramente a todos sus rivales, norteamericanos incluidos, iniciando un largo reinado de más de seis años. En la 2a. eliminatoria de los 100m.espalda bate el récord olímpico con un tiempo de 1,01”0 (superando los 1,01”9 señalados por el USA Larry Barbiere en la 1a. serie). En la final, no deja absolutamente ningún resquicio a sus rivales, i aunque otro USA, Ron Mills, lo domina en los primeros cuarenta metros, Matthes ya es primero en el viraje, i se destaca de manera irresistible a partir de aquel momento, consiguiendo su primer título olímpico con un tiempo de 58”7, nuevo récord olímpico, i a solo tres décimas de su mundial.
 
Tres dias después, 25 de octubre, se “calza” su segundo título, dejándose dominar por los norteamericanos Mitch Ivey i Jack Horsley (1,03”2 para ambos a mitad de prueba, con el alemán a solo seis décimas, 1,03”8) i “escapándose” a partir del último viraje para terminar en vencedor con unos 2,09”6, nuevo récord olímpico, a poco más de dos segundos de su mundial, “tributo obligado” de la altura.
 
Al día siguiente, se disputan los 4x100m.estilos. Matthes, siguiendo lo que va a convertirse prácticamente en una tradición para él, se “mata” para intentar conseguir para su equipo la máxima ventaja sobre el cuarteto USA (claramente superior a los alemanes en los tres restantes estilos). En una magnífica actuación señala un nuevo récord mundial con un tiempo de 58”0, aunque la substanciosa ventaja que consigue, dos segundos i cuatro décimas, no va a ser suficiente, finalmente, para que su equipo gane a los norteamericanos, i tiene que conformarse con el segundo lugar.
 
La “era Matthes” ha comenzado. En 1969, sin una competición internacional importante, el alemán se “divierte” superando sus récords mundiales, 57”8 en el hectómetro (23 de agosto en Wurzburg) i 2,07”4 en los 200m. (12 de julio en Santa Clara, en el curso de uno de aquellos memorables encuentros “duales” entre USA i la DDR) un récord que poco después (14 de agosto) le es arrebatado por el norteamericano Gary Hall (padre del velocista, campeón olímpico de los 50m.crol en Sydney) al señalar 2,06”6, pero que el alemán vuelve a recuperar solo quince días después (29 de agosto en Berlin) recortándole dos pequeñas décimas de segundo, 2,06”4.
 
Según se rumorea, el hecho de que los dirigentes de la DDR premien económicamente a sus deportistas que baten récords mundiales, hace que Matthes no intente rebajar excesivamente sus récords, con la pretensión de irlos batiendo poco a poco, i poder beneficiarse de estos récords (vamos, un poco a lo Bubka e Isakova en el salto con pértiga).
 
Los Campeonatos Europeos de Barcelona son la máxima competición que el alemán afronta en 1970, i hacia esta competición enfoca su máxima preparación del año. Resultado, dos nuevos récords mundiales en las Piscinas Picornell, al término de unas jornadas que quedaron perfectamente grabadas en la retina de todos los que tuvieron la suerte de encontrarse en ellas.
 
Domina claramente las dos finales sin emplearse a fondo, con unos 58”9 en el hectómetro (dominando a nuestro Santi Esteva, segundo en 59”9) i 2,08”8 en la prueba larga (por 2,09”7 de Esteva), aunque ha “explotado” en la cuarta eliminatoria al señalar unos magníficos 2,06”1, nuevo récord mundial, recuperando lo que había perdido pocos días antes, exactamente 22, a manos del norteamericano Mike Stamm, 2,06”3.
 
Rematando su brillante actuación (ha sido también segundo de los 100m.crol en 53”5, a seis décimas del campeón, el francés Michel Rousseau, i tercero de los 4×100 i 4x200m. crol) bates su récord de los 100m. al nadar el primer tramo del 4x100m.estilos con unos formidables 56”9, nueve décimas menos que su anterior 57”8, ayudando a su equipo a conseguir título i nuevo récord mundial, 3,54”4.
 
El 11 de julio, en su preparación para estos Europeos, i en una nueva demostración de su eclecticidad, supera el récord europeo de los 200m.estilos con un tiempo de 2,12”8, una prueba que no nada en competición internacional, i de la que perderá su récord en Barcelona, a manos del sueco Gunnar Larsson.
 
