La medalla de Sergi López en Seúl 1988. Las reacciones del medallista olímpico

A medida que uno relee el pasado le da lástima que esas emociones vividas no se repitan con más frecuencia. Hoy os transcribo un artículo escrito el 24 de septiembre de 1988 por Miguel Angel Santos y que narra las sensaciones que tuvo Sergi López después de conseguir la medalla de bronce en los 200 braza en aquellos Juegos Olímpicos. Además al final encontraréis otro artículo que acompañaba a este.

“Me he quedado mudo al ver a la reina Sofía y al príncipe Felipe en el túnel de vestuarios. Todavía no sé qué les he dicho después de que me felicitaran”, decía el protagonista español del día pocos minutos después de lograr la primera medalla de nuestra delegación en Seúl.

“No, no voy a emborracharme esta noche, aunque sí me gustaría poder salir por ahí, a celebrarlo con el resto del equipo. Pero mañana tengo que nadar los 200 m estilos y es mejor que no me vaya a dormir muy tarde.”

Tranquilo, hablando con seguridad y aplomo, Sergi López había echado su última lágrima mientras desfilaba, junto a Szabo y Gillingham, hacia el podium. Fue el único momento en que la situación fue más fuerte que él mismo.

“Al principio sí me he sentido como en una nube, pero con el paso del tiempo he vuelto a la normalidad” continuó diciendo, asaltado literalmente por los informadores españoles. “Cuando toqué la placa no sabía ni el tiempo ni cómo había quedado clasificado. Había salido a hacer mi carrera, y sólo recuerdo que en el último viraje me dije a mí mismo: ‘Sergi, tienes que darlo todo’.

Me había reservado para los últimos 50 metros y sabía que podía recuperar posiciones. Me preocupaban los soviéticos, que me flanqueaban en las dos calles y que, antes del último giro, me sacaban un par de metros. Así que miré adelante y braceé con todas mis fuerzas. Al llegar, me giré hacia el marcador, y sólo entonces supe que había tocado tercero y que la medalla era mía.”

“Qué voy a hacer ahora? Me tomaré un mes de descanso. Creo que lo tengo bien ganado. Estos últimos días han sido de unos nervios terribles y hasta ahora no he podido respirar tranquilo”, prosiguió López. “Qué puedo decir más que estoy muy satisfecho, que esto es el premio a todo el trabajo realizado y que es una medalla que debo compartir con mi madre y con mi entrenador, Jordi Murio. Sí, también le toca algo a Doc Counsilman, mi preparador en Indiana.”.

“Ganar una medalla olímpica es lo máximo que puede pedir un deportista. Sé que me va a reportar mucho dinero, de la Federación, del COE y hasta de la Caixa y su libreta olímpica, aunque en estos momentos lo que me gusta es paladearla”, siguió López, que dijo no tener previsto seguir hasta Barcelona-92.

“Siempre lo he hecho, pero ahora más que nunca quiero dedicarle esta medalla a mi madre. Ella vino aquí hace unos días y estaba en la grada observándome. Se la quería ofrecer.”

Los nadadores españoles ya pueden competir con los ases internacionales en igualdad de condiciones como ha corroborado la medalla de bronce obtenida por Sergi López. Contrariamente a lo que muchos creerán, y como el nadador catalán declaró tras su espléndida carrera, Sergi López es un nadador hecho en España. Su última estancia en EE.UU. fue por motivos académicos y no deportivos.

Sergi lleva cuatro años trabajando su preparación a alto rendimiento. En este período de tiempo ha sido tratado por el doctor Ferran Rodríguez, jefe del Servicio Médico Deportivo del lnstitut Dexeus de Barcelona.

En sus manos se ha sometido, al igual que otros miembros del equipo olímpico de natación, a una técnica nueva. basada en la determinación del ácido láctico en la sangre, cuyo objetivo principal es planificar el entrenamiento. Tras unos test realizados en la piscina, se obtienen unos informes por ordenador que marcan las intensidades óptimas de la futura preparación.

Tras un período de tiempo sometido a esta técnica, Sergi batió el récord nacional en los europeos de Estrasburgo. Pero posteriormente se fue a EE.UU., concretamente a la Universidad de Indiana, donde no pudo seguir esta planificación. Sus motivos eran prepara mejor las pruebas de ingreso en el INEF, que había suspendido el año anterior.

Posteriormente volvió a España para ultimar su preparación de cara a los Juegos Olímpicos de Seúl y se concentró junto al equipo nacional en Font Romeo (Francia), un centro de entrenamiento situado a gran altura.

Después de volver al tratamiento inicial y tras pasar más de un mes y medio entrenando a gran altura, Sergi ganó un miligramo de hemoglobina, lo que favorece su resistencia aeróbica y explica la espléndida segunda mitad de carrera que realizó en la final.