La historia de los juegos de la Commonwealth

Me ha parecido que no estaba de más ofreceros un poco de historia de estos Juegos de la Commonwealth que empiezan a disputarse a en Melbourne, a partir de este miércoles, y hasta el domingo 26.

Aunque muchos de vosotros quizás ya podáis saber de qué se trata, puede haber muchos otros que todavía ignoren algunas cosas sobre ellos. Después de los Juegos Olímpicos, 1896, y de los Centro-americanos y del Caribe, 1926, estos de la Commonwealth son, actualmente, los terceros Juegos polideportivos más antiguos que se disputan (los primeros, después de los Olímpicos, fueron unos Juegos del Extremo Oriente, disputados únicamente entre 1913 y 1930, cerrados a la participación de China, Filipinas y Japón). Por lo demás, os pido perdón si en ocasiones este relato parece convertirse más en una lección de geografía e historia que en un relato deportivo, pero creo que es interesante conocer la génesis de los numerosos Juegos polideportivos que se disputan hoy en día a lo largo de la geografía mundial, descubriendo en ellos un poco de la historia que se esconde por detrás.

















Pese a que en 1891, el Reverendo Astley Cooper ya propuso la disputa de un torneo entre los países que integraban la Commonwealth Británica, con pruebas deportivas, militares, y literarias, podemos considerar que el precedente real de estos Juegos fue un “Festival del Imperio” celebrado en 1911, en el “Crystal Palace Grounds” de Londres, con motivo de los actos de coronación del Rey Jorge V, dentro del cual se disputaron varias pruebas deportivas, integradas en una exhibición general del desarrollo y progreso del Imperio.

Se disputaron pruebas de atletismo, natación, boxeo, y lucha, con la participación de deportistas de Gran Bretaña, Canadá, Sudáfrica, y Australia, disputándose una copa donada por Lord Lonsdale, ganada finalmente por los canadienses. Este Festival tuvo una segunda edición en 1924, a raíz de la cual se empezó a hablar de la posibilidad de disputar unos Juegos, semejantes a los Olímpicos, con la participación de deportistas de todo el Imperio Británico.

La idea, empero, no cuajó hasta cuatro años más tarde, en 1928, cuando con motivo de los Juegos Olímpicos de Amsterdam, la convivencia entre todos los deportistas del Imperio propició que el australiano Richard Coombes, Presidente de la A.A.U. (Athletic Amateur Union, algo así como la Union de Federaciones Deportivas de la Gran Bretaña) le diera a la idea su empuje final. Para los países que componen la Commonwealth, esta reunión deportiva cada cuatro años representa para ellos la posibilidad de convivir entre gentes que hablan, ó hablaron, en tiempos, un mismo idioma; compartieron historia, con sus respectivas penas y alegrías, y hoy en día encuentran ayuda mutua en esta magna organización de la Commonwealth.

Previstos con una secuencia cuatrienal, los años pares no olímpicos, y bajo la denominación de “Juegos del Imperio Británico”, se disputó la primer edición en 1930, en Hamilton (Canadá) con una participación de 400 deportistas, llegados de las cuatro nacionalidades británicas (Inglaterra, Escocia, País de Gales, y Irlanda) pero también de cuatro de sus grandes Dominios (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, y Sudáfrica) y de algunas de sus colonias (Terranova, la Guayana, y las Islas Bermudas).

Cuatro años después, en 1934, se disputó la segunda edición, ya con participación femenina, en la capital británica, Londres, mientras la tercera, 1938, tenia lugar en la australiana Sydney.

Hubo, evidentemente, solución de continuidad con el estallido de la II Guerra Mundial, y los Juegos no volvieron a reanudarse hasta 1950, con su cuarta edición, disputándose en Auckland (Nueva Zelanda) estrenándose nueva denominación, “Juegos del Imperio Británico y de la Commonwealth”, nombre propiciado por el gran número de ex-colonias que, habiendo conseguido la independencia, habían pasado a formar parte de la Commonwealth. “Commonwealth” es una palabra que, al parecer, ya se usó en el siglo XVII para designar un cuerpo político que integraban, además de la Gran Bretaña, sus dominios, colonias, y territorios, con el fin de mantener su cohesión, y, a la vez, ayudarse en su desarrollo.