Detalle anecdótico, aunque de un dudoso “fair play” deportivo. En la final de los 200m., el alemán se “pasea” por delante de Esteva, sin querer forzar al máximo (ya hemos dicho que había batido el récord mundial en su eliminatoria) escupiendo “chorritos” de agua por la boca, gesto que, a la llegada, es saludado por algunos pitidos del público, i que luego, en la rueda de prensa, pretende explicar, comentando, que había tragado agua, i tenia que expulsarla. Excusas de mal pagador.
 
1971, otro año sin ninguna competición internacional importante (aunque en aquellos años se estilaba mucho los encuentros “duales” entre países) lo emplea en afianzar una clara superioridad sobre sus rivales, superando de nuevo los récords mundiales de 100 i 200m. Con 56”7 (Leipzig, 4 de septiembre) i 2,05”6 el día anterior en el curso de uno de estos tan comentados encuentros “duales” entre la DDR i USA.
 
La preparación para los Juegos Olímpicos de Munich va a dar, igualmente, un perfecto resultado. En la capital de Baviera, i antes de que ocurran los desgraciados hechos que marcaron para siempre esta edición olímpica, Matthes no tiene ningún problema en ratificar su condición de mejor espaldista mundial, revalidando los dos títulos que consiguiera en Ciudad México. Antes de rendir viaje a Munich, sin embargo, ya ha dado un “conveniente” toque de atención a sus rivales, sobre lo que van a encontrarse.
 
El 8 de abril, en Moscú, rebaja de nuevo su récord mundial del hectómetro, dejándolo establecido en 56”3. Poco después, 10 de julio, en Leipzig, da una impresionante rebaja a su récord del doble hectómetro, restándole, ¡nada más ni nada menos! que dos segundos i ocho décimas, para dejarlo en 2,02”8. Sus rivales quedan avisados.
 
En Munich no tiene apenas problemas. Dejando que sus rivales USA se “ilusionen” en las eliminatorias i semifinales (récords olímpicos para Mike Stamm, 58”63 en la 4a.eliminatoria, i para Mitch Ivey, 58”15 i 57”99 en la 5a.eliminatoria i 2a.semifinal respectivamente) el alemán no les da ninguna opción en la final, desarbolándolos después del viraje, siguiendo su acostumbrada táctica (en el viraje aunque es primero, 27”41, le siguen todavía muy de cerca Stamm, 27”47, i Ivey, 27”53) llegando al muro de llegada completamente destacado, 56”58, nuevo récord olímpico, mientras Stamm es segundo, a más de un segundo, 57”70.
 
Cinco días después, renueva su título de los 200m., aunque aquí ya demuestra su superioridad desde las eliminatorias; si Stamm le arrebata el récord olímpico que dejó establecido en Ciudad México, 2,09”6 por 2,07”51 en la 2a.eliminatoria, Matthes no tiene que forzar excesivamente para, en la 5a.eliminatoria, volver a poseer este récord, al lograr 2,06”62. Luego, por la tarde, i después de dejar la iniciativa a sus rivales hasta el hectómetro (Ivey 59”34; Matthes 59”96; Stamm 1,00”05) el alemán ataca decididamente i ya és primero en el último viraje, 1,30”96, por 1,31”42 de Ivey.
Aunque parece lanzado hacia un tiempo “estratosférico” (su parcial entre los 100 i los 150m., 31”00, parecen augurar un 2,01”5 – 2,02”0) los últimos metros se le hacen difíciles, aunque no tiene ningún problema en vencer, 2,02”82, igualando su récord mundial (aunque le será homologado como primer récord mundial de esta prueba en centésimas de segundo) i nuevo récord olímpico, claramente por delante de Stamm, 2,04”09.
 
Como siempre, los 4x100m.estilos le dan una nueva ocasión para lucir su clase. Esforzándose al máximo para ofrecer a su equipo la mayor ventaja posible frente al equipo USA, Matthes iguala los 56”3 que tiene como récord mundial, aunque sus exactos 56”30, ahora ya con centésimas (recordemos que los Juegos de Munich fueron los primeros a ser cronometrados en centésimas de segundo) serán homologados como primer récord mundial del hectómetro en centésimas.
 
