Ian Thorpe, sus vacaciones, la popularidad, su mala suerte y su nueva casa

Después de los Juegos Olímpicos de 2004 en Atenas, Ian Thorpe, uno de los mitos en activo más importantes de la natación, se cogió nada menos que 15 meses de vacaciones.
 
A su vuelta, ya listo para una competición local, desestimó su participación pues tubo un severo resfriado que lo mantuvo apartado de los entrenamientos la semana anterior. De hecho llegó a participar en la serie preliminar de 100 libre, pero no se presentó a la final.
 
Las esperanzas australianas estaban puestas sobre él, después de saber que su compatriota Hackett no participaría en los juegos de la Commonwealth por lesión.
 
Pero la mala suerte se cebó una vez más sobre Thorpe, quien no recuperó la buena salud después de aquel aparente resfriado. Se sentía cansado y tuvo episodios de fiebre. Desestimó participar también en los trials y en los juegos de la Commonwealth para desánimo nacional.
 
Pasaron las semanas y se extendieron los rumores que la enfermedad de Thorpe no remitía, diagnosticado como un episodio de infección vírica, lo sometieron a multitud de pruebas y segundas, terceras, y no se cuantas opiniones médicas. Parecía que pudiera ser incluso un problema glandular que afectaba a su sistema inmune.
 
Lo cierto es que mediante las informaciones a las que hemos tenido acceso, parece que la enfermedad tal como vino, se fue, sin que los especialistas acabaran de realizar un diagnóstico definitivo.
 
Mientras, Ian Thorpe se quejaba a los medios que hacia años que no se sentía un ciudadano normal, pues con frecuencia le seguían reporteros de la prensa rosa y amarilla y cuando salía a la calle sus conciudadanos le reconocían y lo paraban sin cesar para pedirle autógrafos y saludarlo.
 
Ahora que las cosas parecían volver a su cauce y había tomando el ritmo normal de entrenamientos con su técnico, Tracey Menzies, va y se rompe un hueso de la mano en un accidente doméstico. Parece que fue en la bañera de su casa, desconocemos si haciendo entrenamiento extra. Según su manager y ángel de la guarda Dave Flaskas,  Thorpe se dio un golpe al que no dio importancia, pero el dolor fue a más y tuvo que acudir al hospital donde le diagnosticaron la rotura de un hueso (sin especificar) de la mano.
 
Según su manager no tiene mayor importancia y en pocas semanas estará de vuelta para entrenar al 100%.
 
Lo que no sabemos es dónde entrenará, puesto que Ian se ha comprado una casa de 1 millón de dólares en EEUU, concretamente en las afueras de Santa Mónica en California. Dave Flaskas justificó esta compra diciendo que Ian Thorpe iba a preparar los Juegos Olímpicos de Beijing desde EEUU, de manera que pueda competir cada semana en el sistema universitario y pueda realizar entrenamientos de altitud en un centro de la relativamente cercana Arizona.
 
Veremos como acaba este culebrón Aussie y esperamos ver a Ian Thorpe en Barcelona compitiendo en buenas condiciones a principios de este mes de junio, sin fiebre y sin huesos rotos.
 
Si viene, prometo publicar muchas fotos suyas para regocijo de sus muchas fans.