Pese a todo esto, no tuvo apenas importancia hasta mediados del siglo XX, cuando la progresiva descolonización, como consecuencias de la II Guerra Mundial, hizo necesaria la revitalización de dicho cuerpo político para mantener la cohesión entre la metrópoli y sus ya ex-colonias, ayudándolas en su desarrollo, al tiempo que la metrópoli conservaba un cierto papel de “protector”.

La Commonwealth está formada, en estos momentos, por un total de 53 países independientes, pero también por otros territorios con “status” especiales, y los últimos restos de lo que fue el inmenso imperio británico, es decir, desde las antiguas joyas de la Corona: Australia, Canadá y Nueva Zelanda (que todavía conservan, los tres, como Jefe de Estado a la Reina Isabel II de Inglaterra); Sudáfrica (expulsada de la organización entre 1963 y 1993 por su política racista de “apartheid”); la antigua India (trágicamente dividida entre India y Pakistan en 1948 , y este último, a su vez, en 1971, entre Pakistán, y Bangla Desh), pasando por las ex-colonias africanas (Botswana, Gambia, Ghana, Kenya, Lesotho, Malawi, Isla Mauricio, Namíbia, Nigeria (expulsada también de la organización en 1995, por el ahorcamiento del literato Ken Sarowiwa, opositor político del gobierno), Islas Seychelles, Sierra Leona, Swazilandia, Tanzania, Uganda, Zambia, y Zimbabwe); las ex-colonias asiáticas (Brunei, Malasia, Islas Maldivas, Singapur, y Sri Lanka); dos territorios continentales de la América Central: Belice y la Guayana; así como toda una serie de islas “ancoradas” en el Mar Caribe, que habían servido, siglos antes, para fustigar a sus grandes rivales del Imperio Español (Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, Jamaica, Saint Kitts y Nevis, Sta. Lucia, St. Vincent y las Grenadinas, y Trinidad y Tobago) con el denominador común a todas ellas, excluidas Granada y Trinidad y Tobago, de ser monarquías constitucionales que conservan como Jefe de Estado a la Reina Isabel II, garante de su independencia.

También toda una serie de islas situadas en el Océano Pacifico (Kiribati, Nauru, Papua y Nueva Guinea, Islas Salomon, Tuvalu, Vanuatu, Tonga y Samoa) así como dos de sus ex-colonias europeas: Chipre y Malta. Hay, finalmente, territorios todavía dependientes de la Gran Bretaña, ó bien con “status” especiales (islas Anguila, Bermuda, Virgenes Británicas, Cayman, Falkland ó Malvinas, Montserrat, Pitcairn (donde viven todavía los descendientes mestizos de los amotinados del galeón “La Bounty”), Henderson, Ducie y Deno, Sta.Helena, y sus dependencias (donde murió Napoleón Bonaparte), Ascensión, Tristan da Cunha, Georgia del Sur, Sandwich del Sur, y Turks y Caycos); los Territorios Británicos del Antártico; los Territorios del Océano Indico; Gibraltar, y, finalmente, las islas del Canal de la Mancha (Jersey y Guernesey) así como la isla de Man, en el Canal de Irlanda.

Territorios dependientes de Australia, también con diferentes “status” políticos (islas Norfolk, del Mar del Coral, McDonald y Heards, Cocos, Christmas, Cartler y Ashmore), y, finalmente, los territorios dependientes de Nueva Zelanda (islas Tokelau, Dependencias de Ross en la Antártida, y Territorios de Libre Asociación como las islas Cook, y Niue).

El territorio más poblado de todo este inmenso conglomerado de territorios, es la India, con más de 1.000 millones de habitantes, mientras en el otro extremo está la isla Nauru, al nordeste de Australia, con solo 8.000 habitantes. Algunos de los territorios nombrados son, realmente, poco más que rocas peladas, escasamente habitadas, todos los cuales, sin embargo, tienen el derecho de enviar sus deportistas a estos Juegos de la Commonwealth.