Como siempre ocurre, empero, la ventaja que ofrece el alemán a sus compañeros, un segundo i sesenta i siete centésimas, no será suficiente para que estos logren conservarla, i, finalmente, Matthes i Cia. solo pueden conservar la medalla de plata conseguida cuatro años antes en Ciudad México.
 
Su eclecticidad también se ha puesto a prueba en estos Juegos al nadar la final de los 100m.
mariposa, prueba de la cual ha sido recordista europeo en dos ocasiones (56”1 i 55”7 en 1971). En Munich, presenta dura lucha a los mariposistas USA, i únicamente su pésima salida (al parecer se ve sorprendido por el disparo, aunque ya en otras ocasiones ha demostrado que sus reflejos son más bien lentos, i no están a la altura de su categoría) no le permite competir por una medalla que se le escapa por el canto de una uña, cuarto en 55”87, por 55”74 de Jerry Heindenreich, tercero.
 
A sus 22 años, i cuádruple campeón olímpico, a Matthes ya solo le queda conseguir un título que no podía conseguir hasta 1973, año en que se disputa la primera edición de los Campeontos Mundiales, concretamente en Belgrado. Gana fácilmente el hectómetro, aunque sin emplearse a fondo, 57”47, por delante de su inveterado rival USA, Mike Stamm, 58”77, mientras en los 200m. ofrece el último gran destello de su inmensa clase; pasando en 27”8, 59”5 i 1,30”2, falla de nuevo en los últimos metros (con estos pasos podía hacer menos de 2,01”) aunque esto no le impide superar su récord mundial de Munich, rebajándolo en poco menos de un segundo, 2,02”82 por 2,01”87.
 
Será su último récord, aunque lo intenta, como siempre, en el primer tramo del 4x100m.estilos, donde señala unos 56”75, que mejoran de largo su tiempo de la prueba individual, aunque, una vez más, los casi dos segundos de ventaja que otros a su equipo, no le servirán para ganar una prueba, a la cual le tiene una especial “querencia”, aunque nunca pudo vencer a sus rivales USA en una competición importante.
 
Poco a poco, empero, se inicia una lenta decadencia. En 1974 conserva sus dos títulos individuales de espalda, aunque su superioridad ya no es tan manifiesta, 58”21 en el hectómetro, por 58”66 de su compatriota Lutz Wanja (a quien los técnicos de la DDR han designado como su sucesor, aunque acabará venciéndole, psicológicamente, esta responsabilidad) i 2,04”64 en los 200m., por 2,04”96 del húngaro Zoltan Verraszto, segundo. También en el relevo se nota esta lenta decadencia al conseguir unos discretos, para él, naturalmente, 57”79, mucho mejores que en la prueba individual, aunque su tiempo no salvará a su equipo de quedar fuera del podio, mientras en la final de los 100m.mariposa tiene que claudicar delante de una de las nuevas estrellas de la DDR, Roger Pyttel, 55”90 por 56”68.
 
La decadencia se acentúa en 1975. Cali, segunda edición de los Mundiales. Si aun logra conservar su título del hectómetro por escasas centésimas, 58”15, por 58”34 del norteamericano John Murphy, no ocurre lo mismo en los 200m., donde, ¿los años?, ¿la altura?, le juegan una mala pasada. Aunque es tercero a mitad de carrera, 1,01”78, lejos del húngaro Verraszto, 1,00”11, esta vez Matthes no puede remontar como nos ha acostumbrado a hacerlo en la segunda parte de la final. Verraszto se proclama campeón mundial, aunque lejos del récord de Matthes, 2,05”05, por delante del “aussie” Mike Tonnelli, 2,05”78, i del USA Paul Hove, 2,06”49.
 
Por vez primera desde 1968, Roland Matthes no se encuentra en lo más alto del podio central, i, lo que es peor, ni siquiera está en el podio, además de ser su primera derrota internacional desde que consiguiera sus dos primeras medallas olímpicas.
 
En Montreal-1976, lo que el público ve es ya solo un pálido reflejo del gran Matthes. Oscurecido por la centelleante luz que emana el nuevo astro de la espalda mundial, el norteamericano John Naber (doble campeón olímpico individual i primer hombre que nada los 200m. en menos de dos minutos) el alemán no tiene apenas opciones. En los 100m. es solo tercero con unos discretos, claramente superado por los dos representantes USA, John Naber, 55”49, i Peter Rocca, 56”34, señalando unos 57”22, apenas seis centésimas por delante del puertorriqueño Jesús Berrocal, cuarto en 57”28.
 
