Robert “Bob” Kiphuth. Un entrenador excepcional

Robert John Herman Kiphuth, más conocido por “Bob” Kiphuth, nació en Tonawanda (Estado de Nueva York) el 17 de noviembre de 1890. Se doctoró en su ciudad natal, siendo nombrado Director de Educación Física de su escuela a los 20 años.
Se dedicó a estudiar y profundizar en cuestiones técnicas de natación, aprovechando becas en las escuelas de Libra Bay, 1911; Universidad de Harvard, 1912, y en la de Buffalo en 1913. En 1914 ingresó en una de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos, la de Yale, de donde ya no se movió hasta su retirada en 1959, aunque continuó ligado a ella como asesor de deportes, sobretodo de natación, hasta su muerte el 7 de enero de 1967, acaecida mientras supervisaba un encuentro dual en el que “su” Universidad venció a la U.S. Military Academy. En 1965, todavía en vida, este legendario entrenador fue introducido en el “Swimming Hall of Fame”.
 
En 1918 fue nombrado entrenador de natación de su Universidad, creando una organización que fue la admiración del mundo entero. Dirigió el equipo olímpico USA en cinco ocasiones, en 1928 como entrenador del equipo femenino; en 1932 como entrenador-jefe de todo el conjunto USA, lo mismo que en 1936 y 1948, mientras en 1952 actuó junto a otro de los grandes entrenadores USA, Matt Mann. También asistió a los Juegos de 1956, 1960 y 1964 aunque únicamente como asesor de las diferentes delegaciones USA, por su experiencia y conocimiento del mundo de la natación.
 
Desde principio de los años 30 hasta los primeros de la década de los 50, acaparó la mayor parte de Campeonatos Universitarios USA (Yale fue campeón universitario de la NCAA en 1942, 1944, 1951 y 1953, y en su versión civil, el New Haven S.C., con prácticamente los mismos nadadores que entrenaba en la Universidad, fue campeón USA en los años 1949, 1951, 1953, 1954, 1955 y 1957)  consiguiendo 528 victorias de los 540 clásicos encuentros “duales” disputados entre Universidades (165 ininterrumpidas entre 1924 y 1937) mientras sus discípulos superaban una gran cantidad de récords mundiales en la archiconocida piscina del “Payne Whitney Gymnasium”, una piscina de 55 yardas de longitud, pero que podía cerrarse con un montón a medidas más cortas, 50m., 25 yardas o 25m., según la competición.
 
Pero Kiphuth no solo entrenó a nadadores norteamericanos, sino que en su Universidad recibió a muchos nadadores extranjeros que, deseando ser entrenados por el mejor, conseguían becas para estudiar y entrenarse bajo sus ordenes. Entre ellos, quizás el más famoso de todos fue el australiano John Marshall, que en los Juegos de Londres-1948 fue medalla de plata de 1.500m.crol y de bronce en 400m.crol, pero que, además, fue uno de los pocos nadadores que ha estado a punto de tener en su poder los récords mundiales de todas las distancias de crol, ya que tuvo las de 200, 400, 800 y 1.500 metros, junto con las correspondientes distancias en yardas, y la única que se le resistió fue la de las 100 yardas y los 100m.
 
En 1941 escribió un libro “Swimming” que fue durante décadas, poco menos que la Biblia de los entrenadores del mundo entero.  Como técnico dejó su huella tanto en la técnica de los diferentes estilos, como en la preparación física. En espalda, a mediados de la década de los años 30, fue el descubridor de Adolph Kiefer, un espaldista que, junto a su entrenador, revolucionó este estilo, ofreciendo una impresionante mejora de sus récords mundiales, con un viraje que fue conocido, precisamente, como “viraje Kiefer”, llevándolo hasta el título olímpico en 1936, y a batir un total de 17 récords mundiales entre 1935 y 1944.
 
En crol fue, junto a otros entrenadores USA, uno de los que más luchó por definir un patrón propio de estilo, intentando oponerse a la supremacía que los nadadores japoneses habían conseguido en los Juegos de 1932, y conservaron en los de 1936. El “crol norteamericano”, un estilo mucho más largo que el de los japoneses, como correspondía a la mayor altura y envergadura de sus practicantes, no consiguió, sin embargo, acabar con la hegemonía japonesa hasta finales de la década de los 40, cuando los japoneses, diezmados por su derrota en la II Guerra Mundial, tuvieron que dedicarse más a la reconstrucción del país antes que a practicar deporte.
 
En las técnicas de entrenamiento colaboró en el desarrollo del sistema de “entrenamiento por intervalos”, así como en desarrollo de las bases del entreno de velocidad, con distancias cortas al 100%, una forma de entrenamiento muy poco practicada hasta finales de la década de los 40, ya que se suponía “quemaban” al nadador.
 
La mayor innovación de Kiphuth, sin embargo, la hizo en el dominio de la preparación física, con la confección de la denominada “Tabla de Yale”, una tabla de ejercicios (que podéis ve en inglés en http://www.sandowplus.co.uk/Competition/Kiphuth/fit-intro.htm) dedicados a los músculos abdominales y dorsales, de una dureza impresionante, con un total de 50 ejercicios, y un total de 200 repeticiones por cada uno de ellos, que duraba, prácticamente sin un momento de descanso entre cada ejercicio, sobre unas dos horas de trabajo continuo, alternando sabiamente abdominales y dorsales, de manera a dar un cierto descanso a cada uno de estos dos grupos (quien escribe estas líneas, guarda un “gran” recuerdo de aquella “Tabla de Yale”, puesto que tuvo que “soportarla” y, sobretodo, “sudarla” durante los tres años que estuvo entrenando en lo que entonces era “máximo nivel”).
 
Pocos años después, Kiphuth añadió a aquella Tabla doce ejercicios de poleas, destinados a entrenar con pesos los músculos específicos de cada estilo. Esta Tabla la ejecutaba todo el equipo de nadadores de Yale, diariamente en los dos primeros meses de la temporada, para ir después entrando poco a poco en el entrenamiento de natación, aflojando progresivamente la preparación física.
 
Y aunque solo sea poco más que una anécdota, digamos que Kiphuth fue el primer entrenador que supervisó a sus discípulos bajo el agua. Cuando era necesario, se sumergía en el agua con un tubo de los que usan los que hacen inmersión submarina, y, de aquella manera, iba dándose cuenta de los defectos que había de corregir.
 
Y por último, un rumor, o anécdota, que nunca se supo si era verdadero o falso, aunque llegó a asegurarse que Kiphuth era incapaz de dar ni una sola brazada, puesto que nunca nadie lo vio meterse en el agua.   
 
 
Guillem Alsina