Sucesivamente, fueron disputándose las ediciones de 1954, en la galesa Cardiff; 1958, en la canadiense Vancouver; 1962, de nuevo en Australia, concretamente en Perth, mientras en 1966 los Juegos viajaban hasta la capital jamaicana, Kingston, primera edición que no se disputa en uno de los grandes países de la organización.

En 1970, en su novena edición disputada en la escocesa Edimburgo, se da el tercer cambio de nombre, propiciado por el gran número de colonias que han conseguido la independencia. En esta edición, y en la siguiente de 1974, disputada en la neozelandesa Christchurch, la competición lleva el nombre de “Juegos de la Commonwealth Británica”, mientras cuatro años después, en el Canadá, Edmonton-1978, toma definitivamente su actual nombre, con el cual se han disputado las últimas siete ediciones, “Juegos de la Commonwealth” : Brisbane-1982 (Australia); Edimbourg-1986 (Escocia); por segunda vez, Auckland (Nueva Zelanda) en 1990; Victoria-1994 (Canadá); Kuala Lumpur-1998, en Malasia, segunda sede no radicada en uno de los grandes países que hasta el momento ha organizado siempre los Juegos, mientras la última edición, la del 2002, se disputó en la inglesa Manchester.

Resulta anecdótico, cuanto menos, seguir la progresiva degradación del antiguo Imperio Británico al filo de estas cuatro denominaciones, hasta el momento en que la metrópoli llega a un nivel de práctica igualdad con sus antiguas colonias, aunque siempre haya conservado el lugar preeminente que tiene como metrópoli.

Desde 1958, se han disputado igualmente, en ciudades y fechas diferentes, unos Juegos de la Commonwealth para discapacitados (los denominados “Paracommonwealth”) si bien en los Juegos de Victoria-1994, se disputaron ambas competiciones en las mismas fechas e instalaciones, simultaneidad que ha continuado hasta el momento.

A pesar de que la importancia de esta competición ha disminuido en las últimas ediciones, en parte por la superioridad deportiva demostrada por unos pocos países (Gran Bretaña, Australia, Sudáfrica, Canadá, y Nueva Zelanda) pero también por la densidad del calendario internacional, así como la diversidad de continentes de los países que forman parte de la organización, y que han de atender otros compromisos derivados de su pertenencia a dichos continentes.

Últimamente, dos nuevos países, Camerún, y Mozambique, ajenos en principio al área de influencia británica (de influencia francesa el primero; portuguesa el segundo), han pedido su ingreso dentro de la Commonwealth, atraídos por las ventajas económicas que de ella se derivan.

Mostremos, con algunas cifras, la progresión que han tenido estos “Juegos de la Commonwealth”: desde los 400 participantes y 11 países de la primera edición, se pasó a los 863 deportistas, y 35 países de la edición de Perth-1962; a los 1.276 y 38 de la de Christchurch en 1974; a los 1.583 y 46 de la de Brisbane-1982, y, finalmente, a los casi 6.000 y 70 de Kuala Lumpur-1998.

Por lo que respecta a la natación, digamos que el programa de pruebas ha ido ajustándose a lo que la FINA ha dictaminado sobre este asunto. En la primera edición se disputaron las pruebas de 100, 400, y 1.500 yardas crol; 100 yardas espalda; 200 yardas braza, y 4×200 yardas crol para hombres, mientras las mujeres no disputaban las 1.500 yardas, y en lugar de las 4×200 nadaban los 4×100 yardas crol. En Londres-1934, se nadó con el mismo programa, aunque las 400 yardas, hombres y mujeres, se transformaron en 440 yardas, y se añadieron, en ambas categorías, unos 3×100 yardas estilos (espalda – braza – crol).