Termina, tristemente, todo hay que decirlo, Roland Matthes. Dirigentes i técnicos de la DDR deciden no “machacar” más a su mejor nadador, i lo retiran de los 200m., i del 4x100m.estilos, para, de esta manera, no minar todavía más el prestigio que había almacenado a lo largo de los anteriores ocho años.   
 


Roland Matthes junto con Franziska van Almsick

Nunca más se volvió a ver en una piscina a este fantástico nadador. Nunca más los aficionados volvimos a deleitarnos con su estilo largo i reposado, dueño de una técnica inigualable i única, dadas sus características tipológicas, 195 centímetros de altura, por 80 kilogramos de peso, lo que le proporcionaba una gran i característica flotabilidad que le permitía aprovechar al máximo la fuerza de su brazada.

 
Su forma de nadar daba la impresión de que nunca ofrecía el máximo de sí mismo en ninguna de las pruebas que nadó, finales olímpicas, mundiales i europeas incluidas, por lo que nos quedó la sensación, a todos los que tuvimos la inmensa delicia de verle nadar, de que pudo haber dado bastante más de lo que dio (lo que, evidentemente, no significa que esto sea cierto) i ser el primero que hubiera podido nadar los 200m. en menos de dos minutos.
 
En 1978 un matrimonio entre nadadores sacudió el mundillo de nuestro deporte. Se casaban Roland Matthes i Kornelia Ender, la gran figura de la DDR en los Juegos de Montreal, que habían señalado, curiosamente, el definitivo eclipse del que ahora se convertía en su marido. Se rumoreo que este matrimonio era de conveniencia, como parte de un programa llevado a cabo por expertos en genética de la DDR para la detección de futuros valores de la natación (“vamos a ver si de dos padres con este distinguido historial de supercampeones, nos sale otro, u otra, supercampeón” debieron preguntarse). Por nuestra parte nos resistimos a creer esta versión, prefiriendo la versión más clásica i romántica, de que fue el amor lo que unió a aquellos dos nadadores. No sabemos si hubo “vastagos”, ni, si los hubo, que rumbo tomaron, si practicaron la natación, o no, puesto que la “reunificación” descubrió todo aquel “tinglado” levantado por técnicos i médicos de la DDR, impidiendo continuarlos i comprobar sus resultados.
 
Años después, en1982, Matthes i Ender decidieron continuar sus vidas por separado, divorciándose. Actualmente está casado en segundas nupcias y es médico traumatólogo.
 
Si cuando en 1990 la DDR se disolvió, reunificándose con su homóloga occidental, destapándose toda la mentira del “doping” que había permitido acceder a la supremacía mundial a sus nadadoras, no ocurrió lo mismo con sus nadadores, que nunca vieron discutidos los triunfos logrados en las piscinas de todo el mundo. Es por ello que Roland Matthes nunca ha sido ni siquiera discutido como uno de los mejores, sino el mejor, espaldista de la historia de la natación mundial, aunque esta sea, evidentemente, una opinión totalmente subjetiva.  
 
Aunque las cifras sean excesivamente frías para explicar una vida deportiva, la de Matthes podríamos resumirla en:
 
Cuatro medallas de oro (100-200m.espalda en 1968-1972) i una de bronce (100m.espalda en 1976) individuales olímpicas; dos de plata (4x100m.estilos en 1968-1972) i una de 
bronce (4x100m.crol en 1972) en relevos olímpicos.
 
 

Cuatro títulos europeos (100-200m.espalda en 1970-1974), i dos subcampeonatos (100m.crol en 1970; 100m.mariposa en 1974) individuales; un título europeo (4x100m. estilos en 1970) i tres terceros lugares (4x100m.crol en 1970-1974, i 4x200m.crol en 1970) en pruebas de relevos.

 
Un total de 16 récords mundiales individuales (7 de 100m.espalda; 9 de 200m.espalda) más 2 de 4x100m.estilos, i, finalmente, 24 récords individuales de Europa (11 de 100m.espalda; 10 de 200m.espalda; 2 de 100m.mariposa, más 1 de 200m.estilos) más otros 4 en los 4x100m.estilos.
 
Un brillante historial.  
 
 
Guillem Alsina