En Sydney-1938 se adoptó el programa olímpico, adaptándolo, naturalmente, a las medidas en yardas, dejándolo en: 110, 440, y 1.650 yardas crol; 110 yardas espalda; 220 yardas braza; y 4×220 yardas crol y 3×110 yardas estilos (del programa femenino continuaron excluidas las 1.650 yardas, y se nadaban 4×110 yardas crol en lugar de 4×220). Este programa se nadó en las dos siguientes ediciones, Auckland-1950, y Vancouver-1954, mientras en Perth-1958, como consecuencia de la separación de los estilos de braza y mariposa (separación de la que se había hecho caso omiso en 1954, no sabemos el por qué) se añadía al programa masculinos unas 220 yardas mariposa, y al femenino unas 110 yardas mariposa, mientras, consecuentemente, las 3×110 yardas estilos pasa a convertirse en 4×110.

Revolución en el programa de Perth-1962, en el que hay un drástico aumento, pasando de las ocho pruebas del programa masculino, a trece: 110, 440, y 1.650 yardas crol; 110 yardas en espalda, braza, y mariposa; 440 yardas estilos; 4×110 y 4×220 yardas crol, y 4×110 yardas estilos, mientras el programa de las mujeres pasa de las siete anteriores a once (110, y 440 yardas crol; 110 y 220 yardas en espalda, braza, y mariposa; 440 yardas estilos; 4×110 yardas crol, y 4×110 yardas estilos).

Edimbourg-1970 representa el final de las medidas en yardas. Consciente de que el sistema métrico decimal iba ganando adeptos dentro de la natación sajona (los Estados Unidos, por ejemplo, hacia ya tiempo que se había pasado a las distancias métricas, y únicamente sus numerosas piscinas en yardas, sobretodo en las Universidades, les forzaba, y les fuerza todavía, a conservar este sistema de medidas).

En Edimburgo-86, el programa se amplió con la disputa del 4x200m.femenino, mientras cuatro años más tarde, Auckland-90, se ampliaba de nuevo el programa, con la disputa de los 50m.crol para ambas categorías. Finalmente, en la última edición disputada, Manchester-02, se completaba prácticamente el programa con la inclusión de las tres pruebas de velocidad, 50m., en espalda, braza y mariposa, también en ambas categorías, dejando para más adelante la inclusión de los 800m.crol masculinos y los 1.500m.crol femeninos, para igualar el programa de los Campeonatos Mundiales.

Los Juegos han sido dominados en su mayor parte por los nadadores australianos, que se han llevado en casi todos los Juegos la parte del león, es decir, el mayor número de medallas. Hasta el momento, Australia se ha llevado, en natación pura, un total de 488 medallas de las 1.215 disputadas, es decir, un 40%, seguida de Canadá e Inglaterra, prácticamente a la par (286 y 269 medallas respectivamente) seguidas de un grupo formado por Nueva Zelanda, 64; Escocia, 50; Sudáfrica, 37, y País de Gales, 13, mientras el resto se reparten, ya muy por detrás, entre las 3 de Jamaica; las 2 de Malasia, y una única medalla para Zimbabwe, de oro; la Guayana, de plata (conseguida en 1938), y la Isla de Man, de bronce, siendo los únicos doce países que han conseguido pisar el podio de estos Juegos de la Commonwelth.

Digamos, para terminar, que, si no hay algún remedio de última hora, estos Juegos tendrán la gran ausencia de tres estrellas de la natación mundial: en categoría masculina de los australianos Ian Thorpe, enfermo, y de Grant Hackett, todavía convaleciente de una lesión, así como, en categoría femenina, de la nadadora de Zimbabwe, Kirsty Coventry, campeona olímpica de los 200m.espalda en Atenas; mundial de 100-200m.espalda en Montreal, y de la Commonwealth en los 200m.estilos de Manchester-02. Zimbabwe ha sido castigada por el Consejo de la Commonwealth a causa de los avatares políticos por los que atraviesa el país, como en su día lo fueron Sudáfrica y Nigeria. Es evidente que con estas destacadas ausencias la competición de natación pierde mucho de sus grandes alicientes.

Guillem Alsina